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Olinga/Lubyayi
En este trabajo se proporciona un panorama general de la educación de adultos en Uganda, prestándose particular atención al desarrollo rural. Se explora la importancia de la educación de adultos para el desarrollo sostenible y se subrayan algunos de los desafíos que se afrontan en el esfuerzo por proporcionar educación a la población adulta de Uganda. La atención se concentra principalmente en la agricultura, que es la columna vertebral de la economía ugandesa, y de la cual dependen la mayoría de los demás sectores. Forough Olinda forma parte del Programa de Apoyo Integrado al Desarrollo Sostenible y a la Seguridad Alimentaria de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) en Uganda, mientras que Margaret Lubyayi es presidenta de la Asociación Femenina de Pesca y Desarrollo de Katosi, Uganda. Este artículo apareció por primera vez en Africa Insight, Vol. 32 No. 1, marzo 2002, pp. 44-49. Fue también presentado dentro del marco del Project Literacy Conference on Adult Education and Sustainable Development (Proyecto Conferencia de Alfabetización, Educación de Adultos y Desarrollo Sostenible), noviembro de 2001, Johannesburg, Africa del Sur.
Forough Olinga/ Margaret Nakato Lubyayi El papel de la educación de adultos en el desarrollo sostenible La educación crea el ambiente propicio necesario para el desarrollo Uganda es una nación de mesetas y
colinas, ciénagas y lagos, que se extiende entre los dos brazos del Valle
del Gran Rift, en el corazón de la región de los Grandes Lagos de
África Oriental y Central. El nombre de «Uganda»,
descrita alguna vez como «la perla de África»,
deriva del antiguo reino de Buganda, que ocupó la mayor parte de la
región central del país. Tras conseguir su independencia de Gran
Bretaña en 1962, Uganda
gozó de un breve período de prosperidad para luego entrar en una etapa
de dos décadas de convulsión política, de violencia fomentada por el
Estado, de decadencia económica y de guerra civil. La mayoría de los habitantes de las zonas rurales obtienen su alimento y sus ingresos de los cultivos que plantan, del ganado que crían, y de los peces que capturan. Las mujeres realizan entre un 70% y un 80% de toda la labor agrícola (cava, plantación, escarda, cosecha, almacenamiento y procesamiento), aunque su control sobre la tierra misma o sobre la venta de cultivos comercializables es limitado (véase tabla 1). Tradicionalmente la tierra pertenece a los hombres, quienes también controlan la venta de cultivos y las ventas al por mayor de cultivos alimentarios, si bien en algunas regiones estas tradiciones han cambiado durante los últimos años. Tabla 1: Contribución de las mujeres al desarrollo agrícola de Uganda
Fuente: Ministerio de Género, Trabajo y Bienestar Social, Kampala, Uganda, 2000. En muchas zonas del África Subsahariana precolonial se consideraba que la tierra era sagrada, y a menudo se la veía como a una mujer. En algunos sectores de Uganda los campesinos gozaban más o menos del mismo derecho a poseer tierras. Tanto hombres como mujeres decidían cuáles actividades se realizarían en la tierra y en qué se emplearían los ingresos obtenidos de la misma. Esta situación cambió a medida que la tierra adquirió valor monetario, principalmente con el advenimiento del colonialismo. Las primeras víctimas fueron las mujeres, ya que las retribuciones en forma de tierra se entregaron principalmente a los hombres instruidos. El acceso de las mujeres a la tierra quedó determinado en gran medida por derechos de parentesco, y como parte del matrimonio. El surgimiento de una economía monetaria obligó a muchos hombres a entrar en una competencia directa con las mujeres por el acceso a la tierra y el control del trabajo productivo femenino. La pérdida de control sobre la tierra fue, por cierto, una abrogación del derecho humano femenino a la independencia económica. Las mujeres tuvieron entonces que pasar a depender de los mismos hombres que habían conculcado sus derechos.
Educación y desigualdad de géneros en Uganda No se puede sobreestimar la importancia
de la educación de adultos para el desarrollo. La educación de adultos
es uno de los pilares del desarrollo sostenible, pues la educación
debería ser un proceso continuo en nuestra vida. El tema de la educación
de adultos adquiere mayor importancia hoy en día, en especial con la
realidad de la conciencia de género. Diversos autores señalan la
importancia de la educación femenina en la tarea de alcanzar el
desarrollo sostenible.3 No obstante, las estadísticas relativas a
la alfabetización en Uganda demuestran que las mujeres les van en zaga a
los hombres: sólo el 57% de éstas sabe leer y escribir, en comparación
con el 74% de la
población masculina. Con
todo, la considerable proporción de población analfabeta —dentro
de la cual las mujeres son el grupo más numeroso—
supera el 50% en ciertas regiones del país.4 En una evaluación
participativa de la pobreza llevada a cabo en 1999 en zonas rurales, los
agricultores pobres situaban la falta de educación y de aptitudes en el
segundo lugar entre las principales causas de su pobreza (después de la
falta de acceso a los mercados).
