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¿Cuál
es el papel de la mujer en los procesos de desmovilización
y paz de Colombia?
Nubia Amparo Ortiz G.
En
todos los espacios de conciliación, diálogo y
reinserción que se han dado a lo largo de la historia
de los pueblos la mujer ha sido parte vital por no decir fundamental.
En los últimos años en Colombia se viene hablando
de "desmovilización" y "reinserción"
a la vida civil de los integrantes de los grupos armados conocidos
como "guerrilleros", y siempre se mencionan grupos
o comisiones de diálogo, sus integrantes casi todos hombres
y muy pocas las mujeres las cuales pasan desapercibidas frente
al gran número de hombres que las integran.
Haciendo un poco de historia tenemos: Desde la colonia las protestas
y rebeliones populares han sido reprimidas a sangre y fuego,
estas guerras son interpretadas como conflictos entre los partidos
tradicionales: conservadores y liberales. Pero más que
esto fueron guerras motivadas por las desigualdades sociales
donde las dirigencias partidistas se aprovechaban para extender
su poder. Así viene que la lucha armada como expresión
de los conflictos sociales, es un hecho histórico mucho
más antiguo que las organizaciones guerrilleras
Durante el gobierno de Belisario Betancourt al sentir que el
avance del movimiento guerrillero M-19 era amplio y repercutía
en el ámbito internacional propone un proyecto audaz
decretando una amnistía general para los presos políticos,
entre ellos un gran número de dirigentes guerrilleros,
y se inicia las negociaciones directas con el movimiento armado
con el nombre de Negociación o procesos de Paz.
Este proyecto del ejecutivo logra dividir a los grupos guerrilleros,
entran en tregua en 1984, las FARC, M-19 y EPL, mientras que
el ELN, PRE y Quintín Lame rechazan la propuesta, que
según ellos los llevaría a la desmovilización
del movimiento popular. Pero el gobierno de Betancourt hace
un doble juego. Mientras que se presenta como gobierno conciliador
ante el mundo, promueve la formación de grupos paramilitares
y da comienzo a la denominada guerra sucia.
En los años ochenta, son vilmente asesinados lideres
de la izquierda, portavoces del M-19 y del E.P.L., en aquel
momento se encontraban en tregua. Al mismo tiempo se inician
las masacres indiscriminadas contra sindicalistas y campesinos
en las zonas de conflicto.
Entre 1989 y 1991 se producen los procesos de negociación,
que culminan con la firma de los acuerdos para el abandono de
las armas tanto del M-19, el EPL, el Movimiento Quintín
Lame y el Partido Revolucionario de los Trabajadores -PRT-.
Sin embargo el resto de los movimientos insurgentes: FARC, ELN
y un sector minoritario del EPL continúan desarrollando
la lucha armada y hoy al inicio del 2002 manejan "diálogo
en medio del conflicto".
Desde 1989 empieza la "era de los procesos de negociación,
reinserción o paz en Colombia" vigentes hasta la
fecha y los actores de estos "procesos" siempre han
sido los hombres desde las mesas de negociación hasta
los mismos delegados del gobierno, no existe un reconocimiento
a la mujer. Por esto y con un gran empeño de aportar,
participar y ser protagonistas en igualdad de condiciones con
los demás sectores sociales en los procesos de paz, la
"Asamblea de Mujeres por la Paz con Justicia Social, Contra
la Impunidad y por la Vida" desde el 8 de marzo de 1999
en un acto calificado como histórico de unidad y de género
en el ámbito nacional, se logra por primera vez en el
país, confluir más de un millar de mujeres en
representación de las diversas organizaciones provenientes
de las más alejadas regiones de Colombia, acogiendo un
llamado de 200 organizaciones nacionales, regionales y locales,
movidas por la utopía de construir la paz, la justicia,
la soberanía y el bienestar de la comunidad.
A partir de esta actitud asumida por las mujeres se viene exigiendo
"la creación de una circunscripción especial
electoral para las mujeres" y "participación
decisoria en las mesas de negociación de la Asamblea
de Mujeres al lado de los demás movimientos sociales",
todo esto se ha dado en exigencias, proposiciones y documentos,
pero la participación decisiva de la mujer en la toma
de decisiones en asuntos de paz es mínima, por no decir
escasa.
Elisabet Rehn, ex representante de la ONU en Bosnia-Herzegobina
dice que las mujeres colombianas son percibidas como fuertes,
representan peligro para los armados y, por eso, las prefieren
dentro de sus grupos y no es que no sean fuertes para la paz.
Hay muchos movimientos de resistencia, pero los hombres no quieren
escuchar. Tiene que haber conciencia de que el 52 por ciento
de la población colombiana son mujeres. Construir edificios,
hacer obras después de una guerra, lo saben hacer los
hombres; pero tejido social, confianza, familia, eso lo conocen
muy bien solamente las mujeres y en Colombia no se le da la
importancia que debería. Y al respecto menciona la ex
representante de la ONU: "Las Naciones Unidas, han exigido
que haya mujeres en la mesa de negociación de Afganistán.
Y las hay, con sus velos y todo, pero ahí están
sentadas. Sorprende no verlas en Colombia. La explicación
puede ser que en Afganistán están recuperando
derechos que habían perdido con los talibanes. Tengo
amigas que hace años iban a Kabul para sentir cómo
era ser libre. El Alto Comisionado de Paz en Colombia podría
estar acompañado por una mujer. La mujer es un pilar
fundamental de la sociedad, pero ni siquiera tiene que ser una
mujer. Basta que el Comisionado sea consciente de la necesidad
de la equidad".
