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G ero y Pobreza: los mandatos internacionales y regionales
Page 1
SÓLO PARTICIPANTES
17 DE JULIO DE 2001
SÓLO ESPAÑOL
CEPAL
Comisión Económica para América Latina y el Caribe
Trigésima tercera reunión de la Mesa Directiva
de la Conferencia Regional sobre la Mujer
de América Latina y el Caribe
Puerto España, Trinidad y Tobago, 9 al 11 de octubre de 2001
Género y Pobreza: los mandatos internacionales y regionales
__________________
Este documento que no ha sido sometido a revisión editorial fue preparado por la Unidad Mujer y
Desarrollo de la CEPAL.

Page 2
1
Indice
Introducción
I.
Nuevos mandatos internacionales y regionales para la plena aplicación de la Plataforma
de Acción en relación a los temas de género y pobreza
A.
Recomendaciones de Beijing + 5
1.
Identificación de los logros
2.
Identificación de los obstáculos
3.
Consecuencias transversales de la pobreza sobre otras áreas estratégicas
4.
Problemas que afectan actualmente a la plena aplicación de la Plataforma
de Acción
5.
Medidas e iniciativas destinadas a superar los obstáculos y a lograr la
aplicación de la Plataforma de Acción en relación al tema de pobreza
6.
Tarea pendiente: la medición de la pobreza
B.
El aporte regional: el Consenso de Lima
II.
Nuevos mandatos internacionales y regionales en relación a los temas de desarrollo
social, género y pobreza
A.
Recomendaciones de la Cumbre del Milenio
1.
Para el desarrollo y la erradicación de la pobreza
2.
Con equidad de género
B.
Recomendaciones de Copenhague + 5
1.
Factores que obstaculizan la erradicación de la pobreza
2.
Obstáculos a la promoción del pleno empleo y de la integración social
3.
Medidas para el cumplimiento de los compromisos contraídos en la
Cumbre Social
C.
El aporte regional: la Declaración de Santiago
A modo de conclusión
Bibliografía

Page 3
2
INTRODUCCIÓN
El presente documento ha sido preparado como insumo para apoyar el examen del tema
de la erradicación de la pobreza en la trigésima tercera reunión de la Mesa Directiva de la
Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe, siguiendo el acuerdo No 3
de la trigésima segunda reunión de la Mesa Directiva que solicitó el examen en su próxima
reunión de los temas sustantivos que se habrán de considerar en la Comisión de la Condición
Jurídica y Social de la Mujer. Se trata de antecedentes sobre el nuevo marco de la política
internacional en relación al tema de género y pobreza, a la luz de los acuerdos adoptados por los
Estados Miembros de las Naciones Unidas en los recientes períodos extraordinarios de sesiones
de la Asamblea General orientados hacia la evaluación del cumplimiento de los compromisos de
las grandes cumbres mundiales, especialmente aquellos conocidos como Beijing+ 5
1
,
Copenhague +5
2
y la Cumbre del Milenio
3
.
Se entrega una recopilación de las medidas oficiales recomendadas por los países
participantes para acelerar la implementación de los compromisos adoptados en 1995 en la IV
Conferencia Mundial sobre la Mujer y la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social, organizada
para identificar claramente los logros, obstáculos y medidas necesarias para impulsar las políticas
públicas hacia la erradicación de la pobreza y la igualdad de oportunidades entre mujeres y
hombres. La presentación de estos mandatos internacionales se completa asimismo con las
recomendaciones de la Cumbre del Milenio y los aportes de la región de América Latina y el
Caribe a los preparativos de los períodos extraordinarios de sesiones, es decir el Consenso de
Lima adoptado por la Octava Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe
(Lima, Perú, 8 al 10 de febrero de 2000) y la Declaración de Santiago, adoptada por la Segunda
Conferencia Regional de Seguimiento de la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social (Santiago
de Chile, 15 al 17 de mayo 2000).
En la última parte del documento se insiste a modo de conclusión sobre la necesidad de
fortalecer las capacidades nacionales de medición de la pobreza con una perspectiva de género,
en un contexto donde se denuncia de manera creciente los grandes vacíos en las bases de datos
tanto de los gobiernos como de los organismos regionales e internacionales.
1
Vigésimo tercero período extraordinario de sesiones de la Asamblea General titulado: “La mujer en el año
2000: igualdad de género, desarrollo y paz para el siglo XXI” (Nueva York, 5 al 10 de junio de 2000).
2
Vigésimo cuarto período extraordinario de sesiones de la Asamblea General titulado: “La Cumbre
Mundial sobre Desarrollo Social y el futuro: en pos del desarrollo social para todos en el actual proceso de
mundialización” (Nueva York, 26 al 30 de junio de 2000).
3
Declaración del Milenio aprobada por la Quincuagésimo quinto período de sesiones de la Asamblea
General (resolución 55/2, 13 de septiembre de 2000).

