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Violencia contra la mujer Introducción
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Violencia contra la mujer
Un tema de salud prioritario
OMS/OPS, junio 1998
Introducción
La unidad de Salud de la Mujer de la OMS (WHD) se estableció en 1980 para promover y
coordinar las actividades de salud y desarrollo de la mujer en todos los programas de la OMS. El
objetivo general de WHD es contribuir a la promoción y el mejoramiento de la salud y los
derechos de la mujer, y a la elaboración de programas y la formulación de políticas en materia de
salud que promuevan la igualdad y la equidad de género para la mujer en este campo. Su trabajo
actual está orientado a integrar una perspectiva de género en la investigación, las políticas y los
programas de salud, además de aumentar los conocimientos sobre temas específicos de la salud
de la mujer que han sido descuidados.
La labor de WHD sobre los temas de la salud de la mujer que han sido descuidados se centra
actualmente en la violencia contra la mujer y la mutilación genital femenina. Entre sus
actividades de información y cabildeo, WHD, en consulta con los expertos en el campo, produjo
Mutilación genital femenina, una carpeta de información en inglés y francés. La carpeta fue muy
solicitada y desde entonces se ha actualizado, se ha reimpreso, y ahora se está traduciendo al
árabe. Con la carpeta actual de información sobre la violencia contra la mujer, WHD continúa en
su función de información y promoción de la salud de la mujer.
La violencia contra la mujer presenta un panorama mundial de este tipo de violencia, en particular
en lo que hace a la salud de la mujer y la niña. La carpeta de información se centra en la violencia
en la familia, la violación y la agresión sexual, la violencia contra la mujer en situaciones de
conflicto y desplazamiento, al igual que la violencia contra la niña. Asimismo, se exploran las
consecuencias de la violencia en la salud de la mujer y la función que pueden desempeñar los
trabajadores de salud pública en los esfuerzos multisectoriales para poner fin a la violencia. Se
destaca además una muestra de actividades gubernamentales y no gubernamentales que se llevan
a cabo en todo el mundo para poner fin a la violencia contra la mujer y mitigar sus consecuencias.
La resolución 49.25 de la Asamblea Mundial de la Salud, la cual proclama que la violencia es un
tema de salud pública, se ha incluido en la carpeta de información. Además se ha incorporado
información sobre otras convenciones, pactos y declaraciones internacionales que reconocen la
violencia contra la mujer como un tema de salud y de derechos humanos y exhortan a la acción
concertada de los gobiernos.
El reconocimiento de la violencia como tema de salud pública requiere que la OMS formule
pautas y normas de salud pública apropiadas. Ello exige un nivel importante de consulta y
planificación. Este documento está concebido como herramienta de información para ampliar las
discusiones y las acciones a fin de reducir la violencia contra la mujer. Confirma el compromiso
de la OMS de abordar este problema sumamente urgente.

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Violencia contra la mujer
Un tema de salud prioritario
OMS/OPS, junio 1998
Declaración del Director
General de la OMS
La violencia contra la mujer está presente en la mayoría de las sociedades pero a menudo no es
reconocida y se acepta como parte del orden establecido. La información de que se dispone sobre
el alcance de esta violencia a partir de estudios científicos es todavía relativamente escasa. Sin
embargo, la violencia contra la mujer en el hogar se ha documentado en todos los países y
ambientes socioeconómicos, y las evidencias existentes indican que su alcance es mucho mayor
de lo que se suponía. En distintas partes del mundo, entre 16% y 52% de las mujeres
experimentan violencia física de parte de sus compañeros, y por lo menos una de cada cinco
mujeres son objeto de violación o intento de violación en el transcurso de su vida. Es también
sabido que la violación y la tortura sexual son usadas sistemáticamente como armas de guerra. La
violencia anula la autonomía de la mujer y mina su potencial como persona y miembro de la
sociedad.
Es clara la necesidad de nuevas investigaciones sobre la conexión entre los aspectos de derechos
humanos, jurídicos y económicos y las dimensiones de salud pública de la violencia. Un cúmulo
de evidencias que se multiplica rápidamente indica que la experiencia de la violencia en la mujer
tiene consecuencias directas no sólo para su propio bienestar, sino también para el de sus familias
y comunidades. Además de huesos rotos, quemaduras de tercer grado y otras lesiones corporales,
el maltrato puede tener consecuencias para la salud mental a largo plazo, como es la depresión,
los intentos de suicidio y el síndrome de estrés postraumático. La violencia que incluye agresión
sexual también puede causar enfermedades de transmisión sexual, embarazos no deseados y otros
problemas de salud sexual y reproductiva. En el caso de la niña, las consecuencias para su salud
pueden persistir en su vida adulta.
La violencia contra la mujer también puede tener repercusiones intergeneracionales. Por ejemplo,
los varones que son testigos de las golpizas que sus madres reciben de sus compañeros tienen
mayor probabilidad que otros niños de usar la violencia para resolver desacuerdos cuando sean
adultos. Las niñas que presencian el mismo tipo de violencia tienen mayor probabilidad que otras
niñas de establecer relaciones en las que serán maltratadas por sus compañeros. Por lo tanto, la
violencia tiende a transmitirse de una generación a la siguiente.
