La negociación de la UE con los países ACP (Asia, Caribe, Pacifico) desde la perspectiva de género.


Documento de posicionamiento de WIDE. Febrero, 1998

El grupo “Mujeres y Desarrollo” de La Coordinadora Estatal de ONGD forma parte de la red europea WIDE (Women in Development Europe)
 

Introducción

1. ¿Qué es la Convención de Lomé?

2. Impacto de la Convención de Lomé sobre las mujeres de los países de África, Caribe y Pacífico (ACP)
 2.a. Ayuda a programas y a proyectos
 2.b. Programas de Ajuste Estructural
 2.c. Acuerdos, relaciones y sistemas de preferencias comerciales
 2.d. STABEX, SYSMIN, subsidios a tasas de interés, fondos regionales de  cooperación y capital
                    a riesgo
 2.e. Ayuda de emergencia y asistencia a población refugiada
 2.f. Resumen del impacto de la Convención de Lomé sobre las mujeres

3. Críticas y alternativas de las mujeres de África, Caribe y Pacífico
 3.a. La Convención de Lomé, la Globalización de la Economía y la situación de las mujeres en
                    África
 3.b. El sector social en África y la Convención de Lomé
 3.c. La inaccesibilidad de la Convención de Lomé para las mujeres Áfricanas
 3.d. Preferencias comerciales: ¿palos o zanahorias para las mujeres del Pacífico?
 3.e. Desarrollo y Comercio con enfoque de género
 3.f. El sector social en el Pacífico y  la Convención de Lomé
3.g. La infrautilización de la Convención de Lomé por las organizaciones de mujeres del Pacífico
 3.h. Las ONGDs del Pacífico y el futuro de la Convención de Lomé
3.i. Sondeo general sobre la opinión de las mujeres del Caribe acerca de la Convención de Lomé
 3.j. Conclusión

4. Líneas directrices de negociación de la Comisión Europea

 4.a. Resumen de las nuevas líneas directrices de negociación de la Comisión
                    Europea desde la perspectiva de género
 4.b. ¿Responde la propuesta de 1997 a las preocupaciones de las mujeres  sobre la actual
                    Convención de Lomé ?

5. Reorientación de las estrategias de desarrollo y comercio de los países UE-ACP desde una
    perspectiva de género

 5.a. Un compromiso claro sobre los derechos humanos y la participación  política de las mujeres
5.b. La incorporación de la perspectiva de género de forma transversal a los proyectos y
       programas de ayuda a través de uso de estadísticas   desagregadas por sexos
 5.c. Una nueva aproximación al Ajuste Estructural y a la solución del
                    problema de la deuda
5.d. La integración de la perspectiva de género a la asistencia humanitaria, la asistencia a
        población refugiada y a la resolución de conflictos
5.e. Una nueva visión de las relaciones económicas y comerciales que tiene en cuenta las
       necesidades de las mujeres

6. Calendario de Negociación
 

7. Resumen y Conclusión
 

 1.  INTRODUCCIÓN
 

Este documento empieza con un breve resumen de la Convención de Lomé. Los efectos prácticos de la Convención de Lomé sobre las mujeres en los países de África, Caribe y Pacífico son analizados en base a informes y evaluaciones publicados por la Unión Europea. Las mujeres de los países ACP  añaden sus críticas. A continuación se incluye un resumen, desde la perspectiva de género, de la propuesta de líneas directrices de la Comisión Europea de 1997 para la realización de un nuevo acuerdo. En el texto se analiza si esta propuesta responde a las preocupaciones de las mujeres y , por último, se sugieren cinco recomendaciones para la reorientación de la futura cooperación comercial y  para el desarrollo entre los países UE-ACP.
 

1. ¿Qué es la Convención de Lomé?

La Convención de Lomé ha sido la principal forma de cooperación entre la Unión Europea (UE) y  71 países de África, Caribe y Pacífico desde 1975. La Convención es un acuerdo de partenariado que incluye provisiones comerciales y de ayuda y un foro para la discusión política. El grupo ACP está formado por 48 estados africanos, 15 estados del Caribe y 8 estados del Pacífico. La UE incluye a los 15 estados miembros. La Convención actual, Lomé IV, finaliza el próximo 29 de febrero del 2000 y su presupuesto para el periodo 1995-2000 es de 14.625 millones de ecus.

La Convención de Lomé facilita ayuda humanitaria a víctimas de desastres o de guerras civiles. También existe apoyo para la cooperación regional y para proyectos de infraestructura como la construcción de carreteras o el desarrollo portuario. En los últimos años,  ha existido financiación disponible para los países ACP que llevan a cabo Programas de Ajuste Estructural. La Convención ayuda a las exportaciones de los países ACP a través de sistemas de estabilización de precios  como el STABEX y el SYSMIN y de todo un marco de tarifas y cuotas preferenciales. Existen protocolos especiales para el azúcar, el plátano, la ternera, el cordero y el ron.

Además, la Convención tiene un aspecto político, basado en los principios de la democracia, derechos humanos y el ejercicio de la ley. Existe una Asamblea UE-ACP que se reúne dos veces al año. Al ser un acuerdo multilateral basado en el principio de partenariado , existe una mayor igualdad entre los distintos estados a la hora de negociar que en los acuerdos bilaterales.

El documento de posicionamiento de WIDE sobre el futuro de la Cooperación al Desarrollo UE-ACP se publicó en abril de 1997. Incluye: un repaso de aquellos aspectos que la Convención de Lomé recoge respecto a los derechos de las mujeres y la eliminación de la discriminación en razón del sexo; una parte que explica que significa "género" y "análisis de género"; un análisis que expone las razones de este debate acerca del vínculo UE-ACP; una crítica del "Libro Verde " de la Comisión de 1996 desde la perspectiva de género y algunas recomendaciones de WIDE. Hay copias de este documento disponibles en la oficina de WIDE, 70 rue de commerce, 1040 Bruselas, Bélgica. (322)545 90 70.
 

2. EFECTOS PRÁCTICOS DE LA CONVENCIÓN DE LOME SOBRE LAS MUJERES EN LOS PAISES
    ACP
 

2.a. Ayuda a Proyectos y Programas

Entre 1995 y 1999 un total de 14.625 MECU ha sido destinado a la Convención de Lomé como "ayuda al desarrollo"- la mayoría a proyectos y programas-. Sin embargo, a pesar de los compromisos de la UE y los ACP para eliminar la discriminación por sexo, los hombres han sido los principales beneficiarios de estos proyectos y programas. Como la mayoría del equipo que define las políticas y de las personas que toman las decisiones son hombres, los proyectos y programas están mayoritariamente diseñados e implementados por hombres.

Existen muy pocos estudios publicados del impacto sobre las mujeres de los proyectos y programas de Lomé,  pero hay uno importante terminado en 1990 que ofrece  contenidos interesantes.(1)

Este estudio consiste en la evaluación de nueve proyectos (financiados por la Comisión Europea) en Botswana, Burkina Faso, Camerún, Kenia, Niger, Swazilandia, Togo y Zambia y muestra que la "integración de las mujeres en el desarrollo" varía de uno a otro considerablemente y está lejos de alcanzar un nivel satisfactorio. En sólo dos de los nueve proyectos (Burkina Faso y Botswana), las mujeres participaban en buena medida en diferentes actividades como  provisión de crédito, gestión y comercio local. En dos proyectos (Zambia y Swazilandia) la participación de las mujeres aumentaba a un nivel moderado. En el resto de los proyectos, la participación de las mujeres era baja. (2)

La principal lección aprendida de este estudio fue que las mujeres no se benefician automáticamente de los proyectos, es más, que a menudo, éstos conducen a  "un aumento de la carga de trabajo de las mujeres sin reportar ningún beneficio"(3). De los siete proyectos que tenían como objetivo incrementar el ingreso de la población rural, sólo tres lograron "mejorar el acceso a la tierra, al crédito, a la tracción animal, comercialización o recursos". (4)

Un resultado desalentador de la evaluación fue el hecho de que " la mayoría de los proyectos no habían tenido un impacto positivo sobre el papel social de las mujeres, porque no se les había ofrecido la posibilidad de participar en las nuevas estructuras de gestión establecidas" (5). De hecho, en muchos casos la situación de las mujeres había sido incluso debilitada. El informe señala que esta falta de participación de las mujeres tiene una influencia negativa en "la relación coste-eficiencia, efectividad-  sostenibilidad de los proyectos"(6).

