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Actividad empresarial de la mujer en América Latina.
Page 1
Actividad empresarial de la mujer
en América Latina.
Una exploración del conocimiento actual
Julie R. Weeks
Danielle Seiler
Banco Interamericano de Desarrollo
Washington, D. C.
Serie de informes técnicos del
Departamento de Desarollo Sostenible

Page 2
Catalogación proporcionada por
Banco Interamericano de Desarrollo
Biblioteca Felipe Herrera
Weeks, Julie R.
Actividad empresarial de la mujer en América Latina. Una exploración del conocimiento actual /
Julie Weeks, Danielle Seiler.
Julie R. Weeks es Directora de Investigaciones de la Fundación Nacional de Mujeres Propietarias de Em-
presas
Danielle Seiler es Analista de Investigaciones de la Fundación Nacional de Mujeres Propietarias de Em-
presas
Las opiniones expresadas son responsabilidad del autor y no representan necesariamente la posición ofi-
cial del Banco Interamericano de Desarrollo.
Septiembre 2001
Esta publicación (Número de referencia MSM-110) se puede obtener en:
División de Micro, Pequeña y Mediana Empresa
Publicaciones, Stop B-0800
Banco Interamericano de Desarrollo
1300 New York Avenue, N.W.
Washington, D.C. 20577
E-mail:
sds-sme@iadb.org
Fax:
202-623-1708
Web Site:
http://www.iadb.org/sds/sme

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Prólogo
Existe un creciente interés entre los responsables de políticas, académicos y profesionales sobre la
capacidad empresarial. Este interés surge de reconocer que la creación de nuevas empresas incrementará
las capacidades locales para lograr mayor crecimiento económico y contribuirá a desarrollar la economía
de mercado. Las mujeres empresarias juegan un papel cada vez más importante en la promoción de este
crecimiento y desarrollo.
Las habilidades empresariales de las mujeres juegan un papel predominante en el sector
microempresarial. Contribuyen de manera consistente a incrementar y valorar la capacidad empresarial, al
demostrar sus capacidades y habilidades proactivas en alcanzar sus propias empresas.
Varios estudios han explorado la importancia de las mujeres empresarias en los países de la OCDE, donde
se han implementado programas especiales que se centran en empresas en propiedad de las mujeres. Sin
embargo, en América Latina y el Caribe son limitadas las investigaciones sobre el papel de las mujeres
empresarias y pocos programas las promueven. De hecho, los datos estadísticos que captan las brechas de
género en las pequeñas empresas así como la información cualitativa sobre las mujeres empresarias son
bastantes escasos. No obstante, desde hace unos años el papel de las mujeres empresarias en el desarrollo
social y económico está comenzando a ser reconocido, requiriendo mayor atención, particularmente en el
área de Pequeñas y Medianas Empresas.
Este informe pretende introducir la discusión de la brecha de género en el desarrollo de las empresas así
como explorar posibles acciones que pudieran fomentar de manera efectiva el empresariado de las
mujeres. Con este propósito en mente, hemos buscado resultados de recientes trabajos de campo sobre
mujeres empresarias en América Latina y el Caribe y encontramos estudios cuantitativos muy útiles para
un número limitado de países que nos permiten comenzar el análisis de las brechas de género existentes
entre los empresarios. Este estudio se enfoca en mujeres propietarias de pequeñas empresas formales.
Además del análisis de la brecha de género, necesitamos una perspectiva más amplia de lo que se ha
hecho para poder tratar de corregir las diferencias en el acceso a los factores de producción por parte de
las mujeres y sobretodo aprender de las experiencias más prometedoras. Apenas estamos comenzando a
examinar la relación entre las desigualdades de género y el desarrollo económico, los resultados iniciales
más importantes del presente estudio son la identificación de nuevos temas a ser discutidos y
recomendaciones para acciones futuras.
La División de Micro, Pequeña y Mediana Empresa se encuentra en la fase final de un importante estudio
comparativo sobre el empresariado en cuatro países tanto de América Latina como de Asia, y este
informe sobre temas de género complementa los mayores hallazgos de los principales factores que
influencian la creación de nuevas empresas.
Esperamos que este informe, después de proporcionar un análisis sobre las mujeres propietarias de
empresas en América Latina y el Caribe y plantear los puntos fundamentales, abra una discusión sobre el
tema y dé aportes sobre posibles estrategias, futuras investigaciones y nuevos proyectos.
Antonio Vives
Subgerente
Departamento de Desarrollo Sostenible
Subdepartamento de Empresa Privada y Mercados Financieros

Page 4
Indice
Resumen Ejecutivo ......................................................................................................... 1
Introducción.................................................................................................................... 3
Un análisis del conocimiento actual ................................................................................ 4
La actividad empresarial de la mujer y el crecimiento económico ................................... 6
Análisis profundo de la situación de las mujeres propietarias de empresa en
Argentina, Brasil y México ............................................................................................. 9
Programas que fomentan la actividad empresarial de las mujeres .................................. 16
Redes de negocios de mujeres
................................................................................... 16
Acceso al capital
..................................................................................................... 17
Acceso a mercados
.................................................................................................. 18
Programas gubernamentales
...................................................................................... 19
Conclusiones y recomendaciones .................................................................................. 21
Bibliografía................................................................................................................... 23
Apéndices ..................................................................................................................... 27
A. Resumen de metodologías de encuestas
................................................................. 27
B. Tablas estadísticas
............................................................................................... 29