El sistema de atención de salud juega un papel importante junto con muchos otros sectores, como
los servicios judiciales, policiales y sociales. Sin embargo, los sistemas mencionados no están en
general preparados para abordar las consecuencias de la violencia o incluso reconocer los signos.
Los trabajadores de salud deben estar capacitados para reconocer los signos obvios de la violencia
al igual que los más sutiles, para satisfacer las necesidades de salud de la mujer en este sentido.
Desde una perspectiva de salud pública, es igualmente importante que existan programas sólidos
de prevención y servicios de apoyo legales y sociales bien coordinados.
La OMS tiene la función fundamental de ayudar a los países a fomentar la salud y el bienestar de
todas las personas. Nuestros Estados Miembros tienen la importante responsabilidad de velar por
que la salud de la mujer sea protegida y promovida, y deben comprometerse urgentemente a
apoyar los programas de manejo de las consecuencias para la salud que derivan de la violencia
contra la mujer. También deben aplicar estrategias globales que pongan fin a dicha violencia.
Juntos, debemos trabajar en estrecha colaboración con organizaciones a nivel local y nacional.
Por medio de la investigación, el establecimiento de normas y las actividades de apoyo técnico, la
OMS ayudará sus Estados Miembros a crear y fortalecer respuestas integradas y multisectoriales
a nivel local y nacional.

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Violencia contra la mujer
OMS/OPS, junio 1998
Definición y alcance
del problema
La violencia contra la mujer y la niña es un
importante tema de salud y derechos
humanos. Tomando como referente la
población femenina mundial, por lo menos
una de cada cinco mujeres ha sido
maltratada física o sexualmente por un
hombre o varios hombres en algún momento
de su vida. En muchos casos, incluyendo las
mujeres embarazadas y las niñas jóvenes,
son objeto de ataques graves, sostenidos o
repetidos.
En todo el mundo, se ha calculado que la
violencia contra la mujer es una causa de
muerte e incapacidad entre las mujeres en
edad reproductiva tan grave como el cáncer
y es una causa de mala salud mayor que los
accidentes de tránsito y la malaria
combinados. (1)
El maltrato de la mujer es condenado de
hecho en casi todas las sociedades. El
encausamiento y la condena de los hombres
que golpean o violan a las mujeres o las
niñas son poco frecuentes en comparación
con el número de agresiones. Por lo tanto, la
violencia opera como un medio para
mantener y reforzar la subordinación de la
mujer.
Definición de las Naciones Unidas
La Declaración sobre la eliminación de la
violencia contra la mujer, adoptada por la
Asamblea General de las Naciones Unidas
en 1993, define la violencia contra la mujer
como "todo acto de violencia basado en el
género que tiene como resultado posible o
real un daño físico, sexual o psicológico,
incluidas las amenazas, la coerción o la
privación arbitraria de la libertad, ya sea que
ocurra en la vida pública o en la vida
privada. " (2) Abarca, sin carácter
limitativo, "la violencia física, sexual y
psicológica en la familia, incluidos los
golpes, el abuso sexual de las niñas en el
hogar, la violencia relacionada con la dote,
la violación por el marido, la mutilación
genital y otras prácticas tradicionales que
atentan contra la mujer, la violencia ejercida
por personas distintas del marido y la
violencia relacionada con la explotación; la
violencia física, sexual y psicológica al
nivel de la comunidad en general,
incluidas las violaciones, los abusos
sexuales, el hostigamiento y la intimidación
sexual en el trabajo, en instituciones
educacionales y en otros ámbitos, el tráfico
de mujeres y la prostitución forzada; y la
violencia física, sexual y psicológica
perpetrada o tolerada por el Estado,
dondequiera que ocurra. "
¿Por qué son importantes las definiciones
y las mediciones?
Es necesario contar con datos exactos y
comparables sobre la violencia a nivel
comunitario, nacional e internacional para
fortalecer los esfuerzos de promoción de la
causa, ayudar a los formuladores de políticas
a comprender el problema, y servir de guía
para el diseño de las intervenciones.
Sin embargo, medir la prevalencia real de la
violencia es una tarea compleja. Las
estadísticas disponibles por intermedio de la
policía, los centros de mujeres y otras
instituciones formales a menudo subestiman
los niveles de la violencia debido a la escasa
notificación de casos.

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Violencia contra la mujer
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Violencia contra la mujer a través del ciclo de vida
Fase
Tipo de violencia
Pre-natal
Abortos selectivos según el sexo; efectos sobre el recién nacido de
la violencia durante el embarazo
Infancia
Infanticidio femenino; abuso físico, sexual y psicológico
Niñez
Matrimonio infantil; mutilación genital femenina; abuso físico,
sexual y psicológico; incesto; prostitución infantil y pornografía
Adolescencia y vida
adulta
Violencia durante el cortejo y el noviazgo (e.g. alteración de
bebidas y violaciones); sexo forzado por razones económicas (e.g.