Desde este estudio de 1990, la Comisión Europea ha hecho algunos esfuerzos por integrar la perspectiva de género en los proyectos y programas. Se ha establecido una sección de género en la DGVIII con su propia línea presupuestaria (5 MECU compartidos con DGIb para 1998). En estos momentos,  la responsable de éste área está trabajando en la formación y la sensibilización del personal contratado, y en la integración de la perspectiva de género en el ciclo de los proyectos y programas. A pesar de haber realizado un valeroso trabajo,  la escasa plantilla de la sección de género no ha logrado integrar ésta perspectiva de género en los proyectos y programas de Lomé de forma significativa.

Desde junio de 1995,  se ha impuesto la obligación de rellenar un cuestionario de género, basado en los criterios del Grupo de Expertas  “Mujeres y Desarrollo” del Comité de Ayuda al Desarrollo de la  OCDE , a todas las propuestas de financiación por encima de los 2 MECU que se presenten al Comité del Fondo Europeo de Desarrollo (FED). Una primera revisión de las 57 propuestas presentadas entre junio de 1995 y abril de 1996 muestra que sólo alrededor del 25 % de los proyectos incluía el cuestionario. Sólo dos de los 57 incluían a las mujeres como parte del grupo objetivo en los principales componentes del proyecto (MED-integral) o incorporaban a las mujeres como el principal grupo beneficiario (MED-específica). Entre Mayo y Octubre de 1996, hubo más propuestas que incorporaron este cuestionario (el 80%). Sin embrago, en este periodo, sólo tres de las 24 propuestas podrían ser calificadas como MED-integrales o MED-específicas.

Esto muestra que la gran mayoría (21 de 24) de las propuestas de proyectos y programas presentadas en el marco de la Convención de Lomé hasta mediados de 1996 no incluían a las mujeres como parte del grupo objetivo.(7)
 

2.b. Programas de Ajuste Estructural

Entre 1995 y 1999, la UE dispone de 1.400 MECU para los países ACP que estén sometidos a Programas de Ajuste Estructural. La UE colabora en este campo con los donantes internacionales, como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. Diversos estudios muestran que el beneficio para las mujeres en estos programas es más que cuestionable.

"Los cultivos para la exportación  están generalmente bajo el control de los hombres". Ingrid Palmer 1995

En lugar de reducir la desigualdad entre mujeres y hombres, las políticas de Ajuste Estructural apoyadas por la UE en el marco de la Convención de Lomé han tenido como resultado un incremento de la disparidad entre los géneros a nivel micro (hogares y pequeñas empresas). Ingrid Palmer, en su informe de 1995: "Género y Ajuste Estructural en la agricultura de Tanzania", explicaba como las reformas políticas a nivel macro habían hecho a las mujeres trabajar más duro en las granjas familiares, restándoles el acceso y control de los recursos:  "Las reformas políticas mejoran los términos comerciales de la agricultura y aumentan los precios de los cultivos para la exportación en relación a los precios de los cultivos de subsistencia. Esto genera un mayor esfuerzo en toda la agricultura, pero también un esfuerzo selectivo que favorece las exportaciones. Los cultivos  para exportación están generalmente bajo el control de los hombres. Se reduce la importancia relativa de la producción de subsistencia en relación  al despliegue total de recursos de la granja familiar/hogar. Esto puede tener diferentes consecuencias:

- Las mujeres son obligadas por sus maridos a trabajar más en los cultivos para la exportación.
- Parte de la tierra de las mujeres para el cultivo de subsistencia puede ser puesta al servicio de los cultivos de exportación induciendo un cambio en el trabajo de las mujeres hacia los cultivos para la exportación de los hombres.
- El tiempo de trabajo de las mujeres siempre es limitado, por lo que este esfuerzo adicional se traduce en una reducción del tiempo a emplear en su autoabastecimiento, el bienestar de la familia y el cuidado de lo niños/as.

Los resultados del estudio de Palmer son confirmados por una extensa bibliografía sobre los efectos negativos de los Programas de Ajuste Estructural en  las mujeres.(8)

Siguiendo estos estudios, WIDE y CEEWA (el Consejo por el Empoderamiento Económico de las Mujeres en África) hicieron un llamamiento en 1996 a la UE y otros donantes internacionales a "ajustar el ajuste" a través de: la protección del gasto público esencial, la inclusión de las mujeres en el diseño de las reformas económicas, la superación de las brechas de género en el ámbito financiero  y la reducción de los sesgos  de género en la financiación de los presupuestos gubernamentales, la inversión en capital físico, humano y social desde la base de la equidad de género, la transformación de los factores de producción para disminuir los riesgos económicos en lugar de potenciar las exportaciones y una mejora en el alivio de la deuda externa. (9)

Sin embargo, en 1997 la UE no ha incorporado todavía indicadores concretos de género en el diseño, la implementación o la evaluación de los programas de ajuste estructural. La UE está comprometida,  en el marco de su coordinación con otros donantes en el "Programa Especial para África", a la integración de las cuestiones de género, pero hasta ahora, no se ha hecho nada concreto en este sentido.
 

2.c. Acuerdos, preferencias  y relaciones comerciales

La Comisión Europea no ha publicado ningún estudio que muestre como las preferencias comerciales de la UE inciden en las mujeres.

Si existe, sin embargo, una amplia literatura sobre la importancia del comercio para las mujeres, la contribución de las mujeres al comercio y los efectos del comercio internacional sobre las mujeres (10). Este asunto no puede separarse de la posición general de las mujeres en la sociedad, de su papel y posición en los hogares, ni de la evolución de la economía internacional.

Si partimos de la diferenciación que realiza Susan Joekes sobre las tendencias en el comercio mundial:

- comercio de materias primas (agrícolas y minerales)
- comercio en productos manufacturados,
- comercio en servicios (turismo, pesca, telecomunicaciones, seguros financieros, servicios empresariales modernos de varios tipos, etc), (11)

apreciamos que la mayoría de las mujeres en los países ACP, sobre todo en África, se encuentra estancada en la primera categoría, y en los niveles más bajos de las segunda y la tercera. Esta situación se contrasta con el hecho de que las mujeres han jugado papeles decisivos  en el comercio y que en algunos países, como Ghana y Nigeria,  el mercado ha estado virtualmente en manos de estas desde hace siglos. Con la independencia y modernización de la economía de las ex-colonias las mujeres han sufrido cambios negativos en sus papeles y en su posición en la sociedad. Los hombres comenzaron a involucrarse en el comercio a gran escala y a actuar como intermediarios entre las mujeres comerciantes a pequeña escala y las compañías internacionales. Las mujeres se encontraron - en gran cantidad y en creciente competencia con las demás- al final de la cadena, comerciando con un tipo de productos con un valor en disminución o sin valor alguno en el mercado.(12)

Mientras la liberalización del comercio ha tenido, sin duda, consecuencias positivas para ciertos grupos de mujeres en Asia y en algunos países de América Latina y el Caribe (13),  sus efectos han sido masivamente negativos para las mujeres inmersas en la producción agrícola y de manufacturas  y en  el comercio en el África Sub-Sahariana. (14) Susan Joekes afirma:

"El problema es que, por un lado, el sector exportador de productos no manufacturados ha prosperado empleando a las mujeres directamente o impulsando negocios en el sector informal,  y por otro, la competitividad en las importaciones ha dañado la producción de artesanías en la que las mujeres están involucradas, como la producción de bolsas de fique en Kenia, que actualmente está  perdiendo cuota de  mercado por la importación de imitaciones que se producen de forma masiva en el Sur de Asia” (15).

