EL INTERCAMBIO DE TRABAJADORA-POR-TRABAJADORA ES UN INSTRUMENTO SINDICAL
PODEROSO
La decisión de utilizar un programa de educación (el Curso de Mujeres Activistas) desarrollado por el CAW para sus afiliadas
para fortalecer la participación de las mujeres en los sindicatos mexicanos fue un elemento clave del proyecto, pues
proporcionó el contacto directo, la motivación y el sentido de empoderamiento que sostuvieron a las mujeres mexicanas en
la tarea de adaptar el curso a su propio contexto. Durante la evaluación de 1997 las miembros de la Red destacaron la
importancia de su asociación con el CAW, que definieron como una experiencia muy positiva y “mucho más que
financiamiento, con la oportunidad de intercambiar y aprender unas de otras”. “Como mujeres sindicalistas, sentimos que el
apoyo de un sindicato es importante, pues nos da confianza en que no tendremos que modificar nuestra visión sindicalista de
clase.”
ES IMPORTANTE CONCENTRARSE EN LA RELACIÓN, Y NO SÓLO EN EL PROYECTO
Este “proyecto” fue en realidad una serie de proyectos, combinados con otras formas de apoyo. Un factor importante en el
logro de los excelentes resultados obtenidos fue el compromiso del CAW en una relación a largo plazo con la Red, muy dstinta
de la financiación de un proyecto.
El intercambio de personas entre Norte y Sur durante el proyecto contribuyó a desarrollar una relación de confianza entre la
Red y el CAW, lo que permitió que el FJS respondiera a las demandas del trabajo a medida que éste se iba desarrollando en
México. Además de apoyo financiero, el personal del CAW encontró en el Canadá contactos y materiales, además de ayudar
a la Red a obtener recursos económicos para aspectos no previstos del trabajo.
Las facilitadoras mexicanas del curso piloto en México señalaron repetidamente la importancia del papel de Annie Labaj
durante la preparación y la realización del curso piloto, dándoles confianza y ayudando a solucionar los problemas que surgían.
La participación de Jenny Cooper, que habla inglés, contribuyó a la calidad y la facilidad de las comunicaciones entre Annie
y la Red antes y después del primer curso. Pero lo más importante para la comunicación fue la experiencia común de todas
las mujeres sindicalistas.
LA PRÁCTICA EEDUCACIONAL DEMOCRÁTICA AYUDA A LAS MUJERES SINDICALISTAS A
ADQUIRIR PODER
La fuerza de este proyecto provino en parte de la metodología del curso. Curiosamente, el enfoque de “educación popular”
en que se basa se originó en América Latina con la obra de un maestro brasileño, Paulo Freire. Este enfoque parte de la
valorización de la experiencia que los alumnos ya tienen: el análisis y la teoría nueva se agregan a ella, vinculándose a la vez
con la experiencia en que se está participando. Finalmente, se da mucha importancia a la acción planeada para el cambio
social. Sin embargo la obra de Freire, así como buena parte de los programas de educación popular desarrollados en América
Latina, no incluye una práctica democrática que tome en cuenta el género. La fuerza del Programa de Mujeres Activistas del
CAW es que incorpora tanto una metodología educativa democrática como un análisis de género.
La metodología del programa también impulsó a las participantes a reflexionar sobre el concepto de liderazgo. Las líderes del
curso modelaron relaciones democráticas entre ellas y las participantes. El concepto de líder “fortalecedor”, que busca la
participación de la base, ayudó a las mujeres a hacer la crítica del estilo de liderazgo autoritario y a ver y valorar su propia
capacidad de ser líderes democráticos. En un contexto de machismo y de sindicatos dominados por los hombres, ese nexo fue
esencial para dar a las mujeres la confianza necesaria para enfrentar la resistencia de sus compañeros.
LAS EDUCADORAS TRABAJADORAS EMPODERAN A OTRAS TRABAJADORAS
El modelo de un programa para mujeres sindicalistas impartido por mujeres sindicalistas dió confianza a las participantes: “si
ellas pueden hacerlo, tal vez nosotras también podamos”. El empleo de mujeres trabajadoras como facilitadoras del curso es
un desafío a la situación existente, en que los sindicatos dominados por los hombres quieren que los cursos sindicales sean
impartidos por académicos (casi siempre hombres). Y también es un desafío al supuesto de que los trabajadores, y sobre todo
las mujeres, no tienen los conocimientos y las habilidades necesarios para ser educadores.