nas paradas en Álava y el 75% de las paradas de larga duración. Así mismo, el salario que reciben
las mujeres es por término medio un 21,6% menor que el de los hombres. El 80% de las mujeres
trabaja en el sector servicios. Coincide que es en este sector donde han desaparecido más pues-
tos de trabajo y donde se registra un mayor número de personas en paro: un 55% del total de per-
sonas paradas pertenecen a este sector.
A su vez, y a pesar de la masiva incorporación de las mujeres en todos los niveles educativos,
se sigue encontrando una importante segregación en la enseñanza que luego se traduce en segre-
gación en el mercado laboral. Las mujeres son mayoría en aquellas especialidades y áreas que,
además de corresponderse con las actividades que tradicionalmente han venido desempeñando,
tienen menores posibilidades de inserción laboral y menor retribución. Por ejemplo, en Formación
Profesional, las jóvenes son el 100% en Hogar, Moda, Peluquería, y el 96% en Sanitaria, mientras
que los chicos se concentran en Automoción (100%), Imagen y Sonido (100%), Metal (99%) y
Electrónica (95%). Por su parte, en la enseñanza universitaria aunque los porcentajes no son tan
extremos, también se da una clara segregación ; las mujeres son mayoría en Enfermería (90%),
Trabajo Social (90%), Dietética (79%) y Filosofía (68%) y los hombres, por su parte son mayoría en
Arquitectura e ingeniería (85%), Ingeniería Técnica (78%) y Educación Física (72%).
Parece evidente que existe una relación entre la disponibilidad de tiempo libre y la participa-
ción en todo tipo de actividades de ocio, sociales, culturales, políticas etc. A priori, se pueden
constatar varias diferencias: las mujeres dedican por término medio 4,22 horas al trabajo domés-
tico y a los cuidados a personas, y los hombres 1,12. Sin embargo, los hombres dedican una media
4,33 horas al ocio y al deporte y la dedicación media de las mujeres a esta actividad es de 3,53
horas.
Como resultado del acceso tardío de las mujeres a la igualdad civil, así como de los obstácu-
los que encuentran para su independencia económica y las dificultades para conciliar la vida pro-
fesional y la familiar, las mujeres siguen estando escasamente representadas en los ámbitos deci-
sorios y en los procesos de toma de decisiones en los ámbitos político, económico, social y cul-
tural.
Así, la presencia de mujeres en las instituciones es claramente inferior a la de los hombres: en
el Parlamento Vasco hay un 28% de mujeres, un 17% en las Juntas Generales de Álava, un 12%
de Alcaldesas, un 18% de Concejalas, una Diputada Foral y una Directora.
Las mujeres se inclinan por participar sobre todo en asociaciones de carácter cultural, sin
embargo su presencia en asociaciones profesionales, laborales o políticas es mucho menor, lo cual
parece estar directamente relacionado tanto con el papel que desempeñan en estas asociaciones,
como con el tiempo y los horarios en que estas asociaciones organizan sus actividades.
Esta situación de clara desventaja de las mujeres ha puesto de manifiesto la necesidad de
incorporar explícitamente el objetivo de la Igualdad de Oportunidades entre mujeres y hombres en
la actividad de la Diputación.
Fruto de esta convicción surge el Primer Plan Foral para la Igualdad de Oportunidades entre
Mujeres y Hombres en Álava, cuyo objetivo es impulsar el desarrollo de la igualdad de oportuni-
dades para las mujeres y los hombres. Para ello, el Plan propone 121 acciones que responden a
24 objetivos agrupados en seis áreas: Adecuación de la Administración Foral al Principio de
Igualdad de Oportunidades entre Mujeres y Hombres, Participación social, Conciliación de res-
ponsabilidades familiares y profesionales, Cultura, ocio y deporte, Desarrollo económico y empleo
y, por último, Calidad de vida.
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