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INSTITUTO NICARAGÜENSE DE LA MUJER. INIM
INSTITUTO NACIONAL DE
ESTADÍSTICAS Y CENSOS. INEC
ORGANIZACIÓN PANAMERICANA DE LA SALUD
ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD
OPS/ OMS
RESUMEN DEL PROYECTO
DEL MARCO CONCEPTUAL DE REFERENCIA PARA LA MESA DE TRABAJO DE
SALUD Y ESTADÍSTICAS DE GÉNERO DEL SIEG
LA SALUD DESDE LA PERSPECTIVA
DE GÉNERO, SEGÚN EL MARCO TEÓRICO NACIONAL E INTERNACIONAL. NICARAGUA,
2003.
REALIZADO POR LA CONSULTORA:
Dra. Gloria Benítez Quevedo.
Médica Especialista en Salud Pública
Máster en Sexualidad
Humana y Salud Sexual y Reproductiva.
Managua, Nicaragua.
20 de Enero del 2003
INDICE
CONTENIDO |
Páginas |
I. Introducción |
3 |
II Antecedentes y Justificación |
5 |
III Objetivos |
6 |
IV Metodología |
7 |
V Desarrollo de contenidos |
9 |
| Capítulo 1 . Salud desde la perspectiva de género. |
9 |
1.1 Conceptualización de Género |
9 |
1.2 Conceptualización de Salud |
17 |
1.3 Conceptualización de Salud Sexual y Reproductiva |
18 |
1.4 Salud Sexual y Reproductiva y ciclo de vida |
20 |
1.5 Factores condicionantes de la Salud |
21 |
1.6 Pertinencia del enfoque de género, salud y desarrollo |
26 |
| Capítulo 2: Análisis de la presencia del enfoque de género, salud y desarrollo en los documentos jurídicos e institucionales internacionales y nacionales. |
29 |
2.1 Contexto Internacional |
29 |
2.2 Contexto Nacional |
31 |
2.3 Revisión de la incorporación del enfoque de género en el marco jurídico nacional |
32 |
2.4 Revisión de la incorporación del enfoque de género en el marco institucional nacional. |
35 |
2.5 Reflexiones generales sobre el marco institucional del sector salud referente a la política, el plan nacional y programas nacionales de salud: |
41 |
| Capítulo 3. Incorporación de la perspectiva de género en la producción de estadísticas nacionales |
48 |
3.1 Aspectos conceptuales sobre la información estadística como herramienta para el análisis social y la formulación y evaluación de políticas públicas desde la perspectiva de género |
48 |
3.2 Indicadores de Género y Salud |
50 |
3.3 Presencia de estos indicadores en los sistemas de información de estadísticas en el país. |
55 |
| Capítulo 4. Brechas en la incorporación del enfoque de género y salud en las políticas públicas y en la producción de información de estadísticas. |
57 |
| VI Conclusiones y Recomendaciones |
66 |
| VII Bibliografía consultada |
70 |
LA SALUD DESDE LA PERSPECTIVA DE GÉNERO, SEGÚN EL MARCO TEÓRICO NACIONAL E INTERNACIONAL. NICARAGUA, 2001.
Los asuntos relativos
a la salud en general y en especial de la mujer y el desarrollo, hoy
en día no se pueden abordar de la misma forma que hace unos años
atrás, porque en su contexto han cambiado algunos elementos, destacándose:
Primero el decenio de
las Naciones Unidas (1976-1985) concentró la atención en la mujer y
movilizó a la mujer para abordar los principales asuntos de desarrollo
de la era, incluida la salud, y la llevó a adquirir nuevos conocimientos
y comprensión que revelaron la necesidad de volver a conceptuar el marco
de la mujer en el desarrollo.
Segundo, las consecuencias
sociales y políticas de la actual crisis económica mundial han sido
particularmente graves para la salud, el desarrollo y la vida de la
mujer.
Tercero, a medida que
surgen nuevas situaciones, hay que afrontar nuevos desafíos y fijar
nuevas prioridades, como romper el silencio contra la violencia en el
hogar, el SIDA, y por consiguiente se necesita prestar más atención
a asuntos como relación de poder entre el hombre y la mujer, entre ésta
y el estado, y a la sexualidad de la mujer y su relación con éstas y
otras dificultades en materia de atención de salud. (Antrobus; P. OPS,
1993) 1
Las profundas desigualdades
en las condiciones de salud de la población que existen no sólo entre
los países en desarrollo y los desarrollados, sino también dentro de
cada país, fueron calificadas por la comunidad mundial reunida
en Alma Ata en 1978, como una realidad ...política, social y económicamente
inaceptable y, por tanto, motivo de preocupación común para todos los
países.2 ( OPS; Salud para Todos en el año 2000; 1980)
Toda esta preocupación
se ha ido plasmado en el diseño de políticas dirigidas a disminuir la
desigualdad en materia de salud entre clases sociales, etnias y zonas
geográficas, pero no se ha extendido todavía de manera significativa
como para atenuar la desigualdad de género y las desventajas sociales
de las mujeres.
De igual forma el conocimiento
sobre las situaciones de inequidad y desigualdad en las oportunidades
entre hombres y mujeres es cada día mayor; a ello han contribuido los
crecientes volúmenes de información que permiten hacer visibles las
asimetrías entre hombres y mujeres en los terrenos social, económico,
político, cultural y de salud.
Usuarios y productores
de datos estadísticos coinciden al afirmar que una de las herramientas
que puede contribuir a mostrar las situaciones de inequidad de género
referente a la salud, es la información estadística, ya que permite
dimensionar la magnitud de las desigualdades y su impacto en el cuadro
de salud de la población. No obstante este reconocimiento, parte de
la información estadística continúa generándose sin tomar en cuenta
las diferencias existentes en los roles, tareas y responsabilidades
de hombres y mujeres en la sociedad y, en consecuencia, sin considerar
la condición social de unos y otras.
Incorporar el enfoque
de género en las fuentes regulares de información sobre salud, ya sean
éstas estadísticas contínuas, censos, encuestas o registros administrativos,
no es una tarea sencilla y exige un gran esfuerzo por parte de los productores
de información; implica la modificación de los métodos y procedimientos
de generación de datos, para lo cual se requiere no sólo creatividad,
sino la participación comprometida de los usuarios de información. Sólo
con la combinación del esfuerzo y del trabajo de ambos actores, usuarios
y productores, es posible llevar a cabo los cambios que requiere la
producción estadística para satisfacer las demandas crecientes de información.
En este contexto distintos
usuarios de la información estadística que buscan develar las desigualdades
de género han insistido en la necesidad de introducir la perspectiva
de género en la producción de datos estadísticos. A este llamado han
respondido muchas de las instituciones que generan información estadística.
En Nicaragua el esfuerzo
por el mejoramiento de la situación de salud y de las condiciones de
vida de la población ha requerido que por parte del Gobierno se formulen
y evalúen políticas públicas y planes y programas que reconozcan las
diferentes realidades y experiencias que viven mujeres y hombres; que
"visibilicen" los diferentes intereses y necesidades de ambos.
Para ello es necesario un profundo conocimiento y análisis de
las magnitudes y causas de las inequitativas oportunidades sociales,
económicas y políticas de mujeres y hombres. A su vez, este conocimiento
y análisis requiere de una base de información amplia, oportuna, multisectorial
e integrada, que permita realizar comparaciones generales entre mujeres
y hombres, y que asegure que la participación y contribución de mujeres
y hombres a la sociedad sean medidas y valoradas correctamente,
reflejando sus necesidades y problemas específicos.3 ( Heldman, et,
al, 1999) Es decir, se requiere disponer de estadísticas que incorporen
la perspectiva de género.
Esta tarea se plantea
como un asunto urgente e indispensable para avanzar en los planes y
programas públicos orientados a alcanzar mayor equidad en la sociedad
nicaragüense, y exige una nueva actitud frente a los procesos de generación
estadística, de ahí el reto de este material que es el de examinar,
de una manera bien resumida, a partir de la revisión del contexto internacional
y la sistematización de los principales pasos que se han realizado en
el país en incorporar la perspectiva de género en las políticas e informaciones
estadísticas , identificar las brechas que existen y poder sugerir líneas
de acción que permitan perfeccionar los sistemas de información estadística
en el país.
II. ANTECEDENTES Y JUSTIFICACIÓN
Para tener éxito en
la producción y en el mejoramiento de las estadísticas de género es
crucial la cooperación cercana y permanente entre usuarios y productores.
Los usuarios de estadísticas tienen diversas necesidades y los productores
de estadísticas de género deben satisfacerlas con productos estadísticos
específicos.
