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CUAL HA SIDO EL PAPEL DE LAS ORGANIZACIONES INTERNACIONALES COMO LAS NACIONES UNIDAS, EL BANCO MUNDIAL, EL BANCO INTERAMERICAN

RESPUESTA DE MONICA MUÑOZ VARGAS 
 

EL PAPEL DE LAS ORGANIZACIONES INTERNACIONALES COMO LAS NACIONES UNIDAS, EL BANCO MUNDIAL, EL BANCO INTERAMERICANO DE DESARROLLO Y LAS AGENCIAS BILATERALES EN LA PROMOCION DEL LIDERAZGO DE LA MUJER 

Nos parece importante destacar que el proceso de construcción del liderazgo de las mujeres a nivel internacional y en la región latinoamericana está marcado por la creciente movilización, organización y demanda de los movimientos feministas y de mujeres, fenómeno que se produce en el marco de los procesos de democratización de las sociedades, sobre todo a partir de la década del setenta. 

De esta manera, la evolución del liderazgo de las mujeres es el resultado de un proceso histórico de cuestionamiento a los sistemas políticos dictatoriales y a las democracias representativas, que bajo el signo común del autoritarismo patriarcal excluyeron a las mujeres.

La presencia de las mujeres organizadas produjo no sólo el reconocimiento de un nuevo sujeto social, sino un conjunto de aportes teórico políticos desde el feminismo, que tuvo repercusiones en la agenda pública a nivel nacional en los países y a nivel internacional.  En este proceso, se visibilizaron los aportes de las mujeres a la sociedad, posibilitando así el reconocimiento de su existencia social, de la necesidad de su autovaloración y de la valoración social, así como de la legitimidad de sus reivindicaciones. 

Es indiscutible que la trascendencia de este cuestionamiento tiene repercusiones en el campo de las Naciones Unidas y su concreción en instrumentos internacionales de carácter vinculante, tales como la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, CEDAW (1979); así como en instrumentos de carácter no-vinculante, tales como los Planes de Acción y las Conferencias Internacionales.

El proceso se remonta a 1985, año en el que se adoptaron las Estrategias de Nairobi Orientadas hacia el Futuro para el Adelanto de la Mujer y posteriormente, en la década de los noventas, se incluyen los derechos de las mujeres en las Conferencias Internacionales.  En 1992, la Conferencia de Medio Ambiente y Desarrollo reconoció a las mujeres como gestoras de los recursos naturales y portadoras del desarrollo sustentable; en 1993, la Conferencia de Derechos Humanos  reconoció como universales, inalienables e indivisibles los derechos humanos de las mujeres; en 1994, la Conferencia de Población y Desarrollo reconoció los derechos sexuales y reproductivos como una cuestión central de las política de desarrollo.  En 1995, en la Conferencia de Desarrollo Social, el empoderamiento económico y social de las mujeres fue reconocido como un factor clave para erradicar la pobreza el desempleo y la desintegración social.  Finalmente, la IV Conferencia Internacional de la Mujer, Beijing 1995, marcó un hito histórico al señalar el desarrollo de la capacidad de autodeterminación, expresión y representación de  los intereses y demandas de las mujeres, como bases para el ejercicio de una ciudadanía plena.

La CEDAW, a pesar de su carácter obligatorio para los Estados, "nació sin un mecanismo específico que garantice su cumplimiento y aunque en un inicio se planteó la necesidad de introducir un recurso de queja, algunos países argumentaron que la discriminación contra la mujer  no lo requería, en vista de que entonces no se consideraba una violación tan grave de los derechos humanos, como la racial entre otras"2.

Este vacío ha sido subsanado por el Protocolo Facultativo, adoptado por la Asamblea General de Naciones Unidas en diciembre de 1999, instrumento que "permitirá a las mujeres de todo el mundo, individual y colectivamente, presentar recursos ante la Convención por el incumplimiento de la norma, y autoriza al Comité llevar a cabo investigaciones sobre abusos graves y sistemáticos a los derechos humanos de las mujeres en los países que lo adopten"3.

