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LAS MUJERES EN LA GUERRA Y SU PARTICIPACIÓN EN LA CONSTRUCCIÓN DE LA PAZ
Page 1
OFICINA ASESORA
EN DERECHOS SEXUALES
REPRODUCTIVOS Y GÉNERO
PROFAMILIA
COLOMBIA
LAS MUJERES
EN LA
GUERRA Y
SU PARTICIPACIÓN
EN LA
CONSTRUCCIÓN
DE LA PAZ
5
ESPACIO LIBRE

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LAS MUJERES EN LA
GUERRA Y SU PARTICIPACIÓN
EN LA CONSTRUCCIÓN
DE LA PAZ
2003
PROFAMILIA
COLOMBIA

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El contenido de este documento fue elaborado por mujeres de la Fundación Mujer y
Futuro, que trabajan en el departamento de Santander - Colombia
Autoras:
ISABEL ORTIZ PÉREZ
DORIS LAMUS CANAVATE
CHRISTIANE LELIÈVRE
ANA MENDOZA DÍAZ
XIMENA USECHE.
GRACILIANA MORENO ECHAVARRIA
Publicación de Profamilia Colombia
Directora Ejecutiva:
MARIA ISABEL PLATA
Oficina Asesora en Derechos Sexuales, Reproductivos y Género
MARIA CRISTINA CALDERÓN
MARCELA SÁNCHEZ BUITRAGO
Diseño: Sandiaz
Impresión: Printex Impresores Ltda.
ESPACIO LIBRE
ISSN:
No.5 Marzo de 2003
Tarifa Postal Reducida 925
Vence:
Apartes del texto pueden reproducirse citando la fuente.
Para su reproducción total se necesita autorización expresa de la Fundación Mujer y
futuro. funmujer@col1.telecom.co
Las opiniones expresadas en este texto sólo comprometen a las autoras.
Calle 34 No.14-52
E-mail: genero@profamilia.org.co
juridico@profamilia.org.co
Línea 01 8000 1 10900
PROFAMILIA
COLOMBIA

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CONTENIDO
5
PRESENTACIÓN
7
VIOLENCIA CONTRA LAS
MUJERES E ‘IMPERTINENCIAS'
DEL LENGUAJE
12
LAS MUJERES BOTÍN DE GUERRA.
SOBRE LAS VIOLENCIAS
SEXUALES EN LA GUERRA
18
MOVIMIENTOS PACIFISTAS
DE MUJERES
26
DEL CONFLICTO COTIDIANO VIOLENTO
AL CONFLICTO ARMADO,
LOS PUNTOS DE CONTACTO.
35
LA VIVENCIA DE LAS MUJERES
EN LA GUERRILLA, UN
EPISODIO POR REVELAR.

Page 5
PROYECTO MUJERES
Y PAZ EN SANTANDER
FUNDACIÓN MUJER
Y FUTURO
Presentación
ISABEL ORTIZ PÉREZ *
La Fundación MUJER Y FUTURO, con sede en Bucaramanga, es una
ONG de mujeres creada en 1989, con el propósito de aportar en la
construcción de equidad entre los géneros, difundir los derechos de las
mujeres y trabajar por su visibilización y reconocimiento como actoras
sociales. Durante 14 años, ha desarrollado iniciativas centradas en la
defensa de los derechos sexuales y reproductivos, la prevención de la
violencia contra las mujeres y el apoyo psicosocial a familias, mujeres y
niños/as afectados por las diferentes formas de violencia. De igual forma
ha ejecutado iniciativas de formación y asesoría orientadas al
fortalecimiento del liderazgo femenino en Bucaramanga y la región
Nororiental y ha realizado investigaciones sobre la condición de las mujeres
en la región, desde una mirada de equidad de género.
En el año 2001, la Fundación Mujer y Futuro diseñó y ejecutó el proyecto
MUJERES Y PAZ EN SANTANDER, con el apoyo del Fondo Semilla de la
Agencia Sueca de Cooperación Internacional. Este proyecto tuvo como
finalidad aportar reflexiones y elementos de análisis sobre la guerra y la
construcción de la paz desde un enfoque de equidad de género, afirmando
desde las mujeres, conceptos y argumentos que fortalezcan nuestra
participación en la solución del conflicto sociopolítico que vive el país.
5
*Socia fundadora y directora actual de la Fundación Mujer y Futuro

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A esta iniciativa se vinculó un grupo de mujeres de diferentes
organizaciones sociales de Bucaramanga, quienes en un proceso
pedagógico de autoformación, analizaron durante un año continuo la
compleja situación de la violencia socio-política, precisando su impacto en
la vida de las mujeres. La propuesta se orientó también hacia el fomento de
su participación política, promoviendo en las participantes un mayor
empoderamiento personal y social, que permitiera una más activa
vinculación y gestión en los ámbitos donde ellas se desenvuelven.
Los textos que se presentan en esta edición, son parte de las temáticas
estudiadas en el Proyecto MUJERES Y PAZ EN SANTANDER, y fueron
escritos por algunas de las integrantes del grupo de trabajo. Presentan
reflexiones nuevas, no reconocidas suficientemente, sobre la relación entre
género y violencia sociopolítica y permiten mostrar lo que se conoce como
“ impacto diferencial” de esta violencia en la vida de las mujeres.
Doris Lamus reflexiona sobre el lenguaje y sus implicaciones desde una
mirada de género y la manera diferente como el desplazamiento afecta los
proyectos de vida de hombres y mujeres; Christiane Lelievre, desarrolla un
análisis en torno a la violencia sexual en las guerras; Ximena Useche,
aporta reflexiones novedosas sobre las relaciones entre violencia cotidiana
y violencia armada; Graciliana Moreno, refiere las condiciones de las
mujeres en la insurgencia y posteriormente en los procesos de reinserción
en Colombia. Finalmente, Ana Mendoza, presenta un balance de los
movimientos e iniciativas de paz de las mujeres en Colombia y en el mundo.
Estos textos fueron publicados por primera vez el 25 de noviembre de 2001,
en la edición dominical del periódico VANGUARDIA LIBERAL, que en
esa fecha contribuyó con su divulgación, como parte de las actividades del
Día Internacional de la No Violencia hacia las Mujeres.
La FUNDACIÓN MUJER Y FUTURO agradece el interés de
PROFAMILIA en estos temas, al publicar en ESPACIO LIBRE nuestras
reflexiones, que aportan sobre el papel de las mujeres en procesos de
negociación de la paz con justicia social, relaciones de equidad, respeto y
reconocimiento de la condición femenina.
6

