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ESTRUCTURA DEL EMPLEO POR GÉNERO Y ANÁLISIS DE LA CONCENTRACIÓN DEL EMPLEO FEMENINO EN EL SECTOR TERCIARIO
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PAULA QUINTANA MELÉNDEZ
ESTRUCTURA DEL EMPLEO POR GÉNERO
1
Estudio de Caso Nº 67
Octubre 2002
PAULA XIMENA QUINTANA MELÉNDEZ
Esta es una versión resumida del Estudio de Caso realizado por la autora para obtener
el grado de Magíster en Gestión y Políticas Públicas de la Universidad de Chile.
Agradecemos el apoyo proporcionado por el Ministerio de Planificación y Cooperación
(MIDEPLAN) y Woodrow Wilson Center - Fundación Ford.
Av. República 701 Fono: (562) 678 4067 Fax: (562) 689 4987
E-mail: mgpp@dii.uchile.cl
Sitio web: http://www.mgpp.cl
Santiago - Chile
ESTRUCTURA DEL EMPLEO POR GÉNERO
Y ANÁLISIS DE LA CONCENTRACIÓN DEL
EMPLEO FEMENINO EN EL SECTOR TERCIARIO

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2
RESUMEN EJECUTIVO
Este estudio analiza la estructura sectorial y ocupacional del empleo por género y
se centra particularmente en la concentración del empleo femenino en el sector terciario.
A la vez, analiza las representaciones sociales de género que se proyectan en el mercado
de trabajo y que constituyen fuente de segregación sexual del empleo.
Para abordar esta problemática se recurrió a análisis cuantitativo y cualitativo. El
primero, basado en la Encuesta de Caracterización Socioeconómica de 1998 (Casen-
Mideplan), y el segundo, en información proveniente de entrevistas aplicadas a mujeres
que trabajan en el sector financiero y comercio.
El estudio adopta como perspectiva central para el análisis la construcción social
de género. El análisis cuantitativo comprende una descripción de la estructura sectorial
y ocupacional por sexo del empleo, una caracterización socioeconómica y condiciones
laborales de las ocupadas en el sector terciario y un análisis de segregación por género.
El análisis cualitativo aborda motivos para trabajar en las mujeres, representaciones
sociales respecto de trabajos masculinos y femeninos, e identificación de barreras de
ingreso al trabajo y de ascenso en el empleo para las mujeres.

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PAULA QUINTANA MELÉNDEZ
ESTRUCTURA DEL EMPLEO POR GÉNERO
3
I. INTRODUCCIÓN
Durante las últimas tres décadas América Latina y Chile han experimentado un
incremento sostenido en la tasa de participación de las mujeres en el empleo. Esta
tendencia se reconoce como parte de un proceso más global de transformaciones sociales
en la interacción entre los géneros y las representaciones sociales que a partir de ellas
se levantan.
En particular, en las mujeres se evidencian dichas transformaciones de manera
cotidiana al comparar su actual manera de vivir con la de sus madres y abuelas, ya sea
en el mundo privado como en el público. También es importante destacar que estos
mismos procesos han incidido en la construcción de una conciencia colectiva más crítica
en torno a la discriminación. No obstante, se trata de un proceso de cambio y continuidad,
pues persisten diversas formas de discriminación hacia las mujeres, que encuentran
explicación histórica en la división sexual del trabajo y en el predominio de una cultura
patriarcal.
Si bien la incorporación masiva de mujeres a la fuerza de trabajo ha alterado su
composición, las transformaciones en la estructura del empleo femenino han sido
moderadas y se conserva una amplia concentración en el sector terciario, principalmente
servicios y comercio. Las ramas de actividad que tradicionalmente se han considerado
masculinas (como el transporte, la construcción y las finanzas) presentan una menor
participación del empleo de mujeres en términos absolutos, sin embargo hoy expresan
un elevado dinamismo del empleo femenino.
En este marco, el problema de investigación de este estudio se centra en la
segregación sectorial y ocupacional del empleo por género, deteniéndose especialmente
en el análisis del sector terciario. Se aborda la estructura sectorial y ocupacional del
empleo, el análisis de condiciones laborales, las representaciones sociales que se
configuran en torno a la segregación, y la identificación de barreras de entrada y de
ascenso en la estructura jerárquica, a partir de percepciones de mujeres ocupadas en el
sector terciario.