2. El cumplimiento de la Plataforma de Acción Mundial

La Plataforma de Acción Mundial adoptada en la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer, realizada en Beijing en septiembre de 1995 recoge no sólo las demandas e intereses de las mujeres a nivel internacional sino que también constituye una "expresión de la capacidad de las mujeres y sus movimientos de evidenciar y negociar sus experiencias, conocimientos, aspiraciones y parte de sus utopías"4. 

Sin duda en la PAM se encuentran un conjunto de principios, objetivos y acciones que comprometen la voluntad política de los estados y los gobiernos, de las organizaciones de mujeres, de las organizaciones de la sociedad civil y de los organismos de cooperación multilateral y bilateral para desarrollar acciones orientadas a la realización de los derechos humanos y ciudadanos de las mujeres. 

Sin embargo, es importante señalar que las resoluciones y recomendaciones de las Naciones Unidas no se harán efectivas sin una acción mancomunada de los diversos actores comprometidos a nivel nacional, regional e internacional.  De ahí que el uso de los instrumentos de seguimiento previstos en la PAM, se convierte en una herramienta que permite la revisión y el ajuste continuo de la agenda global. 

Con esta constatación, nos interesa destacar que existen múltiples esfuerzos realizados por las diversas agencias especializadas de Naciones Unidas, así como por el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo y otras agencias de cooperación. 

3. El apoyo de los organismos de Naciones Unidas

El denominador común de los acuerdos internacionales de los años noventas es el compromiso para alcanzar la igualdad y equidad de género y el empoderamiento de las mujeres, aspecto que constituye la piedra angular del desarrollo y es una prioridad para la comunidad internacional.   A su vez, éste se ha convertido en un principio de los programas acción de los organismos de la familia del Sistema de Naciones Unidas que han desarrollado múltiples estrategias para su implementación operativa.

De una revisión global del trabajo de las Agencias del Sistema de Naciones Unidas se puede afirmar que la incorporación del tema de liderazgo y participación equitativa de las mujeres en los niveles de decisión cuenta con estrategias a diversos niveles:

  1. Fortalecimiento institucional de las capacidades nacionales para el diseño e implementación de políticas globales y sectoriales;
  2. Apoyo a proyectos específicos de promoción y fortalecimiento del liderazgo y participación de las mujeres en los niveles de decisión;
  3. Incorporación del tema como eje transversal en los programas de cooperación a nivel nacional.
 

La CEPAL

Durante la década de los noventas, la CEPAL ha desarrollado un proceso para integrar el enfoque de género a los intereses más amplios del desarrollo, lo que ha permitido contribuir en el ámbito de redefinición conceptual del tema, no sólo al interior de la propia organización sino en referencia a las políticas de los países miembros y su esquema operativo para la institucionalización.

La Unidad de la Mujer de la CEPAL, creada en 1977, se convierte en parte de la Secretaría General en 1993, lo que facilitó la tarea de  seguimiento y cooperación con otras divisiones sustantivas de la CEPAL en la incorporación del enfoque de género en los programas y proyectos. 

Con la aprobación del Programa de Acción Regional 1995-2001, la CEPAL contribuyó activamente a reforzar los compromisos y las acciones de los gobiernos en torno al desarrollo de políticas en beneficio de las mujeres.  Entre las ocho áreas de interés, el Programa incluye el tema de liderazgo y participación equitativa de las mujeres en la toma de decisiones y en el poder, en la vida pública y privada, e incorpora estrategias para la construcción de la ciudadanía plena de las mujeres.

El tema ha sido además un eje permanente de trabajo de las Conferencias Regionales sobre Integración de la Mujer al Desarrollo Económico y Social de América Latina, cuya Mesa Directiva en 1996, encargó a la Secretaría de la CEPAL la tarea de establecer indicadores para evaluar la situación actual y los avances esperables en el futuro respecto a la participación y liderazgo de las mujeres como expresión del logro de la equidad de género.  Mediante convenio con la FLACSO Chile se realizó el estudio y actualmente se cuenta con una base de información estadística que permite conocer la magnitud de la presencia de las mujeres en el espacio político y social y sobre los avances logrados en la aplicación de políticas públicas para la equidad de género5. 