Desde que el Movimiento de Resistencia Nacional llegó al poder en 1986 se han puesto en práctica varios procesos para dinamizar la marcha de la economía y erradicar la pobreza. Durante la segunda mitad de la década de 1990 el gobierno de Uganda lanzó una sucesión de importantes iniciativas relacionadas con la constitución, la legislación y la formulación de políticas, en las que se incorporan principios, ideales y elementos específicos tomados de una diversidad de convenciones de las Naciones Unidas, conferencias y otros tratados internacionales. Entre ellos se incluyen:
Analizaremos algunas de estas
importantes iniciativas que se han emprendido en Uganda en un empeño por
alcanzar el desarrollo sostenible. La constitución ugandesa de 1995 La constitución de Uganda, promulgada
en 1995, fue ampliamente acogida por la mayoría de sus habitantes debido
a su perspectiva basada en los derechos y sensible a las diferencias de
género. La constitución consagra claramente la igualdad de derechos de
hombres y mujeres en Uganda. Esta constitución también preparó el
terreno para la aplicación de un sistema de gobierno descentralizado que
pone los servicios al alcance de la gente. No obstante, a causa de las
altas tasas de analfabetismo, muchos ugandeses aún son incapaces de leer
o en efecto de comprender su propia constitución. El plan de acción del año 2000 para erradicar la pobreza El gobierno de Uganda, tras consultar
con diversas partes interesadas, discurrió un Plan de Acción para
Erradicar la Pobreza (Poverty Eradication Action Plan –
PEAP) en el año 2000. El PEAP es el equivalente ugandés al Informe
Estratégico para Reducir la Pobreza (Poverty Reduction Strategy Paper –
PRSA) que el banco Mundial les exige a las naciones en desarrollo. El
Gobierno ha asignado máxima prioridad a la erradicación de la pobreza y
el PEAP en sí puede ser considerado como la política predominante, y se
espera que las demás políticas se adapten a ella (por ejemplo la
política en materia de género, la política agraria y otras).
El PMA es un importante elemento de la estrategia de amplio alcance para erradicar la pobreza contenida en el PEAP. La misión del PMA consiste en «erradicar la pobreza al transformar la agricultura de subsistencia en agricultura comercial».9 En el PMA se afirma que al mejorar el nivel de bienestar de los agricultores de subsistencia pobres se reorientará la producción hacia el mercado puesto que se comercializarán más productos agrícolas, los cuales permitirán que los agricultores obtengan mayores ingresos. Las siguientes son las áreas prioritarias identificadas por los agricultores pobres de Uganda, en la cuales ce concentrará el interés del PMA: En el PMA se señala que no se incluyó la educación en la lista de prioridades, pero se atribuye esa omisión a la introducción de la Educación Primaria Universal (EPU). Una revisión crítica de esa lista subraya la necesidad y la inevitabilidad de alguna forma de educación de adultos, como ya se está advirtiendo en la aplicación de los Servicios Nacionales de Asesoría Agrícola (National Agricultural Advisory Services – NAADS). Los NAADS han sido creados en gran medida como respuesta a lo señalado en
el área nº 5 más arriba. En la actualidad la
secretaría de los NAADS está coordinando actividades de capacitación y
sensibilización en distritos piloto, y el problema del analfabetismo ya
ha comenzado a ser planteado por los funcionarios de distrito que
advierten que gran parte de la capacitación carece de utilidad práctica
para muchos de los agricultores pobres que no saben leer o escribir. En un
Taller de Tororo sobre integración de los géneros en el programa de
NAADS, una de las entrevistadas señaló que las mujeres estaban
destinadas a la derrota ya que muchas aldeanas no eran ni siquiera capaces
de contar dinero y dependían de la benevolencia de los compradores para
no ser estafadas.10 Varios funcionarios de distrito de toda Uganda
han manifestado también la necesidad de impartirles a los agricultores
conocimientos prácticos de administración si se pretende alcanzar el
objetivo de los NAADS de fomentar una cultura donde los campesinos
practiquen la «actividad agrícola como un negocio»
y no simplemente como un medio de subsistencia. Descentralización El objetivo del proceso de
descentralización, iniciado a principios de la década de 1990, es
mejorar el desempeño administrativo, aumentar la transparencia y
fortalecer la responsabilidad del Gobierno para con la gente. Las
estructuras descentralizadas han sido concebidas para aumentar la
sensibilidad del Gobierno frente a las necesidades de las personas y ya
han traído consigo cambios radicales en las funciones de los ministerios
del gobierno central. Género, educación de adultos y desarrollo Si bien la educación cumple una innegable función en el proceso de desarrollo, no puede por sí sola producir los cambios deseados en la sociedad debido al efecto perjudicial de ciertos aspectos, como tradiciones y culturas sociales, en el progreso de la mujer. Más adelante se mencionan algunas de las áreas en que la educación de adultos puede producir un efecto significativo y en consecuencia contribuir al desarrollo sostenible.
