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Enfoque de g ero en la pol ica econ ica-laboral. El estado del arte en Am ica Latina y el Caribe
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nfoque de género en la
política económica-laboral
El estado del arte en América Latina
y el Caribe
Lieve Daeren
E
S E R I E
mujer y desarrollo
Santiago de Chile, febrero de 2001
29
Unidad Mujer y Desarrollo
Proyecto CEPAL-GTZ. "Institucionalización del Enfoque
de Género en la CEPAL y en Ministerios Sectoriales"

Page 2
El presente documento fue elaborado en el marco del proyecto CEPAL- GTZ
“Institucionalización de la perspectiva de género en la CEPAL y en ministerios
sectoriales” (PN.98.2048.1-001.00). El objetivo de este proyecto es elaborar y
fortalecer políticas, estrategias, instrumentos y capacidades técnicas, tanto al
interior de la CEPAL como en algunos países seleccionados de la región, para
fomentar la equidad entre mujeres y hombres en el proceso y los beneficios del
desarrollo, especialmente en lo que respecta a las políticas económicas y
laborales.
El documento fue preparado por Lieve Daeren, Experta del Proyecto. Julia
Schneider, practicante de la Unidad Mujer y Desarrollo, apoyó sustancialmente
en el procesamiento de la información para el análisis presentado.
Las opiniones expresadas en este documento, que no ha sido sometido a revisión
editorial, son de exclusiva responsabilidad de la autora y pueden no coincidir
con las de la Organización.
Publicación de las Naciones Unidas
LC/L.xxxx-P
ISBN: 92-1-xxxxxxxxxx
Copyright © Naciones Unidas, xxxxxx de 2000. Todos los derechos reservados
N° de venta: S.01.II.G
Impreso en Naciones Unidas, Santiago de Chile
La autorización para reproducir total o parcialmente esta obra debe solicitarse al
Secretario de la Junta de Publicaciones, Sede de las Naciones Unidas, Nueva York, N.
Y. 10017, Estados Unidos. Los Estados miembros y sus instituciones gubernamentales
pueden reproducir esta obra sin autorización previa. Sólo se les solicita que mencionen
la fuente e informen a las Naciones Unidas de tal reproducción.

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CEPAL - SERIE Mujer y desarrollo
N° 29
3
Índice
Resumen ...................................................................................... 7
I. Introducción............................................................................. 9
II. El estado del arte.................................................................. 13
A. Objetivos y compromisos .................................................. 13
1) Planes nacionales para la igualdad.............................. 14
2) Planes sectoriales para la igualdad en los ámbitos
económico y laboral................................................... 18
3) Incorporación de la equidad de género en los
compromisos económicos y laborales........................ 18
B. Mecanismos sectoriales e interinstitucionales................... 20
1) Unidades de género en ministerios o instituciones
vinculados con el desarrollo económico y laboral..... 20
2) Comités y convenios intersectoriales......................... 22
3) Mecanismos a nivel local y regional.......................... 25
C.
Disposiciones
legales......................................................... 26
1) Convenios internacionales ratificados ....................... 27
2) Adopción o modificación de leyes nacionales........... 31
3) Información y capacitación sobre los derechos ........ 36
D. Programas y proyectos....................................................... 38
1) Formación e inserción laboral.................................... 38
2) Desarrollo empresarial y comercial ........................... 41
3) Desarrollo agrícola y trabajo rural............................. 44
E.
Recursos
técnicos .............................................................. 45
1) Indicadores de género ................................................ 45
2) Actividades y recursos de sensibilización ................. 50
F.
Temas
pendientes .............................................................. 53
1)
Recursos
financieros .................................................. 53

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Enfoque de género en la política económica-laboral. El estado del arte en América Latina y el Caribe
4
2) Participación política y toma de decisión................................................................. 55
3) Modernización y cultura institucional...................................................................... 57
4) Contexto
externo ...................................................................................................... 58
III. A modo de conclusión ........................................................................................ 61
Anexos
.................................................................................................................................. 69
A.
Cuadros..................................................................................................................... 71
B.
Metodología.............................................................................................................. 77
Bibliografía .................................................................................................................................. 81
Serie Mujer y desarrollo números publicados.................................................................... 85
Índice de cuadros
Cuadro 1
Planes nacionales y sectoriales para la igualdad en los ámbitos económico y
laboral (década de los noventa)................................................................................. 14
Cuadro 2
Planes nacionales de desarrollo económico y social que incorporan compromisos
de equidad de género (década de los noventa) .......................................................... 19
Cuadro 3
Unidades y puntos focales para la promoción de la igualdad de género
(a nivel gubernamental en la década de los noventa)................................................ 21
Cuadro 4
Estado de ratificación de los convenios de mayor importancia para la promoción
de la igualdad de género en el trabajo (a agosto de 2000) ........................................ 29
Cuadro 5
Estado de ratificación de los tratados de derechos humanos de mayor importancia
para la igualdad de género (a junio de 2000) ............................................................ 31
Cuadro 6
Capacitación sobre los derechos económicos y laborales de las mujeres, según
institución ejecutora (segunda mitad de la década de los noventa) .......................... 37
Cuadro 7
Programas y proyectos gubernamentales relacionados con la equidad de género
en la formación e inserción laboral, según institución ejecutora (segunda mitad
de la década de los noventa)...................................................................................... 40
Cuadro 8
Programas y proyectos gubernamentales relacionados con la equidad de género en
el desarrollo empresarial y comercial, según institución ejecutora (segunda mitad
de la década de los noventa)...................................................................................... 42
Cuadro 9
Programas y proyectos gubernamentales relacionados con la equidad de género
en el desarrollo rural, según institución ejecutora (segunda mitad de la década
de los noventa)........................................................................................................... 44
Cuadro 10
Programas y proyectos gubernamentales relacionados con sistemas de información
y el análisis económico y laboral con perspectiva de género, según institución
ejecutora (segunda mitad de la década de los noventa) ............................................ 48
Cuadro 11
Programas y proyectos gubernamentales relacionados con la capacitación de
funcionarios públicos en la perspectiva de género y el fortalecimiento
institucional en general, según institución ejecutora (segunda mitad de la
década de los noventa) .............................................................................................. 51
Cuadro 12
Ejemplos de manuales y guías para el fortalecimiento institucional (a partir
de 1995)..................................................................................................................... 53
Índice de cuadros en anexo
Cuadro A.1 Mecanismos gubernamentales de coordinación referentes a los planes nacionales
de igualdad o en seguimiento a la Plataforma de Acción de Beijing (década
de los noventa)........................................................................................................... 71