Una de las razones principales por las que las mujeres en África han salido perdiendo, es que su posición en la sociedad ha impedido que se beneficien de las posibles ganancias derivadas de la producción para la exportación. Las mujeres están involucradas en actividades menos prestigiosas que los hombres; el ingreso adicional es controlado por sus maridos; el aumento de las cargas de trabajo tiene efectos muy negativos para su salud, la asistencia de las niñas a la escuela se ve disminuida. Otra de las causas es que la producción para la exportación , sobre todo de productos alimenticios, puede tener efectos desastrosos sobre el control de la tierra por las mujeres  y puede poner en peligro su autosuficiencia. El establecimiento de nuevos tipos de producción, como la horticultura  en Kenia y Zimbawe, a menudo vienen acompañados por daños irreparables para el medio ambiente y graves costes para la salud de las mujeres. La pesada carga de los programas de Ajuste Estructural sobre las mujeres en esta región disminuye en gran medida sus posibilidades y perspectivas de futuro. Con toda seguridad, esta situación se verá agravada  si las reglas establecidas por la OMC son aplicadas en todos los países ACP y no se toman medidas efectivas para evitar las consecuencias.
 
En el Pacífico, ha aparecido un sector de exportación apoyado por las preferencias de Lomé que emplea a un gran número de mujeres. Sin embargo, como argumentamos en las secciones 3-d y 4.b estos empleos son frecuentemente inseguros, mal pagados y se espera todavía de las mujeres que se ocupen de la mayoría del trabajo doméstico y de cuidado de la comunidad.
 

2.d. STABEX, SYSMIN, subsidios a las tasas de interés, fondos regionales de cooperación y a
         capital a riesgo

STABEX y SYSMIN son sistemas de estabilización de precios de las exportaciones de materias primas y minerales de los países ACP. Para el periodo 1995-1999 se dispone de 1 800 MECU y 575 MECU, respectivamente.  La Comisión no utiliza el análisis de género en ninguna fase del ciclo de esta financiación. No existen estudios publicados sobre el efecto que tienen sobre las mujeres. De igual manera, el análisis de género no ha sido incluido en el apoyo a las tasas de interés (370 MECU en este periodo), cooperación regional (1 300 MECU) y capital a riesgo (1 000 MECU).
 

2.e.   Ayuda de emergencia y asistencia a  población refugiada

La ayuda de emergencia y a población refugiada es gestionada por la Oficina Europea de Ayuda Humanitaria (ECHO), creada en 1992. El presupuesto de 250 MECU destinado a Lomé IV (1995-99) se agotó rápidamente tras el comienzo de las operaciones de ayuda a Ruanda. Desde entonces se han buscado recursos adicionales de fondos anteriores de Lomé y del presupuesto general de la UE.

En diciembre de 1996, el Consejo de Cooperación de la Unión Europea llegó a una serie de "Conclusiones" sobre la cuestión de género y la ayuda de emergencia, pero hasta ahora, no se ha publicado una evaluación de género concreta sobre esta modalidad de ayuda de Lomé y la perspectiva de género no se ha integrado en las operaciones de emergencia.
 

2.f. Resumen de los efectos sobre las mujeres de los instrumentos de Lomé

Para resumir, a parte de algún elemento positivo como es la utilización de indicadores (WID) en la ayuda a proyectos y programas, se puede afirmar  que las mujeres son totalmente ignoradas por los instrumentos de Lomé (Programas de Ajuste Estructural, preferencias comerciales, STABEX, SYSMIN, subsidios a tasas de interés, fondos de cooperación regional, capital riesgo y ayuda de emergencia y a población refugiada) en todas las fases de diseño, implementación y evaluación. Hay una carencia exagerada de datos desagregados por sexos. Los programas indicativos nacionales carecen de un análisis de género y en los informes anuales apenas se menciona a las mujeres. Un ejemplo típico lo constituye un documento, publicado por la Comisión en 1997, informando de la Cooperación de la UE con Zimbabwe en el marco de la Convención de Lomé . Este informe carece de un análisis de género y realiza una sola referencia a los fondos para "mujeres en el desarrollo", la única afirmación que aparece a continuación es "se han financiado proyectos importantes de acuerdo a esta línea". (16)

Durante 1997, las mujeres de los países ACP han participado en el debate sobre el futuro de la cooperación al desarrollo UE-ACP a través de seminarios y publicaciones. Algunas de sus críticas son recogidas en este documento.
 

 
3. CRÍTICAS Y ALTERNATIVAS DE LAS MUJERES DEL SUR. ANALISIS DE LA POLITICA DE LA
    UE Y PERSPECTIVAS ALTERNATIVAS

3.a.   La Convención de Lomé, la Globalización de la Economía y la situación de las Mujeres en
         África.
 

Las mujeres africanas sienten que existe un desequilibrio entre el compromiso de crear un clima que favorezca el empoderamiento económico de las mujeres, señalado en la Convención Lomé IV y los efectos prácticos de la Convención sobre la situación económica de las mujeres en los países africanos.

En un taller de ONGs de África Occidental, celebrado en Dakar, en septiembre de 1997, Soukeyna Ndiaye Ba,  de Microfin Afric, declaraba: " La globalización ha obstaculizado la mejora de la vida de las mujeres. Las medidas de liberalización comercial, como la reducción de tarifas de importación y  la armonización de criterios, han beneficiado a las empresas comerciales en el Norte que poseen el capital y monopolizan la tecnología. El Norte utiliza estos instrumentos para aumentar su control sobre la economía mundial. Las mujeres del África Occidental que carecen de capital, educación e información no pueden beneficiarse de este comercio global. Por el contrario, estamos siendo excluidas, lo que produce efectos sociales y culturales negativos. Las reformas económicas y políticas no han tenido en cuenta las necesidades, las condiciones de vida y las numerosas limitaciones - social y culturalmente - que las mujeres tenemos que enfrentar".

La Coalición Nacional de Mujeres (Sudáfrica) afirmaba en un encuentro de ONGs ( mayo 1997 - Dakar) que  " los acuerdos comerciales existentes excluyen en gran medida a las mujeres que son las actoras principales en el nivel productivo y que constituyen más del 50% de la población africana".

Es más, el sector informal, que representa una parte importante de las actividades económicas de las mujeres en África, es rechazado por las reglas internacionales de comercio. "El análisis de la política macroeconómica está basado en las economías modernas del Norte. Sin embargo, en África Occidental el sector informal constituye una parte muy importante de la economía. El 90% de las mujeres trabajan en el sector informal y el 70% de la población que integra el sector informal son mujeres", afirmó Soukenya Ndiaye Ba, de Microfin Afric.

Durante 1997, las mujeres africanas argumentaron que las reglas establecidas por la Convención de Lomé sobre comercio internacional en lugar de mejorar el nivel de vida de las mujeres africanas, han aumentado la pobreza en la mayoría de los países del continente, especialmente en el caso de las mujeres.
 

3.b. El Sector Social y la Convención de Lomé

Las mujeres africanas consideran que el apoyo a los países ACP debe incluir el apoyo al sector social.

La Coalición Nacional de Mujeres Sudafricanas sugería que " los principales puntos de atención del periodo post-Lomé IV deben incluir programas de inversión a largo plazo en los sectores sociales y en particular en educación, salud, agua y saneamiento, eliminación de las desigualdades de género y construcción de infraestructura social. La condición de las mujeres es un factor extremadamente decisivo en la emergencia de una ciudadanía basada en la igualdad entre los sexos".

"El desarrollo genuino no puede y no debe considerarse sólo desde el ángulo del crecimiento económico y el movimiento de bienes y servicios. Por muy importantes que estos sean, sólo deben tenerse en cuenta como medios para alcanzar un desarrollo completo y multidimensional de la comunidad humana".

