Se requiere crear a nivel nacional y regional
instancias participativas para auditar la mor-
talidad materna, al estilo de las existentes
en Brasil (Comites de Morte Materna), en
las que se incorporen, al menos, la
institucionalidad de salud, la academia, mu-
jeres organizadas con trabajo en género y
salud, instituciones que trabajan en bioética
y colegios profesionales.
Es necesario que el MINSAL haga realidad
el Consejo Intersectorial de Salud de la Mu-
jer que propuso en el Programa Salud de la
Mujer en 1997.
2.2. Impulso y mantención de una amplia
política comunicacional que difunda los de-
rechos sexuales y reproductivos, así como las
condiciones sociales indispensables para su
ejercicio. Esta política debe constituir uno
de los esfuerzos prioritarios en Atención Pri-
maria.
2.3.
Programa integral de prevención, te-
rapia y reparación de la violencia sexual, par-
ticularmente hacia la niñez y adolescencia.
Llámese plan de salud garantizado, plan bá-
sico o canasta básica, el sistema institucional
de cuidado de la salud debe incluir esta pro-
blemática y coordinarse con las ONGs con
experiencia y aportes desde enfoque de gé-
nero.
2.4. Programas y servicios de salud inte-
gral para adolescentes de ambos sexos, que
incorporen prioritariamente información,
educación y servicios sobre sexualidad y re-
producción, que respeten la
confidencialidad, y aseguren la participación
y el control social.
2.5. Promover la responsabilidad compar-
tida entre hombres y mujeres en
anticoncepción y crianza de hijos/as,
operacionalizando servicios y acciones
como:
*Acceso efectivo a una amplia gama de
anticonceptivos masculinos y femeninos
(mínimo 8), incluida la anticoncepción de
emergencia:
* Facilitar a los hombres el acceso a la
vasectomía, una intervención de menor ries-
go, envergadura y costo financiero que la
esterilización femenina.
* Incorporación de los hombres a la atención
del preparto, parto y puerperio en todos los
servicios de salud del país.
2.6. Humanizar la atención del preparto y
parto, acercándolo a la comunidad y a sus
patrones culturales, mediante Casas de Par-
to Natural que den a la mujer la posibilidad
de elegir el tipo de parto, una vez diagnosti-
cada la ausencia de riesgo. Esta iniciativa
permitiría generalizar el trabajo
psicoprofiláctico y asumir que la mayoría de
los partos son normales, sacándolos de los
pabellones hospitalarios y situándolos en
forma adosada a consultorios. También ha-
ría posible redistribuir la dotación de matro-
nas y médicos/as, así como reducir los cos-
tos de la atención.
2.7. Programas y servicios para personas
adultas mayores, que provean información,
educación y servicios integrales sobre meno-
pausia, más allá de las exclusivas terapias
hormonales de reemplazo.
2.8. Acceso de mujeres y hombres a la pre-
vención, detección precoz y tratamiento
efectivo y oportuno de cánceres del aparato
reproductivo. Además de plantearse metas
cuantitativas respecto de la detección pre-
coz, se deben fijar metas respecto de la co-
rrespondencia entre detección precoz y tra-
tamiento adecuado, y en relación con la re-
ducción de la mortalidad.
2.9. Programas de prevención del aborto
inseguro y de la mortalidad por aborto com-
plicado, que incorporen estándares de cali-
dad de atención en todos los hospitales pú-
blicos y privados del país, en cumplimiento
de los acuerdos internacionales vigentes.
Esto implica privilegiar una intervención
menos agresiva (AMEU), atención humani-
zada y confidencial, además de eliminar el