NACIONES UNIDAS
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Carta de fecha 19 de marzo de 1997 dirigida al
Secretario General por el Representante Permanente de Bangladesh
ante
las Naciones Unidas
Siguiendo instrucciones de mi Gobierno, tengo el honor de señalar a su atención los siguientes documentos publicados tras la celebración de la Cumbre sobre el Microcrédito, que tuvo lugar en Washington, D.C., del 2 al 4 de febrero de 1997: a) Declaración y Plan de Acción de la Cumbre sobre el Microcrédito (anexo I), b) Comunicado de la Cumbre (anexo II) y c) Mensaje del Presidente del Grupo de los 77 y China a la Cumbre sobre el Microcrédito (anexo III).
Le agradecería que tuviera a bien disponer que el texto de la presente carta y de sus anexos, así como el mensaje del Secretario General presentado en la Cumbre (anexo IV), se distribuyeran como documento oficial de la Asamblea General, en relación con los temas 46, 99 f), 100 g) y 108 de la lista preliminar de temas del quincuagésimo segundo período de sesiones, y del Consejo Económico y Social, en relación con los temas 5 y 7 del programa provisional del período de sesiones sustantivo de 1997.
(Firmado) Anwarul Karim CHOWDHURY
Representante Permanente
ANEXO I
La Cumbre Sobre El Microcrédito
Celebrada En Washington, D.C., Del 2 Al 4 De Febrero De 1997
La asistencia externa, los programas de asistencia pública y la población más pobre
Los esfuerzos de los más pobres por ayudarse a sí mismos
Invisibilidad de los pobres en los mercados financieros oficiales
El microcrédito: un medio para que los pobres puedan salir de la pobreza
Necesidades financieras del movimiento
Fomento de la capacidad institucional en el mundo en desarrollo
El empresario y el director general con intereses sociales
A Un aumento espectacular del número de dirigentes y de personal
Innovación y desarrollo de metodologías
Mejor rendimiento y preparación de indicadores del rendimiento
Fomento de la capacidad de las organizaciones
Cumplimiento del objetivo de la Cumbre
El plan de acción institucional
Los consejos de la Cumbre sobre el Microcrédito
El papel de la Secretaría y del Comité encargado de la Campaña
Apéndice: Cálculo de los fondos necesarios para lograr los objetivos de la Cumbre
La Cumbre sobre el Microcrédito no es sino una parte de una iniciativa mucho más amplia para acabar con la pobreza. A fin de lograr resultados positivos, el movimiento global de erradicación de la pobreza requerirá la aplicación de una amplia gama de estrategias. La creación de instituciones con capacidad para prestar servicios de microfinanciación, en particular créditos para emprender actividades por cuenta propia y desarrollar la capacidad de ahorro, a 100 millones de las familias más pobres del mundo, especialmente a las mujeres de esas familias, no es sino una de las estrategias mencionadas.
Hemos escogido esta esfera de acción porque la experiencia enseña que las personas más pobres, especialmente las mujeres, son las más propensas a quedar al margen de cualquier programa de erradicación de la pobreza. El acceso de la mujer a los servicios financieros suele ser aún más difícil como consecuencia de la discriminación por motivos de género, a pesar de que las mujeres han demostrado ser muy ahorrativas y unas empresarias de gran creatividad que, además, procuran en todo momento que las ganancias se utilicen directamente para satisfacer las necesidades familiares.
El comité encargado de organizar la Cumbre sobre el Microcrédito ha adoptado las definiciones de "pobre" y "más pobre" establecidas por el Grupo asesor sobre políticas del Grupo Consultivo de Ayuda a la Población más Pobre. El Grupo Asesor sobre políticas define a los "pobres" como las personas que viven por debajo del umbral de pobreza establecido por cada país, y a los "más pobres" como las personas pertenecientes al 50% inferior de ese grupo.
A fin de lograr el objetivo de la Cumbre en las naciones en desarrollo del mundo, nuestra labor estará centrada en las poblaciones más pobres, con arreglo a la definición mencionada. En los países industrializados, debemos dedicar nuestra atención sobre todo a los programas destinados fundamentalmente a las familias que vivían por debajo del umbral de pobreza establecido por cada país en el momento en que contrajeron su primer préstamo.
La Cumbre se inspira en las cumbres y conferencias mundiales del presente decenio, en las que los gobiernos y las organizaciones no gubernamentales se han reunido para abordar las cuestiones más apremiantes que debe enfrentar la humanidad. La Cumbre sobre el Microcrédito hace suya la idea de un mundo justo y sostenible, conforme a lo expresado en los documentos de la Cumbre para la Tierra, la Cumbre Mundial en favor de la Infancia, la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo, celebrada en El Cairo, la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social, celebrada en Copenhague, y la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, celebrada en Beijing.
Mediante la aplicación de metodologías que promuevan la responsabilidad, la autoestima y la autonomía financiera y que demuestren la capacidad de las comunidades para resolver sus propios problemas, el microcrédito constituye un instrumento importante para el progreso social y económico sostenible, así como una estrategia fundamental para el logro de muchas de las metas acordadas en las principales reuniones celebradas durante el presente decenio.
La Cumbre sobre el Microcrédito reconoce todos los esfuerzos desplegados por el movimiento que trabaja para erradicar la pobreza y crear un futuro sostenible. Invitamos a quienes han asumido el compromiso de poner al alcance de 100 millones de las familias más pobres del mundo, en especial de las mujeres de esas familias, créditos para trabajar por cuenta propia y otros servicios financieros y empresariales, a mantenerse unidos en esta importante iniciativa en pro de la erradicación de la pobreza.
Las historias de los receptores de microcréditos y sus esfuerzos empresariales se caracterizan por el valor, la dignidad humana y la promesa económica. Dichas historias ponen de manifiesto la profundidad del espíritu humano y la posibilidad de sobreponerse a la crueldad de la pobreza, victoria que las personas muy pobres saben lograr por sí mismas cuando se les ofrece la oportunidad de acceder a los recursos y los servicios básicos.
Nurjahan obtuvo un préstamo del Grameen Bank de Bangladesh. Su nombre significa "la luz del mundo". Abandonada por sus padres cuando tenía tres meses de edad y criada por una vecina, Nurjahan se casó a los 12 años, pero apenas un año más tarde fue abandonada por su esposo, cuando estaba embarazada de tres meses. Entonces regresó a la familia que la había acogido, y se dedicó a cocinar para ellos mientras criaba a su hijo.
Antes de presentarse al Banco, Nurjahan jamás había ganado más de 37,50 dólares de los EE.UU. al año ni había poseído tierras. Ya en 1995, cinco años después de haber solicitado el crédito, sus ingresos anuales ascendían a 250 dólares de los EE.UU. (algo más que la media nacional), y poseía dos cabras, una vaca preñada, 10 gallinas y dos terceras partes de acre de tierra. Su terreno tenía un valor de 1.000 dólares de los EE.UU., suma cuatro veces superior a los ingresos anuales medios. Durante la cosechas de arroz, Nurjahan contrata a dos granjeros para que la ayuden. En un país donde sólo el 46% de los niños llegan al quinto grado escolar, el hijo de Nurjahan cursa actualmente el octavo grado.
Nejira es una refugiada bosnia procedente de una pequeña aldea cercana a Srebrenica. Al igual que la mayoría de las mujeres de esa región, Nejira perdió a su esposo y su hogar. Vivió con sus dos hijos en un centro de refugiados cerca de Tuzla, y subsistió gracias a la asistencia humanitaria. No tenía otra cosa que hacer salvo recordar el pasado y llorar. En el marco del proyecto experimental de iniciativas locales que había puesto en marcha el Banco Mundial, una organización no gubernamental de Bosnia ofreció préstamos pequeños para actividades que generaran ingresos. Nejira dudó algún tiempo. Nunca había administrado el dinero, pues siempre lo había hecho su esposo. Por último, decidió pedir un préstamo de 500 marcos alemanes (300 dólares de los EE.UU.) para comprar una cabra. Ella sabía cómo criar animales y podía vender la leche. Desde entonces, ella y sus hijos tienen cierta esperanza de que la vida pueda volver a empezar.
Mary Akoth vive en la ciudad de Ahero, en una de las zonas más pobres del oeste de Kenya. Mary tiene 38 años y debe mantener a sus cinco hijos, cuyas edades oscilan entre los 5 y los 22 años, además de su nieto. Mary quedó en la indigencia en 1979, cuando su esposo la abandonó y su familia se negó a ayudarla. Ella y sus hijos se vieron obligados a trasladarse a Ahero y Mary tuvo que aceptar las ocupaciones más degradantes para ganar el dinero necesario para pagar el alquiler y comprar comida. Su vida ha sido una lucha constante.
En 1992, Mary asistió al curso de capacitación que impartía AFRICA NOW, como integrante del grupo de mujeres de Nyando y un año más tarde recibió un préstamo de 200 chelines kenianos (4 dólares). Mary comenzó a vender pan ácimo (chapatis) y té en la calle. Pronto comenzó a tener unos beneficios de 40 chelines diarios. Seis meses más tarde, incorporó arroz y frijoles a los productos que vendía y aumentó considerablemente su clientela. En esas circunstancias, estuvo en condiciones de solicitar una parcela al concejo del condado local y construyó un kiosco provisional. Además, contrató a un joven para que la ayudara en su floreciente negocio, y ya en 1995 pudo contratar a dos empleados más.
Actualmente, Mary gana 8 dólares al día (el doble del monto de su préstamo original). Utiliza el dinero para pagar el alquiler, ofrecer una buena alimentación a su familia y pagar la matrícula de sus dos hijos en edad escolar. Mary da empleo a tres personas y prevé ampliar aún más su empresa. Dice que ya no está avergonzada ni se siente aislada y desvalida como antes. Por el contrario, aguarda con esperanza un futuro que jamás había creído posible para ella y sus hijos. Dice que ha recobrado su dignidad.
Judy luchó durante años para criar a sus hijos mientras vivía de la asistencia pública en Chicago, Illinois. Mujer de serena dignidad, que ha sufrido duros reveses, incluso el fallecimiento de un hijo, Judy estaba ansiosa por forjarse una vida mejor para ella y sus hijos. A fin de complementar sus magros ingresos, comenzó a vender zapatos puerta a puerta. Aun así, a pesar de su ambición y sus aptitudes como vendedora, Judy siguió dependiendo de la asistencia pública y de las prestaciones del seguro médico Medicaid. Un empleo de vendedora con sueldo mínimo y sin subsidio de asistencia médica no era el futuro que Judy buscaba, pero igualmente quería trabajar.
Por recomendación de la asistente social encargada de su caso, Judy se presentó a la organización Women's Self-Employment Project. Creada con el propósito de incrementar los ingresos y la autonomía de las mujeres de bajos y medianos ingresos de Chicago que estén interesadas en trabajar por cuenta propia, Women's Self-Employment Project es una de las muchas organizaciones que ayudan a las mujeres a crear sus propios empleos en algunas de las comunidades más pobres de los Estados Unidos. El primer préstamo de Judy fue de 600 dólares de los EE.UU. Luego de trabajar dos años y medio para conseguir una clientela estable y de utilizar préstamos de montos cada vez mayores, Judy ha abierto su propia zapatería.