Las mujeres africanas sostienen que existe una contradicción entre los intentos por reducir la pobreza, por un lado, y los de reformar la economía, por el otro.
"El impacto sobre las mujeres y la infancia a nivel social no es tenido en cuenta", afirmaba Seynabu Tall, de UNIFEM Dakar, en septiembre de 1997.
 

3.c. La inaccesibilidad de la Convención de Lomé para las Mujeres

¿Han sido capaces las mujeres africanas de sacar beneficios de los instrumentos de Lomé?.

"Los beneficios para las mujeres de la Convención de Lomé han sido muy limitados. Algunos de sus efectos han sido incluso perjudiciales. La ayuda ha sido más en forma de apoyo presupuestario y estabilización de estructuras macroeconómicas,  que a la financiación de proyectos específicos que podían beneficiar a las mujeres. A pesar del énfasis puesto sobre el sector privado existe todavía una pobreza masiva, sobre todo entre las mujeres. El efecto sobre las mujeres es difícil de medir, ya que no existen estadísticas desagregadas por sexos. Los instrumentos de la Convención de Lomé son inaccesibles para la sociedad civil, se los apropia el Estado, tienen procedimientos complicados y son difíciles de leer", declaraba Fatima Myriam Vincent, WAWA-ECOWAS, en el taller de ONGs de África Occidental (septiembre 1997- Dakar).

Seynabou Tall (UNIFEM Dakar) identificó otros de los factores limitantes que han producido la infrautilización de los instrumentos de Lomé por las mujeres:
"la inaccesibilidad de los documentos que son difíciles de leer, la falta de análisis de género, de directrices y de metodología para integrar el género en los proyectos y la falta de bancos de datos a nivel regional y nacional”.

Sin embargo, WAWA-ECOWAS reconoció que "las mujeres se han beneficiado de los intrumentos de la Convención en la medida en que estos han conducido a la realización de programas especiales para las mujeres, a través de la creación de Ministerios de Asuntos de las Mujeres, el apoyo a la exportación de productos básicos agrícolas y la ayuda específica a ONGs".
 

3.d. Preferencias Comerciales: ¿palos o zanahorias para las mujeres del Pacífico?

El proceso de globalización de la economía también ha influido en los países del Pacífico. Amelia Rokotiuvuna, de YWCA  Fiji/Pacífico, en un documento titulado "El paradigma de género- Una perspectiva de las ONGs de mujeres del Pacífico"  sostiene que " en particular, el periodo de Lomé IV se caracteriza por una aplicación intensiva de políticas nacionales, programas y reformas destinados a aumentar la integración de las economías de las islas en la economía global".

Las organizaciones de mujeres del Pacífico perciben un impacto de género diferenciado de las reglas comerciales internacionales sobre las vidas de mujeres y hombres. La oficina regional de UNIFEM en el Pacífico afirma que " las condiciones particulares y la posición relativa de las mujeres vis a vis con los hombres en los países de las islas del Pacífico, tanto en términos de las tradiciones, como en la falta de acceso y control sobre recursos económicos claves (ej. tierra) hacen a las mujeres más vulnerables a las políticas económicas que ignoran la perspectiva de género. Teniendo en cuenta los múltiples papeles de las mujeres - tareas domésticas, actividades de generación de empleo/ingreso, responsbilidades comunales- y la responsabilidad principal del hombre como el que "gana el pan" para la familia, las políticas comerciales y los enfoques de desarrollo tienen un impacto diferente para los hombres que para las mujeres".

Sin embargo, éstas organizaciones de mujeres, son conscientes de que los Estados del Pacífico se han beneficiado de las tarifas preferenciales para productos específicos como el azúcar, el atún o las prendas de vestir, que han mejorado las condiciones de vida de las mujeres.
 

PAFCO Enlatado de atún en Fiji

"El enlatado de pescado, situado en Levouka, Fiji, emplea a un 90% de mujeres como fuerza de trabajo. El atún goza de un tratamiento preferencial de  exportación  en el mercado de la UE. Ha supuesto una cantidad de empleo importante para las mujeres de la provincia. Es la principal fuente de supervivencia de la población de Levouka y el motor de la economía de la provincia de Lomaiviti. El empleo de las mujeres ha contribuido a las ganancias familiares. Las necesidades educativas de la infancia han sido cubiertas y las necesidades de alimentación de la familia han sido aseguradas".

"Sin embargo, existen algunos costes sociales. El traslado a la ciudad donde se sitúa esta empresa de enlatado ha facilitado el camino a los problemas relacionados con la salud, debidos a la gran concentración de personas. Además, como la mayoría de las mujeres está empleada en el enlatado, deja de lado su papel tradicional de atención a las necesidades familiares, lo que tiene un impacto en el estado nutricional de las/os  niñas/os y del resto de la familia (ej. aumento de la malnutrición)".

Puede asumirse que acuerdos comerciales como éstos en el marco de la Convención de Lomé,  que permiten un acceso garantizado en los mercados de la UE a precios más altos que los mundiales y favorecen el desarrollo de la Industria del Pacífico que emplea mayoritariamente a mujeres, han mejorado la situación de las mujeres. Pero, el desarrollo de las industrias del Pacífico tiene también varios efectos negativos en la salud y la nutrición de las mujeres trabajadoras y de sus familias.

En el ejemplo del enlatado de atún en Fiji éstos efectos negativos serían "el crecimiento de problemas sociales de carácter general en los poblados debido a la ausencia de las mujeres y de su capacidad como supervisoras de los hogares  y la caída del valor nutricional de la alimentación  a causa de la dependencia de la comida enlatada en lugar de los alimentos frescos. Esto es indicativo del sistema de división del trabajo en las áreas rurales donde las mujeres se quedan en casa al cuidado del bienestar de la familia. En el proceso de cambio del papel económico  de las mujeres, no se ha tenido en cuenta el efecto que esto tiene sobre el papel en el cuidado de la familia y, por tanto, las contradicciones existentes entre ambos", resaltó UNIFEM.

La Oficina Regional de UNIFEM en el Pacífico, en su documento: " Intróduciendo el género en las opciones económicas: Retos para el Comercio, la Ayuda y la Convención de Lomé. Octubre 1997", señalaba   que el empleo que se ha facilitado a las mujeres del Pacífico "responde a sus necesidades prácticas de ingreso, pero las condiciones en las cuales las mujeres trabajan pueden no conducir a sus intereses de género a largo plazo: mejores condiciones de trabajo y acceso al empleo cualificado..."

UNIFEM sugiere que "es primordial mirar al comercio y a la ayuda no sólo en términos de su dimensión económica, sino también de su impacto social en los sectores vulnerables: mujeres y grupos de bajos ingresos... Los Gobiernos tienen que revisar y reconsiderar sus compromisos legales y políticos sobre la equidad y la igualdad de género”.
 

3.e. Desarrollo y Comercio desde la perspectiva de género

Las mujeres del Pacífico mantienen la necesidad de analizar el régimen de la OMC con "gafas de género" para estudiar su impacto diferenciado en mujeres y hombres. Subrayan que "el impacto de los acuerdos sobre comercio y ayuda será siempre VIVIDO y ENFRENTADO por hombres y mujeres que tienen roles de género: en el hogar en la fabrica o empresa, en la comunidad".

En el documento titulado "El paradigma de Género- Una perspectiva de las ONGs de mujeres del Pacífico", Amelia Rokotiuvuna subraya que " la idea de hacer compatibles con la OMC las relaciones UE-ACP es una gran preocupación para las mujeres de la UE y de los países ACP, ya que el régimen de la OMC no ha sido sometido a un análisis de género, ni a una evaluación de su impacto de género. Los estudios sobre el impacto de los programas de ajuste estructural de las instituciones de Breton Woods, que tienen como objetivo la reforma de las economías para que puedan capear la tormenta de la globalización, muestran que éstos aumentan la marginación y empobrecen a las mujeres, especialmente cuando las políticas públicas no alcanzan a promover un desarrollo humano".