niñas estudiantes que tienen relaciones sexuales con adultos a
cambio de favores); incesto; abuso sexual en el sitio de trabajo;
violaciones; acosamiento sexual; prostitución y pornografía
forzada; tráfico de mujeres; violencia conyugal; violación marital;
abuso y homicidio; homicidio conyugal; abuso psicológico; abuso
de mujeres discapacitadas; embarazos forzados
Vejez
“Suicidio” forzado u homicidio de viudas por razones económicas;
abuso físico, sexual y psicológico
Las investigaciones basadas en la población
son más exactas, pero la falta de métodos y
definiciones uniformes dificulta las
comparaciones con otros estudios. Dado que
las definiciones son subjetivas, las encuestas
suelen preguntar si las mujeres
experimentan actos específicos de violencia
durante cierto tiempo. Si bien algunos
estudios examinan sólo el maltrato físico,
otros pueden tomar en cuenta el maltrato
físico, sexual y psicológico. En algunas
investigaciones sobre la violencia en el
ámbito familiar sólo se incluye a las mujeres
que en ese momento mantienen relaciones
con un hombre, mientras que en otras se
informa sobre las mujeres que alguna vez
han estado casadas.
La gravedad de la violencia registrada
también puede variar de un estudio a otro.
Por ejemplo, un investigador puede registrar
la violencia independientemente de si
produce lesiones corporales, mientras que
otro investigador puede registrar sólo los
incidentes que ocasionaron una lesión física.
La violencia en las distintas etapas de la
vida
La violencia tiene un efecto profundo sobre
la mujer. Empieza antes del nacimiento, en
algunos países, con abortos selectivos según
el sexo. O al nacer, cuando los padres
desesperados por tener un hijo varón pueden
matar a sus bebés del sexo femenino. Y
sigue afectando a la mujer a lo largo de su
vida. Todos los años, millones de niñas son
sometidas a la mutilación de sus genitales.
Las niñas tienen mayor probabilidad que sus
hermanos de ser violadas o agredidas
sexualmente por miembros de su familia,
por personas en posiciones de poder o
confianza, o por personas ajenas. En algunos
países, cuando una mujer soltera o
adolescente es violada, puede ser obligada a
contraer matrimonio con su agresor, o ser

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Violencia contra la mujer
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encarcelada por haber cometido un acto
"delictivo". La mujer que queda embarazada
antes del matrimonio puede ser golpeada,
condenada al ostracismo o asesinada por sus
familiares, aunque el embarazo sea producto
de una violación.
Después del matrimonio, el riesgo mayor de
violencia para la mujer sigue habitando en
su propio hogar, donde su esposo y, a veces
la familia política, puede agredirla, violarla
o matarla. Cuando la mujer queda
embarazada, envejece o padece discapacidad
mental o física, es más vulnerable al ataque.
La mujer que está lejos del hogar,
encarcelada o aislada de cualquier forma es
también objeto de agresión violenta. Durante
un conflicto armado, las agresiones contra la
mujer aumentan, tanto de parte de las
fuerzas hostiles como de las "aliadas".
Prevención de la violencia: una prioridad
de salud pública
Durante la 49
a
Asamblea Mundial de la
Salud en 1996, los Estados Miembros
acordaron que la violencia es una prioridad
de salud pública. La resolución 49.25 de la
Asamblea apoya las recomendaciones
efectuadas en las conferencias
internacionales previas para acometer el
problema de la violencia contra la mujer y la
niña y abordar sus consecuencias para la
salud.
Un tema para los trabajadores de salud
Existen tres razones que explican por qué la
violencia contra la mujer debe ser un tema
prioritario para los trabajadores de salud:
* la violencia produce considerable
padecimiento y consecuencias negativas
para la salud a una proporción significativa
de la población femenina (más de 20% en la
mayoría de los países);
* tiene un impacto negativo directo sobre
varios temas importantes de salud, como la
maternidad sin riesgo, la planificación
familiar y la prevención de las enfermedades
de transmisión sexual y la infección por el
VIH/SIDA;
* para muchas mujeres que han sido
maltratadas, los trabajadores de salud son el
principal o único punto de contacto con los
servicios públicos que pueden ofrecer apoyo
e información.
En esta carpeta de información, Qué pueden
hacer los trabajadores de salud, se explora
la función del trabajador de salud en una
respuesta multisectorial.
1. Banco Mundial. Informe mundial sobre
el desarrollo: invertir en salud. Banco
Mundial, Washington, D.C., 1993.
2. Declaración sobre la eliminación de la
violencia contra la mujer. Nueva York,
Naciones Unidas, 23 de febrero de 1994
(Resolución No. A/RES/48/104).
.

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Violencia contra la mujer
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En las familias
La forma más común de violencia contra la
mujer es la violencia en el hogar o en la
familia. Las investigaciones demuestran
sistemáticamente que una mujer tiene mayor
probabilidad de ser lastimada, violada o
asesinada por su compañero actual o anterior
que por otra persona. (1)
Los hombres pueden patear, morder,
abofetear, dar un puñetazo o tratar de
estrangular a sus esposas o compañeras; les
pueden infligir quemaduras o tirar ácido en
la cara; pegar o violar, con partes corporales
u objetos agudos; y usar armas letales para
apuñalarlas o dispararles. A veces las
mujeres son lesionadas gravemente y en
algunos casos son asesinadas o mueren
como resultado de sus lesiones.