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CEPAL - SERIE Mujer y desarrollo
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5
Cuadro A.2 Mecanismos gubernamentales de coordinación referentes a la equidad de género
en el ámbito laboral (década de los noventa)............................................................ 72
Cuadro A.3 Mecanismos gubernamentales de coordinación referentes a la equidad de género
en el ámbito rural (década de los noventa) ............................................................... 74
Cuadro A.4 Mecanismos gubernamentales de coordinación referentes a la igualdad de género
en el ámbito económico, empresarial y financiero (década de los noventa)............. 75
Cuadro A.5 Mecanismos gubernamentales de coordinación referentes a sistemas
de información y el análisis económico y laboral con perspectiva de género
(década de los noventa)............................................................................................ 76
Cuadro B.1 Respuestas a la solicitud de información de los mecanismos nacionales para el
adelanto de la mujer y los ministerios sectoriales..................................................... 79

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CEPAL - SERIE Mujer y desarrollo
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7
Resumen
Los países miembros de la Comisión Económica para América
Latina y el Caribe (CEPAL) han planteado la necesidad de aplicar un
enfoque de desarrollo integrado. La CEPAL propone que la atención se
movilice a un desarrollo con énfasis en la equidad y en la ciudadanía,
partiendo de la observación que, en la década de los noventa, las
económicas latinoamericanas – aunque hayan mostrado avances
importantes en términos macroeconómicos – culminaron con niveles
relativos de pobreza superiores a los de 1980, al mismo tiempo que las
condiciones en los mercados laborales se han deteriorado en la mayoría de
los países.
Para lograr un desarrollo con equidad es imprescindible que, en la
formulación de políticas públicas, se aplique un enfoque de género como
instrumento técnico- analítico que acompaña este objetivo ético-político.
Para Naciones Unidas y por ende para la CEPAL, la transversalización
(mainstreaming) de la perspectiva de género es “el proceso de examinar
las implicaciones para mujeres y hombres de cualquier tipo de acción
pública planificada, incluyendo legislación, políticas y programas, en
cualquier área. Asimismo, es una herramienta para hacer de los intereses y
necesidades de hombres y mujeres una dimensión integrada en el diseño,
implementación, monitoreo, y evaluación de políticas y programas en
todos los ámbitos políticos, sociales y económicos”
1
.
1
Naciones Unidas, Incorporación de la perspectiva de género en todas las políticas y programas del sistema de Naciones Unidas,
Informe del Secretario general (E/1997/66), período de sesiones sustantivo de 1997, Ginebra, Consejo Económico y Social, 20 de
junio a 25 de julio.

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Enfoque de género en la política económica-laboral. El estado del arte en América Latina y el Caribe
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La finalidad del diagnóstico aquí presentado es dar cuenta del grado y modo en que los gobiernos
de la región hayan incorporado la preocupación por la equidad de género en las políticas económicas,
especialmente las de carácter laboral. Con este diagnóstico se espera contribuir a la implementación de
los acuerdos y resoluciones derivados de conferencias regionales (Programa de Acción Regional para las
Mujeres de América Latina y el Caribe 1995-2001; Consensos de Santiago y de Lima) y de acuerdos
mundiales (Plataforma de Acción Mundial de Beijing; los compromisos del Consejo Económico y
Social de Naciones Unidas) en cuanto a la institucionalización del enfoque de género y de los derechos
de las mujeres en las políticas públicas.
Vale destacar el carácter pionero del diagnóstico, el que se centra en algunos aspectos formales
que han sido identificados como posibles indicadores del grado de institucionalización del enfoque de
género en las políticas y programas económicos y laborales: compromisos asumidos; mecanismos
institucionales adoptados; nuevas disposiciones legales; programas implementados; recursos técnicos y
financieros asignados, entre otros. Los indicadores aquí analizados dan cuenta de resultados alcanzados
en este sentido en los países de la región durante la década de los noventa, sin enfocarse en los procesos
que han llevado al logro de estos mismos y que han sido abordados a través de otros estudios
2
o aún
están pendientes de analizar.
Se pone a disposición de los gobiernos y otros actores interesados, los resultados de este análisis
con el fin de contribuir a la implementación y el perfeccionamiento de mecanismos y estrategias – cada
vez más eficaces - que permitan alcanzar el objetivo de la incorporación transversal de la perspectiva de
género en todas las políticas e intervenciones públicas que - por ende – apunta al objetivo de un
desarrollo con equidad social y de género.
2
Ver: Guzman, V., La institucionalidad de género en el estado: nuevas perspectivas de análisis, doc. interno, Unidad Mujer y
Desarrollo, CEPAL, agosto de 2000.