"Las condiciones de entrada a la fraternidad de la OMC son las mismas que los paquetes de políticas y programas que se incluyen en los Programas de Ajuste Estructural. Lo que significa que si estas iniciativas políticas han demostrado acentuar las disparidades de género y la marginación, la idea de hacer compatibles con la OMC las relaciones UE-ACP no es bien recibida, y peor aún cuando carece de un análisis de género. También es significativo que la OMC, a diferencia de la UE y los páises ACP no ha contraído compromiso alguno en la Declaración de Beijing y la Plataforma de Acción, ni mucho menos consta de algún imperativo específico para reducir la disparidad de género o introducir el análisis de género", continúa Rokotuivuna.

Además, afirma que  "los compromisos de la UE y los países del Pacífico muestran que los objetivos y metas del partenariado UE-ACP divergen sustancialmente de aquellos que se derivan de la posición de la OMC sobre la igualdad de género y el avance de las mujeres".

"Uno de los progresos más significativos de la UE hacia la igualdad de género es la aprobación de la Resolución sobre Género por el Consejo de Ministros en 1995. Esta Resolución no sólo recoge la importante contribución de las mujeres al desarrollo, sino que va más lejos, haciendo un llamamiento al análisis de género, la reducción de las desigualdades de género y la provisión de recursos adecuados para su cumplimiento. En la misma línea, La Declaración de Noumea sobre Desarrollo Sostenible para las Mujeres y la Plataforma de Acción del Pacífico de mayo de 1994 enuncian su determinación y una amplia gama de estrategias sobre trece áreas críticas para el adelanto de las mujeres. A esto se añade el hecho de que ocho de los estados del Pacífico incluidos en Lomé han respondido al llamamiento de Naciones Unidas y han contraído compromisos específicos en la Conferencia de Beijing."

Para concluir, Amelia Rokotiuvuna declaró que  " los hechos encontrados son muy  edificantes y deben servir como advertencia de que los regímenes que pretenden facilitar la globalización necesitan ser estudiados muy en detalle antes de ser aceptados. Sería prudente para la UE apoyar una asesoría sobre el impacto de género del régimen de la OMC y de los Programas de Ajuste Estructural" en los países ACP para establecer la forma específica en que éstos afectan a las mujeres".
 

3.f. El Sector Social en el Pacífico y la Convención de Lomé

Las organizaciones de Mujeres del Pacífico resaltaron que el bienestar de los grupos vulnerables, incluidas las mujeres, debe ser la prioridad de la cooperación al desarrollo de la UE  con los países del Pacífico. Como en el caso de África, las mujeres sienten que el sector social ha sido omitido en la Convención de Lomé.  UNIFEM declaró que  " la cuestión más importante que debe ser puesta de manifiesto en la evaluación sobre el impacto de la ayuda al desarrollo es la preocupación por la responsabilidad social en la implementación de los proyectos.... Mientras que Lomé IV es bastante avanzada en términos de su preocupación por el desarrollo humano y la equidad de género, con las mujeres como sector prioritario, la implementación de los proyectos en los países del Pacífico no responde a esta orientación en la actualidad."

Varios ejemplos muestran la falta de perspectiva de género en los proyectos de desarrollo. UNIFEM  ha observado que en los países del Pacífico, "todas las mujeres empleadas en el sector manufacturero lo abandonan  durante las edades de cuidado de los niños/as (15-45 años). Para aquellas que tienen hijos/as, intentar mantener su papel como madres y proveedoras de ingreso puede ser una carga sobredimensional. En este proceso, la mayoría termina trabajando una doble o triple jornada. Si se hubiera llevado a cabo un análisis de género en este sector,  se habría tenido en consideración la necesidad de facilitar centros de día para cuidados, servicios sanitarios y transporte para las mujeres que trabajan hasta la noche.

UNIFEM resaltó también que "los grandes proyectos (carreteras, plantas hidroeléctricas, etc...) no incluyen elementos para evaluar como afectan a las mujeres. Cada día, la realidad muestra como las mujeres son las principales usuarias del agua y de los recursos energéticos, en función de sus papeles domésticos en el hogar. En Samoa Occidental, se señaló que los hogares son los segundos consumidores principales de electricidad. Sin embargo, en los proyectos sobre plantas hidroeléctricas,  no se indica si las mujeres son consideradas en el desarrollo e implementación del proyecto. "

"En Tonga, las mujeres generalmente no pueden poseer la tierra, aunque pueden arrendarla. En la medida en  que un número considerable de mujeres trabajan en la agricultura, los microproyectos que han sido implementados podrían haber sido diseñados para posibilitar a las mujeres maximizar el uso de la tierra  y acceder a créditos", sugirió UNIFEM.

Se destacó además la ausencia de datos para evaluar el impacto social de los proyectos de desarrollo. UNIFEM apuntó que " ante la ausencia de datos sobre los proyectos de desarrollo en los ocho países de las Islas del Pacífico se sugiere una evaluación de impacto que subraye los efectos de los proyectos de desarrollo en los sectores sociales, en las mujeres en particular, que puede ser negociada por ambas partes (la UE y los gobiernos del Pacífico). En base a los resultados de esta evaluación de impacto, deben ser revisadas las líneas directrices para la futura ayuda al desarrollo de forma que se tengan en cuenta los aspectos sociales de los proyectos de desarrollo, con una especial atención sobre la equidad y la igualdad de género".

De este modo, las mujeres de los países del Pacífico recomiendan la provisión de proyectos de desarrollo destinados al sector social. " Los fondos específicos para el beneficio de los sectores sociales en las áreas de salud, educación y microempresas dirigidos a  los grupos de bajo ingreso  deben tener máxima prioridad en los programas de desarrollo", defiende UNIFEM.
 

3.g. La infrautilización de la Convención de Lomé por las Organizaciones de Mujeres del Pacífico

La inaccesibilidad de la Convención de Lomé también fue criticada por las  mujeres del Pacífico. Se identificaron los siguientes problemas:

- La inaccesibilidad de los documentos y, por lo tanto, la carencia de concienciación sobre la importancia de las provisiones de Género y Desarrollo (GED) en la Convención de Lomé por parte de las organizaciones de mujeres y las instituciones gubernamentales que se ocupan de la cuestión de la mujer;

- La ausencia de una "guía  amiga" para usuarios/as sobre la Convención;

- El bajo nivel de concienciación y de apreciación de las cuestiones de género y la carencia de capacitación para el análisis de género  de los Funcionarios/as Nacionales de Ordenación, planificadores/as, y personas en puestos de toma de decisión, tanto en los gobiernos como en el sector privado beneficiarios de la ayuda de la UE;

- La ausencia de líneas directrices sobre como integrar la dimensión  de género en el ciclo del proyecto

- El bajo nivel de concienciación y de apreciación de las cuestiones de género y la carencia de capacitación para el análisis de género  del personal de la UE en el terreno y, como consecuencia, la inadecuada monitorización del impacto de género en todas las fases del proyecto por el personal supervisor;

- Los largos y complicados procedimientos para acceder a la ayuda de la UE para microproyectos,  que dispone de una cantidad de fondos muy reducida.

-  La inexistencia de una propuesta de formato de proyectos "amiga" del usuario/a.

En el futuro, debería distribuirse una adecuada información sobre la Convención de Lomé y su relación con el desarrollo,  para que actores clave como las ONGs, organizaciones de mujeres y el sector privado puedan participar  en cuestiones que les están afectando", aconsejó UNIFEM  ..." La UE debería  simplificar los procedimientos relacionados con las solicitudes de proyectos, y racionalizar el acceso a los recursos de desarrollo por parte de las ONGs, las organizaciones de mujeres y el sector privado local, utilizando un enfoque "amigo del usuario".
 