Page 7
VIOLENCIA CONTRA
LAS MUJERES E
‘Impertinencias'
del lenguaje
DORIS LAMUS CANAVATE *
Hoy son del dominio colectivo ciertos preceptos que en algún momento
fueron exclusivos de especialistas y académicos. Ideas como que el
lenguaje no es neutro, o que el discurso construye realidades, que hay cosas
que sólo pueden ser dichas en el nombre del Padre, o que lo dicho es tan
importante como lo no dicho... son hoy del dominio popular. En alguna
medida, y en este sentido, este resultado es producto de lo que se ha hecho
desde los enfoques feministas de género.
Desde la década pasada ha tomado un importante lugar en el discurso de las
ciencias sociales de occidente, el denominado análisis de género. Sin
embargo, esta categoría se registra desde mediados de los años 50 en el
mundo académico anglosajón (John Money:1955, Robert Stoller: 1968).
Desde entonces, un amplio y prolífico debate, al menos en términos de la
cantidad de publicaciones, seminarios, investigaciones, aplicación a
campos específicos de estudio y desarrollo de programas a nivel de
postgrado, se han llevado a cabo, tanto en los países avanzados de occidente
como en los de ostensible atraso. La categoría género, dicho de manera
simplista, se emplea para referirse a la construcción social de lo femenino y
lo masculino, en la cual lo cultural y lo simbólico tienen un lugar
fundamental frente a lo biológico, en la comprensión del ser hombre o ser
Feminismo y género
7
*Socióloga, Magíster en Ciencias Políticas. Docente e investigadora de la Universidad
Autónoma de Bucaramanga y UIS. Socia fundadora de la Fundación Mujer y Futuro,
Bucaramanga.

Page 8
mujer.
Indudablemente los desarrollos recientes han contribuido a una mayor
difusión del sentido y el uso de la categoría; sin embargo, no se puede
ignorar que ese debate no llega a todos los espacios deseables y que en
muchos de ellos (medios de comunicación, campos de investigación,
grupos profesionales, personas en general) el conocimiento es superficial o
nulo. Ello posibilita una mayor incomprensión y, lo que es más frecuente, la
desviación del foco de atención de una problemática de fondo, que abordada
con seriedad por hombres y mujeres, podría ser ampliamente benéfica para
la sociedad.
La 'discusión' se queda en muchos casos en la pregunta ¿y qué es género?
Las respuestas más divertidas juegan con la idea de "tela para sábanas" que
si bien no daña a nadie, no deja progresar la discusión. Indudablemente el
término mismo es poco afortunado en ese sentido.
En otros casos, el uso práctico (a veces sin mucha conciencia ni reflexión de
por qué o para qué) lleva a la escritura de femeninos y masculinos en
sustantivos, artículos, a/,o/ /as /os, (¡mea culpa!) y @, haciendo pesada y
nada económica la lectura. También se incurre en la 'feminización' de
términos que en el castellano son neutros o masculinos (miembro, por
ejemplo). Desde la orilla de los 'críticos', ésta se diluye en un regaño
sustentado en la norma gramatical (al parecer dogmática) y en mandar de
regreso a la escuela a personas que, muy seguramente, tienen menos
dominio que los doctos en el tema del idioma, pero que no han pasado en
vano su vida sobre este planeta; antes bien, han contribuido en las
transformaciones de las dos o tres últimas generaciones de hombres y
mujeres del mundo.
No contamos hoy con el tiempo ni el espacio para hacer una disertación
sobre el asunto; no obstante, queremos hacer un llamado a abordar la
discusión no desde los márgenes y las formas, sino de lo que hay más allá del
término, de la palabra, sin desconocer el uso y el abuso que hacemos en
1
1.Hay discursos académicos más afortunados aunque igual o mucho más densos que éstos,
como por ejemplo la Teoría de la Acción Comunicativa habermasiana.
8

Page 9
ocasiones del idioma. Queremos referenciar de manera muy sucinta y en un
sentido aplicado, si cabe aquí la expresión, sobre cómo un análisis
diferencial por géneros (también podría ser por generaciones) permite
visualizar con más detalle, no sólo los problemas sino sus posibles
soluciones. Evidentemente, como en muchos otros casos de
invisibilización de actores y situaciones, el traerlos a cuento causa más
ruido y perturbación del que muchas personas desearíamos, pero ello es
parte del problema. A propósito del 25 de noviembre, como fecha
internacionalmente reconocida como conmemorativa de la NO-
VIOLENCIA contra las mujeres (también aquí hay problemas con el
lenguaje), tomamos un ejemplo de profundo impacto en este momento en la
sociedad colombiana: el fenómeno genéricamente denominado
"desplazamiento" forzado.
No repitamos impunemente la historia
A pesar de que en Colombia se ha desarrollado la "violentología", la
abundancia de producción subestima la presencia de las mujeres en los
escenarios de la guerra. Ellas, no sólo en su papel tradicional en el hogar son
objeto de violencia, persecución, éxodo y desarraigo. Al respecto, el
comentario de muchos expertos en temas históricos es: "eso siempre fue
así..." Pero, a pesar suyo, el primer reto es nombrar lo innombrable (¿será
correcta esta palabra?) y no permitir que la memoria olvide y repita la
historia de horror y las bestialidades que hace la guerra a las mujeres
(también a los hombres, a la vida, a la naturaleza, a la inteligencia humana).
Conceptos como el de "conflicto armado" y de "violencia", son
abstracciones que incluyen relaciones de poder y uso de la fuerza desnuda;
estos y otros conceptos hacen invisibles problemas que la cultura misma ha
relegado a la esfera de la vida doméstica familiar: la manera como hombres
y mujeres hemos construido un mundo diferenciado para unos y otras, con
lugares y valoraciones también distintos y, por tanto, efectos también
diferenciales de todo tipo de asuntos, muy especialmente de aquellos que
incluyen violencia (doméstica o política), es decir, relaciones de poder y de
fuerza. "Todas las formas de violencia-destrucción tienen efectos
diferenciados respecto a las experiencias vividas por mujeres y hombres,
tanto en la manera en que la sufren, como en las estrategias con que se
9