La naturaleza de la violencia contra la mujer
en el ámbito familiar ha propiciado
comparaciones con la tortura (2). Las
agresiones están destinadas a lesionar la
salud psicológica de la mujer al igual que su
cuerpo, y suelen ir acompañadas de
humillación y violencia física. Al igual que
la tortura, las agresiones son impredecibles y
guardan poca relación con el
comportamiento de la mujer. Finalmente, las
agresiones pueden sucederse una semana
tras otra, durante muchos años.
Maltrato físico
En cada país en que se han realizado
estudios fiables a gran escala, los resultados
indican que entre 16 y 52 por ciento de las
mujeres han sido agredidas por un
compañero íntimo (ver cuadro). Aunque los
datos nacionales son escasos, es cada vez
mayor el número de estudios basados en la
comunidad y a pequeña escala que indican
la generalización de la violencia contra la
mujer como causa importante de morbilidad
y mortalidad.
Es probable que estos estudios, tanto de
países industrializados como en desarrollo,
subestimen el problema por muchas razones.
Algunas mujeres pueden creer que merecen
las golpizas por alguna acción equivocada
de su parte. Otras mujeres se abstienen de
hablar sobre el maltrato porque temen que
su compañero las lastime aun más en
represalia por revelar "secretos familiares",
o posiblemente por avergonzarse de su
situación. Además, en muchos países no
existen sanciones legales o sociales en los
casos de violencia perpetrada por un
compañero íntimo. Considerando estos
factores, las estimaciones de la prevalencia
del maltrato físico por parte de un
compañero son probablemente moderadas.
Violación en una relación íntima
Los ataques físicos de un compañero pueden
incluir violación y violencia sexual. En
muchas sociedades, la mujer no define el
coito forzado como violación si está casada
o vive con el agresor. Aunque algunos
países ya han reconocido la violación en el
matrimonio como delito penal, otros siguen
aduciendo que el esposo tiene el derecho
legal de acceso sexual ilimitado a su esposa.
Las encuestas de varios países indican que
10 a 15% de las mujeres informan que sus
parejas las obligan a tener relaciones
sexuales. Entre las mujeres que son
agredidas físicamente en su relación, las
cifras son más altas.

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Violencia contra la mujer
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Violencia psicológica o mental
La violencia psicológica incluye maltrato
verbal en forma repetida, acoso, reclusión y
privación de los recursos físicos, financieros
y personales. Para algunas mujeres, los
insultos incesantes y la tiranía que
constituyen el maltrato emocional quizá
sean más dolorosos que los ataques físicos,
porque socavan eficazmente la seguridad y
la confianza de la mujer en sí misma. Un
solo episodio de violencia física puede
intensificar enormemente el significado y el
impacto del maltrato emocional. Se ha
informado que las mujeres opinan que el
peor aspecto de los malos tratos no es la
violencia misma sino la "tortura mental" y
"vivir con miedo y aterrorizada".
Falta de detección
En la mayoría de los países no se ha
identificado y prestado apoyo a la mujer que
experimenta violencia en el hogar. Ello se
debe en parte a que las mujeres buscan
ayuda de los vecinos o de sus familiares, no
de los servicios policiales o sanitarios.
Varios estudios han revelado que la
vergüenza o el temor de represalias suele
impedir que la mujer notifique de un ataque
a las autoridades, o incluso de hablar con
amigos al respecto. Algunas mujeres temen
que al denunciar sus lesiones, los servicios
de protección al menor se lleven a sus hijos.
Los servicios que podrían prestar apoyo,
como la policía o la atención de salud,
suelen no identificar a la mujer que es objeto
de violencia, o no pueden responder
adecuadamente. Pueden no estar adiestrados
para tratar el problema ni saben a qué
lugares referir a las mujeres que buscan
ayuda. Pueden tener miedo de afrontar el
problema o no estar preparados para tratar la
compleja situación que rodea a la mujer que
ha sido objeto de violencia.
Consecuencias para la salud
Las consecuencias de la violencia contra la
mujer pueden no ser mortales y adoptar la
forma de lesiones físicas, desde cortes
menores y equimosis a discapacidad crónica
o problemas de salud mental. También
pueden ser mortales; ya sea por homicidio
intencional, por muerte como resultado de
lesiones permanentes o SIDA, o debido a
suicidio, usado como último recurso para
escapar a la violencia. En esta carpeta de
información, Consecuencias para la salud
de la violencia contra la mujer y la niña, se
explora el tema en más profundidad.
Iniciativas contra la violencia
Una mayor conciencia del tema de la
violencia contra la mujer en las familias,
liderada por los esfuerzos de cientos de
organizaciones de mujeres en todo el
mundo, ha producido varias iniciativas que
tratan el problema en casi todos los niveles
de la sociedad. En muchos casos se trata de
actividades subfinanciadas con posibilidades
de ayudar a una fracción de las mujeres que
lo necesitan. A pesar de ello, indican lo que
se puede lograr en gran escala si existe
voluntad política.