3.h. Las ONGs del Pacífico y el futuro de las Convención de Lomé

Las ONGs del Pacífico reciben satisfactoriamente la idea de introducir la dimensión de género en la Convención de Lomé. Sin embargo, les preocupa la falta de capacidad dentro de la Comisión Europea para implementar sus propios objetivos en los programas y las relaciones de partenariado. " La lentitud en la liberación  de la ayuda y su sesgo hacia los grandes proyectos hace el acceso casi imposible a las organizaciones de la sociedad civil. Como consecuencia de la ausencia de las organizaciones de mujeres en el diseño y la implementación, los ciclos del proyecto continúan sufriendo "ceguera" de género. No se ha llevado a cabo una evaluación sistemática de los beneficios sociales de los proyectos y continúa existiendo una necesidad de desarrollar mecanismos para evaluar y monitorear las cuestiones relativas a la equidad y la igualdad de género, así como de priorizar la incorporación de la perspectiva de género de forma transversal en la ayuda y el comercio", destacó UNIFEM.

En mayo de 1997, el Centro de Recursos del Pacífico (PCRC) y UNIFEM  reunieron en Fiji a representantes de ONGs del Pacífico, de organizaciones de la iglesia, de organizaciones de mujeres, del sector privado local y de los gobiernos para establecer un diálogo amplio y continuado sobre el futuro de la Convención de Lomé y sus implicaciones para el Pacífico.

Amelia Rokotuivuna, representante de YWCA en Fiji/Pacífico afirmó que " El trabajo y las preocupaciones sobre desarrollo humano de las ONGs deben ser recogidas por los países de la UE y ACP. Una expresión concreta de este deseo sería que los Gobiernos de la UE y los  ACP apoyarán y fortalecieran a aquellas ONGs que están trabajando sobre la igualdad de género, la justicia social y los derechos humanos".
 

3.i. Sondeo general sobre la opinión de las mujeres caribeñas acerca de la Convención de Lomé

Con la intención de identificar que tipo de cooperación al desarrollo entre la UE y los ACP desean las mujeres en el Caribe, WIDE diseñó un cuestionario que fue respondido por mujeres caribeñas de numerosas organizaciones de mujeres en octubre de 1996. Los resultados de este cuestionario reflejan lo siguiente:

- Muchas mujeres caribeñas no saben demasiado a cerca de los mecanismos de la Convención de Lomé. "Nos gustaría aprender sobre la Convención de Lomé antes de poder hablar sobre su impacto en las mujeres de nuestro país, " declararon the Partners of the Americas y el Consejo de Mujeres Coordinador- Antigua y Barbuda. Se preguntaban sobre los procedimientos para solicitar ayuda. Esto demuestra la inaccesibilidad de la Convención de Lomé para muchas mujeres caribeñas.

- La mayoría de las mujeres sostenía que la Convención de Lomé no había mejorado de forma significativa la situación de las mujeres. " El beneficio para las mujeres en la región es muy limitado y esto lo muestra en primer lugar el nivel de mujeres pobres en el Caribe y, en segundo lugar, para el tipo de cosas en que los Gobiernos utilizan los fondos de Lomé", declararon algunas miembros de organizaciones de mujeres.

De acuerdo a la Organización de Mujeres y Desarrollo de Belize, la Convención de Lomé no ha ayudado a las mujeres en su país ya que "el trabajo de las mujeres está siendo explotado".

A parte  de la provisión de mejores redes de carreteras que hacen los traslados más fáciles a las campesinas , no existe mayor impacto", declara una mujer. La red de ONGs de Trinidad y Tobago para el Adelanto de las Mujeres comparte esta opinión.

Las ONGs del Caribe recomiendan que cualquier nuevo acuerdo entre la UE y los ACP debe incluir: " equidad de género y la participación de todos los grupos en el proceso de toma de decisiones, en el diseño, la implementación y seguimiento de los proyectos y programas. Se debe prestar más atención a la equidad y la igualdad de género y al empoderamiento de los grupos vulnerables", incluyendo las mujeres.

- Según las mujeres caribeñas, la cuestión más importante para el futuro de la cooperación al desarrollo UE-ACP es el empoderamiento de las mujeres.

- La educación fue citada por muchas mujeres como un medio para mejorar su condición de las mujeres. Otros medios mencionados son los programas de concienciación, el fortalecimiento de redes y asegurar un equilibrio de género en los proyectos financiados por fondos públicos y la promoción de leyes favorables a las mujeres.
 3.j. Conclusión

Parece que existe un consenso entre las mujeres de África, Caribe y Pacífico sobre el impacto negativo de la globalización de la economía en la vida de las mujeres. Sin embargo, las consecuencias parecen ser peores para las mujeres de África y Caribe que para las del Pacífico,  que se han beneficiado de nuevas oportunidades de empleo gracias a las preferencias comerciales.

Las mujeres de los países ACP subrayan que " existe una contradicción entre tratar de reducir la pobreza a través de la reforma de los sectores sociales y, por otro,  lado, promover acuerdos comerciales y reformas económicas que no tienen en consideración de que forma afectan , ya sea directa o indirectamente, a las vidas de las personas de los grupos más vulnerables, incluidas las mujeres". Los sectores sociales han sido dejados de lado en la Convención de Lomé.

También destacan el importante papel de las ONGs, como parte de la sociedad civil,  en la tarea de presionar a los gobiernos para que introduzcan las cuestiones de género de forma transversal en la cooperación al desarrollo y la política comercial. La mayoría de las organizaciones se queja de la inaccesibilidad de la Convención de Lomé para las mujeres.

La Organizaciones de mujeres de África, Caribe y Pacífico hacen varias recomendaciones para introducir la perspectiva de género de forma transversal en la cooperación al desarrollo (ver sección 5). Esperan que estas cuestiones sobre equidad e igualdad de género se conviertan en objetivo de los gobiernos y otros sectores clave de cara al presente y futuro de la Convención de Lomé y que sean traducidas en la implementación actual de la cooperación al desarrollo.

Para concluir, las mujeres de los ACP piensan que "el reto para los países que forman parte de la Convención de Lomé continúa siendo muy grande ya que los pueblos de los países ACP luchan para obtener mejores condiciones de vida y esperan vivir una VIDA DIGNA".

 4. LÍNEAS DIRECTRICES DE LA COMISIÓN EUROPEA PARA LAS NEGOCIACIONES

4.a.   Resumen de las nuevas "líneas directrices" de la Comisión Europea para las negociaciones,
        desde una perspectiva de género

En octubre de 1997, la Comisión Europea publicó " Las líneas directrices para el nuevo acuerdo de cooperación con los países de África, Caribe y Pacífico"(17). Este documento sugiere cinco grandes líneas políticas para las futuras relaciones UE-ACP:

1. Dotar al nuevo partenariado de una mayor dimensión política.
2. Situar el alivio de la pobreza como la pieza fundamental del nuevo partenariado.
3. Abrir la cooperación al partenariado económico.
4. Modificar completamente los procedimientos prácticos para gestionar la                     cooperación técnica y financiera.
5. Preservar los ACP como grupo a la vez que se introducen diferencias                          geográficas considerables.

Las primeras dos líneas mencionan la necesidad de mejorar la posición de las mujeres, la promoción de igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres y el objetivo clave de reducir la disparidad de género. Sin embargo, la tercera, cuarta y quinta ignoran completamente los derechos de las mujeres y el género, lo que significa que el documento contiene una incoherencia interna. WIDE opina que muchas de las políticas propuestas bajo la segunda mitad de estas "líneas directrices" de la Comisión arruinarán las promesas hechas en la primera mitad.

La Comisión está proponiendo un "nuevo contrato marco basado en una visión política compartida" (pg.3). Esto incluye una oferta "para contribuir al establecimiento de un entorno político que favorezca la igualdad de oportunidades..." (pag.9). La Comisión reconoce la necesidad de promover la posición de las mujeres" y que, ya que esto implica un cambio fundamental en las estructuras sociales y las relaciones políticas, no pueden ser tratados desde un punto de vista meramente técnico y económico (pag. 12).

Los Derechos Humanos, los principios democráticos y el gobierno de las leyes son en este momento elementos esenciales de las relaciones UE-ACP (18). La Comisión que señala " la universalidad e indivisibilidad de los Derechos Humanos fue manifestada en la Conferencia de Viena". La Comisión escribe: " Esto significa que los Derechos Humanos deben ligarse a las políticas para el progreso social, acceso a la educación, reducción de las desigualdades entre mujeres y hombres, respeto a las minorías, etc.”

