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Observatorio Mujeres y Participación Política
Page 1
Asociación de Concejalas y ex concejalas de Cundinamarca
Escuela de Liderazgo Femenino - CUT
CIJUS Universidad de los Andes
Friedrich Ebert Stiftung en Colombia –FESCOL–
Grupo Mujer y Sociedad
Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales - IEPRI,
Universidad Nacional de Colombia
Movimiento Político Mujeres 2000
Escuela de Estudios de Género - Universidad Nacional de Colombia
Red Mujer y Participación Política
Red Nacional de Mujeres Campesinas
Red Nacional de Mujeres - Regional Bogotá
Red Nacional de Mujeres Rurales
Observatorio
Mujeres y
Participación
Política
1
EL ESPACIO LOCAL: OPORTUNIDADES Y DESAFÍOS
PARA EL EMPODERAMIENTO DE LAS MUJERES. UNA
VISIÓN LATINOAMERICANA.
Alejandra Massollo
2
QUE DICEN LAS CIFRAS EN
Sistematización y recolección de cifras
Angélica Bernal
EL ESPACIO LOCAL:
3
3er AÑO DE LA LEY DE CUOTAS.
¿En que va el
seguimiento a la Ley de Cuotas
Zully Moreno Villamizar y Beatriz Quintero García
4
INTRODUCCIÓN
Beatriz Quintero García
Red Nacional de Mujeres - Bogotá
Primer semestre de 2003

Page 2
Garantizar la presencia de las mujeres en el debate
público implica no solo representación, esta presencia
ayuda a construir una democracia más verdadera.
Los/as políticos/as que tengan en cuenta los
fundamentos conceptuales y morales de la democracia
y las condiciones necesarias para su plena vigencia
tienen que considerar la necesidad de un
protagonismo real de las mujeres en los procesos de
toma de decisiones. La exclusión sistemática de los
ámbitos reales del poder que hemos sufrido las
mujeres plantea uno de los desafíos y críticas más
importantes para los sistemas democráticos.
La historia de la construcción de la democracia en un
marco de los derechos humanos es la historia de las
sucesivas ampliaciones de la ciudadanía, es la historia
de la inclusión de quienes han sido marginados del
sistema y de la ampliación de las voces e intereses de
quienes participan en el debate público.
Las mujeres activistas a lo largo del siglo XIX y XX
lucharon por el reconocimiento de sus derechos
individuales, incluido el del sufragio. En el siglo XX las
feministas persiguieron no sólo las reformas legales
sino también el logro de las condiciones de vida que les
permitieran el efectivo ejercicio de esos derechos.
El déficit democrático que tenemos sólo puede
superarse con una presencia más equilibrada de
hombres y mujeres en los órganos de decisión política.
Pero una verdadera democracia paritaria no significa
sólo un mayor protagonismo de las mujeres en las
esferas del poder político sino que también demanda
una transformación social.
Se requiere de un cambio del contrato social que
asigna roles y funciones estereotipadas para varones y
mujeres en la sociedad. La democracia paritaria
implica la construcción de una verdadera democracia
igualitaria con la activa participación de todos los
integrantes de la sociedad.
Las mujeres deben constituirse en una fuerza
significativa en la toma de decisiones de la vida
política, económica y social en los poderes públicos. El
logro de la igualdad en la participación política y toma
de decisiones implica reconocer que las necesidades
de las mujeres se dan en un contexto de
discriminación y que la sociedad tiene que
reconstruirse incorporando las perspectivas de las
mujeres.
El contexto social ha sido extremadamente dañino
para la participación política de las mujeres. Basta
señalar, algunas desventajas sociales y psicológicas
tales como: la educación sexista, el inequitativo
reparto de las responsabilidades domésticas, la
ausencia de una masa crítica de mujeres políticas
dentro de los órganos de poder público, no se puede
dejar de mencionar la división social del trabajo que
nos han asignado y que se fundamenta en los roles de
reproductoras y cuidadoras.
La representación política debe ser el reflejo de la
Beatriz Quintero García
2
"La ausencia de las mujeres en los centros de representación política y de toma de decisiones implica un déficit
democrático incompatible con una verdadera democracia. Si en el proceso de toma de decisiones no está
presente el 52% de la sociedad se corre el riesgo de ignorar los planteamientos, los puntos de vista e intereses
de la mitad de la sociedad. Ese déficit sólo puede ser superado con un reparto más justo de las responsabilidades
públicas y privadas y una presencia más equilibrada de hombres y mujeres en los órganos de decisión política". ”
1
1
Declaración de Atenas, suscrita por las mujeres europeas en la "Cumbre de Mujeres en el Poder" en noviembre de 1992,

Page 3
sociedad. Por ello es necesaria la paridad en los
órganos políticos, porque la sociedad está compuesta
por hombres y mujeres. Los ciudadanos/as deben ver
sus ideas, tanto respecto a la imagen del que decide
como de los contenidos políticos, para que esto
permita que la sociedad se apropie de estos espacios
de representación. Si las mujeres no participan en el
debate público, se produce una exclusión de los
intereses de una parte importante de la sociedad.