Page 10
enfrentan a las necesidades de defender su integridad personal, de
reconstruir su identidad o de tejer un nuevo entorno social”
Los actos violentos contra el cuerpo de las mujeres tienen un sentido
simbólico que aterroriza, escarmienta, castiga el cuerpo y deja huella en la
memoria de generaciones de hombres y mujeres, pero sobre todo, de
jóvenes y niños: es un acto de poder trabajando sobre el cuerpo de unas y
sobre las conciencias de los afectados.
En el caso que nos ocupa, para 1995, la información siempre imprecisa,
registraba un 58% de mujeres desplazadas por la violencia, otros estudios
registran un 30% de hogares encabezados por mujeres; el 40% de ellas son
viudas y el 18% fueron abandonadas por sus cónyuges luego de la llegada a
la ciudad de asentamiento. Algunos datos por ciudades registran un 50% de
jefatura femenina en el Municipio de Soacha, Cundinamarca y de 49% en
Cali. En Bucaramanga, a diciembre de 2000, el registro indica que el 19%
eran hombres mayores de 18 años, el 22% mujeres mayores de 18 años y
jóvenes y niños constituían el 56%. En el Departamento de Santander las
mujeres representan el 45.14% del total de migrantes y 44% menores de 18
años.
Las mujeres que emprenden la salida por la persecución, son
víctimas múltiples de los hechos violentos que originan el éxodo:
asesinato del compañero y otros familiares, violaciones de sus cuerpos y de
sus derechos y quema de sus casas; destrucción y/o abandono de los bienes
y medios de subsistencia. Una y otra pérdida destruyen su mundo de
relaciones primarias, su sentido de pertenencia, su identidad con un hábitat.
Como si esto no fuera suficiente, con su equipaje de dolor y desarraigo, ha
de llegar a un lugar inhóspito, ajeno, desconocido, donde no es, además,
2
3
4
5
6
7
8
9
2. Meertens, Donny. "Mujer y Violencia en los conflictos rurales", en Análisis Político No. 24.
IEPRI - Universidad Nacional de Colombia, 1995, p. 38.
3. CONFERENCIA EPISCOPAL, 1995, p. 43.
4. Consejería para los Derechos Humanos y el Desplazamiento, CODHES, 1995.
5. Rojas, Jorge. "Desplazamiento forzado, conflicto social y derechos humanos". Ponencia
Seminario sobre Desplazamiento Forzado y Conflicto Social en Colombia, Universidad
Nacional de Colombia, Noviembre, 1.997.
6. El Tiempo, Bogotá, junio 23 de 1999, p. 2D.
7. Comisión Vida, Justicia y Paz y Arquidiócesis de Cali, 1997.
8. Datos de la Red de Solidaridad Social, Departamento de Santander, 2000.
9. Meertens, Donny, "Mujer y violencia en los conflicto rurales", op. cit. p. 45.
10

Page 11
bienvenida. En estas circunstancias, las prácticas y habilidades
tradicionales desarrolladas por las mujeres en los recintos de lo doméstico,
se convierten en acervo positivo frente a los desafíos de la vida urbana. Su
larga experiencia de trabajo doméstico se transforma ahora en un recurso
para la subsistencia. Construyen, con más habilidad y menos prevención
que los hombres, un nuevo entorno social de reciprocidad y solidaridad en
sus relaciones cercanas.
La experiencia histórica ha registrado la capacidad humana de resurgir de
entre las cenizas como el ave fénix. Pero, ¿se puede confiar sólo en la
capacidad y en la inteligencia humana para sanar y recuperarse del dolor y
de las heridas de esta guerra absurda? ¿Es responsable de nuestra parte
esperar que las nuevas generaciones de colombianos/as sean capaces de
cambiar el curso errático que hasta hoy hemos dado a nuestra historia? No;
no es razonable dejar al azar el futuro de cada región, que es al fin y al cabo
es del país en su conjunto.
El análisis de las diferencias de género es importante, ya no sólo para
constatar la capacidad de lucha, de sobrevivencia de las mujeres con su
prole, sino para potenciar desarrollos posteriores que rompan con los
tradicionales repartos de roles en la vida doméstica que sobrecargan y
agobian a las mujeres y limitan sus posibilidades de desarrollo personal y
colectivo. La inversión en desarrollo humano, en el caso de las mujeres,
tiene mayores tasas de retorno social, porque cuando mejora la calidad de
vida de las mujeres, mejora simultáneamente la de sus hijos/as y familias.
Introducir el análisis de género es abrirnos al examen de lo que
culturalmente ha sido - ser hombre - y - ser mujer-; es reconocer que ello
afecta todas nuestra relaciones, así como las decisiones de políticas que
toman los gobernantes. Es poner en evidencia la inequidad, la exclusión y el
sometimiento que han caracterizado estas relaciones. Es confrontar toda
experiencia humana con una visión que asume el mundo como lo que es,
como lo que a través de la historia hemos hecho de él, construido por
relaciones de poder. Esto es lo que queremos cambiar, al conceder status
político a las demandas de las mujeres.
10
11
10. Meertens y Segura, Éxodo... op. cit. p. 122.
11. ORGANIZACIÓN PANAMERICANA DE LA SALUD. Manual de Identificación y
promoción de la resiliencia en niños y adolescentes. Washington, 1998.
11

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LAS MUJERES BOTÍN
DE GUERRA
Sobre las violencias
sexuales en la guerra
CHRISTIANE LELIÈVRE*
En tiempos de guerra, todos los derechos humanos se ven amenazados y
ocupan un lugar secundario frente a las ventajas militares. “Los derechos
humanos no tienen prioridad alguna en ninguna guerra.” Por lo tanto es algo
iluso hablar de “humanizar la guerra” cuando, precisamente, una
característica de las guerras es la deshumanización ya que es preciso
quitarles su esencia humana a las personas para poder aniquilarlas sin
preocupaciones ni remordimientos de conciencia. Las guerras, todas,
deshumanizan a las personas. Además, las guerras propician un contexto de
impunidad y cuando las normas y cimientos de los tejidos sociales se
desmoronan, cuando se afloja el control social y no valen las
prohibiciones, son una vez más las personas indefensas las más
atropelladas. Tradicionalmente y en el mundo entero, estas poblaciones
desprotegidas son las mujeres y las niñas. La guerra no hace excepción:
mujeres y niñas no son protegidas en los conflictos armados por su sexo, al
contrario son agredidas A CAUSA de él y por el sencillo y natural hecho de
haber nacido mujeres.
Contexto histórico: tradición vs. legislación y derechos
humanos
.
Cincuenta años después de la creación de las Naciones Unidas (ONU), con
su misión de promocionar la paz y la seguridad internacional, hay más
12
* Psicóloga clínica de la Universidad de Haute Bretagne. Rennes. Francia. Socia activa
de la Fundación Mujer y Futuro. Bucaramanga. Columnista de Vanguardia Liberal.

