| La
Agenda de la Haya por la Paz y la Justicia en el siglo XXI es un documento útil
y necesario. Surgido del impulso del Llamado por la Paz de la Haya y aprobado
en la Conferencia Internacional del mes de mayo de 1999, en el cual participaron
más de 10.000 personas y más de 1.000 entidades, es una aportación
rigurosa y sólida de la sociedad civil internacional a la construcción
de la paz. La
Fundació per la Pau ha creido oportuno difundir en Cataluña
la Agenda. Agenda
de la Haya por la Paz y la Justicia en
el Siglo XXI
Este Programa del Siglo XXI por la Paz y la Justicia ha surgido de un intenso
proceso de consulta entre los 72 miembros de los comités coordinador y
organizador del Llamamiento de La Haya por la Paz y los cientos de organizaciones
y particulares que han participado activamente en el proceso del Llamamiento de
La Haya por la Paz. El Programa representa lo que esas organizaciones de la sociedad
civil y ciudadanos consideran los desafíos más importantes a los
cuales se enfrenta la humanidad mientras se prepara para embarcarse en el nuevo
milenio.
En
el Programa figuran los cuatro llamamientos principales del Llamamiento de La
Haya: 1)
El desarme y la seguridad humana 2)
La prevención, resolución y transformación de conflictos
violentos 3)
El derecho y las instituciones internacionales en los ámbitos humanitario
y de los derechos humanos 4)
Las causas principales de la guerra/la cultura de la paz Preámbulo El
mundo está saliendo del siglo más sangriento y belicoso de la historia.
En los umbrales del nuevo siglo, es hora de crear las condiciones en que la finalidad
primordial de las Naciones Unidas, "preservar a las generaciones venideras
del flagelo de la guerra", pueda cumplirse. Ese es el objetivo del Llamamiento
de La Haya por la Paz. Los
escépticos dirán que no es posible. El Llamamiento de La Haya se
opone a esa suposición. En este siglo se han visto cambios inimaginables.
La sociedad tiene ahora los medios para curar enfermedades y eliminar la pobreza
y la inanición. El siglo XXI también ha sido testigo de la creación
de una serie de normas universales que, de llevarse a la práctica, contribuirían
en gran medida a que la guerra se volviera innecesaria e imposible. Hemos observado
experimentos ejemplares y eficaces de no violencia activa en la lucha por la independencia
y los derechos civiles por parte de movimientos populares no armados. Además,
en este siglo se han reemplazado las formas autoritarias de gobierno por formas
democráticas y la sociedad civil ha pasado a desempeñar un papel
cada vez más importante en los asuntos que preocupan a la humanidad. En
años recientes han estallado genocidios en Camboya, Bosnia, Rwanda y Kosovo,
se han perpetrado ataques brutales contra civiles y han proliferado horrendas
armas de destrucción en masa, capaces de terminar con la vida en la mayor
parte, si no en la totalidad del planeta. Se sigue negando a las poblaciones indígenas
el derecho a la libre determinación. En muchos casos, los gobiernos del
mundo han incumplido de forma manifiesta su obligación de prevenir los
conflictos, proteger a los civiles, poner fin a la guerra, eliminar el colonialismo,
garantizar los derechos humanos y crear condiciones de paz permanente. En
consecuencia, esa misión y responsabilidad históricas no pueden
ponerse únicamente en manos de los gobiernos. El Llamamiento de La Haya
propone a los ciudadanos un Programa del siglo XXI por la Paz y la Justicia. El
Programa entrañará la adopción de un criterio totalmente
novedoso, basado en el modelo reciente de nueva diplomacia en que activistas,
gobiernos progresistas y organizaciones internacionales han colaborado con un
objetivo común. Daremos muestras de la creatividad y el valor necesarios
para crear una cultura de paz en el siglo XXI y desarrollar instituciones nacionales
y supranacionales que, en última instancia, han de garantizar la paz y
la justicia en el mundo. Ya
existen muchas opciones. La sociedad civil ha prosperado desde el fin de la guerra
fría y ha lanzado diversas campañas encaminadas a eliminar las minas
terrestres, reducir el tráfico de armas pequeñas, aliviar la deuda
del tercer mundo, poner fin a la violencia contra la mujer, eliminar las armas
nucleares, proteger los derechos del niño, poner fin al uso de niños
como soldados y crear una corte penal internacional independiente. Esas iniciativas
de base comunitaria han tenido amplia repercusión. Dan resultado porque
movilizan al ciudadano de a pie, porque integran diferentes sectores (los derechos
humanos, el medio ambiente, la asistencia humanitaria, el desarrollo sostenible
y otros) y porque invitan a la mujer, a la juventud, los pueblos indígenas,
las minorías, las personas con discapacidad y otros grupos afectados a
participar plenamente en su ejecución. Esas
campañas han generado unidad y cohesión y han demostrado lo que
puede lograrse cuando se escucha a la gente en lugar de hablarle. El Llamamiento
de La Haya por la Paz intenta escuchar y aprender para luego construir. De ese
proceso surgirá un nuevo Programa (ciudadano) del siglo XXI por la Paz
y la Justicia. Es un objetivo indispensable y alcanzable. Se
entiende que la mayor parte de los grupos participantes tienen mandatos específicos
que tratan de cumplir en el marco del proceso de La Haya. No se pedirá
a los grupos participantes que aprueben una plataforma común ni las propuestas
de otros grupos excepto mediante solicitudes de firmas y otros procesos voluntarios
de consenso. Temas Los
componentes del Llamamiento de La Haya, desde el programa de la conferencia hasta
las campañas, están motivados por los siguientes temas principales Fracaso
de los métodos tradicionales En
general, los métodos tradicionales para prevenir la guerra y consolidar
la paz, han fracasado estrepitosamente. Prueba de ello es la creciente brutalidad
de las guerras y el insensible atropello de la población civil en conflictos
como los del Congo, Sierra Leona y Kosovo. La impunidad de la depuración
étnica y de los crímenes de lesa humanidad no es compatible con
el derecho internacional. Las tácticas prepotentes de las grandes Potencias
no son diplomacia. Las sanciones que hambrean a los pobres no son solidaridad.
Los esfuerzos tardíos por mantener la paz no son sustituto de los complejos
sistemas de alerta temprana y prevención de conflictos que se necesitan.
Seguridad humana
Es
hora de redefinir la seguridad en términos de necesidades humanas y ecológicas
en lugar de soberanía y fronteras nacionales. Redistribuir los fondos del
ámbito de los armamentos a los de la seguridad humana y el desarrollo sostenible
permitirá establecer nuevas prioridades que culminarán en un nuevo
orden social en el que estará garantizada la participación en pie
de igualdad de los grupos marginados, incluidas las mujeres y las poblaciones
indígenas, se restringirá el uso de la fuerza militar y se avanzará
hacia la seguridad colectiva mundial. Poder
flexible Es
muy alentador observar que la sociedad civil y los gobiernos progresistas están
optando por formas "flexibles" de ejercer el poder recurriendo a la
negociación, construyendo coaliciones y aplicando nuevos métodos
de diplomacia para resolver las controversias y rechazando los dictados rígidos
de las principales Potencias, fuerzas militares y conglomerados económicos.
Todos los derechos humanos para todos
Las
violaciones de los derechos humanos son una de las causas fundamentales de las
guerras. Esas violaciones incluyen la negación de derechos económicos,
sociales y culturales, así como de derechos políticos y civiles.
La distinción artificial entre esos dos tipos de derechos no puede seguir
tolerándose. Afirmamos el carácter universal e indivisible de los
derechos humanos y exigimos mecanismos más eficaces para aplicar y hacer
cumplir los tratados de derechos humanos y reparar el daño ocasionado a
las víctimas por la violación de sus derechos.
Reemplazar la ley de la fuerza
por la fuerza de la ley
El
estado de derecho ha sido soslayado con arrogancia en los conflictos contemporáneos.
Mediante el Llamamiento de La Haya se pretende desarrollar y promover en todo
el mundo la adhesión al derecho internacional y su aplicación. También
se pretende fortalecer las instituciones de derecho internacional como la Corte
Internacional de Justicia y crear nuevas instituciones como la Corte Penal Internacional.
