Este estudio se propone contribuir a estas propuestas e iniciativas, procurando detectar
situaciones de discriminación o desigualdad laboral en función del género en la Ciudad de
Buenos Aires. Si bien puede suponerse que el grado con que se manifiesten dichas situaciones
es menor que en otros distritos del país (dado que las mismas se relacionan usualmente con
condiciones relativas de tradicionalidad/modernidad) y que —asimismo— tienden a atenuarse,
de todas maneras es conjeturable que el acceso de las mujeres al mercado de trabajo tiene lugar
en condiciones menos favorables por el sólo imperio del género.
Influirían en ello algunos rasgos culturales que —incluso— obrarían sobre las mismas mujeres,
de modo que tenderían a aceptar y asumir roles laborales diferentes e inferiores a los masculinos
en cuanto a remuneración, prestigio, calificación, etc. Pero también, por supuesto, criterios
discriminatorios de los empleadores, quienes serían proclives a preferir a los trabajadores
masculinos a igualdad de capacitación y a remunerarlos en mayor medida a igualdad de
funciones.
Existen razones para suponerlo así: de hecho, la carga de las labores domésticas y el cuidado de
los hijos (una ocupación invisible y socialmente desvalorizada, aún por las mismas mujeres)
tiende a pesar sobre el sexo femenino. Si bien en las generaciones más recientes la
incorporación femenina al mercado de trabajo ha conducido a una mayor asunción —por parte
de los hombres— del rol doméstico, esta asunción se limita, generalmente, a ayudar mas que a
compartir de modo igualitario. Lo cual demuestra la persistencia de una pauta de
tradicionalidad sólidamente incorporada en ambos géneros por igual.
Persistiría así la imagen estereotipada de los roles masculino y femenino: activo, externo,
económico uno; pasivo, interno, doméstico, el otro. Los varones se sentirían responsables de la
función de proveer sustento (de trabajar, en el sentido de ejercer alguna actividad con valor
económico en el mercado) y las mujeres de realizar las tareas domésticas (a las cuales,
generalmente, no se les asigna valor de mercado