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3
I
Nuevos mandatos internacionales y regionales para la plena aplicación de la
Plataforma de Acción en relación a los temas de género y pobreza
A.
Recomendaciones de Beijing + 5
Los Estados miembros reunidos en el período extraordinario de sesiones de la Asamblea
General titulado: “La mujer en el año 2000: igualdad de género, desarrollo y paz para el siglo
XXI” (Nueva York, 5 al 10 de junio de 2000) identificaron los logros y obstáculos en el ámbito
de la mujer y de la pobreza, incluyendo a las consecuencias de la pobreza sobre la situación de las
mujeres y de las niñas en relación a la educación, la salud, la violencia en su contra, el ejercicio
de sus derechos humanos y el acceso a los medios de difusión:
1.
Identificación de los logros (par. 7)
S
Cada vez se reconoce más ampliamente que la pobreza tiene una dimensión de
género y que la igualdad entre los géneros es un factor que tiene una importancia
concreta para erradicar la pobreza, particularmente en lo que respecta a la
feminización de la pobreza;
S
Los gobiernos, en colaboración con las organizaciones no gubernamentales, han
intentado incorporar una perspectiva de género en las políticas y programas de
erradicación de la pobreza.
S
Las instituciones financieras multilaterales, internacionales y regionales también
están prestando más atención a la incorporación de una perspectiva de género en sus
políticas.
S
Se han realizado progresos mediante la aplicación de un planteamiento doble,
consistente en promover el empleo y las actividades de generación de ingresos de la
mujer y en darle acceso a servicios sociales básicos, incluidos la enseñanza y la
atención de la salud.
S
El microcrédito y otros instrumentos de financiación para la mujer empiezan a
representar una estrategia positiva para potenciar su papel económico y han servido
para ampliar las oportunidades económicas de algunas mujeres que viven en la
pobreza en determinadas zonas rurales.
S
En el desarrollo normativo se han tenido presentes las necesidades especiales de las
familias encabezadas por mujeres.
S
Las investigaciones realizadas han servido para que se conozcan mejor las diferentes
repercusiones que la pobreza tiene para las mujeres y los hombres y se han
establecido mecanismos para llevar a cabo esa evaluación.
S
En reconocimiento del vínculo que existe entre la igualdad entre los géneros, la
erradicación de la pobreza, el desarrollo sostenible y la degradación del medio
ambiente, los gobiernos incluyeron en sus estrategias de desarrollo actividades de

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4
generación de ingresos para la mujer, así como capacitación en materia de ordenación
de los recursos naturales y protección del medio ambiente (par. 30).
2.
Identificación de los obstáculos (par. 8)
S
Muchos factores han contribuido a que aumente la desigualdad económica entre la
mujer y el hombre, entre otros:
S
Las desigualdades de ingresos;
S
El desempleo;
S
La intensificación de la pobreza de los grupos más vulnerables y marginados.
S
Obstaculizaron las medidas adoptadas a nivel nacional para luchar contra la pobreza:
S
La carga de la deuda;
S
Los excesivos gastos militares que no se ajustan a las exigencias de la seguridad
nacional;
S
Las medidas coercitivas de carácter unilateral contrarias al derecho internacional
y a la Carta de las Naciones Unidas;
S
Los conflictos armados, la ocupación extranjera y el terrorismo, los que crean o
aumentan un alto nivel de familias encabezadas por mujeres que en muchos casos
viven en la pobreza (par. 8 y 16);
S
El bajo monto de la asistencia oficial para el desarrollo y el incumplimiento del
compromiso de destinar el 0,7% del producto nacional bruto de los países
desarrollados a la asistencia oficial para el desarrollo;
S
El uso ineficaz de los recursos;
S
La falta de recursos generada en los países con economías en transición por las
reestructuraciones económicas .
S
Frustraron la potenciación del papel económico de la mujer e intensificaron la
feminización de la pobreza:
S
Las disparidades y desigualdades basadas en el género en el reparto del poder
económico;
S
La distribución desigual del trabajo no remunerado entre hombres y mujeres;
S
La falta de apoyo tecnológico y financiero a la labor empresarial de la mujer;
S
La desigualdad en el acceso al capital y los recursos y en el control sobre ellos,
particularmente la tierra y el crédito, y en el acceso a los mercados laborales;
S
Las prácticas sociales y tradicionales perjudiciales.
3.
Consecuencias transversales de la pobreza sobre otras áreas estratégicas
S
Educación: En algunos países, los intentos de erradicar el analfabetismo y aumentar
el grado de alfabetización de las mujeres y las niñas y de darles mayor acceso a la
educación en todos los niveles y formas tropezaron con la falta de recursos, con
voluntad y compromiso políticos insuficientes para mejorar la infraestructura de la
educación e introducir reformas en la enseñanza (par. 10);
S
Salud: La pobreza y la falta de desarrollo siguen afectando a la capacidad de muchos
países en desarrollo para prestar servicios sanitarios de calidad y ampliarlos. La
escasez de recursos financieros y humanos, particularmente en los países en