Sin embargo, a menudo
los usuarios están desinformados sobre la disponibilidad de estadísticas
y no saben cómo formular sus requerimientos con precisión. Por otra
parte, los productores no siempre están entrenados para ser sensibles
a las necesidades de los usuarios. Los estadísticos deben ser informados
y capacitados para entender los asuntos de género y los prejuicios de
género que deben superar en la recolección de datos. Los usuarios deben
aprender cómo comunicar sus necesidades a los estadísticos y cómo utilizar
estadísticas en su trabajo. Solamente a través de una cooperación cercana
y permanente entre usuarios y productores es posible producir estadísticas
que respondan a las necesidades actuales y sean entendidas y usadas
por todos.
Actualmente Nicaragua
cuenta con una amplia gama de información estadística la que, sin embargo,
se encuentra dispersa y poco accesible para las instituciones públicas* y de la
sociedad civil interesadas en el desarrollo nacional con equidad de
género.
De ahí la necesidad
de que el Instituto Nicaragüense de la Mujer (NINIM), institución encargada
de liderar las políticas públicas a favor de la mujer, en coordinación
con el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC), como institución
del Estado nicaragüense encargada de centralizar normativa y ejecutivamente
todas las actividades estadísticas de las entidades estatales y otras
entidades productoras de estadísticas de interés nacional
4 , reúnan y mejoren las estadísticas disponibles, incorporando en su
producción la perspectiva de género, con el apoyo técnico y financiero
de la OPS/ OMS, para trabajar en la unificación do los criterios
metodológicos utilizados, agregándoles valor para optimizar su utilidad
en el monitoreo y evaluación de políticas públicas, y las integre en
un instrumento que permita su amplia difusión a instituciones públicas
y de la sociedad civil.
Por lo antes expuesto,
el INIM y el INEC ha contemplado la constitución de Mesas de Trabajo
por Temas. Estas Mesas han sido coordinadas por el INEC y el INIM, e
integradas por la SETEC, Procuraduría Especial de la Mujer, los Directores
de Planificación y de Estadísticas de las instituciones públicas sectoriales,
representantes de agencias de cooperación internacional, investigadores(as)
de universidades, expertos independientes y representantes de la sociedad
civil.
Estos equipos de trabajo
lidereados por el Instituto Nicaragüense de la Mujer, el INEC, conjuntamente
con la OPS han venido trabajando en la incorporación de la perspectiva
de género en los diferentes ámbitos nacionales, con la finalidad de poder
ir consensuando con organizaciones de la sociedad civil y organismos
nacionales e internacionales la problemática actual de la mujer en el
país. Este trabajo sistemático ha permitido avanzar en diferentes
aspectos, tales como:
A fin de profundizar sobre el tema de género y salud, el proyecto contempla la elaboración del marco conceptual de referencia sobre salud y salud sexual y reproductiva y sus componentes desde la perspectiva de género. A través de la recopilación de la información teórica conceptual existente en el país, sistematizando algunos aspectos de lo que se ha alcanzado hasta la fecha, con el objetivo de establecer comparaciones referentes a las líneas de trabajo internacionales, identificándose las brechas que aún existen en la aplicación de este enfoque en la elaboración de políticas públicas y en la información estadística desde esta perspectiva.
Proponiéndose que este
documento pueda constituirse en la guía para la producción de información
estadística que permita medir de manera contínua y sistemática las modificaciones
en el cuadro de salud y por ende del nivel de vida de la población
nicaragüense desde la óptica de género, salud y equidad.
III OBJETIVOS
OBJETIVO GENERAL:
Elaborar un documento
consensuado entre los integrantes de la mesa de trabajo del SIEG, sobre
el Marco Teórico y Metodológico para abordar la salud desde la perspectiva
de género según el marco internacional y evaluar sus implicaciones en
términos de producción de información estadística para su seguimiento
y control a nivel nacional.
OBJETIVOS ESPECÍFICOS:
IV Metodología
El estudio es de tipo
descriptivo y tiene como estilo de trabajo la revisión bibliográfica
de manera cronológica sobre el tema, además de considerar la revisión
más actualizada sobre los ejes de trabajo que se han ido incorporando
en el contexto nacional. Los pasos desarrollados fueron:
En este capítulo analizaremos
algunos aspectos conceptuales sobre salud y sus componentes desde la
perspectiva de género, según el contexto internacional, lo cual
nos ayudará a reflexionar sobre la construcción social de hombres y
mujeres y las relaciones que se establecen entre ellos y como estos
elementos influyen en la salud sexual y reproductiva de las personas
e incluso en el desarrollo humano y social.
1.1 CONCEPTUALIZACIÓN DE
GÉNERO.
Los primeros antecedentes
de la categoría género se encuentran en Simone de Beauvoir quien el
en Segundo Sexo, desarrolla una formulación sobre el género, planteando
que las características humanas consideradas como femeninas son adquiridas
por las mujeres mediante un complejo proceso individual y social, en
vez de derivarse naturalmente de su sexo. En 1949 la autora afirmó
una no nace, sino que se hace mujer.
5
A lo largo de los años,
la comprensión del concepto género se ha vuelto imprescindible, no sólo
porque se propone explorar uno de los problemas intelectuales y humanos
más intrigantes: ¿Cuál es la verdadera diferencia entre los cuerpos
sexuados y los seres socialmente construidos?, sino también porque está
en el centro de uno de los debates políticos más trascendentes: el papel
de las mujeres en la sociedad.
Este debate se internacionalizó en la IV Conferencia Mundial sobre la
Mujer en septiembre de 1995, en Pekín.6
Utilizar la categoría
género para referirse a los procesos de diferenciación, dominación y
subordinación entre los hombres y las mujeres obliga a remitirse a la
fuerza de lo social, y abre la posibilidad de la transformación de costumbres
e ideas. Así, la perspectiva de género busca explicar la acción
humana como un producto construido sobre bases subjetivas.
El concepto de género
aparece en el debate que busca dar cuenta de la subordinación de la
mujer, ante la ausencia en las teorías sociales dominantes en occidente
de explicaciones sobre las desigualdades entre hombres y mujeres. Una
de las primeras propuestas identificó la subordinación femenina como
producto del ordenamiento patriarcal (Millet, 1970), y éste se definió
como una visión totalizadora, similar a la regla del padre en las sociedades
premodernas.7
El uso del término patriarcado,
aunque no ha sido aceptado universalmente, señaló, con apoyo del registro
antropológico e histórico, el hecho de que las desigualdades sexuales
están presentes a través del tiempo y el espacio (Morgan, 1985:242),
aunque también la información empírica indica una considerable diversidad
en la forma como estas desigualdades se presentan. El debate que ha
acompañado al concepto de patriarcado no se ha centrado tanto en el
origen del mismo (Lerner, 1990), sino más bien en la persistencia y
reproducción de los patrones de desigualdad en el tiempo.*
En este debate, la categoría
patriarcado ha sido criticada por razón de su generalidad y carácter
totalizante. Al respecto Barbieri señala: Resultó un concepto vacío
de contenido y de tal vaguedad que se volvió sinónimo de dominación
masculina, pero sin valor explicativo. (1992:113).*
BINOMIO SEXO/ GÉNERO.
Hasta hace unos años los términos sexo
y género se utilizaban indistintamente en la literatura y en las prácticas
sociales, aunque poco a poco han ido diferenciándose con mucha claridad.
El concepto de sexo
se refiere a las características físicas y biológicas que
distinguen a mujeres y hombres como seres distintos anatómica y fisiológicamente.
Sin embargo las definiciones
de género son las que se refieren a reconocer la diversidad biológica
del hombre y de la mujer y como a partir de esta base se establecen
funciones sociales diferentes para ambos; en este sentido género se
puede definir como la construcción social de lo femenino y lo masculino
en una sociedad y época determinada.
En la búsqueda de explicaciones
a la subordinación surgió el concepto de género, como el sexo socialmente
construido. Rubin define lo que llamó sistema sexo/género, como:
El conjunto de disposiciones por el que una sociedad transforma la
sexualidad biológica en productos de la actividad humana, y en el que
se satisfacen esas necesidades humanas transformadas.
(Rubin, 1986:97)8.
Esta definición trabaja
con el sexo biológico y con el género social. Se ve a los dos como esenciales
en la relación. Enfocar al uno con la exclusión del otro sería una distorsión.
El género como categoría analítica incluye pero trasciende la definición
biológica de sexo, y ubica a hombres y mujeres como categorías de análisis
socialmente construidas. Es un modo de referirse a la organización social
de las relaciones entre los sexos. El problema queda entonces planteado
en los significados de ser hombre o ser mujer.
En otras palabras, se
enfoca en las diferencias sociales y culturales entre hombre y mujer,
que varían en el tiempo y el espacio. De esta manera, se privilegia
a la sociedad como generadora de la ubicación social de los géneros,
lo cual quiere decir la construcción de cualidades distintas del
hombre y la mujer, o sea, la construcción de la masculinidad y la feminidad
como productos históricos. Esta conceptualización representa un rechazo
frontal al determinismo biológico, el cual busca las explicaciones para
la posición de la mujer y el hombre en la capacidad reproductiva de
las hembras o en la fuerza física de los machos.