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CEPAL - SERIE Mujer y desarrollo
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9
I. Introducción
Según el informe “Equidad, Desarrollo y Ciudadanía” que la
CEPAL presentó en su vigesimoctavo período de sesiones en la Ciudad de
México (3-7 de abril, 2000), las economías latinoamericanas, en la década
de los noventa, han mostrado avances importantes en términos
macroeconómicos: una reactivación del crecimiento marcada por una
expansión promedio del producto interno bruto (PIB) del 3.3% anual entre
1990 y 2000, menores tasas de inflación registradas en el último medio
siglo, una disminución del déficit fiscal a un rango promedio entre 1% y
2% del PIB en la mayor parte de los países de la región, la modernización
de importantes sectores de la economía y la aceleración del crecimiento de
las exportaciones. Por otro lado, destaca que los resultados en cuanto a
productividad y equidad han sido desilusionantes: las cadenas de
producción han sido gravemente perturbadas, las condiciones en los
mercados laborales se han deteriorado en la mayoría de los países y la
década culminará con niveles relativos de pobreza superiores a los de
1980.
En este contexto, la CEPAL propone que la atención se movilice
desde la macroeconomía hacia una visión más integral del desarrollo, con
énfasis en la equidad y en la ciudadanía.

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Enfoque de género en la política económica-laboral. El estado del arte en América Latina y el Caribe
10
“Se trata de re- orientar el desempeño de la región, con políticas pragmáticas y acordes a las
particularidades internas, hacia el afianzamiento de la equidad como “vara principal” con la cual medir
la calidad del desarrollo en el futuro; de generar un desarrollo avalado por una estabilidad
macroeconómica real que, a la vez, permita el desarrollo sostenible en el continente, y de entretejer estos
empeños con aquellos dirigidos a hacer de la ciudadanía una agente activo y determinante de su propio
desarrollo económico”
3
.
Un desarrollo con equidad se logra en la medida que los países consiguen aumentar y aprovechar
sus capacidades y recursos (humanos, técnicos, naturales, entre otros) para lograr el bienestar individual
y social. Un modelo de desarrollo es equitativo y, por lo tanto, eficiente, en la medida que satisface las
diversas necesidades humanas (económicas, sociales, culturales, de salud, entre otras) de las personas en
condiciones de igualdad de oportunidades y de equidad de trato. Para poder formular políticas públicas
que impulsan un desarrollo con equidad, es imprescindible que se aplique un enfoque de género, como
instrumento analítico que acompaña un objetivo ético (equidad social/ de género) y que permite dar
cabalmente cuenta de los aportes que hacen las personas – mujeres y hombres – al desarrollo, así como
de los beneficios que obtienen y de las necesidades que plantean. La aplicación de un enfoque de género
– como instrumento técnico-analítico – en los procesos de análisis y planificación, es una condición
necesaria para lograr un modelo de desarrollo integral que potencia la ciudadanía, la integración social y
económica en sociedades que sean democráticas, a la vez que productivas.
En la última década, se puede observar una preocupación creciente en los países para considerar
la dimensión de género, como parte integral del objetivo de equidad social, no solamente en las políticas
sociales sino también las laborales y económicas. El número de ministerios de trabajo que han adoptado
políticas o programas específicos para la promoción de la igualdad de oportunidades entre mujeres y
hombres es cada vez mayor. Varios han creado unidades de la mujer dentro del ministerio o han
establecido convenios de cooperación con los mecanismos nacionales para el adelanto de las mujeres.
En las centrales sindicales, han surgido los comités o departamentos de la mujer y hay cada vez más
cúpulas y organizaciones empresariales que cuentan con una comisión similar y que están adoptando
políticas para promover la igualdad de oportunidades. Al mismo tiempo, organizaciones sociales,
instituciones académicas y otros actores sociales están visibilizando las discriminaciones y exclusiones
que las mujeres siguen sufriendo en el mundo laboral y económico, exigiendo y proponiendo medidas
concretas para revertir esta situación.
En este contexto, también los mecanismos nacionales que han sido creado en los países de la
región con el fin de promover políticas públicas que generen oportunidades y beneficios más equitativos
entre mujeres y hombres, prestan cada vez más atención a los temas laborales y económicos. Asimísmo,
los países participantes en la Octava Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el
Caribe, celebrada en Lima en febrero 2000, se comprometieron en el Consenso de Lima - entre otras
cosas - a:
° Reorientar las políticas públicas, colocando la equidad social y de género en el centro de las
preocupaciones gubernamentales, y lograr tal objetivo basando sistemáticamente estas políticas en
evaluaciones de su diferente impacto sobre hombres y mujeres para vigilar su aplicación;
° Impulsar políticas socioeconómicas que promueven el crecimiento y el desarrollo sustentable con
equidad e igualdad, para combatir la transmisión intergeneracional de la pobreza a través de
asignación, la redistribución y el incremento de recursos;
° Promover medidas positivas para superar cualquier efecto negativo de la globalización y
liberalización del comercio, y asegurar el acceso justo y equitativo a sus beneficios y oportunidades;
° Desarrollar estrategias tendientes a lograr más y mejores empleos para las mujeres, y sistemas
equitativos de protección social;
3
Concluyó Período de Sesiones de la CEPAL con un llamado a priorizar la equidad y a profundizar el combate a la pobreza,
Comunicado de Prensa CEPAL, 7 de Abril de 2000. Ver: http://www.eclac.cl/conference/Comunicados.htm