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4
En este capítulo se explican las perspectivas de análisis utilizadas en el estudio y
los principales conceptos con los que se examinó la información. Por último, se exponen
algunos antecedentes relativos a la participación de las mujeres en la fuerza de trabajo
y segregación en el empleo por género recogidos de otros estudios referidos a América
Latina y Chile, y que es necesario tomar como punto de partida para el análisis que se
desarrolla más adelante.
La manera cómo las mujeres se incorporan al mercado de trabajo y las relaciones
sociales que se desarrollan en su interior responden y, a la vez, elaboran un conjunto
de representaciones sociales que se inscriben en sistemas de comprensión societal
respecto de la construcción de identidades femeninas y masculinas, de las relaciones
entre mujeres y hombres, y de los roles que cada uno desempeña en el espacio social.
Desde las representaciones sociales se atribuyen supuestas habilidades diferenciadas
para mujeres y hombres, al asociar las funciones de reproducción a lo femenino y de
producción a lo masculino, lo que se proyecta desde el espacio privado al público, y en
este último, al mundo del trabajo.
Si bien esta atribución de habilidades descansa en procesos de socialización, en
buena medida las representaciones sociales se reconocen como características innatas,
inherentes a cada sexo. Justamente esta atribución de cualidades específicas a cada sexo
como si fuesen naturales a cada uno -y que, no obstante, están condicionadas por procesos
de socialización- es lo que se comprende por construcción social de género.
En este marco, el sistema sexo-género ofrece una fuente de interpretación de esta
realidad social, definido como el conjunto de prácticas, símbolos, representaciones,
normas y valores sociales que las sociedades elaboran a partir de la diferencia anátomo-
fisiológica entre hombres y mujeres, dando sentido al comportamiento sexual y a las
relaciones sociales (De Barbieri, 1990).
II.
CONCEPTOS Y ANTECEDENTES.
LA SEGREGACIÓN DEL TRABAJO POR GÉNERO Y LA
PARTICIPACIÓN DE LAS MUJERES EN EL EMPLEO
1. LA PERSPECTIVA DE GÉNERO EN EL ESTUDIO DEL MERCADO DE TRABAJO

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ESTRUCTURA DEL EMPLEO POR GÉNERO
5
Por tanto, el concepto de género se comprende como un conjunto de cualidades
sociales y culturales atribuidas a los sexos, que al transmitirse y reproducirse por
procesos de socialización, constituyen a los particulares y a los grupos sociales (De
Barbieri, 1990). Se trata de un conjunto de cualidades diferenciadas para mujeres y
hombres, los que social e históricamente han adquirido distinto valor y posiciones
diferenciadas en la estructura de poder.
El género masculino se ha asociado a la producción y al espacio público, y al rol de
proveedor y autoridad familiar en el espacio privado. En tanto, la construcción social
del género femenino se ha asociado a funciones de reproducción y al espacio privado,
en una posición de subordinación a lo masculino. Las identidades construidas en el
mundo familiar se proyectan al espacio social y dan cuenta de una división sexual del
trabajo y de un orden de género que está presente en las relaciones sociales.
En este marco, la construcción social de género, que connota dicotomía de cualidades
y de posiciones en la estructura de poder, está presente en las relaciones y
representaciones sociales del mundo del trabajo y en el modo cómo las mujeres se
insertan en él, lo que incide en la reproducción de desigualdades y de discriminación.
Se ha planteado que hay discriminación económica contra las mujeres cuando éstas,
teniendo «la misma capacidad, nivel de estudios, formación y experiencia que los varones
reciben un trato inferior en la contratación, el acceso a una ocupación, los ascensos, el
salario o las condiciones laborales » (Mc Connel y Stanley, 1998).
Los autores antes citados advierten cuatro tipos de discriminación hacia las mujeres
en el mercado de trabajo:
·
Discriminación salarial: hay diferencias salariales que no obedecen a
diferencias de productividad, lo que se traduce en que a igual trabajo realizado
por un hombre o por una mujer, esta última percibe un menor salario.
2.
DISCRIMINACIÓN DE LAS MUJERES EN EL MERCADO DE TRABAJO DESDE
LA TEORÍA ECONÓMICA

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6
·
Discriminación ocupacional: se refiere a la exclusión de mujeres de
determinadas ocupaciones y su concentración en otras donde suelen estar
excesivamente calificadas.
·
Discriminación en el empleo: se verifica cuando las mujeres soportan en
forma desproporcionada la carga del desempleo.
·
Discriminación en la adquisición de capital humano : se refiere al
menor acceso de las mujeres a oportunidades que aumenten la productividad,
como la educación formal o la capacitación.
El análisis que se desarrolla en este estudio se enmarca en el tipo de discriminación
ocupacional y también toma en cuenta las diferencias salariales que implica la segregación
ocupacional y sectorial.
Durante las últimas décadas la tasa de participación económica de las mujeres en
los países latinoamericanos ha experimentado un importante crecimiento. El proceso de
transición demográfica, la evolución de la cobertura educativa (Abramo, Valenzuela y
Pollack, 2000) y el cambio de patrones culturales relativos al género se asocia, en
términos globales, a esta tendencia que se aceleró durante la década de los '90. Entre
1990 y 1998 la tasa de participación femenina creció de un 39% a un 44,7%
1
(OIT,
2000).
En el caso de Chile, se evidencia la misma tendencia, pero con dos variaciones. Por
una parte, la tasa de participación femenina es más baja que la alcanzada por los países
de la región: mientras en 1998, esta tasa para América Latina era de 44,7%, la de Chile
era de 38,1% (Valenzuela y Reinecke, 2000). Por la otra, el ritmo de crecimiento de
esta tasa en Chile es más acelerado que el registrado por los países de la región. En el
3. CRECIMIENTO DEL EMPLEO DE LAS MUJERES Y ESTRUCTURA POR GÉNERO
1
L a s c i f r a s s e r e f i e r e n a l p r o m e d i o p o n d e r a d o d e 1 2 p a í s e s l a t i n o a m e r i c a n o s , q u e c o r r e s p o n d e n a l
91% de la PEA urbana de la región.