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5
desarrollo, y en algunos casos la reestructuración del sector de la salud o la mayor
tendencia a la privatización de los sistemas de atención médica, han dado lugar al
empeoramiento de la calidad, a la reducción y a la insuficiencia de los servicios de
atención de la salud y a que se preste menos atención a la salud de los grupos más
vulnerables de mujeres. En todo el mundo, siguen siento inaceptables las diferencias
entre países ricos y pobres respecto de las tasas de mortalidad y morbilidad derivadas
de la maternidad (par. 12).
S
Violencia: Las desigualdades económicas refuerzan la subordinación de la mujer en
la sociedad. Ello da lugar a que las mujeres y las niñas sean vulnerables a muchas
formas de violencia, como la violencia doméstica de tipo físico, sexual y psicológico,
incluidas las palizas, los abusos sexuales de las niñas en el hogar, la violencia por
cuestiones de dote, la violación marital, la mutilación genital femenina y otras
prácticas tradicionales nocivas para la mujer, la violencia extramatrimonial y la
violencia relacionada con la explotación (par. 14).
S
Derechos Humanos: En muchos países, la mujer no tiene acceso suficiente a la ley
debido en gran medida al analfabetismo, a la falta de conocimientos, información y
recursos jurídicos. Entre los factores que obstruyen el ejercicio de sus derechos
humanos por parte de algunas mujeres y niñas se identifican además la situación
socioeconómica o la condición de indígenas, migrantes, incluidas las trabajadoras
migratorias, desplazadas o refugiadas (par. 27).
S
Medios de difusión: La pobreza, la falta de acceso y oportunidades, el analfabetismo,
la falta de conocimientos informáticos y las barreras del idioma impiden que algunas
mujeres utilicen las tecnologías de la información y las comunicaciones, incluida la
Internet. El desarrollo de la infraestructura de la Internet y el acceso a ella se ven
limitados sobre todo en los países en desarrollo, particularmente en el caso de las
mujeres (par. 29)
S
La niña: La persistencia de la pobreza, el trabajo infantil y la pesada carga que
suponen para la niña las responsabilidades domésticas, la falta de nutrición y de
acceso a los servicios sanitarios y la escasez de recursos financieros cuentan entre los
factores que con frecuencia impiden a las niñas proseguir y completar sus estudios y
su formación, contribuyendo a que la niña carezca de oportunidades y posibilidades
de convertirse en una persona adulta independiente y con autoestima y autonomia
(par. 33).
4.
Problemas que afectan actualmente a la plena aplicación de la Plataforma de Acción
Para los países participantes en la reunión de Beijing +5, la mundialización encabeza los
nuevos desafíos para el cumplimiento de los compromisos contraídos y el logro de los objetivos
de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer. Estimaron de hecho que "los beneficios de la
creciente mundialización de la economía se han distribuido de forma desigual, lo que ha dado
lugar a mayores disparidades económicas, a la feminización de la pobreza, al aumento de las
desigualdades por razón de género, debido en muchas ocasiones al deterioro de las condiciones
de trabajo y a los entornos de trabajo poco seguros, especialmente en la economía no estructurada
y en las zonas rurales. Si bien la mundialización ha permitido a algunas mujeres tener más
autonomía y oportunidades económicas, otras muchas han quedado marginadas, debido a la
profundización de las desigualdades entre los países y dentro de ellos, al verse privadas de los
beneficios de ese proceso" (par. 35).

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6
Las consecuencias negativas de este fenómeno se han visto potenciada además por el
aumento de las desigualdades en la situación económica entre los países y dentro de ellos, unido a
la creciente interdependencia y dependencia económicas de los Estados en factores externos, así
como las crisis financieras, los programas de ajuste estructural, los elevados costos del servicio de
la deuda externa y el deterioro de las relaciones comerciales internacionales en varios países en
desarrollo. Según los Estados Miembros todos estos factores - destacando particularmente la
carga crecientemente insostenible de la deuda externa - han alterado en los últimos años las
perspectivas de crecimiento y han provocado inestabilidad económica en muchos países, lo que
ha repercutido gravemente en las vidas de las mujeres, en gran medida por el hecho que esas
dificultades han afectado a la capacidad de los Estados para ofrecer servicios sociales básicos,
incluidas la educación, la salud y la seguridad social, así como financiación para la aplicación de
la Plataforma de Acción (par. 36 a 38).
Se reconoció además que en los países con economías en transición, las mujeres soportan
la peor parte de las privaciones causadas por la reestructuración económica y son las primeras en
perder el empleo en épocas de recesión, por estar marginadas de los sectores de crecimiento
rápido. Entre los problemas que deben afrontar las mujeres de esos países se mencionaron la
desaparición de las guarderías debido a la eliminación o privatización de lugares de trabajo
estatales, el aumento de las necesidades de atención de las personas de edad avanzada sin un
crecimiento acorde de la infraestructura necesaria y la persistente desigualdad de acceso a la
capacitación para encontrar empleo y a los medios de producción para establecer o ampliar
actividades empresariales (par. 39).
5.
Medidas e iniciativas destinadas a superar los obstáculos y a lograr la aplicación de
la Plataforma de Acción en relación al tema de pobreza
Los gobiernos reunidos en Nueva York en junio de 2000 reconocieron que los esfuerzos
realizados para garantizar la participación de la mujer en el desarrollo se habían ampliado pero
que necesitaban centrarse también en las condiciones y las necesidades básicas de la mujer con un
criterio global basado en la igualdad de derechos y la participación, la promoción y la protección
de todos los derechos humanos y las libertades fundamentales. Estimaron que habría que formular
políticas y programas con el fin de alcanzar el objetivo de un desarrollo sostenible centrado en las
personas, medios de subsistencia seguros y medidas de protección social adecuadas, incluso redes
de seguridad, sistemas de apoyo reforzados para las familias, igualdad de acceso a los recursos
financieros y económicos y de control sobre ellos y eliminar la pobreza creciente y
desproporcionada de la mujer. Subrayaron además que todas las políticas e instituciones
económicas, así como los encargados de asignar recursos debían adoptar una perspectiva de
género para velar por que los dividendos del desarrollo se distribuyan por igual (par. 53 y 54).
En el plano nacional, se recomendaron a las siguientes medidas:
S
Procurar que las reformas legislativas y administrativas, incluidas la reforma agraria,
la descentralización y la reorientación de la economía, promuevan los derechos de la
mujer, especialmente las de las zonas rurales y las que viven en la pobreza (par. 68
h);
S
Promover y aplicar esos derechos, mediante el acceso equitativo de la mujer a los
recursos económicos y a su control, incluida la tierra, los derechos de propiedad y de
sucesión, el crédito y los sistemas tradicionales de ahorro, como los bancos y las
cooperativas de mujeres (par. 68 h);