· En las Américas, Australia, India,
Japón, Liberia y otros países, los grupos
de apoyo en que las mujeres
maltratadas pueden compartir
experiencias han resultado ser una
forma eficaz de ayudar a la mujer a
poner fin a una relación violenta o
afrontarla.
· La participación de la comunidad local
en la notificación y la reprobación de
los esposos violentos está teniendo
éxito en Belice, India y entre las
poblaciones aborígenes de Canadá.
· Comisarías de la mujer fueron
establecidas en toda América Latina y
en una serie de países asiáticos a fin de
responder en forma más decisiva y
comprometida a los delitos contra la
mujer.
· Existen cursos sobre crianza no violenta
y resolución de conflictos, para adultos

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Violencia contra la mujer
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y niños, en un número cada vez mayor
de países, incluyendo Jamaica y
Canadá.
· En América Latina y Uganda se están
poniendo a prueba programas de
información legal y asesoramiento
jurídico gratis donde se alienta a la
mujer a entablar una demanda.
· Se ha incorporado adiestramiento para
sensibilizar a los profesionales de salud
y la policía, se han adoptado nuevos
protocolos para atender a las víctimas
de la violencia en la familia en
Zimbabwe, Estados Unidos,
Centroamérica, Perú, Bolivia, Ecuador
Brasil y otros países.
· Se han abierto refugios y albergues para
las mujeres que abandonan a sus
compañeros abusivos en las Américas,
Egipto, Malasia, el Reino Unido, y
otros países.
1. Council on Scientific Affairs, American
Medical Association, Violence against
women: relevance for medical practitioners,
Journal of the American Medical
Association, 1992, 267(23).
2. United Nations Economic and Social
Council, Report of the Special Rapporteur
on violence against women,
E/CN.4/1996/53, February 1996.
3. PROFAMILIA, Encuesta de Prevalencia,
Demografía y Salud, Demographic and
Health Survey, Bogotá, Colombia, 1990.
4. Mooney J, The hidden figure: domestic
violence North London. School of Sociology
and Social Policy, Middlesex University,
London, England, 1995.
5. Randall M, Haskell L. Sexual violence in
women's lives: findings from The Women's
Safety Project, a community-based survey.
Violence against women, March 1995, 631.

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Violencia contra la mujer
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La violencia contra la mujer en el hogar
Países industrializados
Canadá
Statistics Canada (1993)
Muestra nacional representativa de 12.300 mujeres
de 18 años en adelante.
29% de mujeres alguna vez casadas o en unión consensual
informan haber sido agredidas físicamente por un compañero
actual o anterior desde los 16 años de edad.
Nueva Zelandia
Mullen et al. (1988)
Muestra aleatoria de 314 mujeres seleccionadas de
cinco distritos.
20% informan haber sido golpeadas o maltratadas físicamente
por su compañero.
Suiza
Gillioz et al. (1997)
Muestra aleatoria de 1500 mujeres entre 20 y 60
años que viven con pareja.
20% informan haber sido agredidas físicamente.
Reino Unido
Mooney (1995)
Muestra aleatoria de mujeres en el Distrito Islington
de Londres
25% de las mujeres habían recibido puñetazos o bofetadas de
un compañero actual o anterior en algún momento de su vida.
Estados Unidos
Straus and Gelles (1986)
Muestra nacional representativa de parejas casadas
o en unión consensual.
28% de las mujeres notifican al menos un episodio de
violencia física de su compañero.
Asia y el Pacífico
Camboya
Nelson y Zimmerman (1996)
Muestra nacional representativa de mujeres y
hombres de 15 a 49 años.
16% de las mujeres informan haber sido maltratadas
físicamente por un cónyuge; 8% informan haber sido
lesionadas.
India
Narayana (1996)
Muestra sistemática de varias etapas de 6.902
hombres casados, de 15 a 65 años de edad, en cinco
distritos de Uttar Pradesh.
18 a 45% de los hombres actualmente casados reconocen
haber maltratado físicamente a sus esposas, dependiendo del
distrito estudiado.
Corea
Kim y Cho (1992)
Muestra aleatoria estratificada de todo el país.
38% de esposas informan haber sido maltratadas físicamente
por su cónyuge durante el año pasado.
Tailandia
Hoffman et al (1994)
Muestra representativa de 619 esposos con un
mínimo de un hijo que residen en Bangkok.
20% de los esposos reconocen haber maltratado físicamente a
sus esposas por lo menos una vez en el matrimonio.
Medio Oriente
Egipto
ElZanaty et al. (1995)
Muestra nacional representativa de mujeres
separadas de 15 a 49 años de edad.
35% de las mujeres informan haber recibido golpizas de sus
esposos en algún momento del matrimonio.
Israel
HajYahia (1997)
Muestra nacional sistemática de 1.826 mujeres
árabes casadas (excluyendo las beduinas) en Israel.
32% de las mujeres notifican al menos un episodio de maltrato
físico de su compañero en los 12 últimos meses; 30%
notifican coerción sexual de sus esposos durante el año
pasado.
Africa
Kenia
Raikes (*1990)
Muestra representativa de 612 mujeres casadas en
el Distrito Kissi.
42% de las mujeres informan haber sido golpeadas alguna vez
por un compañero; de las mismas, 58% informan haber sido
golpeadas a menudo u ocasionalmente.