Según De Barbieri, los
sistemas de género son el conjunto de prácticas, símbolos, representaciones,
normas y valores que las sociedades elaboran a partir de la diferencia
sexual anatómica y fisiológica, y que dan sentido a la satisfacción
de los impulsos sexuales, a la reproducción de la especie humana y en
general al relacionamiento entre las personas. Por eso el análisis de
género implica necesariamente estudiar formas de organización y funcionamiento
de las sociedades, y analizar las relaciones sociales. Estas últimas
pueden darse de mujer a varón, de mujer a mujer o de varón a varón.
En este orden de ideas, los sistemas de género son el objeto de estudio
más amplio para comprender y explicar el par subordinación femenina-dominación
masculina. (2993:114-15).
Los criterios de Roldán y Benería (1978: 11-12) (7) permiten profundizar en la conceptualización de género. Según estas autoras, género es una red de creencias, rasgos de personalidad, actitudes, sentimientos, valores, conductas y actividades que diferencian a hombres y mujeres a través de un proceso de construcción social que envuelve una graduación de rasgos y actividades de tal manera que las asociadas con el hombre normalmente tienen mayor valor.
Las características de esta construcción son:
Histórica,
porque se nutre de elementos mutables en el tiempo y en
el espacio por lo tanto son susceptibles de ser modificados
mediante intervenciones.
Ubicua, porque permea
el micro y la macro esfera social, el mercado de trabajo, el sistema
educativo, los medios de comunicación, la recreación, las relaciones
interpersonales, la misma personalidad, la salud, la familia, el aparato
político y la religión.
Jerárquica, porque la
diferenciación que se establece entre hombres y mujeres implica valoraciones
que atribuyen mayor importancia y valía a las actividades asociadas
con el hombre.
En resumen, las características
de género se aprenden, no se nace con ellas y están relacionadas
con lo que la sociedad permite que hagan los hombres y las mujeres,
con el trabajo social que cada uno desempeña. Las
únicas diferencias que existen entre hombres y mujeres son las biológicas
o sexuales, las otras son sociales, es decir, el comportamiento, las
actitudes, las habilidades y las maneras de pensar y sentir son determinadas
por la sociedad, que atribuye a las personas las características de
género femenino y masculino y define como deben ser los hombres y las
mujeres en dicho contexto social.9
Esto quiere decir que
tanto hombres como mujeres nacen con las mismas capacidades, pero en
la medida en que van creciendo la sociedad en su conjunto les otorga
oportunidades de desarrollo personal distintas, generalmente en perjuicio
de la mujer.
El producto y los medios de esta construcción social se manifiestan en el acceso asimétrico e institucionalmente estructurado a los recursos, lo cual genera dominación en el hombre y subordinación de la mujer. ( Beneria, l y Roldán; 1987 )
Dos son los mecanismos
fundamentales mediante los cuales la construcción de género ejerce su
influencia sobre la salud de los individuos: la socialización y el control
institucional. (Epstein, CF; 1988).
Por tanto el enfoque
de género se refiere al significado social construido alrededor de las
diferencias biológicas entre los sexos, basado fundamentalmente en la
división por sexo de los roles y el poder. El objeto de interés en materia
de género no es la mujer o el hombre por si; son las relaciones de desigualdad
social entre hombres y mujeres, y el impacto que dicha desigualdad ejerce
sobre las vidas y la salud de las personas.
GÉNERO Y SEXUALIDAD
Múltiples han sido las
definiciones que se han utilizado para conceptualizar la sexualidad,
y el abordaje teórico de los problemas de la sexualidad y género resulta
hoy muy complejo. Existen diversas corrientes y modelos explicativos
entre los cuales es posible identificar coincidencias, pero también
profundas contradicciones, por lo que consideramos importante revisar
algunos aspectos importantes que deben dejarse bien especificados
en el desarrollo de este rubro.
A diferencia de la explicación biológica de la evolución de las especies, la sexualidad y género no tienen una comprensión universal, sino significados diferentes en cada contexto histórico cultural concreto. A lo largo de este siglo ha prevalecido la aceptación de que la sexualidad no es natural, sino construida socialmente al igual que los géneros.
Es asi que desde el
nacimiento y según su sexo, a niñas y niños se les enseña comportamientos
que respondan a los patrones sociales sobre el ser hombre y mujer, de
manera que de esa manera se va construyendo la identidad de las personas,
la que incluye la identidad sexual perfectamente diferenciada
para cada uno y conformando así la identidad de género.
Basado en estas ideas podemos decir que;
La sexualidad, es
una función vital que sobre la base del sexo biológico, condicionado
y adaptado según las pautas que la sociedad crea en cada persona, existe
y busca satisfacción independiente o asociada a la reproducción.
Con el sexo nacemos, pero nuestra sexualidad es aprendida. Comienza
con el nacimiento, evoluciona y se desarrolla a lo largo de la vida,
siendo diferente en cada edad, y desaparece con la muerte y no con la
incapacidad de procrear. 10
Por tanto, la sexualidad
representa una forma de expresión integral de los seres humanos, vinculada
a los procesos biológicos, psicológicos y sociales del sexo. Como
todo proceso humano, se integra mediante una relación dialéctica en
la que intervienen las vertientes antes mencionadas y es uno de los
procesos vitales que con más fuerza repercute y, a la vez, está influido
por el contexto histórico- social en que se desarrolla.
Es importante destacar
los aspectos cualitativos que confieren matices muy específicos al fenómeno
de la sexualidad humana, haciéndolo único e intransferible a otras especies:
Es por eso que sobre
esta base, la utilización del enfoque de género como herramienta
analítica para el estudio de la sexualidad, lejos de conducir a reduccionismos
de la realidad, enriquece los marcos teóricos explicativos del
proceso de relación de los géneros.
Por otra parte la Teoría
de Género no excluye, pero sí desborda, el ámbito fisiológico, para
centrarse en el estudio de las influencias recíprocas que median entre
los factores biológicos ligados al sexo, las diferencias y valoraciones
que la sociedad asigna diferenciadamente a hombres y mujeres y los patrones
que rigen las relaciones inter e intra-sexos.11
No hay duda de que en
el área de la sexualidad y la reproducción es quizás donde más claramente
se observa el impacto negativo de las inequidades de género sobre la
salud y la posición de las mujeres y en menor grado sobre la salud
de los hombres. Es imprescindible conocer que en las relaciones entre
hombres y mujeres, la comunicación y negociación no son neutrales, ya
que las posibilidades reales para las mujeres de decidir sobre su propio
cuerpo, su sexualidad y su reproducción están determinadas por las identidades
e inequidades de género. (Martine, MA. Shutter; Nicaragua. 1998)
Por tanto las relaciones
del binomio Género/ Sexualidad constituyen un instrumento metodológico
imprescindible para analizar el proceso por el cual se construye
un ser humano varón o mujer y en el que se determinan sus comportamientos
como seres sexuados (sexuación) , se estructura la identidad sexual
de los seres humanos y se conjugan íntimamente aspectos biológicos,
psicoafectivos y socioculturales, entre otros.
EL GÉNERO COMO UNA ESTRUCTURA
DE PRÁCTICA SOCIAL
El género es una forma
de ordenamiento de la práctica social. En los procesos de género, la
vida cotidiana está organizada en torno al escenario reproductivo, definido
por las estructuras corporales y por los procesos de reproducción humana.
Este escenario incluye el despertar sexual y la relación sexual; el
parto y el cuidado del niño y las diferencias y similitudes sexuales
corporales.
La práctica social es
creadora e inventiva, pero no autónoma. Responde a situaciones particulares
y se genera dentro de estructuras definidas de relaciones sociales.
Las relaciones de género, las relaciones entre personas y grupos organizados
en el escenario reproductivo, forman una de las estructuras principales
de todas las sociedades documentadas.
Configuración es quizás
un término demasiado estático. Lo importante es el proceso de configurar
prácticas 4. Al adoptar una visión dinámica de la organización de la
práctica, llegamos a una comprensión de la masculinidad y de la
femineidad como proyectos de género. Estos son procesos de configuración
de la práctica a través del tiempo, que transforman sus puntos de partida
en las estructuras de género.
Encontramos la configuración
genérica de la práctica en cualquier forma que dividamos el mundo social
y en cualquiera unidad de análisis que seleccionemos. La más conocida
es la vida individual, base de las nociones del sentido común de masculinidad
y feminidad. La configuración de la práctica es aquí lo que los psicólogos
han llamado tradicionalmente personalidad o carácter.
Tal enfoque es responsable
de exagerar la coherencia de la
práctica que se puede alcanzar en cualquier lugar. No es sorprendente
por lo tanto que el psicoanálisis, que originalmente enfatizaba la contradicción,
derivara hacia el concepto de identidad. Los críticos post-estructuralistas
de la sicología, tales como Wendy Hollway, han puesto énfasis en el
hecho de que las identidades de género se fracturan y cambian
porque múltiples discursos interceptan cualquier vida individual (Hollway,
1984). Este argumento destaca otro plano: el discurso, la ideología
o la cultura. En este caso el género se organiza en prácticas simbólicas
que pueden permanecer por más tiempo que la vida individual, la construcción
de masculinidades heroicas en la épica; la construcción de distrofias
de género o las perversiones en la teoría médica.