Nuestra propuesta es en definitiva de sentar las bases
para construir un nuevo contrato social. Debemos
tener en cuenta que la influencia del discurso de las
mujeres en el espacio público y político es quizás una
de las características más importantes de este nuevo
siglo. Las mujeres incorporan sus valores y sus
sentimientos al debate político y publico.
El Observatorio Mujer y Participación Política les
presenta este boletín número 4, donde se quiere hacer
no solo un balance en los tres años que tiene de
vigencia la Ley 581 de 2000 (Ley de Cuotas), también
quiere hacer aportes para la discusión sobre la
participación y representación de las mujeres en los
cargos de poder local y nacional.
Les presentamos un documento de la socióloga
argentina Alejandra Massolo, sobre las dificultades y
oportunidades de los procesos de empoderamiento de
las mujeres en el espacio local; donde nos muestra
como a pesar de que se ha creído que por ser mas
cercanos para las mujeres la participación en los
espacios locales, la realidad ha mostrado que las
dificultades persisten. Se podría concluir que "
" y que "
".
En Colombia en 1988 se inicio el proceso de elección
popular de alcaldes(EPA) y en 1991 la elección popular
de gobernadores (EPG), Angélica Bernal nos entrega
un análisis de las cifras de participación de las
mujeres en el espacio local, donde nos dice: "
También entregamos el boletín de prensa que produjo
el observatorio en mayo de 2003 cuando se
cumplieron tres años de vigencia de la Ley de cuotas,
donde se hace un análisis de los datos que se tienen a
nivel nacional y local, y allí puede verse como aun es
insuficiente tanto el conocimiento de la ley como la
exigencia que desde las entidades responsables
(Defensoria y Procuraduria) debe hacerse para que
esta se cumpla.
no por
cercano es más accesible
por cercano
confunde
Esta
posibilidad abierta en Colombia podría haber sido vista
como una gran oportunidad para que las mujeres
pudieran acercarse más a la política y de hecho a los
cargos de elección popular. Una apertura democrática
en un régimen podría devenir para las mujeres en
espacios de participación y oportunidades de
conquistar el poder público. Las cifras sin embargo no
lo han mostrado así, luego de 6 periodos de EPA y 4 de
EPG, la proporción de mujeres a cargo de los gobiernos
locales lejos de mostrar signos de aumento
progresivo, en los mejores casos se mantienen
estancada".
2
3
2
A nivel municipal, se analizaron los cargos de alcaldesas desde el año 1988 al 2003 en todos los municipios de Colombia. La información está basada
en cifras de la Registraduría Nacional del Estado Civil, el Departamento Nacional de Planeación y la Federación Colombiana de Municipios. Después de
comparar la información dada por FESCOL.

Page 4
El espacio local: oportunidades y
desafíos para el empoderamiento
de las
mujeres.
Una visión latinoamericana
1
Alejandra Massolo
2
Abstract: Este artículo discute las paradojas que caracterizan la relación entre las mujeres y los gobiernos locales, las que revelan que
"no por cercano es más accesible" y que "por cercano confunde". La autora señala la falta de pluralidad de género en la composición
política de los gobiernos locales demostrada con información de la escasa proporción de mujeres alcaldesas, así como las formas y
valoraciones que adquiere la participación femenina en los espacios locales. Se hacen algunas precisiones conceptuales sobre la
noción de "lo local" y finalmente se presenta un punto de vista sobre las oportunidades de empoderamiento que pueden tener las
mujeres en los espacios locales y los desafíos que implica.
El espacio local: revalorización y nuevo protago-
nismo
Hoy en día "lo local" es tópico común entre diversos
puntos de vista, estudios, debates, proyectos y
programas en torno a los problemas y opciones del
desarrollo, así como a los cambios generados por la
dinámica de la globalización. Curiosamente, la
arremetida del proceso de globalización ha impulsado
una renovada visibilidad e importancia del espacio
local, frente a las fuerzas supranacionales que mol-
dean las reglas del juego de la vida en el mundo actual.
Pero la noción de "lo local" tiene imprecisiones,
confusiones y controversias que requieren ser expues-
tas para saber desde qué lectura y lugar cada quien se
refiere a las potencialidades, oportunidades, desafíos
y paradojas del espacio local, tanto en términos de
propuestas de desarrollo como desde la perspectiva de
género. Como señala José Arocena, "lo local" es una
noción relativa vinculada a lo global en interacción
mutua, que plantea el desafío de mantener una
apertura total a lo particular a la vez que la capacidad
de analizar las formas de inscripción de lo universal en
lo particular. Este autor considera que hay tres mane-
ras de situar el tema de "lo local" frente a la globaliza-
ción :
1.
La que cree que la nueva lógica de la globalización
es avasallante e impide cualquier planteo de
desarrollo local y la existencia de actores locales o
regionales capaces de organizar algún tipo de
resistencia al dominio de lo global;
3
4
2. La que visualiza a "lo local" como alternativa a un
proceso de globalización negativamente percibido,
planteando una suerte de revolución anti-global
que devuelva a los actores locales el poder necesa-
rio para construir auténticas democracias, conce-
diendo a la dimensión local atributos positivos
amenazados por la globalización;
3. La que se basa en un análisis de la complejidad de
los procesos que caracterizan la sociedad contem-
poránea, intentando superar la antinomia global-
local por un esfuerzo de articulación en real
tensión, expresada en términos de oportunidades y
desafíos.
Visto como noción relativa y ubicado dentro de esta
tercera manera o visión, la revalorización de lo local
nos aleja de la trampa de los localismos defensivos, de
la apología del
y del conservaduris-
mo folklórico. De todos modos se quiere de otras
precisiones sobre el espacio local: está indisoluble-
mente ligado a un territorio, contiene un sistema de
relaciones sociales, y se concibe como una escala
subnacional determinada por la división político-
administrativa del estado nación; es la unidad territo-
rial de menor desagregación generalmente asociada en
América Latina a alguna forma de arreglo institucional
de gobierno local (municipio, comuna, parroquias,
etc). Sin embargo, hay que reconocer que en realidad
"lo local", como dice Sergio Boisier, sólo tiene sentido
cuando se lo mira "desde afuera y desde arriba"; así las
regiones constituyen espacios locales miradas desde el
país como la provincia es local desde la región y la
"small is beatidul"
4
1
2
3
4
Ponencia presentada en las "Jornadas sobre Género y Desarrollo", Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz, País Vasco, 23-24 de mayo 2003. Autorizado por
la autora para esta publicación
Socióloga argentina. Profesora visitante de la Maestría en Planeación y Políticas Metropolitanas, Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), Unidad
Azcapotzalco, ciudad de México.
Arocena, José, El Desarrollo Local. Un desafío contemporáneo, Ed Nueva Sociedad, Caracas, 1995.
Arocena, José, "Globalización, integración y desarrollo local", en Transformaciones globales, instituciones y políticas de desarrollo local, Antonio
Vázquez Baquero y Oscar Madoery (Comps), Homo Sapiens Ediciones, Buenos Aires, 2001, pp.32-33.

Page 5
5
comuna lo es desde la provincia Y también el barrio, el
vecindario, los conjuntos habitacionales en las
ciudades representan espacios locales donde transcu-
rre la vida cotidiana, se conforma el tejido social y se
realizan experiencias de participación ciudadana. Se
puede afirmar, en consecuencia, que existen diversi-
dad de espacios locales que contienen la diversidad de
sus sociedades locales.
El mundo globalizado es cada vez más un mundo
urbanizado. El proceso de globalización modifica
profundamente la estructura espacial y social de las
ciudades en todo el planeta, y es el sentido más directo
de la articulación entre lo local y lo global, de acuerdo a
Jordi Borja y Manuel Castells . A la par que se estable-
ce un espacio político mundial, "se refuerzan los
ámbitos locales y regionales como configuraciones
económicas, espacios de identidad colectiva y de
participación política y también como expresión
concentrada de los problemas y desafíos de la humani-
dad: crecimiento y medio ambiente, despilfarro y
pobreza, libertades posibles y exclusiones reales ".
En América Latina la revalorización de los espacios
locales se vincula a la revalorización y fortalecimiento
de los gobiernos municipales. Desde la década de
1980, ampliándose en los 90', la mayoría de los países
emprendieron reformas del estado encaminadas a la
descentralización y la reorganización política-
administrativa del territorio. Estas reformas estuvie-
ron signadas por la crisis económica y las políticas de
ajuste estructural, alentadas por la creciente oleada
mundial a favor de la descentralización, megatenden-
cia cuyos orígenes y propósitos son motivo de contro-
versias y distintas lecturas, que no cabe exponer en
este trabajo. Las reformas dirigidas a la revitalización
del nivel local de gobierno, partieron típicamente del
poder ejecutivo nacional expresando el acentuado
presidencialismo imperante en América Latina, y el
carácter inducido "desde arriba" de las reformas
modernizadoras "hacia abajo".
En resumen, el municipio latinoamericano como
"renaciendo de sus cenizas" surge visiblemente
destacado en la escena política y social de las últimas
décadas del siglo XX. De pobre administrador de
servicios públicos en el último y más débil eslabón del
estado, pareciera que finalmente el municipio latinoa-
mericano está adquiriendo el perfil de un auténtico
gobierno local, lo cual implica no solamente la legitimi-
dad basada en la elección democrática sino: ejercicio
de la autonomía, eficiencia, eficacia, gestión participa-
tiva, promoción del desarrollo integral, y contribución
a la estabilidad de las instituciones democráticas
nacionales. Sin embargo, como el municipio es una
institución inserta en un determinado estado, orden
social y sistema político, no se le debe atribuir cualida-
des esenciales e intemporales, por lo que la transfor-
5.
6
7
mación en auténtico gobierno local depende de
procesos, contextos y factores sociopolíticos muy
diversos.
A lo largo del tiempo y hasta la actualidad, un patrón
femenino prácticamente universal muestra la presen-
cia y acciones colectivas de las mujeres dentro del
espacio local, asociadas a la vida cotidiana en la esfera
de la familia y las tareas domésticas. Plasmadas en el
territorio la división y desigualdad entre los géneros, el
barrio, la comunidad vecinal, la localidad, representan
los lugares de la vida social donde las mujeres se han
desenvuelto y proyectado sus papeles, habilidades y
luchas. Si bien los estudios de género han destacado
que el ámbito municipal y el hacer política comunitaria
facilitan la participación pública de las mujeres debido
a la proximidad espacial y la mayor flexibilidad de
tiempo, también se han lanzado certeras críticas, por
ejemplo en la investigación urbana, sobre el concepto
de comunidad y la ideología doméstica que naturalizan
"el lugar de la mujer" en lo estrictamente local,
ocultando situaciones de opresión, explotación y
discriminación de género. Además de que se encubre
el hecho de la feminización de la pobreza y el traspaso
de las responsabilidades estatales, a las tareas
domésticas femeninas y la autoayuda comunitaria
bajo los efectos de las políticas neoliberales .
En América Latina la crisis económica de la década de
1980 (llamada la "década perdida" por la CEPAL), las
políticas de ajuste estructural, las transiciones a la
democracia en algunos países, las políticas de descen-
tralización y reforma municipal, propiciaron el auge de
la revalorización del espacio local y el gobierno
municipal, como mencionamos anteriormente. Surgió
entonces una inédita corriente de interés por vincular
las temáticas de género con el espacio y el gobierno
local, interés sobre todo fundamentado en el crucial
papel de las mujeres de sectores populares urbanos
como agentes del bienestar social, asumiendo la
abrumadora lucha por la subsistencia familiar y la
colectivización solidaria de la sobrevivencia.
Uno de los casos más destacados es el de la organiza-
ción de mujeres para la alimentación comunal en Lima,
Perú; a través de los comedores autogestionarios las
mujeres alimentan a más de medio millón de personas
diariamente, respondiendo a la crisis económica y a la
escasez de empleo con una vasta organización de
cerca de tres mil comedores populares y alrededor de
diez mil comités de preparación y reparto de vasos de
leche .
La estrecha relación social entre las mujeres y el
espacio local no significa que esa relación esté deter-
El espacio local y las mujeres: participación y
paradojas
8
9
5
6
7
8
9
Ponencia presentada en las "Jornadas sobre Género y Desarrollo", Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz, País Vasco, 23-24 de mayo 2003
Borja, Jordi y Manuel, Castells, Local y Global. La gestión de las ciudades en la era de la información, Taurus, Madrid, 1997, p. 35.
Borja, Jordi y Manuel, Castells, ibid, p. 368.
Massolo, Alejandra, "Mujeres en el espacio local y el poder municipal", en Revista Mexicana de Sociología, No. 3, julio-septiembre, 1996, IISUNAM,
México.
Córdova Cayo, Patricia, "Madres y líderes: mujeres organizadas en Lima", en Mujer, Trabajo y Ciudadanía, Marcia Rivera (Comp), CLACSO, Buenos
Aires, 1995, p.105.

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minada, exclusivamente, por la urgencia de satisfacer
las necesidades básicas de bienes y servicios para la
familia y el mejoramiento de las condiciones de vida en
el hábitat. Significa al mismo tiempo, la voluntad y
aspiración de nuevas experiencias de sociabilidad y
participación en la esfera pública, adquirir autoestima y
poder salir del encierro doméstico. El formidable
protagonismo femenino en los espacios locales de la
pobreza latinoamericana ha tenido, y mantiene, serios
riesgos y costos físicos, emocionales y morales, pero no
es una visibilidad de víctimas sino la de una fuerza social
capaz de influir y transformar las condiciones vida en el
plano individual y colectivo.
Las potencialidades y las oportunidades de los espacios
locales, urbanos y rurales, en América Latina están
marcadas por la realidad de la pobreza y la indigencia.
La CEPAL advierte que a finales de los años noventa
persiste el fenómeno de la pobreza y su heterogenei-
dad, así como la mayor vulnerabilidad que afecta a
importantes grupos sociales. En 1997, 30% de los
hogares de América Latina en las áreas urbanas se
encontraban bajo la línea de pobreza, y 54% de los
hogares en las áreas rurales. En el mismo año, 10% de
los hogares urbanos estaban bajo la línea de indigencia,
y 31% de los hogares rurales. El volumen de la pobla-
ción pobre se estimaba en cerca de 200 millones de
personas .
Dentro de este contexto de profunda y creciente
desigualdad y exclusión social, se presentan el fenóme-
no sobre todo urbano del aumento de mujeres a cargo
del hogar, quienes son el principal sino el único sostén
económico de la familia. Las proporciones se observan
en el siguiente cuadro.
10
Como se ve, países pequeños pero tan distintos como
Panamá y Uruguay comparten la proporción de 30%
de hogares con jefatura femenina, y en general la
cantidad de hogares alcanza más de 20%. No todos
son hogares pobres y las causas del fenómeno
obedecen a diversos factores y circunstancias, pero lo
cierto es que los espacios locales están cada vez más
están poblados de mujeres a cargo del mantenimiento
y desarrollo de sus familias.
El acceso a un trabajo remunerado resulta
particularmente difícil para las mujeres de los sectores
populares urbanos, y tiende a encontrarse entre los de
menor calificación y mayor precariedad, como se
observa en el siguiente cuadro.
Fuente: Elaboración propia en base a los datos de CEPAL,
Estadísticas de Género:
http://www.eclac.org/mujer/proyectos/perfiles/comparados/jefatur
Argentina
Bolivia
Brasil
Chile
Colombia
Costa Rica
Ecuador
El Salvador
Guatemala
Honduras
México
Nicaragua
Panamá
Paraguay
Rep.
Dominicana
Uruguay
Venezuela
País
1999
1997
1999
1998
1999
1999
1999
1997
1999
1999
1998
1997
1998
1997
1997
1999
1999
Año
27,6
20,7
25,4
24,0
28,8
27,9
20,1
30,2
24,3
30,3
19,1
36,6
30,6
26,0
31,4
30,5
27,2
Cuadro 1 Jefes mujeres en el total de hogares
urbanos (porcentajes)
Hogares Jefes Mujeres
Argentina
Bolivia
Brasil
Chile
Colombia
Costa Ruca
Ecuador
El Salvador
Guatemala
Honduras
México
Nicaragua
Panamá
Paraguay
Uruguay
Venezuela
País
50,1
75,2
53,0
41,7
S/d
41,4
63,6
58,9
62,7
55,6
49,6
66,7
36,9
71,4
44,9
51,1
Total
Cuadro 2 Población urbana femenina ocupada
en sectores de baja productividad del mercado
de trabajo* 1998 (en porcentaje del total de la
población urbana ocupada)
Fuente: Elaboración propia en base a los datos de CEPAL, Panorama
Social de América Latina 1999-2000, p. 257-258.
En síntesis, consideramos que la participación de las
mujeres en el espacio local, teniendo en cuenta su
diversidad, reúne las características que a continuación
se detallan.
La presencia y participación de las mujeres en el
espacio local, adquiere especial importancia ya que es
el mundo público con el que se encuentran más familia-
rizadas y donde despliegan sus habilidades de partici-
pación como gestoras sociales, para el mejoramiento
de las condiciones de vida de la familia y la comunidad.
Se proyecta su rol doméstico sobre el espacio público
pero no se disminuyen o eliminan las desigualdades de
6
10
CEPAL, Panorama social de América Latina, 1999-2000, Santiago de Chile, 2000, pp. 38-43.

Page 7
género. La participación de las mujeres se concentra
en cuestiones y tareas vinculadas a las necesidades
básicas de la familia y la comunidad, mientras que los
hombres se reservan la participación en los cargos de
poder en las organizaciones y las instancias políticas e
institucionales. En los procesos participativos se
encuentran diversas manifestaciones de la desigual-
dad de género.
Es común que se perciba y valore la participación
femenina únicamente en función de intermediarias de
fines de bienestar para otros, y de la eficacia que
garantizan en la ejecución de los programas.
Predomina una concepción instrumental de la partici-
pación femenina asociada a graves problemas sociales
como los de la pobreza.
No es común la valorización de las mujeres como
sujetos sociales portadores de derechos propios de
participación en la esfera pública, ni que se las consi-
dere como agentes de cambio en el desarrollo.
Existe la convicción entre autoridades gubernamenta-
les y líderes de la comunidad de que las mujeres
representan un servicio público gratuito, disponible
todo el tiempo y para todo problema y emergencia
social. Las mismas mujeres contribuyen a mantener
dicha convicción debido, sobre todo, al mandato
cultural de los roles de género (madre, ama de casa,
esposa) y a la división sexual del trabajo, que recarga
sobre las mujeres las labores domésticas.
Existe también la creencia de que las mujeres dispo-
nen de "más tiempo libre" que los hombres para
dedicarse al servicio de las necesidades de la comuni-
dad. Se da por descontado su disponibilidad incondi-
cional, ignorando las sobrecargas de trabajo, los
desgastes físicos y emocionales y los malabarismos
con el tiempo que significa tal disponibilidad femenina.