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7
S
Incorporar una perspectiva de género en las políticas macroeconómicas y de
desarrollo social básicas y en los programas nacionales de desarrollo (par. 73 a)
S
Incorporar una perspectiva de género en la elaboración, el desarrollo, la aprobación y
la ejecución de todos los procesos presupuestarios y crear los instrumentos y
mecanismos analíticos y metodológicos necesarios para la supervisión y la
evaluación (par. 73 b);
S
Aumentar y utilizar eficazmente las inversiones financieras y otros recursos en el
sector social, especialmente en la educación y la salud (par. 73 c);
S
Reducir la cantidad desproporcionada de mujeres que viven en la pobreza,
especialmente en las zonas rurales, mediante la puesta en marcha de programas
nacionales de erradicación de la pobreza que tengan en cuenta la perspectiva de
género y la potenciación del papel de la mujer, e incluyan el logro de objetivos a
corto y a largo plazo (par. 73 d).
S
Elaborar y apoyar programas de erradicación de la pobreza, especialmente para
mujeres, que ofrezcan, entre otras cosas, capacitación profesional, igualdad de acceso
a los recursos, la financiación, el crédito, incluido el microcrédito, la información y la
tecnología, y el control de los mismos, así como igualdad de acceso a los mercados
en beneficio de las mujeres que viven en la pobreza y las mujeres marginadas (par.
74 a);
S
Crear y garantizar igual acceso a los sistemas de protección social, teniendo en
cuenta las necesidades específicas de todas las mujeres que viven en la pobreza, y los
cambios demográficos y sociales, a fin de ofrecer salvaguardias contra las
incertidumbres y los cambios en las condiciones de trabajo asociadas a la
mundialización y hacer todo lo posible para asegurar que las nuevas formas flexibles
de trabajo que están surgiendo reciban adecuada protección social (par. 74 b);
S
Seguir revisando, modificando y aplicando las políticas y los programas
macroeconómicos y sociales, entre otras cosas, mediante un análisis desde el punto
de vista del género de los relacionados con el ajuste estructural y los problemas de la
deuda externa, a fin de que las mujeres tengan igualdad de acceso a los recursos y
acceso universal a los servicios sociales básicos (par. 74 c).
S
Facilitar el empleo de la mujer por medio de la promoción de una protección social
adecuada, la simplificación de los procedimientos administrativos, la eliminación de
los obstáculos fiscales y otras medidas como el acceso a capital de riesgo, planes de
crédito, microcréditos y otros medios de financiación que faciliten la creación de
microempresas y empresas pequeñas y medianas (par. 75).
En los planos nacional e internacional, los Estados Miembros recomendaron a los
gobiernos, las organizaciones regionales e internacionales y a las instituciones financieras
internacionales, tomar las medidas necesarias para:
S
Impartir formación especializada a las mujeres y las niñas en todos los niveles (95 d);

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8
S
Apoyar programas innovadores cuyo objeto sea permitir a las mujeres ancianas hacer
una contribución mayor al desarrollo y a la lucha contra la pobreza, así como
beneficiarse de éstos (98 g);
S
Fomentar el establecimiento, en asociación con instituciones financieras privadas de
“ventanillas para la concesión de préstamos” y otros servicios financieros accesibles
con procedimientos simplificados que atiendan específicamente a las necesidades de
todas las mujeres en materia de ahorro, créditos y seguros (101 f);
S
Apoyar la iniciativa de Colonia para la reducción de la deuda, en particular la puesta
en práctica sin demora de la iniciativa reforzada para la reducción de la deuda de los
países pobres muy endeudados, y aplicar la disposición de que los fondos ahorrados
deberán utilizarse para apoyar programas de lucha contra la pobreza en que se
incorporen dimensiones de género (101 j);
S
Instar a que continúe la cooperación internacional y reafirmar el empeño en alcanzar
lo antes posible el objetivo acordado internacionalmente, y que aún no se ha
cumplido, de dedicar el 0,7% del producto nacional bruto de los países desarrollados
a la asistencia oficial para el desarrollo, aumentando así las corrientes de recursos que
se dedican a la igualdad de género, el desarrollo y la paz (101 l);
S
Fomentar las asociaciones y la cooperación entre los gobiernos, las organizaciones
internacionales, en particular las instituciones financieras internacionales, y las
organizaciones multilaterales, las instituciones del sector privado y la sociedad civil,
incluidas las organizaciones no gubernamentales, especialmente las de mujeres y las
organizaciones comunitarias, para apoyar iniciativas de erradicación de la pobreza
que se centren en la mujer y la niña (102 c).
Recomendaron a su vez a los mismos que implementan las medidas siguientes con la
participación plena y efectiva de las mujeres, incluyendo el control sobre su ejecución:
S
Formular nuevos enfoques de la cooperación internacional para el desarrollo basados
en la estabilidad, el crecimiento y la equidad, con la participación plena y efectiva de
los países en desarrollo y su integración en la mundialización de la economía, que
estén orientados hacia la erradicación de la pobreza y la reducción de las
desigualdades entre los géneros (101 b);
S
Elaborar y fortalecer estrategias amplias de erradicación de la pobreza en que se
tengan en cuenta las cuestiones de género y en que se traten cuestiones sociales,
estructurales y macroeconómicas, además de aumentar la capacidad de las mujeres y
habilitarlas para hacer frente a las repercusiones económicas y sociales negativas de
la mundialización (101 c y e);
S
Evaluar hasta qué punto los programas de erradicación de la pobreza repercuten en la
potenciación de las mujeres que viven en la pobreza en cuanto al acceso a una buena
formación y educación, así como a los servicios de salud física y mental, el empleo,
los servicios sociales básicos, la herencia y el acceso a la tierra, la vivienda, los
ingresos, el microcrédito y otros instrumentos y servicios financieros (101 d);
S
Adoptar medidas amplias para impartir capacitación profesional de calidad a las
mujeres y las niñas en todos los niveles y apoyar esa capacitación mediante
actividades nacionales, regionales e internacionales, velando por que las