Por otra parte, la ciencia
social ha llegado a reconocer un tercer plano de configuración de género
en instituciones tales como el Estado, el lugar de trabajo y la escuela.
Muchos hallan difícil de aceptar que las instituciones estén substantivamente
provistas de género, no sólo metafóricamente. Esto es, sin embargo,
un punto clave.
El estado, por ejemplo,
es un institución masculina. Decir esto no significa que las personalidades
de los ejecutivos varones de algún modo se filtren y dañen la institución.
Es decir algo mucho más fuerte: que las prácticas organizacionales del
Estado están estructuradas en relación al escenario reproductivo. La
aplastante mayoría de los cargos de responsabilidad son ejercidos por
hombres porque existe una configuración de género en la contratación
y promoción, en la división interna del trabajo y en los sistemas de
control, en la formulación de políticas, en las rutinas prácticas, y
en las maneras de movilizar el placer y el consentimiento (Franzway
et al. 1989; Grant y Tancred. 1992)
Desde los trabajos de
Juliet Mitchell y Gayle Rubin en los años 70 ha quedado claro que el
género es una estructura internamente compleja, en la que se superponen
varias lógicas diferentes. Este es un hecho de gran importancia para
el análisis de las masculinidades. Cualquier masculinidad, como una
configuración de la práctica, se ubica simultáneamente en varias estructuras
de relación, que pueden estar siguiendo diferentes trayectorias históricas.
Por consiguiente, la masculinidad, así como la feminidad, siempre está
asociada a contradicciones internas y rupturas históricas.
Dado que el género es
una manera de estructurar la práctica social en general, no un tipo
especial de práctica, está inevitablemente involucrado con otras estructuras
sociales. Actualmente es común decir que el género intercepta -mejor
dicho, interactúa- con la raza y la clase.
PROCESO DE SOCIALIZACIÓN
DE HOMBRES Y MUJERES
La socialización de género
es el proceso de transmisión cultural de valoraciones, percepciones
sobre el ser hombre y ser mujer y sobre los roles sociales que unos
y otros tienen que cumplir. Estos patrones de socialización diferenciados
por sexo han sido cuestionados en los últimos tiempos, sin embargo,
continúan siendo una realidad en la Región de las Américas, situación
que ha sido identificada en varios estudios realizados por
diferentes investigadores.
LOS ROLES SOCIALES Y
LAS RELACIONES DE GÉNERO.
Los roles de género
son las diversas tareas que las personas realizan en una sociedad
de acuerdo a las relaciones de poder que existen y por lo general estos
se pueden agrupar en:
Las relaciones de género
han estado históricamente influenciadas por el grado de poder
de un género sobre otro y en las sociedades actuales de
la Región el hombre sigue teniendo la posición privilegiada. La discriminación
de género es directa, cuando para la asignación de beneficios o posiciones
se utiliza abiertamente una especificación de género que desfavorece
a uno de los sexos y es encubierta cuando esa asignación se hace sobre
la base de criterios que, aunque formalmente neutrales respecto
a género, en la práctica desfavorecen desproporcionadamente a uno de
los sexos. En uno u otro caso el desfavorecimiento responde a una desvalorización
del grupo genérico colocado en desventaja.
Es bueno señalar
que estas relaciones de inequidad de género y social no solo existen
entre hombres y mujeres, sino que incluso están presentes
dentro del mismo sexo y en general estas se hacen
más críticas en dependencia de la desigualdad social y en la magnitud
que sé potencialicen estos factores.
No hay duda de que estas
diferencias sociales son las que establecen las brechas de género, en
cuanto a las diferencias de oportunidades y el acceso a recursos que
permitan generalmente el bienestar y desarrollo humano, repercutiendo
de igual forma en el nivel de salud personal y de la sociedad en general.
GÉNERO Y DESARROLLO
HUMANO.
La medición del Desarrollo
humano se refiere al nivel de bienestar e igualdad alcanzado por las
personas implicadas, en términos de calidad de vida para todos los componentes
de la sociedad. En este sentido, a nuestro entender el desarrollo
es un proceso que debería involucrar a todos en el mismo nivel
y de acuerdo a sus necesidades individuales.
Por lo que los derechos,
las responsabilidades y roles asignados a hombres y mujeres, actualmente
difieren entre sí, ya que las mujeres tienen menos acceso a la educación,
formación, acceso a créditos, a servicios de salud con calidad, a pesar
de su problemática y con restricciones para la toma de decisiones en
el ámbito social.
mayores niveles de
igualdad de género contribuyen al fortalecimiento del crecimiento económico,
a la reducción de la pobreza y a una mayor capacidad para gobernar eficientemente.
( Banco Mundial 2001)
1. 2
CONCEPTUALIZACIÓN DE SALUD
La Organización Mundial
de la Salud ha definido que la Salud es un estado de completo bienestar
físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o
enfermedades.12
Esta definición, que pudiera parecer en extremo absoluta, tiene el mérito de apartarse de la conceptualización tradicional de la salud, expresada generalmente en términos de ausencia de enfermedad y referirse al estado de salud como un producto en el que confluyen diversos y muy complejos factores biológicos, psicológicos y ambientales.
Aunque desde una perspectiva
operacional, la medición de una situación de completo bienestar enfrenta
al investigador a no pocos problemas metodológicos, es importante subrayar
que la amplitud de esta definición rescata el contenido positivo que
se pierde en las definiciones tradicionales de salud, y dirige la atención
no sólo a los aspectos médicos de la atención sino también, a la justicia
de las bases sobre las cuales la sociedad funciona 13. ( Cook,R. OMS;
1993)
Por otra parte, la noción
ecológica de la Salud permite entenderla como la resultante de la interacción
entre el hombre (individuo, familia, grupo, comunidad) y el ambiente
natural y socio cultural donde se desarrolla su vida. La dialéctica
de dicha interacción hace perfectamente comprensible la idea de que
el estado de salud es cambiante y modificable y que cualquier definición
que se intente llevará implícita la necesidad de una elevada dosis de
esfuerzo individual y colectivo para alcanzar el ideal de bienestar
planteado en el concepto de la OMS.
La aceptación general
de que la salud está íntimamente ligada con el bienestar, la calidad
de vida y el desarrollo humano, rebasa los marcos tradicionales de la
comprensión del proceso salud enfermedad, poniendo en primer plano la
responsabilidad de la sociedad como un todo, especialmente las obligaciones
del Estado, en la proyección e implementación de políticas sustentables
encaminadas a garantizar a todos sus ciudadanos el disfrute de adecuados
niveles de salud.
El
bienestar lo logra una persona solamente cuando alcanza determinados
niveles de calidad de vida o sea cuando satisface sus necesidades básicas,
por ejemplo: educación, alimentación adecuada para el desarrollo normal
del organismo, vivienda, buenas condiciones físicas y mentales, trabajo,
recreación, oportunidad para el uso provechoso del tiempo libre y participación
en la toma de decisiones en los asuntos que le competen, ya sea en términos
personales o en el ámbito de su familia y de la comunidad.
Desde esta perspectiva,
la Salud es, a la vez, resultante del desarrollo socioeconómico y condicionante
del mismo, ya que sólo hombres y mujeres que estén y se sientan saludables
podrán ser capaces de aportar el máximo de sus potencialidades al esfuerzo
de toda la sociedad por alcanzar planos más elevados de desarrollo.
Las conferencias internacionales sobre derechos humanos han reconocido que todas las personas tienen el derecho a que se nos garantice la posibilidad de disfrutar de una vida digna y poder desarrollarse plenamente como personas útiles a la sociedad.14
También se reconoce
que los derechos humanos son iguales para todos los ciudadanos, sin
importar el sexo, la raza o el grupo
étnico, la afiliación política, la religión ni la orientación sexual.
La constitución de la OMS15 afirma que el goce del grado máximo de salud que se pueda lograr es uno de los derechos fundamentales de todo ser humano sin distinción de raza, religión, ideología política o condición económica o social.
Por la significación individual y social de la reproducción humana; la importancia de la sexualidad como manifestación de la afectividad entre las personas y la significativa carga de morbilidad y mortalidad que se asocia con las principales enfermedades que afectan al aparato reproductor de hombres y mujeres, la Salud Sexual y Reproductiva constituye un componente de especial significación en el contexto general de la salud de la población.
La conceptualización
relacionada con la misma ha ido evolucionando y transformándose a lo
largo del tiempo, debido al ritmo político económico y sociocultural
de las tres últimas décadas. Primero surgió el concepto de salud materno
infantil, fuertemente relacionado con el conjunto de prestaciones de
salud sobre el binomio madre/niño, con el objetivo de disminuir
la morbimortalidad materna e infantil.