Hoy en día, Judy trabaja en su propia tienda. Su hijo menor, que solía acompañar a su madre a las reuniones de los prestatarios, conoce casi todos los aspectos del negocio de venta al por menor que lleva su madre y tiene el propósito de llegar a ser empresario algún día.
Ha llegado el momento
de reconocer que
el microcrédito constituye
un instrumento poderoso
en la lucha contra la pobreza
y la dependencia económica.
Nos hemos reunido
para iniciar un movimiento mundial
que ponga al alcance de 100 millones
de las familias más pobres del mundo,
y en especial de las mujeres de esas familias,
créditos para trabajar por cuenta propia
y otros servicios financieros y empresariales,
a má tardar para el año 2005.
"Pese a todos nuestros avances tecnológicos, aún vivimos en un mundo donde la quinta parte de la población del mundo en desarrollo está hambrienta al ir a dormir cada noche, donde la cuarta parte carece de acceso a necesidades básicas como el agua potable no contaminada, y la tercera parte vive en estado de abyecta pobreza, tan al margen de la existencia humana que no hay palabras para describirlo."
UNDP Informe sobre Desarrollo Humano, 1994, Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo , 1994
Hoy en día, la economía mundial presenta un marcado contraste: la creciente disparidad entre los ricos y los pobres. Por un lado, los ricos de los países desarrollados y de los países en desarrollo disfrutan de un estilo de vida con toda clase de comodidades y privilegios que requiere gran consumo de energía y de recursos. Por otro, las personas más pobres del mundo viven una vida de grandes privaciones, que se caracteriza por la malnutrición, la vulnerabilidad a las enfermedades infecciosas, la falta de educación que promueva la movilidad ascendente, la carencia de viviendas, y la imposibilidad de acceder a los recursos que les permitirían abrirse camino para salir de la pobreza. A pesar del hecho de que a partir de la segunda guerra mundial el nivel de vida ha mejorado constantemente en todo el mundo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha señalado que, en 1995, más de 1.000 millones de personas, es decir la quinta parte de la población mundial, vivían en condiciones de extrema pobreza, y que dicha pobreza es actualmente la causa principal de mortalidad.
La pobreza extrema es una condición económica en la que los ingresos del hogar son insuficientes para proveer la alimentación mínima necesaria para el crecimiento y la supervivencia a largo plazo. Los pobres padecen malnutrición crónica, especialmente los niños. Fácilmente son víctimas de enfermedades que para la mayoría de las personas no suelen ser fatales. Cada día, 35.000 niños mueren antes de cumplir cinco años, como consecuencia de la malnutrición crónica y de enfermedades provocadas por el hambre. Si se erradicara la pobreza, cada año podría salvarse la vida de casi 13 millones de niños.
La mayoría de los pobres viven en los países en desarrollo. Juntas, la India y China albergan casi la tercera parte del 20% de las personas más pobres del mundo. Al mismo tiempo, la pobreza y el hambre afectan a muchas personas dentro de las fronteras de las naciones más ricas. Si bien los programas de ingresos mínimos de supervivencia han contribuido a aliviar algunas formas de pobreza en las naciones ricas, no han servido para modificar las consecuencias sociales y psicológicas de la falta de medios y la dependencia, factores que hacen que la pobreza sea tan desmoralizante en Londres o las zonas rurales de Alabama como en Jartum o Manila.
Coraje y liberación de la pobreza (El Salvador, 1992)
Francisca Rojas quedó huérfana a los 9 años y sobrevivió como pudo en una cuneta junto a un camino hasta que una mujer la encontró, la llevó a su casa y la puso a trabajar en labores de lavado y planchado. Francisca huyó cuando tenía 17 años y tuvo su primer hijo a los 18.
"Fui a mi primera reunión [del banco] y tenía miedo de que no pudiera [conseguir y pagar el préstamo]," dijo Francisca, prestataria del programa de bancos comunales de FINCA, en El Salvador. "Pero el trabajador social que estaba allí creyó que podía hacerlo, y yo estaba tan desesperada que lo intenté"
Con su primer préstamo [en 1991], Francisca compró especias, fideos y pequeñas piezas de cerámica que fue a vender al mercado en una bandeja. Después de haber recibido tres préstamos de 50 dólares de los EE.UU. cada uno, había ahorrado 45 dólares. "Antes, nunca había ahorrado", prosiguió Francisca. "Solía ganar 17,50 dólares a la semana. Ahora gano entre 35 y 53 dólares a la semana. Puedo gastar casi el doble en alimentos, vivir en una casa mucho más bonita, comprar medicamentos y ahorrar dinero. Ahora me siento más segura. De noche duermo tranquila porque no estoy tan preocupada por cómo devolver el dinero. No tengo que postrarme ante nadie. Tengo confianza. Cuando se ha sido tan pobre como yo, se siente muchísima vergüenza. Incluso cuando era una niña, la gente no me miraba. Creo que tenían miedo de que les pidiera algo. Nunca tuve amigos. Ahora, cada semana vengo a nuestra reunión en el banco. Se alegran al verme. Ahora tengo amigos. Esto es lo más importante," concluyó.
Tanto en los países en desarrollo como en los industrializados, la pobreza afecta principalmente a la mujer. El Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM) ha comprobado que las mujeres ganan tan sólo el 10% de los ingresos que se generan en el mundo y no llegan a poseer ni el 10% de los bienes que hay en el mundo. De los más de 1.000 millones de adultos que no tienen acceso a la educación básica, más del 60% son mujeres. De los 1.300 millones de personas que actualmente viven en condiciones de absoluta pobreza, es decir con unos ingresos diarios inferiores a 1 dólar de los EE.UU., más de 900 millones son mujeres. Además, la pobreza de la mujer suele acarrear tasas de natalidad más altas y un menor desarrollo físico y social de sus hijos. Por lo tanto, la malnutrición, las enfermedades infecciosas y la falta de educación privan a centenares de millones de personas de la oportunidad de realizar su potencial humano, además de negar al mundo las vastas aportaciones sociales y económicas que esas personas podrían ofrecer.
En los últimos años, las entidades donantes han estado reexaminando con gran atención sus políticas y prácticas de asistencia. Uno de los cambios de perspectiva más importantes ha sido la constatación de que los programas de asistencia, en general, no han beneficiado al 20% de las personas más pobres del mundo.
"Menos del 10% del total de la ayuda internacional para el desarrollo se dedica directamente a la satisfacción de esas necesidades humanas más inmediatas ... Puesto que la ayuda bilateral procedente de los países occidentales industrializados suma aproximadamente 40.000 millones de dólares anuales, la cantidad destinada a nutrición, atención primaria de la salud, agua y saneamiento, educación primaria y planificación familiar sería de unos 4.000 millones de dólares anuales. Menos de la mitad de lo que gastan cada año los países donantes sólo en la adquisición de calzado deportivo."
UNICEF, Estado Mundial de la Infancia,, 1993
En la actualidad, se está trabajando intensamente a fin de destinar la asistencia a la población más pobre y canalizar los recursos por conducto de las organizaciones no gubernamentales. En las naciones más ricas, los programas de asistencia pública para los más pobres han fracasado en muchos casos porque ofrecen escasas vías para salir de la situación de dependencia. En lugar de dedicarse a establecer las condiciones necesarias para crear empleo, los programas ofrecen los medios mínimos de supervivencia física y penalizan la iniciativa. Con frecuencia las opciones de trabajo autónomo están bloqueadas por barreras reglamentarias y por la falta de capitales y préstamos para las inversiones iniciales. En los últimos años, por lo general a instancias de las organizaciones no gubernamentales, los organismos de asistencia pública han comenzado a autorizar experimentos y proyectos modelo y han levantado las restricciones impuestas en materia de bienes e ingresos a algunos pequeños empresarios, con lo que se les permite participar en programas de microcrédito.
Cada vez hay mayor conciencia de que las personas más pobres están preparadas y dispuestas a salir por sí mismas de la pobreza si se les da acceso a los insumos económicos básicos en un ambiente propicio. A partir de esta percepción del problema, ha ido aumentando el apoyo a los programas de microcrédito que benefician a las personas más pobres de las zonas urbanas y rurales.
""La iniciativa en favor de la microempresa seguirá prestando especial atención a los empresarios muy pobres, en particular las mujeres, a quienes quizá sea más difícil ayudar directamente, pero que dependen de las microempresas para su supervivencia."
Carta de la Iniciativa en favor de la microempresa, aprobada por la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), 22 de junio de 1994
"Si bien la erradicación de la pobreza es el tema central de toda nuestra labor, creemos que el crédito rural es, por sí sólo, el instrumento más importante para eliminar la pobreza."
Declaración de Fawzi Al-Sultan, Presidente del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), con ocasión del establecimiento en 1995, del Grupo Consultivo de Ayuda a la Población más Pobre (CGAP).
"Comparto con ustedes un vivo entusiasmo por lo que podría representar este extraordinario instrumento [el microcrédito] en la estrategia futura de erradicación de la pobreza."
J James Gustave Speth, Administrador del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, 2 de octubre de 1995
"Los programas de microcrédito han llevado el dinamismo de la economía de mercado a los pueblos y las personas más pobres del mundo. Gracias a este enfoque empresarial de la lucha contra la pobreza, millones de personas han podido abrirse camino por sí mismas para salir de la pobreza con dignidad."
James D. Wolfensohn, Presidente del Banco Mundial, 11 de julio de 1996
Debe reconocerse que la piedra angular de cualquier estrategia de lucha contra la pobreza es el deseo irreprimible y la capacidad innata de las personas de mejorar su situación y salir airosas, por su propio bien para sí mismas y, especialmente, el de sus hijos. La mayoría de los pobres que no pueden encontrar un trabajo asalariado luchan contra la pobreza e intentan ganarse la vida con lo que tienen a mano. Una mujer que vende naranjas en las calles de La Paz o un hombre que arregla cacerolas usadas en Bombay constituyen ejemplos del modo en que sobreviven millones y millones de personas, creando trabajo e ingresos para sí mismos y sus familias cuando no tienen empleo. Las personas que trabajan por cuenta propia constituyen entre el 50% y el 60% de la mano de obra de muchos países en desarrollo.
En la mayoría de los casos, el sector financiero oficial no tiene en cuenta la tendencia de las personas muy pobres a ayudarse a sí mismas trabajando por cuenta propia. Dado que comúnmente no se reconoce que las personas más pobres tienen capacidad crediticia o ahorradora, y puesto que con los métodos bancarios habituales otorgar un préstamo de 10.000 dólares o de 100.000 dólares de los EE.UU. cuesta prácticamente lo mismo que otorgar uno de 100 dólares, los pobres no se consideran un mercado rentable para el crédito. En consecuencia, las personas muy pobres se ven obligadas a recurrir a los prestamistas tradicionales quienes pueden llegar a cobrar intereses de hasta el 10% al día. Al tener que pagar esos intereses exorbitantes, los pobres siguen siendo pobres y pasan esta carga, y a menudo la deuda, a las generaciones futuras.