Un ejemplo de esta situación se encuentra en el área de la microfinanza rural. La mayoría de los clientes de la microfinanza en Uganda son mujeres, las que en su mayoría son semianalfabetas y analfabetas. La razón que explica tal estado de cosas es que su patrimonio y sus bienes productivos son menores en comparación con los de sus homólogos masculinos. El estudio de casos de la Asociación Femenina de Pesca y Desarrollo de Katosi (véase el recuadro) demuestra que la alfabetización funcional de adultos, concentrada en las actividades diarias de subsistencia, puede ser interesante y beneficiosa e infundir confianza en aquellos que la reciben. Ello se debe a que la alfabetización funcional de adultos se basa comúnmente en la premisa de que los alumnos poseen conocimientos básicos y simplemente necesitan adquirir aptitudes que les ayuden a realizar su labor con mayor eficiencia, como ocurrió con la Asociación Femenina de Pesca y Desarrollo de Katosi. Es menester considerar la educación de adultos como un proceso de aprendizaje a lo largo de toda la vida y no limitado a períodos específicos. El sistema tiene que ser muy flexible y el lugar de la educación debe estar allí donde surjan necesidades. En ocasiones la educación de adultos debe estar orientada hacia el género, como en el caso anterior, pues las mujeres se dedican mayormente a actividades agrícolas y aun así precisan recibir alfabetización funcional. La mayoría de los ugandeses que necesitarán recibir educación de adultos en el futuro cercano serán mujeres debido a las penurias que deben afrontar las niñas dentro del marco de la educación formal. Incluso con la Enseñanza Primaria Universal (EPU), que proporciona instrucción estatal gratuita a todos los niños, la educación de las niñas se encuentra en una situación desmedrada. El Gobierno ugandés ha recalcado este hecho, y en la Constitución se expresa claramente que todos los niños deben gozar de un acceso equitativo a los recursos. Sin embargo, cuando las madres necesitan que alguien cuide de sus hijos más pequeños en el hogar mientras ellas se encuentran fuera trabajando en los huertos, las hijas suelen ser las primeras personas consideradas para ocuparse de esa tarea, lo cual las distrae de sus estudios y tarde o temprano las lleva a desertar de la escuela. Se pueden aducir otros motivos por los cuales las iniciativas de desarrollo se concentran en las mujeres, algunos de los cuales son los siguientes:
Además de los aspectos mencionados
anteriomente, y pese a los esfuerzos por mejorar la vida de la mujer en
todo el mundo, las estadísticas recientes confirman que existe una
creciente cantidad de jefas de hogar. Hay más probabilidades de que las
familias encabezadas por mujeres sean pobres en comparación con aquellas
en que el jefe de hogar es hombre. Ello se explica porque los recursos
productivos que ellas poseen, tales como tierras, tienden a ser muy
exiguos, a lo cual se suma el hecho de que tienen una gran cantidad de
personas a su cargo. Se ha observado un considerable aumento en la
cantidad de hogares encabezados por mujeres en el África Subsahariana. En
particular, las mujeres rurales están asumiendo un
mayor grado de
responsabilidad por la seguridad alimentaria familiar y por el bienestar
de los hijos. Las mujeres encabezan alrededor del 45% de los hogares
rurales en Kenia, el 35% en Malawi, entre el 30% y el 40% en Zambia, y el
15% en Nigeria. Política Las presiones sociales de un sistema
patriarcal imposibilitan el acceso de las mujeres a cargos políticos y a
veces les impiden ocuparse en un empleo remunerado. Las mujeres que acatan
las normas y se mantienen dentro de los límites tradicionales y
culturales son recompensadas, mientras que aquellas que rompen moldes son
castigadas de diversas maneras. Algunas de las retribuciones y sanciones
son manifiestas y otras son sutiles. Por ejemplo, no es inusual que los
hombres abandonen a sus esposas si ellas se aventuran en la política. Microfinanza La microfinanza ha sido citada como una
herramienta necesaria para el desarrollo en áreas rurales y urbanas. Los
clientes más importantes
de las instituciones de
