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1. Cambios en los patrones de participación laboral de las mujeres
Además del cambio en la composición por sexo de la fuerza de trabajo,
está cambiando el modelo de participación laboral femenina. Ha aumentado el
número de horas que las mujeres dedican al trabajo remunerado, la continuidad
de sus trayectorias y el número de años de vida laboral (Arriagada, 1997).
La composición de la fuerza de trabajo femenina está sufriendo transfor-
maciones. Hasta hace 30 años el perfil típico de la trabajadora era una mujer
joven, soltera, sin hijos y poca educación. En la actualidad es una mujer ma-
yor, casada, con hijos y mayor educación. Entre los factores que inciden en la
participación laboral de la mujer están su situación familiar, edad y nivel de
educación.
a) Participación laboral y situación familiar
En los cinco países estudiados las tasas más altas de crecimiento del em-
pleo se concentran en las mujeres casadas y aquellas con hijos. La tasa de
participación de la mujer en edad reproductiva es superior al promedio.
Las jefas de hogar tienen las mayores tasas de participación laboral, debido
a sus obligaciones en la mantención de sus familias. Debido a que las mujeres
trabajadoras no se desprenden completamente de sus obligaciones domésticas,
especialmente cuando tienen niños en etapa de crianza, la tasa de participación
de las mujeres sin hijos es levemente superior, especialmente entre las menores
de 30 años, aunque esta situación está cambiando. En Uruguay, por ejemplo, la
participación de las mujeres con hijos ha superado a la de las sin hijos y la edad
de los niños no es un factor que incida. En Brasil, por su parte, las cónyuges se
han convertido en la segunda categoría en importancia después de las mujeres
que son jefas de hogar. Las cónyuges tienen una tasa de participación mayor
que la de las hijas.
Contrariamente a lo esperado, debido la dificultad de conciliar responsa-
bilidades familiares y laborales, la mayor tasa de participación femenina se
da en el país con la fecundidad también más alta, Paraguay: 4.3 hijos por
mujer para el período 1990-1995. Esto demuestra que no hay una relación
lineal y necesaria entre ambos factores. Chile y Argentina, que tienen la tasa
de participación femenina más baja, muestran tasas de fecundidad sensible-
mente menores (2.7 y 2.8 hijos por mujer respectivamente). Brasil es el único
que responde al patrón clásico de aumento de la tasa de participación frente a
una notable baja en su fecundidad (2.8 hijos por mujer en la actualidad).
Uruguay, el segundo país con menor fecundidad en América Latina (2.3 hijos
por mujer), se sitúa en una posición intermedia en relación a la tasa de parti-
cipación de los países del Cono Sur.