Uganda
Blanc et al. (1997)
Muestra representativa de mujeres, de 20 a 44 años
y sus compañeros en dos distritos, Masaka y Lira.
41% de las mujeres informan haber sido golpeadas o lesionas
físicamente por un compañero; 41% de los hombres informan
haber pegado a su compañera.

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Zimbbwe
Watts (1996)
Muestra representativa de 966 mujeres de más
de 18 años en la provincia de Midlands.
32% informan haber sido objeto del maltrato físico de
un familiar o persona que vive en la misma casa a partir
de los 16 años de edad.
América Latina y el Caribe
Chile
Larrain (1993)
Muestra representativa de mujeres de 22 a 55
años de edad, de Santiago, en una relación
durante más de dos años.
26% notifican al menos un episodio de violencia de un
compañero, 11% informan al menos un episodio de
violencia y 15% de las mujeres informan al menos un
episodio de violencia menos grave.
Colombia
Encuesta DHS III (1995)
Muestra nacional representativa de 6.097
mujeres en una relación, de 15 a 49 años de
edad.
19% de las mujeres han sido agredidas físicamente por
su compañero durante algún momento de su vida.
México
Rodríguez y Becerra (1997)
Muestra representativa de 650 mujeres alguna
vez casadas o en unión consensual de la zona
metropolitana de Guadalajara.
30% notifican al menos un episodio de violencia física
de un compañero; 13% informan violencia física durante
el último año.
México
Shiroma (1996)
Muestra representativa de mujeres alguna vez
casadas o en unión consensual, de 15 años en
adelante, de Monterrey.
16% de las mujeres separadas o acompañadas informan
haber sido objeto de maltrato físico desde la edad de 15
años.
Nicaragua
Ellsberg et al. (1996)
Muestra representativa de mujeres separadas,
de 15 a 49 años de edad, de la segunda ciudad
de Nicaragua, León.
52% informan haber sido maltratadas físicamente por un
compañero por lo menos una vez, 27% informan haber
sido objeto de maltrato físico durante el año pasado.
Blanc A, et al. Negotiating reproductive outcomes in Uganda. Kampala, Uganda, Institute of Statistics and Applied Economics, y Calverton, MD,
Macro International, 1996.
Colombia Demographic Health Surveys (DHS) III. Colombia, Profamilia y Calverton MD, Macro International, 1995.
Ellsberg M, et al. Confites en el infierno: prevalencia y características de la violencia conyugal hacia las mujeres en Nicaragua. Managua,
Asociación de Mujeres Profesionales por la Democracia en el Desarrollo, 1996.
El-Zanaty F, et al. Egypt Demographic y Health Surveys III. Cairo, National Population Council y Calverton MD, Macro International, 1996.
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Violencia contra la mujer
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Violación y agresión sexual
Los estudios a gran escala sobre la violación
y la agresión sexual son escasos. Sin
embargo, los estudios existentes informan
sistemáticamente de tasas de prevalencia
elevadas. Las investigaciones realizadas en
los países industrializados han indicado que
la probabilidad de que una mujer sea violada
o deba defenderse en un intento de violación
es alta. En los países en desarrollo, las
investigaciones indican que la violación es
una amenaza constante y una realidad para
millones de mujeres.
Seis investigaciones independientes indican
que entre 14% y 20% de las mujeres en
Estados Unidos experimentarán una
violación completa por lo menos una vez en
la vida. (1,2)
En una muestra aleatoria de 420 mujeres en
Toronto, Canadá, 40% informaron haber
tenido al menos un episodio de relaciones
sexuales forzadas desde los 16 años de edad.
(3)
Aunque la violación y la agresión sexual
pueden ser perpetradas por personas
desconocidas, las pruebas de muchas fuentes
indican que un porcentaje alto de violadores
son conocidos, "amigos", familiares y
personas en posición de poder o confianza.
Otro resultado uniforme es el alto porcentaje
de víctimas jóvenes, a menudo muy jóvenes,
de violaciones (véase el cuadro). Muchos
asaltos sexuales son perpetrados por más de
un agresor. Las “violaciones
multitudinarias", donde dos o más hombres
sojuzgan y penetran a la víctima, no son
infrecuentes.
Las mujeres también son objeto de lo que se
ha denominado como maltrato sexual "sin
contacto" en el cual, por ejemplo, los
hombres ponen su pene al descubierto o
hacen llamadas telefónicas obscenas. En los
casos en los cuales se ha estudiado el
maltrato sin contacto, se ha descubierto que
un elevado porcentaje de mujeres han
experimentado este tipo de maltrato; en
algunos casos hasta el 50% de todas las
mujeres interrogadas.
Mujeres bajo custodia
Con frecuencia, las mujeres que ingresan a
las prisiones ya han sido víctimas de
violencia.