El UNICEF

UNICEF tiene como base de su mandato la Convención de los Derechos del Niño y la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de  Discriminación contra la Mujer.  Guiado por estas dos convenciones, UNICEF está comprometido plenamente con la igualdad y la equidad de género y con el empoderamiento de niñas y mujeres6.

Para el seguimiento de la implementación de la Plataforma de Acción de Beijing, desde la especificidad de su mandato, UNICEF estableció como prioridad programática cuatro temas:  la educación de las niñas, la salud de las adolescentes y mujeres y los derechos de los niños y las mujeres7, las mismas que forman parte de los programas regulares de cooperación de los países.

Uno de los retos planteados por UNICEF es la implementación de políticas orientadas a eliminar todos los aspectos de discriminación contra las niñas y las mujeres, teniendo en cuenta las recomendaciones generales de los Comités de la CDN y la CEDAW en cada país. 

Para UNICEF, "en consecuencia, las políticas públicas deben ser entendidas como un conjunto de medidas concretas que ponen en juego, con un objetivo común, a numerosos y variados actores pertenecientes a diferentes organizaciones, públicas o privadas, con capacidad de intervención en niveles diferentes.  Por lo tanto, se requiere de una sociedad autoactivada y movilizada y de un Estado protector para asumir cabalmente una concepción moderna de los derechos humanos y de la ciudadanía"8.

La participación y potenciación de las mujeres y los niños como sujetos de derechos constituye uno de los ejes de trabajo en la cooperación de UNICEF y atraviesa el conjunto de acciones del desarrollo. 

El UNFPA

Las acciones del UNFPA se basan tanto en la Plataforma de Acción de la Mujer (Beijing) como en el Programa de Acción de la Conferencia de El Cairo.  Su mandato institucional  y compromiso en la promoción y defensa de los derechos sexuales y reproductivos, la igualdad de género, la promoción de la responsabilidad masculina y el empoderamiento de mujeres se plasma a través de los programas y proyectos de su cooperación.

Para el UNFPA, la participación de las mujeres en el diseño, implementación y monitoreo de todas sus acciones y el desarrollo de una mayor sensibilidad de los decisores y operadores de políticas y programas sobre la igualdad de género refuerza las acciones orientadas al empoderamiento y el avance de las mujeres. 

A pesar de la oposición, el balance general de la Conferencia de El Cairo+5 y de Beijing+5  es que se realizaron importantes progresos en materia legislativa sobre derechos sexuales y salud reproductiva, así como en el área de políticas de población.  Se señala sin embargo como un desafío de gran importancia precisamente la necesidad de divulgar los derechos alcanzados y potenciar el empoderamiento de las mujeres de sus derechos humanos. 

La UNESCO

Este organismo especializado en educación, ciencia y tecnología tiene un programa para la igualdad de géneros y cuenta además con una Consejería Regional para América Latina y El Caribe sobre el tema, creada en 1999.

En las áreas de trabajo del Programa se destacan tres aspectos estrechamente relacionados con la participación política y el liderazgo de las mujeres:  a) el fomento a la educación como un medio de conferir ciudadanía a las mujeres; b) la promoción de la participación  de las mujeres en pie de igualdad en la toma de decisiones; y, c) la promoción de la participación de las mujeres en los medios de comunicación.