Por otra parte, es preciso facilitar el acceso de los particulares a los conocimientos
y recursos en el ámbito del derecho internacional.
Tomar la iniciativa de establecer la paz
Es
hora de que los pueblos renueven su compromiso con la paz y, en caso necesario,
arrebaten las medidas de paz del control exclusivo de los políticos y las
instituciones militares. Muy a menudo, las iniciativas de paz se proponen como
último recurso, en su negociación participan sólo los promotores
de la guerra y sus disposiciones se imponen a quienes se han visto más
afectados por el conflicto, en particular las mujeres y los niños. Hay
que invitar a la mesa de negociación de los acuerdos de paz a aquellos
que más han sufrido y garantizar la representación equitativa de
la mujer. En caso necesario, la sociedad civil también debería concertar
iniciativas de paz antes de que la crisis sea inmanejable y se pierdan vidas.
Ello podría ayudar a poner en práctica la consigna de la alerta
temprana.
Mundialización de abajo hacia arriba
La
alarmante concentración del poder económico y la irresponsable imposición
de políticas macroeconómicas neoliberales está destruyendo
el medio ambiente, generando pobreza y desesperación, ampliando las divisiones
y fomentando la guerra. El Llamamiento de La Haya apoya los esfuerzos encaminados
a cuestionar ese modelo destructivo de mundialización mediante coaliciones
de base comunitaria como el Jubileo 2000 en favor de la condonación de
las deudas y campañas para erradicar la pobreza y promover la emancipación
económica de la mujer.
Adopción de decisiones democráticas
en el plano internacional
El
sistema de las Naciones Unidas y otras instituciones multilaterales tienen la
capacidad de constituir una singular fuerza universal para la paz. No obstante,
a menudo se las ha tratado con cinismo, se han visto politizadas y les han faltado
fondos. Es preciso revitalizar el sistema internacional, democratizarlo y proporcionarle
recursos para que realice su potencial de consolidación de la paz. En particular,
propugnamos un Consejo de Seguridad que sirva a la seguridad humana en lugar de
a los intereses de las grandes Potencias y una reorientación radical de
las instituciones financieras internacionales para que sean más transparentes
y responsables y estén al servicio de las necesidades humanas y no de los
conglomerados económicos.
Intervención humanitaria
El
Llamamiento de La Haya exige una intervención rápida y eficaz de
las fuerzas humanitarias, con sujeción a las disposiciones de la Carta
de las Naciones Unidas, cuando la población civil se ve amenazada por el
genocidio, los crímenes de guerra, los crímenes de lesa humanidad
y los desastres nacionales extremos. Es extraordinario que se haya prestado tan
poca atención a la idea de establecer una fuerza de intervención
permanente. La sociedad civil debe considerar con urgencia nuevas formas de intervención
civil.
Encontrar dinero para la paz y agotar los fondos
para la guerra
La
distribución de recursos está gravemente desequilibrada. Muchos
de los conflictos actuales están impulsados por la codicia y el acaparamiento
de materias primas, mientras se gastan millones en el comercio de armamentos y
otras formas de militarización. Al mismo tiempo, muchas iniciativas de
paz y programas de seguridad humana valederos carecen de fondos a pesar de que
los gobiernos han aprobado una serie extraordinaria de planes de acción
mundiales en las históricas conferencias mundiales convocadas en los diez
últimos años. Es preciso revertir esas prioridades. Además
de eliminar las armas de destrucción en masa y restringen drásticamente
el comercio de armas, es preciso reducir progresivamente los presupuestos militares. Medidas
principales: aplicación del Programa de La Haya
El Llamamiento de La Haya por la Paz servirá de plataforma de lanzamiento
de varias iniciativas y campañas importantes. A continuación se
describen algunas de las medidas principales que se pondrán de relieve
en La Haya. Representan iniciativas de la sociedad civil y de coaliciones que
buscan nuevos asociados para sus redes mundiales. Muchas otras medidas surgirán
de la propia conferencia.
Red
de Acción Internacional sobre Armas Pequeñas (IANSA) La
Red de Acción Internacional sobre Armas Pequeñas (IANSA) es una
red mundial de organizaciones no gubernamentales dedicada a prevenir la proliferación
y utilización ilícitas de armas pequeñas ampliando los márgenes
de acción internacional. En la Conferencia, IANSA examinará el efecto
devastador de la proliferación y la utilización indebida de armas
pequeñas, destacará la necesidad de lanzar una campaña mundial
y alentará a las organizaciones de la sociedad civil a mancomunar sus esfuerzos
para afrontar uno de los mayores problemas humanitarios de nuestra era.
Campaña Mundial de Educación para la Paz
La
cultura de la paz se logrará cuando los ciudadanos del mundo comprendan
los problemas mundiales, tengan la capacidad de resolver los conflictos y luchar
por la justicia en forma no violenta, observar las normas internacionales de derechos
humanos y de justicia, apreciar la diversidad cultural y respetar a la Tierra
y al prójimo. Sólo es posible lograr ese aprendizaje mediante una
educación sistemática para la paz. La
Conferencia lanzará un llamamiento y una campaña para apoyar la
proclamación por las Naciones Unidas del Decenio Internacional de una cultura
de paz y no violencia para los niños del mundo y para introducir la educación
para la paz y los derechos humanos en todas las instituciones educacionales, incluidas
las facultades de medicina y de derecho. La campaña se llevará a
cabo mediante una red mundial de asociaciones de educación y grupos de
tareas regionales, nacionales y locales integrados por ciudadanos y educadores.
Campaña de ratificación mundial de
la Corte Penal Internacional
En
la Conferencia, la Coalición de organizaciones no gubernamentales para
el establecimiento de una Corte Penal Internacional lanzará su campaña
mundial de ratificación del Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional.
Será una corte permanente para llevar ante la justicia a los responsables
del genocidio, los crímenes de guerra y los crímenes de lesa humanidad.
Para cumplir su objetivo de lograr las 60 ratificaciones, la campaña se
centrará en informar al público en general, todos los sectores de
la sociedad civil, los medios de información y las autoridades de todo
el mundo acerca de la Corte Penal Internacional y su funcionamiento.
Campaña internacional de prohibición de las minas
terrestres
La
Campaña internacional de prohibición de las minas terrestres publicará
su primer informe sobre la aplicación del Tratado de Ottawa sobre la prohibición
de las minas terrestres y reiterará su llamado a la ratificación
universal. Las próximas medidas de la Campaña incluyen la universalización,
ratificación y aplicación del Tratado, que prohíbe la utilización,
la producción, el almacenamiento y la transferencia de minas antipersonal.
Mediante la campaña también se pretende lograr que los Estados partes
en el Tratado cumplan su compromiso de aumentar la remoción de minas y
la asistencia a las víctimas en todo el mundo.
Eliminación de las armas nucleares
En
junio de 1998, la Coalición del Nuevo Programa, compuesto por siete audaces
gobiernos Ð Brasil, Egipto, Irlanda, México, Nueva Zelandia, Sudáfrica
y Suecia Ð exhortaron a los Estados poseedores de armas nucleares a adoptar
de inmediato varias medidas prácticas, como la de desalertar todas las
fuerzas nucleares. Presentaron su programa en una resolución de las Naciones
Unidas aprobada en diciembre de 1998 por 114 votos contra 18. Continuando
ese impulso, en la Conferencia de La Haya, la Asociación Internacional
de Abogados Opuestos a las Armas Nucleares, INESAP, la Oficina Internacional para
la Paz, la Asociación Internacional de Médicos para la Prevención
de la Guerra Nuclear, Abolition 2000 y la Iniciativa de Potencias Medianas lanzarán
una campaña para que los Estados poseedores de armas nucleares y aquellos
que no las poseen entablen negociaciones con vistas a concluir rápidamente
una convención para eliminar las armas nucleares conforme a lo dispuesto
en el artículo VI del Tratado sobre la no proliferación y por la
Corte Internacional de Justicia. Medidas
mundiales en prevención de la guerra En
la Conferencia, el Institute for Defense and Disarmament Studies, la Union of
Concerned Scientists y el World Order Models Projects lanzarán un Plan
de Acción Mundial para Prevenir la Guerra. Se trata de un programa amplio
en varias etapas para lograr que los conflictos armados se conviertan en hechos
excepcionales. En
el Plan se propone una combinación mejorada de medidas de prevención
de conflictos, mantenimiento de la paz, desarme y promoción de los derechos
humanos, las soluciones no violentas y el estado de derecho. El Plan tiene por
objeto contribuir al establecimiento de una coalición que incluya a quienes
pretenden aplicar medidas no violentas a la solución de controversias y
educar para la paz, abordar la causas fundamentales de la guerra derivadas de
la injusticia social y económica, prestar ayuda humanitaria, estimular
el desarrollo económico, prevenir los conflictos, mantener la paz y promover
el desarme, tanto de armas convencionales como nucleares.