Durante la Cuarta Conferencia de la Mujer, 189 gobiernos del
mundo, entre ellos Colombia, reconocieron la participación
de las mujeres en los procesos de paz y reconstrucción,
espacios de donde han sido excluidas a pesar de que ellas llevan
la carga de la guerra. Se adquirió el compromiso de impulsar
la participación femenina en la paz, la reconstrucción
y todos los espacios de toma de decisión, un equipo de
expertas internacionales recibió una invitación
para incorporarse a las discusiones de paz para Burundi, según
lo informa el Fondo de Desarrollo de Naciones Unidas para la
Mujer (UNIFEM) país donde la mujer es parte del proceso
de paz.
La directora ejecutiva de UNIFEM, Noeleen Heyzer, anuncia que
esta invitación a participar en el proceso de paz representa
un éxito para las activistas de derechos humanos de las
mujeres que trabajan para asegurar una mayor participación
femenina en todos los espacios de decisión.
Esto implica que las negociadoras podrán incidir en propuestas
de leyes sobre herencia, derechos ciudadanos y de participación
política, ya que la ausencia histórica de las
mujeres en los procesos de paz ha tenido como resultado el aplazamiento
de desarrollo y recuperación económica y esto
es muy evidente en Colombia.
El trabajo que las negociadoras iniciaron en Burundi, hace que
el proceso sea más democrático y responden a las
prioridades de todos los ciudadanos en el país africano,
además de constituir un precedente para los muy deseados
procesos de paz que hoy proliferan por todo el mundo. Y uno
se pregunta: ¿En Colombia dónde están las
negociadoras?
En San Vicente del Caguán, zona de distinción
de las FARC, el 25 de junio del 2000 fue escenario para una
Audiencia de Paz para las Mujeres y se presentó lo que
vienen realizando las integrantes de la Asamblea de Mujeres
por la paz, el documento se tituló: "El trabajo
de las defensoras de derechos humanos como aporte a la construcción
de una paz con justicia social y sin impunidad", en uno
de sus apartes dice: Intentamos descifrar desde nuestra condición
vital de mujeres lo que está ocurriendo, con el fin de
aportar propuestas creativas y regeneradoras del tejido social.
Sin desconocer la perspectiva de género, queremos sin
embargo hablar no sólo desde las mujeres para las mujeres,
sino desde las mujeres para el país, pero aún
no están en la mesa de negociación, no existe
proyectos de ley, ni mecanismos para reconocer labores como
la de la Asamblea de Mujeres por la Paz, se les da espacios
para ser escuchadas, pero en cuanto al diálogo de negociación
no forman parte del mismo, falta el reconocimiento de la mujer
para que exista verdadera equidad en estos "procesos"
que hoy abundan en Colombia y que solo tienen como protagonistas
a los hombres.
En el nuevo "proceso de diálogo" que inicia
el gobierno con el ELN, la senadora Piedad Córdoba está
decidida a reclamar un papel para las mujeres en los procesos
de paz y se ha reunido en La Habana (Cuba) con miembros del
Comando Central del ELN para pedir un cupo femenino en la negociación,
hay que esperar que resulta de todo esto, y no solo sea estrategia
política para llamar la atención de la población
femenina en época pre-electoral.
Quizá esta actitud que ha tomado la senadora Piedad Córdoba
se deba a la reciente visita a Colombia de Elisabet Rehn, ex
representante de la ONU en Bosnia-Herzegobina, y Ellen Johnson,
ex candidata a la Presidencia de Liberia, quienes se fueron
sorprendidas del país por la ausencia de las colombianas
en las decisiones sobre la paz y que sean solo parte de la guerra
ya sea en el bando de los paramilitares o los insurgentes.
"Se parecen mucho los niveles de participación de
las mujeres palestinas y colombianas en las negociaciones. Solo
que a las del Medio Oriente las limita el Islam y las nuestras,
el machismo".
Desde "La Chiqui" hasta Marìa Emma Mejia
En febrero de 1980, durante una recepción en la Embajada
de la República Dominicana, el M-19 capturó a
todos los asistentes, más de veinte embajadores, entre
ellos el de Estados Unidos y el Nuncio Papal y mantuvo por tres
largos meses la atención internacional en los cuales
se llevan a cabo negociaciones con el gobierno, una mujer lidera
las negociaciones en nombre del M-19, se la conoce como "
La chiqui", su nombre Natalia Mendoza Arias quien durante
56 días, en 32 horas de negociación se llevo a
cabo 24 procesos de diálogo, la acompañan Ramiro
Zambrano Cárdenas y Camilo Jiménez Villalba, por
el Gobierno, y Ricardo Galán, embajador mexicano, quien
participó como testigo de esa reunión y todo esto
tiene como escenario una camioneta, donde la voz y la batuta
la tenia " la chiqui". Es a partir de este hecho que
se viene hablando en varios escenarios de la mujer como negociadora
de Paz entre ellas están: Ana Teresa Bernal, Piedad Córdoba,
Gloria Cuartas, Ana Mercedes Gomez, María Inés
Restrepo Y María Emma Mejía. Tal como lo menciona
Lenin "El nivel de conciencia de los pueblos se mide por
el nivel de participación de la mujer en la lucha",
es hora de que en el proceso actual de paz del gobierno con
los diferentes grupos armados se tenga presencia, voz y voto
de la mujer como aconteció en el pasado inmediato cuando
se iniciaron estos ya conocidos procesos de negociación
o de paz.
"Lo que no le perdono a la guerrilla es que nos robara
la revolución"
Gloria Cuartas
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