El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, que ha centrado su atención en los 1.000 millones de personas que constituyen el 20% de la población más pobre del mundo, estima que a esas personas corresponde tan sólo el 1,4% del producto nacional bruto mundial y el 0,2% de los préstamos comerciales (véase el gráfico).
A pesar de que la mujer realiza con su trabajo una aportación decisiva a la economía de los países en desarrollo, ve particularmente limitado su acceso a los recursos básicos. Por ejemplo, en los países africanos, las mujeres constituyen más del 60% de la fuerza de trabajo agrícola y contribuyen hasta un 80% de la producción total de alimentos, no obstante, reciben menos del 10% de los créditos concedidos a los pequeños agricultores.
En los países industrializados, el crédito y otros servicios de apoyo al trabajo autónomo siguen siendo escasos, y los fondos a disposición de las instituciones que otorguen préstamos a los más pobres son más escasos todavía. Aun así, las microempresas constituyen un sector dinámico y viable de la economía que en gran parte pasa desapercibido para las autoridades políticas y el sector privado. Por ejemplo, las microempresas abundan en los Estados Unidos, donde configuran una "economía invisible" que pasa prácticamente desapercibida en los debates sobre desarrollo económico. No obstante, investigaciones recientes han revelado que las microempresas donde trabajan entre uno y cuatro empleados generaron el 43% de los nuevos empleos netos creados entre 1990 y 1994. Si bien no todos los microempresarios de los Estados Unidos son pobres, muchos lo son. En Francia, el 92% de los 2,3 millones de empresas existentes tienen menos de 10 empleados y en el 50% de ellas trabaja solamente el propietario. En 1994, aproximadamente el 40% de las empresas creadas en Francia habían sido establecidas por personas sin empleo.
Según la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), en los países industrializados, el trabajo autónomo había disminuido desde hacía largo tiempo, pero en el decenio de 1980 se registró un cambio de tendencia. En la actualidad, la tasa de empleo autónomo crece más aceleradamente que la tasa total de empleo.
En los países donde antes regían sistemas de gobiernos socialistas y comunistas y que ahora aplican una política de privatización (países a los que suele llamarse "economías en transición"), la situación de los pobres, especialmente de las mujeres empeora rápidamente. Las mujeres son víctimas de discriminación y, cada vez con mayor frecuencia, se ven excluidas de la política y de las vías oficiales para adquirir la propiedad de empresas. En las economías en transición, los bancos no conceden préstamos a particulares, y mucho menos a los pobres. Ello representa un tremendo obstáculo para aquellos cuya única posibilidad de empleo es el trabajo autónomo.
El trabajo por cuenta propia tiene especial importancia en los países ex socialistas como medio de privatizar la economía. Debido al desempleo en masa, al subempleo y a los presupuestos estatales, muchísimos ciudadanos están ociosos, no reciben sueldos de sus ex empleadores estatales ni tienen acceso al crédito para iniciar un negocio. Si bien es fundamental que los pobres y los desempleados tengan la oportunidad de participar, mediante la creación de microempresas, en estas economías que acaban de abrirse, los obstáculos son grandes: las restricciones normativas, los tipos de interés exorbitantes, los impuestos elevados, los préstamos en condiciones prohibitivas, la debilidad de la moneda, son todos ellos factores que deben abordarse en los nuevos programas de microcrédito.
Los programas de microcrédito otorgan préstamos pequeños a los pobres, a fin de que puedan emprender actividades por cuenta propia que generen ingresos y les permitan mantenerse a sí mismos y a sus familias. En la mayoría de los casos, los programas de microcrédito ofrecen a sus clientes una combinación de servicios y recursos, además de crédito para el trabajo por cuenta propia. Suelen ofrecerse planes de ahorro, capacitación, sistemas de cooperación y el apoyo de personas que han tenido experiencias similares. El microcrédito es un poderoso instrumento de lucha contra la pobreza que ha demostrado ser útil a personas de los seis continentes y de casi todos los países. Se estima que, en la actualidad, los programas de microcrédito benefician aproximadamente a 8 millones de personas muy pobres de países en desarrollo.
"En 1975, cuando el banco no asumía muchos riesgos, se presentó una vendedora de hortalizas sumida en la mayor desesperación por las presiones económicas que la apremiaban. Su esposo, trabajador desocupado de la industria textil, de alguna manera conseguía comer algo cada día deambulando por las calles, pero la situación era muy difícil para ella y sus hijos. El banco decidió otorgarle un préstamo de 50 rupias (1,50 dólares de los EE.UU.) y alguien la acompañó a comprar mezclas de especias verdes, como cilantro, menta, jengibre, ajo y chiles. Ese día, la SEWA, (Asociación de Trabajadoras Autónomas) atendió a sus hijos, que estaban enfermos y hambrientos, y ella ganó 6 rupias con la venta de las especias, con lo que pudo llevar comida a casa para la noche. La mujer siguió progresando día a día en su trabajo, y a la semana siguiente reembolsó 51 rupias. Esa cantidad apenas representaba un riesgo para el banco pero, literalmente, era cuestión de vida o muerte para la mujer. Después, empezamos a conceder préstamos de 50 rupias a muchas mujeres."
Ela Bhatt, Secretaria General de la SEWA, India
En los países industrializados, el movimiento en pro de la microempresa es más reciente pero ha crecido de manera notable en el curso del último decenio. Por ejemplo, hace 10 años, en los Estados Unidos había menos de tres programas; en la actualidad, hay casi 300 programas que han permitido a decenas de miles de personas poner en marcha su propia empresa y trabajar en ella. En Europa, Francia es el único país que ha iniciado un programa de microcrédito en gran escala; la Association pour le droit à l'initiative économique fue creada en 1989. En Alemania, Bélgica y en el Reino Unido se están formulando programas análogos. En los países ex socialistas de Europa oriental, se han creado algunos programas, entre ellos, los fondos de créditos comunales en Albania y el "Mikrofund" en Polonia. Los programas en curso en el mundo industrializado han ofrecido una combinación de préstamos para destinatarios específicos, capacitación y asistencia técnica para que los microempresarios puedan administrar sus empresas en estas economías complejas y sujetas a numerosas reglamentaciones.
Actualmente hay todo un historial de logros y un cuerpo importante de estudios académicos que ofrecen una imagen del microcrédito como estrategia de gran eficacia en la lucha contra la pobreza y el fomento del desarrollo. Considerados en su conjunto, dichos logros ponen de manifiesto la posibilidad de avanzar hacia un mundo libre del flagelo de la pobreza en cuestión de años, y no de decenios o siglos. El valor del microcrédito y su potencial para ayudar a la mayoría de las 1.000 millones de personas más pobres del mundo se reflejan en las siete conclusiones que figuran a continuación, cada una de las cuales se basa en la experiencia práctica y en estudios de evaluación.
Las personas muy pobres representan un riesgo crediticio bajo, especialmente en el contexto de sistemas de responsabilidad mutua
Los programas de microcrédito basados en diversos modelos y aplicados en diversas culturas han puesto de manifiesto que las personas muy pobres suelen ser perfectamente solventes a la hora de reembolsar los créditos. En los países en desarrollo, las tasas de pagos en mora y de créditos fallidos son comparables o inferiores a las de las entidades bancarias convencionales. Por ejemplo, el estudio de Amy Glosser sobre el Banco Sol reveló que solamente el 0,04% de la cartera de préstamos estaba en mora más de 30 días, en comparación con el 4,42% en otros bancos. En las naciones industrializadas, las tasas de reembolso de los programas de microcrédito son a menudo inferiores a las de los bancos convencionales, pero guardan relación con el nivel de riesgo que entrañan los préstamos. Los niveles de riesgo para los microempresarios de las naciones industrializadas suelen ser mayores debido a que los pobres intentan generalmente iniciar un negocio y carecen de base patrimonial necesaria para su empresa.
La capacidad crediticia de los pobres ha quedado demostrada, independientemente del sexo de las personas. Si bien, por lo general, las mujeres han hallado barreras jurídicas y tradicionales para acceder al crédito, la experiencia ha demostrado que, en su conjunto y sistemáticamente, amortizan los préstamos en menor tiempo y con mayor responsabilidad. Al haber centrado los programas de microcrédito en las mujeres como destinatarias también han servido para asegurar que los beneficios derivados del aumento de los ingresos se utilicen para mejorar el bienestar general de la familia, y en particular de los niños. Al mismo tiempo, las propias mujeres mejoran su condición social, al ser capaces de conseguir nuevos ingresos.
En el mundo en desarrollo, La sostenibilidad de los programas es factible
En un informe de 1994, "Maximizing the Outreach of Microenterprise Finance: The Emerging Lessons of Successful Programs" ("Ampliación de la financiación de microempresas: primeras experiencias de programas exitosos"), Christen, Rhyne and Vogel estudiaron 11 instituciones que están a la vanguardia de la financiación de la microempresa. Los investigadores concluyeron que algunas de las 11 instituciones seguían dependiendo de donaciones y préstamos subvencionados, mientras que otras habían alcanzado un nivel en el que podían proseguir sus operaciones sin contar con subvenciones. El panorama general mostraba una tendencia creciente hacia la sostenibilidad, lo que ofrece perspectivas muy prometedoras para el rápido crecimiento de los programas de microcrédito en los países en desarrollo. Este estudio, junto con el historial ampliamente conocido de logros y la expansión de programas individuales, demuestra que las instituciones de microcrédito de los países en desarrollo tiene potencial para convertirse en instituciones rentables, capaces de competir por la obtención de fondos de inversión en el mercado financiero.
"La confirmación de que el crédito a las microempresas puede administrarse de manera económicamente viable es un logro de proporciones revolucionarias. De este modo, una actividad motivada por consideraciones sociales puede escapar a la paradoja estructural inherente a la mayoría de las iniciativas humanitarias, en las que el costo de extender los servicios a nuevos beneficiarios entraña el progresivo agotamiento financiero del programa. Por el contrario, la financiación eficaz del microcrédito permite una mayor autosuficiencia al operar en mayor escala."
Michael Chu, Presidente, ACCIÓN International
Las naciones industrializadas están formulando modelos que permitan la sostenibilidad operativa de las organizaciones, lo que acelerará aún más el rápido crecimiento logrado en este campo en el último decenio. No obstante, debe reconocerse que el contexto económico en el que trabajan los microempresarios y se aplican los programas para las microempresas de los países industrializados es radicalmente distinto del de los países en desarrollo. En el mundo en desarrollo, donde el empleo asalariado es escaso, los trabajadores por cuenta propia constituyen entre el 40% y el 60% de la fuerza de trabajo adulta. En los países industrializados, sólo entre el 8% y el 30% de la mano de obra trabaja por su cuenta. Las leyes sobre la usura, los menores volúmenes de préstamos, y la mayor demanda de capacitación y asistencia técnica por los propios microempresarios plantean problemas especiales a los administradores de los programas y, por consiguiente, impiden que el sector de la microempresa de los países industrializados alcance la misma escala de operaciones en las naciones en desarrollo. No obstante, en los países industrializados se procura hallar los medios de lograr la autosuficiencia de los programas, de modo que, hasta donde sea posible, sus gastos operacionales puedan sufragarse con ingresos directos derivados de los servicios que prestan los propios programas.