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CEPAL - SERIE Mujer y desarrollo
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11
° Promover el reconocimiento de la contribución social y económica del trabajo no remunerado de las
mujeres, predominantemente en el hogar, e instar los gobiernos a incluir a las mujeres que lo
realizan en los sistemas de seguridad social.
La preocupación por “institucionalizar” el enfoque de género surge en un contexto de una llamada
generalizada por transformar sistemas productivos, instituciones públicas y organizaciones sociales en
espacios que sean menos costosos, burocráticos y complejos además de más democráticos y eficaces en
el cumplimiento de sus mandatos, que apunten al bienestar general de las personas, sean hombres o
mujeres. Así, los argumentos de justicia social y respeto por los derechos humanos en el marco de un
desarrollo integral, se ven reforzados por argumentos de eficiencia y productividad. Los argumentos de
eficiencia ponen a la luz que los sistemas productivos dependen cada vez más de la fuerza laboral
femenina; algunos sectores productivos ya dependen predominantemente del empleo femenino
asalariado. Además, crece la conciencia de que todo nuestro sistema económico, a fin y a cabo, se
sustenta en el trabajo no remunerado en algunos servicios de cuidado que, aunque económicamente sub-
valorizados, son de alto valor social agregado.
Al mismo tiempo, se acepta que un desarrollo eficiente es un desarrollo con equidad y que la
ineficiencia del sistema actual se manifiesta, entre otros, en el fenómeno de “crecimiento sin empleos”
que lleva a la crisis del empleo pleno y formal como “la puerta de acceso” a los beneficios del
desarrollo. Por otro lado, se visibiliza que las estructuras tradicionales de convivencia han cambiado
profundamente y cada vez más hogares dependen, para su supervivencia, del trabajo asalariado femenino
por lo cual sistemas económicos y laborales basados en el paradigma tradicional del hombre proveedor
económico, se han vuelto cada vez menos eficientes.
Todo parece indicar que estamos viviendo un momento de transición hacia nuevos modelos de
organización de las economías y de las sociedades que se encuentran en plena construcción, buscando
nuevas maneras y formas de producir, trabajar y vivir que sean más viables y deseables en este cambiante
mundo altamente tecnológico, “globalizado” y heterogéneo. Las demandas en este sentido hacia las
instituciones públicas, se reflejan en la atención que recibe el tema de la “reestructuración y
modernización del Estado” en los discursos y programas de desarrollo en América Latina. Desde una
perspectiva de género, la pregunta por lo tanto es: ¿cómo garantizar que los sistemas, estructuras y
instituciones puedan hacer plena justicia de facto y no solamente de jure a las mujeres; cómo puedan
promover más eficazmente la equidad de género en su desenvolvimiento diario lo que llevará a políticas
y programas más equitativas, además de eficientes en términos económicos, sociales y de género?
La pregunta principal que guía este diagnóstico es: ¿En que medida y de qué manera los
mecanismos nacionales para el adelanto de las mujeres - y los ministerios sectoriales vinculados con los
ámbitos laboral y económico -, han abordado el tema de la equidad de género en las políticas
económicas y laborales en la década de los noventa? Su respuesta no es sencilla. La intensidad del
proceso varía sustancialmente entre países y está vinculada a varios factores institucionales y
contextuales. En cuanto al factor institucional cabe resaltar la gran heterogeneidad de los mecanismos
nacionales para el adelanto de las mujeres. Han sido creados en distintos momentos y contextos
históricos y políticos; tienen modalidades de funcionamiento y niveles de institucionalidad que son
heterogéneos y no cuentan con los mismos recursos humanos y financieros. Además, estos mecanismos
actúan en países que son distintos en cuanto a sus sistemas económicos y productivos, los niveles y
modalidades de inserción en el mercado internacional, la estructura de sus mercados laborales, sus
políticas sociales y modalidades de organización social y civil.
Todos estos factores, entre otros, influyen en el grado y el modo de atención que los países
dedican a la agenda de la equidad social, en general, y de la equidad de género, en específico, en sus
políticas laborales y económicas. Cabe aclarar también, que no todos los actores sociales, ni todos los
mecanismos nacionales para el adelanto de las mujeres comparten la misma visión y entendimiento en
cuanto a los conceptos, objetivos, teorías y estrategias que se resumen bajo algunos denominadores
generales como pueden ser: cuestiones de género, equidad de género, promoción de la mujer, entre

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Enfoque de género en la política económica-laboral. El estado del arte en América Latina y el Caribe
12
otros. Al contrario, las etiquetas “género” o “mujer” pueden cubrir objetivos, demandas, justificaciones,
estrategias y acciones distintas y divergentes.
Al momento de analizar el grado de incorporación de la preocupación por la equidad de género en
las políticas públicas en un país dado, se tendría que tomar en cuenta todos estos factores para poder
debidamente “contextualizar” los procesos y iniciativas actuales y así evaluar cabalmente en qué casos y
en qué grado se puede hablar de verdaderos avances. Obviamente, no es posible hacer un diagnóstico
comparativo al nivel regional de tal envergadura por lo cual se ha optado enfocar este análisis en una
revisión panorámica al nivel regional de procesos y mecanismos adoptados. Es evidente que un análisis
que aborda las políticas y mecanismos exclusivamente al nivel de la institucionalidad pública tiene sus
limitaciones dado que en el contexto latinoamericano actual la relación entre la estructura estatal, la
sociedad civil y el mercado se está re- definiendo drásticamente.
Existe una crisis general de legitimidad del Estado como principal agente del proceso de
modernización, con presiones fuertes y crecientes para reducir el aparato estatal y ello influye
obviamente en la capacidad y posibilidad de las instituciones estatales para orientar y incidir en la
agenda económica y laboral. Otros actores sociales y económicos parecen cobrar cada vez más
relevancia en la definición de agendas, prioridades y estrategias. No obstante, existe al mismo tiempo
una amplia aceptación sobre la importancia de una transformación del Estado que no significa su gradual
eliminación.
Hay una creciente consciencia de que “la mano invisible” de mercados libres y no regularizados,
no logra establecer los equilibrios necesarios entre oferta y demanda, necesidades y satisfacciones
mínimas dado que – entre otros factores - no todos los actores (desde los individuos hasta las
colectividades sociales, económicas o geográficas) están en condiciones ni posiciones iguales en cuanto
a oportunidades, recursos y poderes. Por lo mismo, mercados eficientes requieren de la presencia y
contribuciones de “una mano visible”, de un poder público, democrático y transparente que pueda
garantizar que el desarrollo sea integral, equitativo y – por ende - viable