Posteriormente, la reflexión
sobre el concepto de salud que se ha dado en los últimos años
a nivel internacional, permitió un avance del tradicional enfoque materno-
infantil hasta el concepto de salud sexual y reproductiva aprobada por
los organismos internacionales en la 4ta Conferencia de Población y
Desarrollo desarrollada en El Cairo en 1994.
En esta conferencia
el abordaje de la salud sexual y reproductiva rebasa la óptica del concepto
de supervivencia poblacional y de los programas dirigidos a la atención
al binomio madre/ niño como único eje, hasta llegar a considerar la
participación del hombre y la comunidad en todo el proceso relacionado
con la salud sexual y reproductiva.
Para la OMS los mandatos
de estas conferencias son el marco para las nuevas estrategias de cooperación
técnica en población y salud reproductiva, considerando la visión de
que la salud reproductiva es uno de los elementos fundamentales del
desarrollo humano y que el respeto de los derechos sexuales y reproductivos
de todos los seres humanos es primordial para lograr la mayor
equidad.
Definición Salud Sexual
y Reproductiva:
Es un estado general de completo bienestar físico, mental y social,
y no sólo la ausencia de enfermedades o dolencias, en todos los aspectos
relacionados con el sistema reproductivo, sus funciones y procesos.
Además la salud reproductiva comprende la libertad y capacidad para
disfrutar de una vida sexual satisfactoria, placentera y sin riesgos
y de procrear con la libertad para decidir hacerlo o no hacerlo, cuándo
y con qué frecuencia.16
La salud reproductiva
implica derechos sexuales y reproductivos, que permiten a los hombres
y las mujeres obtener información y poder disponer de métodos seguros
para regular la fecundidad (a bajo costo y que tengan la oportunidad
de elegirlos dentro de una gama de posibilidades), así como de elegir
libre y responsablemente el número de hijos que desean, el espacio de
tiempo entre uno y otro y el momento en que quieren que nazcan.
Los derechos sexuales*,
incluyen el derecho humano de la mujer a tener control respecto de su
sexualidad, incluida su salud sexual y reproductiva y a decidir libre
y responsablemente respecto de esas cuestiones, sin verse sujeta a la
coerción, la discriminación y la violencia. (CCMM Plataforma,
95)
La salud reproductiva
abarca el derecho a recibir servicios adecuados de atención a la salud,
que implica la existencia de un conjunto de métodos, técnicas y servicios
que contribuyan a la salud permitan atender adecuadamente durante
todo el ciclo de vida de las personas que incluya también la atención
los embarazos y los partos para prevenir riesgos.
La Conferencia Internacional
de Población y Desarrollo, en su Principio No 8, planteó que los Estados
deberían adoptar todas las medidas apropiadas para asegurar, en condiciones
de igualdad entre hombres y mujeres,el acceso universal a los servicios
de atención médica, incluidos los relacionados con la salud reproductiva,
que incluye la planificación de la familia y la salud sexual. Los programas
de atención de la salud reproductiva deberían proporcionar los mejores
servicios posibles, sin ningún tipo de coacción.
En el Artículo 14 de
la Convención para la Eliminación de todas las formas de Discriminación
contra la Mujer se recoge que los Estados Parte adoptarán todas las
medidas adecuadas para asegurar para la mujer de las
áreas rurales el acceso a servicios adecuados de atención médica, inclusive
información, asesoramiento y servicios en materia de planificacción
de la familia.
La salud sexual va más
allá de la ausencia de enfermedades. Es lograr que una persona conozca
su cuerpo de tal manera que pueda cuidarlo; ser capaz de tomar decisiones
respecto a su sexualidad (la forma de ser, sentir, amar y actuar, como
hombres o como mujeres) y en relación con la pareja, conocerse a sí
misma y escoger formas de mostrar su afectividad y de relacionarse con
las demás personas. Significa además que las personas tengan condiciones
para tener una vida sexual segura, satisfactoria y placentera, no necesariamente
ligada a la procreación.
Tener salud sexual
significa también vivir una vida sin violencia de ningún tipo; no ser
obligada por ningún medio a tener relaciones sexuales cuando no se desea
y vivir una vida libre de falsas creencias, mitos y prejuicios sobre
la sexualidad.
La Convención Interamericana para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la Mujer17 , estableció en su Artículo 7 que los Estados parte convienen en adoptar... y llevar a cabo lo siguiente: incluir en su legislación interna normas penales, civiles y administrativas; así como las de otra naturaleza que sean necesarias para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer y adoptar las medidas administrativas apropiadas que sean del caso.
Salud sexual significa
poder controlar la fecundidad y usar métodos que no afecten la salud,
así como vivir sin discriminación de ningún tipo por el hecho de ser
hombre o ser mujer.18 ( CCM Plataforma 95, 97, 221, CIPD Principios
8,7,3, CMHD programa 41, CED 16.1)
La Conferencia Internacional de Población y Desarrollo reconoció que todas las parejas y todas las personas tienen el derecho fundamental de decidir libre y responsablemente el número y el espaciamiento de sus hijos y de disponer de la información, la educación y los medios necesarios para poder hacerlo.
La salud sexual y reproductiva
no es una cuestión limitada a la llamada "etapa de procreación"
o edad fértil de la mujer (comprendida entre los 15 y 49 años). Por
el contrario, la salud reproductiva tiene que ver con la vida de mujeres
y hombres, desde la más temprana edad hasta la ancianidad.
Las actitudes y comportamientos
relacionados con la salud sexual y reproductiva empiezan a formarse
desde que la persona nace y a medida en que va creciendo, dependiendo
de las circunstancias que le rodean, las costumbres y forma de pensar
de sus padres y familiares y continúan formándose durante toda la vida,
hasta llegar a determinar la forma de ser, pensar, sentir y actuar de
cada uno de nosotros en los aspectos relacionados con la sexualidad,
la reproducción y las relaciones entre hombres y mujeres.
Por ejemplo, las actitudes
de los hombres con respecto a las relaciones de género y las relaciones
sexuales se originan en la infancia y con frecuencia quedan fijadas
para el resto de la vida. Por eso es necesario educar desde edades tempranas
en conceptos de responsabilidad sexual, en aspectos relacionados con
la formación y vida en familia así como brindar educación y apoyo continuo
para poder alcanzar un comportamiento sexual saludable. Tanto mujeres
como hombres necesitamos atender nuestra salud reproductiva tomando
en cuenta nuestra edad y situación en el ciclo de la vida.
La salud reproductiva es un proceso ininterrumpido, ligado al
desarrollo humano desde mucho antes del nacimiento hasta la edad adulta
y la vejez, que trata de asegurar al individuo hombre y mujer una vida
reproductiva sana y libre de riesgos, así como una sexualidad responsable.
Este nuevo enfoque de
la salud sexual y reproductiva produce una reorientación en las
políticas y en los programas de salud, teniendo como aspectos
novedosos varios elementos:
Luego de este análisis se hace evidente que la salud sexual y reproductiva se promueve, se protege y se restablece tanto mediante intervenciones sociales como médicas, esto implica que el mejoramiento de la salud no es sólo una responsabilidad intersectorial y que las acciones aisladas de un sector no tendrán la incidencia eficiente y eficaz en la solución de la problemática de la salud sexual y reproductiva, fundamentalmente en los países en vías de desarrollo que en su mayoría reflejan altos índices de pobreza.
Del resumen conceptual
que analizamos antes se desprende con claridad la idea de que la situación
de salud de las personas, de manera individual y a escala social,
está condicionada por la interacción, generalmente compleja y a veces
inaparente, de un conjunto muy diverso de factores, relacionados con
la propia biología del ser humano, con el ambiente natural que le rodea,
y con las condiciones económicas y socio culturales en que se desarrolla,
entre otros.
Sin ánimo de esquematismo
o reduccionismo, subrayando el reconocimiento de la existencia de múltiples
vínculos entre los mismos y sólo con la finalidad de facilitar su presentación,
agruparemos los más relevantes de la manera siguiente:
El Pacto Internacional
de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, en su Artículo 2.1, establece
que cada uno de los Estados Parte del presente Pacto se compromete adoptar
medidas, tanto por separado como mediante la asistencia y la cooperación
internacionales, especialmente económicas y técnicas, hasta el máximo
de los recursos de que disponga, para lograr progresivamente, por todos
los medios apropiados, incluyendo en particular la
adopción de medidas legislativas, la plena efectividad de los derechos
aquí reconocidos.19
La construcción de género,
por su carácter abarcador de la totalidad de las expresiones de la significación
asignada socialmente a la masculinidad y la feminidad, incluye también
la modelación de un comportamiento diferenciado, lo cual repercute en
la sexualidad, en la salud individual, en las relaciones de pareja,
y en la calidad de vida de las personas, con un impacto negativo en
las mujeres, que ni siquiera son reconocidas socialmente.