Ha quedado demostrado que en muchos casos modelos de microcrédito pueden aplicarse con éxito, en otros contextos
A pesar de las diferencias étnicas y culturales, los programas de microcrédito, basados en diferentes metodologías, se han propagado rápidamente por todo el mundo, habiéndose introducido en muchos casos las innovaciones y adaptaciones necesarias en diferentes contextos. Grameen Trust ha financiado la iniciación de proyectos en 19 países de Asia, África y América Latina. Opportunity International ha establecido 52 instituciones de microcrédito en 26 países. El movimiento de bancos comunales ha llegado a tener actualmente más de 68 programas en 32 países. La Red ACCIÓN beneficia en la actualidad a 277.000 clientes de 13 países latinoamericanos y de los Estados Unidos. La Women's World Banking Network tiene 45 afiliados en 37 países de todo el mundo. El movimiento de cooperativas de ahorro y préstamo de Burkina Faso ha creado 325 asociaciones de mujeres, que en tres años han otorgado 26.000 préstamos con un valor medio unitario de 41,48 dólares de los EE.UU. y por un total de 1,11 millones de dólares. Una de las asociaciones de cooperativas de ahorro y crédito del Canadá, Développement International Desjardins, tiene asociados que otorgan microcréditos en 14 países en desarrollo, con una cartera total de préstamos de 161 millones de dólares de los EE.UU.
Los modelos de microcrédito originados en países en desarrollo se han aplicado en países industrializados, aunque ha sido preciso adaptarlos a las condiciones de las economías desarrolladas. También se están intercambiando modelos de programas entre países industrializados y Estados de reciente democratización.
Los programas amplían su alcance para beneficiar a grandes cantidades de personas muy pobres
Los programas de microcrédito han alcanzado una escala considerable. El Grameen Bank de Bangladesh presta servicios actualmente a 2,1 millones de prestatarios y el Bangladesh Rural Advancement Committee (BRAC) ha otorgado créditos a 1 millón de familias. En la actualidad, FINCA tiene programas afiliados en 14 países y ofrece beneficios a 70.000 prestatarios.
Los programas de microcrédito ayudan a los prestatarios a abrirse camino para salir de la pobreza
Cada vez hay más ejemplos que confirman lo que la mayoría de los agentes y participantes han comprendido intuitivamente: el acceso al crédito ayuda a los pobres a salir de la pobreza. En una evaluación del Servicio de Socorro Católico se señala que el 97% de los miembros de dos bancos comunales de Tailandia han visto como sus ingresos se habían incrementado entre 40 y 200 dólares de los EE.UU. al año. Análogamente, las entrevistas realizadas a 380 prestatarios de bancos comunales de FINCA, en El Salvador, revelaron que los incrementos semanales de sus ingresos eran por término medio del 145%.
En un estudio del Aspen Institute sobre siete programas de microfinanciación en los Estados Unidos, se puso de manifiesto que el 62% de los participantes pobres aumentaron los ingresos de sus hogares en un período de tres años. De ese grupo, el 68% logró incrementos superiores al 25%. El 42% consiguió aumentos de más del 75%.
En 1995, el Banco Mundial publicó un amplio estudio del Grameen Bank, realizado por Khandker, Khalily y Khan. Los investigadores compararon los niveles de los salarios en los pueblos donde prestaba servicios el banco con los de un grupo de control de pueblos que carecían de un centro Grameen. Los investigadores llegaron a la conclusión de que el nivel de salarios de los pueblos con presencia del banco era considerablemente más alto, lo que indicaba que la actividad económica impulsada por los créditos del Grameen había encarecido el mercado laboral y, por lo tanto, había incrementado los ingresos de la comunidad. Los investigadores señalaron también que los prestatarios del Grameen estaban ahorrando en 1994 una cantidad de dinero considerablemente mayor que en 1987.
Los programas de microcrédito estimulan el ahorro y la acumulación de bienes entre los pobres
Uno de los importantes servicios que ofrecen a sus clientes - tanto prestatarios como no prestatarios - los muchos programas de microcrédito es un lugar seguro para colocar sus ahorros. Las evaluaciones empíricas y ocasionales de muchos programas de microcrédito indican en forma concluyente que, desde la perspectiva del cliente, el aprender a ahorrar y el tener un lugar seguro para colocar esos ahorros son los principales beneficios del programa.
Muchas son las ventajas del ahorro, tanto para el prestatario como para la institución de microcrédito. Los prestatarios consideran acertadamente que los ahorros son una manera de aumentar la seguridad de la familia. Los ahorros proporcionan asimismo a los prestatarios un baremo para medir su progreso económico y constituyen con frecuencia un gran orgullo para las mujeres que nunca han contado con su propio capital circulante. Al dar a los prestatarios una mayor participación en sus grupos de préstamo, la acumulación de ahorros ofrece un incentivo para que el prestatario exija una gestión eficiente y transparente de los fondos. En algunos sistemas de microcrédito, los ahorros generados por los miembros de un grupo de préstamo se prestan de nuevo entre los miembros del grupo, con lo cual se crea una segunda cartera de préstamos cuyos ingresos por concepto de intereses constituirán una fuente adicional de ingresos al prestatario. Para la institución de microcréditos, los ahorros pueden constituir una fuente importante de garantías adicionales para hacer frente a los riesgos de la falta de reembolso y para aumentar la oferta de capital de préstamo. Los ahorros, como porcentaje del total de la cartera de préstamos, ofrecen asimismo un medio conveniente para evaluar las tasas de capitalización interna y la autosuficiencia financiera del programa. Sin embargo, a fin de proteger los ahorros de sus clientes, es posible que los programas que aceptan ahorros exijan más supervisión y regulación que los programas que no los aceptan.
Los programas de microcrédito constituyen vehículos para diversas mejoras sociales
El microcrédito puede desempeñar una función importante para aumentar la disponibilidad de servicios sociales básicos y contribuir de ese modo al bienestar de la gente muy pobre. Las mujeres pobres que puedan acceder a los microcréditos podrán obtener asimismo mayores servicios de atención primaria de la salud, agua potable y saneamiento para su familia e información y servicios de planificación de la familia. Tendrá asimismo mayores posibilidades de matricular a sus hijos, en particular a las niñas, en una escuela. Por ejemplo, en un programa de microcrédito realizado en Viet Nam con el apoyo del UNICEF, se vio que el 97% de las hijas de los prestatarios asistían a la escuela, en comparación con sólo el 73% de los no prestatarios. En un programa realizado en Egipto, se ofrecieron créditos a las mujeres que tenían hijos que trabajaban una vez que éstos estuvieran matriculados en una escuela.
"Los mayores ingresos que obtenga una madre con bajos ingresos se traducirán en una cadena de mejoras positivas para su familia. El inicio de esa cadena es su capacidad para adquirir más alimentos. El mejoramiento de la alimentación y la nutrición beneficia a la salud de la familia. El mejoramiento de la salud redundará en una mayor resistencia a las enfermedades, en mayores energías, en una mayor capacidad de trabajo y aprendizaje y por lo tanto en una mayor productividad. A medida que se estabilicen la nutrición y la salud de la familia, casi con toda seguridad se hará una mayor inversión en la educación de los hijos." A los gastos de escolaridad siguen las inversiones en el mejoramiento de la vivienda. Por último, esos resultados van acompañados de una casi completa transformación de la autoestima del prestatario."
John Hatch, fundador de FINCA
Una característica común de muchos programas de microcrédito que han obtenido buenos resultados para la gente muy pobre es la celebración de reuniones periódicas de grupos de solidaridad, semanales, quincenales o mensuales. Esas reuniones periódicas no sólo facilitan el pago periódico de los préstamos sino que también contribuyen de manera fundamental a forjar la solidaridad del grupo prestatario. Desde el punto de vista del diseño de los programas, esas reuniones ofrecen un excelente foro para el aprendizaje y el debate de cuestiones tales como el cuidado de la salud y el saneamiento, la planificación de la familia, la eliminación de las dotes matrimoniales y la administración de empresas, entre otras cosas. De acuerdo con la fundadora de la SEWA, Ela Bhatt, el programa de microcrédito de la SEWA "reúne a los prestatarios a fin de que examinen sus problemas comunes, decidan la adopción de medidas en común y creen ideologías comunes". Entre los muchos proyectos de desarrollo comunitario que han surgido gracias a las aptitudes de liderazgo y la solidaridad generadas por los grupos de préstamo se encuentran los servicios de guarderías, escuelas, lugares de recreo, clínicas, programas de reforestación, provisión de agua potable, cocinas económicas, electrificación, clases de alfabetización, sistemas de seguridad social y planes de seguros.
De esa manera, los programas de microcrédito realizan aportes significativos a la formación de instituciones de la sociedad civil. Existe una importante sinergia entre el mejoramiento del bienestar económico de los pobres y la promoción de instituciones que les den mayores oportunidades de participar en la sociedad. Ello ocurre en especial con las mujeres, que tradicionalmente no han tenido la posibilidad de desempeñar una función participativa y que sin embargo resultan esenciales para el funcionamiento de las sociedades democráticas.
En los países que se encuentran en fase de transición a un mercado libre y de adopción de principios democráticos, el microcrédito puede desempeñar una función importante para garantizar que la privatización y la descentralización beneficien no sólo a las elites poderosas e influyentes. En esas economías, no es sólo la asistencia financiera y técnica la que transforma las vidas y las comunidades de los microempresarios. Quienes reciben los microcréditos aprenden la importancia de utilizar y respetar los contratos legales y los métodos que obligan a los bancos y a las instituciones comunitarias ante la ley y se familiarizan con sus propios derechos como propietarios de empresas. Las organizaciones locales, a fin de poder administrar los fondos de los créditos, advierten que deben demostrar que aplican procedimientos democráticos y sistemas financieros y administrativos transparentes.
Aunque los criterios aplicados difieren de un programa de microcrédito a otro, muchos de los programas que han dado los mejores resultados poseen ciertas características comunes. Esos programas, ya sea de bancos pequeños o cooperativas de crédito, poseen las cualidades de participación características de las "organizaciones populares" definidas por Ela Bhatt, fundadora de la SEWA. Según Bhatt, "las organizaciones populares existen para beneficiar a los trabajadores, productores y empresarios pobres y son administradas por ellos mismos, en forma democrática, con el objetivo de lograr la autonomía".
Esos programas de microcrédito ofrecen a la gente los medios de lograr mayores niveles de independencia económica y fomentan una amplia participación en la toma de decisiones sobre cuestiones de organización. En la mayoría de los casos, las formas tradicionales de garantía, como las garantías prendarias, son reemplazadas por un sistema de responsabilidad colectiva dentro de un grupo de pares. Otro objetivo viable, en el contexto de muchos de los modelos actuales de microcrédito, es que las instituciones financieras pertenezcan a los propios prestatarios.