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CEPAL - SERIE Mujer y desarrollo
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13
II. Estado del arte
Para investigar el grado y modo de incorporación de la perspectiva
de género en las políticas y programas económicos y laborales, es
necesario enfocarse en algunos componentes institucionales en los cuales
se puede identificar procesos que llevan a una mayor atención a las
relaciones de género. El diagóstico analiza la información disponible
sobre 1) objetivos y compromisos nacionales; 2) mecanismos sectoriales e
intersectoriales a nivel gubernamental; 3) programas y proyectos
relacionados con la equidad de género en los ámbitos económico y
laboral; 4) disposiciones legales tendientes a garantizar la igualdad de
oportunidades entre mujeres y hombres en los ámbitos económico y
laboral; 5) la disponibilidad y el análisis de información que permite
formular políticas públicas con una perspectiva de género; 6) iniciativas
tendientes a fortalecer la capacidad institucional para implementar
políticas públicas con perspectiva de género y, por fin, 7) temas
pendientes en el proceso de institucionalizar el enfoque de género en el
quehacer del estado. La totalidad de los indicadores se reseñan junto con
la metodología y el proceso de recolección de información en el anexo B
de este documento (p. 76)
A. Objetivos y compromisos
Un componente ampliamente aceptado como esencial para el
análisis de cualquier institución se refiere a su “misión” y los objetivos
que se plantea.

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Enfoque de género en la política económica-laboral. El estado del arte en América Latina y el Caribe
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En este sentido, se investiga en qué medida los estados reconocen la necesidad de incorporar
transversalmente el enfoque de género (“gender mainstreaming”) en todos los ámbitos de políticas
públicas y cuáles son las estrategias que los mecanismos para el adelanto de las mujeres han adoptado
con tal fin. Adicionalmente, se revisa en qué medida se han formulado objetivos para alcanzar la equidad
de género en los ámbitos económico y laboral.
1. Planes nacionales para la igualdad
Casi todos los países en la región han elaborado en la última década planes nacionales para la
igualdad de oportunidades y de trato entre hombres y mujeres (ver cuadro 1). La elaboración de estos
planes nacionales fue fuertemente impulsado a partir de las recomendaciones adoptadas al respecto en
las Conferencias Mundiales de la Mujer, específicamente las de Nairobi (1985) y Beijing (1995).
Cuadro 1
PLANES NACIONALES Y SECTORIALES PARA LA IGUALDAD
EN LOS ÁMBITOS ECONÓMICO Y LABORAL (DÉCADA DE LOS NOVENTA)
Plan nacional
Plan sectorial
Igualdad
de
oportunidades y de trato
entre mujeres y hombres
Igualdad en el
trabajo
Igualdad en el
desarrollo rural
Antigua and Barbuda
… …
Argentina
Bahamas
… …
Barbados
… …
Belize
… …
Bolivia
Brasil
… …
Chile
Colombia
… …
Costa Rica
Cuba
Dominica
… …
Ecuador
… …
El Salvador
Grenada …
Guatemala
… …
Guyana
… …
Haiti
… …
Honduras
… …
Jamaica
… …
México
Nicaragua
… …
Panamá
… …
Paraguay
Perú
República Dominicana
… …
Saint Kitts and Nevis
… …
Saint Vincent and the Grenadines
… …
Saint Lucia
… …
Suriname
… …
Trinidad and Tobago
… …
Uruguay
:
:
:
Venezuela
… …
Fuentes: - CEPAL, sobre la base de la información disponible y proporcionada por los gobiernos en el marco de la
encuesta 1999 y 2000;
- El desafío de la equidad de género y de los derechos humanos en los albores del siglo XXI, Serie Mujer y
Desarrollo 27, pp.17-19.
… Datos no disponibles.
: No existe un plan
El efecto que puede tener un Plan Nacional para la institucionalización de la perspectiva de
género en las políticas públicas, depende de varios factores. Influirán, entre otros, el grado de
participación y concertación política y social que se logró en el proceso de la elaboración del Plan