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ESTRUCTURA DEL EMPLEO POR GÉNERO
7
período 1991-1998 Chile exhibe un incremento promedio anual de 2,8% mientras que el
de América Latina equivale a un 2%.
El crecimiento del empleo, producto de crecimiento económico, puede tener impactos
diferenciados en la segregación del empleo por género. En los países de América Latina
durante la década de los '90, el crecimiento económico conllevó incrementos en el empleo
vinculado con los servicios (sectores que han sido tradicionalmente feminizados). Por
lo tanto, dicho crecimiento no alteró los patrones de segregación. El aumento del empleo
femenino en los años de crecimiento sostenido (1985-1993) se debió fundamentalmente
al incremento de los ocupados en su conjunto y, en segundo término, al efecto de
feminización de las ocupaciones. La mayor parte de las mujeres que ingresó a la fuerza
de trabajo lo hizo en empleos ya feminizados, lo que aumentó la concentración de mujeres
en algunas ocupaciones y ramas. (Gálvez, 1998)
A partir de lo anterior se concluye que el crecimiento no amplió las opciones
laborales de las mujeres y que desde principios de los '80 la mayor parte de la fuerza
laboral femenina que se incorporó al mercado de trabajo lo hizo de acuerdo con la
estructura ya existente (Barrientos, 1997).
Por proceso de terciarización se comprende la evolución del empleo desde los
sectores productores de bienes hacia el sector terciario. Por sector terciario se entiende
a las siguientes ramas de actividad económica: comercio, transporte y comunicaciones,
servicios financieros, y servicios comunales, sociales y personales
2
.
Para Klein y Tokman (2000), la terciarización se ha expresado en una evolución del
empleo desde los sectores productores de bienes hacia los de servicios, absorbiendo la
introducción de las mujeres a la PEA. En la mayor parte de los países de América Latina
4. TERCIARIZACIÓN DEL EMPLEO Y PARTICIPACIÓN LABORAL DE LAS MUJERES
2
P o r s e c t o r p r i m a r i o s e c o m p r e n d e r á l a s s i g u i e n t e s r a m a s : a g r i c u l t u r a y p e s c a , m i n a s y c a n t e r a s .
Por sector secundario, a las ramas de industria manufacturera, electricidad, gas y agua y construcción.

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8
esta tendencia ha implicado un traspaso a actividades de menor productividad, en
particular en el sector informal, con la excepción de Chile, Argentina y Honduras.
El proceso de terciarización del empleo es más acentuado en las mujeres. En la
década de los '90 alcanzó a casi la totalidad de los nuevos puestos de trabajo generados
en los países del Cono Sur (OIT, 1999). En Chile, el 79,8% de las mujeres ocupadas se
ubicaba en el sector terciario (INE, 1996). Un 44,8% en la rama «servicios sociales,
comunales y personales », y un 24,2% en «comercio».
La concentración de las mujeres en pocos empleos, ramas y categorías se reconoce
como una manifestación de segmentación horizontal del empleo, en la medida que ellas
enfrentan barreras de entrada a ciertos tipos de ocupación (Abramo, 2000; Arriagada,
1997; Todaro, Mauro y Yánez, 2000). No obstante, sería incorrecto desconocer que
crecientemente -pero en baja magnitud-, las mujeres se incorporan a tipos de empleo
que no dan cuenta de este patrón y que en términos tradicionales se han asociado a
labores de carácter masculino.
La segmentación del empleo por género se puede comprender como una expresión
de la división sexual del trabajo: las mujeres se concentran en trabajos que proyectan el
rol reproductivo que se les atribuye desde la esfera privada.
Esta segregación se manifiesta en ramas de actividad y en ocupaciones. Los trabajos
desarrollados por hombres se asocian a máquinas, fuerza, condiciones duras, conocimiento
tecnológico, a ocupaciones asociadas al mando, a la propiedad y al riesgo. Los de las
mujeres, a la relación directa con personas, al cuidado y la enseñanza, a procesos livianos
y principalmente manuales. Ellas participan más como asalariadas que como empleadoras
y asumen, casi por completo, el trabajo doméstico (Gálvez, 1998).
Respecto de la delimitación del concepto de segregación, una definición se refiere a
la segregación al interior de cada ocupación, expresada en la proporción de mujeres y
5. SEGREGACIÓN DEL EMPLEO POR GÉNERO. CONCEPTO Y ANTECEDENTES

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ESTRUCTURA DEL EMPLEO POR GÉNERO
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de hombres que la ejercen. En la medida que la participación sobrepasa la proporción
global, la ocupación es más femenina o masculina (Barrientos, 1997; Gálvez, 1998).
El Índice de Disimilaridad (ID) es una medida utilizada para identificar segregación
sexual del empleo. Este representa la fracción de la fuerza de trabajo que debe cambiar
de empleo para que la proporción entre dos grupos (mujeres y hombres) sea la misma
3
.
3
El Índice de Disimilaridad se expresa como ID = ½ * Si | fi - mi |, donde (fi) representa la proporción
de empleo femenino total que está en la ocupación (i), y (mi) es la proporción del empleo masculino
total que está en la ocupación (i).Utiliza valores entre 0 y 100. El valor 0 indica completa integración;
es decir, que existe una equidistribución de la proporción de mujeres y hombres en la estructura de
empleo. Valores cercanos a 100 indicarían completa concentración por sexo (Barrientos, 1997).