Al igual que las otras agencias, la UNESCO ha puesto en marcha una estrategia que implica acciones en tres niveles:  por un lado, la inserción del enfoque de género en todas las actividades de planificación, programación, ejecución y evaluación;  en segundo lugar, la promoción de la participación de las mujeres en todos los niveles y ámbitos de la actividad; y, en tercer lugar, la elaboración de programas, proyectos y actividades en beneficio de las niñas y las mujeres y el desarrollo de sus propias capacidades para el ejercicio de su ciudadanía plena.9 

La OIT

El Plan de Acción de la OIT está orientado a garantizar que se tome en cuenta el género de las personas todos sus programas y proyectos y en promover la igualdad de oportunidades y de trato entre hombres y mujeres en el mundo del trabajo.  Privilegia el trabajo con sus constituyentes, a fin de fortalecer las estructuras de género de los países, tanto a nivel gubernamental como de los actores sociales, así como los espacios de diálogo bi y tri-partito en torno al tema.

En los programas de la OIT a nivel regional se destaca por otra parte, la promoción de la sindicalización femenina, la ampliación de la participación de las mujeres en la vida sindical y en sus estructuras de dirección y de ampliar la participación de las mujeres y la inclusión de los temas de género en los procesos de negociación colectiva10. 

El Programa Mundial de Alimentos

Para el PMA la inclusión del enfoque de género en sus programas ha significado la implementación de estrategias específicas de género para tomar en cuenta los roles diferenciados de las mujeres y los hombres en un contexto determinado.  Adicionalmente, el PMA ha avanzado en sus compromisos "para garantizar que una parte sustancial de sus recurso, tanto financieros como humanos, contribuyan a igualar el acceso de las mujeres a los recursos y a la toma de decisiones.  La política del PMA en cuanto a la Ayuda Alimentaria y Desarrollo sólo define aún más y sugiere maneras de ejecutar este compromiso para las mujeres y la seguridad alimentaria"11.

El compromiso del PMA para mejorar el estatus de las mujeres se basa en la premisa de que el fortalecimiento de las oportunidades para las mujeres es la clave para solucionar los problemas del hambre y la pobreza.  Es así como a raíz de los compromisos establecidos en 1995, en las emergencias  de Centroamérica, Colombia y Venezuela, el PMA distribuyó más del 60% de los recursos a mujeres y niños, contribuyendo de esta manera a romper el ciclo de la desnutrición de estos dos sectores de la población vulnerable.    Hay que destacar que un segundo compromiso del PMA es la incidencia de las mujeres en las decisiones sobre la distribución de la ayuda alimentaria y de la implementación de los proyectos y en un sentido más amplio de su incidencia en el ámbito local. 

El Fondo de las Naciones Unidas para la Mujer, UNIFEM

En su calidad de organismo especializado de la Mujer y de acuerdo con la PAM, UNIFEM debe implementar la agenda estratégica enfocándose en el desarrollo político y económico de las mujeres12.  Por otra parte, y de acuerdo con las resoluciones de la Asamblea General de la ONU de 1996, una de las áreas claves en la que UNIFEM debe participar activamente es en la inserción del enfoque de género como corriente principal tanto en los países como  en el proceso de reforma de la ONU.

De esta manera, "UNIFEM actúa como catalizador dentro del sistema de la ONU y apoya aquellos esfuerzos que vinculan las necesidades y los intereses de las mujeres a las agendas nacionales, regionales y globales dentro de tres áreas de acción: 1) fortalecimiento del potencial económico de las mujeres como empresarias y productoras, particularmente dentro del contexto de la nueva agenda comercial y el surgimiento de nuevas tecnologías; 2) incrementar la participación de la mujer en el ejercicio del poder y la toma de decisiones que afectan sus vidas; y,  3) promover los derechos humanos de las mujeres y la eliminación de toda forma de violencia contra la mujer"13.

En el ámbito del fortalecimiento del papel de la Mujer en el Ejercicio del Poder y el Liderazgo, a nivel regional en América Latina y El Caribe,  UNIFEM ha brindado un importante apoyo a las oficinas gubernamentales de la mujer a fin de desarrollar políticas de igualdad de género, estructurar planes de igualdad de oportunidades, así como reformas legislativas, lo que se ha traducido en una mayor presencia del tema en las agendas políticas de los países, a pesar de los recursos humanos y financieros limitados.