Unidad y crédito
Un periodista preguntó a los campesinos de Tinaias (Colombia) cuál había sido el acontecimiento más importante de sus vidas. Dieciséis mujeres y un hombre relataron lo mismo: "Antes, cuando los vecinos se cruzaban por el camino, ni siquiera se hablaban. Y cuando una persona hacía algo por la comunidad, todos pensábamos que lo hacía en su propio beneficio. Pero cuando integramos los grupos de solidaridad para obtener créditos, FUNDAEC nos enseñó los valores de la unidad, la solidaridad, el servicio, la responsabilidad, etc. Ahora existe la solidaridad entre el pueblo, la gente colabora y toma la iniciativa para hacer cosas. La junta de solidaridad ha reemplazado al concejo del pueblo que aún no puede funcionar y presentamos un pedido al Gobierno y conseguimos la electricidad. La unidad y el crédito han significado un cambio muy importante en nuestras vidas".
La mayoría de los programas de microcrédito también aceptan como una premisa fundamental que los prestatarios son los mejores jueces de su propia situación y conocen la mejor manera de utilizar el crédito. Cada persona tiene la oportunidad de elegir la actividad generadora de ingresos más adecuada a sus circunstancias. Si participa en préstamos colectivos, también se beneficia de las críticas constructivas de los miembros de su grupo. De tal manera, los programas estimulan tanto la creatividad individual como la planificación participativa de un grupo de iguales. La mayoría de los programas ofrecen asesoramiento a quienes aspiran a convertirse en empresarios pero la iniciativa y la responsabilidad definitiva corresponden a la persona y a su círculo de coprestatarios. Otras características comunes de los programas de microcrédito que han dado buenos resultados para las personas muy pobres son las siguientes:
- Están destinados a las personas muy pobres;
- Las operaciones del programa se ajustan a las necesidades de las mujeres que solicitan los microcréditos;
- Se siguen procedimientos sencillos para examinar y aprobar las solicitudes de préstamo;
- Se prestan servicios de crédito y otros servicios conexos en pueblos y vecindarios de manera conveniente y práctica;
- Rápido desembolso de préstamos pequeños y a corto plazo (tres meses a un año);
- Procedimientos y estrategias claros para la recuperación de los préstamos;
- Se ofrece el incentivo de acceder a préstamos mayores tras haber devuelto los primeros préstamos;
- En los países en desarrollo, tipos de interés adecuados para sufragar los gastos de las operaciones; en los países industrializados, tipos de interés equivalentes a los comerciales;
- Promoción y aceptación del ahorro en los programas de préstamo;
- Apoyo y enseñanza de la participación democrática en la toma de decisiones por parte de todos los clientes;
- Una cultura, una estructura, una capacidad y un sistema operativo que permitan prestar un servicio sostenido a un número significativo y creciente de clientes pobres;
- Sistemas de gestión e información precisos y transparentes que se utilizan activamente para adoptar decisiones, promover el rendimiento y asegurar la responsabilidad en la administración y empleo de los fondos y que demuestran claramente el funcionamiento del programa a las instituciones financieras comerciales;
- Acceso a la información económica, la experiencia y el asesoramiento para microempresarios.
Los mejores programas de microcrédito ofrecen diversos tipos de préstamos para satisfacer las necesidades de los clientes. Por ejemplo, un prestatario que ha participado con buenos resultados en un programa durante varios años puede acceder a créditos que le permitan financiar la adquisición de insumos costosos, como un tractor o un pequeño carruaje motorizado, u obtener préstamos por montos mayores para el mejoramiento o la adquisición de una vivienda.
Los préstamos para el consumo también pueden contribuir a la productividad de los empresarios muy pobres y asimismo ofrecerles mayor seguridad reduciendo su vulnerabilidad. Dada la precariedad de sus medios de vida, la gente muy pobre está constantemente expuesta a múltiples desastres personales y financieros: las enfermedades entrañan gastos de atención médica; los fallecimientos exigen gastos funerales; las malas cosechas acarrean mayores gastos de alimentación así como la adquisición de semillas para la próxima temporada. La gente muy pobre se enfrenta asimismo con gastos imprevisibles e inmanejables tales como la necesidad de pagar las matrículas escolares. Los préstamos para el consumo pueden ayudar a la gente muy pobre a enfrentar esos problemas sin obligar a las familias a vender los pocos bienes con que cuentan para obtener dinero en efectivo ni soportar los onerosos tipos de interés cobrados por los prestamistas tradicionales.
Sobre la base del principio de que el "prestatario es quien mejor sabe lo que le conviene", en muchos de los programas de microcrédito destinados a gente muy pobre se ofrecen otros servicios para atender a las necesidades de la gente que trabaja por cuenta propia. Mucha gente pobre que trabaja por cuenta propia en el sector no estructurado lo hace en unos mercados cada vez más complejos y afectados por el fenómeno de la mundialización. Por lo tanto, para que la gente muy pobre pueda adquirir ingresos, bienes y medios de vida sostenibles, es preciso hacer hincapié en las reformas normativas para lograr un entorno favorable a sus empresas. Los microempresarios sumamente pobres se benefician asimismo del acceso a:
- Información sobre el mercado y vínculos comerciales;
- Tecnología y métodos apropiados para mejorar la productividad, incluida la utilización de conocimientos tradicionales;
- Conocimientos, relaciones y capacidad de negociación para obtener equipos y suministros;
- Sistemas de salud y de seguridad social; y
- Conocimientos de gestión adecuados para empresas individuales y colectivas.
Al mismo tiempo, es importante que cuando las instituciones de microcrédito más desarrolladas amplíen sus actividades para ofrecer los servicios citados, sigan haciéndolo a cambio de unos honorarios. Todo servicio de fomento de empresas ofrecido por las instituciones de microcrédito debería proporcionar unas ventajas claras al empresario de bajos ingresos de modo que éste no tenga inconveniente en pagar por lo menos parte de dichos servicios. Entre los criterios que se deberían utilizar para evaluar el éxito de esos servicios no financieros figuran los siguientes:
- Valor añadido: el servicio debería tener una incidencia directa en el aumento de la productividad, el bienestar y los beneficios de la microempresaria y de su empresa;
- Escala: las instituciones deberían tener la capacidad potencial de prestar el servicio a miles o decenas de miles de clientes en los países en desarrollo;
- Sostenibilidad: la institución que presta el servicio debería tener un plan definido sobre cómo sostener esos servicios sin subsidios externos. Como en el caso de los servicios financieros, ello no ocurrirá en forma inmediata. Tal vez sea necesario cierto tiempo para ensayar modelos viables de programas prácticos y para incrementar el volumen de servicios que permita alcanzar niveles sostenibles en las operaciones. La sostenibilidad tal vez exija estrategias para crear fondos de dotación o de capital, subvencionar los servicios y establecer sistemas de pago de honorarios para sufragar una parte significativa de los gastos. En los países industrializados, tal vez sea necesario contar con apoyo oficial y otras fuentes de ingresos para apoyar los servicios no financieros.
Esos criterios han sido aplicados con éxito por diversas organizaciones de todo el mundo para prestar a empresarios muy pobres servicios considerados anteriormente como gastos sociales. El SEWA Bank ha creado un fondo de capital que genera ingresos a fin de sufragar en parte el costo de las primas de los seguros de salud y de vida de sus miembros. Éstos aportan durante un período de siete años montos suficientes para sufragar los gastos de la prima, reembolsar el préstamo de mediano plazo y crear el fondo de capital transitorio. El Grameen Bank, la Fundación Shakti y otras instituciones han creado para sus miembros programas autofinanciables de socorro para casos de emergencia y de desastre; estos programas son importantes en países en que los desastres naturales pueden provocar numerosas muertes. Appropriate Technology International ha promovido y participado en diversas empresas comerciales en las cuales las organizaciones de productores desarrollan y controlan instalaciones de transformación y sistemas de comercialización avanzados. Esas empresas están destinadas a aumentar los ingresos de decenas de miles de productores y a colocarlos en una posición destacada dentro del subsector económico en que trabajan.
Tras la segunda guerra mundial, ¿quién habría supuesto que Europa y el Japón se reconstruirían y pronto disputarían la supremacía económica a los Estados Unidos? A finales del siglo pasado, ¿quién habría imaginado que el flagelo de la viruela sería eliminado de la faz de la Tierra en unos pocos decenios? En 1945, ¿quién habría predicho que en menos tiempo de lo que dura la vida de una persona los países en desarrollo lograrían reducir en más del 60% las tasas de mortalidad infantil, aumentar las expectativas de vida al nacer de menos de 41 años a más de 62 e incrementar el consumo de alimentos per cápita casi en un 35%? Y en 1985, ¿quién habría pronosticado la caída del muro de Berlín al cabo de pocos años?
Ofrecemos esos ejemplos como prueba de que el esfuerzo humano colectivo puede dar resultados extraordinarios. Es hora de que la enorme energía dinámica de la voluntad colectiva del hombre se utilice sobre todo para poner fin a la pobreza absoluta.
"Hasta que uno se decide, existe la duda, la posibilidad de retirarse. En todos los actos de iniciativa (y de creación), existe una verdad elemental, y el ignorarla elimina innumerables ideas y planes magníficos: en el momento en que uno se compromete también interviene la providencia ... Respeto profundamente unos versos de Goethe: `Cualquier cosa que puedas o sueñes hacer, empiézala. En la audacia hay genio, poder y magia'. "
W.H. Murray, The Scottish Himalayan Expedition
Dado el éxito de las instituciones de microcrédito, y vista la urgente necesidad de liberar el potencial de una quinta parte de la humanidad que vive en situación de extrema pobreza, es preciso elaborar de inmediato una estrategia mundial para ofrecer créditos al trabajo autónomo y otros servicios financieros y comerciales a la gente muy pobre dondequiera que se encuentren.
Nosotros, los delegados reunidos en la Cumbre sobre el Microcrédito, nos comprometemos por el presente documento a emprender una campaña mundial polifacética. La Cumbre es el nexo que aúna a especialistas, organizaciones no gubernamentales, cooperativas de ahorro y crédito, fundaciones, instituciones educativas y religiosas, gobiernos y dirigentes de las finanzas y el comercio en una labor conjunta para afirmar nuestros objetivos comunes y acordar una estrategia para todo el decenio a fin de dar un paso decisivo en la liberación del potencial humano.
La Cumbre sobre el Microcrédito hace un llamamiento a todas las personas de buena voluntad para que se sumen a los esfuerzos dirigidos a ampliar el alcance del crédito para el trabajo autónomo y otros servicios financieros y comerciales, a fin de que lleguen a 100 millones de las familias más pobres del mundo, en especial a las mujeres de esas familias, para el año 2005. Creemos que éste es un momento crucial en los esfuerzos para erradicar la pobreza extrema de la faz de la Tierra. Creemos que la pobreza humana, la desigualdad y sus consecuencias afectan a la capacidad del planeta para sostener la vida. Creemos que esta campaña se convertirá en uno de los grandes movimientos humanitarios de la historia y permitirá a los pueblos liberarse del yugo de la pobreza.