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9
oportunidades de la mundialización beneficien a las mujeres, en particular a las de los
países en desarrollo (101 g);
S
Establecer oportunamente fondos de desarrollo social a fin de mitigar los efectos
negativos sobre la mujer de los programas de ajuste estructural y la liberalización
comercial, y la carga desproporcionada que soportan las mujeres pobres (101 h).
6.
Tarea pendiente: la medición de la pobreza
En la lucha para la erradicación de la pobreza, un gran problema que se debe enfrentar
tanto en la región de América Latina y el Caribe como en los demás países del mundo es la cuasi
ausencia de datos desagregados por sexo en relación a la medición de la pobreza. Frente a la
urgencia de encarar este vacío, un estudio llevado a cabo por la División para el Adelanto de la
Mujer (DAW) de las Naciones Unidas sobre la base de 153 informes preparados por los Estados
Miembros sobre la implementación de la Plataforma para la Acción de Beijing
4
reporta que varios
países del región y del mundo están integrando en sus futuros planes nacionales encuestas,
proyectos de investigación y establecimiento de bases de datos destinados a recibir información
actualizada y facilitar su uso en la formulación de las políticas públicas (Hartl, 2000:5).
Para asegurar la eficacia y coordinación de los planes y programas encaminados a la
plena aplicación de la Plataforma de Acción, los Estados Miembros destacaron en primer lugar
que era preciso conocer claramente la situación de las mujeres y las niñas y disponer de
conocimientos claros basados en investigaciones y de datos desglosados por sexo, metas a corto y
largo plazo y objetivos cuantificables, así como de mecanismos de seguimiento para evaluar los
progresos. Insistieron que para ello había que hacer esfuerzos para fomentar la capacidad de todas
las partes interesadas en lograr estos objetivos, tanto como adoptar iniciativas en el plano
nacional para incrementar la transparencia y la responsabilidad (par. 64). En relación a la
formulación de las políticas públicas, era necesario preparar y utilizar marcos, directrices y otros
instrumentos e indicadores prácticos para acelerar la incorporación de las cuestiones de género,
con la inclusión de investigaciones, instrumentos analíticos y metodologías, educación, estudios
de caso, estadísticas e información en que se tengan en cuenta las cuestiones de género (par. 80).
En relación a mediciones relacionadas de manera más estrecha con la pobreza y los
grupos vulnerables, se solicita al sistema de las Naciones Unidas y a las organizaciones
internacionales y regionales:
S
Ayudar a los países, a su solicitud, a elaborar métodos para el estudio de las
contribuciones de las mujeres y los hombres a la sociedad y la economía, y la
situación socioeconómica de las mujeres y los hombres, en particular su relación con
la pobreza y el trabajo remunerado y no remunerado en todos los sectores, y a
recopilar estadísticas al respecto (par. 85 b);
S
Reunir los datos y hacer los estudios de investigación que correspondan sobre las
mujeres indígenas con su plena participación, con el fin de promover políticas,
programas y servicios accesibles y adecuados desde el punto de vista cultural y
lingüístico (93 d);
4
Con vistas a la preparación del período extraordinario de sesiones de la Asamblea General de las
Naciones Unidas titulado “La mujer en el año 2000: igualdad de género, desarrollo y paz para el siglo XXI”
(Nueva York, 5 al 10 de junio de 2000), gobiernos de todas las regiones presentaron informes sobre la
implementación de la Plataforma para la Acción sobre la base de un cuestionario preparado por la DAW.

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10
En cuanto al fortalecimiento de la capacidad de medición necesaria para cumplir con esta
tarea, se recomienda a los gobiernos:
S
Suministrar apoyo institucional y financiero a las oficinas nacionales de estadística a
fin de reunir, compilar y difundir datos desglosados por sexo, edad y otros factores,
en formatos accesibles al público y a los encargados de formular políticas con fines
de, entre otras cosas, análisis basados en el género, supervisión y evaluación de las
consecuencias, y apoyar nuevos proyectos de preparación de estadísticas e
indicadores, especialmente en las esferas en las que hay mayor carencia de
información (par. 77 a);
S
Crear capacidad nacional para la realización de investigaciones orientadas a las
políticas y relativas a cuestiones de género, y el estudio de sus efectos por las
universidades y los institutos nacionales de investigación y capacitación, a fin de
permitir que la determinación de políticas se base en el conocimiento de cuestiones
de género (par. 77 c y 93 a).
A nivel tanto nacional como internacional, se recomendó a los gobiernos, las
organizaciones regionales e internacionales y las instituciones financieras internacionales:
S
Promover la cooperación internacional para apoyar la labor a nivel regional y
nacional en cuanto a la preparación y utilización de análisis y estadísticas
relacionadas con el género mediante el suministro de apoyo institucional y financiero
a las oficinas nacionales de estadística, a fin de permitirles atender a las peticiones de
desglose de los datos por sexo y edad para que los gobiernos los utilicen en la
formulación de indicadores estadísticos que tengan en cuenta las cuestiones de
género, con fines de supervisión y evaluación de las consecuencias de las políticas y
programas, así como emprender estudios estratégicos periódicos (92 a);
S
Desarrollar y apoyar la capacidad de las universidades, las instituciones nacionales de
investigación y capacitación y otros institutos de investigación pertinentes para llevar
a cabo investigaciones relacionadas con el género y orientadas a la formulación de
políticas a fin de informar a los encargados de adoptar decisiones y promover la
plena ejecución de la Plataforma de Acción y su seguimiento (par. 93 a);
Pensando en las interrelaciones entre el tema de la pobreza y problemas relacionados con
otros objetivos de la Plataforma de Acción, cabe destacar las recomendaciones adicionales
siguientes formuladas por los Estados Miembros a los mismos actores a nivel nacional e
internacional en el marco de las demás áreas estratégicas:
S
Salud
S
Reunir y difundir datos actualizados y fidedignos sobre la mortalidad y la
morbilidad femeninas y realizar nuevas investigaciones sobre la forma en que los
factores sociales y económicos afectan a la salud de las niñas y las mujeres de
todas las edades, así como sobre la prestación de servicios médicos a niñas y
mujeres y la forma en que los utilizan y el valor de los programas de prevención
de enfermedades y promoción de la salud para la mujer (par. 72 d);
S
Promover, mejorar, sistematizar y financiar la reunión de datos desglosados por
sexo, edad y otros factores pertinentes sobre la salud y el acceso a los servicios