Page 13
conflictos brutales entre y dentro de las naciones que antes. Si anteriormente
las guerras se libraban en campos de batallas relativamente delimitados, hoy
en día alrededor del 75% de los muertos son civiles, esta proporción ha
crecido constantemente desde principios del siglo XX. Así, en la Primera
guerra mundial, sólo el 5% de las víctimas directas eran civiles. En la
Segunda, el 50% de las víctimas eran civiles y en los años 90, el 80% de las
víctimas han sido civiles, la mayoría mujeres y niños. Si bien es cierto que
los muertos en combates, víctimas o héroes, son generalmente hombres, lo
es también que las mujeres padecen de manera específica los rigores de la
guerra. Ellas sufren como madres, huérfanas de sus hijos varones muertos
en combates; también sufren como viudas, arrojadas sin mayor preparación
a la cabeza única de familias desmanteladas y dispersas. Pero sobre todo, en
los conflictos políticos y armados, las mujeres sufren de violaciones y
abusos sexuales practicados con absoluta impunidad. Estos abusos y
sevicias sexuales practicados durante la guerra son un reflejo de las
desigualdades a las que se enfrentan las mujeres en su vida cotidiana en
tiempos de paz. La violación continuará siendo una de las armas favoritas
del agresor, mientras los procesos de socialización no garanticen la igualdad
de género y los gobiernos no cumplan con su obligación de poner fin a la
discriminación de la mujer.
El mes pasado arribó a Colombia Radica Coomaraswamy, relatora especial
de la ONU sobre violencia contra las mujeres y denunció que muchas de
ellas son violadas cada día por actores del conflicto armado en el país y que
en casos de masacres, varias son violadas antes de ser asesinadas. Ella
A pesar de que hace ya medio siglo los Convenios de Ginebra prohibieron la
violación en tiempos de guerra, las mujeres son todavía la presa predilecta
de las tropas. Aún si el artículo 27 del cuarto convenio recomienda que las
mujeres sean “especialmente protegidas... contra la violación, la
prostitución forzada y todo atentado a su pudor”, ellas siguen siendo
víctimas favoritas de accesos carnales violentos y demás abusos sexuales.
Desde el año 1998, la violación es reconocida como delito de lesa
humanidad, aún así sigue reinando la impunidad.
13
1. Octubre de 2001
1

Page 14
considera que frente a estos delitos invisibles, “hay que hacer algo para que
se conviertan en algo visible, se castigue a los responsables y se preste
apoyo a las víctimas”.
Como sea, puede que la violación sexual esté prohibida según las normas
internacionales que rigen los conflictos, pero aún así a las mujeres se las
viola, se las aterroriza, se las degrada y se abusa de ellas en todos los
conflictos violentos que se desarrollan actualmente en el planeta,
incluyendo Colombia. Otro dato aterrador y revelador de la universalidad
de la discriminación de género hacia las mujeres y de los efectos negativos
de una socialización sexista de dominación masculina, indica que
combatientes de todos los bandos en conflictos se han convertido en
violadores y Colombia no hace excepción. Aquí, mujeres afectadas por la
violencia sexual y sexista propia de las guerras relatan, unas que han sido
agredidas por combatientes de las autodefensas o los “paras”, otras que
fueron víctimas de “los de la guerrilla” y otras que fueron abusadas por
soldados del ejército regular.
Las violaciones, aisladas u organizadas, sus propósitos y
consecuencias
La violación es un arma de guerra, arma de terror, arma de venganza de
larga tradición en los conflictos armados, a través de la historia y en todo el
planeta. En la guerra la violación NO es un accidente, ni un daño colateral
inherente al conflicto armado. La violación es empleada como una arma
más de la guerra que se utiliza para debilitar y vencer al enemigo. A través
de los cuerpos de las mujeres, considerados y usados como objetos, se
pretende lograr demostraciones de poder y desprecio, intimidar, humillar,
vengarse y castigar a los hombres. La violación sexual a “sus mujeres” se
utiliza como represalia hacia los hombres.
A veces, el arma de la violencia sexual es utilizada de manera aislada,
tácitamente aceptada como un lamentable percance, gaje del oficio,
2
14
2. Vanguardia Liberal. Colprensa, Bogotá. Jueves 8 de noviembre de 2001.

Page 15
inherente a las situaciones de violencia y descontrol generadas por la
guerra. Otras veces, la violación hace parte del justo disfrute del “botín de
guerra” por parte de los vencedores. Los cuerpos de las mujeres son
considerados “un legítimo trofeo de guerra” entregados como recompensa,
para el reposo y disfrute de los guerreros. Se sobre entiende que los
combatientes son hombres, machos con necesidades físicas inaplazables y
derechos de amos sobre las mujeres. Si estas son esposas, compañeras,
novias, hermanas o hijas de los vencidos, se combina el doble propósito de
diversión y “descanso” con el de venganza e intimidación.
Otras veces, la violación de las mujeres es perpetrada de forma organizada y
metódica como en el doloroso y reciente caso de Bosnia Herzegovina. Los
abusos sexuales sistemáticos fueron utilizados como instrumento de
“limpieza étnica” cumpliendo a la vez con la intención de represión y
desmoralización de la población sometida. Las violaciones fueron
metódicamente organizadas, con el propósito de embarazar a las víctimas y
debilitar así a las bases sociales de las comunidades. Muchas mujeres
terminaron esperando un hijo del enemigo. Esas violaciones masivas tienen
también efectos masivos y destructores, que debilitan no sólo a las mujeres
afectadas sino también a los hombres, familiares y combatientes, y socavan
a toda la organización social y familiar de una comunidad.
Aisladas o masivas, fortuitas o orquestadas las violencias sexuales hacia
mujeres y niñas en los conflictos armados tienen graves efectos en las
comunidades, llegando a la destrucción de sus bases sociales. Sirven
también para deshumanizar a los oponentes en las mentes de los soldados
del otro bando: las mujeres son tratadas como objetos, recipientes
receptores y los hombres disminuidos; en una perspectiva tradicional y
machista, no son siquiera capaces de proteger a sus mujeres que son usadas
por otros.
Acerca de las consecuencias para las víctimas y su
comunidad
Las guerras deshumanizan y embrutecen a todos, vencidos y vencedores.
Las mujeres abusadas sexualmente en los conflictos armados, humilladas y
15

Page 16
16
a menudo embarazadas a la fuerza, pierden su propia autoestima pero
también la aceptación y el apoyo de sus maridos o compañeros y a veces de
toda su comunidad. Otra consecuencia de las violencias sexuales masivas
en la guerra (o amenazas y rumores sobre ellas), es el desplazamiento de la
población por miedo. A veces basta con rumores para provocar el pánico;
hacen parte de las estrategias de guerra.
Los daños físicos a las mujeres son graves y de consecuencias duraderas:
desde las Enfermedades de Transmisión Sexual, la infección del VHI, hasta
la muerte pasando por los desgarres, embarazos forzosos y precoces y los
abortos, a veces obligados por sus familiares.
Los daños morales infligidos a las víctimas son enormes y permanentes. La
vergüenza invade la vida, reforzada por el injusto estigma social. Las
mujeres afectadas tienen a menudo que enfrentar el rechazo de su familia y
de la comunidad. Las víctimas siguen siendo consideradas culpables de
alguna manera y encarnan además la culpabilidad masculina de no haber
podido protegerlas. Se generan múltiples sentimientos ambivalentes que
propician el incremento de la violencia conyugal. Las mujeres afectadas
por violencia sexual en la guerra, viven el rechazo y el menosprecio de sus
familias y de la comunidad que consideran que ellas ya no merecen
respeto. Son consideradas como objeto desvalorizado, usado y de segunda
y se les trata como bienes dañados, por lo cual deben enfrentar situaciones
de rechazo y de violencia conyugal en el periodo post conflicto,
directamente relacionadas con las violencias sexuales que han sufrido.
Por todo los daños anteriormente mencionados, las situaciones de
sometimiento y extrema humillación vividas, los daños emocionales son
definitivos, la recuperación lenta e incierta.
El fin de las hostilidades armadas no es el fin de la historia para
aquellas mujeres cuyas vidas fueron irrevocablemente alteradas por el
conflicto.
No hay “reparación”
En general, la justicia exige que se indemnice a las víctimas de un crimen,

Page 17
17
un accidente o una catástrofe. En el caso de las violencias sexuales, sobre
todo las que se producen en los espacios de los conflictos armados, no
existe indemnización para una mujer que ha perdido su dignidad, sus
esperanzas, su esposo o varios años de su vida. No se ofrece compensación
a un ultraje después del cual nunca jamás la vida será igual. Y aún si se
ofreciera, ninguna sería suficiente, a la medida del daño sufrido.
Aún así, y aunque sea insuficiente, es preciso buscar algunas maneras de
compensar a quienes han sufrido violaciones de uno de sus más sentidos
derechos humanos.
Lo mínimo que se puede hacer es dar a conocer los casos de violaciones
sexuales perpetrados por cualquiera de los actores del conflicto armado,
romper ese velo de silencio e incredulidad que ampara el delito y hacer
visible la situación de mayores riesgos para las mujeres en la guerra.
Otra forma posible de reparar es denunciar y aplicar sanciones a los
culpables. Es importante porque si quienes cometen estas graves
violaciones a los derechos humanos de las mujeres salen impunes,
entonces el terreno estará abonado para que se cometan más abusos en el
futuro.
Es urgente procurar que la violación sea reconocida como crimen de
guerra, efectivamente y no sólo en el papel. Es un deber de todos y todas
velar para que se denuncie y castigue, para que algún día, el hecho de haber
nacido con sexo de mujer no se constituya en un mayor riesgo en las
guerras.

Page 18
En el cubrimiento noticioso de hechos de guerra, la lente periodística busca
incesante el rostro de dolor de una mujer que se desgarra frente al cadáver de
su hijo o su marido muerto... el de víctimas es uno de los principales papeles
que se han entregado a las mujeres en tiempos de guerra. Cuando de
presentar el desempeño de las mujeres como actoras de violencia se trata, la
lente se detiene en la uñas pintadas y de todo aquello que permita develar si
verdaderamente se trata de una mujer, de una mujer aunque esté armada.
Salvo contadas excepciones, las mujeres no han sido figuras públicas y
poderosas en los procesos históricos de las guerras. El gran papel
cumplido es el de víctimas y el de masas, en ambos casos: peones en el
ajedrez de los señores de la guerra.
En cambio, toda la centuria pasada está llena de acontecimientos que
muestran la importante participación de las mujeres en la búsqueda de la
paz. Importancia que radica, tanto en el avance de las mujeres como sujetas,
ciudadanas y actoras sociales, tanto en lo que pueda significar la inclusión
del pensamiento femenino, en lo que tiene que ver con su renuncia y
renuencia a aceptar la guerra como vía para resolver los conflictos. Como
bellamente lo dice el poeta francés Aragón: “la mujer es el porvenir del
hombre”.
18
MOVIMIENTOS
PACIFISTAS DE MUJERES
ANA MENDOZA DÍAZ *
* Educadora, especialista en educación sexual y procesos afectivos. Socia activa de la
Fundación Mujer y Futuro, Coordinadora de la RUTA PACIFICA DE
MUJERES en BUCARAMANGA, cuyo Punto Focal es la Fundación Mujer y Futuro.

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19
Histórica y culturalmente las mujeres están confinadas a los espacios
privados, son dueñas y señoras de la casa, son amas de casa. Es
principalmente desde la segunda mitad del siglo XX que las mujeres salen
masivamente del seno familiar a los espacios públicos de la oficina, la
fábrica, la política, la universidad... y más recientemente a la noche, a la
rumba y a la guerra.
Mientras tradicionalmente la vida de las mujeres se limitaban a la
reproducción a las esferas de la privacidad, los hombres eran desde fuera los
proveedores exclusivos de la tribu, la comunidad, el territorio, los valores, la
familia... Por ello, la guerra, como forma en que se afrontan los conflictos
de manera colectiva, violenta y organizada, es masculina.
Los hombres buscan la paz a través de las guerras. Las mujeres suelen
construir la paz y la convivencia desde sus hogares, sus comunidades y cada
día más desde una opción política, desde la ciudadanía como ejercicio de los
derechos humanos y su enfoque de vida, pues si bien “las mujeres
participamos en los conflictos, tenemos intereses encontrados, no estamos
por encima de los enfrentamientos ni de las contradicciones, podemos
matar. La diferencia, como decía Oliver Scheiner, es que “ellas conocen la
historia de la carne humana, saben su costo”; las mujeres hemos aprendido
lo que cuesta hacer crecer la vida humana y esto nos sitúa de forma distinta
en el mundo y los conflictos”.
Es posible que la experiencia de la maternidad y todo el conjunto de
prácticas que ella implica como aprendizaje específico ligados al cuidado y
la preservación de la vida, puedan explicar en parte la preocupación de las
mujeres por buscar la paz y la presencia de las mujeres en la búsqueda de la
paz desde una perspectiva no violenta: tienden a oponerse a la guerra por no
encontrar justificación a una salida violenta de tal magnitud, defendiendo a
las víctimas y desconociendo legitimidad alguna en los actores armados.
La participación de las mujeres en la construcción de la paz no se ha dado
1
1.Rodríguez Marcela y Rapacci María Lucía, "Desde el reconocimiento de los cuerpos hacia
una ética del cuidado de la vida", en Revista En Otras Palabras, No.8, Bogotá, enero-julio de
2001.

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por su presencia o representación en las mesas de negociación y en los
acuerdos de cese al fuego, sino a través una movilización ciudadana por la
paz y contra la guerra, y la reivindicación del derecho a la vida, a la verdad y
a la justicia.
Se conoce de movimientos femeninos que congregan mujeres de bandos en
conflicto de Israel y Palestina, de Inglaterra y de Irlanda. Las Madres de la
Plaza de Mayo lograron denunciar ante el mundo la desaparición forzada de
miles de personas, bajo el terror impuesto del régimen militar de Argentina
en los años setenta, 30 años después mantienen viva la memoria del horror
para que no se vuelva a repetir la historia. “Lo que las mujeres han aportado
al movimiento de construcción de una cultura de paz se centra en la
perspectiva holística de las acciones en donde su eficacia radica en la fuerza
moral y en la capacidad para sorprender, así como en su inscripción en los
contextos más amplios y por lo tanto en la no simplificación de la cuestión
guerra-paz a la táctica del desarme”.
Movimientos de mujeres por la paz
En el contexto internacional y nacional se fortalecen los movimientos de
mujeres que trabajan en la búsqueda de la Paz como un bien duradero. Se
consolidan, entre otras propuestas, Mujeres de Negro en el ámbito
internacional y la Ruta Pacífica de Mujeres por la Paz en lo nacional.
El 9 de enero de 1988, ocho mujeres israelíes vestidas de negro salieron por
primera vez a la calle en Jerusalem occidental, para manifestarse contra la
ocupación israelí del territorio palestino. Fue el nacimiento de lo que en la
actualidad es uno de los movimientos pacifistas con mayor proyección
internacional.
La Ruta Pacífica de Mujeres, ganadora en el presente año del Premio
“Milenio de Paz para las Mujeres” otorgado el 8 de marzo por UNIFEM y
Alerta Internacional es una propuesta política de carácter nacional,
20
2. LONDOÑ0, María Ladi. El arte de la paz. Mirada de Mujer. Cali: Iseder, 2000, pág 17
3. Organización de Naciones Unidas para la Mujer.
4. Organización hermana de Amnistía Internacional.
2
3
4

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pacifista y antibélica. Constructora de una ética de la No Violencia, que
desde 1996 viene realizando movilizaciones a los lugares de mayor
conflictividad armada en el país, iniciando por el Urabá antioqueño y los
dos últimos años la ruta ha llegado hasta el corazón del conflicto armado
colombiano: la ciudad de Barrancabermeja.
La Ruta Pacífica de Mujeres, busca contribuir a bajar la intensidad de la
guerra en Colombia; lograr que las mujeres formen parte de las mesas de
negociación y a su vez sean constructoras de la agenda a negociar, y
construir una pedagogía para la paz que permita a hombres y mujeres
relacionarnos de una manera distinta a la que ahora tenemos.
Mujeres de Negro
Cada viernes de 1 a 2 de la tarde, desde hace casi 15 años, las Mujeres de
Negro de Israel salen a las calles de Jerusalem y Tel Aviv para manifestarse
en contra de la política violenta de su propio país contra los palestinos.
La idea de las israelíes ha florecido en Europa y América. El movimiento
Mujeres de Negro se ha extendido a Italia, España, Gran Bretaña, Sudáfrica,
India y en la actualidad en los Estados Unidos, a raíz de los hechos del 11 de
septiembre, se fortalece y se disemina por todo el país.
A finales de 1991 se creó quizá el grupo más conocido de Mujeres de Negro,
el de Belgrado. La guerra de Yugoslavia las llevó a mantener un intenso
protagonismo, denunciando la violación sistemática de mujeres como
estrategia de guerra, organizando talleres y coordinando redes de apoyo a
las mujeres víctimas de las diversas guerras que se han producido en la zona
(Kosovo, Croacia, Bosnia, Serbia).
En Colombia, hace cerca de cuatro años, Mujeres de Negro viene
manifestándose en contra de la guerra. El último viernes de cada mes en
Bogotá, Cali y Medellín, centenares de mujeres vestidas de luto en silencio
se reúnen a las cinco de la tarde en alguna plaza pública y participan en los
21

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distintos escenarios de encuentro y discusión del movimiento ciudadano
por la paz. En Bucaramanga se está gestando el nacimiento de Mujeres de
Negro.
Las mujeres de negro de todo el mundo protestan en silencio pero en
público, denunciando la violencia y oponiéndose a las guerras, siempre
iniciadas por los hombres a pesar de que finalmente, son las mujeres, los
niños y niñas, las primeras víctimas de todo conflicto armado.
Los propósitos de las Mujeres de Negro son:
Resistir a la guerra, a la política militarista, convirtiendo el rechazo y la
resistencia en una acción responsable de las mujeres como ciudadanas.
Intervenir sin violencia en su ámbito, haciendo visible la desobediencia
pública a todo tipo de violencia, no sólo a través de los símbolos si no a
través de la educación para la paz y la no violencia.
Poner en evidencia el uso de la violación (acceso carnal violento) como
arma de guerra y el reconocimiento de ésta como un delito de lesa
humanidad.
Promover la política feminista alternativa a nivel internacional.
Difundir la información veraz de las guerras que no trasciende los medios
de comunicación por censura o autocensura de la libertad de prensa.
Interconectar el trabajo de las mujeres por la paz a nivel global.
Fortalecer la solidaridad entre mujeres.
Logros del Movimiento Mujeres de Negro
Es común dudar de la eficacia de los actos simbólicos en lo que tiene que ver
con la paz; sin embargo, el trabajo de Mujeres de Negro muestra
importantes resultados positivos. Uno de sus mayores logros concretos es
resultado de su continua denuncia del uso de la violación a las mujeres
como arma de guerra, lo que ha llevado a que hoy se reconozca esta práctica
como delito de lesa humanidad.
Mujeres de Negro ha logrado plantear y hacer visible la oposición política y
no violenta de las mujeres a la guerra y consolidar un movimiento sin
estructura burocrática donde cada manifestación es autónoma y hace su
22
5. Tribunal Especial para crímenes de Bosnia Herzegovina., sentencia emitida el 19 de
Noviembre de 1998.
5

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autónoma y hace su apuesta sobre los temas que le interesan. En todos los
países, Mujeres de Negro tienen un punto común: lo simbólico, la
manifestación es una escenificación, ya que el vestido negro es símbolo del
duelo por los muertos en la guerra.
Además se destaca el reconocimiento que hizo Naciones Unidas, a través
de UNIFEM en asocio con Alerta Internacional, al movimiento de Mujeres
de Negro de Belgrado, al otorgarle el Premio Milenio de Paz para las
Mujeres, el 8 de marzo del presente año.
Ruta Pacífica de Mujeres
La Ruta, como cariñosamente la llaman sus integrantes, está conformada
por mujeres de orígenes y procedencias diversas (como somos las mujeres)
pero con una certeza profunda de que es posible alcanzar la paz en nuestro
país. Participan mujeres indígenas, negras, campesinas, citadinas,
estudiantes, trabajadoras, académicas, del sur (Putumayo, Cauca, Nariño)
del norte (Guajira, Magdalena, Bolívar), del occidente (Valle, Risaralda,
Antioquia, Chocó), del centro (Bogotá y Cundinamarca) y del oriente
(Santander), es decir de toda la geografía nacional.
La principal estrategia de la Ruta Pacífica de la Mujeres es la movilización.
Es emocionante ver largas filas de buses llenos de mujeres atravesando el
país y llegando a los lugares de conflicto, como un carnaval en donde el
colorido representa el deseo de vida, el rescate del sueño de tener un país
distinto y como demostración de solidaridad y sororidad con las mujeres
que viven en las zonas donde el conflicto se hace más agudo y doloroso.
Pero también la afirmación de las mujeres como sujetos políticos y
protagonistas de nuestros destinos.
Durante los dos o tres días que dura la movilización, han llegado a ser cuatro
mil o cinco mil entre quienes hacen parte de la localidad y las que han
llegado para solidararse con ellas desde los puntos más distantes de la
23
6
6. Hermandad entre mujeres.

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geografía nacional, para afirmar juntas: “las mujeres no pariremos más hijos
e hijas para la guerra y el hambre”, “Que de nuestros vientres no brote
semilla para la guerra”, “Exigimos una vida sin guerra y sin violencias”,
como símbolos de la resistencia activa contra la guerra.
La apuesta política de la Ruta
Movilizar a las mujeres colombianas alrededor de la solución política del
conflicto armado.
Construir una mirada diferente del conflicto armado colombiano, que
permita señalar la esencia patriarcal de la guerra.
Articular las diferentes dimensiones de la violencia desde el espacio privado
al ámbito de lo público.
Hacer sostenible la movilización de las mujeres en torno a una salida
negociada.
Avanzar hacia la construcción de un movimiento ciudadano contra la
guerra, pues ya no basta pedir la paz sino exigir una salida negociada como
la vía más justa, humana y sensata para dar fin al conflicto armado en
nuestro país.
Hacer sostenible la movilización de las mujeres en torno a una salida
negociada.
Avanzar hacia la construcción de un movimiento ciudadano contra la
guerra, pues ya no basta pedir la paz sino exigir una salida negociada como
la vía más justa, humana y sensata para dar fin al conflicto armado en
nuestro país.
El 25 de noviembre, es la fecha escogida por la Ruta para realizar sus
24

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movilizaciones, por conmemorarse el Día Internacional de la No Violencia
Contra las Mujeres. En este marco se busca visibilizar el impacto de la
guerra sobre las mujeres, los niños y las niñas y la población en general,
ejercer el derecho a la libre movilización que tenemos los/las
colombianos/as en nuestro territorio y hacer parte activa e importante del
movimiento ciudadano por la paz.
Hasta la fecha se han realizado movilizaciones a Urabá, nordeste
antioqueño, Cartagena (en donde se realizó un tribunal que juzgó los
crímenes que se comenten contra las mujeres en esta guerra), Bogotá y
Barrancabermeja en dos ocasiones, además de movilizaciones de carácter
regional.
Desde 1999 la Ruta Pacífica de Mujeres estableció una alianza con la
Organización Femenina Popular de Barrancabermeja, basada en las
siguientes afirmaciones: reiteración a la salida negociada del conflicto
armado que vivimos, exigencia de acuerdos humanitarios que excluyan a la
población civil de las balas, el reclutamiento forzado y el desplazamiento.
Autonomía de organizaciones femeninas de todos los actores armados y
afirmación radical del derecho a la vida como valor superior.
Como resultado de esta alianza, en agosto de 2001 se realizó la
Movilización Internacional de Mujeres Contra la Guerra en
Barrancabermeja, evento al que asistieron representantes de 19 países
(Canadá, Guatemala, El Salvador, Brasil, España y otros) y del cual surgió
una Coalición Internacional Contra la Guerra en Colombia que busca
difundir a nivel internacional los efectos del conflicto colombiano sobre la
vida de las mujeres.

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DEL CONFLICTO COTIDIANO
VIOLENTO
AL CONFLICTO ARMADO,
LOS PUNTOS DE CONTACTO.
XIMENA USECHE *
En momentos en que la opinión pública colombiana quiere hablar de paz,
anhela la paz, es muy importante definir cuáles son las condiciones
prácticas de esta demanda y cuáles las dificultades reales que se le oponen.
¿De dónde surge la perturbación a la armonía social? ¿Por dónde se
empieza a construir la paz?
Después de décadas de conflicto armado y de negociaciones políticas,
ciudadanos y ciudadanas en Colombia empiezan a percibir que la paz es un
asunto demasiado serio para dejarlo únicamente a la reflexión de los
sinedrines políticos y funcionarios encargados del gobierno de turno. Sin
embargo, para la persona común no es fácil penetrar en el sentido de una
situación social de zozobra e inseguridad.
Estas inquietudes coinciden con una preocupación contemporánea de las
ciencias sociales en todo el mundo, que es la observación científica de
procesos de la vida cotidiana. Hoy se concede gran importancia a los
secretos que los conflictos de todos los días revelan y que contribuyen a
entender mejor los cambios y desplazamientos culturales, así como los
trastornos sociales e inclusive políticos en una sociedad. Las siguientes
consideraciones pretenden ser un aporte desde la universidad, a la reflexión
sobre los interrogantes arriba planteados.
* Abogada de la Universidad de los Andes, Especialista en Criminología de la
Universidad de Hamburgo. Docente e investigadora de la Universidad Autónoma de
Bucaramanga.

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No toda relación de conflicto es violenta, ni la violencia surge siempre de un
conflicto reconocible. Entonces la primera reflexión que se sugiere aquí es
la cuestión de: ¿Por qué una serie de conflictos que se pueden presentar en
cualquier sociedad y en cualquier época de la historia, se convierten en
sangrientas batallas rurales y urbanas en un país como el nuestro?
La explicación no está al alcance de la mano. Puede empezar por
considerarse la motivación aparente de los actores violentos. Los
protagonistas de este tipo de hechos varían en sus características según se
trate de escenarios rurales o urbanos y según la región en la que se
encuentren. Un estudio muy serio, dirigido por el médico y profesor Saúl
Franco de la Universidad Nacional de Bogotá, revela que los contextos de
los de hechos violentos que culminan en homicidios en nuestro país son
extremadamente variables y que son atribuidos en un 40% a un contexto
político, en 28% a uno económico, en un 21% a problemas culturales y en
un 11% a disfunciones jurídico-penales, para mencionar los principales. El
grupo social más afectado por este tipo de violencia es el de los
adolescentes, principalmente masculinos, mas no son los que están
incorporados a grupos armados, sean estos legales o ilegales, los que más
mueren. Las riñas, los atracos callejeros, los ajustes de cuentas, son los
móviles particulares que más empujan a los jóvenes colombianos a actos de
violencia. Lo que muestran estos datos es que la violencia es generalizada
y dispersa en diversos ámbitos sociales y que sus motivaciones aparentes
son difusas y poco coherentes. Dice un entrevistado de Saúl Franco: “Hay
más guerreros dentro de los actores sociales que dentro de los militares”.
Los jóvenes parecen propensos a involucrarse en todo tipo de situaciones
conflictivas que culminan en desenlaces fatales: delincuencia juvenil,
violencia doméstica, narcotráfico, ajustes privados de cuentas, guerrilla,
milicias extremas, consumo excesivo de sustancias psicoactivas, etc.
A pesar de estar más representados los hombres jóvenes en estas
estadísticas, encontramos que la participación de mujeres adolescentes en
27
1
2
1. FRANCO, Saúl. El Quinto: No matar. TM Eds. Bogotá,1999. P. 140
2. FRANCO, Saúl. Ibid. P. 141.
3.CAMACHO, A., GUZMAN, A. La violencia urbana en Colombia. En: FESCOL, IEPRI,
Nuevas Visiones sobre la Violencia en Colombia. Bogotá, 1997. P.25 y ss.
3

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la victimización homicida a en aumento, llegando casi al 20% en 1994,
cuando en los años 70 no representa ni el 5% de las víctimas en el ámbito
nacional. ¿Cuáles son entonces las constantes que cruzan los ámbitos de
estas violencias? ¿Qué factores hallamos que constituyan el puente que va
de la violencia en el ámbito privado a la violencia pública y en especial a la
violencia de carácter político, la más visible del momento?
Visibilizar las manifestaciones cotidianas de la violencia
Para plantear una respuesta es necesario considerar otras formas de
violencia que, sin ser tan espectaculares, sin ocupar día a día las primeras
planas de los periódicos, constituyen una constante histórica en nuestro
medio y representan un factor igualmente importante en el desquiciamiento
de nuestras generaciones jóvenes, reportando además un aumento
preocupante y permanente, tanto en el ámbito nacional como en la ciudad
de Bucaramanga. Estamos hablando de la violencia intrafamiliar.
Para el año de 1999 se denunciaron en el área metropolitana de
Bucaramanga un total de 240 casos de lesiones personales por maltrato a
menores de edad y 1290 casos de lesiones personales denunciadas ante
Medicina Legal, ocasionadas por maltrato conyugal. Las víctimas de
maltrato conyugal fueron en su mayoría mujeres (92.6%), aunque se
reporta un significativo aumento de las víctimas masculinas. El maltrato a
menores presenta una situación inversa: el 60.4% de los menores víctimas
de maltrato son niños y el 39.6% niñas.
En total, el maltrato al interior de las familias en Bucaramanga alcanza una
incidencia mucho mayor que la de los homicidios, (más de 140 casos por
100.000 habitantes), siendo sus consecuencias igualmente traumáticas y
tan profundas y duraderas como t