Page 5
1
Resumen ejecutivo
Aunque mucho se ha escrito acerca de la
actividad económica y empresarial en América
Latina y el Caribe, hay muy pocas estadísticas
que cuantifiquen las contribuciones económicas
de la mujer. Para aquellos lugares donde las
estadísticas no están disponibles, parece ser que
entre el 25% y el 35% de los empleadores y
personas que trabajan por su cuenta en la región
son mujeres. Por lo tanto, tanto entre las
microempresas como entre la pequeña y
mediana empresa (SME), entre un 1/4 y un
1/3de ellas, son propiedad de mujeres.
Un análisis de la relación que guarda la
actividad económica entre las mujeres y el
crecimiento económico de un país muestra que
existe una clara correlación que es más fuerte
entre la actividad empresarial de las mujeres y el
crecimiento del PIB, que entre la participación
de cualquiera de las dos fuerzas laborales o la
condición gerencial, y el crecimiento
económico. En un análisis de correlación de la
relación del nivel de la participación económica
de la mujer, la proporción de mujeres como
empleadas administrativas o gerenciales, y la
proporción de mujeres como empleadoras o
personas que trabajan por su cuenta, con el
crecimiento del PIB en 1995, encontramos que
existe una relación positiva, aunque débil, entre
la actividad económica y el crecimiento del PIB,
y ninguna relación significativa entre los niveles
superiores de actividad económica–según son
estos medidos por la proporción de mujeres en
cargos administrativos o gerenciales–y el
crecimiento económico. Sin embargo, sí existía
una relación positiva y más fuerte entre la
participación de la mujer en la propiedad de
empresas y el crecimiento del PIB, lo cual
justificaría hasta un 19% del crecimiento
económico de un país. Aunque los datos que se
usan en este análisis carecen de una
comparabilidad completa entre países y
combinan tanto microempresas como a las SME,
se trata de los datos más completos disponibles.
Sin embargo, a pesar de sus deficiencias, nuestro
análisis indica que el conferir poder a la mujer a
través de hacer posible que trabaje por su cuenta
y pueda ser propietaria de su empresa, podría
resultar ser una estrategia económica sumamente
fructífera.
En nuestro estudio del estado de la actividad
empresarial en América Latina y el Caribe,
hemos encontrado muchos indicios que hablan
de la cada vez mayor atención que se pone al
desarrollo económico de las mujeres, pero pocos
datos concretos que cuantifiquen las
contribuciones económicas de este sector o los
desafíos a los que se enfrenta. Además, los
pocos datos que pueden encontrarse con
frecuencia no son comparables entre países,
complicando así un análisis sintetizado. Sin
embargo, investigaciones realizadas por la
NFWBO, SEBRAE y otros, señalan las varias
necesidades comunes expresadas por mujeres
que dirigen pequeñas y medianas empresas,
como ya se mencionó con anterioridad.
Entonces, teniendo en mente las conclusiones de
nuestro estudio de la literatura y el análisis de la
encuesta, ofrecemos al Banco Interamericano de
Desarrollo las siguientes recomendaciones:
Nuestro análisis de la relación entre la actividad
económica en general, condición gerencial y
actividad empresarial de las mujeres, así como el
crecimiento económico nacional en toda
América Latina y el Caribe, claramente muestra
que el apoyo a los esfuerzos de desarrollo
empresarial podría tener un impacto
significativo sobre el crecimiento económico y
la prosperidad en la región. En consecuencia,
recomendamos que los esfuerzos del BID
dirigidos al desarrollo económico de la mujer
pongan cierto énfasis en los esfuerzos dirigidos a
la creación de empresas.
Los programas más exitosos que hemos
identificado, que promueven el desarrollo de
empresas de mujeres, tienen una característica
común que los une: son iniciativas en
colaboración, que con frecuencia incluyen tres
sectores clave: organizaciones de negocios de
mujeres, organizaciones no gubernamentales y
dependencias de gobierno.