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11
sanitarios, incluida información amplia acerca de las repercusiones del
VIH/SIDA sobre la mujer a lo largo del ciclo vital (par. 92 c);
S
Violencia
S
Considerar el establecimiento o fortalecimiento de un mecanismo nacional de
coordinación, como por ejemplo un relator nacional o un órgano
interinstitucional, con la participación de la sociedad civil, incluidas las
organizaciones no gubernamentales, a fin de fomentar el intercambio de
información y dar a conocer datos, causas profundas, factores y tendencias en lo
relativo a la violencia contra la mujer, en particular la trata de mujeres (par. 70
d);
S
Establecer un consenso internacional sobre indicadores y maneras de medir la
violencia contra la mujer, y considerar la posibilidad de establecer una base de
datos fácilmente accesible sobre estadísticas, legislación, modelos de
capacitación, prácticas recomendadas, experiencia adquirida y otros recursos
relativos a todas las formas de violencia contra la mujer, incluidas las
trabajadoras migratorias (92 b);
S
Derechos humanos:
S
Reunir y publicar periódicamente estadísticas sobre la delincuencia y determinar
las tendencias del cumplimiento de la ley respecto de las violaciones de los
derechos de la mujer y la niña a fin de aumentar la conciencia a ese respecto y
formular políticas más efectivas (77 b);
B.
El aporte regional: el Consenso de Lima
El Consenso de Lima fue adoptado por los Estados Miembros de la CEPAL participantes
en la Octava Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe celebrada en
Lima, Perú, 8 al 10 de febrero de 2000, la que funcionó como reunión regional preparatoria del
vigésimo tercero período extraordinario de sesiones de la Asamblea General (Beijing+ 5).
En sus debates sobre el tema de la pobreza, los países presentes señalaron en el transcurso
de la Conferencia que los procesos de ajuste macroeconómico habían conducido a una situación
económica crítica que impactaba en la vida de la mujer, ya que habían reducido los recursos a
disposición del Estado, aumentado los niveles de pobreza, incrementado el desempleo, propiciado
las migraciones y debilitado la institucionalidad. Según los participantes, la globalización y la
liberalización comercial ponían a los sectores vulnerables de la sociedad, y especialmente a las
mujeres, en un posición desventajosa.
Estas reflexiones llevaron los 39 Estados Miembros y Estados asociados de la CEPAL
participantes en la Conferencia a destacar en el Consenso de Lima, adoptado en su clausura, su
preocupación “por las profundas inequidades económicas y sociales y la escalada de la cultura de
la violencia, incluida la violencia sobre la base de género, que se evidencia en América Latina y
el Caribe” y a reconocer que “la globalización económica, la liberalización del comercio, los
programas de ajuste estructural y la deuda externa y los consiguientes patrones de migración son
factores que, entre otros, pueden tener repercusiones concretas y a veces negativas en la vida y la
situación de las mujeres”. Para enfrentar este conjunto de problemas, los países miembros de la

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12
CEPAL se comprometieron entre otros a llevar a cabo las tareas siguientes para enfrentar el tema
de la pobreza y de la inequidad de género (CEPAL, 2000a):
Reorientar las políticas públicas, colocando la equidad social y de género en el centro
de las preocupaciones gubernamentales, y lograr tal objetivo basando
sistemáticamente estas políticas en evaluaciones de su diferente impacto sobre
hombres y mujeres para vigilar su aplicación (pár. d);
Impulsar políticas socioeconómicas que promueven crecimiento y desarrollo
sustentable con equidad e igualdad, para combatir la transmisión intergeneracional de
la pobreza a través de la asignación, redistribución e incremento de recursos (pár. f);
Recalcar la necesidad de aplicar un enfoque coherente, coordinado y participativo
entre todos los partícipes del desarrollo para ejecutar los planes y programas
nacionales de erradicación de la pobreza, que tomen plenamente en cuenta la
perspectiva de género (pár. g);
Fortalecer el sistema de recolección y procesamiento de datos estadísticos
desagregados por sexo y adoptar indicadores de género que contribuyan al
diagnóstico de la situación de las mujeres y a la implementación de políticas públicas
a nivel nacional y regional, y hagan posible un mejor seguimiento y evaluación de los
acuerdos regionales e internacionales (pár. x).