Sin duda todos estos
elementos influyen notablemente en la conformación de la auto
imagen y repercuten en los distintos comportamientos y muchas de estas
características son pautadas por el ejercicio y el rol de género
que influyen en la sexualidad y en las relaciones de pareja.
En las sociedades
con fuerte influencia patriarcal, los estereotipos estructurados prácticamente
predeterminan a las personas a renunciar a sus propias potencialidades,
al derecho a decidir las formas particulares de vivir su vida y su sexualidad,
para aceptar resignadamente aquellas que les impone la sociedad según
intereses y necesidades económicas, políticas y morales,
muchas veces ajenas a él o a ella.
De igual manera las
actuaciones sociales de ser hombre y mujer afectan la salud de la población
a través de mecanismos que, actuando en los ámbitos personal, doméstico
y político producen una diferenciación por sexo de actitudes, conductas
y actividades que conllevan riesgos específicos para la salud y grados
distintos de acceso a los recursos de atención sanitaria.
Muchas de estas características
pautadas para el ejercicio del rol de género, que no sean debidamente
atendidas, influyen en las conductas de riesgo y a la postre originan
trastornos en sus relaciones futuras y en la salud de las personas.
Por ejemplo la necesidad
social de los hombres de demostrar su virilidad por medio de la intrepidez,
la violencia y la fuerza física está, sin duda, en la base de la preponderancia
de accidentes en los varones, que alcanza cifras alarmantes en el continente
(Anzola,E; 1990). Comentarios similares podrían realizarse respecto
a las conductas adictivas, el bajo rendimiento escolar, los trastornos
nutricionales o las lesiones auto inflingidas.
Por otra parte las mujeres con su fuerte influencia reproductiva, hace que existan un alto número de embarazo en adolescentes, con los problemas que este implica, particularmente para la madre, y las enfermedades de transmisión sexual, se deben a comportamiento de riesgo que de hombres y mujeres en ambos sexos en cuya génesis se encuentran los estereotipos de género.
La violencia en las relaciones sexuales, también está favorecida por estos patrones fuertemente inducidos hacia el mantenimiento del poder del hombre en la pareja, aunque la vía sea esta.
Una de las expresiones
de la desigual participación de hombres y mujeres, se da en la esfera
política. La escasa participación de ellas en este ámbito, en general
es verdaderamente abrumadora y tiene efectos directos sobre las oportunidades
que se abren o cierran a las mujeres en otros ámbitos de la sociedad.
Ciertamente el que las mujeres participen o no en la vida pública y ejerzan poder y participen en la toma de decisiones, dependen en buena medida del grado de apego e identidad con los roles sociales que las confinan al ámbito de lo doméstico. En muchos contextos sociales, el acceso desigual de mujeres y hombres en las políticas se explica por las percepciones culturales sobre los roles que cada sexo desempeña y sobre el tiempo que las mujeres pasan en el hogar y en el mercado de trabajo. Así, debido a que socialmente a las mujeres se les ha asignado la responsabilidad de las labores doméstico reproductivas, el mundo de la política, ubicado en el ámbito público, se considera como algo ajeno a ellas.
Es por eso que a pesar
de los avances obtenidos en estos últimos años, aún la presencia de
la mujer en la elaboración y evaluación de las políticas públicas
aún es insuficiente por lo que se siguen considerando como objetos reproductivos
y no como sujetos activos con derechos propios a decidir sobre su salud
sexual y reproductiva individual y a exigir servicios de calidad.
En cuanto a la demanda
de servicios de salud, de manera general las mujeres acuden más a los
servicios de salud, especialmente públicos, debido a que tiene mayor
necesidad por su función reproductiva. Sin embargo, las mujeres pobres
no usan estos servicios más a menudo que los hombres, en Nicaragua menos
del 50 % de la población pobre acudió a recibir atención, casi igual
hombres y mujeres. Además debido a su mayor necesidad de atención, las
mujeres gastan más dinero que los hombres para mantener su salud.
De igual forma de que
estos relaciones de inequidad repercuten en la vida de las personas,
también estos condicionantes influyen en los prestadores de salud
y en la práctica diaria en la atención a los/as usuarias en los servicios
en la que frecuentemente el personal reproduce la inequidad genérica
en tres planos: Mediante el saber médico, la práctica médica y en la
relación médico paciente, todo lo cual puede reflejarse en forma discriminatorias.
Sin embargo en
las sociedades patriarcales contemporáneas, que enmarcamos en este siglo
y en especial a partir de las transformaciones materiales, conceptuales,
ideológicas y morales vinculadas a la revolución sexual y a la
lucha del movimiento femenino por el empoderamiento de la mujer, fundamentalmente
a partir de la Plataforma de Beijing, se desencadena un proceso de reconceptualización
de los modelos y valores sexuales.
En consecuencia, junto
con la moral oficial imperante, se forman y expresan otras normas y
patrones más flexibles, justos y humanos que les permiten a muchas personas
y en particular a un grupo cada vez más amplio de mujeres, a disfrutar
de un grado de autodeterminación en su vida sexual y social, si no óptimo,
lo cual es imposible en las sociedades basadas en la desigualdad, al
menos mucho mayor al que tenían acceso en la etapa precedente.
9. Las condiciones
de vida de la mujer y su estatus sociopolítico.
Este elemento fuertemente
vinculado con las relaciones de género imperantes, constituye otro determinante
importante de la calidad de vida, por una parte, el nivel de posibilidades
reales que tiene la mujer a la educación, al trabajo y a su autocuidado,
repercutiendo directamente en su salud. Al decir de la Sra. Carol Bellamy,
Directora Ejecutiva de UNICEF, La Salud de la Sociedad no puede asegurarse
a menos que los derechos de igualdad y participación de las mujeres
puedan asegurarse y es imperativo que los programas de salud reconozcan
y aborden plenamente esos derechos(Marzo de 1999).20
La Convención sobre
la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer,
en su Artículo 3, recoge: los Estados Parte tomarán en todas las esferas,
y en particular en las esferas política, social, económica y cultural,
todas las medidas apropiadas, incluso de carácter legislativo, para
asegurar el pleno desarrollo y adelanto de la mujer, con el objeto de
garantizarle el ejercicio y el goce de los derechos humanos y las libertades
fundamentales, en igualdad de condiciones con el hombre.21
Según Marcela Lagarde,
la salud de las mujeres no es un estado natural. Es el resultado de
las condiciones de vida, de la satisfacción de sus necesidades vitales,
de la calidad de los recursos utilizados con ese fin y del ambiente
en que transcurren sus vidas. Por ello, su condición de género es sustrato
de su salud, y la determina: No es aleatorio ser mujer; por el contrario,
los contenidos de vida asignados a las mujeres por su género definen
en gran medida su estado vital, sus riesgos, enfermedades y malestares,
así como su potencial de vida sana y su expectativa de longevidad. Así,
la salud de las mujeres es resultado de la experiencia total de vida
determinada por su condición de género.22
La IV Conferencia sobre
la Mujer, desarrollada en 1995 estableció que la igualdad entre
las mujeres y los hombres es una cuestión de derechos humanos y una
condición para la justicia social, es también un pre-requisito necesario
y fundamental para la equidad, el desarrollo y la paz.23
Por otro lado, condiciona
el comportamiento individual en lo sexual y reproductivo, incidiendo
en la salud de las personas. La construcción social de ser hombre y
mujer , la valoración social de la mujer y los mitos y tabúes prevalecientes
sobre la sexualidad, son factores que determinan el comportamiento
en las prácticas sexuales, las cuales pueden repercutir favorable o
negativamente en la salud sexual y reproductiva de las personas.
1.6 PERTINENCIA DEL
USO DEL ENFOQUE DE GÉNERO EN SALUD Y DESARROLLO HUMANO.
La teoría de género
no es una metodología específica, es más bien un enfoque y una manera
de ver la vida a través de un lente en el cual se visibilizan los roles,
las responsabilidades, las necesidades y el control que sobre los recursos,
tienen mujeres y hombres dentro de terminadas colectividades o sistemas.
El centro de interés
de este enfoque no lo constituyen las mujeres ni los problemas de las
mujeres aisladamente, cómo erróneamente se ha extendido, sino las relaciones
de desigualdad existentes entre hombres y mujeres que determinan
situaciones, condiciones o problemas de salud con características diferentes
para hombre y mujeres. Algunas pueden ser exclusivos de cada uno de
los sexos y más prevalentes en uno de los sexos y por tanto, estos problemas
demandan y reciben respuestas diferentes del sistema de salud según
se trate de hombres o mujeres.
De igual forma se establecen
las diferencias en los perfiles de salud- enfermedad y necesidades de
salud de hombres y mujeres, por lo que la incorporación del concepto
de género en el análisis de este proceso, y la necesidad imperiosa de
su consideración, es por que el mismo permite comprender como las desigualdades
influyen directamente en el estado de salud de ambos, además permite
visualizar de manera integral a los seres humanos en su contexto sociocultural.