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1 0
En el capítulo anterior se expusieron conceptos claves del estudio. Los contenidos
de este capítulo corresponden al análisis propio del estudio, desarrollado sobre la base
de la Encuesta Casen 1998, realizada por el Ministerio de Planificación, MIDEPLAN.
Los objetivos específicos que se abordan en este capítulo son: 1) Analizar la
estructura sectorial y ocupacional del empleo por género; 2) Identificar la presencia de
segregación por género; 3) Analizar la estructura y composición del empleo en el sector
terciario; 4) Caracterizar a partir de variables sociodemográficas y de condiciones
laborales la participación laboral de las mujeres en el sector terciario.
A. ESTRUCTURA SECTORIAL POR GÉNERO
La estructura sectorial del empleo muestra una elevada participación de los ocupados
en el sector terciario, el que absorbe al 61,7% del total. En el sector secundario alcanza
a 22,8% y en el primario a 15,5%. Si se observa la distribución porcentual de mujeres
y hombres por sector, se constata que la concentración de mujeres en el sector terciario
es mucho más elevada (82% del total de mujeres ocupadas) y relativamente mayor que
la de los hombres. Por el contrario, en los sectores primario y secundario la participación
de las mujeres es bastante más baja (5,7% y 13,3% de la PEA femenina, respectivamente),
y es menor, en términos relativos y absolutos, que la proporción de hombres ocupados
en dichos sectores.
Del análisis por rama de actividad económica se desprende que las ramas que
presentan una mayor participación relativa de mujeres son: servicios sociales, comunales
y personales (47,2%) y comercio (25,6%) y en ambos casos superan a la proporción de
hombres. En términos absolutos, del total de ocupados de la rama servicios sociales,
comunales y personales, el 60% son mujeres y en comercio representan el 47%.
III. ESTRUCTURA Y CONCENTRACIÓN DEL EMPLEO POR SEXO Y
ANÁLISIS DEL SECTOR TERCIARIO. ANÁLISIS CUANTITATIVO
1. ESTRUCTURA DEL EMPLEO POR GÉNERO: RAMA DE ACTIVIDAD Y OFICIOS

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ESTRUCTURA DEL EMPLEO POR GÉNERO
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B. ESTRUCTURA OCUPACIONAL POR GÉNERO
Para el empleo femenino los trabajos no calificados constituyen la categoría de
mayor concentración y en una proporción mayor a la de los hombres. El 54,6% de las
mujeres que se ubica en esta categoría se desempeña en el servicio doméstico, magnitud
que es necesario tener en cuenta al analizar la participación de las mujeres en las
actividades del sector terciario.
Las ocupaciones que reúnen al mayor número de mujeres son: trabajos no calificados,
vendedores y empleados de oficina. No obstante, si se compara la participación de las
mujeres con la de los hombres por grupos de ocupación, se observa la mayor presencia
relativa de mujeres en los grupos de vendedores y oficinistas, y en los hombres, en los
grupos de operarios, operadores y agricultores calificados.
Cabe destacar la importancia de la participación femenina en el grupo de profesionales
y técnicos, lo que es congruente con la alta participación en el empleo de mujeres con
GRÁFICO 1: DISTRIBUCIÓN PORCENTUAL DE MUJERES Y HOMBRES POR RAMA DE ACTIVIDAD ECONÓMICA
0
10
20
30
40
50
hombre
mujer
hombre
0,8
18,4
2,3
15,2
1,2
12,0
15,9
10,3
6,6
17,2
mujer
0,8
5,5
0,2
10,9
0,1
1,2
25,0
2,8
7,3
46,3
act.no
esp.
agric.
minas indust.
elect.
construc
ción
comer.
transp.
financ.
serv.
F
UENTE
: E
NCUESTA
C
ASEN
1998. M
IDEPLAN
.

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1 2
estudios superiores. Respecto del tipo de profesiones, esta presencia es mayor en
profesionales de la salud y biología, enseñanza y otras profesiones e intelectuales. En el
caso de los hombres, hay mayor presencia de profesionales de ciencias físicas y
matemáticas.
A. ANÁLISIS SECTORIAL POR GÉNERO
La rama de actividad que presenta la más alta concentración del empleo total (45,1%)
y femenino dentro del sector terciario es «servicios sociales, comunales y personales ».
Esta reúne a más de la mitad del empleo femenino en el sector terciario como se observa
en el gráfico 3.
2. ESTRUCTURA DEL SECTOR TERCIARIO POR GÉNERO
GRÁFICO 2: DISTRIBUCIÓN PORCENTUAL DE MUJERES Y HOMBRES POR GRUPOS DE OCUPACIÓN
0,8
8,1
20,2
13,6
21,6
11,5
9,3
16,2
1,6
5,1
2,7
26,6
9,8
6,1
7,0
7,0
5,9
6,1
20,9
FFAA
P.ejec; dir;
Profes.
técnicos
oficinistas
vendedores
agric.
operarios
operadores
trab.no calif.
mujer
hombre
0 , 0
F
UENTE
: E
NCUESTA
C
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IDEPLAN
.