En un estudio de más de 300 mujeres en las
prisiones federales de Canadá, 68% de todas
las mujeres y 90% las mujeres indígenas
informaron haber sido objeto de maltrato
físico en algún momento de su vida. (4)
La violencia contra la mujer recluida en
instituciones y prisiones puede ser
generalizada. La naturaleza del maltrato
puede abarcar desde el acoso físico o verbal
hasta la tortura sexual y física. Diversos
informes sobre las mujeres en reclusión han
revelado que los guardias las desnudan,
colocan grillos en sus tobillos e
inspeccionan sus cavidades corporales. Las
mujeres de muchos países informan haber
sido violadas mientras se encontraban en
centros de detención. (5) El
encarcelamiento, concebido como un tiempo
de reforma a partir de las actividades
criminales, se convierte de esa manera en un
episodio más de victimización. La secuela
psicológica y física de esta violencia se
multiplica aún más por sentimientos de
impotencia y la no-disponibilidad de

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atención médica y servicios de apoyo en
general.
Tráfico de mujeres, prostitución forzada
Cada año miles de mujeres en todo el mundo
son engañadas, coercidas, secuestradas o
vendidas en condiciones similares a la
esclavitud y son obligadas a trabajar como
prostitutas, trabajadoras domésticas,
trabajadoras en fábricas en condiciones de
explotación, o como esposas. Los informes
de los funcionarios gubernamentales y la
policía sobre la participación en el tráfico
internacional fueron recibidos de forma
rutinaria por el Relator Especial de las
Naciones Unidas sobre la violencia contra la
mujer durante su investigación sobre este
tema. (6)
Violencia contra las trabajadoras
domésticas
Las trabajadoras domésticas son vulnerables
a las agresiones violentas, tales como el
maltrato físico y la violación, de parte de sus
empleadores. Las mujeres migratorias se
encuentran especialmente en peligro puesto
que los empleadores pueden retener sus
sueldos, pasaportes y documentos
personales. Esto limita el movimiento de
trabajadores en los países en que los
extranjeros están obligados a llevar prueba
de su situación jurídica, lo cual impide por
lo tanto cualquier intento de reclamar
protección en sus embajadas.
En algunos países, las trabajadoras
domésticas no están amparadas por las leyes
laborales. En los casos en que hay leyes
vigentes, los trabajadores pueden no ser
informados de sus derechos, especialmente
en los países donde el idioma del anfitrión
les resulta desconocido o son separados de
su grupo social. (7)
Muchas mujeres mantienen la violencia
como secreto
Las mujeres que son víctimas de violencia
sexual suelen ser renuentes a informar sobre
el crimen a la policía, la familia u otros. En
los países en que la virginidad de la mujer se
asocia con el honor de la familia, las
mujeres solteras que notifican una violación
pueden ser obligadas a casarse con el
agresor. Algunas pueden ser asesinadas por
sus padres o hermanos avergonzados, como
una manera de restablecer el honor de la
familia. En algunos países, una mujer que ha
sido violada puede ser encausada y
encarcelada por cometer el "delito" de tener
relaciones sexuales fuera del matrimonio, en
caso de no poder demostrar que el incidente
fue en realidad una violación.
Algunas respuestas al problema
A las mujeres que revelan el maltrato se les
suele recomendar restringir sus movimientos
o adaptar su ropa para evitar "tentar" a los
hombres a que las ataquen. Este enfoque es
inadecuado puesto que asume
equivocadamente que los hombres no
pueden controlar sus impulsos sexuales.
También pasa por alto el hecho de que
muchas violaciones son cometidas en el
propio hogar de la mujer, con frecuencia por
hombres a quienes conocen.
Un examen de las iniciativas del gobierno
del Commonwealth para combatir la
violencia contra la mujer ha apuntado hacia
la escasez relativa de las campañas que
abordan la violación y la agresión sexual, si
se las compara, por ejemplo con el maltrato
de la esposa y el acoso sexual. (8) No
obstante, los grupos de mujeres en muchos
países están ofreciendo apoyo en diversos
temas que afectan a la mujer, como es el
caso de la violación y la agresión sexual,
junto con la violencia en el hogar y el
maltrato sexual de los menores.
· Se han formado grupos de
sobrevivientes y centros de crisis para
casos de violación en algunos países
donde las mujeres pueden trabajar juntas
para tratar de superar su trauma.
· Se han organizado habitaciones
especiales para crisis en casos de

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violación en hospitales de El Salvador y
comisarías en el Reino Unido para
revisar e interrogar a las víctimas
respetando su intimidad.
· Se ha reclutado y adiestrado a policías
femeninas en forma específica para
tratar con las víctimas de violación y
maltrato sexual en muchos países
latinoamericanos, en Bangladesh y en
Malasia.
· En Jamaica se están explorando temas
relativos a la violación en
representaciones teatrales seguidas de
discusiones en las escuelas y la
comunidad.
· Se han establecido líneas telefónicas
para las crisis en casos de violación en
muchos países, proporcionando
orientación y apoyo anónimo a las
víctimas.
· Las quejas sobre los temas sexuales
violentos en la televisión, la radio y
la prensa están desatando un debate
público sobre estos temas en muchos
países.
(Véase Qué pueden hacer los trabajadores
de salud para ayudar a las mujeres y las
niñas que son víctimas de violencia.)
1. Koss M, Gidyez C A, Wisniewski N, The
scope of rape: incidence and prevalence of
sexual aggression and victimization in a
national sample of higher education
students. Journal of consulting and clinical
psychology, 1987, 55.
