This is the html version of the file http://www.ops.org.ni/opsnic/tematicas/v-intrafami/downloads/salud-desde-genero.doc.
G o o g l e automatically generates html versions of documents as we crawl the web.
To link to or bookmark this page, use the following url: http://www.google.com/search?q=cache:SFSt8kzVcfoJ:www.ops.org.ni/opsnic/tematicas/v-intrafami/downloads/salud-desde-genero.doc+%22participaci%C3%B3n+de+la+mujer%22+%22toma+de+decisiones%22+%22perspectiva+de+g%C3%A9nero%22&hl=en&ie=UTF-8


Google is not affiliated with the authors of this page nor responsible for its content.
These search terms have been highlighted: participación de la mujer toma de decisiones perspectiva de género 

INTITUTO NICARAGÜENSE DE LA MUJER  

INSTITUTO NICARAGÜENSE DE LA MUJER. INIM

INSTITUTO NACIONAL DE ESTADÍSTICAS Y CENSOS. INEC 
 

ORGANIZACIÓN PANAMERICANA DE LA SALUD

ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD

OPS/ OMS 
 
 

RESUMEN DEL PROYECTO DEL MARCO CONCEPTUAL DE REFERENCIA PARA LA MESA DE  TRABAJO DE SALUD Y ESTADÍSTICAS DE GÉNERO DEL SIEG 
 
 
 

LA SALUD DESDE LA PERSPECTIVA DE GÉNERO, SEGÚN  EL MARCO TEÓRICO NACIONAL E INTERNACIONAL. NICARAGUA, 2003. 
 
 
 
 
 

REALIZADO POR LA CONSULTORA:  

Dra. Gloria Benítez Quevedo.

Médica Especialista en Salud Pública

Máster en Sexualidad Humana y  Salud Sexual y Reproductiva. 
 
 
 
 
 

Managua, Nicaragua.

20 de Enero del 2003  
 
 
 

INDICE 

CONTENIDO

Páginas

I.  Introducción

3

II  Antecedentes y Justificación

5

III Objetivos

6

IV  Metodología

7

V   Desarrollo de contenidos

9

 

Capítulo 1 . Salud desde la perspectiva de género.

 

9

1.1 Conceptualización de Género

9

1.2 Conceptualización de Salud

17

1.3 Conceptualización de Salud Sexual y Reproductiva

18

1.4 Salud Sexual y Reproductiva y ciclo de vida

20

1.5 Factores condicionantes de la Salud

21

1.6 Pertinencia del enfoque de género, salud y desarrollo

26

 

Capítulo 2: Análisis de la presencia del enfoque de género, salud y desarrollo  en los documentos jurídicos e institucionales internacionales y nacionales.

 

29

2.1 Contexto Internacional

29

2.2 Contexto Nacional

31

2.3 Revisión de la incorporación del enfoque de género en el marco jurídico

      nacional

 

32

2.4 Revisión de la incorporación del enfoque de género en el marco institucional

      nacional.

 

35

2.5 Reflexiones generales sobre el marco institucional del sector salud referente a

      la política, el plan nacional y programas nacionales de salud:

 

41

 

Capítulo 3. Incorporación de la perspectiva de género en la producción de

                   estadísticas nacionales

 
 

48

3.1 Aspectos conceptuales sobre la información estadística como herramienta para el análisis social y la formulación y evaluación de políticas públicas desde la perspectiva de género 

 
 

48

3.2 Indicadores de Género y Salud

50

3.3 Presencia de estos indicadores en los sistemas de información de estadísticas

      en el país.

 

55

 

Capítulo 4. Brechas en la incorporación del enfoque de género y salud en las políticas públicas y en la producción de información de estadísticas.

 
 

57

 

VI Conclusiones y Recomendaciones

 

66

 

VII Bibliografía consultada

 

70

 
 

LA SALUD DESDE LA PERSPECTIVA DE GÉNERO, SEGÚN  EL MARCO TEÓRICO NACIONAL E INTERNACIONAL. NICARAGUA, 2001.

I. INTRODUCCIÓN

 

Los asuntos relativos a la salud en general y en especial de la mujer y el desarrollo, hoy en día  no se pueden abordar de la misma forma que hace unos años atrás, porque en su contexto han cambiado algunos elementos, destacándose: 

Primero el decenio de las Naciones Unidas (1976-1985) concentró la atención en la mujer y movilizó a la mujer para abordar los principales asuntos de desarrollo  de la era, incluida la salud, y la llevó a adquirir nuevos conocimientos y comprensión que revelaron la necesidad de volver a conceptuar el marco de la mujer en el desarrollo. 

Segundo, las consecuencias sociales y políticas de la actual crisis económica mundial han sido particularmente graves para la salud, el desarrollo y la vida de la mujer. 

Tercero, a medida que surgen nuevas situaciones, hay que afrontar nuevos desafíos y fijar nuevas prioridades, como romper el silencio contra la violencia en el hogar, el SIDA, y por consiguiente se necesita prestar más atención a asuntos como relación de poder entre el hombre y la mujer, entre ésta y el estado, y a la sexualidad de la mujer y su relación con éstas y otras dificultades en materia de atención de salud. (Antrobus; P. OPS, 1993)  1 

Las profundas desigualdades en las condiciones de salud de la población que existen no sólo entre los países en desarrollo y los desarrollados, sino también dentro de cada país, fueron calificadas  por la comunidad mundial reunida en Alma – Ata en 1978, como una realidad ...política, social y económicamente inaceptable y, por tanto, motivo de preocupación común para todos los países.2 ( OPS; Salud para Todos en el año 2000; 1980) 

Toda esta preocupación se ha ido plasmado en el diseño de políticas dirigidas a disminuir la desigualdad en materia de salud entre clases sociales, etnias y zonas geográficas, pero no se ha extendido todavía de manera significativa como para atenuar la desigualdad de género y las desventajas sociales de las mujeres. 

De igual forma el conocimiento sobre las situaciones de inequidad y desigualdad en las oportunidades entre hombres y mujeres es cada día mayor; a ello han contribuido los crecientes volúmenes de información que permiten hacer visibles las asimetrías entre hombres y mujeres en los terrenos social, económico, político, cultural y de salud. 

Usuarios y productores de datos estadísticos coinciden al afirmar que una de las herramientas que puede contribuir a mostrar las situaciones de inequidad de género referente a la salud, es la información estadística, ya que permite dimensionar la magnitud de las desigualdades y su impacto en el cuadro de salud de la población. No obstante este reconocimiento, parte de la información estadística continúa generándose sin tomar en cuenta las diferencias existentes en los roles, tareas y responsabilidades de hombres y mujeres en la sociedad y, en consecuencia, sin considerar la condición social de unos y otras.  

Incorporar el enfoque de género en las fuentes regulares de información sobre salud, ya sean éstas estadísticas contínuas, censos, encuestas o registros administrativos, no es una tarea sencilla y exige un gran esfuerzo por parte de los productores de información; implica la modificación de los métodos y procedimientos de generación de datos, para lo cual se requiere no sólo creatividad, sino la participación comprometida de los usuarios de información. Sólo con la combinación del esfuerzo y del trabajo de ambos actores, usuarios y productores, es posible llevar a cabo los cambios que requiere la producción estadística para satisfacer las demandas crecientes de información. 

En este contexto distintos usuarios de la información estadística que buscan develar las desigualdades de género han insistido en la necesidad de introducir la perspectiva de género en la producción de datos estadísticos. A este llamado han respondido muchas de las instituciones que generan información estadística. 

En Nicaragua el esfuerzo por el mejoramiento de la situación de salud y de las condiciones de vida de la población ha requerido que por parte del Gobierno se formulen y evalúen políticas públicas y planes y programas que reconozcan las diferentes realidades y experiencias que viven mujeres y hombres; que "visibilicen" los diferentes intereses y necesidades de ambos. Para ello es necesario un profundo conocimiento  y análisis de las magnitudes y causas de las inequitativas oportunidades sociales, económicas y políticas de mujeres y hombres. A su vez, este conocimiento y análisis requiere de una base de información amplia, oportuna, multisectorial e integrada, que permita realizar comparaciones generales entre mujeres y hombres, y que asegure que la participación y contribución de mujeres y hombres  a la  sociedad sean medidas y valoradas correctamente, reflejando sus necesidades y problemas específicos.3 ( Heldman, et, al, 1999) Es decir, se requiere disponer de estadísticas que incorporen la perspectiva de género. 

Esta tarea se plantea como un asunto urgente e indispensable para avanzar en los planes y programas públicos orientados a alcanzar mayor equidad en la sociedad nicaragüense, y exige una nueva actitud frente a los procesos de generación estadística, de ahí el reto de este material que es el de examinar, de una manera bien resumida, a partir de la revisión del contexto internacional y la sistematización de los principales pasos que se han realizado en el país en incorporar la perspectiva de género en las políticas e informaciones estadísticas , identificar las brechas que existen y poder sugerir líneas de acción que permitan perfeccionar los sistemas de información estadística en el país. 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

II. ANTECEDENTES Y JUSTIFICACIÓN 

Para tener éxito en la producción y en el mejoramiento de las estadísticas de género es crucial la cooperación cercana y permanente entre usuarios y productores. Los usuarios de estadísticas tienen diversas necesidades y los productores de estadísticas de género deben satisfacerlas con productos estadísticos específicos. 

Sin embargo, a menudo los usuarios están desinformados sobre la disponibilidad de estadísticas y no saben cómo formular sus requerimientos con precisión. Por otra parte, los productores no siempre están entrenados para ser sensibles a las necesidades de los usuarios. Los estadísticos deben ser informados y capacitados para entender los asuntos de género y los prejuicios de género que deben superar en la recolección de datos. Los usuarios deben aprender cómo comunicar sus necesidades a los estadísticos y cómo utilizar estadísticas en su trabajo. Solamente a través de una cooperación cercana y permanente entre usuarios y productores es posible producir estadísticas que respondan a las necesidades actuales y sean entendidas y usadas por todos.    