El enfoque de género
aplicado a salud, permite:
Incorporar la perspectiva
de género no es un instrumento neutral, su objetivo es lograr mayor
equidad en las relaciones entre mujeres y hombres, o sea, mejorar el
equilibrio entre las posiciones de poder frente al uso de recursos para
la salud y los derechos sexuales y reproductivos. Este proceso, el empoderamiento
de las mujeres es clave porque son ellas las que generalmente s encuentran
en posiciones de desventaja.
La meta que persigue
la aplicación de este enfoque es el logro de un desarrollo equitativo
y sustentable moldeado activamente por el trabajo y las decisiones igualitarias
de las mujeres y los hombres. Es por eso que en la actualidad el uso
del enfoque constituye una realidad que no puede ignorarse por ningún
gobierno que impulse políticas de desarrollo humano y que quiera promover
la equidad.
La equidad de género
en salud, por consiguiente, no implica que hombres y mujeres experimenten
las mismas tasas de mortalidad y morbilidad. Lo que se pretende es que
unos y otras tengan la misma oportunidad de gozar de salud, no enfermar,
no quedar discapacitado ni morir prematuramente por causas prevenibles.
La equidad de género en el plano de la atención de salud implica que
los servicios satisfacen las diferentes necesidades de los hombres y
las mujeres, y no según el riesgo biológico24. ( La mujer la salud
y el desarrollo. 36 Sesión del Subcomité del Planificación y programación
del comité ejecutivo. Washington, D. C, Marzo del 2002.
La OPS define la inequidad
como las desigualdades que son innecesarias, evitables e injustas Las
inequidades de género afectan al estado de salud de los hombres y las
mujeres, así como al financiamiento, al acceso y a la prestación de
la asistencia sanitaria, interactúan y se acentúan por otros factores
determinantes como la pobreza, la educación y el grupo étnico.
APLICACIÓN DEL ENFOQUE
DE GÉNERO EN SALUD:
Adoptar la perspectiva
de género en el contexto de la salud implica vincular las formas que
las caracterizan las relaciones entre los géneros, no sólo con el perfil
epidemiológico de una población sino, también, con la formulación e
impacto de políticas y modelos particulares de promoción e impacto de
políticas y modelos particulares de promoción y atención de la salud.
Por lo que eso significa que:
CAPÍTULO 2: ANÁLISIS
DE LA PRESENCIA DEL ENFOQUE DE GÉNERO, SALUD Y DESARROLLO EN LOS
DOCUMENTOS JURÍDICOS E INSTITUCIONALES INTERNACIONALES Y NACIONALES
En los últimos años se ha ampliado considerablemente la comprensión internacional y nacional acerca de los derechos humanos, y dentro de estos, están el derecho a la salud en general y en especial a la salud sexual y reproductiva, así como a los derechos de la mujer.
Es así, que la salud
y la equidad de género en el contexto internacional han ido tomando
cada vez una mayor importancia en la agenda política, especialmente
a partir de los objetivos y recomendaciones que los Estados Partes se
han comprometido en las principales Convenciones y Conferencias de las
Naciones Unidas:
Declaración Universal de los Derechos Humanos. Asamblea General de Naciones Unidas. (1948)
Convención Internacional sobre la eliminación de todas las formas de discriminación.
(1969)
Pacto de los Derechos Civiles y Políticos. (1976)
Pacto de los Derechos Económicos y Sociales. (1976)
Convención sobre la mujer. (1981)
Convención sobre los derechos del niño. (1990)
Conferencia Mundial sobre Derechos Humanos. (Viena 1993)
IV Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo ( El Cairo,1994).
Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social (1995).
IV Conferencia Mundial
sobre las Mujeres ( Beijing, 1995)
De las cuales trataremos
de resumir los aspectos más relevantes que sobre salud y equidad han
sido abordados, las cuales se constituyen de alguna manera en las bases
legales internacionales para el desarrollo de este campo.
BASES JURÍDICAS INTERNACIONALES:
En la
Declaración Universal de Derechos Humanos25 se acordó por todos los
países miembros de las Naciones Unidas, entre ellos Nicaragua, que;
Todas las personas
tienen el derecho a que se les garantice la posibilidad de poder disfrutar
de una vida digna y poder desarrollarse plenamente como personas
útiles a la sociedad . ( Al conjunto de derechos que garantizan esta
condición se les conoce con el nombre de derechos humanos, incluyendo
el derecho a la salud).
De igual forma en el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, 26se expresa que; Los estados se comprometen a garantizar el ejercicio de estos derechos, incluyendo el de la salud.
En la Convención Internacional
sobre la Eliminación de todas las formas de discriminación racial
( 1969) 27 , se plantea; en el artículo 5 que, Los estados partes
se comprometen a prohibir y eliminar la discriminación racial en todas
su formas y a garantizar el derecho de toda persona a la salud pública,
la asistencia médica, la seguridad social y los servicios sociales.
En el artículo 12.1,
se dice que; Los Estados partes
en el presente pacto reconocen el derecho de toda persona al disfrute
del más alto nivel de salud física y mental, y en el artículo 12.2;
se plasma que, Entre las medidas figuran... reducir la mortinatalidad,
la mortalidad infantil y el sano desarrollo de los niños, con la creación
de condiciones que aseguren asistencia médica y
servicios médicos en caso de enfermedad.
En la Convención Internacional
Sobre la Mujer,(1981)28, en el artículo 10 de expresa, que;
Los estados partes adoptarán las medidas apropiadas para asegurar la
salud y el bienestar específico de la familia, incluyendo la planificación
familiar.
En la Conferencia Internacional
de los Derechos Humanos29 ( Viena, 1993), se reconoce La importancia
del disfrute por la mujer del más alto nivel de salud física y mental
durante toda su vida, reafirmada en la igualdad
entre hombres y mujeres, el derecho a la mujer a tener acceso a una
atención de salud adecuada y a la más amplia gama de servicios de planificación
familiar.
De igual forma en esta
conferencia se refleja en el párrafo 18, que; Los derechos humanos
de la mujer y de la niña son parte
inalienable de los derechos humanos.
En la Cuarta Conferencia
Internacional de Población y Desarrollo celebrada en El Cairo en 199430,
expresa claramente en la declaración de principios, los aspectos antes
mencionados sobre los derechos de la mujer y la niña en su principio
4 y además en el Principio 8, se dice que; Toda persona
tiene el derecho al disfrute del más alto nivel posible de salud física
y mental. Los estados deberán adoptar las medidas apropiadas para asegurar,
en igualdad entre hombres y mujeres, el derecho a la mujer a tener
acceso universal a los servicios de atención médica, incluidos
los relacionados con la salud reproductiva, que incluye la planificación
de la familia y la salud sexual .
En la Plataforma de
Acción de la IV Conferencia sobre los Derechos de las Mujeres31 realizada
en Beijing 1995, en su párrafo 89 dice que la mujer tiene derecho
a disfrutar el más alto nivel de salud física y mental. En le párrafo
92, Se debe lograr que pueda ejercer el derecho a disfrutar su salud
durante todo el ciclo de vida.
Se reconoce que los
derechos sexuales y reproductivos son parte integral de los derechos
humanos y de los derechos de la mujer y de la niña y que son componentes
necesarios y de importancia vital para poder garantizar la salud sexual
y reproductiva* de las personas durante todo el ciclo de vida.
Tienen como finalidad el que todas las personas, sin distinción de edad, sexo, raza, etnia, nacionalidad, condición social u orientación sexual, puedan tener una vida sexual satisfactoria y gozar de salud sexual y reproductiva libre de cualquier forma de violencia y libre de todo riesgo que pueda comprometer su salud ó su vida. Constituyen una condición básica piedra angular para alcanzar el desarrollo humano sostenible y equitativo.
El Gobierno de Nicaragua
como Estado parte de las Naciones Unidas y consciente de las desigualdades
y de las inequidades sociales y de género que restringen la participación
plena de la mujer en todos los ámbitos de la sociedad, ha trabajado
en contemplar el enfoque de género y desarrollo en las políticas sociales,
con el objetivo de promover e impulsar programas que consideren las
necesidades particulares de la mujer y le garanticen el acceso e igualdad
de oportunidades, incluyendo la atención a su salud.
Aunque el acceso de las mujeres al ejercicio de poder para la toma decisiones y a la participación política en general son temas que han ido adquiriendo cada vez una mayor preeminencia en el debate sobre la inserción de las mujeres en el desarrollo de la sociedad estando presentes algunos condicionantes relacionados con el acceso de estas a la educación, la capacitación y conocimientos de estos derechos, así como su inserción en el mercado laboral, su acceso a la salud y sus posibilidades de participación política como sujetos activos.