Page 6
2
El BID debería ser un catalizador para reunir
grupos de negocios de mujeres y dependencias
de gobierno, en los programas e iniciativas que
apoya.
El acceso al capital es una preocupación clave
de las mujeres propietarias de empresa, pero el
capital en sí no es suficiente. Las iniciativas de
mercado de las empresas de mujeres de los
miembros de la alianza bancaria global recién
fundada lo han reconocido. Los programas que
ofrecen dentro de sus países–y que buscan
expandir internacionalmente – incluyen
asistencia en el proceso de vincular a las mujeres
para integrarse a redes de apoyo, proveer
capacitación y asistencia técnica, así como
asesoría sobre crecimiento. Las actividades y el
desempeño futuros de esta alianza podrían ser de
interés para el BID.
Se encontró que el acceso al capital, tecnología y
asistencia técnica eran más problemáticos para
las mujeres fuera de las principales áreas
metropolitanas (al menos en el estudio en
Argentina, donde había datos regionales
disponibles). Los programas en los que el BID
es parte activa para tener acceso a capital,
tecnología y asistencia técnica, deberían incluir
esfuerzos por eliminar las brechas que existen
entre las grandes ciudades, los poblados más
pequeños y las áreas rurales.
El enfoque principal del presente proyecto fue
resumir la información conocida sobre la
actividad empresarial en América Latina y el
Caribe. En nuestros esfuerzos, encontramos una
frecuente ausencia de comparabilidad de datos y
definiciones. El BID puede jugar un papel
importante y catalizador en la investigación.
Recomendamos que el BID financie trabajos
adicionales en materia de investigación de
encuestas, especialmente en las áreas de
obstáculos al crecimiento de las empresas (tales
como acceso al capital, acceso a la tecnología y
acceso a la capacitación, preparación académica
y servicios a empresas) ; planes y expectativas
de las empresas (para poder apoyar mejor sus
necesidades futuras); e información descriptiva
básica sobre las características personales y de
negocios de las mujeres y los hombres
propietarios de empresa (para enfocar mejor los
esfuerzos actuales de asistencia a empresas).
El BID está en una posición singular para alentar
a las dependencias de gobierno que procesan
estadísticas en toda la región para que
comiencen a producir datos desglosados por
género en sus informes estadísticos oficiales.
Adicionalmente, el BID debería, hasta donde
fuere práctico, alentar a que se recabaran dichas
estadísticas de una manera que fuese comparable
entre países. Como organización multinacional
con relaciones en toda América Latina y el
Caribe, el BID puede también jugar un papel
principal al recabar y compartir la información
sobre programas existentes que fomenten el
desarrollo de pequeñas y medianas empresas
propiedad de mujeres. Alentamos al BID a que
use su red regional para compilar un resumen de
las mejores prácticas en la región que han tenido
éxito al fomentar el desarrollo de empresas
propiedad de mujeres, más allá del nivel de
microempresa.
Dichas mejores prácticas deben incluir
programas que ofrezcan capacitación y
asistencia técnica a empresas, más allá del nivel
microempresa; programas innovadores para el
financiamiento tanto de deudas como de capital
social; acceso a iniciativas de mercados, tanto
para abrir a las mujeres las oportunidades que
presentan las adquisiciones gubernamentales
como para alentar a las mujeres (y a los
hombres) propietarias de empresa a exportar sus
bienes y servicios; y las mejores iniciativas de
negocios basadas en asociaciones que abordan el
crecimiento, servicios y defensa de sus intereses.
Mientras que el presente informe se enfoca en
América Latina y el Caribe, se ha visto que las
características y los retos a las mujeres
propietarias de empresa son asimismo similares
en otras regiones. Alentaríamos al BID en sus
esfuerzos en pro del desarrollo empresarial, a
que viera más allá de la región en busca de
información basada en investigación y de
mejores prácticas que podrían aumentar el éxito
de sus esfuerzos en los países.

Page 7
3
Introducción
La actividad empresarial
1
de las mujeres es una
tendencia que gana cada vez mayor
reconocimiento en los círculos de políticas
públicas. Tanto gobiernos nacionales como
organizaciones internacionales están
percatándose de que el fomento del desarrollo
económico de la mujer a través de la creación de
empresas puede tener un impacto positivo en un
número de áreas. Primero y antes que nada,
aumenta el crecimiento económico y provee
oportunidades de empleo para las propietarias y
para sus trabajadores. Adicionalmente, el
proveer oportunidades económicas para las
mujeres puede también mejorar la condición
social, educacional y de salud de las mujeres y
de sus familias.
1
Actividad empresarial es un término que puede
usarse de muchas maneras y tiene varias definiciones
diferentes. En su interpretación más limitada se
refiere únicamente a empresas iniciadas por sus
propietarios, con metas de lucro y generación de
empleos. En su sentido más amplio, se usa para
describir la gama total de la actividad de negocios.
En este informe, usamos los términos actividad
empresarial y empresarial en un sentido bastante
amplio–para referirnos a la creación y propiedad de
empresas. Así, en algunos casos, se puede referir a
microempresas así como a la pequeña y mediana
empresa (SME)–tanto empresas no empleadoras
como empleadoras.
Aunque este análisis no es un repaso muy
amplio de la literatura e investigación actuales,
proveerá–en un solo y convincente documento–
lo mejor de lo que se conoce acerca de la
actividad empresarial de la mujer en América
Latina, junto con un análisis de tres estudios
específicamente enfocados sobre los
propietarios, tanto hombres como mujeres, de
pequeñas y medianas empresas en Argentina,
Brasil y México.
2
Se espera que este informe proveerá al BID no
solamente con información útil para que se use
dentro de la organización, sino también con
discernimientos para compartirlos entre
organizaciones asociadas y gobiernos miembros
del BID
3
.
2
La información ha sido tomada de una encuesta
realizada por la Fundación Nacional de Mujeres
Propietarias de Empresas y SEBRAE, el Servicio
Brasilero de Apoyo a las Micro y Pequeña Empresas.
3
Debe hacerse notar aquí que está disponible una
versión más detallada de este informe, la cual incluye
tablas resumidas de los datos de la encuesta y una
bibliografía de fuentes de información sobre la
actividad empresarial de mujeres en América Latina
y el Caribe. Dicho informe detallado sólo está
disponible en inglés, mientras que este informe
ejecutivo ha sido producido en ambos idiomas.