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CEPAL - SERIE Mujer y desarrollo
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15
Nacional
4
, además del grado de organización y consciencia ciudadana que pueda exigir la adopción de
políticas y de resultados concretos en materia de equidad de género.
Habla por sí el hecho que los mecanismos nacionales para el adelanto de las mujeres que han sido
creados en la región, mayoritariamente a partir de la década de los ochenta, juegan un papel fundamental
en este proceso. Se necesita una institución gubernamental con una visión estratégica y con capacidades
técnicas y políticas para poder obtener el máximo compromiso de las más altas instancias del poder
ejecutivo y de todas las instituciones gubernamentales para garantizar la implementación “institucional”
de los objetivos planteados
5
.
A continuación se analiza de qué manera los planes nacionales abordan el desafío de incorporar
transversalmente una perspectiva de género en las políticas públicas y en qué medida plantean la
necesidad de insertar la preocupación por la equidad de género en las políticas económicas.
i) La incorporación transversal del enfoque de género
Desde la opción estratégica de institucionalizar, de una manera transversal, el enfoque de género
en el quehacer del Estado, los planes nacionales constituyen el marco de referencia y el programa
nacional que orienta a los distintos actores y órganos estatales en las prioridades de acción dentro de sus
campos de especialidad en lo que concierne el objetivo de equidad entre mujeres y hombres. En este
contexto, el papel del mecanismo nacional se concentraría idealmente en impulsar, coordinar, asesorar y
monitorear la ejecución de las políticas nacionales y sectoriales tendientes a promover la equidad de
género, además de, en algunos casos, asumir como responsabilidad propia la puesta en marcha de
programas y proyectos específicos.
En general, la información proporcionada por los gobiernos muestra que la gran mayoría de las
oficinas en la región parece haber suscrito la estrategia del “gender mainstreaming” (transversalización
de la perspectiva de género) y el fortalecimiento institucional de esta perspectiva en todas las
instituciones y ámbitos del Estado, como una de sus tareas principales. Aunque en algunos casos, los
mecanismos nacionales no se refieren – dentro de sus objetivos y funciones - explícitamente a la
transversalización del enfoque de género, dan cuenta de una aceptación de la misma dado que asumen
funciones de promoción, asesoría y coordinación intersectorial que apuntan en esta dirección
6
.
No obstante esta tendencia alentadora, cabe mencionar que en algunos países de la región los
planes nacionales de acción siguen constituyendo todavía más bien programas de trabajo del mecanismo
nacional para el adelanto de las mujeres en lugar de un compromiso de todo el Estado. En estos casos,
la oficina de la mujer es investida con la responsabilidad de no solamente formular sino también
implementar las políticas y programas destinados a generar una mayor equidad entre mujeres y hombres,
con el riesgo de que los otros poderes públicos se ven absueltos de esta preocupación dentro de su
trabajo y programa regular. Este riesgo existe en todos los países donde no existe una política nacional
de igualdad – contemplado en un Plan Nacional - suscrito y adoptado por todo el estado. La débil
institucionalidad política del enfoque de género se ve reflejada en las características de estos “planes de
acción” que más que objetivos o compromisos nacionales indican actividades y proyectos concretos a ser
impulsados por el mecanismo para el adelanto de las mujeres.
4
Es sabido que en varios países de la región, las ONG’s de mujeres y sus expertas han cumplido un papel protagonista en la
elaboración de los planes nacionales. Muchos planes tienen la “peculiaridad de ser resultado de procesos más o menos estructurados
de consulta a la sociedad civil, lo que los distingue claramente de otros mecanismos de la política social”. CEPAL (2000), El desafío
de la equidad de género y de los derechos humanos en los albores del siglo XXI, Serie Mujer y desarrollo 27, p. 20
5
Como plantea Guzman, es evidente que “el sentido y el carácter de las oficinas se ha ido transformando a través del tiempo de
acuerdo a los avances en la comprensión y conocimiento de las relaciones de género, las transformaciones sociales y económicas de
la región, y ha sido influenciado por los debates sobre el Estado”. Guzman, V., La institucionalidad de género en el estado: nuevas
perspectivas de análisis. Doc. interno, Unidad Mujer y Desarrollo, CEPAL, agosto de 2000.
6
La calidad de la información no permite hacer afirmaciones más detalladas dado que algunos gobiernos mencionan en sus respuestas
la necesidad de formular o implementar una política nacional para la mujer, sin proporcionar más detalles sobre el contenido de
estos planes y los objetivos o mecanismos estratégicos adoptados para su implementación, mientras que otros países identifican en
la enumeración de los compromisos y objetivos, estrategias o acciones bastante específicas.

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Enfoque de género en la política económica-laboral. El estado del arte en América Latina y el Caribe
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Como es de esperar, casi todos los mecanismos nacionales destacan la promoción y formulación
de políticas y programas de igualdad como su principal tarea y aunque algunos destacan la ejecución de
dichas políticas y programas todavía como su responsabilidad, llama la atención que tantos otros ya no la
mencionan más dentro de sus mandatos. Ello podría significar que estamos presenciando un proceso de
re- definición de los objetivos y funciones de los mecanismos de acuerdo a la creciente aceptación de la
estrategia del “gender mainstreaming” con el fin de transversalizar la preocupación por la equidad en
todas las políticas sectoriales. En este sentido, llama también la atención que varios mecanismos
destacan dentro sus funciones o estrategias la de impulsar la coordinación y cooperación inter-
institucional con miras a alcanzar esta transversalidad. Aparte de la coordinación al nivel nacional y de
acuerdo con el creciente interés hacia la decentralización del estado, en algunos casos se destaca
claramente la necesidad de impulsar también la coordinación con las instituciones al nivel local.
Finalmente, varios mecanismos nacionales perciben la evaluación de las políticas y programas de
igualdad como una de sus funciones. Sería interesante indagar cómo se concretiza esta función de
evaluación si se trata de las políticas sectoriales: ¿cómo y de qué manera puede un mecanismo para el
adelanto de las mujeres “evaluar” la pertenencia y eficacia de políticas laborales y económicas, de
manera coordinada con las autoridades y estructuras pertinentes y competentes en estas áreas técnicas?
La Comisión Nacional de la Mujer de México plantea al respecto un objetivo interesante. Más que
asumir la función directa de ser evaluadora de políticas y programas, define como su responsabilidad el
proponer políticas, lineamientos y criterios para la integración, ejecución, supervisión, evaluación y
control del Programa Nacional de la Mujer”.
ii) La equidad de género en los ámbitos económico y laboral
En primer lugar, es importante considerar que la importancia que se otorga, al nivel
gubernamental, a las políticas de equidad de género dependerá sustancialmente de la apertura que exista
hacia la elaboración y implementación de agendas sociales, en general. En la mayoría de los países en la
región, las políticas sociales - y también laborales - se caracterizan por su bajo presupuesto y la
fragilidad institucional, lo que afecta directamente a las políticas de equidad (CEPAL, 2000: 21). En
segundo lugar, cabe resaltar que en América Latina y el Caribe, las políticas de equidad de género en
una primera instancia han seleccionado los ámbitos tradicionalmente identificados como “femeninos”
como sus áreas prioritarias de intervención. De este modo, han otorgado prioridad a la educación, la
salud, la violencia doméstica y las políticas – a menudo asistencialistas - vinculadas con el combate a la
pobreza y la exclusión social
7
. En este contexto, se podría decir que el grado y la manera de abordar
objetivos de equidad de género en áreas “no tradicionales”, como son las políticas económicas y
laborales, son indicadores de progreso hacia estrategias de género más complejas e integrales.
Como es de esperar, la mayoría de los países se refieren en términos generales al objetivo de
“integrar plenamente a las mujeres en el proceso de desarrollo” y casi todos los planes y mecanismos
nacionales para la promoción de la equidad de género hacen referencia a temas laborales y económicos
como áreas de preocupación. La diferencia se da en el grado de atención que reciben estos temas y en
cómo los países traducen el objetivo general en otros más específicos que dan cuenta de una menor o
mayor consciencia sobre los mecanismos de discriminación y exclusión que operan en el mundo
económico y laboral. Es bastante frecuente encontrar la atención a los temas laborales y económicos en
una vinculación muy estrecha con la reducción de la pobreza y una mejor calidad de vida para las
mujeres pobres y sus familias. Es menos común encontrar un planteamiento más amplio que reconoce el
aporte de las mujeres al desarrollo productivo y al crecimiento económico de sus países e indica la
necesidad de eliminar los mecanismos de exclusión y discriminación con que las mujeres, en general, se
enfrentan en su calidad de trabajadoras y productoras.
7
Ello a diferencia de las políticas para la equidad de género en Europa, por ejemplo, que surgieron en un contexto de una creciente e
importante inserción de las mujeres en el mercado laboral, en conjunto con un deseo de integrar paulatinamente los mercados
laborales al nivel regional. El hecho de que en algunos países la brecha salarial entre mujeres y hombres era mucha mas aguda que
en otros países de la comunidad europea, hizo surgir la necesidad de elaborar políticas de igualdad similares, en primer instancia en
el mercado laboral, con el fin de eliminar mecanismos de falsa competencia, basados en la discriminación de las mujeres.