En el ámbito legal, las "Líneas directrices" de la Comisión sugieren que el partenariado UE-ACP tiene que comprometerse a la promoción de la igualdad en la posición de las mujeres y ayudarlas a participar plenamente en la vida política. " La observación y funcionamiento del ejercicio de la ley, y en especial la justicia, funcionamiento, accesibilidad y transparencia del sistema legal son fundamentales tanto para los objetivos de derechos humanos como para los referidos al desarrollo social y económico. En todas estos campos, los países que integran el partenariado tendrán que comprometerse a prestar especial atención a la situación de las mujeres, promoviendo la igualdad en su estatus y apoyándolas para que jueguen un papel pleno en la vida política". (pag.13).

La segunda línea, convertir  el alivio de la pobreza en el punto fundamental del nuevo partenariado, reafirma el compromiso de la Comunidad Europea para la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres. El documento propone " el apoyo político a un marco de acción que conduzca a la igualdad de oportunidades y a la emergencia de una sociedad civil activa y organizada". Sostiene que "la dimensión social de la cooperación debe ser fortalecida ... por la consideración sistemática de la necesidad de mejorar la participación de las mujeres en la vida política, económica y social" (pag. 4).

"La igualdad entre mujeres y hombres va a ser incluida  como parte del nuevo "marco de referencia" para el diálogo sobre políticas y operaciones de ayuda de la U.E. (pag. 15). La Comisión reconoce las conexiones entre la reducción de la pobreza, la lucha contra la discriminación, en especial hacia las mujeres, y la protección del medioambiente y el comportamiento responsable de cara a las generaciones futuras. El alivio de la pobreza debe ser parte de una política más amplia que incluye la meta de "terminar con la discriminación contra las mujeres" (pag.16).

Una prioridad clave dentro del alivio de la pobreza será "el apoyo al crecimiento y las políticas para la competitividad y el empleo". La Comisión afirma " Debe prestarse especial atención  a la posición  de las mujeres  y a sus oportunidades para que participen en el ámbito económico y compartan los beneficios del crecimiento" (pag.17). Con la intención de restaurar la confianza de los operadores económicos e impulsar la creación de empleo, la Cooperación de la UE apoyará diversas áreas, entre ellas, en el ámbito de las políticas e instituciones laborales, "las prácticas no discriminatorias, en especial en lo que se refiere a las mujeres", y "reformas en las políticas dirigidas a mejorar el acceso, en especial para los grupos más vulnerables, a los recursos productivos, por ejemplo el derecho a la propiedad y el trabajo de la tierra, crédito y capital, educación y capacitación, tecnología y servicios de información, transportes y comunicaciones" (pag.18).

El apoyo a las políticas sociales tendrá como objetivo " mantener y aumentar gradualmente la financiación de los servicios sociales más importantes" y la adaptación de estos servicios a las necesidades locales . En este campo, junto con la cooperación descentralizada, "la UE otorga una particular importancia a la reducción de la brecha entre mujeres y hombres" (pag.18).

La Comisión propone, como uno de los principios guía, " la adopción de un enfoque sensible al género y la reducción de las disparidades entre mujeres y hombres" (pag.21). El documento sostiene que "la superación de las disparidades de género debe aparecer indicado como uno de los objetivos clave del desarrollo centrado en  las personas", y afirma que esta tarea es crucial no sólo en términos de justicia social, sino para los objetivos económicos y la efectividad de las políticas de desarrollo y cooperación. La Comisión mantiene que las cuestiones de género han de ser integradas en "toda la ayuda, a nivel macroeconómico, sectorial o de proyectos".

"La transversalidad ( ej. la integración sistemática de las cuestiones de género en todas las áreas y actividades) no eliminará, sin embargo, medidas de acción positiva para las mujeres en aquellas áreas en las que  éstos puedan contribuir a la reducción de una brecha específica entre los sexos". Se debe priorizar la disminución de desequilibrios en el acceso a los servicios esenciales, educación, salud, respeto a los derechos sexuales y reproductivos, acceso a los recursos económicos y al mercado laboral. Se debe prestar atención a las cuestiones de género en las operaciones de emergencia y de rehabilitación. (pag.21).

En resumen, las "Líneas directrices" de la Comisión de 1997contraen compromisos positivos para el empoderamiento de las mujeres y la justicia de género. Estas promesas pueden ser consideradas como la plasmación de la Plataforma de Acción de Beijing de 1995 y la Resolución de Género del Consejo de la UE en la propuesta de los nuevos acuerdos de cooperación con los países ACP. (19)

Sin embargo, estas promesas parecen difíciles de cumplir por las inconsistencias que aparecen en el mismo documento. WIDE opina que las políticas macroeconómicas que se sugieren en las "Líneas directrices para la Negociación" aumentarán las desigualdades entre mujeres y hombres y atentarán contra los derechos de éstas. La Comisión está ofreciendo la igualdad de género con una mano, y proponiendo acabar con ella, con la otra.
 

4.b.  ¿Responde la propuesta de 1997 a las preocupaciones de las mujeres sobre la Convención
        de Lomé actual?

Un compromiso de género significativo en la ayuda a programas y proyectos

La propuesta de 1997 de la Comisión contrae numerosos compromisos para integrar la perspectiva de género en la ayuda a programas y proyectos (mirar texto anterior). Algunos compromisos notables son " la superación de la disparidad de género debe aparecer indicado como uno de los objetivos claves del desarrollo centrado en las personas", y que: "la transversalidad ( ej. la integración sistemática de las cuestiones de género en todas las áreas y actividades) no eliminará, sin embargo, medidas de acción positiva para las mujeres en aquellas áreas en las que éstas puedan contribuir a la reducción de una brecha específica entre los sexos".

Todos estos compromisos son bienvenidos por el movimiento de mujeres. Ahora, deben ser acompañados por las acciones correspondientes.

Sin embargo, la propuesta de ajuste estructural todavía prioriza la exportaciones (que están en manos de los hombres) e ignora el género.
La propuesta de ajuste estructural de la Comisión, no declara un compromiso claro hacia la utilización del análisis de género o la superación  de las disparidades de género. A pesar de esto, la Comisión ha manifestado que las cuestiones de género deben estar incorporadas en "toda la ayuda a nivel macroeconómico, sectorial y de proyectos". Este compromiso debe ser llevado a la práctica. Si esto no es así, sea cual sea el grado de sensibilidad respecto a la cuestión de género que se muestre en el discurso, los Programas de Ajuste Estructural tal y como se implementan en la actualidad continuarán atentando contra los derechos de las mujeres y aumentando las desigualdades entre mujeres y hombres  (como se muestra en la sección 2.b.).

Los acuerdos comerciales que se proponen también ignoran el género. Proponen un comercio más libre, lo cual, dados los desequilibrios de género que existen actualmente, se traducirá en un comercio más injusto

Del mismo modo, la propuesta de la Comisión del 1997 sobre acuerdos comerciales y la reforma del sistema de Lomé no incluye el análisis de género.

Las "Líneas directrices" de la Comisión sugieren reenfocar  la política Comunitaria hacia lo que ellos llaman "los objetivos complementarios de desarrollo sostenible, económico y social, el alivio de la pobreza y la integración en la economía mundial". Esta afirmación implica que la integración en la economía mundial promoverá el desarrollo sostenible y el alivio de la pobreza, sin embargo no aparece ningún hecho que demuestre este vínculo.