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4
Un análisis del conocimiento actual
Aunque mucho se ha escrito acerca de los
aspectos de la actividad económica y
empresarial de la mujer en América Latina (y en
otras regiones del mundo), aún existe mucha
deficiencia de información cuando se trata de
cuantificar la verdadera cantidad de empresas
que pertenecen a mujeres y la magnitud de las
contribuciones hechas por dichas empresas. De
hecho, después de una extensa revisión de
literatura sobre las actividades empresariales de
la mujer en el ámbito internacional, la autora
Susanne Jalbert (2000) escribe, “La mayor parte
de la literatura disponible sobre la propiedad de
empresas por mujeres se ha concentrado en el
desarrollo empresarial en países industrializados
en el ámbito nacional y dentro del sector
informal menos desarrollado. Existe poco
material disponible sobre el papel de las mujeres
empresarias en la economía global".
Nuestro estudio de la literatura actual sobre la
propiedad de empresas por parte de la mujer en
América Latina y el Caribe tiene un resultado
similar: muchos artículos se enfocan sobre
aspectos del desarrollo de microempresas–
algunos relacionados con programas o asuntos
específicos tales como acceso al capital–y
algunas encuestas en pequeña escala o estudios
de casos, pero existen pocos datos cuantitativos,
ya sean en el ámbito nacional o regional, acerca
del impacto económico de las empresas que son
propiedad de mujeres o sobre la mujer en la
pequeña y mediana empresa. Cuando uno se
pregunta qué se sabe acerca de mujeres
propietarias de empresa y de sus empresas en
América Latina y el Caribe, podemos responder
con escasos datos concretos:
? En aquellos lugares para los cuales existen
datos (y las estadísticas definitivamente son
difíciles de conseguir), parece que, a grandes
rasgos, entre un 25% y un 35% de los
empleadores y personas que trabajan por
cuenta propia en la región son mujeres.
4
4
Debe notarse que esto incluye tanto microempresas
como las SME, y que estos dos grupos no pudieron
separarse para este análisis.
? De encuestas realizadas recientemente entre
empleadores, tanto mujeres como hombres,
en Argentina, Brasil y México, se desprende
que las empresas pertenecientes a mujeres
son más pequeñas y más recientes que las
empresas que son propiedad de hombres.
También es menos probable que dichas
empresas se dediquen a la manufactura o
producción de bienes, mientras que es más
probable que se encuentren en la rama de
servicios o en el comercio detallista.
? En el ámbito personal, las mujeres
propietarias de empresa en Argentina, Brasil
y México son más jóvenes que sus
homólogos varones. Ambos cuentan con una
buena preparación académica, habiendo la
mayoría terminado su educación secundaria
y ostentando muchos un título universitario.
? También podemos describir, a partir de estas
y varias otras encuestas, los problemas y
desafíos más importantes a los que se
enfrentan las mujeres propietarias de
empresa en varios países de América
Latina–entre estos el acceso al capital y a la
tecnología.
5
La Organización de las Naciones Unidas, en su
publicación, Las mujeres del mundo, 1995;
Tendencias y estadísticas, ha recopilado el más
amplio resumen que hemos encontrado en
nuestra búsqueda de información cuantitativa
sobre la actividad económica de la mujer en el
ámbito internacional.
6
La Tabla 1 en el
Apéndice B resume tres indicadores claves del
papel económico que la mujer está jugando en
5
Ver la sección titulada “Mujeres propietarias de
empresa en Argentina, Brasil y México: Un análisis a
profundidad” para mayores detalles acerca de estos
temas.
6
La fuente se incluye en la bibliografía. La O.N.U.
ha actualizado gran parte de su información de 1995
en Las mujeres del mundo 2000: Tendencias y
estadísticas, mas desafortunadamente muchos de los
datos no están resumidos ni reducidos a porcentajes
en una forma tan utilizable como en el informe de
1995.

