género y desarrollo internacional, estudió los méritos técnicos y creativos desde el punto
de vista de las metas y objetivos de PROLID, de aproximadamente treinta propuestas.
Las evaluadoras externas identificaron varias tendencias. Entre ellas, el uso de la
capacitación como estrategia básica en la mayoria de las propuestas. Mientras que
muchas de las propuestas estaban bien diseñadas, algunas carecían de claridad en
cuanto a sus metas de capacitación. En otros casos los presupuestos eran
desproporcionadamente altos.
En general, las evaluadoras quedaron impresionadas por la variedad de las iniciativas
dirigidas al liderazgo femenino en la región. En su conjunto, los proyectos se valían de
metodologías innovadoras, se orientaban a mujeres de sectores minoritarios y se
enfocaban tanto en zonas rurales como urbanas.
Para entender el desafío
PROLID llevó a cabo un estudio de las propuestas para tener un conocimiento más
amplio acerca de la situación actual y las necesidades de las mujeres en la región, los
temas de liderazgo que actualmente están siendo considerados, las estrategias
utilizadas y las prácticas con mayor potencial de éxito que pudieran ser evaluadas y
documentadas.
En general, las propuestas reconocían los logros obtenidos por las mujeres en las
esferas política, económica y social en toda América Latina y el Caribe. Sin embargo,
muchas hicieron hincapié en la necesidad de elevar a las mujeres a los niveles de
dirección más altos en las estructuras política, económica y social con el objeto de
consolidar logros y prevenir retrocesos. Muchas de las propuestas indicaban que las
mujeres requerían de capacitación en las habilidades necesarias para tener éxito como
candidatas políticas, empresarias y líderes de organizaciones de los sectores público y
privado. Otras señalaban que las mujeres necesitaban apoyo para irrumpir en terrenos
tradicionalmente dominados por los hombres, como partidos políticos y empresas
internacionales, a través de tutorías y el establecimiento de redes. Algunas propuestas
enfatizaron la necesidad de introducir leyes de cuotas y de analizar sus efectos.
A pesar de un progreso significativo, el estudio también mostró que todavía existen
muchos vacios en el liderazgo de la mujer, la mayoría de ellos en áreas “no
tradicionales” como son las relaciones internacionales y el creciente campo de la
tecnología. Es evidente la necesidad de incrementar la atención hacia estos campos y
desarrollar estrategias innovadoras que vayan más allá de la investigación, la educación
y la capacitación para asegurar que las mujeres sean ascendidas a los niveles más
altos de cualquier tipo de organizaciones, públicas o privadas.
Las organizaciones de mujeres continúan siendo uno de los principales canales para la
participación de la mujer. Las propuestas presentadas enfatizan el hecho de que tales
organizaciones aún requieren de apoyo técnico y material, en particular, aquellas que
agrupan a las mujeres menos representadas o más marginadas de la sociedad, como
las afro-latinas, las indígenas y las mujeres pobres rurales y urbanas.
Globalmente, las propuestas sirvieron para poner de relieve el hecho de que los
esfuerzos de las mujeres en todos los niveles y en todos los sectores, han dado como
resultado un incremento real de su participación y representación. La consolidación de