Actualmente Nicaragua cuenta con una amplia gama de información estadística la que, sin embargo, se encuentra dispersa y poco accesible para las instituciones públicas* y de la sociedad civil interesadas en el desarrollo nacional con equidad de género.  

De ahí la necesidad de que el Instituto Nicaragüense de la Mujer (NINIM), institución encargada de liderar las políticas públicas a favor de la mujer, en coordinación con el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC), como institución del Estado nicaragüense encargada de “centralizar normativa y ejecutivamente todas las actividades estadísticas de las entidades estatales y otras entidades productoras de estadísticas de interés nacional” 4 , reúnan y mejoren las estadísticas disponibles, incorporando en su producción la perspectiva de género, con el apoyo técnico y financiero de la OPS/ OMS, para trabajar en la  unificación do los criterios metodológicos utilizados, agregándoles valor para optimizar su utilidad en el monitoreo y evaluación de políticas públicas, y las integre en un instrumento que permita su amplia difusión a instituciones públicas y de la sociedad civil. 

Por lo antes expuesto, el INIM y el INEC ha contemplado la constitución de Mesas de Trabajo por Temas. Estas Mesas han sido coordinadas por el INEC y el INIM, e integradas por la SETEC, Procuraduría Especial de la Mujer, los Directores de Planificación y de Estadísticas de las instituciones públicas sectoriales, representantes de agencias de cooperación internacional, investigadores(as) de universidades, expertos independientes y representantes de la sociedad civil.  

Estos equipos de trabajo lidereados por el Instituto Nicaragüense de la Mujer, el INEC, conjuntamente con la OPS han venido trabajando en la incorporación de la perspectiva de género en los diferentes ámbitos nacionales, con la finalidad de poder ir consensuando con organizaciones de la sociedad civil y organismos nacionales e internacionales la problemática actual de la mujer en el país. Este trabajo sistemático  ha permitido avanzar en diferentes aspectos, tales como: 

 
 
 

A fin de profundizar sobre el tema de género y salud, el proyecto contempla la elaboración del marco conceptual de referencia sobre salud y salud sexual y reproductiva y sus componentes desde la  perspectiva de género. A través de la recopilación de la información teórica conceptual existente en  el país, sistematizando algunos aspectos de lo que se ha  alcanzado hasta la fecha,  con el objetivo de establecer comparaciones referentes a las líneas de trabajo internacionales, identificándose las brechas que aún existen en la aplicación de este enfoque en la elaboración de políticas públicas y en la información estadística desde esta perspectiva.

Proponiéndose que este documento pueda constituirse en la guía para la producción de información estadística que permita medir de manera contínua y sistemática las modificaciones en el cuadro de salud  y por ende del nivel de vida de la población nicaragüense desde la óptica de género, salud y equidad.  

III  OBJETIVOS 

OBJETIVO GENERAL: 

Elaborar un documento consensuado entre los integrantes de la mesa de trabajo del SIEG, sobre el Marco Teórico y Metodológico para abordar la salud desde la perspectiva de género según el marco internacional y evaluar sus implicaciones en términos de producción de información estadística para su seguimiento y control a nivel nacional.   

OBJETIVOS ESPECÍFICOS: 

  1. Analizar críticamente los principales enfoques teóricos sobre el tema de género y salud y sus manifestaciones en términos de producción de información a nivel internacional y del país.
 
  1. Revisar en los documentos nacionales las definiciones sobre la salud y sus componentes y comparar su enfoque desde la perspectiva de género a partir de los compromisos internacionales suscritos por el país.
 
  1. Sistematizar las recomendaciones presentadas por los Organismos de Naciones Unidas respecto a la producción de información sobre el tema y su nivel de aplicación a nivel nacional.

  1. Elaborar y consensuar un marco teórico metodológico para abordar la salud desde la perspectiva de género a partir del contexto internacional y nacional.
 
  1. Identificar la incorporación de la perspectiva de género en la producción de estadísticas nacionales y proponer líneas de acción en las áreas o sub- temas en las que es necesario priorizar. 
 

IV Metodología 

El estudio es de tipo  descriptivo y tiene como estilo de trabajo la revisión bibliográfica  de manera cronológica sobre el tema, además de considerar la revisión más actualizada sobre  los ejes de trabajo que se han ido incorporando en el contexto nacional. Los pasos desarrollados fueron: 

  1. Revisión de la documentación internacional  y nacional sobre género y salud:
 
 
  1. Se analizó críticamente el comportamiento de la adecuación e incorporación de los principales ejes de trabajo sobre género y salud propuestos por estos organismos internacionales y aceptados por el país en la documentación nacional durante el período 1995 al 2000.
 
  1. Se evaluó el comportamiento de la incorporación de la perspectiva de género en la producción de estadísticas nacionales, para identificar las brechas que aún existen  y  proponer las  líneas de acción en las áreas o sub-temas en las que es necesario priorizar.
 
  1. Se realizará la discusión de la propuesta del documento inicial con lo/as integrantes de la mesa de trabajo del SIEG de salud.
 
  1. Por último se elaborará  el documento final en el que se incorporaron todas las sugerencias emitidas por los/ as integrantes de la mesa y para su presentación el mismo fue organizado en cinco grandes capítulos;
 
 
 
 
 

V. DESARROLLO DE CONTENIDOS

CAPÍTULO 1: MARCO CONCEPTUAL DE REFERENCIA SOBRE SALUD Y SUS COMPONENTES DESDE LA PERSPECTIVA DE GÉNERO ABORDADA POR EL CONTEXTO INTERNACIONAL.

 

En este capítulo analizaremos algunos aspectos conceptuales sobre salud y sus componentes desde la perspectiva de género, según el contexto internacional, lo cual  nos ayudará a reflexionar sobre la construcción social de hombres y mujeres y las relaciones que se establecen entre ellos y como estos elementos influyen en la salud sexual y reproductiva de las personas e incluso en el desarrollo humano y social.    

1.1   CONCEPTUALIZACIÓN DE GÉNERO.    

Los primeros antecedentes de la categoría género se encuentran en Simone de Beauvoir quien el en “Segundo Sexo”, desarrolla una formulación sobre el género, planteando que las características humanas consideradas como “femeninas” son adquiridas por las mujeres mediante un complejo proceso individual y social, en vez de derivarse “naturalmente” de su sexo. En 1949 la autora afirmó “una no nace, sino que se hace mujer”. 5 

A lo largo de los años, la comprensión del concepto género se ha vuelto imprescindible, no sólo porque se propone explorar uno de los problemas intelectuales y humanos más intrigantes: ¿Cuál es la verdadera diferencia entre los cuerpos sexuados y los seres socialmente construidos?, sino también porque está en el centro de uno de los debates políticos más trascendentes: el papel de las mujeres en la sociedad.  Este debate se internacionalizó en la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer en septiembre de 1995, en Pekín.6 

Utilizar la categoría género para referirse a los procesos de diferenciación, dominación y subordinación entre los hombres y las mujeres obliga a remitirse a la fuerza de lo social, y abre la posibilidad de la transformación de costumbres e ideas.  Así, la perspectiva de género busca explicar la acción humana como un producto construido sobre bases subjetivas. 

El concepto de género aparece en el debate que busca dar cuenta de la subordinación de la mujer, ante la ausencia en las teorías sociales dominantes en occidente de explicaciones sobre las desigualdades entre hombres y mujeres. Una de las primeras propuestas identificó la subordinación femenina como producto del ordenamiento patriarcal (Millet, 1970), y éste se definió como una visión totalizadora, similar a la regla del padre en las sociedades premodernas.7  

El uso del término patriarcado, aunque no ha sido aceptado universalmente, señaló, con apoyo del registro antropológico e histórico, el hecho de que las desigualdades sexuales están presentes a través del tiempo y el espacio (Morgan, 1985:242), aunque también la información empírica indica una considerable diversidad en la forma como estas desigualdades se presentan. El debate que ha acompañado al concepto de patriarcado no se ha centrado tanto en el origen del mismo (Lerner, 1990), sino más bien en la persistencia y reproducción de los patrones de desigualdad en el tiempo.* 

En este debate, la categoría patriarcado ha sido criticada por razón de su generalidad y carácter totalizante. Al respecto Barbieri señala: “Resultó un concepto vacío de contenido y de tal vaguedad que se volvió sinónimo de dominación masculina, pero sin valor explicativo”. (1992:113).* 

BINOMIO SEXO/ GÉNERO. 

 

Hasta hace unos años los términos sexo y género se utilizaban indistintamente en la literatura y en las prácticas sociales, aunque poco a poco han ido diferenciándose con mucha claridad. 

El concepto de sexo se refiere  a las características físicas y  biológicas que distinguen a mujeres y hombres como seres distintos anatómica y fisiológicamente.  

Sin embargo las definiciones de género son las que se refieren a reconocer la diversidad biológica del hombre y de la mujer y como a partir de esta base se establecen funciones sociales diferentes para ambos; en este sentido género se puede definir como la construcción social de lo femenino y lo masculino en una sociedad y época determinada.  

En la búsqueda de explicaciones a la subordinación surgió el concepto de género, como el sexo socialmente construido. Rubin define lo que llamó sistema sexo/género, como: “El conjunto de disposiciones por el que una sociedad transforma la sexualidad biológica en productos de la actividad humana, y en el que se satisfacen esas necesidades humanas transformadas”. (Rubin, 1986:97)8. 

Esta definición trabaja con el sexo biológico y con el género social. Se ve a los dos como esenciales en la relación. Enfocar al uno con la exclusión del otro sería una distorsión. El género como categoría analítica incluye pero trasciende la definición biológica de sexo, y ubica a hombres y mujeres como categorías de análisis socialmente construidas. Es un modo de referirse a la organización social de las relaciones entre los sexos. El problema queda entonces planteado en los significados de ser hombre o ser mujer.  

En otras palabras, se enfoca en las diferencias sociales y culturales entre hombre y mujer, que varían en el tiempo y el espacio. De esta manera, se privilegia a la sociedad como generadora de la ubicación social de los géneros, lo cual quiere  decir la construcción de cualidades distintas del hombre y la mujer, o sea, la construcción de la masculinidad y la feminidad como productos históricos. Esta conceptualización representa un rechazo frontal al determinismo biológico, el cual busca las explicaciones para la posición de la mujer y el hombre en la capacidad reproductiva de las hembras o en la fuerza física de los machos. 

Según De Barbieri, los sistemas de género son el conjunto de prácticas, símbolos, representaciones, normas y valores que las sociedades elaboran a partir de la diferencia sexual anatómica y fisiológica, y que dan sentido a la satisfacción de los impulsos sexuales, a la reproducción de la especie humana y en general al relacionamiento entre las personas. Por eso el análisis de género implica necesariamente estudiar formas de organización y funcionamiento de las sociedades, y analizar las relaciones sociales. Estas últimas pueden darse de mujer a varón, de mujer a mujer o de varón a varón. En este orden de ideas, los sistemas de género son el objeto de estudio más amplio para comprender y explicar el par subordinación femenina-dominación masculina. (2993:114-15). 

Los criterios de Roldán y Benería (1978: 11-12) (7) permiten profundizar en la conceptualización de género. Según estas autoras, género es una red de creencias, rasgos de personalidad, actitudes, sentimientos, valores, conductas y actividades que diferencian a hombres y mujeres a través de un proceso de construcción social que envuelve una graduación de rasgos y actividades de tal manera que las asociadas con el hombre normalmente tienen mayor valor.

Las características de esta construcción  son:

Histórica,  porque   se nutre de elementos mutables en el tiempo y en el espacio  por lo  tanto son susceptibles de  ser modificados  mediante intervenciones. 

Ubicua, porque permea el micro y la macro esfera social, el mercado de trabajo, el sistema educativo, los medios de comunicación, la recreación, las  relaciones interpersonales, la misma personalidad, la salud, la familia, el aparato político y la religión. 

Jerárquica, porque la diferenciación que se establece entre hombres y mujeres implica valoraciones que atribuyen mayor importancia y valía a las actividades asociadas con el hombre. 

En resumen, las características de género se aprenden,  no se nace con ellas y están relacionadas con lo que la sociedad permite que hagan los hombres y las mujeres, con el trabajo social que cada uno desempeña. Las únicas diferencias que existen entre hombres y mujeres son las biológicas o sexuales, las otras son sociales, es decir, el comportamiento, las actitudes, las habilidades y las maneras de pensar y sentir son determinadas por la sociedad, que atribuye a las personas las características de género femenino y masculino y define como deben ser los hombres y las mujeres en dicho contexto social.9 

Esto quiere decir que tanto hombres como mujeres nacen con las mismas capacidades, pero en la medida en que van creciendo la sociedad en su conjunto les otorga oportunidades de desarrollo personal distintas, generalmente en perjuicio de la mujer. 

El producto y los medios de esta construcción social se manifiestan en el acceso asimétrico e institucionalmente estructurado a los recursos, lo cual genera dominación en el hombre y subordinación de la mujer. ( Beneria, l y Roldán; 1987 )

Dos son los mecanismos fundamentales mediante los cuales la construcción de género ejerce su influencia sobre la salud de los individuos: la socialización y el control institucional. (Epstein, CF; 1988).  

Por tanto el enfoque de género se refiere al significado social construido alrededor de las diferencias biológicas entre los sexos, basado fundamentalmente en la división por sexo de los roles y el poder. El objeto de interés en materia de género no es la mujer o el hombre por si; son las relaciones de desigualdad social entre hombres y mujeres, y el impacto que dicha desigualdad ejerce sobre las vidas y la salud de las personas. 

GÉNERO Y SEXUALIDAD  

Múltiples han sido las definiciones que se han utilizado para conceptualizar  la sexualidad, y el abordaje teórico de los problemas de la sexualidad y género resulta hoy muy complejo. Existen diversas corrientes y modelos explicativos entre los cuales es posible identificar coincidencias, pero también profundas contradicciones, por lo que consideramos importante revisar algunos aspectos importantes que  deben dejarse bien especificados en el desarrollo de este rubro. 

A diferencia de la  explicación biológica de la evolución de las especies, la sexualidad y género no tienen una comprensión universal, sino significados diferentes en cada contexto histórico cultural concreto. A lo largo de este siglo ha prevalecido la aceptación de que la sexualidad no es “natural”, sino construida socialmente al igual que los géneros.

Es asi que desde el nacimiento y según su sexo, a niñas y niños se les enseña comportamientos que respondan a los patrones sociales sobre el ser hombre y mujer, de manera que de esa manera se va construyendo la identidad de las personas, la que incluye la identidad sexual perfectamente  diferenciada para cada uno  y  conformando así la identidad de género. Basado en estas ideas podemos decir que; 

“ La sexualidad, es una función vital que sobre la base del sexo biológico, condicionado y adaptado según las pautas que la sociedad crea en cada persona, existe y busca satisfacción independiente o asociada a la reproducción. Con el sexo nacemos, pero nuestra sexualidad es aprendida. Comienza con el nacimiento, evoluciona y se desarrolla a lo largo de la vida, siendo diferente en cada edad, y desaparece con la muerte y no con la incapacidad de procrear.”  10 

Por tanto, la sexualidad representa una forma de expresión integral de los seres humanos, vinculada a los procesos  biológicos, psicológicos y sociales del sexo. Como todo proceso humano, se integra mediante una relación dialéctica en la que intervienen las vertientes antes mencionadas y es uno de los procesos vitales que con más fuerza repercute y, a la vez, está influido por el contexto histórico- social en que se desarrolla.   

Es importante destacar los aspectos cualitativos que confieren matices muy específicos al fenómeno de la sexualidad humana, haciéndolo único e intransferible a otras especies:   

 
 
 
 
 

Es por eso que sobre esta base,  la utilización del enfoque de género como herramienta analítica para el estudio de la sexualidad, lejos de conducir a reduccionismos de la realidad, enriquece  los marcos teóricos explicativos del proceso de relación de los géneros.  

Por otra parte la Teoría de Género no excluye, pero sí desborda, el ámbito fisiológico, para centrarse en el estudio de las influencias recíprocas que median entre los factores biológicos ligados al sexo, las diferencias y valoraciones que la sociedad asigna diferenciadamente a hombres y mujeres y los patrones que rigen las relaciones inter e intra-sexos.11 

No hay duda de que en el área de la sexualidad y la reproducción es quizás donde más claramente se observa el impacto negativo de las inequidades de género sobre la salud y la posición de las mujeres y en menor grado sobre  la salud de los hombres. Es imprescindible conocer que en las relaciones entre hombres y mujeres, la comunicación y negociación no son neutrales, ya que las posibilidades reales para las mujeres de decidir sobre su propio cuerpo, su sexualidad y su reproducción están determinadas por las identidades e inequidades de género. (Martine, MA. Shutter; Nicaragua. 1998) 

Por tanto las relaciones del binomio Género/ Sexualidad constituyen un instrumento metodológico  imprescindible para analizar el  proceso por el cual se construye un ser humano varón o mujer y en el que se determinan sus comportamientos como seres sexuados (sexuación) , se estructura la identidad sexual de los seres humanos y se conjugan íntimamente aspectos biológicos, psicoafectivos y socioculturales, entre otros.  

EL GÉNERO COMO UNA ESTRUCTURA DE PRÁCTICA SOCIAL 

El género es una forma de ordenamiento de la práctica social. En los procesos de género, la vida cotidiana está organizada en torno al escenario reproductivo, definido por las estructuras corporales y por los procesos de reproducción humana. Este escenario incluye el despertar sexual y la relación sexual; el parto y el cuidado del niño y las diferencias y similitudes sexuales corporales. 
 

La práctica social es creadora e inventiva, pero no autónoma. Responde a situaciones particulares y se genera dentro de estructuras definidas de relaciones sociales. Las relaciones de género, las relaciones entre personas y grupos organizados en el escenario reproductivo, forman una de las estructuras principales de todas las sociedades documentadas. 

Configuración es quizás un término demasiado estático. Lo importante es el proceso de configurar prácticas 4. Al adoptar una visión dinámica de la organización de la práctica, llegamos a una comprensión  de la masculinidad y de la femineidad como proyectos de género. Estos son procesos de configuración de la práctica a través del tiempo, que transforman sus puntos de partida en las estructuras de género. 

Encontramos la configuración genérica de la práctica en cualquier forma que dividamos el mundo social y en cualquiera unidad de análisis que seleccionemos. La más conocida es la vida individual, base de las nociones del sentido común de masculinidad y feminidad. La configuración de la práctica es aquí lo que los psicólogos han llamado tradicionalmente “personalidad” o “carácter”. 

Tal enfoque es responsable de exagerar la coherencia de la práctica que se puede alcanzar en cualquier lugar. No es sorprendente por lo tanto que el psicoanálisis, que originalmente enfatizaba la contradicción, derivara hacia el concepto de identidad. Los críticos post-estructuralistas de la sicología, tales como Wendy Hollway, han puesto énfasis en el hecho  de que las identidades de género se fracturan y cambian porque múltiples discursos interceptan cualquier vida individual (Hollway, 1984). Este argumento destaca otro plano: el discurso, la ideología o la cultura. En este caso el género se organiza en prácticas simbólicas que pueden permanecer por más tiempo que la vida individual, la construcción de masculinidades heroicas en la épica; la construcción de distrofias de género o las perversiones en la teoría médica. 

Por otra parte, la ciencia social ha llegado a reconocer un tercer plano de configuración de género en instituciones tales como el Estado, el lugar de trabajo y la escuela. Muchos hallan difícil de aceptar que las instituciones estén substantivamente provistas de género, no sólo metafóricamente. Esto es, sin embargo, un punto clave. 

El estado, por ejemplo, es un institución masculina. Decir esto no significa que las personalidades de los ejecutivos varones de algún modo se filtren y dañen la institución. Es decir algo mucho más fuerte: que las prácticas organizacionales del Estado están estructuradas en relación al escenario reproductivo. La aplastante mayoría de los cargos de responsabilidad son ejercidos por hombres porque existe una configuración de género en la contratación y promoción, en la división interna del trabajo y en los sistemas de control, en la formulación de políticas, en las rutinas prácticas, y en las maneras de movilizar el placer y el consentimiento (Franzway et al. 1989; Grant y Tancred. 1992) 

Desde los trabajos de Juliet Mitchell y Gayle Rubin en los años 70 ha quedado claro que el género es una estructura internamente compleja, en la que se superponen varias lógicas diferentes. Este es un hecho de gran importancia para el análisis de las masculinidades. Cualquier masculinidad, como una configuración de la práctica, se ubica simultáneamente en varias estructuras de relación, que pueden estar siguiendo diferentes trayectorias históricas. Por consiguiente, la masculinidad, así como la feminidad, siempre está asociada a contradicciones internas y rupturas históricas. 

  1. Relaciones de poder. El eje principal del poder en el sistema de género europeo/ americano contemporáneo es la subordinación general de las mujeres y la dominación de los hombres, estructura que la Liberación de la Mujer denominó patriarcado. Esta estructura general existe a pesar de muchas reversiones locales (las mujeres jefas de hogar, las profesoras mujeres con estudiantes varones). Persiste a pesar de las resistencias de diversa índole que ahora articula el feminismo y que representan continuas dificultades para el poder patriarcal. Ellas definen un problema de legitimidad que tiene gran importancia para la política de la masculinidad.
 
  1. Relaciones de producción. Las divisiones genéricas del trabajo son conocidas en la forma de asignación de tareas, alcanzando a veces detalles extremadamente finos. Se debe dar igual atención a las consecuencias económicas de la división genérica del trabajo, al dividendo acumulado para los hombres, resultante del reparto desigual de los productos del trabajo social. Esto se discute más a menudo en términos de discriminación salarial, pero se debe considerar también el carácter de género del capital. Una economía capitalista que trabaja mediante una división por género del trabajo, es, necesariamente, un proceso de acumulación de género. De esta forma no es un accidente estadístico, sino parte de la construcción social de la masculinidad, que sean hombres y no mujeres quienes controlan las principales corporaciones y las grandes fortunas privadas. Poco creíble como suena, la acumulación de la riqueza ha llegado a estar firmemente unida al terreno reproductivo, mediante las relaciones sociales de género.
 

Dado que el género es una manera de estructurar la práctica social en general, no un tipo especial de práctica, está inevitablemente involucrado con otras estructuras sociales. Actualmente es común decir que el género intercepta -mejor dicho, interactúa- con la raza y la clase.  

PROCESO DE SOCIALIZACIÓN DE HOMBRES Y MUJERES 

La socialización de género es el proceso de transmisión cultural de valoraciones, percepciones sobre el ser hombre y ser mujer y sobre los roles sociales que unos y otros tienen que cumplir. Estos patrones de socialización diferenciados por sexo han sido cuestionados en los últimos tiempos,  sin embargo, continúan siendo una realidad en la Región de las Américas, situación  que ha sido identificada en  varios estudios  realizados por diferentes investigadores. 

LOS ROLES SOCIALES Y LAS  RELACIONES DE GÉNERO.  

Los roles de género son las diversas tareas que las personas realizan en una sociedad  de acuerdo a las relaciones de poder que existen y por lo general estos se pueden agrupar en:  

 
 

Las relaciones de género han estado históricamente  influenciadas por el grado de poder de un género sobre otro y en  las sociedades actuales de  la Región el hombre sigue teniendo la posición privilegiada. La discriminación de género es directa, cuando para la asignación de beneficios o posiciones se utiliza abiertamente una especificación de género que desfavorece a uno de los sexos y es encubierta cuando esa asignación se hace sobre la base de criterios que,  aunque formalmente neutrales respecto a género, en la práctica desfavorecen desproporcionadamente a uno de los sexos. En uno u otro caso el desfavorecimiento responde a una desvalorización del grupo genérico colocado en desventaja.  

Es bueno señalar  que estas relaciones de inequidad de género  y social no solo existen entre  hombres y  mujeres, sino que incluso están presentes dentro del mismo sexo y  en  general  estas se hacen más críticas en dependencia de la desigualdad social y en la magnitud que sé potencialicen  estos factores.  

No hay duda de que estas diferencias sociales son las que establecen las brechas de género, en cuanto a las diferencias de oportunidades y el acceso a recursos que permitan generalmente el bienestar y desarrollo humano, repercutiendo de igual forma en el nivel de salud personal y de la sociedad en general. 

GÉNERO Y DESARROLLO HUMANO. 

La medición del Desarrollo humano se refiere al nivel de bienestar e igualdad alcanzado por las personas implicadas, en términos de calidad de vida para todos los componentes de la sociedad.  En este sentido, a nuestro entender el desarrollo es un proceso que debería involucrar a todos  en el mismo nivel y de acuerdo a sus necesidades individuales. 

Por lo que los derechos, las responsabilidades y roles asignados a hombres y mujeres, actualmente  difieren entre sí, ya que las mujeres tienen menos acceso a la educación, formación, acceso a créditos, a servicios de salud con calidad, a pesar de su problemática y con restricciones para la toma de decisiones en el ámbito social. 

“ mayores niveles de igualdad de género contribuyen al fortalecimiento del crecimiento económico, a la reducción de la pobreza y a una mayor capacidad para gobernar eficientemente. ( Banco Mundial 2001) 
 
 
 
 
 

1. 2    CONCEPTUALIZACIÓN DE SALUD 

La Organización Mundial de la Salud ha definido que “ la Salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”.12  

Esta definición, que pudiera parecer en extremo absoluta, tiene el mérito de apartarse de la conceptualización tradicional de la salud, expresada generalmente en términos de ausencia de enfermedad y referirse al estado de salud como un producto en el que confluyen diversos y muy complejos factores biológicos, psicológicos y ambientales.

Aunque desde una perspectiva operacional, la medición de una situación de “ completo bienestar” enfrenta al investigador a no pocos problemas metodológicos, es importante subrayar que la amplitud de esta definición rescata el contenido positivo que se pierde en las definiciones tradicionales de salud, y dirige la atención no sólo a los aspectos médicos de la atención sino también, “ a la justicia de las bases sobre las cuales la sociedad funciona” 13. ( Cook,R. OMS; 1993) 

Por otra parte, la noción ecológica de la Salud permite entenderla como la resultante de la interacción entre el hombre (individuo, familia, grupo, comunidad) y el ambiente natural y socio cultural donde se desarrolla su vida. La dialéctica de dicha interacción hace perfectamente comprensible la idea de que el estado de salud es cambiante y modificable y que cualquier definición que se intente llevará implícita la necesidad de una elevada dosis de esfuerzo individual y colectivo para alcanzar el ideal de bienestar planteado en el concepto de la OMS. 

La aceptación general de que la salud  está íntimamente ligada con el bienestar, la calidad de vida y el desarrollo humano, rebasa los marcos tradicionales de la comprensión del proceso salud enfermedad, poniendo en primer plano la responsabilidad de la sociedad como un todo, especialmente las obligaciones del Estado, en la proyección e implementación de políticas sustentables encaminadas a garantizar a todos sus ciudadanos el disfrute de adecuados niveles de salud.  

El bienestar lo logra una persona solamente cuando alcanza determinados niveles de calidad de vida o sea cuando satisface sus necesidades básicas, por ejemplo: educación, alimentación adecuada para el desarrollo normal del organismo, vivienda, buenas condiciones físicas y mentales, trabajo, recreación, oportunidad para el uso provechoso del tiempo libre y participación en la toma de decisiones en los asuntos que le competen, ya sea en términos personales o en el ámbito de su familia y de la comunidad. 

Desde esta perspectiva, la Salud es, a la vez, resultante del desarrollo socioeconómico y condicionante del mismo, ya que sólo hombres y mujeres que estén y se sientan saludables podrán ser capaces de aportar el máximo de sus potencialidades al esfuerzo de toda la sociedad por alcanzar planos más elevados de desarrollo. 

Las conferencias internacionales sobre derechos humanos han reconocido que todas las personas tienen el derecho a que se nos garantice la posibilidad de disfrutar de una vida digna y poder desarrollarse plenamente como personas útiles a la sociedad.14

También se reconoce que los derechos humanos son iguales para todos los ciudadanos, sin importar el sexo, la raza o el grupo étnico, la afiliación política, la religión ni la orientación sexual. 

La constitución de la OMS15 afirma que  el goce del grado máximo de salud que se pueda lograr es uno de los derechos fundamentales de todo ser humano sin distinción de raza, religión, ideología política o condición económica o social.

1.3   CONCEPTUALIZACIÓN DE LA SALUD SEXUAL Y REPRODUCTIVA

 

Por la significación individual y social de la reproducción humana; la importancia de la sexualidad como manifestación de la afectividad entre las personas y la significativa carga de morbilidad y mortalidad que se asocia con las principales enfermedades que afectan al aparato reproductor de hombres y mujeres, la Salud Sexual y Reproductiva constituye un componente de especial significación en el contexto general de la salud de la población.

La conceptualización relacionada con la misma ha ido evolucionando y transformándose a lo largo del tiempo, debido al ritmo político económico y sociocultural de las tres últimas décadas. Primero surgió el concepto de salud materno infantil, fuertemente relacionado con el conjunto de prestaciones de salud sobre el binomio  madre/niño, con el objetivo de disminuir la morbimortalidad materna e infantil. 

