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por los Derechos Humanos de las Mujeres |
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El 10 de diciembre de 1998 se cumplen 50 años
de la Declaración Universal de Derechos Humanos. En 1998 también
se conmemora el quinto aniversario de la II Conferencia Mundial de Derechos
Humanos, realizada por las Naciones Unidas en Viena, en 1993, donde se
produjo un hecho histórico: el reconocimiento de los derechos
de las mujeres como derechos humanos.
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Ambas fechas son el eje central de la Campaña de las Naciones Unidas por los Derechos Humanos de las Mujeres contra la violencia y convocada también por el movimiento internacional de mujeres para reclamar por las omisiones de la Carta Magna. |
En 1902, en La Haya, se adoptaron convenciones internacionales referidas al matrimonio, divorcio y tutela de menores. Otros acuerdos producidos en 1904, 1910, 1921 y 1933, contenían disposiciones para luchar contra la trata de blancas.
En ese momento, el Pacto de la Sociedad de Naciones pedía que los gobiernos aseguraran mejores condiciones de vida para todos y todas. Este organismo también acordó que la contratación de sus funcionarios estaría abierta por igual a hombres y mujeres.
Como expresa la abogada feminista peruana Gladys Acosta, "había una evolución interesante que llegó a examinar en 1935 los aspectos civiles y políticos de la condición de la mujer y que impulsó un minucioso estudio sobre el estatus femenino en distintos países. Este proceso se interrumpió con el advenimiento de la Segunda Guerra Mundial. Así, una vez más queda demostrado que la atención a los problemas que vivimos las mujeres se atomizan ante las confrontaciones bélicas".
En América Latina, el tema de la condición jurídica y política de las mujeres será materia de debate en algunos países donde existían organizaciones feministas que luchaban principalmente por la obtención del sufragio, el acceso de las mujeres a una educación igualitaria, y a recibir igual salario por igual trabajo. En 1923, a raíz de la Quinta Conferencia PanAméricana realizada en Santiago de Chile, se acuerda que en todo programa de este organismo se trabaje para abolir aquellas leyes y decretos contrarios a los derechos de las mujeres.
En 1928 se crea la Comisión Interamericana
de Mujeres dentro de la Organización de Estados Américanos
(OEA). Este organismo dispone medidas para hacer frente a la discriminación
por sexo. En 1938 se adopta la Convención sobre la nacionalidad
de la mujer casada, y en 1948 las Convenciones sobre derechos políticos
y civiles de las mujeres. Había transcurrido un siglo desde que
en 1848, en el poblado estadounidense de Seneca Falls, las primeras feministas
sentaran las bases para el reconocimiento de sus derechos como mujeres
y ciudadanas.
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Como afirmara en una oportunidad Minerva Bernardino, la inclusión del termino sexo en el artículo 2 de la Declaración, fue una lucha de varios meses. "Yo era delegada plenipotenciaria en ese momento: sólo cuatro mujeres teníamos ese rango, dos de América Latina, Bertha Lutz y yo. Bertha era amiga mía; las otras dos eran de EE.UU. y de China. Había otras mujeres que estaban como consejeras de las delegaciones y, aunque no firmaron la Carta tuvieron un papel central en la tarea de hacer visible el principio de igualdad dentro del documento. Sí, porque para lograrlo trabajamos intensamente durante tres meses consecutivos". Así mismo, estas batalladoras mujeres pusieron en entredicho el término de "Declaración Universal de los Derechos del Hombre", consiguiendo que se cambiara por "Declaración Universal de los Derechos Humanos".
Otra de las luchas más tenaces de este grupo al interior de las Naciones Unidas, fue constituir la Comisión Sobre la Condición Jurídica y Social de la Mujer donde Bernardino fue elegida Presidenta de 1953 a 1955. Uno de los primeros logros de la Comisión fue consagrar los derechos políticos de las mujeres. La semilla plantada por estas pioneras dará sus frutos veinte años después dentro del marco de la Década de la Mujer de la ONU (1975-1985).
El primer hecho de importancia en esa década
fue el Tribunal Internacional de Crímenes contra las Mujeres
celebrado en Bruselas en 1976, una acción organizada por las feministas
del norte. Por primera vez, se tipifican de crímenes contra las
mujeres los casos de violencia ahí presentados. Como resultado de
este Tribunal, que tuvo amplia cobertura informativa, se creó la
Red
Feminista Internacional para acciones de apoyo y solidaridad.
| El segundo hecho se da en 1979 cuando la Asamblea de Naciones Unidas aprueba la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer, punto de partida para hablar de derechos humanos específicos. El espíritu de este documento es ampliar el concepto androcéntrico de derechos humanos tomando como norma la discriminación basada en el género. |
Quizá uno de los logros más importantes de este histórico proceso, sea el enfoque integral que hoy se da a la idea de derechos humanos a partir de la intervención y la presencia de los movimientos de mujeres en los diferentes escenarios internacionales. Como destaca Isabel Duque, Coordinadora Ejecutiva de la Red Feminista Latinoamericana y del Caribe contra la Violencia Doméstica y Sexual, "la indiferencia que caracteriza a las legislaciones frente a los derechos humanos de las mujeres, tiene que ver con la presencia mayoritaria de hombres en lugares como los tribunales de justicia y también en las organizaciones de derechos humanos". Para Duque la teoría de derechos humanos, nunca consideró con seriedad la vida de las mujeres.
Pero se están produciendo cambios. Tipificar la violencia contra la mujer como una violación de los derechos humanos ha sido un avance dentro de la Declaración y el Plan de Acción de la II Conferencia Mundial de Derechos Humanos. También es un avance, señala la abogada Gladys Acosta, darle el mismo rango de delito, tanto a la tortura cometida por agentes del Estado, como al sufrimiento de la mujer torturada dentro de las cuatro paredes de su casa. O cuando se empieza a encontrar semejanzas entre la detención arbitraria y el compulsivo encierro doméstico decretado por la autoridad paterna o marital.
En 1998, las Naciones Unidas y las organizaciones
de mujeres de diversas partes del mundo esperan que estos avances se concreten
en compromisos más efectivos tanto de parte de los gobiernos como
de los organismos de derechos humanos. Para ello, llevarán a cabo
diversas acciones bajo el lema "Una vida sin violencia es un derecho
nuestro", consigna de la Campaña de las Naciones Unidas por
los Derechos Humanos de las Mujeres que es coordinada, para América
Latina y el Caribe, por la Oficina de UNIFEM para la Región Andina
que tiene su sede en Quito, Ecuador.