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ESTRUCTURA DEL EMPLEO POR GÉNERO
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Si se considera en el análisis sectorial la estructura por sub-rama de actividad, se
desprende que en la rama «servicios comunales, sociales y personales » las sub-ramas
que reúnen mayor empleo son «servicios personales» (18,5% del sector terciario) y
«servicios sociales y comunales » (17,6%). En ambas, la presencia de mujeres es mayor
a la de los hombres en términos relativos y absolutos. El 66,4% de los ocupados de la
rama «servicios sociales, comunales y personales » son mujeres y el 67,1% en «servicios
personales y del hogar ». Cabe señalar que en la última se concentra el servicio doméstico.
La rama de comercio es la segunda en concentración del empleo y del empleo
femenino. La participación relativa de hombres es más alta en «comercio al por mayor »
que la de las mujeres, mientras que en «restaurantes y hoteles » la presencia femenina es
levemente mayor.
En la rama de «transporte y comunicaciones » destaca la participación de mujeres
en el sub-sector de «comunicaciones» (32,7%). En tanto, en el sector financiero la sub-
rama de «seguros» es la que presenta una significativa participación femenina: el 55,8%
de los empleos está ocupado por mujeres.
GRÁFICO 3: DISTRIBUCIÓN PORCENTUAL DE MUJERES OCUPADAS EN SECTOR TERCIARIO POR RAMA DE
ACTIVIDAD
comercio
31%
serv.com.,
soc. y pers.
57%
estab.
financieros
9%
transporte y
telecom.
3%
F
UENTE
: E
NCUESTA
C
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1998. M
IDEPLAN
.

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B. GRUPOS DE OCUPACIÓN EN EL SECTOR TERCIARIO
En el sector terciario, la presencia relativa de mujeres en cargos directivos es
menor que la de los hombres, a diferencia de lo observado para el conjunto de la fuerza
de trabajo.
La presencia de profesionales sigue siendo mayor para el grupo de mujeres que de
hombres, pero la brecha es menor que para el total de ocupados. La participación de
mujeres y hombres en el grupo de técnicos es prácticamente equivalente, mientras que
para el conjunto de los sectores la concentración de mujeres en este grupo es mayor
que la de los hombres.
A. GRUPOS DE EDAD
Se puede apreciar que en el sector terciario hay una menor participación de mujeres
de los grupos más jóvenes (15 a 19 y 20 a 24 años) que en el sector primario y
secundario. Por el contrario, la presencia de mujeres ubicadas en los rangos de 25 a 44
y de 45 a 64 años es mayor en el sector terciario, en particular el último grupo.
Al interior del sector terciario, es posible apreciar una tendencia a la mayor
presencia relativa de mujeres jóvenes (de 15 a 24 años) en el sector transporte y
comunicaciones y comercio. Las ramas de actividad que muestran la mayor presencia de
mujeres de 25 a 44 años son «establecimientos financieros » y «transporte y
comunicaciones». Sería interesante profundizar respecto de los factores que inciden en
esta situación.
Hay que considerar los altos niveles educacionales que presentan estas ramas, lo
que limitaría el ingreso a edades inferiores, y que el incremento del empleo femenino en
ellas es reciente. La rama que tiene mayor presencia del grupo de 45 a 64 años es
«servicios sociales comunales y personales ». El grupo de mujeres jóvenes tiene mayor
presencia en la rama de «comercio».
3. CARACTERÍSTICAS DE LAS MUJERES OCUPADAS EN EL SECTOR TERCIARIO

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ESTRUCTURA DEL EMPLEO POR GÉNERO
1 5
Sin embargo, cabe destacar que la única rama que presenta un patrón de
comportamiento relativamente específico (a menor edad mayor participación) es la que
agrupa a «establecimientos financieros, seguros, bienes inmuebles y servicios ».
B. NIVEL DE INGRESOS
El sector terciario constituye el de mayor presencia de mujeres del V quintil de
ingresos, lo que contrasta con la composición por nivel de ingresos del sector primario,
que presenta la más alta presencia de mujeres pertenecientes al quintil más pobre (quintil
I) y la menor de los quintiles IV y V.
Según ramas de actividad del sector terciario se observan diferencias significativas:
«establecimientos financieros» y «transportes y comunicaciones » presentan una elevada
proporción de mujeres del V quintil (cercano al 40%) y una escasa participación del I
quintil, en particular en establecimientos financieros. En cambio, en las ramas de
«servicios » y «comercio» la participación de mujeres del V quintil es inferior al 20%.
La rama de «servicios sociales comunales y personales » es la de mayor presencia del
quintil más pobre. Hay que tomar en cuenta que esta rama es la que aglutina a las
mujeres que trabajan en servicio doméstico.
C. NIVEL EDUCACIONAL
Se observan diferencias significativas entre las distintas ramas de actividad del sector
terciario según niveles educacionales. Las ramas de «establecimientos financieros» y
«servicios » destacan por una alta presencia de mujeres con estudios superiores (27,2%
y 24%, respectivamente). Las ramas de «comercio» y «transporte y comunicaciones» son
las que presentan la más alta proporción de mujeres con educación media (59,8% y
56,3%, respectivamente).
En relación con la educación básica contrasta la baja incidencia de este nivel
educacional en las ramas de «finanzas» y «transportes» y su mayor presencia en las
ramas de «comercio» y «servicios ».

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1 6
De acuerdo con el análisis de la estructura del empleo, se aprecia la importante
concentración del empleo femenino en algunas ramas de actividad y ocupaciones; en
general, distinta a la concentración y distribución de la fuerza de trabajo masculina. Se
utiliza el Índice de Disimilaridad (ID) para obtener una visión resumida de cuán
segregada es dicha estructura.
Como se detalló en el primer capítulo, el ID representa la fracción de la fuerza de
trabajo que debe cambiar de empleo para que la proporción entre los dos grupos sea la
misma. Sus puntuaciones fluctúan entre 0 y 100. Cero indica «completa similitud» y 100
«completa segregación».
A. DISIMILARIDAD POR RAMA DE ACTIVIDAD ECONÓMICA Y OCUPACIONES
Al calcular el Índice de Disimilaridad Intersectorial (ramas de actividad económica),
el resultado es 38,8, lo que se interpreta como la proporción de los ocupados que debe
cambiar (ya sean hombres o mujeres) para alcanzar una equidistribución. En el análisis
intra-sectorial, según grupos de ocupación, se obtiene una disimilaridad de 33,2.
Al analizar la disimilaridad en cada sector económico se advierten diferencias
significativas: el sector con mayor integración del empleo por sexo de los ocupados es
el primario (7,7) y luego el terciario (22,5). El de mayor segregación es el sector
secundario (35,5).
B. DISIMILARIDAD EN LAS OCUPACIONES POR RAMA DE ACTIVIDAD
ECONÓMICA
Según rama de actividad se pueden apreciar diferencias importantes en el grado de
disimilaridad en las ocupaciones. Las ramas con mayor concentración del empleo por
sexo son «minas y canteras» y «construcción». Las de mayor integración, «industrias
manufactureras», «comercio» y «agricultura».
4.
ANÁLISIS DE SEGREGACIÓN DEL EMPLEO POR GÉNERO: DISIMILARIDAD
EN LAS OCUPACIONES Y SECTORES

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ESTRUCTURA DEL EMPLEO POR GÉNERO
1 7
¿Cómo se explican estas diferencias? Analicemos las dos ramas que presentan mayor
disimilaridad en ocupaciones: minas y canteras (primario) y construcción (secundario).
En el caso de minas y canteras, las mayores diferencias por sexo se manifiestan
entre las categorías de empleados de oficina, operarios y operadores. Cerca del 70% de
las mujeres ocupadas se concentra en el grupo de empleados de oficina, mientras que
más del 60% de los hombres se concentra en los grupos de operarios y operadores. La
participación de mujeres en estos grupos es cercana a cero.
En la rama de construcción, el empleo masculino está altamente concentrado en el
grupo de operarios (59% del empleo masculino). Nuevamente el empleo femenino se
concentra mayoritariamente en empleados de oficina (39% del total de mujeres), pero
también con una alta incidencia en técnicos y profesionales. En esta rama, la distribución
del empleo femenino es más dispersa.
Las ramas con menor presencia de empleo femenino son aquéllas que registran la
más alta disimilaridad por ocupaciones. Es el caso de «minas y canteras », «electricidad,
gas y agua», «construcción» y «transporte y telecomunicaciones ».
CUADRO 1: ÍNDICE DE DISIMILARIDAD DE OCUPACIONES POR RAMA DE ACTIVIDAD ECONÓMICA
RAMA DE ACTIVIDAD
agric., caza, silvic., pesca
minas y canteras
industrias manufactureras
elect., gas y agua
construcción
comercio
transporte y telecom.
estab. financieros
serv. com., soc. y pers.
INDICE DISIMILARIDAD
19,04
68,70
16,60
55,11
64,01
18,91
51,42
31,00
36,40
F
UENTE
: E
LABORACIÓN
PROPIA
SOBRE
LA
BASE
D E
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NCUESTA
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IDEPLAN
.

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1 8
Las ramas que presentan menor disimilaridad son «industrias manufactureras»,
«comercio» y «agricultura». En todas, la mayor concentración por sexo coincide con el
mismo grupo de ocupación. En industrias, la mayor concentración, tanto para hombres
como para mujeres se observa en el grupo de operarios (39% de los hombres y 35% de
las mujeres).
En el comercio, el grupo de mayor concentración también es el mismo para hombres
que para mujeres, y corresponde al de vendedores (39% de los hombres y 49% de las
mujeres). Por último, en la rama de agricultura, es el grupo de trabajos no calificados
el que concentra al 49% de hombres y al 62% de mujeres.
C. DISIMILARIDAD POR CARACTERÍSTICAS SOCIODEMOGRÁFICAS
a. Nivel de ingresos . En el análisis de disimilaridad de acuerdo con niveles de
ingreso (quintiles), se puede observar que la disimilaridad del empleo según ramas de
actividad es más alta en el quintil más pobre y disminuye progresivamente hasta registrar
la menor puntuación en el quintil de mayores ingresos. Sin embargo, por ocupaciones
los resultados son distintos: se observa un aumento del índice al transitar desde el I
quintil al IV de ingresos, con un abrupto descenso en disimilaridad para el V quintil.
Las variaciones de la disimilaridad en ramas de actividad se explican fundamentalmente
por las fuertes diferencias en la concentración de mujeres y hombres más pobres: el
56,6% de las mujeres del I quintil de ingresos está en servicios sociales, comunales y
personales, mientras que los hombres que se ubican en este nivel de ingreso se concentran
en la rama de agricultura, pesca y caza (49,7% de los hombres del quintil I).
b. Nivel educacional. Tanto por rama de actividad económica como por grupos
de ocupación, la disimilaridad es mayor en el nivel de educación básica (esencialmente
por rama) y desciende a medida que aumenta el nivel educacional. Se pueden observar
diferencias en la educación superior universitaria y no universitaria. En esta última se
indica menor disimilaridad por rama de actividad, pero mayor por ocupaciones respecto
del grupo que posee educación universitaria.

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PAULA QUINTANA MELÉNDEZ
ESTRUCTURA DEL EMPLEO POR GÉNERO
1 9
En las mujeres, a medida que aumenta el nivel educacional la concentración del
empleo se traslada desde el trabajo no calificado (con una fuerte concentración) hacia
los grupos de empleados de oficina, técnicos y profesionales.
Respecto de los hombres, la diferencia estriba en el tipo de ocupación de mayor
concentración en bajos niveles de instrucción. Los trabajos que reúnen a mayor proporción
de hombres con bajo nivel educacional son trabajos no calificados, operadores, operarios
y agricultores calificados. Las ocupaciones de mayor concentración en altos niveles de
educación son similares a las de las mujeres.
En el análisis de concentración del empleo de acuerdo con ramas de actividad
económica, destaca la persistencia de la concentración del empleo femenino en el sector
servicios para todos los niveles educacionales. Paradojalmente, los niveles educacionales
que concentran la mayor presencia de mujeres en este sector son la educación básica
(50,9% de las mujeres en servicios) y superior universitaria (65,3%). Sería importante
indagar acerca de las sub-ramas comprendidas en estos dos niveles de concentración, al
tomar en cuenta que el 55% de las mujeres ocupadas en el servicio doméstico posee
estudios básicos.
c. Grupos de edad. La disimilaridad en el empleo por rama de actividad económica
tiende a aumentar a medida que se asciende en los grupos de edad. El grupo con menor
disimilaridad es el de 15 a 19 años y el de mayor disimilaridad, el de 45 a 64 años. No
obstante, la disimilaridad de las ocupaciones según grupos de edad no muestra un patrón
específico.
A. VARIABLES ASOCIADAS A PRECARIEDAD EN EL EMPLEO
En este estudio se comprenderá por empleo precario a aquél que presente las
siguientes características: inseguridad, inestabilidad del empleo e insuficiencia del salario
(Guerra, 1994; Todaro, 1997; Leiva, 2000).
5.
RELACIÓN DE TRABAJO, PRECARIEDAD Y DIFERENCIAS SALARIALES POR
G É N E R O

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2 0
Por empleo inestable se entenderá a aquél que carece de contrato de trabajo
indefinido, ya sea por ausencia de contrato, contrato a plazo, a honorarios, temporal o
eventual. La inseguridad del empleo se delimitará a aquél que no está amparado por
leyes sociales relativas a previsión o salud (Leiva, 2000).
En cuanto a la insuficiencia del salario se ha adoptado para este estudio una definición
operacional que incluye a la categoría de familiares no remunerados y a salarios inferiores
al mínimo (estimado por hora para un ingreso mínimo de $80.500 para el año 1998).
La inestabilidad se definirá operacionalmente por los trabajos cuya relación laboral
no es permanente (temporal, a plazo fijo, por tarea o servicio, y otra no permanente) y
que no cuentan con contrato. La inseguridad estaría indicada por la inexistencia de
cotización en algún sistema previsional.
A partir de estas definiciones, para el conjunto de los ocupados (todos los sectores
económicos) los indicadores manifiestan una mayor recurrencia de precariedad en el
empleo femenino que masculino, con excepción del carácter no permanente del trabajo.
Para el empleo femenino según sector de actividad se observa mayor incidencia en
los indicadores de precariedad en el sector primario. El sector terciario aparece
relativamente similar al secundario; sin embargo, exhibe una mayor recurrencia de trabajo
sin contrato y salarios inferiores al mínimo que en el sector secundario.
GRÁFICO 4: INDICADORES DE PRECARIEDAD POR SEXO Y SECTOR DE ACTIVIDAD ECONÓMICA
0
10
20
30
40
50
60
70
Primario
59,2
41
52,5
45,5
6,2
Secundario
23,2
19,6
36,9
16,2
2,6
Terciario
17,3
26,1
36,5
18,1
2
no permanente
sin contrato
no cotiza
w < mínimo
Fam.no rem.
PRECARIEDAD EMPLEO FEMENINO SEGÚN SECTOR
F
UENTE
: E
LABORACIÓN
PROPIA
SOBRE
LA
BASE
D E
LA
E
NCUESTA
C
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IDEPLAN
.

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2 1
a. Dimensiones de estabilidad en el empleo por rama de actividad en
el sector terciario. La dimensión de inestabilidad laboral tiene mayor presencia en
el empleo femenino que el masculino en el sector terciario, lo que se define
fundamentalmente por la situación contractual. La permanencia en el empleo no presenta
importantes variaciones ni por rama de actividad ni por género de los ocupados. La
rama que manifiesta menos estabilidad en hombres es «transportes y comunicaciones», y
en mujeres «servicios sociales, comunales y personales ».
b. Seguridad en el empleo: cotizaciones en el sistema previsional. La rama que
presenta mayor nivel de cotización para mujeres y hombres es «servicios financieros »
(16,7% y 19,6%, respectivamente), mientras que «comercio» -y para ambos sexos-registra
la menor presencia de cotización en el sistema previsional (48,3% y 40,8%,
respectivamente).
c. Insuficiencia del salario. La presencia de salarios inferiores al ingreso
mínimo mensual en el sector terciario es mayor en mujeres que en hombres. En esta
situación se encuentran el 18,1% de las mujeres y el 10,6% de los hombres. En relación
con la presencia de familiares no remunerados, destaca la mayor incidencia de mujeres
en esta categoría para la rama de comercio.
B. DIFERENCIAS SALARIALES POR GÉNERO
Distintos estudios han demostrado que existen diferenciales de salario entre mujeres
y hombres, lo que se relaciona con dos tipos de explicación de la discriminación de la
mujer en el empleo. Una señala que el empleo femenino tiende a concentrarse en trabajos
que perciben menor remuneración a la de los hombres, lo que se ha denominado
discriminación ocupacional. Otra indica que a igual trabajo, las mujeres perciben menores
remuneraciones, lo que se ha denominado discriminación salarial (Mc Connel y Stanley
Brue, 1998).

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2 2
En 1995, a partir de un análisis de las Encuestas de Empleo del INE (trimestre
octubre-diciembre), las remuneraciones de las mujeres representaban el 80,1% de la de
los hombres; proporción que variaba según rama de actividad económica, grupo de
ocupación, edad y nivel educacional (Todaro, Mauro y Yánez, 2000).
Con el propósito de analizar las diferencias salariales por género en el sector
terciario se elaboraron ecuaciones de salario, basadas en el modelo de capital humano
de Mincer. Se aplicó un modelo para el conjunto del sector terciario, integrando como
dummy la variable sexo. Con el propósito de obtener resultados para cada rama de
actividad del sector terciario, se aplicó la misma ecuación a la muestra comprendida en
cada rama.
Los resultados de la regresión
4
para el sector terciario se presentan en el cuadro
núm. 2. Se observa que los coeficientes son significativos y el R2 del modelo representa
un 0,186.
CUADRO 2: RESULTADOS DE MODELO DE ESTIMACIÓN DE SALARIO BASADO EN ECUACIÓN DE MINCER PARA
EL EMPLEO EN EL SECTOR TERCIARIO DE LA ECONOMÍA
T
BETA
SIG.
(Constant)
Años de estudios
experiencia potencial
experiencia al cuadrado
DUMMYSEX
.810
.857
-.577
.141
271.791
80.789
74.143
-64.616
28.365
.000
.000
.000
.000
.000
F
UENTE
: E
LABORACIÓN
PROPIA
SOBRE
LA
BASE
D E
LA
E
NCUESTA
C
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IDEPLAN
.
STD. ERROR
.019
.001
.001
.000
.009
MODEL
1
B
5.172
7.681E-02
4.596E-02
-5.74E-04
.251
UNSTANDARDIZED
COEFFICIENTS
STANDARDIZED
COEFFICIENTS
COEFFICIENTS*
* D e p e n d e n t V a r i a b l e : L N I N G H O R
4
E l m o d e l o s e e x p r e s a e n l a e c u a c i ó n s i g u i e n t e : L n Y = a + b
1
est
i
+ b
2
e x p
i
+ b
3
e x p
i
2
+ b
4
sex
i
+e
D o n d e , L n Y : l o g a r i t m o n a t u r a l d e l i n g r e s o d e l a o c u p a c i ó n p r i n c i p a l p o r h o r a ; a: c o n s t a n t e ; bi :
parámetros; est
i
: a ñ o s d e e s t u d i o ; e x p
i
: e x p e r i e n c i a p o t e n c i a l ; e x p
i
2
: e x p e r i e n c i a p o t e n c i a l a l
c u a d r a d o ; s e x
i
: dummy sexo (1= hombre); e: error.

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ESTRUCTURA DEL EMPLEO POR GÉNERO
2 3
Del modelo se pueden indicar las siguientes observaciones: Para el conjunto de los
ocupados en el sector terciario, cada año adicional de estudios incrementaría en un
7,7% el nivel salarial y cada año de experiencia laboral contribuye con un 4,6%.
Se observa que el hecho de ser hombre tiene un efecto positivo respecto del salario
para el sector terciario en términos generales, pues los salarios de los hombres, a
similar capital humano, superan en un 25% al de las mujeres.
La aplicación de la ecuación a cada rama de actividad indica que las diferencias del
monto salarial entre mujeres y hombres varían por sector económico. En el sector
comercio, el salario de los hombres es un 20,9% superior al de las mujeres; en la rama
de finanzas un 20% superior, y en servicios un 31%. Cabe recordar que el sector servicios
es el que concentra la mayor proporción de mujeres en el empleo.
La rama de transportes y comunicaciones presenta un salario por hora superior
para las mujeres. Los resultados muestran que en el empleo femenino el ingreso de la
ocupación principal por hora es superior al de los hombres en un 13%.
Una posible explicación para este resultado se puede encontrar en las diferencias
de la concentración del empleo por género según grupos de ocupación. En la rama de
transporte y comunicaciones hay una alta concentración de mujeres en el grupo de
CUADRO 3: RESULTADOS DE MODELOS DE ESTIMACIÓN DE SALARIO BASADO EN LA ECUACIÓN DE MINCER
PARA RAMAS DE ACTIVIDAD ECONÓMICA DEL SECTOR TERCIARIO
Constante
Años de estudio
Experiencia potencial
Experiencia al cuadrado
Sexo (hombre = 1)
R2 ajustado
F
UENTE
: E
LABORACIÓN
PROPIA
SOBRE
LA
BASE
D E
LA
E
NCUESTA
C
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IDEPLAN
.
COEF.
T E S T T
COEF.
T E S T T
COEF.
T E S T T
COEF.
T E S T T
COMERCIO
TRANSPORTE
FINANCIERO
SERVICIOS
5,36
0,062
0,039
-0,0004
0,209
160
35,3
34,8
-26,5
13,4
0,131
5,62