El objetivo de ampliar el crédito para el trabajo autónomo y otros servicios financieros y comerciales para que lleguen a 100 millones de las familias más pobres del mundo antes del año 2005 es sumamente ambicioso. Se estima que, para lograr ese objetivo, antes del año 2005 se necesitará una suma de hasta 21.600 millones de dólares en subvenciones, préstamos a bajo interés y préstamos comerciales. Esa suma es pequeña en relación con el total de la ayuda para el desarrollo, el total de las donaciones del sector privado y las inversiones sociales, y el total de las corrientes de capital privado. Este costo estimado abarca las sumas que se gastan en la actualidad en todo el mundo en programas de microcrédito para los muy pobres. De esa suma, la experiencia actual hace pensar que tal vez sea necesario que algo más de la mitad se obtenga mediante subsidios y préstamos en condiciones de favor. Así, unos 10.000 millones de dólares podrían provenir de los mercados de crédito comercial, las ganancias institucionales y los ahorros del público, incluidos los ahorros de los propios
Es fundamental que las instituciones de microcrédito mantengan sus compromisos de reembolsar los montos pendientes de pago, un excelente servicio a los clientes y un desarrollo institucional sostenible. En tanto que el éxito puede llevar a la expansión y a la realización de nuevos programas, la falta de éxito puede resultar perjudicial y no sólo para el programa que se realiza. Las impresiones e ideas de los posibles clientes, inversores y donantes exceden el ámbito de un programa determinado y es probable que los escépticos que reaccionen ante el fracaso de un programa superen en número a los optimistas que hallen aliento en el éxito de otro. El compromiso de la Cumbre de ampliar el crédito y otros servicios financieros y empresariales para atender a 100 millones de las familias más pobres del mundo puede frustrarse a causa de una corriente indiscriminada de recursos dirigidos a programas que no están preparados para la próxima fase de crecimiento. Si el crecimiento se produce demasiado rápidamente, o si el objetivo de la expansión se antepone a la sostenibilidad, los programas tendrán más clientes de los que puedan atender.
En los últimos diez años, las instituciones de microcrédito más importantes de los países en desarrollo han demostrado que, tras funcionar entre cinco y siete años, pueden lograr el tamaño y los niveles de eficiencia que les permitan sufragar sus gastos operacionales y financieros, sin necesidad de nuevas subvenciones. Con frecuencia se utilizan los ahorros de los clientes de los programas para ampliar aún más las operaciones de crédito y el capital para préstamos, reforzando así la sostenibilidad. Sin embargo, muchas instituciones de microcrédito de países en desarrollo aún funcionan en pequeña o mediana escala y necesitan combinar las subvenciones, los préstamos en condiciones de favor, las garantías de préstamos, los préstamos a tipos de interés comerciales y las inversiones de capital de bancos e instituciones financieras comerciales. En los países industrializados, harán falta donaciones, préstamos en condiciones de favor y otros subsidios para sufragar los gastos de los servicios no financieros. En algunos países, será preciso fomentar nuevas instituciones y programas de microcrédito con financiación inicial y apoyo institucional. Las actividades de las asociaciones de crédito precisarán apoyo en forma de subsidios a fin de intercambiar experiencias y servicios técnicos necesarios para ayudar a las organizaciones locales a desarrollarse y poder atender a un número significativo de familias muy pobres.
Subvenciones y donaciones
Las miles de instituciones de microcrédito que aún funcionan en pequeña o mediana escala y las nuevas instituciones de microcrédito necesitan subvenciones y donaciones en sus primeros años de actividad. Las subvenciones son necesarias para costear los sueldos y la capacitación del personal, el establecimiento de una infraestructura básica de servicios y la formación de carteras de préstamos que permitan a las instituciones demostrar su capacidad de reembolso. Las subvenciones y donaciones serán asimismo necesarias para financiar las innovaciones en los programas cuando las instituciones de microcrédito más desarrolladas procuren ofrecer una gama mayor de servicios a sus clientes. Las principales fuentes de este tipo de asistencia son los programas de ayuda multilateral y bilateral y los gobiernos nacionales y locales. Otras fuentes son los donantes privados, las organizaciones que ofrecen subsidios, los clubes de servicio, las organizaciones religiosas y las empresas.
Aún durante las primeras etapas del desarrollo de un programa, es preciso que esos fondos externos apoyen la movilización local de fondos y no la sustituyan. Para muchas de las instituciones de microcrédito más sólidas, particularmente de África, la principal fuente de fondos para préstamos la constituyen los ahorros de los clientes muy pobres. En lo posible, las subvenciones externas deben ser estructuradas de modo tal que sirvan para constituir la base de capital de la institución de microcrédito. Con una base de capital sólida, las instituciones de microcrédito pueden desarrollar sus operaciones, formar las carteras de préstamos y obtener fondos comerciales sin recurrir a un apoyo externo permanente.
Préstamos en condiciones favorables
Los préstamos de las instituciones financieras internacionales (por ejemplo, el Banco Mundial y los bancos regionales de desarrollo) a los programas de microcrédito a unos tipos de interés favorables y los inversores privados que tienen conciencia de los problemas sociales constituyen elementos importantes para impulsar el rápido crecimiento de las carteras de préstamos en las primeras etapas del desarrollo de una institución de microcrédito. Esos fondos ayudan a superar un período de transición durante el cual la institución procura lograr la sostenibilidad, pero todavía necesita apoyo especial. Los préstamos en condiciones favorables deben ajustarse a una disciplina económica. Para que la financiación en condiciones favorables cumpla ese requisito, en vez de convertirse en una excusa para la ineficiencia o la dependencia, la concesión de tales fondos debe estar sujeta a condiciones claramente estipuladas y a un rendimiento mensurable.
Garantías
Las garantías constituyen un medio para que los organismos e instituciones donantes utilicen eficientemente sus recursos limitados, estimulando una corriente de crédito de los mercados financieros a los programas de microcrédito. Las garantías son una buena medida transitoria para las instituciones de microcrédito durante el proceso de transición del sector sin fines de lucro al sector comercial. Esos programas de microcrédito se benefician de la asistencia de las garantías ofrecidas por los donantes, a la vez que se ajustan a la disciplina de mercado financiero. Para asegurar ese proceso, los fondos de garantía han de concederse luego de realizar una evaluación de los resultados financieros de la institución de microcrédito. Si bien el propio carácter del fondo de garantías significa que se asume un riesgo y que se acepta cierto margen de pérdida, no debería otorgarse una garantía si en el momento de la aprobación no se considera, desde un punto de vista profesional, que un programa cuenta con los medios para reembolsar las obligaciones que contrae.
Préstamos comerciales
Los préstamos a tipos de interés del mercado procedentes de fuentes comerciales resultarán fundamentales para impulsar la expansión de los programas de microcrédito que se hayan desarrollado lo suficiente como para alcanzar la viabilidad económica.
El logro del objetivo de la Cumbre exigirá que los programas de microfinanciación se independicen de los donantes y de otras organizaciones internacionales y comiencen a explotar las fuentes mucho más abundantes de financiación privada. Sin embargo, sobre todo en los primeros años, los organismos donantes desempeñan un papel fundamental de apoyo a la creación y ampliación de programas de microfinanciación y a su preparación para la independencia. La principal dificultad para los organismos donantes multilaterales y bilaterales reside en ofrecer apoyo de manera que se fomente la independencia y mantener a la vez su compromiso de asistencia a los sectores más pobres de la población.Dado que son los principales patrocinadores actuales del movimiento de microfinanciación, los donantes multilaterales y bilaterales deben fijar elevados objetivos de rendimiento para las instituciones de microfinanciación a fin de maximizar los efectos generados por sus fondos. Los comités conjuntos de donantes han establecido criterios de selección y de rendimiento para las instituciones de microfinanciación en consulta con los interesados. Tales criterios deben aplicarse cuando esas instituciones financian programas de microfinanciación. Un propósito básico de tales criterios es preparar a los programas de microfinanciación destinados a personas muy pobres para que puedan satisfacer los requisitos que se les exigirán si desean recibir fondos comerciales privados o para poder aceptar con las debidas garantías los depósitos de sus clientes.
La Cumbre sobre el Microcrédito recomienda la utilización de los "Principios básicos para la selección y el apoyo de intermediarios" aprobados por el Comité de Organismos Donantes para el Desarrollo de la Pequeña Empresa y por el Grupo de Trabajo de Donantes para el Desarrollo del Sector Financiero. Esas directrices recomiendan la financiación de diversas instituciones de microcrédito sobre la base de mediciones diferenciales y absolutas del rendimiento, prestando apoyo a los fondos para préstamos, la capitalización y el desarrollo institucional. A los efectos de la Cumbre sobre el Microcrédito, las referencias de las directrices a clientes "de bajos ingresos" y a "los pobres" deben sustituirse por la población "muy pobre". El Grupo Consultivo de Ayuda a la Población más Pobre ya ha comenzado a aplicar las normas revisadas de los donantes a su programa de inversión.
Las instituciones financieras internacionales multilaterales (por ejemplo, el Banco Mundial) tienen acceso a recursos muy superiores a aquéllos de que disponen la mayoría de las instituciones de microfinanciación. En los países más pobres, muchos de esos recursos se ofrecen en condiciones sumamente favorables, mientras que en otros países, como la mayoría de los de América Latina, los recursos en monedas fuertes se conceden en condiciones mucho más parecidas a las del mercado comercial. Debido a las características de los instrumentos de que disponen, los bancos multilaterales suelen tener dificultades para proporcionar financiación en pequeñas cantidades en moneda local a organizaciones no gubernamentales. Por exigencias estatutarias, muchos bancos multilaterales deben trabajar directamente con los gobiernos y por conducto de ellos (aunque actualmente todos pueden trabajar directamente con el sector privado). Los organismos multilaterales deben desarrollar instrumentos más flexibles que les permitan llegar a las instituciones de microfinanciación y responder mejor a las necesidades del sector de la microfinanciación. Un nuevo instrumento de este tipo es, por ejemplo, la cofinanciación por parte del Banco Mundial del fondo de inversión experimental del Grupo Consultivo antes mencionado, un servicio que ofrece financiación directa a instituciones de microfinanciación prometedoras de acuerdo con criterios y objetivos de rendimiento transparentes. Un objetivo de este fondo es fijar normas para el sector en lo que respecta al mejoramiento de las relaciones de trabajo entre los donantes y las instituciones de microfinanciación.
Otra estrategia para la movilización y organización de la financiación puede ser la instauración de un sistema mundial de estructuras de microfinanciación regionales o nacionales. Es de suma importancia que esas estructuras de microfinanciación estén dirigidas por bancos u organizaciones de microcrédito responsables y bien administrados, y no como proyectos de donantes o programas oficiales. La reciente inversión del Banco Mundial en un fondo de microfinanciación para Bangladesh promete ser un buen ejemplo de ese tipo de sistema de financiación.