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En general, el tema laboral recibe una amplia atención y varios países plantean objetivos y
acciones específicos en este campo. Las áreas de intervención más destacadas están relacionadas con un
mayor y mejor acceso de las mujeres al mercado laboral y a los recursos económicos. En general, llama
la atención la gran popularidad de objetivos relacionados con el mejoramiento de la formación
profesional de acuerdo a las necesidades del mercado. Ello se inserta en la gran importancia otorgada en
la última década en la región a la formación de recursos humanos con el fin de adecuar la oferta laboral a
las demandas del mercado. El riesgo de esta perspectiva es que priorice las necesidades del mercado por
sobre las necesidades de las personas (mujeres y hombres), además de no tomar debidamente en cuenta
otros factores – a menudo más estructurales - que dificultan el acceso al mercado laboral, como pueden
ser las imágenes y sistemas de género que perciben a los hombres como proveedores económicas y a las
mujeres como las responsables de la reproducción biológico y social, actividades que son socialmente y
económicamente subvalorizadas.
Otros objetivos recurrentes están relacionados con: la recolección de información e investigación
sobre la situación de las mujeres trabajadoras; reformas en la legislación laboral; la orientación laboral;
la calidad del empleo y la condiciones laborales; la seguridad social; el desarrollo de la capacidad
empresarial, con un gran énfasis en la micro-empresa; la distribución más equitativa y la reconciliación
entre el trabajo remunerado y las responsabilidades familiares; la participación sindical y gremial; entre
otros.
Aunque en algunos planes nacionales se puede encontrar una clara preocupación por revisar
políticas y sistemas laborales desde una perspectiva de género, en otros casos los objetivos planteados
no apuntan a cambios estructurales en los roles y posiciones de mujeres y hombres y por lo tanto no
exigen una transformación “de fondo” al nivel de las políticas e instituciones. En los últimos casos, se
promueve una mayor inserción de las mujeres en los sistemas y estructuras laborales existentes, sin
cuestionar los sesgos de género de los sistemas y estructuras mismas y sus mecanismos de exclusión,
segregación (ocupacional, por ejemplo) y sub- valorización del trabajo realizado por las mujeres.
En los objetivos vinculados con la equidad de género en el desarrollo económico, los gobiernos
de la región muestran una marcada preferencia por algunos temas y preocupaciones específicas, como
son: la reducción de la pobreza (a menudo con especial atención a las jefas de hogar); la promoción de la
micro-empresa y el desarrollo de la mujer rural. Por otro lado, son solamente algunos contados países
que plantean objetivos relacionados con la revisión de políticas (macro-)económicas, comerciales o
financieras desde una perspectiva de la equidad de género. Mencionan actividades como: recolectar
estadísticas e información económica que permita efectuar un análisis de género de la economía y del
mercado laboral; hacer estudios de impacto de las políticas (macro)económicas en hombres y mujeres;
revisar la asignación del gasto público desde una perspectiva de género; entre otros.
En general, cabe resaltar que el creciente interés en revisar las políticas y decisiones económicas y
laborales se puede percibir en los países, que ya están implementando la “segunda (o tercera)
generación” de planes nacionales para la igualdad entre hombres y mujeres. Países como Argentina,
Chile, Ecuador, por ejemplo, plantean objetivos que apuntan a una revisión de los actuales paradigmas
del modelo de desarrollo mismo, como, por ejemplo, la necesidad de revalorizar el trabajo no
remunerado en los ámbitos domésticos y sociales. Otros países, como por ejemplo Panamá, México y
República Dominicana refieren explícitamente a la necesidad de que las promotoras de la equidad de
género estén presentes en la formulación y negociación de políticas económicas, financieras,
comerciales y sectoriales. Es interesante observar que esta mayor atención hacia las políticas económicas
y laborales en general se ve reforzada por objetivos relacionados con un mayor acceso de las mujeres a
los espacios de adopción de decisiones, lo que claramente indica un enfoque de “empoderamiento” y
una ruptura cultural con las normas, roles y estructuras discriminatorios y excluyentes para las mujeres
respecto al acceso y ejercicio en el poder público y económico.