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5
América Latina: su índice de actividad
económica, la porción de empleados
administrativos o gerenciales que son mujeres, y
la porción de empleadores y personas que
trabajan por su cuenta
7
que son mujeres. El
último es el mejor indicador disponible de
manera constante de la condición de la
propiedad de las empresas, aunque se acepta que
es deficiente ya que combina microempresas y
las SME, que no pueden ser separadas para este
análisis.
Como se ve en la tabla, el índice de actividad
económica para mujeres adultas es de un 40% o
mayor en 24 de los 32 países resumidos – que
van desde un mínimo de un 32% en Guatemala a
un máximo del 69% en Jamaica. Aunque en la
región en general los índices de actividad
económica para las mujeres van retrasados
respecto a los de otras regiones (34% en
América Latina y 49% en el Caribe a partir de
1990, comparado con más del 50% en “regiones
desarrolladas”, el subsahara africano, y el
sudeste, centro y este de Asia), el incremento
porcentual en los índices de actividad económica
en América Latina entre 1970 y 1990 se
encontraba entre los más altos del mundo–un
aumento del 54.5% de 1970 a 1990, detrás
únicamente del norte de África y el sur de Asia
en materia de aumento de actividad económica
entre mujeres. (Ver la Tabla 2 en el Apéndice
B.)
Aunque lo anterior quiere decir que un número
significativo de mujeres adultas trabajan, la
mayoría de ellas todavía no han logrado cargos
de autoridad en el trabajo. De acuerdo con la
más reciente información disponible, las mujeres
detentan una porción mucho más reducida de los
7
Se define a las personas económicamente activas
como aquellas de 15 años de edad o mayores que
trabajan o están buscando trabajo. El trabajo no
necesariamente tiene que ser remunerado (puede
incluir agricultura de subsistencia, por ejemplo), y se
toma nota de que las poblaciones exactas incluidas
muy bien podrían variar entre países. Las personas
que trabajan por su cuenta son esencialmente los que
trabajan para sí mismos, que podrían–aunque no es
probable–tener empleados remunerados de tiempo
completo. Los empleadores no aparecen en un
renglón aparte de las personas que trabajan por
cuenta propia.
cargos administrativos o gerenciales, en
comparación con la porción de mujeres
económicamente activas. En la Tabla 1, la
porción de mujeres en cargos gerenciales fluctúa
en América Latina y en el Caribe entre el 25% y
el 35%, con un mínimo de solo un 10% en
Surinam y un máximo de 48% en las Antillas
Holandesas.
Los índices de “propiedad de empresas”
8
son
similares. La porción de mujeres empleadoras o
mujeres que trabajan por su cuenta, a partir de
1995, fluctúa desde un mínimo de un 7% en
Cuba, a un máximo de un 49% en Bolivia, con
17 de los 24 países resumidos fluctuando entre
el 20% y el 40%. Por lo tanto, podría decirse
que, con base en la más amplia–si bien
imperfecta–información disponible, las mujeres
constituyen entre una cuarta y una tercera parte
de la población del sector comercial formal en
América Latina.
Puede verse asimismo que esta porción está
creciendo. En un análisis del crecimiento de la
porción de mujeres empleadoras/que trabajan
por cuenta propia en América Latina y en el
Caribe, de 1970 a 1990, en comparación con
otras regiones, América Latina y el Caribe
mostraron el crecimiento más alto–más del
doble (un incremento del 118.2%) durante ese
período de 20 años. (Ver la Tabla 3 en el
Apéndice B.) Esto deja muy atrás al crecimiento
en otras regiones: 72.7% en Europa occidental y
en otras economías desarrolladas (incluyendo los
EE.UU. y Canadá), 42.9% en África, 37% en
Asia/Pacífico y una reducción de un 16.4% en
Europa oriental. Es así por demás evidente, a
partir de la limitada e imperfecta información
disponible, que la actividad empresarial de las
mujeres no solamente es una porción
significativa de la actividad empresarial en
América Latina, sino que definitivamente va
incrementándose.
8
Aquí la propiedad de la empresa está representada
por la proporción de empleadores y trabajadores por
cuenta propia y, por lo tanto, incluye tanto a las
microempresas como a las SME.

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6
La actividad empresarial de la mujer y el crecimiento económico
Una razón importante por la cual los gestores de
políticas están cada vez más interesados en
promover el desarrollo de la actividad
empresarial de las mujeres podría ser la
creciente conciencia de que conviene a los
mejores intereses económicos de una nación el
no ignorar las contribuciones potenciales de la
mitad de la población adulta a la estabilidad
económica y al crecimiento. Adicionalmente,
existe cierta evidencia basada en investigaciones
de que el fomentar la actividad empresarial en
general–y el desarrollo empresarial de la mujer
en particular–está asociado con un mayor
crecimiento económico. Aunque el modelo
sobre el cual se basa dicha evidencia podría
tener una mayor aplicabilidad a naciones más
industrializadas que las que existen en la mayor
parte de América Latina, aún así se trata del
esfuerzo multinacional más amplio de su tipo, y
logra elevar la visibilidad del impacto
económico de la actividad empresarial.
En 1999, el Babson College, la London Business
School y el Kauffman Center for Entrepreneurial
Leadership, publicaron un informe de
investigación titulado Global Entrepreneurship
Monitor (GEM) Dicho estudio investigó en 10
países las relaciones entre la actividad propia del
inicio de una empresa y el crecimiento
económico, según se mide este principalmente
por el crecimiento del PIB. Mientras que podría
preguntarse si los autores insinúan
indirectamente una causalidad para dicha
correlación y en qué dirección podría fluir tal
causalidad, no obstante presentan un caso
convincente de que en aquellos países con
niveles más altos de crecimiento económico hay
una mayor actividad empresarial. Además, los
autores afirman que “para la mayoría de los
países del GEM, el mayor y más rápido
crecimiento en inicios de nuevas empresas
puede lograrse aumentando la participación de
las mujeres en el proceso empresarial".
9
En el nuevo informe GEM 2000, que ha
ampliado a 21 el número de países incluidos en
el análisis, los autores afirman aún más
9
Reynolds et al., 1999.
firmemente que la creciente participación de la
mujer en la actividad empresarial puede tener un
impacto positivo sobre el crecimiento
económico:
“El aumentar la participación de la mujer en
la actividad empresarial es crítico a la
prosperidad económica a largo plazo. Las
conclusiones del GEM 2000 sugieren que, si
se considera como una variable
independiente importante, la participación
relativa de la mujer en la actividad
empresarial justificaría tanto como las dos
terceras partes de la variación en actividad
empresarial entre países. En toda la muestra
del GEM 2000, la probabilidad de que el
hombre participe en la actividad empresarial
es el doble que la de la mujer. Por lo tanto, la
representación relativa de la mujer constituye
un recurso económico latente de verdadero
significado para la mayoría de las
naciones".
10
Mientras que podría ser obvio que la creciente
actividad empresarial de la mujer estimularía el
índice global de actividad empresarial en una
nación, quizá sea menos obvio que esta
actividad podría afectar de manera significativa
el crecimiento económico global. Nuestro propio
análisis de la relación de la actividad empresarial
de la mujer con el crecimiento económico podría
sugerir que, en realidad. existe una relación entre
el nivel de actividad empresarial entre las
mujeres y el crecimiento económico de un país.
Adicionalmente, dicha relación es distinta y más
fuerte que el impacto que los índices de
actividad económica de la mujer en general o de
su porción de los cargos gerenciales o
administrativos parecen tener sobre el
crecimiento económico.
Como ya se explicó anteriormente en la sección
que analiza el conocimiento actual, encontramos
datos para toda América Latina y el Caribe, más
o menos comparables, resumiendo los tres
indicadores de la condición económica de la
mujer: sus índices de actividad económica, la
10
Reynolds et al., 2000.