El apoyo de UNIFEM a la sociedad civil ha tenido como eje central el la construcción de alianzas para monitorear la implementación de la Plataforma de Beijing y por esa vía, el fortalecimiento de las redes de mujeres que han asegurado una voz pública y se han convertido en actoras sociales visibles.

"Tres son las estrategias de UNIFEM para potenciar a las mujeres en el ejercicio del poder:  1) apoyo a los gobiernos para desarrollar políticas y legislaciones con un enfoque de género, a nivel nacional y local;  2)Proveer de asistencia técnica para el fortalecimiento de las capacidades de las mujeres, de las oficinas nacionales de la mujer y de las organizaciones femeninas, con el propósito de asegurar su participación en influencia efectivas en los procesos políticas que afectan sus vidas;  3) UNIFEM pone énfasis en una promoción bien informada sobre temas de género, mediante el continuo análisis, documentación y difusión de publicaciones, e igualmente provee apoyo para facilitar la participación de las mujeres líderes en conferencias y foros internacionales".14

De conformidad con su mandato, UNIFEM juega un importante rol en la promoción ye ejecución de acciones coordinadas entre las diversas agencias del Sistema y otras Agencias de Cooperación bilateral.

4.  El apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo y del Banco Mundial

La necesidad de fortalecer la contribución de la mujer al desarrollo y asegurar su participación equitativa en los programas financiados por el Banco Interamericano de Desarrollo, así como en los beneficios del desarrollo, ha impulsado a la Unidad del Programa de la Mujer en el Desarrollo (WID) del Banco a desarrollar una política institucional que incluye explícitamente temas tales como el aumento de la participación de la mujer en la vida pública y cívica mediante el  fortalecimiento de su capacidad de convertirse en líder efectiva, de programas que benefician y apoyan a la familia y los niños y programas que abordan los temas de la pobreza y equidad social (incluidos la salud y la educación). Adicionalmente, WID ha encabezado los esfuerzos en áreas no  tradicionales, como la violencia doméstica.

El BID ha puesto en marcha el Programa de Liderazgo y Representación de la Mujer, PROLID, que cuenta con un financiamiento de alrededor de US$3´700.000, de los cuales US$3´250.000 son aporte del BID, US$350.000 del Gobierno de Noruega y US$120.000 del Gobierno de Suecia. 

PROLID constituye un buen ejemplo de coordinación inter-agencial en el que participan activamente  UNIFEM, UNICEF, el PNUD, la OEA/CIM y la Coordinación de ONG de América Latina y el Caribe.

El objetivo del  programa es potenciar la participación de la mujer y su  acceso a posiciones de liderazgo en la vida pública y civil  de América Latina y el Caribe.  Desde 1998 en que se inició, el Fondo  ha contribuido al financiamiento de proyectos de capacitación en aptitudes de liderazgo, capacitación de mujeres jóvenes, la investigación, promoción de los intereses de la mujer,  servicios de asesoría, obtención de fondos, estrategias de información y dinámica de la opinión pública.  El programa también divulgará información sobre las actividades del Fondo, las experiencias prácticas y las lecciones derivadas de dichas experiencias15.

El enfoque del Banco Mundial en cambio está orientado a "incorporar el análisis de género y estrategias bien-informadas en los programas del Banco como un método eficaz de mejorar el cumplimiento y pertinencia de los proyectos del Banco Mundial.  Si los proyectos en América Latina van a lograr esto en una manera efectiva, deben considerar si las demandas, preferencias y oportunidades que existen para los hombres y las mujeres son distintas. Al ser así, deben asegurar que los proyectos y los servicios sean diseñados para las necesidades de ambos"16.

El Equipo de Género de América Latina y el Caribe del Banco Mundial, brinda servicios y apoyo tanto al personal del Banco como a los países prestatarios, "en la identificación de aspectos que puedan ser relevantes respecto al tema de género dentro de las operaciones del Banco, así como en la ejecución y diseño de políticas en los países miembros"17.  El equipo ofrece apoyo para el trabajo operativo, analítico y de manejo de información y conocimiento.   Cuenta con un equipo de siete especialistas con sede en Washington y enlaces en Costa Rica, Ecuador y Argentina.