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II
Nuevos mandatos internacionales y regionales en relación a los temas
de desarrollo social, género y pobreza
A.
Recomendaciones de la Cumbre del Milenio
La Declaración del Milenio fue adoptada el 13 de septiembre de 2000 por los Estados
Miembros participantes en el Quincuagésimo quinto período de sesiones de la Asamblea General.
Una de sus principales preocupación fue el hacer realidad el derecho al desarrollo para los 1.000
millones de seres humanos, hombres, mujeres y niños sometidos a la pobreza extrema poner a
toda la especie humana al abrigo de la necesidad. Con el propósito de crear en los planos nacional
y mundial un entorno propicio al desarrollo, a la eliminación de la pobreza y a la equidad de
género, acordaron lo siguiente:
1.
Para el desarrollo y la erradicación de la pobreza:
S
Propugnar un sistema comercial y financiero multilateral abierto, equitativo, basado
en normas, previsible y no discriminatorio que favorezca la buena gestión de los
asuntos públicos en cada país.
S
Pedir a los países industrializados:
S
Que adopten una política de acceso libre de derechos y cupos respecto de
virtualmente todas las exportaciones de los países menos adelantados;
S
Que apliquen sin más demora el programa mejorado de alivio de la deuda de los
países pobres muy endeudados y que convengan en cancelar todas las deudas
bilaterales oficiales de esos países a cambio de que éstos demuestren su firme
determinación de reducir la pobreza; y
S
Que concedan una asistencia para el desarrollo más generosa, especialmente a los
países que se están esforzando genuinamente por destinar sus recursos a reducir
la pobreza.
S
Reducir a la mitad, para el año 2015, el porcentaje de habitantes del planeta cuyos
ingresos sean inferiores a un dólar por día y el de las personas que padezcan hambre;
igualmente, para esa misma fecha, reducir a la mitad el porcentaje de personas que
carezcan de acceso a agua potable o que no puedan costearlo.
S
Velar por que, para ese mismo año, los niños y niñas de todo el mundo puedan
terminar un ciclo completo de enseñanza primaria y por que tanto las niñas como los
niños tengan igual acceso a todos los niveles de la enseñanza.
S
Haber reducido, para ese mismo año, la mortalidad materna en tres cuartas partes y la
mortalidad de los niños menores de 5 años en dos terceras partes respecto de sus tasas
actuales.

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S
Para entonces, haber detenido y comenzado a reducir la propagación del VIH/SIDA,
el flagelo del paludismo y otras enfermedades graves que afligen a la humanidad.
S
Para el año 2020, haber mejorado considerablemente la vida de por lo menos 100
millones de habitantes de tugurios, como se propone en la iniciativa “Ciudades sin
barrios de tugurios”.
S
Elaborar y aplicar estrategias que proporcionen a los jóvenes de todo el mundo la
posibilidad real de encontrar un trabajo digno y productivo.
S
Establecer sólidas formas de colaboración con el sector privado y con las
organizaciones de la sociedad civil en pro del desarrollo y de la erradicación de la
pobreza.
S
Velar por que todos puedan aprovechar los beneficios de las nuevas tecnologías, en
particular de las tecnologías de la información y de las comunicaciones, conforme a
las recomendaciones formuladas en la Declaración Ministerial 2000 del Consejo
Económico y Social.
2.
Con equidad de género
S
Promover la igualdad entre los sexos y la autonomía de la mujer como medios
eficaces de combatir la pobreza, el hambre y las enfermedades y de estimular un
desarrollo verdaderamente sostenible.
B.
Recomendaciones de Copenhague + 5
Al concluir su período extraordinario de sesiones titulado: “La Cumbre Mundial sobre
Desarrollo Social y el futuro: en pos del desarrollo social para todos en el actual proceso de
mundialización”, celebrado en Nueva York del 26 al 30 de junio de 2000, la Asamblea General
aprobó una serie de propuestas de nuevas iniciativas en pro del desarrollo social, las que se abren
con una declaración política donde los Estados Miembros reiteran, entre otros, su "decisión de
reafirmar (su) solidaridad con las personas que viven en la pobreza y consagrar(se) a fortalecer
las políticas y los programas para crear sociedades integradas y coherentes para todos —mujeres
y hombres, niños, jóvenes y personas de más edad— especialmente los que se encuentran en una
situación de vulnerabilidad, de desventaja y marginación". Reconocen además que las
necesidades especiales de estos grupos "exigirán medidas destinadas específicamente a
habilitarlos para una vida más productiva y plena".
1.
Factores que obstaculizan la erradicación de la pobreza
Al examinar y evaluar la aplicación de los resultados de la Cumbre Mundial sobre
Desarrollo Social
5
, los Estados Miembros observan que los progresos obtenidos en la
erradicación de la pobreza han sido desiguales y que en muchos países ha aumentado desde 1995
el número de personas que viven en la pobreza. Aluden a falta de recursos, el desarrollo
económico insuficiente y, en la mayoría de los casos, el empeoramiento de la relación de
intercambio internacional, así como las deficiencias de la infraestructura y de los sistemas de
5
Véase Naciones Unidas, 2000b, capítulo III, sección II.