Page 11
7
porción de los empleados administrativos y
gerenciales que son mujeres, y la porción de
mujeres empleadoras/que trabajan por cuenta
propia.
11
Aunque estos datos son imperfectos–no
siempre se refieren al mismo año y en algunos
casos quizá no se definan exactamente igual en
un país que en otro–no obstante se trata del
volumen más amplio de datos disponibles en
este momento.
Analizamos la relación de cada una de estas tres
variables con el crecimiento anual en términos
del PIB en el año con los datos más prevalentes
(1995). Los resultados son sorprendentes.
Primero, existe una relación positiva entre el
nivel de actividad económica de la mujer y el
crecimiento económico en un país, mas la
relación no es particularmente fuerte. Con una
correlación de .107, lo anterior indica que
únicamente el 1% del crecimiento económico de
un país, medido por el crecimiento del PIB,
podría ser justificado por un aumento en la
proporción de mujeres en el sector laboral en
general (.106
2
=.011, ó 1.1%). Virtualmente
ninguna parte del crecimiento del PIB puede
explicarse razonablemente por el nivel de
participación de la mujer en los cargos
gerenciales o administrativos, ya que el
11
La fuente de estos datos fue Las mujeres del
mundo: 1995 y Las mujeres del mundo 2000 (ONU,
2000). El rubro “económicamente activas” incluye a
toda persona empleada o desempleada de 15 años de
edad o mayor, aún aquellos que participan en la
producción de alimentos u otras actividades no
monetarias. Sin embargo, las poblaciones incluidas
podrían variar entre países. La categoría
“empleador/trabaja por su cuenta” es más o menos
equivalente a un propietario de empresa y los datos
correspondientes a los empleadores no se separaron
de los de las personas que trabajan por su cuenta
(personas que trabajan para sí mismas).
coeficiente de correlación es solamente .003. Sin
embargo, encontramos que existe una relación
positiva más fuerte entre la porción de mujeres
que son empleadoras o que trabajan por su
cuenta y el crecimiento en términos del PIB a
partir de 1995. Como se ilustra en el Gráfico 1,
esta relación podría explicar hasta el 19% del
cambio en el PIB, siendo iguales todos los
demás factores (.434
2
=.188, ó 18.8%).
Mientras que ciertamente existen deficiencias en
este análisis (esto es, el poder usar únicamente
un año para dicho análisis y la probable ausencia
de comparabilidad de los datos entre países),
ofrece una conclusión convincente: la mujer
podría hacer contribuciones económicas más
significativas conforme pasa del sector laboral a
las filas de las propietarias de empresa. Indicaría
que el conferir poder a la mujer al posibilitarle
trabajar por cuenta propia y participar en la
actividad empresarial podría resultar ser una
estrategia económica sumamente fructífera. Esta
conclusión podría ser de particular interés para
el BID en su desarrollo de programas e
iniciativas, tanto en sus unidades de programas
de género como de la pequeña y mediana
empresa.