Esas estructuras podrían utilizarse para la financiación de subvenciones y de capital social así como para realizar préstamos a instituciones existentes que cumplan las normas acordadas y a nuevas instituciones que demuestren capacidad y responsabilidad. Esos fondos pueden servir de intermediarios para préstamos de fuentes comerciales y promover diversos instrumentos para los mercados de capital a fin de recaudar fondos para programas de microcrédito. Esos servicios deberían servir de apoyo a una amplia gama de instituciones sostenibles y metodologías crediticias, teniendo en cuenta tanto la realidad global como la existencia de muchas estructuras y criterios de microfinanciación que han dado buenos resultados. Esas estructuras pueden servir de redes de intercambio de conocimientos y experiencias tanto en el plano nacional como en el regional e interregional.
Cuando las organizaciones donantes se ocupan de la microfinanciación, deben reconocer la importancia de las iniciativas locales y de la base institucional existente. Deben seguir de cerca y fomentar las iniciativas locales siempre que sea posible. Aun cuando los donantes promuevan la creación de nuevas organizaciones, deben asegurarse de que esas organizaciones tengan una sólida base local.
Ya sea que utilicen instrumentos de préstamo nuevos o ya establecidos, los bancos multilaterales deben procurar que los montos de financiación no superen la capacidad institucional local y que no eliminen los incentivos para que las instituciones locales establezcan vínculos con el sector privado.
En los países industrializados, las entidades financieras, las autoridades y los agentes del microcrédito debaten la cuestión de si sería conveniente que una entidad organizadora administrara los fondos para la microfinanciación. Por ejemplo, en los Estados Unidos se ha debatido la necesidad de contar con un "intermediario para la microempresa" que procuraría movilizar fondos, fijar pautas de rendimiento para el sector y fomentar su desarrollo.
El acceso a los mercados financieros convencionales, que será necesario para impulsar la rápida expansión del microcrédito, es un proceso complejo que exige la máxima dedicación tanto de los agentes expertos del microcrédito como de los principales administradores de las finanzas comerciales. La Cumbre procura ofrecer un foro en el que informar tanto a los interesados por el microcrédito como a los principales dirigentes del sector financiero sobre los progresos sustanciales que se realizan para lograr la cooperación entre los mercados financieros convencionales y el microcrédito. Las siguientes iniciativas, ya en marcha constituyen indicadores prometedores.
Participación de los sistemas bancarios nacionales
Algunos programas de microcrédito toman fondos en préstamo de bancos comerciales para a su vez prestarlos a sus clientes. Muchos programas para microempresas financian sus carteras recurriendo a los mercados bancarios locales como clientes institucionales, y de acuerdo con las condiciones normales del mercado. En muchos casos, sus resultados han sido similares a los del sector financiero oficial o los han superado. Así, los programas de microcrédito ya no dependen exclusivamente de las subvenciones ni de las donaciones externas para financiar sus operaciones.
Creación de instituciones financieras especializadas dentro de los sistemas bancarios nacionales
Algunas organizaciones de microcrédito han establecido instituciones financieras plenamente constituidas reguladas por la Superintendencia de Bancos. Esas instituciones no difieren de otros bancos salvo en un aspecto: están dedicadas exclusivamente a la microfinanciación. Esto ya ha ocurrido en Asia (Bank Dagang Bali de Indonesia), y en América Latina (BancoSol de Bolivia) y es inminente en África (K-Rep de Kenya). En algunos casos, bancos convencionales han establecido operaciones de micropréstamo con buenos resultados (por ejemplo, Multicredit Bank, Panamá; Banco del Desarrollo, Chile).
Cuando los programas de microcrédito pasan a convertirse en instituciones financieras oficiales, pueden tener efectos espectaculares. Por ejemplo, todo el sistema bancario de Bolivia atiende a un total de 167.000 clientes, de los cuales 63.000 (o sea aproximadamente el 40%) son clientes del BancoSol. En algunos casos se han obtenido buenos rendimientos, como el BancoSol, que en 1994 tuvo un rendimiento del activo del 2,2% - el más elevado de todo el sistema bancario de Bolivia.
Movilización de los ahorros procedentes de las microempresas
Las enormes posibilidades de ahorro de este sector han quedado demostradas, entre otras, por las experiencias de Indonesia (Bank Dagang Bali), Bangladesh (Grameen Bank), Bolivia (BancoSol), Malí (Kafo Jiginew) y el Senegal (Crédit Mutuel du Sénégal). En los países en desarrollo, los ahorros de los microempresarios depositados en las cooperativas de ahorro y crédito ascienden a un total de 1.344 de millones de dólares. Asimismo se han demostrado la viabilidad y la importancia de los ahorros de los microempresarios en los países industrializados. Por ejemplo, los programas que realizan en los Estados Unidos las empresas East Side Community Investments, Corporation for Enterprise Development y Women's Self-Employment Project han demostrado la capacidad de los microempresarios para contribuir a su desarrollo económico y social mediante el ahorro.
Emisión de instrumentos de deuda por medio de las bolsas nacionales de valores
En el Paraguay, la organización no gubernamental Fundación Paraguay de Cooperación y Desarrollo demostró que los especialistas en microempresas que no son instituciones financieras oficiales pueden realizar emisiones de valores en los mercados de capital locales con buenos resultados, al lanzar al mercado en 1995 una emisión por valor de 150.000 dólares.
Colocación en los mercados internacionales de instrumentos financieros emitidos por instituciones de microcrédito
Los certificados de depósito del BancoSol han sido colocados en los mercados de los Estados Unidos y Francia en condiciones estrictamente comerciales y en instituciones financieras de primera línea. Así, los mercados de capitales más desarrollados han aceptado la promesa de pago de una microempresaria que vende sus artículos en una calle de La Paz. Este logro constituye un verdadero hito en el desarrollo de la financiación de microempresas.
Conversión en valores de las carteras de préstamos de microempresas
En América Latina, la red ACCION está desarrollando un modelo para emitir valores comerciales en los mercados financieros locales con el respaldo de las carteras de préstamos de las microempresas. Esto está programado para 1997. Si da buenos resultados, podría constituir un modelo alternativo tan importante como el de las instituciones financieras constituidas oficialmente.
Establecimiento de fondos de capital y cuasicapital
Se han creado nuevos fondos, como el ProFund y el Gateway Fund de ACCION, para proporcionar capital de inversión a los agentes de microcréditos que estén dispuestos a convertirse en fuentes de financiación comerciales más convencionales. El ProFund es un fondo de capital de 20 millones de dólares con sede en Costa Rica que comenzó a funcionar en 1995 con el apoyo de diversas fuentes, y el Gateway Fund de ACCION es un proyecto consistente en un fondo de inversión de capital, cuasicapital y deuda principal de 9 millones de dólares.
Fondos de inversión con objetivos sociales
La comunidad de inversionistas con intereses sociales, especialmente de los países industrializados, ha contribuido en gran medida a permitir el acceso de las organizaciones de microcrédito a las fuentes comerciales de fondos. Fondos como el Fondo Calvert han invertido en mecanismos (por ejemplo, el ACCION's Bridge Fund) que sirven para tener acceso a fondos comerciales y multiplicar sus beneficios o invierten en instituciones financieras especializadas en microfinanciación.
Para aprovechar estos inicios promisorios, los promotores del microcrédito, los especialistas del sector financiero y los principales entes reguladores estatales deben crear los marcos propicios necesarios y eliminar todos los obstáculos injustificados que se opongan en la tarea de vincular el microcrédito con los mercados de capital. Deben colaborar para determinar cuáles son las cuestiones fundamentales y resolverlas y examinar las cuestiones del marco regulador, las imperfecciones del mercado, la presentación de informes financieros, las mejores prácticas financieras, la comercialización, la gestión del riesgo y la calificación de solvencia.
En muchos sentidos, el microcrédito constituye el triunfo de la realidad pragmática sobre la ideología. Constituye una estrategia para beneficiar a los sectores de más bajos ingresos pero, en lugar de caridad, se trata de una inversión en la autonomía de las personas. Asigna al gobierno un papel en el inicio del ciclo de innovación, cuando puede ayudar a la sociedad civil a poner en práctica iniciativas desde mucho antes de que sean factibles comercialmente, y hasta que lo sean; no se trata de reemplazar al sector privado sino, por el contrario, de promover su participación.
El mayor problema que plantea la ampliación del microcrédito para beneficiar a 100 millones de las familias más pobres del mundo, más importante aún que el de movilizar la financiación necesaria, es la necesidad de fomentar la capacidad institucional en las comunidades de todo el mundo. El fomento de la capacidad debería centrarse en el fortalecimiento de miles de organizaciones no gubernamentales dedicadas al microcrédito, cooperativas, asociaciones de crédito, grupos comunitarios y bancos para los pobres que actualmente integran el movimiento del microcrédito. El método más provechoso para crear la capacidad institucional en las instituciones locales de todo el mundo ha resultado ser el intercambio estructurado de experiencias entre las propias organizaciones de ejecución, más que la utilización de consultores extranjeros.
Las redes locales, regionales y mundiales de agentes del microcrédito tienen importantes funciones en el fomento de la capacidad institucional. Esas redes pueden proporcionar mucho más que los servicios prestados por los agentes; en su mejor expresión son trasunto de principios compartidos y responsabilidad mutua por los resultados. Las redes mundiales y regionales de agentes, establecidas en general como organizaciones no gubernamentales, pueden organizar cursos de capacitación y prestar servicios técnicos basados en los agentes, crear sistemas de autorregulación para cumplir las normas y ayudar a movilizar fondos para las instituciones que cumplen las normas convenidas. El éxito de esas redes ha radicado en el reconocimiento de que existen en los países en desarrollo la mayor parte de los conocimientos técnicos sobre microcrédito y que la asistencia externa, cualquiera que sea su tipo, debe apoyar, y no sustituir, las iniciativas e instituciones locales.
Es importante reconocer que muchas organizaciones no gubernamentales deberán modificar radicalmente sus métodos, su capacidad y sus sistemas para tener éxito en la esfera del microcrédito. El microcrédito debe ser considerado una actividad de responsabilidad social, no de caridad ni bienestar social. Es difícil incorporar un programa eficaz de microcrédito en una institución que, para ayudar a los pobres, recurre al socorro o el servicio social. Sin embargo, algunas organizaciones no gubernamentales han logrado hacer esta transformación y es importante adoptar medidas compartidas de rendimiento, alcance y prácticas comerciales, en lugar de perpetuar ideas preconcebidas sobre qué organizaciones pueden o no trabajar bien en el microcrédito.
También hay que estimular y ayudar a otras clases de instituciones para otorgar microcrédito a los más pobres. Hay que motivar a bancos, grandes o pequeños, para que ofrezcan servicios a los microempresarios muy pobres, ya sea mediante los departamentos existentes, los departamentos especializados de préstamos o las instituciones subsidiarias dedicadas a este tipo especializado de actividad. Cada vez más, a medida que el éxito y la rentabilidad del microcrédito resultan más obvias, los bancos procurarán incluirlo en su actuación. Las instituciones financieras internacionales y regionales deben estar preparadas para impartir orientación y para remitir a los bancos locales a buenas fuentes de asesoramiento y capacitación.