  1. Cómo se presenta este proceso internamente en un país?

Múltiples y variadas han sido las estrategias de promoción del liderazgo de las mujeres en los diversos países de la región.  El punto de partida sin duda lo constituyen las organizaciones de mujeres y sus demandas, que colocaron el tema en la agenda pública, creando la necesidad de atender un problema básico para el desarrollo.

En algunos países como Ecuador, a mediados de la década de los noventas o Bolivia más recientemente, a través de un Comité Inter-agencial, se priorizaron temas o áreas de intervención, a través de alianzas estratégicas que, por un corto período, facilitó el acceso a los recursos a las organizaciones e instituciones interesadas y/o especializadas en el tema; lo cual permitió potenciar el trabajo a través no sólo de un uso más racional de los recursos, sino además, del intercambio de experiencias, a partir de las lecciones aprendidas en los procesos.  Experiencias como éstas, a mayor escala y en forma sistemática permitirían realizar avances más sustantivos en el cumplimiento de la PAM.

Otro ejemplo en pequeña escala, es el del Fondo de Equidad de Género de la Agencia Canadiense para el Desarrollo Internacional ACDI, en Ecuador, que durante los últimos años priorizó el tema del liderazgo y la participación política de las mujeres de base, como eje central del apoyo a las organizaciones de mujeres y los organismos no-gubernamentales de promoción de la mujer.   A través del Comité de Selección de las propuestas en el que intervinieron representantes de varias agencias de cooperación, la oficina gubernamental y representantes de diversos sectores del movimiento de mujeres, se fortalecieron varios procesos de participación de las mujeres en la toma de decisiones en los gobiernos locales, la capacitación para el liderazgo y el fortalecimiento institucional de las capacidades locales para la negociación de la agenda de género con las instituciones del estado, lo partidos políticos y las organizaciones sociales, particularmente las organizaciones indígenas.

  1. Impactos y limitaciones

Entre los logros más importantes cabe destacar:  la visualización de las mujeres y sus problemáticas, el incremento de la autoestima y empoderamiento de las mujeres, el aumento del conocimiento de los derechos de las mujeres y las leyes que los protegen, la apertura de mayores espacios de participación y representación, el establecimiento de alianzas estratégicas con actores políticos y sociales, la creación de marcos jurídicos que viabilizan una participación más equitativa de las mujeres en los niveles de decisión18.  

Sin duda, se han abierto nuevos espacios de participación y nuevas oportunidades para las mujeres con los procesos de descentralización, las reformas políticas, electorales, del sistema judicial y de los partidos políticos.  Las mujeres se han integrado a las instituciones a nivel local, nacional e internacional y han influido la orientación de las reformas legales y de las políticas públicas, iniciando procesos de cambios desde la propia institucionalidad19.

Los avances obtenidos en la participación y el liderazgo de las mujeres en América Latina en la década de los noventa evidencian que el proceso apenas se ha iniciado y que la voluntad política de algunos de los actores sociales y políticos en los diversos países no se ha traducido todavía en mecanismos institucionales de carácter permanente. 

La sub-representación de las mujeres en los niveles de decisión en las distintas esferas de poder se mantiene debido a que el desafío es aún más grande.  Si somos consecuentes con los mandatos establecidos en la PAM, de traducir la conceptualización de los derechos de las mujeres como integrales e indivisibles en acciones que integren todos los derechos:  los sexuales y reproductivos, los civiles y políticos, los económico-sociales y culturales nos enfrentamos al reto de eliminar todas las formas de discriminación laboral, educativa, política y social como base sustantiva para el derecho a la paz y al desarrollo.

