El control
ciudadano refiere a la capacidad por parte de los/as ciudadanos/as
usuarios/as de los programas y servicios estatales de ejercer
acciones de control de la gestión pública. Se identifican
dos dimensiones necesarias para ejercer plenamente el control
ciudadano:
1. Contraloría social: iniciativas impulsadas por los/as
ciudadanos/as destinadas a ejercer control sobre la acción
pública.
2. Accountability o rendición de cuentas: publicación
obligatoria del uso de recursos y de los resultados de la gestión
por parte de las instituciones públicas.
El estudio
pone en evidencia la importancia que tiene el control ciudadano
de la gestión pública para responder a los nuevos
desafíos que enfrenta el Estado, en un contexto de competencia
económica abierta. Tales desafíos se exponen a continuación:
1. La profundización democrática: el control ciudadano
contribuye firmemente a esta tarea, al ser un medio para que las
personas observen e interpelen al Estado sobre el cumplimiento
de los compromisos asumidos, el sentido de tales compromisos y
los mecanismos de acción estatal.
2. Las nuevas formas de regulación: en las condiciones
actuales, se requiere relevar la participación ciudadana
como una instancia privilegiada para asegurar que la gestión
pública se oriente hacia principios fundamentales.
3. La modernización del Estado: es requisito extender los
espacios de diálogo, participación y control ciudadano
de la acción estatal para responder adecuadamente a las
demandas y necesidades de la población, ofreciendo servicios
de calidad.
En el ámbito
del control ciudadano en políticas orientadas a la equidad
de género, es primordial que las mujeres pasen de una actitud
pasiva y receptora de beneficios, a una actitud activa, de vigilancia
y disposición a organizarse. La mujer no sólo es
usuaria de programas de desarrollo y promoción destinados
a ella, sino que, muchas veces, constituye el puente entre los
servicios prestados por las instituciones públicas y el
núcleo familiar. Por tanto, es de importancia sustantiva
que las mujeres actúen como agentes de control ciudadano
en las políticas públicas que atañen a ellas
y a sus familias. Esta tarea, si bien implica un aumento en sus
ya abultadas responsabilidades, también representa un avance
en el contexto del empoderamiento de las mujeres para interpelar
al Estado por los compromisos asumidos.
Una etapa
del estudio consistió en identificar y analizar experiencias
nacionales e internacionales vinculadas al control ciudadano.
Dentro de las experiencias nacionales, tres corresponden a programas
del SERNAM, dos a Oficinas Municipales de la Mujer y dos a programas
públicos sectoriales. Los resultados de esta etapa revelan
que tanto a nivel nacional como internacional, los avances en
la materia son incipientes. Más que experiencias de control
de la gestión pública por parte de los usuarios/as,
lo que se encuentra son procesos participativos en los programas
sociales.
En
el marco de la elaboración de una propuesta de mecanismos
de control ciudadano desde la perspectiva de las mujeres, se plantea
que es prioritario crear las condiciones sociales e institucionales
que permitan su pleno ejercicio. Para ello, es necesario establecer
medidas para la emergencia de una ciudadanía proactiva
e involucrada en los asuntos de interés público;
así como fortalecer un marco institucional más democrático,
participativo y descentralizado y que privilegie el desarrollo
local. Por otra parte, es preciso adecuar la dinámica de
los programas públicos, haciéndola más permeable
a la acción y vigilancia ciudadana. Por último,
se plantea que las mujeres juegan un rol de relevancia en el control
sobre las políticas y programas públicos vinculados
a la equidad de género.