microfinanza son mujeres que rara vez poseen aptitudes empresariales para
realizar inversiones considerables como lo hacen sus homólogos masculinos,
que pueden sobrepasarlas rápidamente en cuanto a clientela. Sector de empleo formal Incluso al interior del sector formal
las mujeres les van en zaga a los hombres y frecuentemente ganan menos
dinero por desempeñar un trabajo similar. Esta situación persiste aún a
pesar de que el Gobierno de Uganda ha lanzado una poco entusiástica
campaña para poner fin a esas prácticas. Muchas mujeres temen que la
denuncia de esos casos les podría costar la pérdida de su empleo, lo
cual dificultaría aun más su existencia. Existe la necesidad de elaborar
directrices estratégicas para lograr un equilibrio entre los géneros en
el reclutamiento, la capacitación y la promoción del personal, para
empleados de ambos sexos. Educación de adultos y mayor autonomía La educación es una herramienta de
liberación muy poderosa. La gente instruida puede analizar situaciones,
definir estrategias, deli
near programas de acción, y
optar por un acuerdo más favorable en cualquier asunto de carácter
socioeconómico y, en rigor, político. Se han esgrimido algunos
argumentos en los que se asevera que la elite dirigente lleva las de
perder al educar a las masas ignorantes que entonces adoptarían una
actitud más crítica respecto de los regímenes que sólo tienen en
cuenta el beneficio propio y posiblemente los derrocarían. Este argumento
fue recalcado durante las más recientes elecciones presidenciales, en las
que las masas rurales, en su gran mayoría analfabetas, votaron por el
presidente que entonces estaba en ejercicio. Los habitantes de las áreas
urbanas votaron abrumadoramente por el líder de la oposición. Resulta esencial destacar y
afrontar el problema de los desequilibrios de género que pueden afectar
la productividad. Asimismo, los gobiernos de la región deberían impulsar
programas de finanzas rurales al capacitar a sus miembros para garantizar
el máximo aprovechamiento del crédito. Los estudios demuestran que las
mujeres emplean el crédito con igual eficacia que los hombres cuando este
se encuentra disponible. Además, las tasas de reembolso de préstamos por
parte de las mujeres son generalmente mucho más altas. Conclusión Si bien el desafío es grande, existen
indicios positivos de una voluntad política entre los dirigentes
africanos. África está experimentando un aumento de la cantidad de
líderes con una visión orientada hacia el desarrollo sostenible y con
una especial preocupación por las comunidades rurales. El verdadero
objetivo del desarrollo debería ser la creación de un ambiente propicio
a fin de que todas las personas utilicen los recursos disponibles de
manera productiva y sostenible para su bienestar. Notas 1 PNUD, Índice de Desarrollo Humano, Ginebra: PNUD, 1997. 2 Uganda: Promise Performance and Future challenges, Common Country assessment of the United Nations agencies working in Uganda, Kampala: PNUD, 2000. 3 M.E. Lockheed and A.M. Verspoor, Improving Primary education in Developing Countries, Washington DC: Banco Mundial, 1992; A. Odaga y W. Heneveld, Girls and Schools in sub-Saharian Africa: From analysis to action, Washington D.C.: Banco Mundial, 1995; B. Herz, Letting girls learn: Promising approaches in primary and secondary education, Washington D.C.: Banco Mundial, 1995. 4 Adult literacy programs in Uganda, Washington D.C.: Banco Mundial, 2001. 5 E. Kane, Seeing for yourself: Research handbook for girls’ education in Africa, Washington D.C.: Banco Mundial, 1996. 6 K. Subbarao y L. Raney, Social gains from female education: a cross-national study, Washington D.C.: Banco Mundial, 1993: Lockheed y Verspoor, 1994. 7 Kane, 1996. 8 Uganda Land Alliance, Taller sobre el lanzamiento del Documento de Trabajo relativo a una Política Agraria Nacional, Kampala, 26 de octubre de 2001. 9 Gobierno de Uganda, The Plan for Modernisation of Agriculture (PMA), Kampala, Impresora del Gobierno, 2000, p. vii. 10 CEEWA-U, Integrating Gender into the NAADS Programme, informe sobre un taller de creación de conciencia de género, Tororo, julio de 2001.
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