Page 12
8
GRAFICO 1
L a a c t i v i d a d e m p r e s a r i a l d e l a m u j e r e n
A m é r i c a L a t i n a t i e n e u n m a y o r i m p a c t o s o b r e
e l P I B q u e l a a c t i v i d a d e c o n ó m i c a e n g e n e r a l
0.107
0.003
0.434
Actividad económica
% de empleadas administrativas/gerenciales
% de empleadoras/mujeres que trabajan por cuenta propia
Mujeres, 1995 (97)
0
0.1
0.2
0.3
0.4
0.5
0.6
Correlación con el crecimiento del PIB de 1995
Los números representan coeficientes de correlación.
Fuentes de datos: O.N.U., ECLAC, entre 34 países de América Latina y el Caribe

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Análisis profundo de la situación de las mujeres propietarias de
empresa en Argentina, Brasil y México
En nuestro análisis detallado de las tres
encuestas entre propietarios de empresa, tanto
mujeres como hombres, en Argentina, Brasil y
México,
12
encontramos que tanto los
propietarios como las propietarias de empresa
están preocupados con muchos de los mismos
temas, incluyendo el acceso al capital, el acceso
a la tecnología y las políticas del gobierno en
cuanto a negocios. La investigación de la
NFWBO en otros países ha mostrado que estas
son preocupaciones comunes a los propietarios
de empresa en el ámbito internacional.
Los temas principales entre mujeres y hombres
propietarios de empresa en Argentina incluyen
mantener las utilidades de la empresa (92% de
GRAFICO 2:
12
Ver el Apéndice A en el que se encontrará una
explicación más detallada de las metodologías de la
encuesta y las poblaciones de la muestra.
las mujeres, 85% de los hombres), corrupción
gubernamental (60% de las mujeres y los
hombres) y legislación gubernamental en
materia de negocios (57% de las mujeres, 48%
de los hombres). Sin embargo, las mujeres
empresarias en las ciudades fuera de Buenos
Aires están preocupadas principalmente con el
acceso al capital (67%) y el acceso a la
tecnología (65%), comparadas con mujeres
empresarias ubicadas en la capital (41% y 37%
respectivamente). Esta es una indicación de que
podría existir tanto una “línea divisoria digital”
como una “línea divisoria de capital” para los
propietarios de empresa – especialmente mujeres
– fuera de las principales áreas metropolitanas.
Este ciertamente es el caso en Argentina.
L o s a s u n t o s r e f e r e n t e s a l c a p i t a l , t e c n o l o g í a y
p o l í t i c a s d e l G o b i e r n o s o n l o s p r i n c i p a l e s
e n t r e l a s m u j e r e s e m p r e s a r i a s
97
77
77
77
86
36
20
35
92
54
60
57
51
Utilidades de la empresa
Capital
Corrupción gubernamental
Legislación gubernamental
Tecnología
0
20
40
60
80
100
Porcentaje que considera que es un asunto muy importante/importante
Mujeres argentinas
Mujeres brasileñas
Mujeres mexicanas
Fuentes: Mujeres propietarias de empresa en Argentina, (c) Instituto APOYO y NFWBO 2000; II SEBRAE 2000 Survey,
(c) SEBRAE 2000; Mujeres propietarias de empresa en México, (c) Zabludovsky, G. y NFWBO 1998. Nota: Los datos
correspondientes a Brasil se basan en lo que los empresarios eligen son “asuntos de importancia” entre 43 temas especificados.

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Las mujeres y los hombres propietarios de
empresa en la Ciudad de México también creen
que el mantener las utilidades del negocio es un
asunto de suma importancia (97% de ambos),
pero están más preocupados con la dotación de
personal (89% de las mujeres, 85% de los
hombres) y tecnología (86% de las mujeres,
81% de los hombres) que con temas
gubernamentales. Sin embargo, las mujeres
(59%) y los hombres (74%) mexicanos son más
propensos que las mujeres (44%) y hombres
(35%) argentinos a creer que los reglamentos
gubernamentales están inhibiendo el crecimiento
de sus empresas.
En Brasil, las mujeres y hombres propietarios de
empresa también ubican al capital (36% de las
mujeres, 39% de los hombres) como dos de sus
principales temas de importancia. Está claro,
entonces, que el acceso al capital es un asunto de
primordial importancia tanto para mujeres como
para hombres propietarios de empresa.
ACCESO AL CAPITAL
Quizá indicándonos por qué el acceso al capital
es una preocupación clave de las empresas,
únicamente el 23% de las mujeres propietarias
de empresa en Argentina y el 14% de las
propietarias de empresa en México cuentan con
crédito bancario para sus compañías,
comparadas con el 34% de los hombres
propietarios de empresa argentinos y el 25% de
los mexicanos. Aunque el acceso al capital en
estos dos países es bajo, tanto para mujeres
como para hombres, claramente es un asunto
más serio en el caso de mujeres propietarias de
empresa. En Argentina, el acceso al capital es
un problema de más seriedad para las mujeres
del Gran Buenos Aires. Mientras que esta brecha
en el acceso al capital quizá se deba a que las
empresas que son propiedad de mujeres no
tienen la antigüedad que las que pertenecen a
hombres, de todas maneras es probable que esté
limitando el potencial de crecimiento de estas
empresas.
En México, las mujeres propietarias que han
estado activas en los negocios por más tiempo
tienen más probabilidades de contar con crédito
bancario, al igual que las mujeres propietarias de
empresas de mayor tamaño. El 18% de las
mujeres que han sido propietarias de sus
empresas durante diez años o más cuentan con
crédito bancario, comparadas con únicamente el
6% de las mujeres que han estado activas en los
negocios durante menos de cinco años. De la
misma manera, es más probable que mujeres
propietarias de empresa con 26 a 99 empleados
cuenten con crédito bancario que aquellas cuyas
empresas tienen cinco empleados o menos (23%
comparado con un 9%). Aunque la porción de
empresas con crédito bancario crece según el
tamaño de la misma, la brecha entre los géneros
en cuanto al acceso al capital no desaparece por
completo–con esto queremos decir que aún
existe un problema de acceso al capital para la
pequeña y mediana empresa, así como
microempresas, que sean propiedad de mujeres.
Aunque no existe una diferencia significativa en
el acceso al crédito bancario para la mujer
argentina en razón del tamaño de la empresa y el
período de propiedad de la misma, sí es aparente
una distinción geográfica. Es igualmente
probable que las mujeres propietarias de
empresa en el Gran Buenos Aires tengan crédito
bancario en la misma medida que los hombres
(el 33% de las mujeres y los hombres), sin
embargo, es menos probable que las mujeres
propietarias de empresa en Córdoba, Mendoza y
Rosario cuenten con crédito bancario que los
hombres en dichas ciudades (14% comparado
con un 39%). Esto señala una vez más la
necesidad de una mayor atención a la cuestión
de acceso al capital para mujeres propietarias de
empresa en las ciudades de provincia de
Argentina.

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GRAFICO 3
Es menos probable que las mujeres propietarias
de empresa en Brasil usen crédito bancario al
inicio de sus empresas en comparación con los
hombres (10% comparado con el 13%), mas la
diferencia no es significativa. Desdichadamente,
la pregunta sobre acceso a capital que se hizo en
Brasil se relacionaba con la puesta en marcha
del negocio, no con los problemas reales de
acceso al capital.
En este momento, los propietarios y propietarias
de empresa en Argentina, Brasil y México
dependen principalmente de fuentes particulares
para financiar sus negocios, tales como ahorros
personales, amistades y familiares. Esto podría
estar limitando el crecimiento de sus empresas.
De hecho, mientras que las preocupaciones por
el acceso al capital tal vez no crezcan con el
tamaño de la empresa (cuando menos en estos
estudios), no se reducen significativamente
conforme las empresas crecen. El 62% de las
mujeres mexicanas, el 61% de los hombres
mexicanos, el 30% de las mujeres argentinas y el
21% de los hombres argentinos, usan recursos
particulares. En Brasil, el 23% de las mujeres
propietarias de empresa y el 20% de los hombres
usaron financiamiento procedente de amistades
y familiares para iniciar sus empresas. Es más
probable que los empresarios argentinos, tanto
mujeres como hombres (32% y 35%), no usen
financiamiento para hacer crecer sus empresas,
en comparación con empresarios y empresarias
mexicanos (7% de cada uno). Mientras que es
normal que se usen recursos particulares para
iniciar empresas, el hecho de que los recursos
particulares sigan siendo una fuente principal de
capital para los negocios establecidos
entrevistados en Argentina y México es
ciertamente una indicación de que el crecimiento
de estas empresas está siendo limitado, teniendo
así un impacto negativo sobre el crecimiento
económico global en estos países.
En Argentina y en México, las mujeres que más
recientemente se han convertido en propietarias
de empresa tienden más a usar fuentes
particulares para su financiamiento. Por ejemplo,
el 73% de las mujeres mexicanas que han estado
activas en los negocios durante menos de cinco
años utilizan fuentes particulares, en
comparación con el 51% de aquellas mujeres
que han sido propietarias de sus empresas
durante diez años o más. Mientras que no es
inusual que las empresas más nuevas dependan
de fuentes particulares de capital, el hecho de
que para una mayoría de las mujeres que han
estado activas en los negocios durante diez años
o más aún dependan de estas fuentes, indicaría
que las mujeres no tienen conocimientos
suficientes para saber qué opciones de capital
están disponibles para ellas, o que los mercados
de capital no están satisfaciendo sus necesidades
financieras.
L a s m u j e r e s e m p r e s a r i a s t i e n d e n m e n o s d e
r e c u r r i r a l c r é d i t o b a n c a r i o p a r a s u s
e m p r e s a s , e s p e c i a l m e n t e e n A r g e n t i n a y
M é x i c o
23
34
10
13
14
25
Mujeres argentinas
Hombres argentinos
Mujeres brasileñas
Hombres brasileños
Mujeres mexicanas
Hombres mexicanos
0
10
20
30
40
Porcentaje con crédito bancario
Fuentes: Mujeres propietarias de empresa en Argentina, (c) Instituto APOYO y NFWBO 2000; II SEBRAE 2000 Survey,
(c) SEBRAE 2000; Mujeres propietarias de empresa en México, (c) Zabludovsky, G. y NFWBO 1998.
Nota: Los datos correspondientes a Brasil se basan en el porcentaje con crédito bancario al inicio de su empresa.

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GRAFICO 4
M u j e r e s y h o m b r e s p r o p i e t a r i o s d e e m p r e s a
u s a n c o m p u t a d o r a s e n s u s c o m p a ñ í a s
L a s m u j e r e s t ie n e n m e n o s t e n d e n c ia