21.10.1999
En las dos últimas
décadas, la globalización incrementó
fuertemente la participación de la mujer en
los empleos remunerados, pero la incorporó
básicamente bajo la forma de empleo informal
y precario, afirma un informe de la ONU dado a conocer
hoy.
El "Estudio Mundial
sobre el Papel de la Mujer en el Desarrollo 1999",
presentado el 21 de octubre de 1999 en la sede de
las Naciones Unidas en Nueva York, aborda los cambios
producidos en el mundo del trabajo desde la perspectiva
del género en el contexto de la globalización.
El Informe describe las tres tendencias económicas
habitualmente asociadas con la dimensión económica
de la globalización: (a) liberalización
del comercio y expansión; (b) la dispersión
de la capacidad de producción alrededor del
mundo a través de la inversión extranjera
directa por parte de las corporaciones multinacionales;
y (c) la liberalización financiera y el incremento
de la movilidad internacional de capitales.
El en tema de la flexibilización
laboral, el documento indica que en Africa Subsahariana
la participación del sector de trabajo informal
en el total del trabajo va desde menos del 15 % a
más del 60 %, con un registro de los porcentajes
mayores en el sector informal urbano en Senegal (77
%) y en Benin (80 %). La cifra es aún mayor
si se analiza la participación del empleo informal
en empleos que no pertenecen al sector de la agricultura:
77 % en Burkina Fasso, 79 % en Mali y 93 % en Benin.
El Informe señala que en gran parte de Africa
más del 30 % de las mujeres que trabajan en
actividades fuera del sector de la agricultura pertenecen
al sector informal y que los índices alcanzan
un 72 % en Zambia y un 75 % en Gambia. En otros lugares,
como Lima (Perú) la proporción de mujeres
que trabajan en el sector informal es del 80 % , mientras
que en Indonesia es del 65 % y en Corea del Sur es
del 41 %.
El Estudio pone de relieve
el cambio de los patrones de la movilidad internacional
del trabajo y el incremento en los números
del empleo femenino migratorio como otra fuente de
trabajo flexible. Por ejemplo, el documento indica
que en Sri Lanka, el 60 % de las trabajadoras mujeres
proviene de familias rurales no propietarias de tierras
y de agricultoras de tiempo parcial y un 20 % pertenece
a familias rurales que viven con ingresos de la agricultura.
Y agrega que las mujeres trabajadoras migraron debido
a la extrema pobreza de sus familias y carecían
de oportunidades de empleo en sus lugares de origen,
salvo trabajos de agricultura parciales o la venta
de comida.
El Informe de la ONU
indica que la globalización tuvo fuertes efectos
de género en el empleo. Así, por ejemplo,
generó un crecimiento continuo en la participación
de la mujer en el trabajo formal y asalariado. Por
ejemplo, Bangladesh que en 1978 tenía sólo
cuatro fábricas de prendas de vestir, en 1995
llegó a tener 2.400 y daba empleo a 1, 2 millones
de trabajadores. El 99 % eran mujeres de menos de
25 años. Aunque Bangladesh es quizás
un caso extremo, muchos otros países como República
Dominicana, Indonesia, Filipinas, también sufrieron
dramáticos incrementos tanto en la capacidad
de exportación de manufacturas como en el número
y la participación de las mujeres en la fuerza
laboral de elaboración de manufacturas.
El Informe reseña
las siguientes conclusiones a nivel mundial: