This is the html version of the file http://www.colnodo.apc.org/~wwwrednl/docs/actividades-leydecuotas.pdf.
G o o g l e automatically generates html versions of documents as we crawl the web.
To link to or bookmark this page, use the following url: http://www.google.com/search?q=cache:B0BR_q6shdsJ:www.colnodo.apc.org/~wwwrednl/docs/actividades-leydecuotas.pdf+%22declaraci%C3%B3n+universal+de+derechos+humanos%22+g%C3%A9nero+mujer&hl=en&ie=UTF-8


Google is not affiliated with the authors of this page nor responsible for its content.
These search terms have been highlighted: declaración universal de derechos humanos género mujer 

GARANTIZANDO LA PARTICIPACI POL ICA DE LAS MUJERES EN COLOMBIA
Page 1
GARANTIZANDO LA PARTICIPACIÓN POLÍTICA
DE LAS MUJERES EN COLOMBIA
LEY DE CUOTAS
Red Nacional de Mujeres – Regional Bogotá
Septiembre de 1998

Page 2
2
GARANTIZANDO LA PARTICIPACIÓN POLÍTICA
DE LAS MUJERES EN COLOMBIA
1
LEY DE CUOTAS
Red Nacional de Mujeres – Regional Bogotá
Elaborado por:
Beatriz Quintero G.
Cecilia Barraza
Septiembre de 1998
1
Este documento fue elaborado con el apoyo financiero de la Unión Europea, a través de WIDE.

Page 3
3
Desde Noé, hemos hecho casi todo en parejas, salvo gobernar.
Y el mundo ha sufrido por ello.
Bella Abzug
2
.
2
Tomado del último discurso pronunciado por Bella Abzug en la Sesión No. 42 de la Comisión para el Status de la Mujer de
Naciones Unidas en marzo de 1998. Bella Abzug fue una destacada feminista norteamericana, elegida en el año de 1971 como
parte del Congreso de los Estados Unidos, quien se caracterizó por la fuerza de sus discursos, su claridad y habilidad políticas.
Jugó un destacado papel en las Conferencias de las Naciones Unidas realizadas sobre la mujeres, así como en la lucha por la
paz y en 1990 fundó La Organización para el Medio Ambiente y Desarrollo de las Mujeres (WEDO) como una forma de dar
poder a las mujeres dentro del sistema de las Naciones Unidas, aunque ellas raramente tuvieran poder en los gobiernos que las
representaban allí.
Murió el 31 de marzo de 1998 a los 77 años.

Page 4
4
CONTENIDO
P
RESENTACIÓN
5
L
AS
M
UJERES Y EL
D
ESARROLLO
6
C
IUDADANÍA Y
D
ERECHOS
H
UMANOS DE LAS
M
UJERES
8
L
AS
A
CCIONES
P
OSITIVAS
11
A
CUERDOS
I
NTERNACIONALES QUE
S
USTENTAN LAS
A
CCIONES
P
OSITIVAS
13
L
A
P
ARTICIPACIÓN
P
OLÍTICA DE LAS
M
UJERES
14
L
A
L
EY DE
C
UOTAS
20
C
OLOMBIA
: L
A
P
ARTICIPACIÓN DE LAS
M
UJERES Y LA
N
ECESIDAD DE UN
P
ROYECTO DE
L
EY DE
C
UOTAS
22
B
IBLIOGRAFÍA
C
RÉDITOS
A
NEXOS
Derechos civiles y políticos de las mujeres colombianas
Las peruanas arriban a las primeras elecciones con su ley de cuotas con la
Campaña: Listas para estar en las listas

Page 5
5
P
RESENTACIÓN
El siglo XX ha sido determinante en la concreción de derechos para las mujeres en el mundo
entero y por ende para las colombianas. El derecho a la propiedad y manejo de sus bienes, el
derecho a elegir, y ser elegidas, entre otros, han sido fundamentales; pero es la Constitución de
1991, la que reafirma y especifica, en Colombia, los derechos de las mujeres para su
participación en forma activa, consciente y autónoma de todo los procesos económicos,
políticos sociales y culturales.
La Red Nacional de Mujeres es un espacio del movimiento de mujeres colombiano que surge
en 1991 en el marco del proceso de la Asamblea Nacional Constituyente, que tuvo como
resultado la incorporación de las demandas y propuestas del Movimiento Social de Mujeres.
Entre ellas se destacan:
El reconocimiento de la Igualdad entre las y los colombianos y la prohibición de
discriminación en razón de raza, sexo, etc.
El compromiso del Estado Colombiano para garantizar la adecuada y efectiva participación
de la mujer en los niveles decisorios de las diferentes ramas del poder público.
La posibilidad de adoptar acciones positivas en la búsqueda de la eliminación de las
condiciones de desigualdad que implican discriminación para las mujeres.
La Red Nacional de Mujeres ha sido un espacio en donde las perspectivas de participación para
las mujeres se han ido forjando. Primero, como actoras en el proceso de reforma de la
Constitución Nacional, y posteriormente como protagonistas y vigías para el cumplimiento de
la misma. Se ha propuesto intervenir en forma muy definida para fortalecer el ejercicio de la
ciudadanía de las mujeres y contribuir con ello de manera consciente, responsable y autónoma
en la construcción de la paz y la democracia. Para efectos organizativos y por la extensión de
nuestro país se encuentra dividida en Regionales, cada una de las cuales tiene autonomía en la
definición de sus actividades y prioridades
.
Este documento tiene por objetivo dar información a las y los parlamentarios, a los medios de
comunicación, a la sociedad civil en su conjunto y particularmente al movimiento de mujeres,
acerca de la importancia de las acciones positivas (específicamente las leyes de cuotas) como
parte del ejercicio pleno de la ciudadanía de las mujeres, de sus derechos humanos y claramente
de su desarrollo humano. Con esta finalidad se ha elaborado un diagnóstico de la participación
política de las mujeres en la actualidad y una breve reseña de los diferentes proyectos que han
tenido como objetivo lograr una ley de cuotas para nuestro país, hecho que hasta el presente,
no ha sido posible.
Esperamos, entonces, que se convierta en una herramienta informativa que facilite los
procesos de cabildeo con las diferentes instancias decisorias de los niveles nacional,
departamental y local, así como también los diferentes procesos de capacitación y
sensibilización.

Page 6
6
L
AS
M
UJERES Y EL
D
ESARROLLO
En las últimas décadas es innegable el adelanto de las mujeres, quienes han ido accediendo a
nuevo espacios y logrando un creciente reconocimiento de sus derechos. Sin duda que estos
avances han sido el resultado de una larga y permanente lucha de las mujeres por ser
consideradas como personas con derechos plenos e iguales a los de los hombres.
Sin embargo, la incorporación de las mujeres al desarrollo del país, muchas veces no ha sido
producto de una decisión consciente, sino el efecto de políticas económicas que exigen el
aumento en el número de miembros del hogar que trabajen para poder satisfacer necesidades
básicas de las familias.
Es claro, que los resultados de las políticas económicas afectan a hombres y mujeres, sin
embargo, en las mujeres tienen consecuencias más graves: son más pobres que los hombres al
contar con menos activos, tener menor acceso al crédito, menor capacidad de ahorro y
obtención, por lo general, de más bajos ingresos.
De otro lado, la mujer trabajadora enfrenta, con mayor frecuencia que el hombre trabajador,
obstáculos como la dificultad de acceso al mercado laboral, la responsabilidad de las labores
domésticas que sigue siendo una tarea “casi” exclusiva de las mujeres, la segregación en el
mercado del trabajo, la precariedad en las condiciones de trabajo, la discriminación salarial, la
ubicación en ocupaciones de menor calificación y la dificultad de acceso a puestos de
dirección.
La categoría analítica género, permite entender que los patrones de organización basados en las
diferencias sexuales (biológicas), son construcciones sociales y culturales que se establecen
sobre la base de estas diferencias y que conllevan valoraciones desiguales entre mujeres y
hombres, las cuales han sido fuente de discriminación para las mujeres. Estas diferencias
terminan asumiéndose como si fueran naturales y por ello a menudo, resulta una tarea difícil la
transformación de lo que significa ser mujeres y hombres en el contexto de nuestra sociedad y
nuestra cultura.
Así, esta categoría es una herramienta fundamental para la comprensión de los factores que
contribuyen a la desigualdad económica, social, política y cultural, entre hombres y mujeres.
Según el Banco Mundial, la incorporación del género en el desarrollo es una cuestión de
justicia social y de política económica. El informe “Toward Gender Equality: The Role of
Public Policy”, elaborado por dicha institución advierte que no invertir en la mujer resulta
costoso y que la eliminación de las desigualdades basadas en el género conlleva a aumentos
significativos de la productividad, tiene grandes beneficios para la sociedad y refuerza
actividades encaminadas a reducir la pobreza. En definitiva invertir en la mujer asegura la
calidad y sostenibilidad del crecimiento económico.

Page 7
7
De acuerdo con el PNUD, " la remoción de la inequidad de genero nada tiene que ver con el
ingreso nacional.... lo que se requiere es un firme compromiso político"
3
; el problema de la
inequidad es más cultural que de índices de productos nacionales.
Con el fin de garantizar la medición más adecuada y precisa del impacto de las políticas que
tienen por objetivo el logro de la igualdad, el desarrollo y la paz y que se basan en los
compromisos adquiridos por los gobiernos, las Naciones Unidas han construido tres índices:
- Indice de Desarrollo Humano (IDH): mide el desarrollo de las capacidades humanas en lo
relacionado con analfabetismo, salubridad y buen nivel de vida.
- Indice de Desarrollo relacionado con el Género (IDG): mide los mismos aspectos
expresados en el IDH, e incluye la participación de las mujeres en el producto interno
bruto de cada país. Cuando el IDG es igual a 1, puede hablarse de el mayor nivel de
equidad entre mujeres y hombres en un país determinado.
- Indice de Empoderamiento de Genero (MEG): mide los grados y calidad de la
participación en lo político y económico, incluida la toma de decisiones, tanto en las
mujeres como en los hombres.
En 1996, los resultados del PNUD indican que en América Latina, los índices de Genero de
Desarrollo (IDG) son menores que los de Desarrollo Humano (IDH), o sea que se puede
asegurar que existen condiciones de desigualdad para las mujeres. Aunque Colombia ha
logrado mantener un crecimiento constante en la búsqueda de la igualdad de oportunidades,
aun no se han logrado resultados suficientes para la equidad.
Cuadro No. 1 : Indice de desarrollo relativo al genero – Colombia
1985, 1994, 1995,1996
Año
Esperanza de
vida al nacer
Tasa de
analfabetismo
Tasa de
escolaridad
Participación en
el ingreso del
trabajo
IDG
Hombre Mujer Hombre Mujer Hombre Mujer Hombre Mujer
1985
63.9
71.0
12.0
12.8
52.5
51.5
-
-
0.646
1994
65.1
73.4
9.4
9.4
63.1
64.9
66
33
0.751
1995
65.8
73.6
8.9
8.9
64.2
66.0
68
31
0.766
1996
66.5
72.4
9.3
9.4
70.6
65.7
67.9
32.1
0.797
Fuente: DNP - UDS - DIOGS, " El desarrollo humano en Colombia", 1997
Como se observa a través del IDG, en Colombia hay avances tendientes a igualar la posición
de la mujer, pero estos aún no son suficientes. Acceder al sistema educacional y alcanzar un
título profesional o técnico superior, no garantiza por sí la igualdad de oportunidades para las
mujeres. Así mismo, un igual nivel educacional y ocupacional no garantiza igual participación
3
UNPD. Human Development Report. New York, Oxford University Press, 1995. Pg 3.

Page 8
8
en el ingreso. Como se observa en el cuadro aún persisten grandes diferencias de ingreso por
trabajo entre mujeres y hombres y es así como en 1996 las mujeres recibían solo el 32% de
dicho ingreso.
Si bien el origen de la discriminación y las condiciones de desigualdad trascienden la acción del
Estado, es importante considerar que éste no ha jugado un papel neutro en el rol que le ha sido
asignado a hombres y mujeres lo que ha significado, en la práctica, que estas últimas ocupen
posiciones desventajosas en la sociedad. Por ello le corresponde al Estado, garante del
desarrollo pleno e igualitario de todas las personas, implementar políticas que en definitiva
constituyan acciones positivas para revertir el sentido de su intervención y propender a una
igualdad de derechos y oportunidades para mujeres y hombres.
C
IUDADANÍA Y
D
ERECHOS
H
UMANOS DE LAS
M
UJERES
Una de las mayores preocupaciones de los Estados es alcanzar un grado de eficacia que les
permita estar al servicio de las necesidades de la comunidad, promoviendo y apoyando un
desarrollo humano sostenible.
Tradicionalmente, las diferentes conceptualizaciones teóricas acerca de la democracia se han
caracterizado por vincular al pueblo en el proceso de toma de decisiones
4
y la han definido, como
aquél sistema político en el que se encuentran representados los intereses populares en las
instituciones formales del poder político.
Las posibilidades de construir democracia dependen del ejercicio que se haga de la ciudadanía, a
través de los procesos de ciudadanización que se dan en los diferentes contextos sociales. De ahí,
que se asocie el ejercicio de la ciudadanía con la posibilidad de construir referentes más democráti-
cos y con mayores niveles de gobernabilidad.
La ciudadanía incorpora en su definición todos aquellos elementos que determinan la identidad
colectiva. Entre estos elementos destacan los símbolos, mitos, prácticas y signos que le dan
contenido a quién, cómo y cuándo se es ciudadano/a. Estos elementos, no son estáticos, sino
que se redefinen permanentemente, lo que permite ver la ciudadanía como una práctica factible
de ser modificada. El ejercicio de la ciudadanía es por tanto una práctica que se manifiesta en
experiencias concretas sean éstas activas o pasivas. La ciudadanía no es sólo una dimensión de
interpretación, sino también es un espacio de conflicto, de poder y dominación, una dimensión
de lucha social, política y moral.
Por ello, la ciudadanía en cuanto noción y práctica, no se restringe a la participación en los
procesos electorales, sino que debe ser vista como la participación de la "gente común"
5
en los
procesos de toma de decisiones, ya sea directa o indirectamente. La ciudadanía implica, por
4
.
DAHL, ROBERT , "Un prefacio a la teoría democrática", Ed. Cerec, Bogotá, 1988.
5
. MENENDEZ-CARRION, Amparo; "Ciudadanía", mimeografeado FLACSO, pág. 11

Page 9
9
tanto, no solo derechos, sino también deberes y responsabilidades que nacen a partir del
reconocimiento de una identidad común en una colectividad determinada.
Desde esta perspectiva la ciudadanía entendida como una práctica más allá de lo normativo,
debe contar con tres elementos: representación, participación ciudadana y "“rendición de
cuentas” (accountability)
6
. De este modo es ciudadano/a quien elige libremente a sus
representantes, participa directa o indirectamente en los procesos de toma de decisión de inte-
rés colectivo y exige a sus gobernantes e instituciones el cumplimiento de los planes y
programas
7
.
En nuestro país, es una realidad la discriminación para el ejercicio de la ciudadanía, toda vez
que las mujeres son excluidas y no han adquirido en la práctica el derecho a participar en los
procesos de toma de decisión. En este sentido la demanda de ciudadanía de las mujeres es una
demanda de inclusión
8
.
Así, el concepto de ciudadanía como una realidad “literal” para las mujeres colombianas
contemporáneas, significa preguntarse cuáles son los conflictos vinculados al ejercicio del
poder, quiénes están autorizados a hablar, qué es lo que pueden decir, qué se considera como
problema común y cuál es la vía para abordarlo.
Las diferentes conceptualizaciones teóricas acerca de la democracia
9
se caracterizan por
vincular al pueblo en el proceso de toma de decisiones
10
. Las posibilidades de construir
democracia dependen del ejercicio que se haga de la ciudadanía, a través de los procesos de
ciudadanización que se dan en los diferentes contextos sociales. De ahí, que se asocie el
ejercicio de la ciudadanía con la posibilidad de construir referentes más democráticos y con
mayores niveles de gobernabilidad.
Las sociedades contemporáneas se han construido sobre la base de que existe un acuerdo
común, en el que el Estado es la arena política donde los conflictos se regulan y se resuelven.
6
. Véase MENENDEZ-CARRION, Amparo: "Para repensar la cuestión de la Gobernabilidad desde la Ciudadanía. Dilemas,
opciones y apuntes para un proyecto ", en Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, II Epoca, vol 1, No 1, 1991, pág. 80.
7
. O'DONNELL, Guillermo "¿Democracia Delegativa?" en Cuadernos CLAEH, No 61. Montevideo, 2a. serie, año 17, 1992,
págs. 5 - 22.
8
. KYMLICKA, Will y NORMAN, Wayne "Return of the Citizen: A Survey of Recent Work on Citizenship Theory" en Et-
hics, january, EE.UU, 1994. pág. 370.
9
Se define democracia como aquél sistema político en el que se encuentran representados los intereses populares en las instituciones
formales de poder político.
10
. Robert Dahl en "Un prefacio a la teoría democrática", Ed. Cerec, Bogotá, 1988.

Page 10
10
Dicha regulación y resolución está controlada a su vez por los límites y alcances de lo que se
estipula, son los derechos de los humanos/as.
En sociedades como las nuestras atravesadas por fuertes contrastes culturales, económicos y
políticos, el aprendizaje del respeto a los derechos básicos es conflictivo, entre otras razones,
por la presencia de una cultura política autoritaria
11
y androcéntrica y por la dificultad de
reconocer a todos los individuos e individuas como pares.
Estas sociedades androcéntricas no pueden recurrir a su propia cultura cívica para fundamentar
la vigencia de los derechos humanos de las mujeres debido a que, cuando se produce una
violación a los derechos humanos de ellas, esta es leída como una violación a los derechos de
una "otra", que al no ser reconocida como "igual" minimiza, en el mejor de los casos la
violación y en la mayoría de ellos, la justifica.
Los planteamientos con relación a derechos humanos de las mujeres son uno de los ángulos
que definen el qué, el cómo y el cuándo se resuelven, se vinculan y se negocian los conflictos
que enfrenta la sociedad en relación con la discriminación y subordinación de las mujeres.
Cuando se habla de derechos humanos se hace referencia a los derechos fundamentales de todos
los seres humanos. Con ello se reconoce la "existencia física y social que se deben recíprocamente
todos los miembros de una sociedad"
12
. Esta existencia se fundamenta principalmente en el
derecho a la vida, a la libertad y a la dignidad de todos los individuos.
Comprender que los derechos humanos se han dado en el contexto de luchas históricas, nos
permite afirmar que estos no tienen un sentido unívoco. Es decir, no se definen hoy y para
siempre y por ello una conceptualización en el contexto histórico actual implica reconocer que el
ejercicio de los derechos humanos de las mujeres aún no es una realidad, puesto que no se ha
superado su carácter de declaración y por ello es necesario crear las condiciones para que los
ejerzan en igualdad de oportunidades.
El análisis de los derechos humanos nos posibilita constatar los niveles de inclusión y de
exclusión ciudadana de las mujeres y ubicarnos en ese marco justamente ideal que abre las vías
de inclusión.
11
. La cultura política autoritaria no restringe a un sector social en particular, sino que compromete a todas las relaciones que
se dan en una sociedad. Por cultura política autoritaria se entiende "adhesiones tácitas, internalizadas, a prácticas políticas de
intolerancia; imposición; exclusión de los contrarios; personalismo e imposición, ausencia de disposiciones a procesar el
conflicto y el disenso en base a reglas de juego y procedimientos explícita y ampliamente acordados..." MENENDEZ-
CARRION, Amparo: "Ciudadanía"; op. cit., pág. 13.
12
. RESTREPO,
Luis
Alberto "Los equívocos de los derechos humanos en Colombia" en Análisis Político, No 16, mayo a
agosto, Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Colombia, Bogotá, 1992, pág. 26.

Page 11
11
L
AS
A
CCIONES
P
OSITIVAS
‘’A situaciones desiguales corresponden
soluciones desiguales
La participación de la mujer en la política ha sido reciente y lenta. Aunque en los últimos años
ha habido un auge, la participación es aún muy débil tanto en el poder legislativo, como en el
ejecutivo y el judicial. Según datos de Naciones Unidas, si se mantiene el ritmo de crecimiento
anual de 1 a 2% de mujeres en cargos de dirección, la participación política de las mujeres, a
escala mundial, se daría en paridad tan solo en 400 años
13
.
Al inicio del tercer milenio la democracia no puede pensarse como un sistema excluyente. Es
imperativo que sea plural y que incorpore activamente a las mujeres quienes representan el
50% del total de la población. En este sentido no basta con que constitucionalmente se
reconozcan los derechos civiles y políticos de los y las ciudadanas, sino que es necesario que
los Estados creen mecanismos de acción positiva que propendan por el principio de igualdad.
La igualdad es un principio democrático “que reconoce, respeta y practica, sin más
restricciones que las legales, el derecho común de la persona (derecho humano), admitido por
la ley constitucional del Estado democrático, de recibir el mismo trato legal y no ser víctima de
discriminación por motivos de raza, color, sexo, idioma, religión, filiación política, origen
social, posición económica o nacimiento, garantizándole idéntica capacidad jurídica para ejercer
los mismos derechos y cumplir iguales obligaciones”.
14
La igualdad entre hombres y mujeres apunta a la eliminación de los privilegios basados en el
sexo y no a la eliminación de las diferencias entre las personas
15
.
La mayoría de los regímenes políticos vigentes garantizan el derecho de igualdad de hombres y
mujeres a través de sus sistemas normativos. Sin embargo, las leyes son aparentemente neutras,
pero pueden causar efectos desfavorables para la mujer, es decir, provocar una discriminación
indirecta, puesto que no toman en cuenta el carácter androcéntrico de la cultura en que se
insertan. Para superar esta discriminación que ha afectado históricamente a las mujeres, es
necesario crear reglas que contengan estrategias que corrijan las desigualdades. Estas son, las
acciones positivas.
Se trata de crear mecanismos para cumplir con el principio constitucional de la igualdad
(Artículos 13, 40 y 43 de la Constitución Nacional) y lograr la adecuada y efectiva participación
13
Movimiento Manuela Ramos, El Sistema de Cuotas: Una propuesta para la participación política de la Mujer. Documento
de Trabajo No 1, Lima, junio de 1996, pág.19
14
Román, Alejandro. POLÍTICA, Ildis – IEP, Quito, 1993 pág.111.
15
Facio Montejo, Alda. El Principio de Igualdad ante la Ley. En Derechos Humanos de las Mujeres. Aproximaciones
Conceptuales. Manuela Ramos – UNIFEM, Lima, 1996. Pág. 72 – 74.

Page 12
12
de las mujeres en las diferentes ramas y órganos del poder público. En la práctica significa, por
ejemplo, que exista paridad en los cargos decisorios de cualquier entidad pública.
Las medidas de acción positiva se sustentan en el reconocimiento de una situación de
discriminación, en la voluntad de superarla y en hacer efectiva la igualdad. Son medidas
temporales que buscan establecer el equilibrio y cubrir un déficit individual o colectivo sufrido
por las mujeres (u otra minoría política) en cualquier ámbito de la vida social como el trabajo,
la familia, la política o la cultura.
16
La aplicación de las medidas de acción positiva se sustenta en el reconocimiento de que la
conquista formal de un derecho no implica que este se realice ya que la igualdad formal
existente favorece a los hombres. Una de las formas más efectivas de acción positiva que se ha
implementado en diversas naciones del mundo moderno es el llamado sistema de cupos o ley
de cuotas.
Los sistemas de cuotas han sido exitosos en cuanto han aumentado la participación de las
mujeres en los órganos de decisión del Estado y de los partidos políticos así como en las listas
de los partidos políticos para cargos de elección.
El sistema de cuotas es un mecanismo transitorio y temporal hasta que se haya logrado la meta
de igualdad en la participación política efectiva y en los cargos de decisión para las mujeres. Se
implementan para darle a las mujeres la oportunidad de participar en la esfera política que ha
sido un espacio ocupado principalmente por los hombres quienes históricamente se han
desempeñado en el espacio político/público, quedando la mujer relegada al mundo
doméstico/privado.
Las mujeres enfrentan más dificultades que los hombres para participar en política, deben
demostrar sus capacidades mucho más que los hombres, carecen de apoyo y de recursos
financieros, asumen a menudo una triple jornada de trabajo, no son consideradas para los
cargos directivos de sus partidos y muchas veces no sienten representados sus intereses.
Por ello, incorporar a la mujer en la esfera pública mediante acciones positivas, significa
construir una nueva forma de hacer política, donde se encuentren representados los intereses
del 100% de la población.
Las acciones positivas permiten garantizar un porcentaje definido de mujeres en cargos
públicos y en puestos de decisión. Sin embargo, la construcción de relaciones igualitarias entre
hombres y mujeres, significa mucho más que un número determinado de mujeres en el poder.
Las acciones positivas son tan sólo el inicio de la construcción de un camino que conduzca a
la igualdad real..
16
Movimiento Manuela Ramos, op cit, pág. 4.

Page 13
13
A
CUERDOS
I
NTERNACIONALES QUE
S
USTENTAN LAS
A
CCIONES
P
OSITIVAS
El marco básico internacional de la igualdad política, lo constituye la Declaración Universal de
Derechos Humanos de 1948, que establece que toda persona tiene derechos a participar en el
gobierno de su país.
La consecución del objetivo de igualdad de participación de la mujer y el hombre en el ejercicio
del poder político y la adopción de decisiones ha sido promovido por las Naciones Unidas y ha
sido un eje central de los diferentes Planes de Acción aprobados en las últimas conferencias
internacionales, especialmente la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer, realizada en Beijing
en 1995.
Los Estados se han comprometido a llevar a cabo medidas e implementar mecanismos que
incentiven la participación política de la mujer, al suscribir y ratificar las Convenciones y
Compromisos internacionales.
La Convención sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer
considerado uno de los acuerdos internacionales más importantes en este sentido y que es en
Colombia la Ley 051 de 1981, señala:
17
Artículo 1: “A los efectos de la presente Convención, la expresión “discriminación contra la
mujer denotará toda distinción, exclusión o restricción basada en el sexo que tenga por
objeto o por resultado menoscabar o anular el reconocimiento, goce o ejercicio por la mujer,
independientemente de su estado civil, sobre la base de la igualdad del hombre y la mujer, de
los derechos humanos y las libertades fundamentales en las esferas política, económica, social,
cultural y civil o en cualquier otra esfera.”
Artículo 4: “La adopción por los Estados Partes de medidas especiales de carácter
temporal encaminadas a acelerar la igualdad de facto entre el hombre y la mujer no se
considerará discriminación en la forma definida en la presente Convención, pero de ningún
modo entrañará, como consecuencia, el mantenimiento de normas desiguales o separadas:
estas medidas cesarán cuando se hayan alcanzado los objetivos de igualdad de oportunidad y
trato”
Artículo 7: “Los Estados Partes tomarán todas las medidas apropiadas para eliminar la
discriminación contra la mujer en la vida política y pública del país y, en particular,
garantizando, en igualdad de condiciones con los hombres el derecho a:
a) Votar en todas las elecciones y referendúm públicos y ser elegibles para todos los
organismos cuyos miembros sean objeto de elecciones públicas;
17
La Convención fue aprobada en 1979 en la Asamblea General de las Naciones Unidas .

Page 14
14
b) Participar en la formulación de las políticas gubernamentales y en la ejecución de éstas, y
ocupar cargos públicos y ejercer todas las funciones públicas en todos los planos
gubernamentales.
c) Participar en organizaciones y asociaciones no gubernamentales que se ocupan de la vida
pública y política del país.”
Artículo 8: “Los Estados partes tomarán todas las medidas apropiadas para garantizar a
la mujer, en igualdad de condiciones con el hombre y sin discriminación alguna, la
oportunidad de representar a su gobierno en el plano internacional y de participar en la labor
de las organizaciones internacionales.”
De otro lado, en 1995, durante la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer, se aprobó una
Plataforma de Acción Mundial uno de cuyos capítulos trata específicamente sobre “La mujer
en el ejercicio del poder y la adopción de decisiones”, señalando dos objetivos estratégicos:
“Adoptar medidas para garantizar a las mujeres la igualdad de acceso y la plena participación en
las estructuras de poder y en la toma de decisiones y aumentar la capacidad de participación de
las mujeres en la toma de decisiones y en los niveles directivos”. Para alcanzar estos objetivos
se recomienda aplicar medidas de acción positiva para garantizar que exista un número
decisivo de mujeres dirigentes en los niveles decisorios del país
18
.
Cabe destacar como, la Unión Europea tanto en su Comisión como en su Consejo, han
adoptado recomendaciones y resoluciones en materia de igualdad de oportunidades entre
hombres y mujeres en las que se señala la necesidad de adoptar acciones positiva, entre las que
se destaca la Resolución del Consejo de 12 de julio de 1982 sobre la promoción de la igualdad
de oportunidades para la mujer.
L
A
P
ARTICIPACIÓN
P
OLÍTICA DE LAS
M
UJERES
La participación política y el ejercicio ciudadano de las mujeres es fundamental para construir
la democracia con equidad, la cual se ve obstaculizada por una ideología que privilegia el
hombre sobre la mujer. En muchos espacios, las mujeres siguen siendo consideradas
únicamente como las responsables de la crianza de los hijos y por esta razón se las ve inscritas
"naturalmente" al ámbito de los domestico - privado e incapaces por su falta de experiencia o
formación de enfrentar los retos que implica la participación en los espacios públicos.
La exclusión de las mujeres de los cargos de decisión a todo nivel es una situación evidente.
Basta para ello revisar cuántas mujeres ocupan en la actualidad cargos de responsabilidad y de
alto nivel en los poderes del Estado, en la administración pública, en los organismos
encargados de la elaboración de políticas sociales, en el sector privado, entre otros.
18
Naciones Unidas, Informe de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, 1995.

Page 15
15
Sólo el 11% de los parlamentarios/as del mundo son mujeres. Esto significa en cifras que del
total de 40.822 parlamentarios, solo 4.490 son mujeres. Los bajos niveles de participación de
las mujeres se explican por la ausencia de una educación y capacitación igualitarias para el
liderazgo, así como por la dificultad de involucrarse en un sistema político predominantemente
masculino.
Las estadísticas no muestran diferencias significativas entre países desarrollados y no
desarrollados en lo que respecta a la participación política de las mujeres, pero si diferencias
muy marcadas en aquellos donde se han incorporado sistemas de cuotas y en comparación con
los que aún no aplican el sistema.
Cuadro No. 2: Representación femenina parlamenaria en los 15 paises de la
Union Europea
Asambleas nacionales
MUJERES
DIPUTADAS
PORCENTAJE EN LAS
ASAMBLEAS
1
Suecia
151
43.0
2
Dinamarca
59
34.0
3
Finlandia
67
33.5
4
Holanda
43
28.5
5
Alemania
176
26.5
6
Austria
47
25.7
7
España
76
22.0
8
Luxemburgo
11
18.0
9
Portugal
31
13.5
10 Belgica
18
12.0
11 Irlanda
20
12.0
12 Gran Bretaña
63
10.0
13 Italia
60
9.5
14 Grecia
17
5.6
15 Francia
32
5.5

Page 16
16
Senado o Camaras Altas
(1)
Mujeres Diputadas
Porcentaje
1 Holanda
43
22,5
2 Austria
13
20,3
3 Belgica
13
18,3
4 Alemania
12
17,4
5 España
31
15
6 Irlanda
8
13
7 Italia
26
8
8 Gran Bretaña
82
6
9 Francia
18
5,6
(1) Suecia, Portugal, luxemburgo, Finlandia no tienen segunda camara
En Colombia, a pesar de que el potencial electoral femenino es cerca del 50% (49.7% en las
elecciones de 1994) y que el 63% de los cargos administrativos son ocupados por mujeres, la
nómina de las entidades de la Administración Pública Central muestra en conjunto que sólo el
28% de los directivos son mujeres. En la rama legislativa las mujeres no alcanzan cuotas
superiores al 15%, en las altas cortes judiciales hay una mínima representación y en
organizaciones sociales y políticas como sindicatos, partidos políticos, juntas de acción
comunal, la participación de las mujeres en los cargos de decisión no excede el 15%.
Cuadro No. 3: Participación de la mujer en las diferentes áreas
1988
1993
1996
Porcentajes
Presidencia y Ministerios
26
37
33
Departamentos Administrativos
25
31
30.4
Superintendencias
23
40
36.6
Cuadro No. 4: Nomina por niveles de sexo
Nivel
% Mujeres
% Hombres
Directivo
19
81
Asesor
43
57
Ejecutivo
26
74
Profesional
39
61
Técnico
34
66
Administrativo
63
37
Operativo
26
74
Total
41
59

Page 17
17
Los ministerios que tienen más alta participación femenina en cargos directivos son Educación
(67%), Trabajo (53%) y salud (47%), en comparación con Ministerios de Desarrollo y
Transporte que no cuentan con ninguna mujer en estos cargos.
19
Cuadro No. 5 : Porcentaje de Ministras y Viceministras en Periodos presidenciales
1990 - 1994
1994 - 1998*
Porcentajes
Ministras
20
26.7
Viceministras
9.8
8.7
Deptos administrativos
20.0
40.0
* Datos hasta junio de 1996
Según un estudio realizado por Cecilia López Montaño, como Ministra Responsable de la
Política de Equidad y Participación de la Mujer (EPAM) en 1997, en todas las instituciones la
mayor concentración de mujeres se encuentra en cargos administrativos y las menores
diferencias de participación entre hombres y mujeres se presentan en los niveles "asesor" y
"profesional".
19
Fuente : Cuarto Informe de Colombia sobre la aplicación de la convención para la eliminación de todas las formas de
discriminación contra la mujer y documento de la Ministra responsable.
0
20
40
60
80
100
Directivo
Asesor
Ejecutivo
Profesional
Técnico
Administrativo
Operativo
% Mujeres
% Hombres

Page 18
18
En las ramas legislativa y judicial las mujeres no alcanzan cuotas superiores al 15% en los
organismos de control y en las altas cortes hay una mínima representación, incluso en cargos
auxiliares. En la Corte Constitucional creada en 1991, no ha sido nombrada ninguna mujer. En
la Corte Suprema de Justicia que lleva aproximadamente 100 años de funcionamiento, nunca
ha sido designada una mujer magistrada.
En el Consejo de Estado había una mujer en 1993 y en 1998 hay 4 mujeres de un total de 26
consejeros. En el Consejo Superior de la Judicatura en 1993 había una mujer y en 1998 hay 3
de un total de 13 magistrados.
Cuadro No. 6: Participación de las mujeres en los diferentes sectores de la Justicia, en
1993, 1996.
Rama Judicial
% de mujeres en 1993
% de mujeres en 1996
Corte Constitucional
0
0
Corte Suprema de Justicia
0
0
Consejo de Estado
7.8
15.4
Consejo Superior de la Judicatura
-
23.1
Tribunales Superior Distrito Judicial
28.5
Tribunales Administrativos
-
28.9
Igualmente en organizaciones de la sociedad civil como sindicatos, partidos políticos, juntas de
acción comunal, la participación de las mujeres no excede el 15%.
Según el censo de 1993 realizado por el Ministerio del trabajo en el país existían 2.871
sindicatos con 912.208 trabajadores afiliados de los cuales 293.968 (32.23%) son mujeres.
Cuadro No. 7: Participación sindical por sexo y sectores
20
Participación sindical
Hombres
Mujeres
Porcentaje
Estatal
57.5
42.5
Privado
76.0
24.0
20
Fuente: Dirección de equidad para las Mujeres, Sistema de Indicadores para el seguimiento del Tema 18 - Cumbre de las
Américas, Fortalecimiento del papel de la Mujer en la Sociedad, Sep/97.

Page 19
19
Cuadro No. 8: Participación en cargos directivos en tres centrales sindicales por sexo,
datos de 1993
21
Participación en cargos
directivos
Central sindical
Hombres %
Mujeres %
CTC – Confederación de Trabajadores de
Colombia
93.8
6.2
CGTD – Confederación General de
Trabajadores Demócratas
96.7
3.3
CUT - Central Unitaria de Trabajadores
85.7
14.3
Total
93.8
6.2
Por último, la participación en los cargos de elección popular, refleja igualmente las brechas
profundas que siguen existiendo entre mujeres y hombres en las instancias de toma de
decisión.
Cuadro No. 9: Elecciones para Presidente de la República
Candidatos
Hombres
Mujeres
1990
12
10
2
1994
18
15
3
1998
13
11
2
Cabe destacar que en la primera vuelta de la elección presidencial de 1998 la candidata Nohemí
Sanín con el Movimiento Opción Vida obtuvo en la primera vuelta 2´824.735 votos.
Cuadro No. 10: Elecciones para Vicepresidencia de la República
Candidatos
H