A pesar de los esfuerzos
realizados por el Gobierno, el Instituto Nicaragüense de la Mujer, el
Movimiento de Mujeres en Nicaragua y las diferentes organizaciones sociales
no gubernamentales en la lucha por la igualdad de la mujer y la equidad
social, en general estos consideran que institucionalmente aún
el ejercicio de los derechos políticos en igualdad de las mujeres frente
a los hombres, es el área donde el progreso ha sido más lento, por lo
que todavía no se cuenta con una política ni leyes específicas
que favorezcan su empoderamiento social, que les proporcione las
condiciones favorables tratadas en las convenciones internacionales,
para su capacitación, el trabajo, acceso a un empleo, una formación
educacional que les fortalezca su autoestima, servicios integrales de
salud que incluyan información sobre los derechos a la salud sexual
y reproductiva, a servicios de planificación familiar, atención psicológica
y en general medios que le aseguren a las mujeres una vida digna y el
respeto a sus derechos, las que difícilmente podrán superar
las condiciones de desigualdad existentes si no se garantiza la participación
plena de las mujeres en el cuidado de la salud como parte del proceso
de desarrollo social del país.
Es por eso que en diferentes
organismos del gobierno se ha creado la unidad de género que promueve
la integración de la mujer en sus acciones. Sin embargo, la formulación
e implementación de las políticas con enfoque de género no se logra
por decreto ya que el mismo implica un proceso de reflexión y sensibilización
a todos los niveles de toma de decisiones para hacer conciencia que
la población esta conformada por hombres y mujeres, con necesidades
y problemas diferentes, y que para avanzar hacia la equidad
de género, esta no es una meta tecnocrática, sino un proceso en el que
deberá existir una fuerte voluntad política y una amplia participación
social.
De ahí la importancia
que tiene el análisis que se realice respecto a cómo se ha ido incorporando
en los documentos institucionales este enfoque de género y equidad,
y si el mismo ha estado basado en los derechos relacionados con la salud,
sexuales y reproductivos, derechos de la mujer y la niña abordados en
el contexto internacional y explorar cómo se han ido implementando los
mismos por parte del Gobierno en estos últimos años.
La Cátedra de Género
y Derechos Sexuales y Reproductivos de la Maestría en Salud Sexual y
Reproductiva de la UNAN32, así como docentes de la Academia de Policía
de Nicaragua33, recientemente han realizado diferentes estudios
y revisiones sobre la incorporación de estos derechos en los documentos
jurídicos e institucionales del país, a partir de los compromisos legislativos
derivados de las Convenciones de Derechos, de las Conferencias Internacionales
de El Cairo y Beijing, referencias que nos permiten relacionar a manera
de resumen algunos de los aspectos que han sido ratificados en
su momento por el Gobierno de la República de Nicaragua y que están
presentes en los diferentes documentos nacionales, los que posteriormente
serán relacionados de manera detallada en cada material.
A continuación presentaremos
un resumen sobre algunas de las recomendaciones de Naciones Unidas que
están reflejadas en diferentes políticas, programas o proyectos sociales
nacionales, y cómo algunas de ellas incluso ya han sido refrendadas
en leyes que se han ido aprobando o modificando durante estos últimos
años, (1997-2001). Las mismas se irán analizando progresivamente
en los diferentes documentos institucionales revisados.
2.3 REVISIÓN DEL ENFOQE
DE GÉNERO/ SALUD Y EQUIDAD EN EL MARCO JURÍDICO NACIONAL.
En octubre de 1981 a
menos de dos años del período revolucionario impulsado entre 1979 y
1990, el Estado de Nicaragua firma y ratifica, sin reservas, la Convención
para la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la
Mujer34, si bien a la fecha no ha depositado los correspondientes instrumentos
de aceptación a la enmienda del párrafo 1 del artículo 20, ni al Protocolo
Facultativo.35
En el país existen más
de 50 leyes y decretos que promueven la salud y la protegen en
diferentes ámbitos. Algunas de ellas están relacionadas con las regulaciones
concernientes a la salud de las personas, a la Familia y la Maternidad,
otras están contenidas en la Constitución Política de 1987 y su reforma
de 1995 y en el Código Civil de 1904, así como en una serie de leyes
y decretos leyes especiales que han sido aprobadas en los últimos
20 años y que se relacionan más adelante.
La Constitución de Nicaragua,
reformada en 1995 36, establece el reconocimiento pleno de los derechos
humanos y la vigencia de tratados, convenios y acuerdos internacionales
que garantizan iguales derechos para todos, a la salud, a la educación,
a la vida y a recibir la información y los medios para decidir los hijos
que quieren tener y en el momento que consideren oportuno, sin embargo
aún existen dificultades culturales que impiden en el ejercicio pleno
de todas las personas de estos derechos.
En su artículo 59 establece
que los Nicaragüenses tienen derecho por igual a la salud y el Estado
establecerá las condiciones básicas para su promoción, protección, recuperación
y rehabilitación. Corresponde al Estado dirigir, organizar los programas,
servicios y acciones de salud, así como promover la participación popular
en defensa de la misma y los ciudadanos tienen la obligación de acatar
las medidas sanitarias que se determinen.
En su artículo 60 se
plantea que los nicaragüenses tienen el derecho de habitar en un ambiente
saludable y es obligación del estado la preservación conservación y
rescate del medio ambiente y de los recursos naturales
El artículo 62 por su
parte reconoce lo siguiente: "El Estado procura establecer programas
en beneficio de los discapacitados para su rehabilitación física, psicosocial
y profesional y para su ubicación laboral".
El artículo 63 establece:
"Es derecho de los nicaragüenses estar protegidos contra el hambre.
El Estado promoverá programas que aseguren una adecuada disponibilidad
de alimentos y una distribución equitativa de los mismos".
En su artículo
74 establece que el estado otorga protección especial al proceso
de reproducción humana. La mujer tendrá protección especial durante
el embarazo y gozará de licencia con remuneración salarial y prestaciones
adecuadas de seguridad social, que incluyen las facilidades laborales
y sociales para que la mujer pueda garantizar la lactancia materna al
menos hasta el cuarto mes de vida del niño.
Por su parte, en el
artículo 36 de la Constitución Política se reconoce que: "Toda
persona tiene derecho a que se respete su integridad física, psíquica
y moral ".
Artículos 24 y 27
(revisada y vigente 1995) reconoce el respeto a la vida y a la integridad
física y moral y a la igualdad absoluta entre mujeres y hombres.
Decreto Ministerial
# 6737, emitido en 1996 por el Ministerio de Salud, por medio del cual
se reconoce que la violencia intrafamiliar es también un problema de
Salud Pública y orienta al Estado a tomar acciones para su atención.
Ley 143, De los alimentos,
se regulan todos los aspectos relacionados con el derecho de la población
a recibir de manera equitativa y con calidad los alimentos.
Decreto Ley No 912
Ley de Promoción, protección de la Lactancia Materna38
con la finalidad de estimular la prevalencia de esta práctica de salud
sana para elevar el nivel de salud del niño durante el primer año de
vida.
Ley 295.
En 1999 se aprueba en la Asamblea Nacional la Ley de promoción,
protección de la lactancia materna y regulación de la comercialización
de los sucedáneos de la leche materna.39
Ley 287, Código de la Niñez y la Adolescencia
40: En este documento la niñez goza de protección especial y de todos
los derechos que su condición requiere, por lo cual tiene plena vigencia
los acuerdos de la Convención Internacional de los Derechos del Niño
y de la Niña 41, que fue ratificada por Nicaragua en 1990,en los que
se aboga por la reducción de la mortalidad infantil, asegurar la asistencia
médica y la atención sanitaria que sea necesaria, así como la eliminación
de todo tipo de explotación y violencia.
En el artículo 34,
se establece que toda mujer embarazada tiene derecho a la atención prenatal,
perinatal y postnatal a través del Sistema Público de Salud. Las diversas
modalidades se desarrollarán de acuerdo a los principios territoriales
y de jerarquización del sistema, definiéndose con
claridad que los mecanismos de financiamiento de la atención serán garantizados
con fondos del presupuesto del estado asignado al MINSA.
EL Código Civil
de 190442 establece que en el Registro del Estado Civil de las Personas,
que se lleva en cada municipio, se asienten los nacimientos, matrimonios
y defunciones.
En su artículo 534 dispone
que la inscripción de la defunción además de las declaraciones generales
que fuera posible obtener, mencionará, entre otras cosas, la enfermedad
o causa de la muerte y la fecha y hora de la defunción.
Decreto 722 de la Ley
de Certificado de Inscripciones43: En el artículo No 1 se establece
que los certificados de defunción serán extendidos por el MINSA, obligando
a los registradores a llenar un grupo de elementos que complementan
la información, como son: fecha, hora y causa de la muerte, fecha
de la emisión y nombre y firma del personal de salud actuante.
El Código Penal de Nicaragua, en su artículo 165 44; Expresa la sanción y penalización del aborto. En el se reconoce el aborto terapéutico como la única excepción, preci