MARCO CONCEPTUAL DEL ENFOQUE DE GENERO
“Género” es el conjunto de características sociales, culturales, políticas, psicológicas,
jurídicas, económicas asignadas a las personas en forma diferenciada de acuerdo al sexo.
Género refiere a diferencias y desigualdades entre hombres y mujeres por razones sociales
y culturales. Estas diferencias se encuentran en los roles (reproductivo, productivo y de
gestión comunitaria), responsabilidades, conocimiento local, necesidades, prioridades
relacionadas con el manejo, acceso y uso de recursos naturales y la distribución de los
beneficios. Aunque existan diferencias, es importante que también se tenga conocimiento
de que existen interacciones y traslapes entre los roles de mujeres y hombres; Esto se le
llama “organización genérica”. La organización genérica puede ser diferente de un lugar a
otro, de un grupo socio-lingüístico a otro y puede cambiar en el tiempo.
En todos lados y dentro de cada grupo socioeconómico, la vida de hombres y mujeres se
estructura de manera fundamentalmente diferente. La división del trabajo basada en
género es universal, pero difiere por la cultura, ubicación geográfica, época/tiempo y grupo
socioeconómico.
Las desigualdades de género en el sector agropecuario existen y son bien conocidas, lo
que se demuestra en numerosos documentos, informes y estadísticas. Mediante la
formulación de políticas, soportadas con instrumentos género sensibles, se puede contribuir
a construir una sociedad más equitativa, es decir “dar las mismas oportunidades, derechos
y trato a hombres y mujeres, de acuerdo a las condiciones, características o situaciones de
ventaja o desventaja de cada uno. Por lo tanto, la equidad no se refiere a cambiar los roles
tradicionales o de forzar la participación de las mujeres en ciertas actividades, sino más bien
se trata de una búsqueda consciente y responsable de:
Tener igual valor como persona;
Igualdad en acceso a oportunidades de desarrollo integral;
Igualdad en voz y voto; y
Igualdad en el ejercicio del poder.
El enfoque de género implica cambios en la vida a todo nivel: público, cotidiano, privado, e
institucional. Implica cambios en la actitud de cada uno de los actores en el sector
agropecuario y por lo tanto es un proceso complejo y lento.
La importancia del enfoque de género como elemento del desarrollo rural consiste en
brindar la oportunidad a los miembros de una comunidad, hombres y mujeres, para
identificar sus roles y reconocer la existencia de complementariedades, desigualdades y
diferencias en cuanto a la división de trabajo y el acceso y control sobre recursos, beneficios
y oportunidades.
Asimismo, permite a hombres y mujeres informarse y estar conscientes de su situación y
proponer cambios graduales, no conflictivos que se consideran pertinentes para un
desarrollo equitativo. En este contexto, la importancia del enfoque de género en el
desarrollo rural radica en el conocimiento de la realidad genérica de cada comunidad, lo
cual permite que las políticas y acciones de desarrollo rural y productivo contribuyan a
disminuir paulatinamente las desigualdades existentes.