Posteriormente, la reflexión sobre el concepto de salud que se  ha dado en los últimos años a nivel internacional, permitió un avance del tradicional enfoque materno- infantil hasta el concepto de salud sexual y reproductiva aprobada por los organismos internacionales en la 4ta Conferencia de Población y Desarrollo desarrollada en El Cairo en 1994.  

En esta conferencia el abordaje de la salud sexual y reproductiva rebasa la óptica del concepto de supervivencia poblacional y de los programas dirigidos a la atención al binomio madre/ niño como único eje, hasta llegar a considerar la participación del hombre y la comunidad en todo el proceso relacionado con la salud sexual y reproductiva. 

Para la OMS los mandatos de estas conferencias son el marco para las nuevas estrategias de cooperación técnica en población y salud reproductiva, considerando la visión de que la salud reproductiva es uno de los elementos fundamentales del desarrollo humano y que el respeto de los derechos sexuales y reproductivos de todos los seres humanos es primordial  para lograr la mayor equidad. 

Definición Salud Sexual y Reproductiva: 

“ Es un estado general de completo bienestar físico, mental y social, y no sólo la ausencia de enfermedades o dolencias, en todos los aspectos relacionados con el sistema reproductivo, sus funciones y procesos. Además la salud reproductiva comprende la libertad y capacidad para disfrutar de una vida sexual satisfactoria, placentera y sin riesgos y de procrear con la libertad para decidir hacerlo o no hacerlo, cuándo y con qué frecuencia.16  

La salud reproductiva implica derechos sexuales y reproductivos, que permiten a los hombres y las mujeres obtener información y poder disponer de métodos seguros para regular la fecundidad (a bajo costo y que tengan la oportunidad de elegirlos dentro de una gama de posibilidades), así como de elegir libre y responsablemente el número de hijos que desean, el espacio de tiempo entre uno y otro y el momento en que quieren que nazcan.  

Los derechos sexuales*, incluyen el derecho humano de la mujer a tener control respecto de su sexualidad, incluida su salud sexual y reproductiva y a decidir libre y responsablemente respecto de esas cuestiones, sin verse sujeta a la coerción, la discriminación y la violencia. (CCMM Plataforma,  95) 

La salud reproductiva abarca el derecho a recibir servicios adecuados de atención a la salud, que implica la existencia de un conjunto de métodos, técnicas y servicios que contribuyan a la salud  permitan atender adecuadamente durante todo el ciclo de vida de las personas que incluya también  la atención los embarazos y los partos para prevenir riesgos. 

La Conferencia Internacional de Población y Desarrollo, en su Principio No 8, planteó que los Estados deberían adoptar todas las medidas apropiadas para asegurar, en condiciones de igualdad entre hombres y mujeres,el acceso universal a los servicios de atención médica, incluidos los relacionados con la salud reproductiva, que incluye la planificación de la familia y la salud sexual. Los programas de atención de la salud reproductiva deberían proporcionar los mejores servicios posibles, sin ningún tipo de coacción. 

En el Artículo 14 de la Convención para la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer se recoge que los Estados Parte adoptarán todas las medidas adecuadas para asegurar para la mujer de las áreas rurales el acceso a servicios adecuados de atención médica, inclusive información, asesoramiento y servicios en materia de planificacción de la familia. 

La salud sexual va más allá de la ausencia de enfermedades. Es lograr que una persona conozca su cuerpo de tal manera que pueda cuidarlo; ser capaz de tomar decisiones respecto a su sexualidad (la forma de ser, sentir, amar y actuar, como hombres o como mujeres) y en relación con la pareja, conocerse a sí misma y escoger formas de mostrar su afectividad y de relacionarse con las demás personas. Significa además que las personas tengan condiciones para tener una vida sexual segura, satisfactoria y placentera, no necesariamente ligada a la procreación.  

Tener salud sexual significa también vivir una vida sin violencia de ningún tipo; no ser obligada por ningún medio a tener relaciones sexuales cuando no se desea y vivir una vida libre de falsas creencias, mitos y prejuicios sobre la sexualidad.  

La Convención Interamericana para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la Mujer17 , estableció en su Artículo 7 que los Estados parte convienen en adoptar... y llevar a cabo lo siguiente: incluir en su legislación interna normas penales, civiles y administrativas; así como las de otra naturaleza que sean necesarias para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer y adoptar las medidas administrativas apropiadas que sean del caso.

Salud sexual significa poder controlar la fecundidad y usar métodos que no afecten la salud, así como vivir sin discriminación de ningún tipo por el hecho de ser hombre o ser mujer.18 ( CCM Plataforma 95, 97, 221, CIPD Principios 8,7,3, CMHD programa 41, CED 16.1)   

La Conferencia Internacional de Población y Desarrollo reconoció que todas las parejas y todas las personas tienen el derecho fundamental de decidir libre y responsablemente el número y el espaciamiento de sus hijos y de disponer de la información, la educación y los medios necesarios para poder hacerlo.

1.4  SALUD SEXUAL REPRODUCTIVA Y CICLO DE VIDA

 

La salud sexual y reproductiva no es una cuestión limitada a la llamada "etapa de procreación" o edad fértil de la mujer (comprendida entre los 15 y 49 años). Por el contrario, la salud reproductiva tiene que ver con la vida de mujeres y hombres, desde la más temprana edad hasta la ancianidad.  

Las actitudes y comportamientos relacionados con la salud sexual y reproductiva empiezan a formarse desde que la persona nace y a medida en que va creciendo, dependiendo de las circunstancias que le rodean, las costumbres y forma de pensar de sus padres y familiares y continúan formándose durante toda la vida, hasta llegar a determinar la forma de ser, pensar, sentir y actuar de cada uno de nosotros en los aspectos relacionados con la sexualidad, la reproducción y las relaciones entre hombres y mujeres. 

Por ejemplo, las actitudes de los hombres con respecto a las relaciones de género y las relaciones sexuales se originan en la infancia y con frecuencia quedan fijadas para el resto de la vida. Por eso es necesario educar desde edades tempranas en conceptos de responsabilidad sexual, en aspectos relacionados con la formación y vida en familia así como brindar educación y apoyo continuo para poder alcanzar un comportamiento sexual saludable. Tanto mujeres como hombres necesitamos atender nuestra salud reproductiva tomando en cuenta nuestra edad y situación en el ciclo de la vida.  

“ La salud reproductiva es  un proceso ininterrumpido, ligado al desarrollo humano desde mucho antes del nacimiento hasta la edad adulta y la vejez, que trata de asegurar al individuo hombre y mujer una vida reproductiva sana y libre de riesgos, así como una sexualidad responsable”.   

Este nuevo enfoque de  la salud sexual y reproductiva produce  una reorientación en las políticas y en los programas de salud, teniendo  como aspectos novedosos varios elementos: 

 
 

Luego de este análisis se hace evidente que la salud sexual y reproductiva se promueve, se protege y se restablece tanto mediante intervenciones sociales como médicas, esto implica que el mejoramiento de la salud no es sólo una responsabilidad intersectorial y que las acciones aisladas de un sector no tendrán la incidencia eficiente y eficaz en la solución de la problemática de la salud sexual y reproductiva, fundamentalmente en los países en vías de desarrollo que en su mayoría reflejan altos índices de pobreza.

1.5 FACTORES CONDICIONANTES DE LA SALUD

 

Del resumen conceptual que analizamos antes se desprende con claridad la idea de que la situación de salud de las personas, de manera individual y a escala social,  está condicionada por la interacción, generalmente compleja y a veces inaparente, de un conjunto muy diverso de factores, relacionados con la propia biología del ser humano, con el ambiente natural que le rodea, y con las condiciones económicas y socio culturales en que se desarrolla, entre otros. 

Sin ánimo de esquematismo o reduccionismo, subrayando el reconocimiento de la existencia de múltiples vínculos entre los mismos y sólo con la finalidad de facilitar su presentación, agruparemos los más relevantes de la manera siguiente: 

  1. Factores genéticos: La salud está íntimamente ligada con las bases biológicas del individuo. La herencia predetermina la salud general de las personas. Existen algunas características o enfermedades de las personas que están vinculadas con las condiciones de su organismo. Por  ejemplo, ha podido establecerse con claridad la  existencia de predisposición familiar para el cáncer de mamas y el cáncer cérvico uterino. Una mujer tendrá mayor riesgo de padecer de estas enfermedades cuando en su familia se han presentado casos previos de las mismas.
 
  1. El desarrollo económico y social:  Que determina las condiciones de vida que tienen las personas, como son: la alimentación; la disponibilidad de vivienda; el acceso a los servicios básicos; la educación; el empleo y la igualdad de  oportunidades; las opciones de recreación y aprovechamiento saludable del tiempo libre, etc.

El Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, en su Artículo 2.1, establece que cada uno de los Estados Parte del presente Pacto se compromete adoptar medidas, tanto por separado como mediante la asistencia y la cooperación internacionales, especialmente económicas y técnicas, hasta el máximo de los recursos de que disponga, para lograr progresivamente, por todos los medios apropiados, incluyendo en particular la adopción de medidas legislativas, la plena efectividad de los derechos aquí reconocidos.19 

  1. Los patrones socio culturales imperantes: Los patrones y formas de conducta socialmente aceptados en medio de los que se desarrollan y viven las personas, los comportamientos y hábitos existentes, así como las prácticas tradicionales que predominan en una sociedad, son aspectos muy importantes que fortalecen o debilitan directamente la salud. En otros casos, la pérdida parcial o total de prácticas tradicionales favorables como la lactancia materna, o la adquisición de  prácticas dañinas para la salud como la alimentación basada en comidas enlatadas,, etc., hace que en muchos casos los niños no obtengan un desarrollo psicomotor adecuado.
 
  1. La educación sanitaria: Determinará, en gran medida, la capacidad que tengan las personas para  modificar positivamente sus actitudes, hábitos y prácticas, asimilando normas de conducta saludables y contribuyendo a la promoción y prevención de la salud individual y colectiva.
 
  1. La situación psicológica y emocional de las personas: Se relaciona con la autoestima (o sea, la valoración que tiene la persona de sí misma), la sociabilidad (la forma de relacionarse con los  demás), el manejo de sus emociones, la situación de estrés y su proyecto de vida. Una persona sana tiene un equilibrio emocional que le permite tener alta autoestima, ser una persona segura de sí misma, desarrollar una relación y comunicación adecuada con las demás personas, definir metas de vida y luchar por lograrlas.

Los Servicios de Salud: De acuerdo a la forma en que las personas  tienen garantizado el acceso geográfico y económico a servicios con los recursos humanos y materiales básicos necesarias y que asimilen en la práctica el desarrollo científico, hace que la atención que ellos reciban repercuta en la salud individual y de la comunidad. Se presupone que dichos servicios aseguran una atención con respeto a los derechos y a la cultura social, es decir que las personas reciben un trato con calidez y de forma humanizada (cordialidad,  atención de acuerdo a la necesidad y urgencia del caso que se atiende, brindando la información que la persona requiere y garantizando condiciones adecuadas de privacidad y confidencialidad , etc.

 
  1. El ambiente natural: Las condiciones orográficas y climatológicas imperantes se relacionan con la presencia de condiciones adecuadas para la proliferación de agentes transmisores de diversas enfermedades. Por ejemplo, el ciclo de vida de varias familias de insectos que intervienen en la transmisión del paludismo, la fiebre amarilla y el dengue, entre otras, se vincula estrechamente con el régimen de lluvias y las condiciones de drenaje de los suelos. Las radiaciones ultravioletas de la luz solar son responsables de la aparición de lesiones malignas el la piel de las personas con poca pigmentación.

FACTORES  DETERMINANTES DEL ESTADO DE SALUD DE LAS PERSONAS

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
  1. LA CONSTRUCCIÓN SOCIAL DE GÉNERO  Y SU IMPACTO EN LA SALUD DE LAS PERSONAS
 

La construcción de género, por su carácter abarcador de la totalidad de las expresiones de la significación asignada socialmente a la masculinidad y la feminidad, incluye también la modelación de un comportamiento diferenciado, lo cual repercute en la sexualidad, en la salud individual, en  las relaciones de pareja, y en la calidad de vida de las personas, con un impacto negativo en las mujeres, que ni siquiera son reconocidas socialmente. 

Sin duda todos estos elementos influyen notablemente  en la conformación de la auto imagen y repercuten en los distintos comportamientos y muchas de estas características son pautadas por el ejercicio y el  rol de género que  influyen en la sexualidad y en las relaciones de pareja. 

En las  sociedades con fuerte influencia patriarcal, los estereotipos estructurados prácticamente predeterminan a las personas a renunciar a sus propias potencialidades, al derecho a decidir las formas particulares de vivir su vida y su sexualidad, para aceptar resignadamente aquellas que les impone la sociedad según intereses y necesidades económicas, políticas  y morales,  muchas veces ajenas a él o a ella. 

De igual manera las actuaciones sociales de ser hombre y mujer afectan la salud de la población a través de mecanismos que, actuando en los ámbitos personal, doméstico y político producen una diferenciación por sexo de actitudes, conductas y actividades que conllevan riesgos específicos para la salud y grados distintos de acceso a los recursos de atención sanitaria. 

Muchas de estas características pautadas para el ejercicio del rol de género, que no sean debidamente atendidas, influyen en las conductas de riesgo y a la postre originan trastornos en sus relaciones futuras y en la salud de las personas. 

Por ejemplo la necesidad social de los hombres de demostrar su virilidad por medio de la intrepidez, la violencia y la fuerza física está, sin duda, en la base de la preponderancia de accidentes en los varones, que alcanza cifras alarmantes en el continente (Anzola,E; 1990). Comentarios similares podrían realizarse respecto a las conductas adictivas, el bajo rendimiento escolar, los trastornos nutricionales o las lesiones auto inflingidas. 

Por otra parte las mujeres con su fuerte influencia reproductiva, hace que existan un alto número de embarazo en adolescentes, con los problemas que este implica, particularmente para la madre, y las enfermedades de transmisión sexual, se deben a comportamiento de riesgo que de hombres y mujeres en ambos sexos en cuya génesis se encuentran los estereotipos de género.

La violencia en las relaciones sexuales, también está favorecida por estos patrones fuertemente inducidos hacia el mantenimiento del poder del hombre en la pareja, aunque la vía sea esta.  

Impacto de las relaciones de género en las políticas,   programas y  servicios de salud sexual y reproductiva.
 

Una de las expresiones de la desigual participación de hombres y mujeres, se da en la esfera política. La escasa participación de ellas en este ámbito, en general es verdaderamente abrumadora y tiene efectos directos sobre las oportunidades que se abren o cierran a las mujeres en otros ámbitos de la sociedad. 

Ciertamente el que las mujeres participen o no en la vida pública y ejerzan poder y participen en la toma de decisiones, dependen en buena medida del grado de apego e identidad con los roles sociales que las confinan al ámbito de lo doméstico. En muchos contextos sociales, el acceso desigual de mujeres y hombres en las políticas se explica por las percepciones culturales sobre los roles que cada sexo desempeña y sobre el tiempo que las mujeres pasan en el hogar y en el mercado de trabajo. Así, debido a que socialmente a las mujeres se les ha asignado la responsabilidad de las labores doméstico reproductivas, el mundo de la política, ubicado en el ámbito público, se considera como algo ajeno a ellas.

 

Es por eso que a pesar de los avances obtenidos en estos últimos años, aún la presencia de la mujer  en la elaboración y evaluación de las políticas públicas aún es insuficiente por lo que se siguen considerando como objetos reproductivos y no como sujetos activos con derechos propios a decidir sobre su salud sexual y reproductiva individual y a exigir servicios de calidad.  

En cuanto a la demanda de servicios de salud, de manera general las mujeres acuden más a los servicios de salud, especialmente públicos, debido a que tiene mayor necesidad por su función reproductiva. Sin embargo, las mujeres pobres no usan estos servicios más a menudo que los hombres, en Nicaragua menos del 50 % de la población pobre acudió a recibir atención, casi igual hombres y mujeres. Además debido a su mayor necesidad de atención, las mujeres gastan más dinero que los hombres para mantener su salud.  

De igual forma de que estos relaciones de inequidad repercuten en la vida de las personas, también  estos condicionantes influyen en los prestadores de salud y en la práctica diaria en la atención a los/as usuarias en los servicios en la que frecuentemente el personal reproduce la inequidad genérica en tres planos: Mediante el saber médico, la práctica médica y en la relación médico paciente, todo lo cual puede reflejarse en forma discriminatorias. 

Sin embargo en  las sociedades patriarcales contemporáneas, que enmarcamos en este siglo y en especial a partir de las transformaciones materiales, conceptuales, ideológicas y morales vinculadas a la revolución sexual  y a la lucha del movimiento femenino por el empoderamiento de la mujer, fundamentalmente a partir de la Plataforma de Beijing, se desencadena un proceso de reconceptualización de los modelos y valores sexuales.  

En consecuencia, junto con la moral oficial imperante, se forman y expresan otras normas y patrones más flexibles, justos y humanos que les permiten a muchas personas y en particular a un grupo cada vez más amplio de mujeres, a disfrutar de un grado de autodeterminación en su vida sexual y social, si no óptimo, lo cual es imposible en las sociedades basadas en la desigualdad, al menos mucho mayor al que tenían acceso en la etapa precedente. 

9.  Las condiciones de vida de la mujer y su estatus sociopolítico. 

Este elemento fuertemente vinculado con las relaciones de género imperantes, constituye otro determinante importante de la calidad de vida, por una parte, el nivel de posibilidades reales que tiene la mujer a la educación, al trabajo y a su autocuidado, repercutiendo directamente en su salud. Al decir de la Sra. Carol Bellamy, Directora Ejecutiva de UNICEF, “ La Salud de la Sociedad no puede asegurarse a menos que los derechos de igualdad y participación de las mujeres puedan asegurarse y es imperativo que los programas de salud reconozcan y aborden plenamente esos derechos”(Marzo de 1999).20 

La Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, en su Artículo 3, recoge: los Estados Parte tomarán en todas las esferas, y en particular en las esferas política, social, económica y cultural, todas las medidas apropiadas, incluso de carácter legislativo, para asegurar el pleno desarrollo y adelanto de la mujer, con el objeto de garantizarle el ejercicio y el goce de los derechos humanos y las libertades fundamentales, en igualdad de condiciones con el hombre.21 

Según Marcela Lagarde,  “ la salud de las mujeres no es un estado natural. Es el resultado de las condiciones de vida, de la satisfacción de sus necesidades vitales, de la calidad de los recursos utilizados con ese fin y del ambiente en que transcurren sus vidas. Por ello, su condición de género es sustrato de su salud, y la determina: No es aleatorio ser mujer; por el contrario, los contenidos de vida asignados a las mujeres por su género definen en gran medida su estado vital, sus riesgos,  enfermedades y malestares, así como su potencial de vida sana y su expectativa de longevidad. Así, la salud de las mujeres es resultado de la experiencia total de vida determinada por su condición de género”.22  

La IV Conferencia sobre la Mujer, desarrollada en 1995 estableció que  la igualdad entre las mujeres y los hombres es una cuestión de derechos humanos y una condición para la justicia social, es también un pre-requisito necesario y fundamental para la equidad, el desarrollo y la paz.23  

Por otro lado, condiciona el comportamiento individual en lo sexual y reproductivo,  incidiendo en la salud de las personas. La construcción social de ser hombre y mujer , la valoración social de la mujer y los mitos y tabúes prevalecientes sobre la sexualidad, son factores que determinan el comportamiento en las prácticas sexuales, las cuales pueden repercutir favorable o negativamente en la salud sexual  y reproductiva de las personas.  
 

1.6 PERTINENCIA DEL USO DEL ENFOQUE DE GÉNERO EN  SALUD Y DESARROLLO HUMANO.  

La teoría  de género no es una metodología específica, es más bien un enfoque y una manera de ver la vida a través de un lente en el cual se visibilizan los roles, las responsabilidades, las necesidades y el control que sobre los recursos, tienen mujeres y hombres dentro de terminadas colectividades o sistemas.  

El centro de interés de este enfoque no lo constituyen las mujeres ni los problemas de las mujeres aisladamente, cómo erróneamente se ha extendido, sino las relaciones de desigualdad existentes entre hombres y  mujeres que determinan situaciones, condiciones o problemas de salud con características diferentes para hombre y mujeres. Algunas pueden ser exclusivos de cada uno de los sexos y más prevalentes en uno de los sexos y por tanto, estos problemas demandan y reciben respuestas diferentes del sistema de salud según se trate de hombres o mujeres.   

De igual forma se establecen las diferencias en los perfiles de salud- enfermedad y necesidades de salud de hombres y mujeres, por lo que la incorporación del concepto de género en el análisis de este proceso, y la necesidad imperiosa de su consideración, es por que el mismo permite comprender como las desigualdades influyen directamente en el estado de salud de ambos, además permite visualizar de manera integral a los seres humanos en su contexto sociocultural. 
 

El enfoque de género aplicado a salud, permite:  

  1. Identificar diferencias entre hombres y mujeres.
  2. Examinar las interacciones entre los factores biológicos y los del medio que conducen a ventajas o desventajas relativas para uno u otro sexo.
  3. Analizar la equidad o no en que se distribuyen los recursos, las responsabilidades del trabajo en salud.
  4. Diferenciar los perfiles salud-enfermedad, sus problemas y necesidades de salud de hombres y mujeres en determinado contexto.
  5. Planificar, ejecutar, evaluar políticas, programas y proyectos más equitativos, justos y solidarios para el desarrollo humano sustentable.
 

Incorporar la perspectiva de género no es un instrumento neutral, su objetivo es lograr mayor equidad en las relaciones entre mujeres y hombres, o sea, mejorar el equilibrio entre las posiciones de poder frente al uso de recursos para la salud y los derechos sexuales y reproductivos. Este proceso, el empoderamiento de las mujeres es clave porque son ellas las que generalmente s encuentran en posiciones de desventaja. 

La meta que persigue la aplicación de este enfoque es el logro de un desarrollo equitativo y sustentable moldeado activamente por el trabajo y las decisiones igualitarias de las mujeres y los hombres. Es por eso que en la actualidad el uso del enfoque constituye una realidad que no puede ignorarse por ningún gobierno que impulse políticas de desarrollo humano y que quiera promover la equidad. 

La equidad de género en salud, por consiguiente, no implica que hombres y mujeres experimenten las mismas tasas de mortalidad y morbilidad. Lo que se pretende es que unos y otras tengan la misma oportunidad de gozar de salud, no enfermar, no quedar discapacitado ni morir prematuramente por causas prevenibles. La equidad de género en el plano de la atención de salud implica que los servicios satisfacen las diferentes necesidades de los hombres y las mujeres, y  no según el riesgo biológico24. ( La mujer la salud  y el desarrollo. 36 Sesión del Subcomité del Planificación y programación del comité ejecutivo. Washington, D. C, Marzo del 2002.    

La OPS define la inequidad como las desigualdades que son innecesarias, evitables e injustas Las inequidades de género afectan al estado de salud de los hombres y las mujeres, así como al financiamiento, al acceso y a la prestación de la asistencia sanitaria, interactúan y se acentúan por otros factores determinantes como la pobreza, la educación y el grupo étnico.  

APLICACIÓN DEL ENFOQUE DE GÉNERO EN SALUD: 

Adoptar la perspectiva de género en el contexto de la salud implica vincular las formas que las caracterizan las relaciones entre los géneros, no sólo con el perfil epidemiológico de una población sino, también, con la formulación e impacto de políticas y modelos particulares de promoción e impacto de políticas y modelos particulares de promoción y atención de la salud. Por lo que eso  significa que:  

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

CAPÍTULO 2: ANÁLISIS DE LA PRESENCIA DEL ENFOQUE DE GÉNERO, SALUD Y DESARROLLO  EN LOS DOCUMENTOS JURÍDICOS E INSTITUCIONALES INTERNACIONALES Y NACIONALES  

En los últimos años se ha ampliado considerablemente la comprensión internacional y nacional  acerca de los derechos humanos,  y dentro de estos, están el derecho a  la salud en general y en especial a la salud sexual y reproductiva, así como a los derechos de la mujer.

2.1 CONTEXTO INTERNACIONAL

 

Es así, que la salud y la equidad de género en el contexto internacional han ido tomando cada vez una mayor importancia en la agenda política, especialmente a partir de los objetivos y recomendaciones que los Estados Partes se han comprometido en las principales Convenciones y Conferencias de las Naciones Unidas:  

Declaración Universal de los Derechos Humanos. Asamblea General de Naciones Unidas. (1948)

Convención Internacional sobre  la eliminación de todas las formas de discriminación.

(1969)

Pacto de los Derechos Civiles y Políticos. (1976)

Pacto de los Derechos Económicos y Sociales. (1976)

Convención sobre la mujer. (1981)

Convención sobre los derechos del niño. (1990)

Conferencia Mundial sobre Derechos Humanos. (Viena 1993)

IV Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo ( El Cairo,1994).

Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social (1995).

IV Conferencia Mundial sobre las Mujeres ( Beijing, 1995) 

De las cuales trataremos de resumir los aspectos más relevantes que sobre salud y equidad han sido abordados, las cuales se constituyen de alguna manera en las bases legales internacionales para el desarrollo de este campo.    

BASES JURÍDICAS INTERNACIONALES: 

En la Declaración Universal de Derechos Humanos25 se acordó por todos los países miembros de las Naciones Unidas, entre ellos Nicaragua, que;  

“ Todas las personas tienen el derecho a que se les garantice la posibilidad de poder disfrutar de una vida digna y poder desarrollarse plenamente como personas útiles a la sociedad” . ( Al conjunto de derechos que garantizan esta condición se les conoce con el nombre de derechos humanos, incluyendo el derecho a la salud).    

De igual forma en el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, 26se expresa que; “ Los estados se comprometen a garantizar el ejercicio de estos derechos, incluyendo el de la salud.

En la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las formas de discriminación racial ( 1969) 27 , se plantea;  en el artículo 5 que, “ Los estados partes se comprometen a prohibir y eliminar la discriminación racial en todas su formas y a garantizar el derecho de toda persona a la salud pública, la asistencia médica, la seguridad social y los servicios sociales. 

En el artículo 12.1, se dice que; “ Los Estados partes en el presente pacto reconocen el derecho de toda persona al disfrute del más alto nivel de salud física y mental, y en el artículo 12.2; se plasma que,  “ Entre las medidas figuran... reducir la mortinatalidad, la mortalidad infantil y el sano desarrollo de los niños, con la creación de condiciones que aseguren asistencia médica y servicios médicos en caso de enfermedad. 

En la Convención Internacional Sobre la Mujer,(1981)28, en el artículo 10 de expresa, que;  “ Los estados partes adoptarán las medidas apropiadas para asegurar la salud y el bienestar específico de la familia, incluyendo la planificación familiar. 

En  la Conferencia Internacional de los Derechos Humanos29 ( Viena, 1993), se reconoce “ La importancia del disfrute por la mujer del más alto nivel de salud física y mental durante toda su vida, reafirmada en la igualdad entre hombres y mujeres, el derecho a la mujer a tener acceso a una atención de salud adecuada y a la más amplia gama de servicios de planificación familiar”. 

De igual forma en esta conferencia se refleja en el párrafo 18, que; “ Los derechos humanos de la mujer y de la niña son parte inalienable de los derechos humanos.”  

En la Cuarta Conferencia Internacional de Población y Desarrollo celebrada en El Cairo en 199430, expresa claramente en la declaración de principios, los aspectos antes mencionados sobre los derechos de la mujer y la niña en su principio 4 y además en el Principio 8, se dice que;   “ Toda persona tiene el derecho al disfrute del más alto nivel posible de salud física y mental. Los estados deberán adoptar las medidas apropiadas para asegurar, en igualdad entre  hombres y mujeres, el derecho a la mujer a tener acceso universal a  los servicios de  atención médica, incluidos los relacionados con la salud reproductiva, que incluye la planificación de la familia y la salud sexual “.   

En la Plataforma de Acción de la IV Conferencia sobre los Derechos de las Mujeres31 realizada en Beijing 1995, en su párrafo 89 dice que “ la mujer tiene derecho a disfrutar el más alto nivel de salud física y mental. En le párrafo 92, “ Se debe lograr que pueda ejercer el derecho a disfrutar su salud durante todo el ciclo de vida”.  

Se reconoce que los  derechos sexuales y reproductivos son parte integral de los derechos humanos y de los derechos de la mujer y de la niña y que son componentes necesarios y de importancia vital para poder garantizar la salud sexual y reproductiva*  de las personas durante todo el ciclo de vida. 

Tienen como finalidad el que todas las personas, sin distinción de edad,  sexo, raza, etnia, nacionalidad, condición social  u orientación sexual,  puedan tener una vida sexual satisfactoria y gozar de salud sexual y reproductiva libre de cualquier forma de violencia y libre de todo riesgo que pueda comprometer  su salud ó su vida. Constituyen una condición básica piedra angular para alcanzar el desarrollo humano sostenible y equitativo.

2.2 CONTEXTO  NACIONAL

 

El Gobierno de Nicaragua como Estado parte de las Naciones Unidas y consciente de las desigualdades y de las inequidades sociales y de género que restringen la participación plena de la mujer en todos los ámbitos de la sociedad, ha trabajado en contemplar el enfoque de género y desarrollo en las políticas sociales, con el objetivo de promover e impulsar programas que consideren las necesidades particulares de la mujer y le garanticen el acceso e igualdad de oportunidades, incluyendo  la atención a su salud. 

Aunque el acceso de las mujeres al ejercicio de poder para la toma decisiones y a la participación política en general son temas que han ido adquiriendo cada vez una mayor preeminencia en el debate sobre la inserción de las mujeres en el desarrollo de la sociedad estando presentes algunos condicionantes relacionados con el acceso de estas a la educación, la capacitación y conocimientos de estos derechos, así como su inserción en el mercado laboral, su acceso a la salud y sus posibilidades de participación política como sujetos activos.

A pesar de los esfuerzos realizados por el Gobierno, el Instituto Nicaragüense de la Mujer, el Movimiento de Mujeres en Nicaragua y las diferentes organizaciones sociales no gubernamentales en la lucha por la igualdad de la mujer y la equidad social, en general  estos consideran que institucionalmente aún el ejercicio de los derechos políticos en igualdad de las mujeres frente a los hombres, es el área donde el progreso ha sido más lento, por lo que  todavía no se cuenta con una política ni  leyes específicas que favorezcan su empoderamiento social,  que les proporcione las condiciones favorables tratadas en las convenciones internacionales, para su capacitación,  el trabajo, acceso a un empleo, una formación educacional que les fortalezca su autoestima, servicios integrales de salud que incluyan información sobre los derechos a la salud sexual y reproductiva, a servicios de planificación familiar, atención psicológica y en general medios que le aseguren a las mujeres una vida digna y el respeto a sus derechos, las que   difícilmente podrán superar las condiciones de desigualdad existentes si no se garantiza la participación plena de las mujeres en el cuidado de la salud como parte del proceso de desarrollo social del país. 

Es por eso que en diferentes organismos del gobierno se ha creado la unidad de género que promueve la integración de la mujer en sus acciones. Sin embargo, la formulación e implementación de las políticas con enfoque de género no se logra por decreto ya que el mismo implica un proceso de reflexión y sensibilización a todos los niveles de toma de decisiones para hacer conciencia que la población esta conformada por hombres y mujeres, con necesidades y problemas diferentes, y que para   avanzar hacia la equidad de género, esta no es una meta tecnocrática, sino un proceso en el que deberá existir una fuerte voluntad política y  una amplia participación social. 

De ahí la importancia que tiene el análisis que se realice respecto a cómo se ha ido incorporando en los documentos institucionales este enfoque de género y equidad, y si el mismo ha estado basado en los derechos relacionados con la salud,  sexuales y reproductivos, derechos de la mujer y la niña abordados en el contexto internacional y explorar cómo se han ido implementando los mismos  por parte del Gobierno en estos últimos años.  

La Cátedra de Género y Derechos Sexuales y Reproductivos de la Maestría en Salud Sexual y Reproductiva de la UNAN32, así como docentes de la Academia de Policía de Nicaragua33,  recientemente han realizado diferentes estudios y revisiones sobre la incorporación de estos derechos en los documentos jurídicos e institucionales del país, a partir de los compromisos legislativos derivados de las Convenciones de Derechos, de las Conferencias Internacionales de El Cairo y Beijing, referencias que nos permiten relacionar a manera de resumen algunos de los aspectos que han sido  ratificados en su momento por el Gobierno de la República de Nicaragua y que están presentes en los diferentes documentos nacionales, los que  posteriormente serán relacionados de manera detallada en cada material. 

A continuación presentaremos un resumen sobre algunas de las recomendaciones de Naciones Unidas que están reflejadas en diferentes políticas, programas o proyectos sociales nacionales, y cómo algunas de ellas incluso ya  han sido refrendadas en leyes que se han ido aprobando o modificando durante estos últimos años, (1997-2001). Las mismas  se irán analizando progresivamente en los diferentes documentos institucionales revisados. 

2.3 REVISIÓN DEL ENFOQE DE GÉNERO/ SALUD Y EQUIDAD EN EL MARCO JURÍDICO NACIONAL. 

En octubre de 1981 a menos de dos años del período revolucionario impulsado entre 1979 y 1990, el Estado de Nicaragua firma y ratifica, sin reservas, la Convención para la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer34, si bien a la fecha no ha depositado los correspondientes instrumentos de aceptación a la enmienda del párrafo 1 del artículo 20, ni al Protocolo Facultativo.35 

En el país existen más de 50 leyes y decretos que promueven la salud  y la protegen en diferentes ámbitos. Algunas de ellas están relacionadas con las regulaciones concernientes a la salud de las personas,  a la Familia y la Maternidad, otras están contenidas en la Constitución Política de 1987 y su reforma de 1995 y en el Código Civil de 1904, así como en una serie de leyes y decretos leyes especiales que han sido  aprobadas en los últimos 20 años y que se relacionan más adelante. 

La Constitución de Nicaragua, reformada en 1995 36, establece el reconocimiento pleno de los derechos humanos y la vigencia de tratados, convenios y acuerdos internacionales que garantizan iguales derechos para todos, a la salud, a la educación, a la vida y a recibir la información y los medios para decidir los hijos que quieren tener y en el momento que consideren oportuno, sin embargo aún existen dificultades culturales que impiden en el ejercicio pleno de todas las personas de estos derechos.  

En su artículo 59 establece que “ los Nicaragüenses tienen derecho por igual a la salud y el Estado establecerá las condiciones básicas para su promoción, protección, recuperación y rehabilitación. Corresponde al Estado dirigir, organizar los programas, servicios y acciones de salud, así como promover la participación popular en defensa de la misma y los ciudadanos tienen la obligación de acatar las medidas sanitarias que se determinen. 

En su artículo 60 se plantea que los nicaragüenses tienen el derecho de habitar en un ambiente saludable y es obligación del estado la preservación conservación y rescate del medio ambiente y de los recursos naturales     

El artículo 62 por su parte reconoce lo siguiente: "El Estado procura establecer programas en beneficio de los discapacitados para su rehabilitación física, psicosocial y profesional y para su ubicación laboral". 

El artículo 63 establece: "Es derecho de los nicaragüenses estar protegidos contra el hambre. El Estado promoverá programas que aseguren una adecuada disponibilidad de alimentos y una distribución equitativa de los mismos". 

En su  artículo 74  establece que el estado otorga protección especial al proceso de reproducción humana. La mujer tendrá protección especial durante el embarazo y gozará de licencia con remuneración salarial y prestaciones adecuadas de seguridad social, que incluyen las facilidades laborales y sociales para que la mujer pueda garantizar la lactancia materna al menos hasta el cuarto mes de vida del niño. 

Por su parte, en el artículo 36 de la Constitución Política se reconoce que: "Toda persona tiene derecho a que se respete su integridad física, psíquica y moral ". 

Artículos 24 y 27 (revisada y vigente 1995) reconoce el respeto a la vida y a la integridad física y moral y a la igualdad absoluta entre mujeres y hombres. 

Decreto Ministerial # 6737, emitido en 1996 por el Ministerio de Salud, por medio del cual se reconoce que la violencia intrafamiliar es también un problema de Salud Pública y orienta al Estado a tomar acciones para su atención.  

Ley 143, De los alimentos, se regulan todos los aspectos relacionados con el derecho de la población a recibir de manera equitativa  y con calidad los alimentos. 

Decreto Ley No 912 “ Ley de Promoción, protección de la Lactancia Materna38 con la finalidad de estimular la prevalencia de esta práctica de salud sana para elevar el nivel de salud del niño durante el primer año de vida.  

Ley 295. En 1999 se aprueba  en la Asamblea Nacional la Ley de promoción, protección de la lactancia materna y regulación de la comercialización de los sucedáneos de la leche materna.39 

Ley 287, Código de la Niñez y la Adolescencia 40: En este documento la niñez goza de protección especial y de todos los derechos que su condición requiere, por lo cual tiene plena vigencia los acuerdos de la Convención Internacional de los Derechos del Niño y de la Niña 41, que fue ratificada por Nicaragua en 1990,en los que se aboga por la reducción de la mortalidad infantil, asegurar la asistencia médica y la atención sanitaria que sea necesaria, así como la eliminación de todo tipo de explotación y violencia. 

En el artículo 34, se establece que toda mujer embarazada tiene derecho a la atención prenatal, perinatal y postnatal a través del Sistema Público de Salud. Las diversas modalidades se desarrollarán de acuerdo a los principios territoriales y de jerarquización del sistema, definiéndose con claridad que los mecanismos de financiamiento de la atención serán garantizados con fondos del presupuesto del estado asignado al MINSA.  

EL Código Civil de 190442 establece que en el Registro del Estado Civil de las Personas, que se  lleva en cada municipio, se asienten los nacimientos, matrimonios y defunciones.  

En su artículo 534 dispone que la inscripción de la defunción además de las declaraciones generales que fuera posible obtener, mencionará, entre otras cosas, la enfermedad o causa de la muerte y la fecha y hora de la defunción. 

Decreto 722 de la Ley de Certificado de Inscripciones43: En el artículo No 1 se establece que los certificados de defunción serán extendidos por el MINSA, obligando a los registradores a llenar un grupo de elementos que complementan la información, como son: fecha, hora y  causa de la muerte, fecha de la emisión y nombre y firma del personal de salud actuante.  

El Código Penal de Nicaragua, en su artículo 165 44; Expresa la sanción y penalización del aborto. En el se reconoce el aborto terapéutico como la única excepción, preci