Para las mujeres, principalmente de sectores popula-
res, la participación es más una obligación por necesi-
dad, que un derecho ciudadano a participar en los
asuntos públicos.
Se distinguen dos intereses de participación de las
mujeres, que deben entenderse interrelacionados:
1.
Los intereses prácticos de género: son los que
surgen de los roles socialmente aceptados por la
sociedad en la esfera doméstica (madre, ama de
casa, esposa). Responden a las necesidades
inmediatas a menudo vinculadas con las carencias
e insuficiencias de servicios y bienes materiales
básicos, que sufren las familias y las comunidades.
Son formulados a partir de las condiciones concre-
tas que vive la mujer en el terreno doméstico y se
dirigen a la supervivencia humana. Estos intereses
prácticos no cuestionan la subordinación ni la
inequidad de género, pero de ellos sí pueden surgir
a través de las experiencias de procesos participa-
tivos, intereses distintos relacionados con,
2.
Los intereses estratégicos de género: son los que
surgen del reconocimiento y toma de conciencia
de la posición de subordinación, desigualdad y
discriminación de las mujeres en la sociedad, y
apuntan a la transformación de dicha posición y,
en consecuencia, de las relaciones sociales de
género. Incluyen asuntos como los derechos
legales, la violencia doméstica, el control de las
mujeres de su propio cuerpo, la capacitación en
género. Participar por intereses estratégicos de
género ayuda a las mujeres a adquirir libertad,
igualdad real, autoestima y empoderamiento,
según el contexto sociopolítico y cultural de donde
emergen y se expresan.
En la denominada política "informal" o "comunita-
ria", que es una forma de hacer política a partir del
entorno social cotidiano, las mujeres se vinculan a
los asuntos de interés público, y: a) establecen
relaciones de fuerza y presión con los poderes
locales; b) demandan y gestionan recursos; c)
protestan, negocian y ejercen influencia; d)
contribuyen al mejoramiento de las condiciones de
vida y al desarrollo local; e) adquieren habilidades
de ciudadanas competentes; f) logran autoestima
y prestigio social; g)adquieren poder de liderazgo;
h) representan un eficaz patrón de participación
en la vida política local.
Este cuadro de participación refleja las luces y
sombras, así como las paradojas del género
femenino en el espacio local. Una paradoja de las
buenas es que la adscripción social y cultural a los
roles genéricos de madre, ama de casa y esposa
resulta ser tan restrictiva como permisiva, de tal
suerte que el control y limitación en la inmediatez
espacial, facilitan el entrenamiento y participación
femenina en la gestión de los asuntos públicos
cotidianos. Sin embargo, dicha eficaz participación
legitimada por la proyección de los roles e intere-
ses tradicionales de género, no evita que las
mujeres sufran la censura social ("chismes",
habladurías, difamaciones, aislamiento), la
violencia doméstica y la desvalorización de sus
actividades. La revalorización política e institucio-
nal de los espacios y gobiernos locales, no ha
corrido pareja con la revalorización de las mujeres
como ciudadanas y sujetos de derechos. Una
paradójica dinámica de inclusión-exclusión
envuelve la presencia y participación femenina,
impulsada también por las propias ambivalencias,
miedos y limitaciones que tienen las mujeres ante
las oportunidades y desafíos de la esfera pública
local. Por lo cual, conviene matizar la afirmación
que el espacio local es el ámbito privilegiado para
la construcción de la ciudadanía plena de las
7

Page 8
mujeres, para la participación en igualdad de
oportunidades y para la democratización de las
relaciones sociales de género.
América Latina cuenta con aproximadamente
16,000 municipios, que se distinguen por la
carencia de pluralidad de género: son municipios
gobernados abrumadoramente por hombres. He
aquí otra paradójica relación de las mujeres con el
espacio local: que constituya el nivel de gobierno
más próximo a la ciudadanía y más vinculado a las
necesidades e intereses de la vida social cotidiana,
no se traduce en una mayor apertura al acceso de
las mujeres a los cargos del poder municipal. Ni se
traduce el activismo, la eficacia y liderazgo de las
mujeres en el campo de los servicios comunitarios
y organizaciones territoriales o funcionales, en
oportunidades que faciliten su reconocimiento e
incorporación equitativa, tanto a las candidaturas
para las elecciones locales como a la estructura
político-administativa del gobierno local. El
argumento de que las mujeres carecen de capaci-
tación y experiencia es ridículo e injusto: primero,
porque no se presentan pruebas de que los
hombres garantizan capacitación y experiencias
adecuadas; y segundo, porque lo que más abunda
en América Latina son malos o mediocres gobier-
Al finalizar el siglo XX, las tendencias de los
cambios, algunos vertiginosos, han dado la
impresión que las ambivalencias se acentúan y
confunden más que nunca en lo que toca a las
cuestiones de género, particularmente en el
universo de las mujeres de sectores populares. Por
un lado, se han realizado notables avances por
parte del movimiento amplio de las mujeres
latinoamericanas, las ONGs feministas, los
estudios e investigaciones, las instituciones y
políticas gubernamentales a favor de la mujer, y la
incorporación explícita de las necesidades y
demandas de género en declaraciones y agendas
de eventos internacionales y agencias de coopera-
ción para el desarrollo. Por el otro, parece que el
tradicional estado de sobrevivencia en las urbes
cobra mayor vigencia bajo los efectos de la
globalización, las crisis económicas, la concentra-
ción de la riqueza y la polarización social . Desde
el punto de vista de la CEPAL: "La globalización
acentúa las diferencias sociales, discrimina a las
personas de menor movilidad y flexibilidad, a las
menos preparadas, a las que reciben menores
salarios y a las de regiones más aisladas, todo lo
cual agrava la situación de las mujeres que ya
sufren discriminación salarial ".
11
12
13
nos municipales, la gran mayoría encabezados por
hombres, como demostramos a continuación.
De un universo de 15,612 municipios entre 15
países, encontramos solamente 835 mujeres que
ocupan el cargo de alcaldesas (llamadas también
intendentas, presidentas municipales, prefeitas),
que representan 5,3% de ese total de municipios.
En el siguiente cuadro se observa la distribución
por países.
11
Massolo, Alejandra, "Las mujeres y el hábitat popular: ¿cooperación para la sobrevivencia o para el desarrollo?", en Hojas de Warmi, No. 10, 1999,
Universitat de Barcelona.
12
13
*
**
CEPAL, El desarrollo sostenible, pobreza y género. América Latina y El Caribe; medidas hacia el año 2000, Documento LC/C, 1064, Santiago de Chile,
1997.
Información recabada como consultora internacional del Proyecto "Liderazgo, Mujeres y Gobiernos Locales en México", GIMTRAP/INM/PNUD, México,
2002.
El total de municipios de Colombia es de 1103 pero 15% de los mismos se encuentran fuera del calendario electoral debido a destitución o muerte de
alcaldes, delitos administrativos y el control territorial de los actores armados. Información proporcionada por la Fundación BUENGOBIERNO, Bogotá.
Los municipios de Perú se dividen en Provinciales, 193, y Distritales, 1809 . Información proporcionada por la Unión Peruana de Municipalidades
(UPM).
Fuente: Elaboración propia en base a la información de las siguientes
fuentes: Subsecretaría de Asuntos Municipales, Ministerio del Interior,
Argentina; IBAM, Brasil; FCM, Colombia; UNGL-Costa Rica; SERNAM,
Chile; CPME/AMUME, Ecuador; ANAM, Guatemala; ANAMMH,
Honduras; CEDEMUN, Secretaría de Gobernación, México; AMUNIC,
Nicaragua; AMUPA, Panamá; ANDRYSAS/Las Dignas, El Salvador;
UPM, Perú; Directorio Poder Legislativo y Municipal/Centro
PROHOMBRE, Venezuela.
Cuadro 3. Mujeres en el poder municipal:
alcaldesas de América Latina (Información de
15 países)
Argentina
Brasil
Bolivia
Colombia
Costa Rica
Chile
Ecuador
El Salvador
Guatemala
Honduras
México
Nicaragua
Panamá
Perú
Venezuela
*
**
País
Total Alcaldesas
2,130
5,559
314
1,091
81
341
215
262
331
298
2,427
151
74
2002
336
6,4
5,7
6,0
7,0
12,3
11,4
2,3
8,3
0,9
9,7
3,5
7,2
14,8
2,6
4,7
Total
Municipios
835
1999
2000
2002
2002
1998
2000
2000
2000
1999
2002
2002
2000
1999
2002
2000
Año
Porcen-
taje
5,3
8

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9
Participación de mujeres
en los espacios locales
Qué dicen las cifras.?*
La década de los años ochenta sirvió como marco
histórico del inicio de las primeras reformas
descentralizadoras en nuestro país. Aunque las
medidas tuvieran una justificación principal en la
necesidad de hacer más eficiente el gasto público y
modernizar el Estado, también se tuvieron en cuenta
consideraciones de tipo político como la necesidad de
relegitimar el régimen a través de la ampliación de los
mecanismos de participación ciudadana.
En el año de 1986, se concretaron los esfuerzos
iniciados años antes por varios personajes políticos
para institucionalizar la Elección Popular de Alcaldes
(EPA). La primera tuvo lugar en 1988, cuando todas
las esperanzas de un ámbito político más inclusivo y
representativo de las tendencias políticas del país se
concretaron en la nueva posibilidad abierta a
ciudadanos y ciudadanas de elegir a esta autoridad
local.
La descentralización se profundizó aún más gracias a
la Constitución de 1991, que aparecía como un nuevo
pacto político basado en la participación ciudadana.
Allí se establecieron nuevos mecanismos de
participación popular, incluyendo la Elección Popular
de Gobernadores (EPG).
Esta posibilidad abierta en Colombia podría haber sido
vista como una gran oportunidad para que las mujeres
pudieran acercarse más a la política y de hecho a los
cargos de elección popular. Una apertura democrática
en un régimen podría devenir para las mujeres en
espacios de participación y oportunidades de
conquistar el poder público. Las cifras sin embargo no
lo han mostrado así , luego de 6 periodos de EPA y 4 de
EPG, la proporción de mujeres a cargo de los gobiernos
locales lejos de mostrar signos de aumento
progresivo, en los mejores casos se mantiene
estancada.
El análisis de los datos brinda elementos importantes
para reabrir una vez más la discusión acerca de los
obstáculos específicos que la esfera de la política
despliega frente a las mujeres, ya que la apertura de
mecanismos de participación ciudadana por si sola no
implica que la competencia democrática convierta a la
política en una ámbito inclusivo de las mujeres.
En primer lugar se pueden analizar los datos sobre las
mujeres en alcaldías municipales:
2
La que las cifras muestran que las alcaldías municipales
no han sido un espacio abierto a la presencia de
mujeres. A nivel nacional, es decir del total de
municipios contados, el periodo en que más éxito se
tuvo fue en el de 2000-2003, cuando el porcentaje de
mujeres alcaldesas llegó hasta el 7.5%, de ahí hacia
atrás por lo general no superó la barrera del 6%. Hay
una constante en el número de mujeres elegidas (ver
gráfico) y como veremos más adelante el promedio lo
mantienen algunos municipios en donde en repetidas
oportunidades mujeres han sido electas ya que hay
zonas del país en donde nunca una mujer ha sido
elegida para este cargo.
*
Análisis de Angelica Bernal, com base en las cifras recopiladas en Mujeres y Particiáción Política: Lo que dicen las cifras (versión preliminar)
1
2
A nivel municipal, se analizaron los cargos de alcaldesas desde el año 1988 al 2003 en todos los municipios de Colombia. La información está basada
en cifras de la Registraduría Nacional del Estado Civil, el Departamento Nacional de Planeación y la Federación Colombiana de Municipios. Después de
comparar la información dada por FESCOL.
La información para la totalidad de los municipios sólo está completa en el período 2000 - 2003. En los años anteriores no se pudo obtener la
información para algunos municipios.
1988-1990
1990-1992
1992-1994
1994-1997
1997-2000
2000-2003
Periodo
Total mujeres
1028
N.D.
1034
1070
1078
1098
No.
Mpios
3
945
945
963
958
995
1017
Hombres
Fuente: Prodespaz - Federación Colombiana de Municipios, 2003
55
51
59
60
59
82
Mujeres
5.5
6.0
6.2
5.5
5.4
7.5
%
Mujeres
5.8
Tabla 1. Mujeres alcaldesas en Colombia
1988 - 2003
Angélica Bernal
ALCALDES/AS ENTRE 1988 - 2003
d
e
m
un
ici
pi
os
Periodos
Hombres
Mujeres
Fuente.: FESCOL, Dirección de DesarrolloTerritorial DNP -
GTZ, con base en Registraduría Nacional del Estado Civil.
Federación Colombiana de Municipios.

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Ese número disminuye sustancialmente cuando se
pregunta por aquellos municipios que han elegido
mujeres que sólo 9 lo han hecho en 3 ocasiones:
Y, finalmente tenemos que sólo un municipio ha
elegido en cuatro ocasiones a una mujer como
alcaldesa. El caso de Riohacha es muy particular y allí
habría que realizar una análisis de fondo para saber
cómo han logrado estas mujeres acceder con tanto
éxito a este cargo de elección popular. Sobra decir que
aunque hay municipios que han elegido durante 6
ocasiones a hombres como alcaldes no hay ningún
municipio donde se hayan elegidos mujeres más de 4
periodos.
El panorama se vuelve aún más desalentador en esta
esfera cuando se empieza a revisar años tras año la
cantidad de municipios que elegido más de una vez a
una mujer como alcaldesa. Veamos los 32 municipios
que en Colombia han tenido como alcaldesa una mujer
por dos periodos.
Caldas
Cesar
Cundinamarca
Huila
Sucre
Valle
Total
Departamento
Supía
San Martín
Arbelaez
Jerusalen
Funza
Natagá
Galeras
Vijes
Ulloa
9 municipios
Municipio
Tabla N° 3. Municipios con una mujer en la
alcaldía durante tres períodos
Antioquia
Arauca
Atlántico
Bolívar
Boyacá
Caldas
Cauca
Cundinamarca
Chocó
Guajira
Magdalena
Nariño
Norte de Santander
Quindío
Santander
Sucre
Valle
Casanare
TOTAL
Departamento
Amagá
Guadalupe
Sonsón
Arauquita