Impedir la utilización de niños soldados
La
Coalición para impedir la utilización de niños soldados fue
establecida en mayo de 1998 por organizaciones no gubernamentales internacionales
importantes para poner fin a la reclutación y utilización como soldados
de menores de 18 años de edad, tanto por parte de las fuerzas armadas del
gobierno como por grupos armados de la oposición. En la Conferencia, la
Coalición internacional, en cooperación con el UNICEF y la Coalición
de los Países Bajos para impedir la utilización de niños
como soldados, reiterará su llamamiento para que se impida la utilización
de niños como soldados en todo el mundo y se promuevan medidas concertadas
por el gobierno y la sociedad civil, sobre todo en los países donde se
sigue reclutando e involucrando a niños en conflictos armados. Introducción
a los lineamientos principales del Programa de La Haya por la Paz y la Justicia
Los cuatro lineamientos principales del Llamamiento de La Haya Ð las causas
principales de la guerra/la cultura de la paz, el derecho y las instituciones
internacionales en los ámbitos del derecho humanitario y los derechos humanos,
la prevención, solución y transformación de conflictos violentos
y el desarme y la seguridad humana Ð se pretende exponer, con la mayor exactitud
posible, las cuestiones, iniciativas y principios enunciados por las organizaciones
participantes. En varios casos, los términos o el estilo empleados en un
determinado tema del programa han sido propuestos por una coalición de
organizaciones o se han convenido tras prolongadas deliberaciones con los grupos
interesados. Para que las numerosas contribuciones recibidas tengan la mayor repercusión
posible, no hemos tratado de uniformar el estilo de las secciones relativas a
los cuatro lineamientos ni hemos eliminado ciertas repeticiones.
Las
Causas principales de la guerra/la cultura de la paz
1. Educar para la paz, los derechos humanos y la democracia
Para
combatir la cultura de la violencia que afecta a nuestra sociedad, la generación
venidera se merece una educación radicalmente diferente que, en vez de
celebrar la guerra, eduque para la paz, la no violencia y la cooperación
internacional. Mediante el Llamamiento de La Haya por la paz se pretende lanzar
una campaña mundial para dotar a las personas de todos los sectores de
la sociedad con las aptitudes de mediación, transformación de conflictos,
promoción de consenso y cambio social no violento que hacen posible el
establecimiento de la paz: En
el marco de la campaña: Se
insistirá en que la educación para la paz sea obligatoria en todos
los niveles del sistema educativo.
Se exigirá que los ministerios de educación pongan sistemáticamente
en práctica iniciativas de educación para la paz en los ámbitos
local y nacional.
Se pedirá a los organismos de asistencia para el desarrollo que promuevan
la educación de la paz como componente de la formación de maestros
y la producción de material pedagógico.
2.
Combatir los efectos adversos de la mundialización La
mundialización económica ha marginado a grandes secciones de la
población mundial, agrandando la brecha entre ricos y pobres. El
Llamamiento de La Haya por la Paz respalda la creación de un orden económico
mundial justo en que se haga especial hincapié en:
Una
campaña internacional entre organizaciones locales, nacionales, internacional
e intergubernamentales para promover el respeto de los derechos laborales.
Una reforma democrática del Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional,
la Organización Mundial del Comercio y otras instituciones financieras
internacionales.
La reglamentación del sistema financiero internacional.
La rendición de cuentas por las empresas multinacionales, incluidas propuestas
para otorgar mandatos internacionales y revocarlos en caso de abuso grave y propuestas
encaminadas a promover el respeto de los códigos y las normas internacionales
de comercialización.
La financiación del desarrollo económico con nuevos recursos, como
los gravámenes moderados de la transferencia internacional de armas o fondos
(impuesto Tobin).
Ampliación del Grupo de los Ocho a un Grupo de los Dieciséis o creación
de un consejo de seguridad ambiental que incluya países del mundo en desarrollo.
Condonación de las agobiantes deudas de los países más pobres
del mundo y de las oprobiosas deudas heredadas de los gobiernos no democráticos
corruptos por los gobiernos democráticos que los han sucedido.
Reconocimiento y ejercicio de los derechos económicos, sociales y culturales,
incluidos el derecho al desarrollo, los derechos del niño y los derechos
de la mujer.
3. Promoción de la utilización sostenible y equitativa de los recursos
del medio ambiente
Como
se indica en el Informe sobre Desarrollo Humano 1998 del Programa de las Naciones
Unidas para el Desarrollo, "los consumidores dominantes del mundo se concentran
de manera abrumadora entre los que tienen buena situación, pero el daño
ambiental provocado por el consumo mundial recae más severamente sobre
los pobres". El
Llamamiento de La Haya por la Paz apoya las iniciativas encaminadas a:
Fortalecer
el derecho internacional ambiental y su aplicación mediante, entre otras
medidas, la promoción del concepto del derecho fundamental a un ambiente
limpio y sano.
Encarar los problemas del consumo excesivo y la mala distribución de los
recursos ambientales.
Abordar el tema cada vez más grave que plantea la distribución no
equitativa del agua.
Apoyar las campañas para salvar de la degradación ambiental los
bosques y especies del mundo (incluida la especie humana).
Poner fin a la destrucción militar del medio ambiente y, en particular,
a la militariza ción de los territorios indígenas.
Determinar otros métodos de desarrollo sostenible.
4. Eliminar el colonialismo y el neocolonialismo
Las poblaciones indígenas y los que no tienen representación padecen
la supresión de su derecho a la libre determinación, el genocidio
étnico y cultural, la violación de sus libertades culturales, de
idioma y de culto y la militarización y nuclearización de sus vidas,
tierras y aguas.
El
Llamamiento de La Haya por la Paz apoya:
Los
intentos de los pueblos colonizados por ejercer su derecho a la libre determinación.
La Eliminación de la colonización, enunciada en diversos acuerdos
internacionales como la Declaración sobre la concesión de la independencia
a los países y pueblos coloniales y la Declaración de los derechos
de las poblaciones indígenas.
El mantenimiento del Comité de Descolonización de las Naciones Unidas
hasta que todos los territorios no autónomos hayan comenzado a ejercer
su derecho a la libre determinación y la independencia.
El establecimiento de un foro permanente para las poblaciones indígenas
en las Naciones Unidas.
La prohibición del vertimiento de desechos tóxicos de los países
industrializados en los países en desarrollo.
El cierre de las bases militares extranjeras.
5. Eliminar la intolerancia racial, étnica, religiosa
y de género
La intolerancia racial, étnica y religiosa y el nacionalismo se cuentan
entre las principales causas de los conflictos armados modernos.
El
Llamamiento de La Haya por la Paz apoya:
Los esfuerzos para eliminar la manipulación de las diferencias raciales,
étnicas, religiosas y de género con fines políticos y económicos.
La aplicación de la Convención Internacional sobre la Eliminación
de todas las Formas de Discriminación Racial.
Los preparativos de la Conferencia Mundial de las Naciones Unidas contra el Racismo,
la Discriminación Racial, la Xenofobia y las Formas Conexas de Intolerancia
(2001).
La inclusión de los crímenes motivados por prejuicios en los sistemas
judiciales del mundo.
La
educación y la legislación para combatir la homofobia.
La promoción de medidas de acción afirmativa hasta que se hayan
reparado las consecuencias de la discriminación.
6. Promover la justicia entre los géneros
El precio del machismo que se sigue pagando en la mayoría de las sociedades
es muy alto para los hombres, cuyas opciones se ven limitadas por esa norma, y
para las mujeres, que sufren una violencia continua en tiempo de guerra y de paz.
El Llamamiento de La Haya por la Paz apoya:
La
participación activa de las mujeres en números significativos en
todos los foros de adopción de decisiones y formulación de políticas.
Los esfuerzos por reconocer y poner en práctica la capacidad de la mujer
como promotora de la paz.
La aplicación de la Convención sobre la eliminación de todas
las formas de discriminación contra la mujer.
La redefinición de la distorsionada distribución de papeles según
el género, que perpetúa la violencia.
7. Proteger y respetar a los niños y a los jóvenes
Los niños y los jóvenes siguen siendo explotados y agredidos, particularmente
en situaciones de conflicto violento en que atacar a los niños se ha convertido
no sólo en una consecuencia, sino a menudo en una estrategia de la guerra.
El Llamamiento de La Haya por la Paz apoya las iniciativas para:
Lograr
la aprobación y aplicación universales de la Convención sobre
los Derechos del Niño, incluida la eliminación del trabajo infantil
y de la utilización de niños como soldados.
Velar porque se preste asistencia humanitaria y protección a los niños
en situaciones de conflicto armado.
Rehabilitar y reintegrar a los niños expuestos a conflictos violentos que
los han traumatizado.
Reconocer el papel de los niños y de los jóvenes como promotores
de la paz incluyendo a la juventud en las actividades de consolidación
de la paz.
8. Promover la democracia internacional y un ejercicio imparcial del poder en
todo el mundo
La promoción de la democracia en todos los niveles de la sociedad es un
requisito para reemplazar la ley de la fuerza por el estado de derecho. Establecer
procesos más representativos y democráticos de adopción de
decisiones es un requisito para lograr un ejercicio del poder limitado y responsable
en los planos regional y mundial mediante mecanismos legislativos obligatorios,
coercitivos y equitativos.
El Llamamiento de La Haya por la Paz respalda:
La
reforma y democratización de las Naciones Unidas, incluido el fortalecimiento
democrático de la Asamblea General y el reconocimiento como entidades consultivas
de representantes de la sociedad civil, organizaciones no gubernamentales y parlamentarios
en todos los niveles de las Naciones Unidas. La
promoción de instituciones regionales para fomentar la paz a través
de la adhesión al derecho internacional.
La modificación de las fórmulas de votación ponderada utilizadas
en las instituciones financieras internacionales para proteger los intereses de
las naciones pequeñas.
Las recomendaciones de la Comisión sobre Buen Gobierno a Nivel Mundial,
incluida la participación de la sociedad civil en el ejercicio del poder
en todo el mundo.
La reforma del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para que su composición
sea más representativa y su proceso de adopción de decisiones más
transparente.
9. Proclamar la no violencia activa
Se suele creer, aunque nunca se ha demostrado, que la violencia y la guerra son
inherentes a la naturaleza humana. En realidad, muchas tradiciones y ejemplos
demuestran que la no violencia es una forma eficaz de lograr el cambio social.
El Llamamiento de La Haya por la Paz apoya las medidas encaminadas a:
Reemplazar
la celebración del militarismo con modelos de no violencia activa.
Lanzar una campaña para eliminar, o al menos reducir, la violencia en los
medios de difusión y en el lenguaje cotidiano.
Promover actividades relacionadas con el Año Internacional de la Cultura
de la Paz (2000) y el Decenio Internacional de una cultura de paz y no violencia
para los niños del mundo (2001 a 2010) proclamados por las Naciones Unidas.
10. Eliminar la violencia de la comunidad a nivel local
La violencia en las comunidades locales abre el camino a los conflictos nacionales
e internacionales.
El Llamamiento de La Haya por la Paz apoya las iniciativas encaminadas a:
Reintegrar
a la sociedad a los jóvenes y a algunos de sus mayores que han sido marginados
a menudo como consecuencia de oportunidades económicas limitadas y cuya
marginación ha dado pie a comportamientos violentos.
Promover iniciativas locales de paz, como la entrega de armas, los campamentos
de paz y la capacitación para la solución de conflictos.
11. Hacer participar a las religiones del mundo en la
transformación de la cultura de la violencia en una cultura de paz y de
justicia
Las religiones han provocado guerras pero también pueden promover el desarrollo
de una cultura de paz. Es preciso hacerlas participar para promover vías
de relación pacíficas.
El
Llamamiento de La Haya por la Paz apoya: La
cooperación entre religiones y creencias en el ámbito del desarme
y la paz mundiales.
La promoción de la coexistencia y la reconciliación entre religiones.
Los derechos
y las instituciones internacionales en los ámbitos del derecho humanitario
y de los derechos humanos
12. Impulsar la Campaña mundial para el establecimiento
de la Corte Penal Internacional
El Llamamiento de La Haya por la Paz apoyará los esfuerzos de la Coalición
de organizaciones no gubernamentales para el establecimiento de una corte penal
internacional por ampliar sus gestiones a nivel mundial con vistas a establecer
una corte penal internacional permanente mediante una intensa campaña de
educación y de ratificación y la participación activa en
los períodos de sesiones de la Comisión Preparatoria de las Naciones
Unidas para la Corte Penal Internacional. La Coalición buscará nuevos
asociados entre las organizaciones no gubernamentales participantes en el Llamamiento
de La Haya y aprenderá de la valiosa experiencia de promoción de
intereses y establecimiento de contactos de otras campañas relativas a
tratados internacionales, como la Campaña internacional de prohibición
de las minas terrestres.
13. Promover la cooperación estrecha entre los
ámbitos afines del derecho internacional humanitario y del derecho relativo
a los derechos humanos
El
Llamamiento de La Haya por la Paz reconoce la afinidad cada vez mayor entre los
ámbitos del derecho humanitario internacional y el derecho relativo a los
derechos humanos, hecho fundamental para la protección efectiva de las
víctimas de las violaciones de unos y otros derechos. El Llamamiento propugnará
cambios en el desarrollo y la aplicación de leyes en esos dos ámbitos
para colmar importantes lagunas en la protección y armonizar esos ámbitos
fundamentales del derecho internacional.
14. Fortalecer el apoyo a los tribunales penales internacionales
El
establecimiento de los tribunales penales internacionales para la ex Yugoslavia
y para Rwanda constituyen las primeras medidas que la comunidad internacional
ha adoptado desde el fin de la segunda guerra mundial para hacer comparecer ante
la justicia a los responsables de violaciones del derecho internacional humanitario
y de los derechos humanos. El Llamamiento de La Haya exigirá que se acuse
y detenga a los presuntos responsables de crímenes de guerra que están
en libertad. También examinará las prácticas y los métodos
de trabajo de los tribunales y la necesidad de responder a las acusaciones de
que están politizados y de promover una relación de trabajo constructiva
entre los tribunales y la sociedad civil y las organizaciones regionales e internacionales.
El Llamamiento de La Haya apoya los esfuerzos de las Naciones Unidas por establecer
un tribunal penal internacional para investigar el genocidio y los crímenes
de lesa humanidad cometidos en Camboya y enjuiciar a sus responsables.
15. Ejercer la competencia universal respecto de los
crímenes universales: Afirmar el precedente de Pinochet
Actualmente,
se suele reconocer que los crímenes de guerra, los crímenes contra
la paz y las violaciones de los principios de derechos humanos universalmente
reconocidos son materia de interés mundial, no sólo nacional. Ahora
bien, no todas las personas que cometen un crimen universal pueden o deben ser
juzgadas por la Corte Penal Internacional, una vez establecida, o por un tribunal
especial como los constituidos para Rwanda y la ex Yugoslavia. La sociedad civil
y los tribunales locales deben hacer su parte, como demuestran las gestiones de
los tribunales españoles en el caso de Pinochet. El Llamamiento de La Haya
instará a los sistemas legislativos y judiciales nacionales de todo el
mundo a incorporar en sus leyes el principio de la competencia universal respecto
de esos crímenes y de los perjuicios para que las violaciones graves de
los derechos humanos, especialmente las cometidas contra los niños, no
se traten con impunidad.
16. Reformar y ampliar el papel de la Corte Internacional
de Justicia en el contexto de un sistema mundial de justicia más amplio
La
Corte Internacional de Justicia debe servir de base de un sistema de justicia
internacional más eficaz e integrado. El Llamamiento de La Haya respaldará
las propuestas encaminadas a fortalecer las relaciones entre las instituciones
jurídicas nacionales, regionales e internacionales para crear un sistema
mundial de justicia más amplio.
17. Proteger mejor y resarcir a las víctimas de
los conflictos armados
Desde
la segunda guerra mundial, la naturaleza de los conflictos se ha transformado
profundamente; a raíz de ello, los civiles son el blanco frecuente de los
ataques y el número de civiles heridos y muertos en los conflictos supera
con creces el número de víctimas entre los combatientes. El Llamamiento
de La Haya propugnará una mayor protección para las víctimas
más frecuentes y vulnerables de la proliferación de armas convencionales
y de conflictos armados, como los desplazados en el interior de los países,
los refugiados, las mujeres y los niños. También se tratará
de promover una adhesión más consecuente a las normas del derecho
internacional humanitario y el derecho de los derechos humanos por los combatientes
no estatales y las fuerzas paramilitares cuasiestatales y se examinará
el papel de las Naciones Unidas en las situaciones de conflicto armado. Por último,
el Llamamiento de La Haya exigirá que las víctimas de los conflictos
armados y las violaciones de los derechos humanos sean resarcidas mediante el
establecimiento de fondos nacionales, regionales e internacionales de indemnización
de las víctimas y otras medidas de reparación para atender las necesidades
de las víctimas de forma oportuna.
18. Poner fin a la violencia contra la mujer en tiempo
de conflicto armado
Hoy
en día, la guerra, los conflictos armados y la presencia de bases militares
afecta a las mujeres, los adolescentes y los niños como nunca antes. Las
mujeres y sus familias son víctimas cada vez más frecuentes de actos
de violencia y crímenes de guerra como la violación, el abuso sexual,
la prostitución forzada y la esclavitud sexual. También afrontan
diversos problemas en su calidad de víctimas y sobrevivientes desplazados
en el interior de los países, convertidos en refugiados o presionados por
sus gobiernos para no ejercer sus derechos en respuesta a violaciones cometidas
por personal militar extranjero. El Llamamiento de La Haya apoya la integración
de medidas básicas de protección de la mujer en el estatuto de la
Corte Penal Internacional y propugnará cambios adicionales en el desarrollo
y la aplicación del derecho internacional para garantizar los derechos
y la dignidad de la mujer en los conflictos armados.
19. Impedir la utilización de niños soldados
Se
calcula que más de 300.000 menores de 18 años participan en conflictos
armados en todo el mundo. Cientos de miles son miembros de las fuerzas armadas
o de grupos militares y pueden ser enviados a combatir prácticamente en
cualquier momento. La Coalición para impedir la utilización de niños
soldados, el UNICEF y el Comité Internacional de la Cruz Roja están
llevando a cabo una campaña activa para elevar a los 18 años la
edad mínima de reclutamiento. También instan a los gobiernos y a
todos los grupos armados a no reclutar a menores de 18 años, a desmovilizar
de inmediato a los niños soldados y a incorporar sus necesidades en las
medidas de mantenimiento de la paz, los acuerdos de paz y los programas de desmovilización
y a poner fin a esa práctica irracional y rehabilitar y reintegrar a la
sociedad a los ex niños soldados. El Llamamiento de La Haya brindará
a otras organizaciones no gubernamentales la oportunidad de contribuir a esas
campañas y de examinar otros métodos de protección de los
derechos del niño.
20. Ayudar a las víctimas a hacer comparecer ante
la justicia a sus victimarios con arreglo al derecho humanitario y al derecho
relativo a los derechos humanos
Las
tendencias recientes de los procesos civiles y penales nacionales y regionales
permiten a las víctimas de graves violaciones de los derechos humanos y
del derecho humanitario internacional llevar ante la justicia a sus responsables.
Ese derecho existe en algunas cortes locales y tribunales regionales, como las
Cortes Europea e Interamericana de Derechos Humanos, y ha dado pie a acciones
judiciales contra entidades del sector privado, como los mercenarios y las fábricas
de armas y otras empresas. El Llamamiento de La Haya propugnará el reconocimiento
de ese derecho en todo el orden jurídico internacional.
21. Proteger a los defensores de los derechos humanos, el personal humanitario
y quienes denuncian violaciones
En
1998 murieron en cumplimiento de sus funciones más representantes civiles
de las Naciones Unidas que integrantes de los componentes militares de las misiones
de mantenimiento de la paz. Además, innumerables defensores de los derechos
humanos e integrantes del personal humanitario de organizaciones nacionales, regionales
e internacionales han sido heridos o muertos en el desempeño de su labor.
El Llamamiento de La Haya propondrá y exigirá mejoras en la protección
de los defensores de los derechos humanos y el personal humanitario sobre el terreno,
así como mecanismos para observar y mitigar las violaciones de los derechos
de esas personas. También se promoverá una mayor protección
de quienes denuncian violaciones del derecho internacional u otras maniobras ilegales
cometidas por gobiernos, empresas y otras instituciones, arriesgando su trayectoria
profesional y a veces la vida.
22. Capacitar a organizaciones de base comunitaria para
que utilicen mecanismos nacionales, regionales e internacionales en la aplicación
del derecho internacional
Hay
oportunidades cada vez mayores de que las organizaciones de base comunitaria puedan
reparar las violaciones del derecho humanitario y de los derechos humanos cometidas
en los planos local o nacional mediante recursos de mecanismos regionales e internacionales.
El Llamamiento de La Haya pondrá en práctica programas de capacitación
y concienciación en que se promoverá la comprensión de esos
recursos y de las formas en que las organizaciones de base comunitaria puedan
colaborar u obrar de forma independiente para velar por que el acceso a esos mecanismos
sea irrestricto y asiduo. El Llamamiento de La Haya también brindará
a los activistas la oportunidad de aprender la forma en que pueden participar
en la identificación de quienes han violado esos derechos en sus comunidades
y hacerlos comparecer ante la justicia.
23. Promover un mayor conocimiento, aprendizaje y comprensión
por el público del derecho internacional humanitario y del derecho relativo
a los derechos humanos
La
cada vez más probable participación internacional en los conflictos
armados pone de relieve la necesidad de una formación efectiva en derechos
humanos y asuntos humanitarios del personal de mantenimiento de la paz, paralelamente
a una formación similar para las instituciones militares nacionales con
el objeto de difundir los principios del derecho internacional y su observancia.
También es necesario formar en derecho humanitario y derecho relativo a
los derechos humanos a los encargados de elaborar y hacer cumplir las leyes nacionales.
El Llamamiento de La Haya promoverá la formación obligatoria en
derecho humanitario y derechos humanos de letrados, legisladores, magistrados
y políticos.
24. Integrar la protección de los derechos humanos en la prevención
y solución de conflictos, así como la reconstrucción posterior
a los conflictos
La
intervención internacional y regional en los conflictos es un fenómeno
cada vez más frecuente en el ámbito de la solución de conflictos
y la reconstrucción posterior a los conflictos. La comunidad internacional
asume con frecuencia cada vez mayor la responsabilidad de consolidar las instituciones
políticas, jurídicas, sociales y económicas en las sociedades
que han atravesado un conflicto. El Llamamiento de La Haya propugnará medidas
para que la protección sistemática y a largo plazo de los derechos
humanos sea fundamental en esos procesos.
25. Aprender de los éxitos y fracasos de las comisiones de la verdad y
de las amnistías políticas
Se
han observado acontecimientos notables en el ámbito de la reconstrucción
posterior al conflicto en los últimos decenios, en particular la utilización
de comisiones de la verdad y amnistías políticas, como se hizo en
Sudáfrica, para reparar las sociedades desgarradas por la guerra, los conflictos
armados y el apartheid. El Llamamiento de La Haya examinará los fracasos
y éxitos de las comisiones de la verdad y las amnistías políticas,
así como las propuestas de establecer nuevas comisiones de la verdad para
Bosnia, Timor Oriental y otras regiones.
26. Establecer un sistema universal y efectivo de hábeas corpus
Los
miles de personas arrestadas cada año por motivos políticos, étnicos
y otros motivos ilegales necesitan un sistema efectivo que les permita a ellos
o a sus representantes hacer públicos sus casos antes de su asesinato,
tortura o desaparición. Es preciso dar vigor a las disposiciones del artículo
9 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos estableciendo
un sistema rápido y efectivo de hábeas corpus, que incluya el derecho
a apelar a comisiones o tribunales regionales o suprarregionales de derechos humanos.
27. Someter la guerra a controles democráticos
Nada
es más subversivo que dejar el poder de llevar a un país a la guerra
exclusivamente en manos del poder ejecutivo o del sector militar del gobierno.
El Llamamiento de La Haya pedirá a todos los países y organizaciones
internacionales que adopten medidas constitucionales o legislativas de modo que
se exija una aprobación parlamentaria para la iniciación del conflicto
armado, excepto en casos extremos que exija medidas inmediatas de defensa propia. La
prevención, solución y transformación de los conflictos violentos
28. Fortalecer la capacidad local
Con
frecuencia, los conflictos violentos son "resueltos" por agentes externos
con un conocimiento escaso o nulo de los deseos de quienes han de aceptar la solución,
de modo que su aplicación suele durar poco. Para que los esfuerzos por
prevenir, resolver y transformar los conflictos violentos sean eficaces a largo
plazo, deben contar con la participación de grupos de la sociedad civil
local comprometidos a consolidar la paz. El fortalecimiento de esa capacidad local
es fundamental para el mantenimiento de la paz y puede adoptar diversas formas,
desde la educación, la formación y el fomento del espíritu
voluntario en la sociedad hasta la financiación más sólida
de las iniciativas locales de consolidación de la paz y la difusión
en los medios de comunicación más amplia de la labor de los pacificadores
locales.
29. Fortalecer la capacidad de las Naciones Unidas de mantener la paz
Las
Naciones Unidas siguen constituyendo la mayor esperanza de lograr la paz mundial
mediante la cooperación multilateral. Hoy más que nunca, el firme
apoyo de la sociedad civil a los objetivos y propósitos de la Organización
es fundamental para que realice su pleno potencial como custodia de la paz y seguridad
internacionales. En particular, ese apoyo debería encauzarse hacia la reforma
de las Naciones Unidas, para promover su mayor democratización, y hacia
el fortalecimiento de su capacidad de prevenir los conflictos violentos, las violaciones
masivas de los derechos humanos y el genocidio, mediante por ejemplo la creación
de fuerzas de paz permanentes de las Naciones Unidas que se utilizarían
en intervenciones humanitarias y la determinación de otras fuentes de financiación
de las operaciones de paz de las Naciones Unidas.
30. Dar prioridad a la alerta y a la respuesta tempranas
Los
recursos que gastan los gobiernos y los órganos intergubernamentales para
prevenir los conflictos violentos son insuficientes, especialmente cuando se los
compara con los recursos que se destinan a las actividades que hay que llevar
a cabo cuando estalla un conflicto violento, como la intervención humanitaria,
el socorro de emergencia, las operaciones de imposición de la paz y la
reconstrucción general de las sociedades desgarradas por la guerra. La
sociedad civil debe adoptar la iniciativa de demostrar que la prevención
de conflictos es posible y preferible a responder a un conflicto violento, porque
evita sufrimientos y la pérdida de vidas humanas, así como el gasto
de recursos. En particular, habría que dar prioridad 1) a la dedicación
de más recursos a la prevención de conflictos, 2) a la creación
y al desarrollo ulterior de redes de alerta temprana de los conflictos y 3) a
la generación de la voluntad política necesaria para dar una respuesta
inmediata a las alertas recibidas.
31. Promover la capacitación de profesionales de la paz de extracción
civil
La
demanda de personal para la consolidación de la paz de extracción
civil, ya se trate de observadores de las elecciones, personal de derechos humanos
u observadores generales, va en aumento; no así la disponibilidad de civiles
con esa formación especial. Existe una necesidad acuciante de seguir promoviendo
la capacitación especializada de civiles Ð mujeres y hombres Ð
en las técnicas de solución de conflictos, mediación, negociación,
etc. y de promover su despliegue en zonas de conflicto para llevar a cabo actividades
de consolidación de la paz. El objetivo a largo plazo debería ser
la creación de un cuerpo internacional especializado de "profesionales
civiles de la paz" a los que se pueda recurrir para intervenir en zonas de
conflicto de forma inmediata.
32. Perfeccionar la aplicación de sanciones
La
imposición de sanciones económicas es una de las herramientas más
burdas de la diplomacia internacional. Las sanciones tienen la capacidad de desgarrar
el tejido de la sociedad a las que se aplican, así como de infligir terribles
penurias a integrantes inocentes de esa sociedad. El Secretario General Kofi A.
Annan ha exigido que las sanciones económicas sean más eficaces
y menos dañinas. Para ello hemos de encontrar maneras de orientar mejor
las sanciones económicas de modo que sus efectos no puedan desviarse de
los dirigentes cuyo comportamiento se pretende modificar y recaigan en civiles
inocentes. En interés de la infancia, las sanciones no deberían
imponerse sin exenciones obligatorias, inmediatas y aplicables otorgadas por motivos
humanitarios, combinadas con mecanismos de observación de los efectos de
las sanciones en la infancia y otros grupos vulnerables.
33. Fortalecer los mecanismos de intervención humanitaria
Para
evitar futuros actos de genocidio y violaciones graves de los derechos humanos,
es necesario crear mecanismos que permitan que la intervención humanitaria
proteja la vida de las personas en peligro.
34. Dar una perspectiva de género a la consolidación
de la paz
El
conflicto y la guerra son fenómenos en que las distinciones de género
cobran importancia. Después de la reproducción, la guerra es tal
vez el ámbito en que es más evidente la división del trabajo
según el género. Así pues, las mujeres y los hombres experimentan
los conflictos y las guerras de forma diferente y no tienen el mismo acceso al
poder y a la adopción de decisiones. Es necesario 1) poner en marcha iniciativas
concretas para comprender las relaciones entre la igualdad entre los géneros
y la consolidación de la paz, 2) fortalecer la capacidad de la mujer de
participar en iniciativas de consolidación de la paz y 3) lograr que la
mujer participe en pie de igualdad en la solución de conflictos al nivel
de la adopción de decisiones. Para cumplir ese objetivo, los gobiernos
deben comprometerse a incluir a mujeres de la sociedad civil como representantes
en todas las negociaciones de paz; las instituciones activas en los ámbitos
de la paz y la seguridad han de incorporar perspectivas de género a sus
actividades y métodos y la sociedad civil debe construir y fortalecer redes
transfronterizas de mujeres en pro de la paz.
35. Dar poder a la juventud
Aunque
las guerras son iniciadas por dirigentes irresponsables, las víctimas más
vulnerable son los jóvenes, tanto civiles como conscriptos. Su experiencia,
la frescura de sus puntos de vista y sus nuevas ideas deben tenerse en cuenta,
integrarse y ponerse en práctica en todos los niveles de la sociedad. Hay
cuantiosos indicios de que los jóvenes en situación de conflicto
son capaces de superar los prejuicios tradicionales, resolver conflictos con creatividad
y emprender procesos fructíferos de reconciliación y consolidación
de la paz. La oportunidad de que los jóvenes participen en la consolidación
de la paz es fundamental para romper el ciclo de la violencia y para reducir y
evitar los conflictos. Compartamos nuestros proyectos, nuestra amplitud de miras,
nuestra solidaridad y nuestra voluntad de aprender en un intercambio verdaderamente
intergeneracional basado en el respeto, la confianza y la responsabilidad mutuos.
36. Apoyar el derecho de las personas sin representación
a la libre determinación
Muchos
de los conflictos violentos y persistentes de hoy en día se desarrollan
entre Estados y personas sin representación y se caracterizan por un desequilibrio
de poder extremo. Como consecuencia, las personas sin representación no
pueden por sí solas entablar negociaciones con los Estados para la solución
pacífica de los conflictos. A raíz de ello, esos conflictos suelen
prolongarse durante decenios y causar a esos pueblos graves sufrimientos o la
aniquilación de su cultura. Para contrarrestar el desequilibrio de poder
que motiva esos conflictos es necesario que la comunidad internacional, tanto
en el plano gubernamental como en el no gubernamental, apoye activamente el derecho
de los pueblos a la libre determinación, dé prioridad a la solución
de esos conflictos y promueva formas no violentas de resolverlos. La
negación del derecho a la libre determinación ha causado numerosos
conflictos prolongados, que en su mayoría esperan solución. Es importante
reconocer que no es el derecho a la libre determinación el que provoca
el conflicto, sino su negación. Por consiguiente, es fundamental que el
derecho a la libre determinación reconocido internacionalmente se promueva
activamente como instrumento para la prevención y solución de conflictos.
37. Fortalecer la creación de coaliciones entre las organizaciones de la
sociedad civil
La
diversidad de las actividades de la sociedad civil en el ámbito de la prevención,
solución y transformación de conflictos es una de sus principales
ventajas. No obstante, la eficacia de esas actividades a menudo se ve obstaculizada
por la falta de coordinación entre los grupos que actúan en ámbitos
similares. Como resultado, a menudo se derrochan escasos recursos por la duplicación
de tareas y la falta de sinergia. Para aumentar la eficacia, es fundamental que
se establezcan redes que promuevan la creación de coaliciones y grupos
de base entre las organizaciones de la sociedad civil.
38. Fortalecer la capacidad regional y subregional para
la paz
Fortalecer
la capacidad regional para la paz, por ejemplo, mediante la Organización
para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), la Organización
de la Unidad Africana (OUA), la Asociación de Naciones del Asia Sudoriental
(ASEAN), la Organización de los Estados Americanos (OEA) y otras instituciones,
ayudaría a garantizar que determinados conflictos pasados por alto en otros
ámbitos reciban la atención y el esfuerzo por resolverlos que se
merecen.
39. Promover una diplomacia de diversas vías
En
el próximo siglo, debemos promover una diplomacia de diversas vías
como forma habitual de prevenir, resolver y transformar los conflictos violentos.
La diplomacia de diversas vías entraña la cooperación de
distintos sectores de la sociedad Ðgobiernos, organizaciones no gubernamentales,
grupos religiosos, medios de información, empresas, ciudadanos y otrosÐ
en la prevención del conflicto y la consolidación de la paz. Se
trata de una concepción multidisciplinaria de la consolidación de
la paz basada en el principio de que los particulares y las organizaciones son
más eficaces cuando colaboran que cuando obran por separado y que las situaciones
de conflicto involucran a una amplia e intrincada red de partes y de factores,
lo cual exige adoptar enfoque sistemático. Cada vía del sistema
aporta su propia perspectiva, enfoque y recursos, y es preciso recurrir a todos
ellos en el proceso de consolidación de la paz.
40. Utilizar los medios de información como instrumento
activo de la consolidación de la paz
Los
medios de información desempeñan una función indispensable
y controvertida en las situaciones de conflicto. Tienen la capacidad de exacerbar
o de apaciguar las tensiones y, por consiguiente, de desempeñar un papel
fundamental en la prevención y en la solución de conflictos violentos
y en la promoción de la reconciliación. Aparte de su función
tradicional de informar acerca de los conflictos, los medios de información
también pueden utilizarse para consolidar la paz de muchas otras formas.
Es preciso prestar especial atención a 1) la promoción de informes
objetivos y no provocativos de situaciones conflictivas para que los medios estén
al servicio de la causa de la paz y no la de la guerra y 2) seguir utilizando
los medios de información de formas creativas e innovadoras para consolidar
la paz y promover la reconciliación.
41. Promover el análisis de los efectos de las
políticas en los conflictos
La
sociedad civil debe alentar a los organismos nacionales, bilaterales e internacionales
y a las instituciones financieras internacionales a incorporar en la formulación
y aplicación de sus políticas dimensiones de prevención de
conflictos que incluyan 1) la evaluación de los efectos en los conflictos
de las políticas económicas y los proyectos de desarrollo propuestos
y 2) la introducción de elementos de consolidación institucional
y de fortalecimiento de los recursos humanos en las diversas formas de solución
de controversias y consolidación de la paz, a saber, centros de mediación,
capacitación en técnicas de negociación, educación
para la solución de conflictos, fomento de la tolerancia y promoción
de la coexistencia. El
desarme y la seguridad humana
42. Aplicar un Plan de Acción Mundial para Prevenir
la Guerra
El
Llamamiento de La Haya por la Paz apoya el Plan de Acción Mundial para
Prevenir la Guerra, que complementará las medidas encaminadas a proteger
los derechos humanos y a fortalecer la solución no violenta de conflictos
mediante las siguientes medidas principales: 1) fortalecer las instituciones de
seguridad mundiales y regionales; 2) reemplazar la intervención militar
unilateral por la defensa multilateral contra la agresión y el genocidio
y 3) negociar reducciones amplias y escalonadas de las fuerzas armadas, los armamentos
y los presupuestos militares con vistas a establecer un sistema mundial de seguridad
para la defensa.
43. Desmilitarizar la economía mundial reduciendo los presupuestos militares
y redistribuyendo los recursos hacia los programas de seguridad humana
La
paz en el siglo XXI exige que los recursos que durante este siglo se destinaron
a gastos militares se reorienten hacia programas civiles de protección
de la seguridad humana. El desarme entrañará drásticas reducciones
de las armas, las fuerzas y los presupuestos militares. La desmilitarización
exigirá que la economía militar se transforme en una economía
de paz mediante la asignación de recursos a programas que garanticen el
bienestar de los ciudadanos del mundo, es decir, que les permitan ejercer los
derechos humanos elementales al alimento, la educación, el trabajo, la
salud, la seguridad y la paz. Exigirá la adhesión mundial a los
principios de la Carta de las Naciones Unidas y al desarrollo de estructuras de
seguridad y de instituciones de consolidación de la paz no militares. Como
primer paso hacia el desarme y la desmilitarización, el Llamamiento de
La Haya por la Paz se suma a la Petición de las Mujeres por la Paz, que
insta a la reducción del 5% anual de los gastos militares durante 5 años
y a la reorientación de esos recursos sustanciales hacia los programas
de seguridad humana y educación para la paz.
44. Negociar y ratificar un tratado internacional para
eliminar las armas nucleares
El
hecho de que sigan existiendo armas nucleares y la amenaza o utilización
efectiva de esas armas por accidente, error de cálculo o designio ponen
en peligro la supervivencia de toda la humanidad y la vida sobre el planeta. Para
cumplir las obligaciones jurídicas expuestas en el artículo VI del
Tratado sobre la no proliferación y el mandato de la Corte Internacional
de Justicia, todos los Estados deben negociar y concluir, a más tardar
en cinco años, una convención sobre armas nucleares en que se prohíba
la producción, la utilización y la amenaza o el uso de armas nucleares
y se prevea la verificación y la imposición de su destrucción.
La resolución de la Coalición del Nuevo Programa, aprobada por la
Asamblea General de las Naciones Unidas en su quincuagésimo tercer período
de sesiones, insta a los Estados poseedores de armas nucleares a adoptar medidas
prácticas inmediatas para reducir el peligro de guerra nuclear y entablar
negociaciones encaminadas al desarme nuclear completo.
Las
medidas de transición hacia el desarme nuclear incluyen ratificar el Tratado
de prohibición completa de los ensayos, adherirse al Tratado sobre la limitación
de los sistemas de proyectiles antibalísticos, desalertar los sistemas
nucleares, abstenerse de recurrir en primer término a las armas nucleares,
desnuclearizar las organizaciones de seguridad regional, ampliar las zonas libres
de armas nucleares, declarar los arsenales e instalaciones nucleares y prohibir
los materiales fisionables y los ensayos subcríticos.
45. Prevenir la proliferación y el uso de armas convencionales, que incluyen
las armas ligeras y pequeñas y proteger la seguridad personal
Las
armas ligeras y pequeñas y las minas terrestres constituyen una gran amenaza
para la seguridad humana; su utilización provoca la mayor parte de las
muertes de civiles y ha fomentado la explotación de niños como soldados.
En el marco de los programas de desmovilización completa es preciso reclamar
y destruir los armamentos y también proporcionar a los excombatientes otros
beneficios materiales y alternativas profesionales. El Llamamiento de La Haya
por la Paz apoya la campaña de la Red de Acción Internacional sobre
armas pequeñas e insta a todos los Estados a negociar y a aplicar un código
de conducta mundial amplio para las exportaciones de todo tipo de armas convencionales,
incluidas las armas ligeras y pequeñas. Entre
otras medidas encaminadas a poner fin a la circulación de armamentos cabe
señalar: controlar las transferencias legales entre los Estados; supervisar
la utilización y el almacenamiento de armas pequeñas en los Estados;
prevenir las transferencias ilícitas, incluidas las transferencias a violadores
de los derechos humanos; reunir, retirar y destruir excedentes de armamentos de
regiones en conflicto; aumentar la transparencia y la responsabilidad; reducir
la demanda revirtiendo la cultura de la violencia; reformar las instituciones
de la seguridad pública; crear normas de no posesión y promover
la desmovilización y reintegración más eficaces y sostenibles
de los excombatientes.
46. Ratificar y aplicar el tratado de prohibición de las minas terrestres
Todos los Estados deberían firmar y ratificar el Tratado sobre la Prohibición
de las Minas Terrestres de 1997, que se abrió a la firma en diciembre de
1997 y entró en vigor el 1º de marzo de 1999, y adherirse a él.
Además
de la misión indispensable y urgente de remover las minas, la Campaña
internacional de prohibición de las minas terrestres considera prioritario
que los gobiernos destruyan sus arsenales de minas como forma de acción
preventiva. También presiona a todos los Estados para que pongan en marcha
actividades de remoción de minas. La transparencia respecto de los arsenales
y otros asuntos relacionados con las minas es fundamental. Debe aumentar la cantidad
de recursos disponibles para la asistencia a las víctimas, la remoción
de minas, la educación sobre el problema de las minas y la rehabilitación
de los niños y sus comunidades. 47.
Prevenir el desarrollo y la utilización de nuevos armamentos y nuevas tecnologías
militares, incluida una prohibición del uranio empobrecido y del despliegue
de armas en el espacio El
Llamamiento de La Haya por la Paz propone mecanismos para evaluar los efectos
de los nuevos armamentos (por ejemplo, el uranio empobrecido) y tecnologías
y para determinar si esas nuevas armas violan el derecho internacional. Las armas
que utilizan uranio empobrecido han sido clasificadas entre las armas de destrucción
en masa o de efectos indiscriminados por la Subcomisión de Prevención
de Discriminaciones y Protección a las Minorías de la Comisión
de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. El Llamamiento de La Haya insta a
la comunidad internacional a abordar la cuestión de la prohibición
de la producción, la transferencia y la utilización de esas armas. El
Tratado sobre el Espacio Ultraterrestre (1967) prohíbe el despliegue de
armas de destrucción masiva en el espacio por cualquier nación.
El Tratado, ratificado por 91 países, establece que las naciones deberían
evitar las actividades que pudieran producir una contaminación perjudicial
del espacio, así como cambios adversos en el medio ambiente de la Tierra.
El Tratado exige la adhesión universal para evitar el despliegue de armas
en el espacio.
48. Promover la adhesión universal a la convención
sobre armas biológicas y a la Convención sobre armas químicas
y su aplicación universal
Todos
los Estados deberían ratificar la Convención sobre armas biológicas
y la Convención sobre armas químicas en el marco de las actividades
mundiales encaminadas a eliminar todas las armas de destrucción en masa.
Todos los países deberían adoptar una legislación nacional
estricta que incorpore esos tratados sin reservas y deberían participar
en las actividades en curso para mejorar su aplicación. Ningún Estado
debería adoptar medidas ejecutivas o legislativas que menoscaben la aplicación
de esos tratados. Todos
los Estados Partes que cumplan las disposiciones de los tratados deberían
recibir un trato igualitario respecto del tráfico de agentes y equipo de
doble uso comprendidos en esos tratados. Para que la rendición de cuentas
sea internacional, los controles de las exportaciones deberían estar a
cargo de las organizaciones establecidas en el marco de las dos convenciones. Las
Partes en la Convención sobre armas biológicas deberían dar
más vigor a las disposiciones del artículo X, en que se promueve
el intercambio de información y materiales bacteriológicos con fines
pacíficos. Las organizaciones de investigación, las sociedades de
profesionales y los científicos deberían comprometerse a no participar
con conocimiento de causa en investigaciones o enseñanzas que promuevan
el desarrollo o la utilización de agentes de guerra química o biológica.
Debería prohibirse el desarrollo de nuevos agentes biológicos y
químicos que no tengan propósitos inequívocamente pacíficos,
aunque esas actividades se promuevan con fines de defensa.
49. Responsabilizar a los Estados y a las empresas por los efectos en el medio
ambiente y la salud de los productos de actividades militares, su ensayo y uso
Los
Estados poseedores de armas nucleares en particular deben reconocer su responsabilidad
por los efectos en la salud y en el medio ambiente de los ensayos, la producción
y la utilización de armas nucleares. El Llamamiento de La Haya exige una
mayor transparencia y responsabilidad en todas las actividades militares y sus
repercusiones sobre el medio ambiente y la salud. Los gobiernos deben adoptar
o ampliar programas de vigilancia, supervisión, limpieza y rehabilitación
de sitios donde se han efectuado ensayos militares e indemnizar a los antiguos
trabajadores de esos sitios y al personal civil y militar de los sitios y de las
comunidades locales vecinas. La
desactivación de las armas nucleares y químicas de los países
industrializados no debería dar lugar a la exportación de desechos
químicos y nucleares tóxicos hacia los países en desarrollo.
Los Estados y las empresas han de difundir información sobre los efectos
de todas sus actividades de producción, ensayo y utilización de
armamentos en bases militares y otros sitios en aras de la transparencia y para
facilitar la restauración.
50. Construir un movimiento de la sociedad civil para
eliminar la guerra
Para
eliminar la guerra habrá que consolidar las instituciones y la capacidad
de salvaguardar y concretar plenamente los importantes logros del pasado (como
los tratados de prohibición de las armas químicas y biológicas,
las minas terrestres y los ensayos nucleares), así como propiciar las difíciles
negociaciones encaminadas a eliminar todas las armas nucleares y a poner fin a
la circulación de armas pequeñas y ligeras. El Llamamiento de La
Haya concibe un mundo sin violencia en el que se aplique un nuevo código
de conducta internacional que se restrinja el poderío militar y consagre
la no violencia y la observancia del derecho internacional. La
sociedad civil tiene un papel fundamental que desempeñar en la democratización
de las relaciones internacionales y en el fortalecimiento de los mecanismos internacionales
de establecimiento de la paz. Las organizaciones de la sociedad civil y los ciudadanos
han llevado las demandas del pueblo directamente al plano internacional y han
creado una "nueva diplomacia". El Llamamiento de La Haya por la Paz
afirma la necesidad de que la sociedad civil en el siglo XXI desempeñe
un papel en las negociaciones internacionales y transnacionales sobre desarme
y seguridad. |