La igualdad de las mujeres se está construyendo, en muchos casos en sentido contrario a las crecientes desigualdades económicas, sociales, políticas, culturales y mediáticas que caracterizan el mundo globalizado20.  Los obstáculos son múltiples:  el modelo económico concentrador y excluyente que amplía cada vez más las brechas sociales, estados débiles en su institucionalidad, con un enorme déficit de políticas redistributivas, con severas restricciones en el gasto social y unos sistemas de administración de justicia deficientes, sumados a la corrupción y la pobreza constituyen el contexto propicio para la violación sistemática de los derechos humanos y son a la vez una amenaza a la estabilidad democrática.  

El déficit de ciudadanía expresado en la desconfianza al estado y los partidos políticos y el aún escaso reconocimiento de éstos de que la igualdad de género constituye un componente de la democracia y el desarrollo, y es a la vez, otro factor que limita severamente la consecución de la igualdad de género y la eliminación de todas las formas de discriminación hacia las mujeres.

A nivel de las Agencias de Cooperación del Sistema de Naciones Unidas también enfrentamos múltiples obstáculos provenientes de unas estructuras y objetivos que obedecieron a una realidad histórica de hace cincuenta años.   La urgente tarea de la reforma del Sistema no es sólo un proceso interno, es una respuesta a la exigencia de la gobernabilidad global y en ese marco, la inserción del enfoque de género, es una responsabilidad ética e histórica ineludible.

El mandato de la igualdad de género como base del desarrollo se convierte así en un problema que atraviesa la institucionalidad, no sólo la de los estados y los gobiernos, sino también la de la cooperación internacional.  Eliminar las barreras que inhiben la participación de las mujeres y crear las condiciones que fortalezcan el rol de la ciudadanía supone poner en marcha procesos sostenidos para integrar el enfoque de género a los intereses más amplios del desarrollo, a través de la institucionalización de políticas públicas.   La participación ciudadana de las mujeres en la ejecución y vigilancia de las políticas públicas se convierte entonces en un elemento estratégico que tiene como requisito fundamental el liderazgo de las mujeres. 

Bajo esta perspectiva, los programas de las Agencias de Cooperación tienen un contenido político y no únicamente técnico, más aún, éste constituye un compromiso basado en un posicionamiento claro por la defensa de los derechos de las mujeres y la equidad de género.  Un compromiso que nos desafía a realizar todos los esfuerzos necesarios para transversalizar los programas de cooperación con el enfoque de género y dejar de operar a través de pequeños proyectos aislados de la corriente principal del desarrollo y que se desarrollan al margen de la institucionalidad estatal, para iniciar  y reforzar alianzas estratégicas que viavilicen la cooperación inter-agencial y permitan poner en marcha políticas, programas y proyectos que nos permitan optimizar recursos y producir impactos de mayor alcance.

El análisis de género no resulta suficiente cuando en la operación de los programas y proyectos no se desarrollan acciones que permitan el conocimiento de los derechos de las mujeres, la creación de mecanismos de exigibilidad y vigilancia ciudadana del cumplimiento de los derechos de las mujeres, la creación de mecanismos de acción positiva que efectivicen la participación equitativa y paritaria de las mujeres en todos los niveles de decisión, la capacitación de lideresas, la articulación de mecanismos institucionales y de la normativa que facilite todos estos procesos.

Finalmente quiero traer a este escenario el llamado de atención del movimiento de mujeres sobre el retraso en la ejecución de la Plataforma de Acción y su demanda de que las agencias de cooperación rindan cuentas sobre lo que hemos hecho y lo que hemos dejado de hacer para impulsar y garantizar el cumplimiento PAM, de los mecanismos implementados y los recursos asignados para estos cinco años post-Beijing.

"Como dice Lucy Garrido, la ejecución de la PAM está retrasada, entre otras causas, también por las precarias condiciones en los mecanismos internos y técnico propios del sistema.  Y entonces concluye ´... con qué cara las agencias de Naciones Unidas le exigen a los gobiernos que creen mecanismos institucionales y le asignen presupuestos fuertes si no empiezan por casa?"21

Llamado que nos desafía a redoblar esfuerzos en los hechos.   

Quito, octubre de 2000 
 

 

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA