Aunque mucho se ha escrito acerca de la
actividad económica y empresarial en América
Latina y el Caribe, hay muy pocas estadísticas
que cuantifiquen las contribuciones económicas
de la mujer. Para aquellos lugares donde las
estadísticas no están disponibles, parece ser que
entre el 25% y el 35% de los empleadores y
personas que trabajan por su cuenta en la región
son mujeres. Por lo tanto, tanto entre las
microempresas como entre la pequeña y
mediana empresa (SME), entre un 1/4 y un
1/3de ellas, son propiedad de mujeres.
Un análisis de la relación que guarda la
actividad económica entre las mujeres y el
crecimiento económico de un país muestra que
existe una clara correlación que es más fuerte
entre la actividad empresarial de las mujeres y el
crecimiento del PIB, que entre la participación
de cualquiera de las dos fuerzas laborales o la
condición gerencial, y el crecimiento
económico. En un análisis de correlación de la
relación del nivel de la participación económica
de la mujer, la proporción de mujeres como
empleadas administrativas o gerenciales, y la
proporción de mujeres como empleadoras o
personas que trabajan por su cuenta, con el
crecimiento del PIB en 1995, encontramos que
existe una relación positiva, aunque débil, entre
la actividad económica y el crecimiento del PIB,
y ninguna relación significativa entre los niveles
superiores de actividad económica–según son
estos medidos por la proporción de mujeres en
cargos administrativos o gerenciales–y el
crecimiento económico. Sin embargo, sí existía
una relación positiva y más fuerte entre la
participación de la mujer en la propiedad de
empresas y el crecimiento del PIB, lo cual
justificaría hasta un 19% del crecimiento
económico de un país. Aunque los datos que se
usan en este análisis carecen de una
comparabilidad completa entre países y
combinan tanto microempresas como a las SME,
se trata de los datos más completos disponibles.
Sin embargo, a pesar de sus deficiencias, nuestro
análisis indica que el conferir poder a la mujer a
través de hacer posible que trabaje por su cuenta
y pueda ser propietaria de su empresa, podría
resultar ser una estrategia económica sumamente
fructífera.
En nuestro estudio del estado de la actividad
empresarial en América Latina y el Caribe,
hemos encontrado muchos indicios que hablan
de la cada vez mayor atención que se pone al
desarrollo económico de las mujeres, pero pocos
datos concretos que cuantifiquen las
contribuciones económicas de este sector o los
desafíos a los que se enfrenta. Además, los
pocos datos que pueden encontrarse con
frecuencia no son comparables entre países,
complicando así un análisis sintetizado. Sin
embargo, investigaciones realizadas por la
NFWBO, SEBRAE y otros, señalan las varias
necesidades comunes expresadas por mujeres
que dirigen pequeñas y medianas empresas,
como ya se mencionó con anterioridad.
Entonces, teniendo en mente las conclusiones de
nuestro estudio de la literatura y el análisis de la
encuesta, ofrecemos al Banco Interamericano de
Desarrollo las siguientes recomendaciones:
Nuestro análisis de la relación entre la actividad
económica en general, condición gerencial y
actividad empresarial de las mujeres, así como el
crecimiento económico nacional en toda
América Latina y el Caribe, claramente muestra
que el apoyo a los esfuerzos de desarrollo
empresarial podría tener un impacto
significativo sobre el crecimiento económico y
la prosperidad en la región. En consecuencia,
recomendamos que los esfuerzos del BID
dirigidos al desarrollo económico de la mujer
pongan cierto énfasis en los esfuerzos dirigidos a
la creación de empresas.
Los programas más exitosos que hemos
identificado, que promueven el desarrollo de
empresas de mujeres, tienen una característica
común que los une: son iniciativas en
colaboración, que con frecuencia incluyen tres
sectores clave: organizaciones de negocios de
mujeres, organizaciones no gubernamentales y
dependencias de gobierno.