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gestión. Señalan además que en algunos países con economías en transición, la reforma
económica ha sido lenta y los sistemas de seguridad social se han debilitado.
En los países afectados por las recientes crisis internacionales se ha registrado un
marcado incremento de la pobreza, sobre todo entre las mujeres y los grupos con necesidades
especiales, y del desempleo. Si bien en la actualidad se observan algunos indicios de que se ha
reactivado el crecimiento, esos países se han atrasado varios años en la lucha por reducir la
pobreza y aumentar el empleo debido a los grandes retrocesos sufridos.
Los Estados Miembros recordaron a su vez el reconocimiento de la comunidad
internacional en la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer acerca del hecho que la mujer y el
hombre viven la pobreza de forma distinta y desigual y se empobrecen de manera diferente,
haciendo necesario tomar en consideración esas diferencias para poder comprender las causas de
la pobreza o para que el Estado pudiera adoptar medidas para eliminarlas. Destacaron a
continuación los factores siguientes entre los que siguen obstaculizando la potenciación
económica de la mujer y aumentando la feminización de la pobreza (par. 11):
S
La discriminación persistente contra la mujer en el mercado de trabajo;
S
La disparidad existente en los salarios y el acceso desigual a los recursos de
producción y al capital, así como a la educación y la capacitación;
S
Los factores socioculturales que influyen en las relaciones entre los géneros y
perpetúan la discriminación existente contra la mujer.
Los países participantes reconocieron en términos generales "que la igualdad entre la
mujer y el hombre es imprescindible para el desarrollo social, aunque el avance ha sido muy
lento, incluso en lo que respecta a incorporar una perspectiva de género en todas las políticas y
los programas encaminados a erradicar la pobreza y proporcionar a la mujer los medios
necesarios para que pueda mejorar su situación" (par. 11).
2.
Obstáculos a la promoción del pleno empleo y de la integración social
Se destacó en la Cumbre la creciente atención otorgada por los gobiernos y la sociedad
civil, incluido el sector privado, a las políticas encaminadas a promover el pleno empleo e la
integración social. Los Estados Miembros destacaron la importancia de la promoción del empleo
en el desarrollo económico, por considerarlo "un factor indispensable para erradicar la pobreza y
lograr la integración social" (par. 12) mientras definieron la integración social como "un requisito
indispensable para crear sociedades armoniosas, pacíficas y no excluyentes" (par. 19).
En relación a la situación de las mujeres, los participantes observaron que "si bien en la
mayoría de los países el empleo de la mujer ha aumentado constantemente, las desigualdades
basadas en el género que se observan, en particular, en las diferencias de remuneración y la carga
desproporcionada de responsabilidades familiares de la mujer, han seguido obstaculizando el
acceso de la mujer al mercado de trabajo y su participación en condiciones de igualdad. Además,
en los países donde el empleo es insuficiente o las tasas de empleo se han reducido, la mujer a
menudo resulta mucho más afectada y se ve obligada a trabajar en el sector no estructurado donde
su ingreso es bajo y donde queda excluida de los sistemas de seguridad social". Subrayaron
además el hecho que todavía no se reconoce ni registra el trabajo no remunerado de la mujer en
las cuentas nacionales y que hasta la fecha no se han ideado instrumentos universales para medir
y evaluar el trabajo no remunerado de la mujer (par. 15).

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A pesar de los esfuerzos de los gobiernos para fomentar la coherencia social y la
solidaridad, tales como formulación de nuevos instrumentos normativos, establecimiento de
mecanismos institucionales, fortalecimiento de la participación y el diálogo con todos los
elementos de la sociedad, los participantes identificaron varios factores de exclusión social y
marginación, en relación a los cuales subrayaron la situación particularmente desventajosa de la
mujer y la niña (par. 19 y 24):
S
Falta de acceso a la educación;
S
Persistencia de la pobreza debido a la desigualdad en la distribución de
oportunidades, recursos e ingresos y en el acceso al empleo y los servicios sociales;
S
En muchos países, disparidad cada vez mayor entre quienes ocupan puestos de alto
nivel y bien remunerados y quienes tienen empleos mal pagados e inseguros con poca
protección social:
S
A pesar de los logros, el mejoramiento de la condición de la mujer y el fomento de la
igualdad entre los géneros han sido lentos y desiguales, siendo la mujer la más
afectada en épocas de crisis y reestructuración económica;
S
En todos los países la violencia contra la mujer y la niña en todas sus formas es un
problema persistente que obstaculiza la integración social y el aumento de la igualdad
entre los géneros e impide que la mujer disfrute plenamente de sus derechos
humanos.
3.
Medidas para el cumplimiento de los compromisos contraídos en la Cumbre Social
6
Se enumeran las nuevas medidas e iniciativas relacionadas con la situación de la mujer y
la erradicación de la pobreza que formularon los Estados participantes en el vigésimo cuatro
período extraordinario de sesiones de la Asamblea General por cada uno de los compromisos
contraídos en la Cumbre Social:
Primer compromiso: Crear un entorno económico, político, social, cultural y jurídico que permita
a los pueblos lograr el desarrollo social:
S
Reafirmar la función indispensable que corresponde al gobierno en el fomento de un
desarrollo sostenible y centrado en el ser humano por medio de medidas cuyo objeto
sea establecer y mantener una igualdad y una equidad mayores, incluso en materia de
género (par. 4);
S
Emprender acciones con vista a la anulación de, y abstenerse de la adopción de
medidas unilaterales, las cuales no son compatibles con el derecho internacional y la
Carta de las Naciones Unidas y que impiden la realización plena del desarrollo
económico y social de la población de los países afectados, especialmente las
mujeres, los niños y las personas con necesidades especiales, y que perjudican su
bienestar y obstaculizan el pleno disfrute de sus derechos humanos (par. 12).
6
Véase Naciones Unidas (2000b), Capítulo III, Sección III.

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Segundo compromiso: Erradicar la pobreza en el mundo, como imperativo ético, social, político y
económico de la humanidad, mediante una acción nacional enérgica y la
cooperación internacional: