(de proxima aparicion junto con otros textos de la autora en Contrageografias de la globalizacion, Traficantes de Suenos)
La última década ha mostrado
una presencia creciente de las mujeres en una gran variedad de circuitos
transfronterizos. Estos circuitos son enormemente diversos pero comparten una
característica: son rentables y generan beneficios a costa de quienes
están en condiciones desventajosas. Incluyen el tráfico ilegal de
personas destinadas a la industria del sexo y a varios tipos de trabajo en el
mercado formal e informal. Incluyen migraciones transfronterizas,
indocumentadas o no, que se han convertido en una fuente importante de divisas
para los gobiernos de los países emisores. La formación y
fortalecimiento de estos circuitos es en buena medida consecuencia de
condiciones estructurales más laxas. Entre los actores claves que
emergen de estas condiciones para conformar la realidad de estos circuitos
singulares están las propias mujeres en búsqueda de medios de
renta, pero también, y cada vez más, traficantes y contratistas,
así como los gobiernos de los países involucrados.
La variedad de estos
circuitos globales, que inscriben una cantidad cada vez más numerosa de
mujeres, se ha fortalecido en un período en que las principales
dinámicas conectadas con la globalización económica han
tenido impactos significativos sobre las economías en desarrollo. Estas
últimas han tenido que implementar un paquete de nuevas políticas
y amoldarse a las nuevas condiciones asociadas a la globalización: los
Programas de Ajuste Estructural, la apertura de las economías a las
empresas extranjeras, la eliminación de múltiples subsidios
estatales, las aparentemente inevitables crisis financieras y los modelos
programáticos de solución aplicados por el Fondo Monetario
Internacional. Es evidente que en la mayoría de los países
involucrados, ya sea en México o en Corea del Sur, estas condiciones han
originado enormes costos para ciertos sectores de la economía y la
población, aparte de no haber conseguido reducir de manera fundamental
la deuda de los gobiernos.
Entre estos costos
están, de manera prominente, el crecimiento del desempleo, el cierre de
un número importante de empresas en sectores bastante tradicionales,
orientados al mercado local o nacional; la promoción de cosechas para la
venta por exportación, que ha reemplazado de manera creciente a la
agricultura de supervivencia y la producción alimentaria para los
mercados locales o nacionales; y, finalmente, la pesada carga actual de la
deuda estatal en la mayoría de estas economías.
Existen conexiones sistemáticas
entre estos dos tipos de desarrollos: la presencia creciente de mujeres, en las
economías en desarrollo y en la variedad de circuitos globales descritos
más arriba, y el aumento del desempleo y de la deuda. Un modo de articular
este proceso en términos sustantivos es postular que: a) la
disminución de las oportunidades para el empleo masculino en muchos de
estos países; b) la merma de oportunidades para formas más
tradicionales de generar ganancias, debido sobre todo a la aceptación de
los mecanismos de ingreso privado de las empresas extranjeras en una amplia
gama de sectores económicos, muy por encima del desarrollo de las
industrias nacionales exportadoras; y c) la caída de los ingresos de los
gobiernos en muchos de estos países, en parte consecuencia de estas
mismas condiciones y de la carga derivada de los pagos de los intereses de la
deuda, han, por último contribuido a acrecentar d) la importancia de
modos alternativos de subsistir, lucrar y fortalecer los ingresos gubernamentales.
Las evidencias recogidas
sobres cualquiera de estas condiciones es incompleta y parcial, si bien existe
un consenso creciente entre los expertos, sobre los tres primeros ítems
listados arriba. Voy a proponer y
sostener que estas tres condiciones, para un número creciente de
economías en desarrollo, se están expandiendo en una nueva
realidad político-económica. En contextos tradicionalmente en
dificultades aparece la cuarta dinámica listada arriba.
Es también en este
contexto que postulo que todas estas condiciones han surgido como elementos
centrales en las vidas de un número creciente de mujeres, aún
cuando esas articulaciones no sean con frecuencia autoevidentes o visibles;
este hecho ha determinado gran parte de la dificultad para comprender el rol de
las mujeres en el desarrollo en general, tal como sostengo en el próximo
apartado. Ciertamente estas son, en muchos sentidos, condiciones antiguas. Lo
que hoy es diferente es la rápida internacionalización, la
considerable institucionalización, de las mismas.
Desde este análisis,
mi principal esfuerzo consiste, en revelar las conexiones sistemáticas
entre, por un lado, quienes son consideradas personas pobres, de bajos ingresos
y, por lo tanto de bajo valor social, con frecuencia representadas más
como una carga que como un recurso, y por otro lado, las que están
emergiendo como fuentes significativas de producción de beneficios, especialmente en la
economía en negro, pero también en relación con el
incremento de los ingresos gubernamentales. La prostitución y la migración
derivada por la búsqueda de empleo están creciendo en importancia
como modos de ganarse la vida. El tráfico ilegal de mujeres y
niñas/os para la industria del sexo y de trabajadores/as están
creciendo en importancia como formas de obtención de ingresos. Las
remesas enviadas por los/as emigrantes así como la exportación
organizada de trabajadores/as son fuentes de ingresos cada vez más
importantes para algunos de estos gobiernos. Las mujeres son,
indiscutiblemente, el mayor grupo en
los sectores de la prostitución y de la industria del sexo y se
están convirtiendo en un grupo mayoritario en la migración
derivada por la búsqueda de empleo. El empleo y/o el uso de mujeres
extranjeras cubre una amplia gama, en crecimiento, de sectores
económicos, algunos ilegales e ilícitos —como por ej. la
prostitución—,
otro legales, sectores altamente regulados como la enfermería.
Podemos identificar dos
primeras fases en el estudio del género de la historia reciente de la
internacionalización económica, ambas relacionadas con procesos
que tiene continuidad hoy; y una tercera fase que se focaliza en las transformaciones
más recientes, pero que con frecuencia implican una posterior
elaboración de las categorías y los hallazgos de las dos fases
previas.
Una importante pregunta
metodológica reside en saber cuáles son los lugares
estratégicos en los que los procesos económicos internacionales
pueden ser estudiados desde una perspectiva feminista. En el caso de la
agricultura orientada a la exportación, este lugar estratégico es
el nexo entre las economías de subsistencia y las empresas capitalistas.
En el caso de la internacionalización de la producción
manufacturera, el nexo se encuentra en el desmantelamiento de la «aristocracia
obrera», en su mayor parte masculina, instalada en aquellas grandes
industrias cuyas ganancias eran todavía gestionadas en buena medida por la fuerza de trabajo, y la
formación de un proletariado infrapagado fuera de los países
desarrollados, en su mayoría femenino, y empleado tanto en los nuevos
como en los viejos sectores de crecimiento. La feminización y la
ubicación de este proletariado —que es, después de todo,
empleado en sectores en crecimiento— ha evitado la emergencia de una
nueva y poderosa «aristocracia obrera» con fuerza sindical
efectiva, y ha prevenido que las «aristocracias obreras»
preexistentes, en su mayoría masculinas, se vuelvan más
poderosas. Al introducir una perspectiva de género para entender los
procesos económicos saltan a la vista estas conexiones: la existencia de
estos nexos en tanto realidades
operativas y estrategias analíticas.
Los circuitos globales
alternativos que me interesan aquí son otra ejemplificación de
estas dinámicas de la globalización, pero desde la perspectiva de
las economías en desarrollo más que desde la perspectiva de las
ciudades globales. La globalización económica necesita ser
entendida en sus múltiples localizaciones, muchas de las cuales
generalmente no son comprendidas en sus relaciones con la economía
global. En la próxima sección aportaré una primera
especificación empírica de algunas de las localizaciones de estos
circuitos globales alternativos, de estas contrageografías de la
globalización. Dado que los datos no son exhaustivos, será una
especificación parcial. No obstante debería servir para ilustrar
algunas de las dimensiones centrales.
Los problemas derivados de la deuda externa
y de los intereses de la deuda se han convertido en una característica
sistemática del mundo en desarrollo desde los años 80. De acuerdo
también con mi interpretación, se trata de una
característica sistemática que conduce a la formación de
nuevas contrageografías de la globalización. El impacto sobre las
mujeres y sobre la feminización de la supervivencia está mediado
por las características particulares de esta deuda, más que por
el hecho de la deuda en sí.
Existe un considerable
volumen de investigación que muestra los efectos perjudiciales de la
deuda en los programas estatales para las mujeres y los niños, de modo
especialmente notorio en los capítulos de educación y cuidado de
la salud, inversiones sin duda necesarias para asegurar un futuro mejor.
Además, el aumento del desempleo normalmente asociado a la austeridad
presupuestaria y a los programas de ajuste implementados por las agencias
internacionales han mostrado, también, efectos adversos sobre las
mujeres.16 El desempleo femenino, pero también masculino en
los sectores tradicionales, ha multiplicado la presión que se ejerce
sobre las mujeres para encontrar modos de asegurar la supervivencia
doméstica. La producción alimenticia de subsistencia, el trabajo
informal, la emigración, la prostitución. Todas estas actividades
han adquirido una importancia mucho mayor como opciones de supervivencia para
las mujeres.17
Efectivamente, las pesadas
deudas estatales y los altos índices de desempleo han acarreado la
necesidad de buscar alternativas de supervivencia; la disminución de las
oportunidades económicas regulares ha amado la búsqueda masiva y
extensa de ganancias ilegales por parte de las empresas y organizaciones. En
este aspecto, las cargas de las pesadas deudas juegan un papel importante en la
formación de contrageografías de la supervivencia, de la
producción de ganancias y de las estrategias de financiación de
los gobiernos. La globalización económica, de algún modo,
ha contribuido al rápido incremento de ciertos componentes de la deuda y
ha consolidado una infraestructura institucional para la movilidad de capitales a través de las
fronteras y los mercados globales. La globalización económica ha
facilitado la eficacia de estas contrageografías a escala global.17
En general, la
mayoría de los países que se habían endeudado
profundamente en los años 80 no han conseguido rebajar la importancia de
este problema. De hecho, en los
años 90 un nuevo conjunto de países se ha endeudado exceso. En
estas dos décadas, el Fondo Monetario Internacional y Banco Mundial a
través de sus Programas de Ajuste Estructural y los Préstamos de
Ajuste Estructural, respectivamente, proyectaron algunas innovaciones a este
respecto. Los préstamos estaban sujetos a la aplicación de
profundas reformas en las políticas económicas, y no al
financiamiento de proyectos particulares. El propósito de estos
programas era promocionar la «competitividad» de las
economías estatales, lo que comúnmente significa agudas
reducciones en los distintos programas sociales. En 1990 se realizaron casi 200
préstamos de este tipo. Ya durante la década del 1980, la administración
Reagan presionó de manera feroz sobre muchos de estos países para
implementar políticas neoliberales similares a las propuestas por los
Programas de Ajuste Estructural.
Los Programas de Ajuste
Estructural se han convertido en una nueva norma operativa del Banco Mundial y
del Fondo Monetario Internacional sobre el principio de su aptitud como modelo
de crecimiento a largo plazo y como criterio de actuación de las
políticas gubernamentales. No obstante, todos estos países han
mantenido un fuerte nivel de endeudamiento, 41 de ellos son considerados hoy
bajo la etiqueta de Países Pobres Altamente Endeudados. Más
aún, la estructura actual de la deuda, sus intereses y sus modelos de
impacto o insercción en las economías de los países
deudores, sugiere que no es probable que la mayoría de estos
países pueda, bajo las
condiciones actuales, pagar las deudas contraídas de forma
completa.18 Los Programas de Ajuste Estructural parecen haber
reforzado esta nefasta probabilidad, al exigir un programa de reformas
económicas que ha contribuido a
aumentar el desempleo y la bancarrota de muchas pequeñas empresas
orientadas al mercado nacional.
Antes aún de la
crisis económica de los 90, la deuda de los países pobres del Sur
creció de 507 billones de dólares en 1980 a 1,4 trillones de
dólares en 1992. Sólo los pagos de intereses han aumentado 1,6
trillones de dólares, una cifra mayor que el valor nominal de la deuda
actual. Además, como ha sido ampliamente reconocido, el Sur ya ha pagado
su deuda varias veces, a pesar de que formalmente la cifra ha crecido cerca del
250%. De acuerdo con algunas estimaciones, desde 1982 a 1998 los países
endeudados pagaron cuatro veces sus deudas originales y sin embargo sus stocks de deuda se han
incrementado por cuatro.19
De todas formas, estos países han destinando una significativa
parte del total de sus ingresos para el pago de intereses. Treinta y tres de
los 41 Países Altamente Endeudados pagaron al Norte 3 dólares
en concepto de pago de intereses,
por cada dólar remitido en concepto de ayuda al desarrollo. Muchos de
estos países destinan más del 50% de sus ingresos gubernamentales
al pago de la deuda, mientras que sólo obtienen entre el 20 y el 25% de
sus ingresos por las ventas de exportación.20
Esta carga de la deuda
tiene inevitablemente amplias
repercusiones en la composición del gasto estatal. El caso de Zambia,
Ghana y Uganda, tres países que han sido considerados
«responsables y con voluntad de
cooperar» por parte del Banco Mundial, aparte de eficaces en la
implementación de los Programas de Ajuste Estructural, es bien
ilustrativo de esta situación. En Zambia, por ejemplo, el gobierno
pagó 1,3 billones de dólares en concepto de deuda, y gastó
sólo 37 millones en educación primaria; los gastos sociales de
Ghana, 75 millones de dólares representan sólo el 20% de los
intereses anuales de su deuda; Uganda pagó 9 dólares per
cápita en concepto de deuda y sólo 1 dólar para el cuidado
de la salud.21 En 1994 sólo estos tres países enviaron
2,7 billones de dólares a los banqueros del Norte. Los pagos de Africa
alcanzaron la cifra de 5 billones de dólares en 1998, lo que significa
que por cada dólar en concepto de ayuda, los países africanos
pagaron 1,4 dólares por los
intereses de la deuda.22
El valor de los intereses
con relación al PIB, en muchos de los Países Pobres Altamente
Endeudados, excede los límites
sostenibles; en muchos casos se sitúan mucho más
allá de lo que se consideraba inmanejable durante la crisis de la deuda
en América Latina de los años 80.23 El valor de la
deuda en relación al PBI es especialmente alto en Africa, donde ha
ascendido a la espectacular cifra de 123%, comparado con el 42% de
América Latina y el 28% de Asia.24
Las características
de la situación actual sugieren que la mayoría de estos
países no conseguirán superar esos niveles de endeudamiento mediante las estrategias actuales de
los Programas de Ajuste Estructural. Ciertamente, parece que han tenido en
muchos casos el efecto contrario, han aumentado la dependencia de estos
países por medio de un acusado endeudamiento. Más aún, al lado
de procesos de otra índole, los Programas de Ajuste Estructural han
contribuido a multiplicar el desempleo y la pobreza.
Desde esta perspectiva, la
actual crisis financiera del sudeste asiático es esclarecedora. Se trata
de economías que han sido y continúan siendo altamente
dinámicas. Sin embargo, estas economías han tenido que encarar
altos niveles de endeudamiento y la crisis económica de una amplia gama
de empresas y sectores. La crisis financiera —tanto su arquitectura como
sus consecuencias— ha conllevado la imposición de políticas
de ajuste estructural y un crecimiento del desempleo y la pobreza, en buena
medida a causa de la diseminación de las quiebras de pequeñas y
medianas empresas que alimentaban tanto los mercados nacionales como el sector de exportación.25
El paquete de salvamento de 120 billones de dólares ha sido la
cuña que ha permitido la introducción de los Programas de Ajuste
Estructural. La reducción significativa de la autonomía de estos
gobiernos por medio de estos programas ha compensado las pérdidas de los
inversores institucionales externos, pero no ha dado solución a la
pobreza y el desempleo de un importante número de personas. La
administración de la crisis a través de las políticas del
FMI empeora, para muchos, la situación de desempleo y de pobreza.
En este contexto, surgen los circuitos
alternativos de supervivencia, que pueden ser observados en su
articulación con esas condiciones. Se trata de un contexto
señalado por una nueva condición sistémica, que interpreto
en relación a un alto nivel de desempleo, de pobreza, la quiebra de un
gran número de empresas y el achicamiento de los recursos del Estado en
relación con las necesidades sociales. Quiero focalizar aquí, en
algunos datos sobre el tráfico de mujeres con destino a la industria del
sexo y al mercado laboral externo, el peso creciente de estas redes de
tráfico como opción alternativa para conseguir beneficios, el
peso creciente de las remesas de los emigrantes en los balances de los Estados
emisores.
Tráfico de mujeres
El
tráfico implica el transporte y la captación de gente tanto
dentro como fuera del país. Puede ser debido a causas de trabajo o para
cumplir ciertos servicios, pero siempre incluye cierta coerción por
parte de los captores. El tráfico de personas viola los derechos
humanos, civiles y políticos.
Esta unido a la industria del sexo, al trabajo coaccionado, a la
inmigración ilegal... Para evitar que se de, se han elaborado numerosas
leyes: tratados y cartas, resoluciones de la ONU y existen varios organismos y
comisiones26 que tratan el tema. Las ONGs desempeñan un papel cada ve más
importante.27
La
trata de mujeres para la industria del sexo aporta cada vez más
beneficios a aquellos que dirigen el comercio. La ONU calcula que en 1998 se
traficó con cuatro millones de personas, lo que aportó un total
de siete mil millones de dólares en términos de beneficios para
estas organizaciones criminales.28 Esta suma incluye los giros
enviados por las prostitutas a su país de origen, así como el
dinero que han recibido los organizadores y colaboradores de estos viajes.
En
Japón, los beneficios que se obtuvieron a través de la
prostitución alcanzaron los 4,2 trillones de yenes por año
durante los últimos años. En Polonia la policía calcula
que por cada mujer introducida en el país de destino el traficante
recibe cerca de setecientos dólares. En Australia la policía
federal sospecha que el dinero que se mueve por doscientas prostitutas alcanza
los 900.000 dólares por semana (Informe de STV-GAATW). Las mujeres de
Ucrania y de Rusia, muy valoradas en el mercado del sexo, aportan un beneficio
de quinientos a mil dólares por cada mujer introducida en el
país. Estas mujeres pueden atender a cerca de quince clientes al
día y cada una debe pagar
cerca de 215.000 dólares al grupo criminal que la explota (IOM 1996).
Se
cree que en los últimos años se trafica con millones de mujeres y
niñas dentro y fuera de Asia y de la antigua Unión
Soviética, dos de las principales áreas de tráfico de
mujeres. El aumento del tráfico en ambos lugares puede estar relacionado
con el hecho de que estas mujeres son arrojadas a la pobreza o vendidas a corredores de
bolsa debido a la carencia de recursos. El alto nivel de desempleo que existe
en las antiguas repúblicas soviéticas ha sido un factor
determinante para el aumento de estos grupos criminales y del tráfico de
mujeres. Las cifras de desempleo de mujeres en países como Armenia,
Rusia, Bulgaria y Croacia alcanzaron un 70%, un 80% en Ucrania, con la implantación
de las políticas de mercado. Existen investigaciones que demuestran que
los problemas económicos son determinantes para que las mujeres decidan
ejercer la prostitución.29
Traficar
con inmigrantes es también un negocio próspero. Según un
informe de la ONU, las organizaciones criminales de los años 90 han
obtenido un beneficio aproximado de 3.500 millones de dólares al
año por el tráfico general de inmigrantes, no solo de mujeres
(OIM 1996). El crimen organizado es algo reciente en este campo, antes se
trataba de criminales de poca monta. Existen también informes que
afirman que los grupos de crimen organizado están creando alianzas
internacionales estratégicas en diversos países a través
de las redes étnicas. Esto
facilita el transporte, el contacto con gente local y la distribución y
venta de documentos de identidad falsos.
La Red de Supervivencia Global informó acerca de estas
prácticas, tras dos años de investigación en la que
utilizaron una fábrica de maniquíes para introducirse en el mundo
del comercio ilegal (1997). Estas redes también facilitan la
circulación de mujeres por otros países, no se limitan por tanto
al país de origen y de destino. Los traficantes llevan a las mujeres de
Burma, Laos, Vietnam y China a Tailandia, Mientras que las de Tailandia son
llevadas a Japón y a los Estados Unidos.30
Algunas
de las características de la política de inmigración y de
su puesta en práctica pueden a su vez contribuir a que las mujeres con
las que se ha traficado no estén
respaldadas por la ley. Si han inmigrado ilegalmente, que es lo
más frecuente, no serán tratadas como víctimas de un abuso
sino como transgresoras de las leyes de extranjería, de los
capítulos sobre entrada en el país, residencia y trabajo.32
El intento de tratar la inmigración y el tráfico ilegal con
más controles en las fronteras de los países, hace más
probable que las mujeres utilicen a los traficantes para traspasar las
fronteras, y puede que algunos sean organizaciones criminales relacionadas con
la industria del sexo.
Más
aún, en muchos países la prostitución está
prohibida para las mujeres extranjeras, lo que incrementa el papel de estas
organizaciones criminales en el campo de la prostitución. A su vez, esta
restricción disminuye las opciones de supervivencia de las mujeres
extranjeras que tienen, normalmente, un limitado acceso al trabajo. En otros
países a las extranjeras se les permite ejercer como prostitutas, aunque
no tanto en otros puestos de trabajo, este es el caso de Holanda y Suiza.
Según el informe de la IOM, de las mujeres que ejercen la
prostitución en la Unión Europea la mayoría son
extranjeras: un 75% en Alemania, un 80% en Milán (Italia), etc.
Algunas
mujeres saben, por el modo en que son captadas por los grupos organizados, que
les obligarán a ejercer la prostitución en el país de
destino, pero sólo se dan cuenta hasta dónde llegan los abusos y
el cautiverio cuando llegan al país de destino. El confinamiento que
sufren es con frecuencia extremo, semejante a la esclavitud, así como
los abusos que llegan en ocasiones a la violación, y a otras formas de
violencia sexual y maltrato físico. Están muy mal pagadas y a
menudo los captores se quedan con sus salarios. No se las deja utilizar
métodos anticonceptivos para evitar el SIDA y normalmente, no tienen
derecho a recibir asistencia médica. Si acuden a la policía,
pueden ser detenidas por ser inmigrantes ilegales y los cargos pueden ser
peores si poseen documentación falsos. 31
El
turismo ha crecido y se ha convertido en la principal estrategia de desarrollo
de las ciudades, las regiones y los países. El sector del
espectáculo ha
tenido una
evolución paralela y es, a su vez, considerado una estrategia de
desarrollo clave (Judd y Fainstein 1999). En muchos lugares la industria del
sexo es parte del sector del espectáculo y ambos han crecido de forma paralela.32
Los países en desarrollo cuyos gobiernos estaban desesperados por
conseguir más ingreos y reservas de divisas se han dado cuanta de que el
comercio del sexo podía convertirse en una importante estrategia de desarrollo
en lugares con cifras de desempleo muy elevadas. Cuando la producción
local y los cultivos no podían funcionar como fuentes de beneficio
económico y de ingresos fiscales, lo que antes era una forma marginal de
obtener ganancias, beneficios e ingresos, se ha convertido en el principal
recurso. La creciente importancia de este sector tiene efectos secundarios. Por
ejemplo, cuando el FMI y el BM conciben el turismo como la única
solución para salir del estancamiento en que se encuentran sumidos muchos
países pobres y otorgan préstamos para impulsar este sector,
puede que también estén contribuyendo a crear un marco
institucional más amplio para la expansión del sector del
espectáculo,
que indirectamente ayuda a fomentar el comercio sexual. Este efecto secundario
de las estrategias de desarrollo indica que el tráfico de mujeres puede
extenderse aún más.
Que
el crimen organizado se haya introducido en el comercio del sexo, la
creación de redes étnicas transfronterizas y la creciente
transnacionalización de muchos aspectos del turismo, sugieren que la industria del
sexo seguirá creciendo a escala global. Esto podría significar un
aumento de los intentos de introducirse en más mercados y la
expansión generalizada de la industria. Es una posibilidad preocupante
especialmente a causa del creciente número de mujeres que tienen muy
pocas o ninguna oportunidad de trabajo. El aumento de estas cifras pueden dar
como resultado un alza en las cifras de desempleo, una mayor pobreza, la
disipación de las oportunidades de trabajo en los sectores más
tradicionales de estas economías y una deuda externa cada vez más
pesada. En estas condiciones, los gobiernos de estos países serán
incapaces de hacerse cargo de la gente más pobre.
Las
mujeres que trabajan en la industria del sexo se convierten (en algunas
economías) en un factor crucial para impulsar la expansión de la
industria del entretenimiento, a también del turismo. Se trata desde
luego de una estrategia de desarrollo y de una importante fuente de ingresos
para los gobiernos. Estas conexiones son estructurales, no es cuestión
de conspiraciones. Su peso en estas economías deriva de la ausencia o de
las limitaciones de otras fuentes de ingresos para asegurarse medios de vida,
ganancias para los trabajadores, los empresarios y los gobiernos.
Las mujeres, y quienes migran en general,
entran en el macronivel de las estrategias de desarrollo a través de
otro canal: el envío de remesas que en muchos países representa
una fuente importante de ingresos de moneda extranjera para los gobiernos. Si
bien el valor de las remesas puede ser menor comparado con los movimientos
diarios masivos de caudales de
capital en los mercados financieros, con frecuencia son muy significativos para
economías en desarrollo o en dificultades.
En 1998 las remesas
globales enviadas por inmigrantes a sus países de origen alcanzaron
cerca de los 70 billones de dólares.33 Para entender la
importancia de esta cantidad, debería relacionarse con el PIB y las reservas
de moneda extranjera de los países específicos involucrados, en
lugar de hacerlo con el caudal global de capital. Por ejemplo, en Filipinas, un
«exportador» clave de migrantes en general, pero sobre todo de
mujeres para la industria del entretenimiento en varios países, las
remesas representaron la tercer fuente de moneda extranjera más
importante durante los últimos años. En Bangladesh, otro
país con significativo número de trabajadores/as en Oriente
Medio, Japón y varios países europeos, las remesas representaron
cerca de un tercio de la moneda extranjera.
La exportación de
trabajadores/as y las remesas son instrumentos a disposición de los
gobiernos para amortiguar el desempleo y la deuda externa. Existen dos formas
por medio de las cuales los gobiernos
se han asegurado importantes beneficios. Una está altamente formalizada
y la otra es simplemente un subproducto del proceso de migración mismo.
Entre los ejemplos más duros de programas formales de exportación
laboral se encuentran Corea del Sur y Filipinas.34 En los 70, Corea
del Sur desarrolló programas extensivos para promover la
exportación de trabajadores/as, inicialmente a los países del
Oriente Medio de la OPEP y, luego, a todo el mundo, como parte integral de su creciente
industria de la construcción en ultramar. El propio boom
económico de Corea del Sur hizo de la exportación de trabajadores
una opción menos necesaria y menos atractiva. En contraste, el gobierno
de Filipinas expandió y diversificó el concepto de «exportación»
de ciudadanos/as como un modo de solventar el desempleo y de asegurar las
reservas de moneda extranjera. Vuelvo ahora sobre este caso dado que ilumina
toda una serie de cuestiones que están en el centro de esta tesis.
El gobierno filipino ha tenido
un papel importante en la emigración de mujeres filipinas a los Estados
Unidos, Oriente Medio y Japón, a través de la
Administración de Empleo de Filipinas en el Extranjero. Establecida en
1982, organizó y supervisó la exportación de enfermeras y
mucamas hacia áreas de alta demanda en el mundo. Una deuda externa alta
y el alto desempleo se combinaron para hacer de esto una política
interesante. Los/as trabajadores/as de Filipinas en el extranjero enviaron a
sus hogares casi un billón de dólares estadounidenses de promedio
al año durante el último lustro. Por otro lado, varios
países importadores de mano de obra dieron la bienvenida a esta
política por razones propias y específicas. Los países de
la OPEP de Oriente Medio observaron como crecía de manera pronunciada la
demanda de trabajadores/as domésticos/as después del boom del
petróleo de 1973. En contraste con la aguda merma de enfermeras, una
profesión que demanda años de formación con salarios
bastante bajos y poco prestigio y reconocimiento, los Estados Unidos aprobaron
una legislación específica en 1989 (Inmigration Nursing Relief
Act)
que permitió también la importación de enfermeras.36
Y Japón aprobó una legislación que permitió la
entrada de «trabajadoras del entretenimiento» en una
economía en fuerte expansión durante los años 80,
señalada por el aumento de la disponibilidad de ingresos y la fuerte
expansión sectorial del empleo.37
El gobierno de Filipinas
también aprobó regulaciones que permitieron a las agencias
de novias contratadas por correo
reclutar jóvenes filipinas para el matrimonio con hombres extranjeros,
como si se tratase de una cuestión de acuerdo contractual. El
rápido aumento de este negocio se debió de forma capital al
esfuerzo organizado del gobierno. Entre los principales clientes estaban
Estados Unidos y Japón. Las comunidades agrícolas japonesas
fueron un destino clave para estas novias. Con un enorme déficit de
personas y especialmente de mujeres jóvenes en las zonas rurales, la
economía de Japón estaba experimentando un enorme auge y la
demanda para trabajar en las grandes áreas metropolitanas era
extremadamente alta. Los gobiernos municipales adoptaron una política
positiva con respecto a la cuestión de aceptar novias filipinas.
En su mayor parte, las
mujeres filipinas que circulan por estos canales trabaja en el exterior como
trabajadores domésticas, especialmente en otros países de Asia.38
Un segundo grupo muy importante y en rápido crecimiento, es el de las
trabajadoras del espectáculo, emigradas sobre todo a Japón.39
El rápido incremento del número de migrantes que van como
«animadoras» se debe en buena medida a los más de quinientos
«intermediarios de animadoras» que operan en Filipinas fuera del
paraguas estatal; aún cuando el gobierno se beneficia evidentemente de
las remesas de estas trabajadoras. Obviamente, estos intermediarios trabajan
para proveer mujeres a la industria del sexo en Japón,
básicamente controlada por bandas organizadas al margen de los controles y programas
gubernamentales para la entrada de trabajadoras. Estas mujeres son reclutadas
para cantar y entretener, pero frecuentemente, quizá la mayoría,
son forzadas también a la prostitución.40
Existen evidencias
crecientes de la enorme violencia que se ejerce sobre las novias contratadas
por correo en varios países, y esto sin considerar la nacionalidad de
origen. En los Estados Unidos el Servicio de Inmigración
notificó, recientemente, que la violencia doméstica hacia las
novias contratadas se está tornando cada vez más grave.41
De nuevo, la ley opera contra estas mujeres que buscan recursos
económicos, y que están expuestas a ser detenidas, si abandonan
esta «relación contractual» antes de dos años de
cumplido el matrimonio. En Japón, a la esposa extranjera contratada por
correo no se le otorga el mismo status legal de igualdad y existen
considerables evidencias que muestran como muchas de estas mujeres están
sujetas no sólo al abuso de sus maridos, sino también de los
familiares.42 El gobierno filipino ha legalizado la mayoría
de las organizaciones de «novias por correo» hasta 1989. Pero bajo
el gobierno de Corazón Aquino, las historias de abuso cometidas por
esposos extranjeros llevaron finalmente a la prohibición. Es, sin
embargo, casi imposible eliminar estas organizaciones y continúan
operando en franca violación a las leyes.
Si bien Filipinas es
quizás el país con el programa de exportación de mayor
desarrollo, no es el único que ha explorado estas estrategias. Tailandia
inició una campaña en 1998, después de la crisis financiera
de 1997-8, con el fin de promover la migración laboral y el empleo de
trabajadores/as tailandeses/as por parte de las firmas extranjeras. El gobierno
trató de exportar trabajadores/as a Oriente Medio, Estados Unidos, Gran
Bretaña, Australia y Grecia. El gobierno de Sri Lanka animó la
emigración de 200.000 trabajadores/as, que se sumaban al millón
que ya tiene en el extranjero. Las mujeres de Sri Lanka enviaron remesas por
valor de 880 millones de dólares en 1998, la mayor parte provenientes de
las trabajadoras domésticas de Oriente Medio y del Lejano Oriente.43
Bangladesh organizó también extensos programas laborales de
exportación de trabajadores/as a los países de la OPEP y de Medio
Oriente en los años 70. Esto ha tenido continuidad con las migraciones
individuales a estos y otros países, notablemente a los Estados Unidos y
Gran Bretaña, y constituye hoy una significativa fuente de divisas. Sus
trabajadores/as remitieron 1,4 billones de dólares al año en el
último lustro.44
Estamos observando el crecimiento de una
amplia variedad de circuitos globales alternativos de generación de
ingresos, obtención de rentas y financiación de los gobiernos.
Estos circuitos incorporan un número creciente de mujeres. Entre los
circuitos globales más importantes están: el tráfico de
mujeres para la prostitución así como para el trabajo regular;
las exportaciones organizadas de mujeres como cuidadoras, enfermeras y
asistentes del servicio doméstico; las remesas enviadas a sus
países de origen por una creciente fuerza de trabajo femenina que decide
emigrar. Algunos de estos circuitos operan, ya sea de modo parcial o total, en
la economía sumergida.
Este artículo ha cartografiado algunas de las
principales características de estos circuitos y ha sostenido que su
emergencia y/o fortalecimiento estaban vinculados con la dinámica
más general de la globalización económica, que a su vez ha
tenido impactos significativos en las economías en desarrollo.
Indicadores claves de tales impactos son las pesadas y crecientes deudas de los
gobiernos, el crecimiento del desempleo, los agudos recortes en los gastos
sociales de los estados, el cierre de un importante número de empresas,
frecuentemente de sectores bastante tradicionales orientados al mercado local o
nacional y a la promoción del crecimiento mediante la
exportación.
Llamo a estos circuitos
contrageografías de la globalización porque están: i)
directa o indirectamente asociadas con algunos de los programas y condiciones
centrales que se encuentran en el corazón de la economía global,
pero: ii) son circuitos no representados de forma suficiente, escasamente
considerados en sus conexiones con la globalización, circuitos que, en
realidad, con frecuencia, operan fuera y
contra las leyes y tratados, sin que por ello estén
exclusivamente involucrados en operaciones criminales, como es el caso del
comercio ilegal de droga. Más aún, el crecimiento de la
economía global ha producido una infraestructura institucional que
facilita los desplazamientos a través de las fronteras y representa, de
ese modo, un medio ambiente propicio para estos circuitos alternativos.
Por tanto, son cada vez
más las mujeres el vehículo por el que operan todas estas formas
de supervivencia, de lucro y de incremento de los ingresos gubernamentales. A
esto podemos agregar el ingreso adicional de los gobiernos a través de
los ahorros debidos a los severos recortes en el cuidado de la salud y la
educación. Estas reducciones son frecuentemente parte del esfuerzo para
hacer más competitivo al Estado tal como demandan los Programas de Ajuste
Estructural y otras políticas relacionadas con la actual fase de la globalización.
Se reconoce en general que este tipo de recortes afectan a las mujeres de
manera particularmente dura en la medida en que son las principales
responsables de la salud y la educación de los/as integrantes de la
unidad doméstica.
Estas
contrageografías desvelan las conexiones sistemáticas entre, por
un lado, las mujeres más pobres y de baja remuneración, con
frecuencia representadas como una carga más que como un recurso, y, por
otro lado, las formas emergentes y más significativas de
producción de ganancias ilegales, así como de importación
de divisas para los gobiernos. Vincular estas contrageografías a los
programas y las condiciones del corazón de la economía global también
nos sirve para comprender cómo la generización entra en de lleno
en su formación y en su propia viabilidad.
Traducción: Claudia Laudano
NOTAS
[1] Basado en un
proyecto más amplio de la autora, de varios años, sobre
“Gobierno y Accountability en la Economía
Global” (Departamento de Sociología, Universidad de Chicago).
1 En otro lugar he discutido esta misma
cuestión para el caso de las migraciones internacionales: Sassen (1998:
capítulos 2, 3 y 4) y Sassen (1999a). Ver también, por ej., Castro
(1999); Bonilla et al. (1999).
2 He analizado este tipo de economía
sumergida, en su carácter dinámico y multilocalizado, al
investigar la economía informal (Sassen 1998: capítulo 8).
3 Para una discusión más completa de
los elementos conceptuales y empíricos brevemente descritos aquí
véase el proyecto citado en la nota final.
4 En este momento existe una extensa literatura en
diferentes idiomas, que incluye un vasto número de estudios de
circulación limitada elaborados por activistas y organizaciones de base.
Véase, por ej., Ward (1991); Ward and Pyle (1995); Bose and
Acosta-Belén (1995); Beneria and Felman (1992); Bradshaw et al. (1993);
Tinker (1990); Moser (1989).
5 Para examinar estas cuestiones
véase, por ej., Ward and Pyle (1995); Tinker (1990); Morokvasic (1984).
6 Véase, por ejemplo, Indiana
Journal of Global Legal Studies 1996. El tratamiento
de este asunto se focaliza en los impactos de la globalización
económica, pero no tanto sobre la economía sumergida cuanto sobre
las cuestiones legales: la parcial
deconstrucción de la soberanía y lo que significa en
términos de emergencia de la agenda feminista más allá de
las fronteras, el lugar de las mujeres y la conciencia feminista en el nuevo
modo en que Asia implementa el capitalismo global avanzado, la
diseminación global de un conjunto de derechos humanos centrales y su
poder en la recualificación de la posición de las mujeres. Ver
también Knop (1993); Peterson (1992); Mehra (1997).
7 Boserup (1970); Deere (1976).
8 Veáse Smith and Wallerstein (1992) para un
análisis de la economía doméstica en el contexto general
del desarrollo de la economía mundial.
9 Sobre este aspecto tenemos una amplia
bibliografía producida desde muchas partes del mundo, por ej., Lim (1980); Enloe (1988); Nash and Fernandez
Kelly (1982); Safa (1995); Sassen (1988); Ward (1991); Chant (1992); Bonacich
et al. (1994).
10 Veáse, por ej., Milkman (1980); Beneria
and Stimpson (1987).
11 Veáse, por ej., Castro (1986); Grasmuck
and Pessar (1991); Boyd (1989); Hondagneu-Sotelo (1994).
12 Veáse, por ej., Basch et al. (1994);
Soysal (1994); Malkki (1995); Eisenstein (1996); también Ong (1996).
13 Sassen (1998: capítulo 5).
14 Sassen (2000: capítulo 9). Sobre las
implicancias políticas que emergen de esta situación en el contexto
de las ciudades en una economía global, véase Copjec and Sorkin
(1999).
15 Véase por ej. Chossudovsky
(1997); Sanding (1999); Rahman (1999); Elson (1995). Para una excelente
revisión de la bibliografía sobre el impacto de la deuda sobre las
mujeres véase Ward (1999).
16 Acerca de estos temas véase, por ej.,
Alarcón-González and Mc Kinley (1999); Buchman (1996); Safa
(1995); Jones (1999); Cagaty and Ozler (1995); Jones (1999). También
algunas de las referencias citadas en las notas precedentes.
17 Efectivamente, ha sido un elemento importante en
mi investigación sobre la globalización, esto es, la
noción de que una vez que existe una infraestructura institucional
global, los procesos que han operado básicamente a nivel estatal pueden
escalar al nivel global aún cuando no sea necesario para su
funcionamiento. Esto contrastaría con procesos que son globales por sus
propias características, tales como la red de centros financieros que
subyace a la formación de un mercado de capital global (por ej. Sassen
1999b).
18 En 1998, la deuda se desagregaba de este modo:
Instituciones multilaterales (FMI, Banco Mundial y bancos de desarrollo
regional) sumaban el 45% de la deuda; las instituciones bilaterales
(países individuales y el grupo de París) sumaban el 45% de la
deuda; y las instituciones comerciales privadas, el 10% (Ambroggi 1999).
19 Toussaint (1999:1). De acuerdo con Susan George,
el Sur ha pagado el equivalente de seis Planes Marshall al Norte (Bandarage
1997).
20 Ambroggi (1999).
21 Ismi (1998).
22 Keet (1999).
23 OXFAM (1999a)
24 Cheru (1999). El FMI ha pedido a los
Países Pobres Altamente Endeudados que paguen entre el 20 y el 25% de
sus ingresos de exportación en concepto de intereses de deuda. En
contraste, en 1953 los Aliados cancelaron el 80% de la deuda de guerra de
Alemania y sólo insistieron en que se pagase el 3 ó el 5% de los
ingresos de exportación por intereses de deuda. En estos términos
también se puede leer la historia reciente, cuando Europa Central
salió de la órbita comunista.
25 Véase, por ej., Olds
et al. (1999).
26 Véase Chuang 1998. El
tráfico es un tema tan reconocido que también se ha tratado en el
encuentro de los 8 en Birgmingham en mayo de 1998 (IOM 1998). Los presidentes
de los ocho países más industrializados señalaron la
importancia de colaborar en la lucha contra las organizaciones criminales
internacionales y el tráfico de personas. El presidente de los Estados
Unidos elaboró un conjunto de directivas dirigidas a su gobierno, que
pretendían aumentar y fortalecer la lucha contra el tráfico de
mujeres y niñas. Como consecuencia, se presentó ante el senado en
1999 la iniciativa del senador Paul Wellstone (para un análisis
crítico véase Dayan 1999).
27 La Coalición contra el Tráfico de
Mujeres tienen sedes y representantes en Australia, Bangladesh, Europa,
Latinoamérica, Estados Unidos, África y Asia. El Women´s
Rights advocacy Program (Programa de Defensa Legal de los Derechos de la
Mujer) ha establecido un programa de medidas contra el tráfico de
personas en el mundo. Hay otras referencias a otras organizaciones en este
artículo.
28 Véase Fundación contra el
Tráfico de Mujeres (STV) y Alianza Global contra el Tráfico de
Mujeres (GAATW). Para otras fuentes de información más actuales: www.hrlawgroup.org/site/programas/traffic.html.
También Altink 1999; Kempadoo y Doezema 1998; Shannon 1995; Lin amd
Marjan 1997; Lim 1998.
29 También existe un creciente mercado de
niños y niñas para la industria del sexo, algo que está
presente desde hace tiempo en Tailandia pero que se ha extendido a los
países de Europa del Este y a Latinoamérica (Carbera1999).
30 Existen varios informes sobre los movimientos
transfronterizos que moviliza el tráfico de personas. Los corredores de
bolsa de Malasia venden a sus mujeres a redes de prostitución en
Australia. Mujeres del Este de Europa, Albania y Kosovo, han sido vendidas como
prostitutas por grupos criminales en Londres (Hamzic y Sheehan 1999).
Adolescentes de Paris han sido vendidas a clientes árabes y africanos
(Shannon 1999). En los Estados Unidos la policía desmanteló una
organización que importaba mujeres de China, Tailandia, Corea, Malasia y
Vietnam (Booth 1999). A las mujeres se les cobraba entre 30.000 y 40.000
dólares que tenían que pagar a través de su trabajo en la
industria del sexo o textil. Las mujeres que ejercían la
prostitución fueron repartidas por diferentes estados de los Estados
Unidos para aportar una continua variedad a los clientes.
31 Ver Castles y Miller 1998; Mahler 1995; Castro 1999.
32 Un folleto de la Coalición para Abolir la
Esclavitud y el Tráfico informa que un estudio sobre los “trabajadores
sexuales” asiáticos puso de manifiesto que antes de vender a las
personas a la prostitución se las violaba y que un 33% habían
sido engañadas para ejercer la prostitución.
33 Ver Bishop y Robinson 1998; Booth 1999.
34 Ver en general Castles and Miller (1998); Castro
(1999).
35 Sassen (1998).
36 Cerca del 80% de las enfermeras que llegaron bajo
las condiciones establecidas esta ley procedían de Filipinas.
37 Japón aprobó una nueva ley de
inmigración —estrictamente hablando, una enmienda de una vieja
ley— que reformuló de manera radical las condiciones para la
entrada de trabajadores/as del extranjero. Permitió el ingreso de una
serie de profesionales vinculados con la nueva economía de servicio
dominante —especialistas, por ej., en finanzas y leyes
occidentales— pero condenó a la ilegalidad la entrada de lo que se
denominó «trabajo simple». Esto ha generado un rápido
aumento de las entradas indocumentadas de trabajadores/as para empleos de bajos
salarios. Esta prohibición contrasta con los cupos de entrada de
«animadoras» que establece la ley. (Sassen 1998: capítulo
6).
38 Yeoh et al. (1999); Chin (1997); Heyzer (1994).
39 Sassen (2000: capítulo 9)
40 Estas mujeres son reclutadas e introducidas tanto
a través de los canales legales, formales, como ilegalmente. De
cualquier otro modo, tienen muy poco poder para resistirse a las mafias.
Aún cuando se les paga por debajo del salario mínimo, producen
significativos beneficios para los intermediarios y los empleadores
involucrados. Ha habido un enorme aumento del así llamado negocio del
entretenimiento en Japón.
41 PIB (1999)
42 Takahashi (1996)
43 Anon (1999)
44 David (1999)