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2.
Planes sectoriales para la igualdad en los ámbitos
económico y laboral
Llama la atención que en los últimos años, algunos gobiernos de la región han elaborado y
adoptado planes sectoriales con el fin de terminar con las prácticas de discriminación y exclusión que las
mujeres sufren en la economía y el mercado laboral. Como se puede observar en el cuadro 1 (p. 14), los
gobiernos de Argentina, Bolivia, Costa Rica, Cuba, México y Paraguay así lo informan
8
. Además, Chile,
Costa Rica, Cuba y El Salvador dan cuenta de planes sectoriales para la igualdad en el ámbito del
desarrollo rural y Bolivia destaca un plan específicamente dirigido al desarrollo de la mujer micro-
empresaria
9
. El carácter de estos planes no es igual en todos los países. Mientras que en algunos casos,
se logró elaborar y negociar un plan sectorial más estructural - a veces como anexo temático adicional al
Plan Nacional -, proponiendo lineamientos, propuestas y responsabilidades al nivel del poder ejecutivo
para una política laboral o rural con enfoque de género, en otros casos se trata más bien de planes de
acción puntuales, que se elaboraron alrededor de ciertos programas o proyectos en curso.
Es significativo que ningún gobierno ha informado sobre la existencia de planes específicamente
orientados a incorporar la preocupación por la equidad de género en la formulación e implementación de
políticas macro-económicas, comerciales, financieras o fiscales de los países en la región
10
, a pesar de
que se pueda haber formulado un objetivo al respecto en el plan nacional para la igualdad de
oportunidades.
En este diagnóstico no se ha indagado en la existencia de planes departamentales, provinciales o
municipales para la promoción de la equidad de género en el ámbito laboral y económico pero sería
interesante hacerlo en el futuro dado la importancia que cobran crecientemente las políticas locales a
partir de los procesos de descentralización del Estado.
3. Incorporación de la equidad de género en los compromisos
económicos y laborales
Un indicador importante para medir el grado de incorporación de la perspectiva de género en las
políticas laborales y económicas, es la atención explícita que esta preocupación recibe o - no recibe - en
los planes nacionales de desarrollo económico y de trabajo/empleo (en el caso de que existan). La
incorporación de objetivos de equidad de género en los planes “generales” de alcance nacional a
menudo es el resultado de arduas negociaciones a más alto nivel político. Por lo mismo constituye un
avance signifcativo, a pesar de que el planteo de objetivos no implica por sí la implementación de
acciones afirmativas que garanticen su cumplimiento efectivo.
Destacamos, como ejemplo, el caso de Argentina donde el primer Programa de Igualdad de
Oportunidades para al Mujer en el Empleo (PIOME) formó parte substancial del Plan (nacional) de
Igualdad de Oportunidades para las Mujeres de 1993-1994 y surgió como una iniciativa coordinada entre
el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social y el Consejo Nacional de la Mujer. Posteriormente, se
adoptó un nuevo Plan de Igualdad de Oportunidades (1995-1999) y en 1997, el gobierno de Argentina
subscribió (Decreto N. 254/97) el Plan para la Igualdad de Oportunidades entre Varones y Mujeres en el
Mundo Laboral. En las negociaciones, y a partir de una alianza estratégica entre las personas y unidades
que promueven la equidad de género en el mundo laboral tanto a nivel gubernamental como no
8
El gobierno de Perú informa bajo este punto sobre la existencia del Programa Femenino de Consolidación de Empleo, pro Joven, del
Ministerio de Trabajo y Promoción Social que hemos recogido en el capítulo sobre programas y proyectos.
9
No específicamente vinculado con las políticas económicas sino con la participación de las mujeres en espacios de decisiones, El
Salvador da cuenta de la existencia de un Plan para el Fortalecimiento del Papel de la Mujer en la Sociedad a través de la
Participación Ciudadana, adoptado en 1998 por el Tribunal Supremo Electoral.
10
Solamente la Secretaría de Industria y Comercio de Honduras declara, sin más información, que “la Secretaría adoptó una nueva
visión, una nueva perspectiva que ha hecho posible incorporar un enfoque inclusivo cuyo característico lo constituye la dimensión
de género”. Además transmita que “esta concepción nos permite ejecutar objetivos, políticas y medidas integrales, “holísticas”, con
una óptica de equidad a favor de los diversos agentes económicos y sociales, hombres y mujeres”.

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gubernamental, se ha logrado que el Pacto Federal del Trabajo (28 de mayo de 1998) subscriba y
incorpore explícitamente los objetivos y planteamientos del plan para la igualdad en el mundo laboral.
Otro ejemplo interesante es el de México donde, en el Convenio de Desarrollo Social de la
Secretaría del Desarrollo Social que define el desarrollo social y productivo en regiones de pobreza, el
gobierno ha incorporado, a partir de 1999, una perspectiva de género lo que se traduce concretamente en
el requerimiento de que el 50% de los recursos y acciones sean destinados a atender a las necesidades
específicas de las mujeres.
Por fin, el gobierno de Perú informa que varios ministerios sectoriales, entre los cuales, los de
Trabajo y Promoción Social, de Justicia, del Interior, de la Presidencia, además de los gobiernos
regionales y locales están en el proceso de incorporar en sus planes anuales un presupuesto para la
aplicación del Plan Nacional de Igualdad de Oportunidades.
Como se evidencia en el cuadro 2, son todavía pocos los gobiernos que informan sobre la
incorporación de objetivos relacionados con la equidad de género en algunos planes sectoriales de
alcance nacional. Se evidencia claramente que se ha logrado una mayor incorporación del tema en los
planes nacionales vinculados con el desarrollo social y el combate a la pobreza. En lo que concierne las
políticas laborales, es preciso señalar aquí el desafío de institucionalizar un enfoque de género en
ámbitos donde la institucionalidad pública en sí es mínima y frágil. Así, muchos países en la región
actualmente no cuentan con una clara y concertada política nacional de empleo lo que dificulta
obviamente los esfuerzos de “