Si bien el fomento de la capacidad debe centrarse en el fortalecimiento de las instituciones existentes, el factor clave para crear un nuevo programa es encontrar una persona comprometida que acepte el desafío de transformarse en un empresario con interés social, en una persona interesada en encontrar en el sector privado soluciones para problemas sociales, y empeñada en crear una institución del sector privado en que importen tanto las prácticas comerciales sólidas como los valores sociales. Los hay en todas partes aunque ellos mismos no son conscientes de su potencial. Se encuentran en todos los segmentos de la sociedad: círculos comerciales y académicos, arte y cultura, burocracia, grupos profesionales, organizaciones internacionales, instituciones religiosas, grupos de activistas políticos, asistentes sociales y muchos otros grupos.
El movimiento requiere un plan sistemático de publicidad y captación mediante programas de difusión y diálogo a fin de encontrar y desarrollar el talento necesario de la manera más eficiente posible. Además, es necesario establecer un proceso de capacitación que dé a cada candidato una oportunidad, dentro de un medio propicio, para desarrollar su talento.
Los bancos comerciales y de desarrollo, junto con otras instituciones financieras como las sociedades de ahorro y crédito, las cooperativas y las asociaciones de crédito, pueden crear y ampliar sus propios programas de microcrédito. En lugar de empresarios sociales, pueden utilizar directores generales que hayan recibido capacitación especial para estos programas. La contratación y capacitación de estos ejecutivos del sector privado y su personal son tan importantes como la formación de empresarios con interés social en el sector de las organizaciones no gubernamentales.
Como punto de partida para estimar las repercusiones del otorgamiento de crédito para empleo por cuenta propia y la prestación de otros servicios financieros y comerciales a 100 millones de las familias más pobres del mundo, se ha desarrollado un modelo para comprender la escala y el alcance de la capacidad institucional necesaria. Los siguientes indicadores del alcance utilizan promedios institucionales; los modelos institucionales y de dotación de personal en que se basan los números no deben interpretarse literalmente. Este modelo se ofrece como base para estimar la dotación de personal necesaria tanto para ampliar las instituciones actuales como para crear nuevas a fin de lograr los objetivos de la Cumbre. En los cálculos que siguen lo más importante es el fortalecimiento o la ampliación de los miles de programas de microcrédito existentes.
Los empresarios y directores generales con intereses sociales y los programas existentes tendrán que capacitar a los administradores y al personal sobre el terreno para trabajar en las aldeas. La experiencia obtenida en el terreno ha demostrado que una persona puede prestar servicios a 200 prestatarios. Sobre la base de esta relación entre personal y cliente, se necesitarán 500.000 trabajadores sobre el terreno para prestar servicios a 100 millones de clientes. Si se calcula que la tasa de deserción durante la capacitación es del 15%, habría que capacitar a 575.000 trabajadores sobre el terreno.
Nuevamente sobre la base de la experiencia, es posible suponer que un administrador o supervisor vigilará las actividades de ocho trabajadores sobre el terreno, lo que significa que habrá que impartir capacitación a 71.875 administradores o supervisores.
En un plazo de 10 años, ese número total de personas puede recibir capacitación en grupos cuyo tamaño aumente de manera constante.
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| Año | Trabajadores sobre el terreno |
Administradores |
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Así como en los programas de microcrédito se trata en particular de prestar servicios a mujeres, la capacitación y contratación deberían apuntar a un equilibrio entre los sexos en la composición del personal de los programas en el terreno y en los puestos directivos.
La información sobre la experiencia de capacitación en un país puede servir para dar un panorama de la capacidad actual en la materia. En Bangladesh, aunque es un caso excepcional, por lo menos 150 organizaciones no gubernamentales se dedican a programas de microfinanciación que prestan servicios a casi 2,5 millones de prestatarios (además de los 2,1 millones del Banco Grameen). Una organización no gubernamental, el Comité de Fomento Rural de Bangladesh, presta servicios a más de 1 millón de prestatarios. Todas esas organizaciones no gubernamentales han creado sus propios servicios de capacitación para llevar a cabo sus programas. El auge de las actividades de capacitación del Banco Grameen se registró en 1991, año en que capacitó a 2.682 funcionarios. En 1995, la Sociedad Fiduciaria Grameen y el Banco Grameen capacitaron de manera conjunta a 650 funcionarios de todo el mundo.
El movimiento de microcrédito ha logrado hasta ahora el desarrollo rápido y descentralizado de muchos modelos diferentes. Se trata de un campo nuevo y en rápida evolución. Lo que actualmente se considera la frontera del saber quedará rápidamente absorbido y sustituido por nuevos conocimientos. Las innovaciones que servirán de base al aprendizaje están surgiendo en distintos lugares y a distinta velocidad. Lo que se necesita son mecanismos para absorber esos conocimientos y transferirlos rápida y eficazmente de un lugar a otro.Para ello se necesita:
- El intercambio continuo de información entre los agentes mediante redes de afiliados;
- El intercambio de información entre los agentes a través de líneas de afiliados;
- Oportunidades de capacitación de breve duración para difundir rápidamente nuevas técnicas;
- Documentación en que se analice y describa qué es eficaz y por qué;
- Material técnico práctico y de fácil lectura que ayude a los agentes a entender cómo se deben aplicar los métodos, realizar análisis financieros, estructurar y gestionar las carteras, prestar servicios de desarrollo comercial y beneficiar a los más pobres de manera rentable, etc.; y
- La utilización de medios electrónicos de comunicación para seminarios en línea, solución de problemas y el intercambio rápido de materiales.
Es necesario alentar a las distintas organizaciones de microcrédito y las redes regionales y mundiales de agentes y otros participantes a que organicen actividades de capacitación. Se podrá patrocinar a organizaciones y redes de microfinanciación a fin de iniciar un proceso en el que se ayude a los dirigentes de las nuevas organizaciones y programas de microfinanciación a poner en marcha operaciones iniciales, y se enseñe a administrar operaciones de microfinanciación con éxito y a ampliar las operaciones hasta una escala sostenible. La capacitación debería impartirse en los niveles de orientación, de perfeccionamiento, avanzados y especializados. La capacitación de empresarios y ejecutivos de empresas con intereses sociales se llevaría a cabo en una vía diferente de la de los administradores y personal sobre el terreno; debería estar estructurada de manera que participasen grupos de organizaciones nacionales o regionales que se encuentran en etapas similares de desarrollo a fin de alentar el intercambio de experiencias y desarrollar un sentido de responsabilidad mutua por los resultados. Por ejemplo, el Banco Grameen y la Sociedad Fiduciaria Grameen podrían comprometerse a trabajar con un grupo de 1.000 instituciones de manera continua durante los nueve años siguientes a la Cumbre.
Además de la capacitación, los servicios técnicos y las visitas de intercambio, las redes de agentes y las organizaciones de microfinanciación deberían organizar cursos prácticos y conferencias especializados sobre cuestiones concretas (por ejemplo, problemas de amortización y estrategias de rehabilitación).
A fin de realizar estas actividades de capacitación, las distintas organizaciones y redes deberían recibir apoyo en la formulación de sus programas de capacitación en el marco de instituciones que estén en funcionamiento y de programas nacionales, regionales y mundiales. Podrían utilizarse las instalaciones existentes puesto que la capacitación ideal tiene lugar en grupos de 20 a 50 personas.
Se prevé que el 90% de los administradores y trabajadores sobre el terreno recibirá capacitación en su propio país por instituciones comunitarias de microcrédito y el 10% la recibirá en el extranjero en instituciones regionales.
Las instalaciones de capacitación deben estar ubicadas estratégicamente a fin de proporcionar capacitación de calidad al personal y los administradores de la región. Deben crearse por lo menos cinco centros de excelencia dentro de las instituciones locales en funcionamiento a fin de proporcionar liderazgo en la capacitación y formular y poner a prueba nuevas metodologías.
Las principales instituciones y redes de microfinanciación encargadas de organizar la capacitación necesitarían traducir el material que tuvieran. Además, para facilitar la capacitación de distintas instituciones, también tendrían que mejorar el material existente y darle la mayor difusión posible. Se necesitarán vídeos, cintas magnetofónicas, películas, programas para computadoras, manuales y publicaciones, y su preparación y distribución requerirán apoyo financiero.
Costo de la capacitación en el país
Se prevé que el 90% de los nuevos administradores y trabajadores sobre el terreno recibirán capacitación en el país, ya sea en instituciones nuevas o en las existentes. Suponiendo un costo de 1.000 dólares por trabajador sobre el terreno que reciba un curso de capacitación en el país durante seis meses, y un costo de 1.300 dólares por supervisor/administrador por un curso de capacitación en el país durante seis meses, el costo total sería:
Costo de la capacitación de 517.500;
trabajadores 517 Millones de dólares EE.UUCosto de la capacitación de 64.688 supervisores/administradores 84 Millones de dólares EE.UU
Subtotal: 601 Millones de dólares EE.UU
Costo de la capacitación en centros regionales
Se prevé que únicamente el 10% de los administradores y trabajadores sobre el terreno recibirá capacitación en los centros regionales. Si se calcula un costo de 1.500 dólares por trabajador sobre el terreno para un curso de capacitación de 10 semanas de duración en un centro regional, y un costo de 2.000 dólares por supervisor/administrador por un curso de capacitación de 10 semanas de duración en un centro regional, el total sería:
Costo de la capacitación de 57.500
trabajadores sobre el terreno 86 Millones de dólares EE.UUCosto de la capacitación de 7.187 supervisores/administradores 4 Millones de dólares EE.UU
Subtotal: 100 Millones de dólares EE.UUCosto total de la capacitación en
el país y regional : 701 Millones de dólares EE.UUEl costo incluye todos los gastos de funcionamiento de los institutos durante la capacitación de los administradores y el personal de operaciones. Las cifras anteriores no incluyen los gastos de inversión necesarios para establecer los institutos ni los gastos de capacitación de los instructores, el diseño y la producción del material de capacitación y el costo de la investigación práctica para definir con mayor precisión las necesidades de capacitación. Para abarcar todas esas partidas, el total de 701 millones de dólares debería aumentarse en aproximadamente un 50%. Por consiguiente, el total de fondos necesarios para el programa mundial de capacitación asciende a 1.060 millones de dólares.
En la mayoría de las naciones industrializadas, el empleo por cuenta propia se está convirtiendo cada vez más en una opción de empleo o reempleo para muchas personas, incluidos los pobres. Muchos desocupados y subocupados optan por el empleo por cuenta propia como medio de crear y complementar ingresos para ellos mismos y sus familias.
En los diez últimos años, se ha desarrollado una infraestructura de organizaciones de desarrollo de microempresas como reacción directa a esta tendencia. Estas organizaciones, en su mayoría sin fines de lucro, combinan la idea de la materialización del potencial humano con la educación y el