2. Kilpatrick DG, Edmunds CN, Seymour
AK, Rape in America: a report to the nation.
Arlington, VA, The National Victim Center,
1992
3. Randall M, Haskell L. Sexual violence in
women's lives: findings from The Women's
Safety Project, a community based survey.
Violence against women, Marzo 1995, 631.
4. Shaw M. The survey of federally
sentenced women, citado en The Arbour
Report, Correctional Services of Canada,
1996.
5. United Nations, Economic and Social
Council, Report of the Special Rapporteur
on violence against women, its causes and
consequences, 22 Noviembre 1994,
E/CN.4/1995/42.
6. United Nations, Economic and Social
Council, Report of the Special Rapporteur
on violence against women, its causes and
consequences, 12 Febrero 1997,
E/CN.4/1997/47.
7. Punishing the victim, rape and
mistreatment of Asian maids in Kuwait.
Middle East Watch, Women's Rights
Project, August 1992, 4(8).
8. Commonwealth Secretariat, Confronting
Violence: A Manual for Commonwealth
Action, Women and Development
Programme, Commonwealth Secretariat,
Londres, Reino Unido, 1992.

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En situaciones de conflicto
armado y desplazamiento
El conflicto armado y el desarraigo
conllevan sus propias formas diferenciadas
de violencia contra la mujer. Entre otras,
puede tratarse de actos aleatorios de
agresión sexual tanto de parte de las fuerzas
enemigas como de las “aliadas”, o violación
en masa como estrategia deliberada de
genocidio.
Algunas formas de violencia son resultado
de situaciones de conflicto
entre los refugiados:
· Violación en masa, esclavitud sexual
militar, prostitución forzada,
“matrimonios” forzados y embarazos
forzados
· Violaciones múltiples y violaciones de
pandillas (con perpetradores múltiples)
y la violación de niñas jóvenes
· Agresión sexual asociada con agresión
física violenta
· Resurgimiento de la mutilación genital
femenina, dentro de la comunidad que
es atacada, como forma de reforzar la
identidad cultural
· Obligar a la mujer a ofrecer relaciones
sexuales para su supervivencia, o a
cambio de alimentos, refugios o
“protección”
Aumento de la violencia contra la mujer
durante un conflicto
El quebrantamiento general de la ley y el
orden que se produce durante el conflicto y
el desplazamiento lleva a un aumento de
todas las formas de violencia. Las tensiones
del conflicto y la frustración, la impotencia y
la pérdida de los roles masculinos
tradicionales asociados con el
desplazamiento pueden manifestarse en una
mayor incidencia de la violencia en el hogar
contra la mujer. El consumo excesivo de
alcohol también puede volverse más común
y exacerbar la situación.
La aceptación subyacente de la violencia
contra la mujer que existe dentro de muchas
sociedades adquiere una mayor aceptación
externa en las situaciones de conflicto. Por
ende, se puede interpretar como una
extensión de la violencia a la que se somete
a la mujer en tiempos de paz. La situación se
multiplica por la polarización de los roles
atribuidos a los sexos que se da con
frecuencia durante el conflicto armado. En
ocasiones se forma una imagen de la
masculinidad que alienta el comportamiento
agresivo y misógino. Por otro lado, la mujer
puede ser idealizada como la portadora de
una identidad cultural y su cuerpo percibido
como ‘territorio’ a conquistar. Las tropas
también pueden usar la violación y otras
formas de violencia contra la mujer para
aumentar la subyugación y la humillación de
los hombres.
¿Quién es más vulnerable?
Ciertos grupos de mujeres y niñas son
particularmente vulnerables en situaciones
de conflicto y desplazamiento. Estos
incluyen a los grupos étnicos contra los
cuales existe una política oficial o no oficial
de usar la violación como un arma de
genocidio. Las mujeres o los niños no
acompañados, los niños en hogares de
crianza tutelar y las mujeres solas jefas del
hogar son blancos asiduos. Las mujeres
ancianas y las que experimentan
discapacidades físicas o mentales son
también vulnerables, al igual que las

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mujeres que están detenidas o en situaciones
similares a la detención, como los campos
de concentración.
Consecuencias para la salud
Además de las muchas consecuencias físicas
y psicológicas de la violencia contra la
mujer (ver hoja sobre consecuencias para la
salud), el impacto en la "salud social" de una
comunidad es negativo y generalizado. Los
vínculos sociales pueden quebrantarse en la
medida en que la mujer se aísle o sea aislada
por su familia y la comunidad. Un legado de
resentimiento hacia los perpetradores puede
hacer que la reconciliación y la
reconstrucción de la comunidad sean
particularmente difíciles.
Repercusión sobre los sistemas de salud
En situaciones de guerra, los servicios de
salud existentes están generalmente
sobrecargados y funcionan en el mejor de
los casos a niveles reducidos. Además, se
espera que hagan frente a un número
desproporcionado de lesiones debido a la
violencia generalizada.
Los sistemas de salud necesitan apoyo de
adiestramiento para poder contender con
situaciones de ese tipo. La Federación
Internacional de Sociedades de la Cruz Roja
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