A WIDE   le preocupa el hecho de que la coordinación regional de las políticas macroeconómicas y la liberalización comercial no han demostrado, desde un análisis de género, mejorar el estatus o el bienestar de las mujeres. De hecho, un estudio realizado por WIDE  muestra justamente lo contrario.  El documento :"Políticas comerciales de la UE desde la perspectiva de género a través de estudios de caso de Filipinas y Vietnam" señala que las condiciones de vida y de trabajo de aproximadamente ocho millones de campesinas sin tierra y granjeras en Filipinas "  han sido empeoradas por la eliminación del apoyo y la protección a la agricultura para la seguridad alimentaria... Van a levantarse las restricciones cuantitativas (en importaciones de maíz y otros productos agrícolas) y serán sustituidas por tarifas arancelarias, un hecho que va en contra de lo dicho en la Carta Magna de los/as Pequeños/as Granjeros/as que afirma que sólo pueden importarse productos agrícolas (ej. maíz, arroz) cuando se declare una situación de carestía dentro del país." Las importaciones de EE.UU. y la UE más baratas y fuertemente subsidiadas han socavado el ingreso de las mujeres del área rural “(20).

Como destaca Sen (1996), "la liberalización comercial no conlleva inherentemente la producción de  bienestar, sino que puede producir o reproducir desigualdad, disparidades sociales y pobreza, al mismo tiempo que expande riqueza" (21)

Comercio libre no significa necesariamente comercio justo. El Parlamento Europeo advierte que las políticas de desarrollo deben "tener en cuenta el hecho de que reglas iguales entre partes desiguales conducen a un comercio desigual" (22). Si se espera que las mujeres compitan con los hombres en términos  iguales, dadas las desigualdades existentes, llevará a un comercio desigual.

La consiguiente restricción del gasto público aumentará la doble carga de las mujeres.

A medida que las barreras comerciales, como las tarifas, se reducen con la integración regional, el ingreso de los gobiernos a través de impuestos puede disminuir.  La Comisión propone que se tenga en cuenta el efecto de la integración regional cuando se valoren las necesidades de financiaciación. Pero, una vez más, no se realiza un análisis de género. El análisis de género de las Políticas de Ajuste Estructural muestra que cuando los Gobiernos reciben menos beneficios por la eliminación de tarifas, generalmente, sacrifican los servicios sociales. (23) Sin embargo la demanda por estos servicios se mantiene igual o puede incluso aumentar y las mujeres, como cuidadoras, soportan esta responsabilidad adicional. Sin un compromiso claro hacia los derechos de las mujeres y la reducción de las brechas de género, es muy probable que la integración regional suponga un aumento en la doble carga de trabajo de las mujeres.

Otro de los aspectos negativos de las "Líneas directrices" es la propuesta de retirarse del sistema de preferencias comerciales de Lomé hacia la compatibilidad con la OMC (pag.22.). Una vez más no se da ningún ejemplo para demostrar que esto aliviará la pobreza o promoverá el desarrollo sostenible y el análisis de género no aparece en esta parte de la propuesta. Como uno de los pasos hacia la integración en la economía global bajo las reglas de la OMC, se anima a los países ACP a formar grupos comerciales regionales. El grado de liberalización que alcancen los grupos regionales de los ACP determinará el calendario para la propuesta de negociación de los acuerdos económicos entre las regiones y la UE (pag.23). La UE ofrece un pastel a los gobiernos ACP: "los beneficios de formar parte de un área de mayor cooperación económica superarán cualquier coste interno de la liberalización". Sin embargo, no hay mención alguna sobre la necesidad de asegurar que cualquier coste o beneficio sea compartido en términos de igualdad por mujeres y hombres. Y esto es imperativo. La evaluación del impacto de género de la liberalización y la regionalización debe ser un primer paso antes de que comiencen las negociaciones, y una de las metas manifiestas incluidas en los acuerdos debe ser la reducción de las brechas de género.

La Comisión sugiere traspasar la autoridad de los gobiernos nacionales sobre una amplia serie de políticas comerciales y de inversión a los órganos de decisión de la OMC. Hasta ahora la OMC ha declarado en repetidas ocasiones que las cuestiones de redistribución de la riqueza están fuera de su ámbito de actuación.

Para las mujeres que realizan dos tercios del trabajo no remunerado en el mundo y representan el 70% de los 1.300 millones de pobres, la cuestión de la redistribución de la riqueza es crucial. Representa una preocupación muy seria para ellas el hecho de que el poder sobre el comercio, reconocido como uno de los motores  de acumulación de la riqueza, se arrebate de las manos de los estados nacionales y se entrege a una entidad global en Ginebra no elegida democráticamente y a la que no se pueden exigir responsabilidades sobre su actuación.

La red WIDE se muestra escéptica frente al enfoque de la Comisión. Y no es para menos,  ya que la Comisión no facilita datos desagregados por sexos que demuestren que el libre comercio es coherente con sus compromisos hacia la igualdad de género.
 

Una propuesta de indicador de Género y Comercio

El documento de 1997 de la Comisión no analiza el impacto que sobre las mujeres tendrá su propuesta en torno a las preferencias comerciales. El análisis de género de las fábricas de enlatado de atún en Fiji, del que hablábamos al principio, muestra que la eliminación de preferencia propuesta por la Comisión en 1997 significará un golpe duro para las mujeres. Roman Grynberg escribe:

" En el caso del atún, el único recurso natural que los países ACP del Pacífico poseen en relativa abundancia, el margen del 24% de preferencia comercial en el mercado de la UE para los productos en lata permite el establecimiento de fábricas de enlatado en las islas Fiji y Salomón. Las dos empresas de enlatado dan empleo a unos 3.000 trabajadores, la mayoría de los cuales son mujeres. En el caso de pérdida o erosión de ésta preferencia, estas personas pasarán seguramente al desempleo. Los hombres que trabajan tradicionalmente  con sedales y cañas en los barcos, no perderán sus trabajos porque la exportación de atún sin procesar no depende del sistema de preferencias. Por tanto, las mujeres serán más afectadas por la erosión de las ventajas comerciales de Lomé" (24)

Además, atendiendo simplemente a las tasas brutas de empleo, (que pueden esconder tras de si: bajos salarios, inseguridad, acoso sexual, cargas domésticas imposibles de sobrellevar...etc), una forma de analizar el impacto de las medidas comerciales sobre las mujeres es a través de la utilización de un "Idicador de Género y Comercio" que observa cuatro cuestiones: niveles de empleo remunerado de mujeres, derechos de las mujeres en ese empleo (acoso sexual, igual salario a igual trabajo, salud, horario laboral, tasas de pago), carga de trabajo doméstico de las mujeres en el sector reproductivo; y la igualdad entre mujeres y hombres (desequilibrios  salariales, participación política, etc). Cada uno de estos aspectos  se puntúa en un rango del +2 al -2.

Tomando el ejemplo de las preferencias comerciales y el enlatado de atún en Fiji (ver también el punto 3.d.), cerca de 2.000 mujeres tienen empleo remunerado. Por lo tanto, el empleo se lleva una puntuación de +2.

Los derechos de las mujeres en el trabajo son mínimos de acuerdo a los sindicatos internacionales.

"Las mujeres en Fiji se enfrentan con una discriminación muy extendida. Tienen que aceptar bajos salarios, malas condiciones de trabajo, inexistencia de seguridad en el empleo, acoso sexual, inexistencia de baja maternal o baja anual,  horas extras no remuneradas," afirma el Sindicato Mundial en 1997. Por lo tanto, a este aspecto se le puntúa con un -2.

Sin embargo, al estar la mayoría de las mujeres empleadas y mantenerse sin alteraciones su rol tradicional de cuidado de las necesidades del hogar, ha aumentado la malnutrición en las familias y han crecido los problemas en la comunidad. Esto corresponde a un -1 para el aspecto de carga de trabajo doméstico.

Para terminar, la oficina de UNICEF del Pacífico concluye que las preferencias comerciales han respondido a las necesidades de ingreso de las mujeres " pero las condiciones en las que las mujeres trabajan no atienden a los intereses estratégicos de las mujeres a largo plazo: mejores condiciones laborales y acceso al empleo cualificado". Esto sugiere una puntuación de -1 para la igualdad de género.

En resumen, se puntúa con un Indicador de Género y Comercio de -2 la preferencia comercial que apoya el enlatado de pescado situado en Levuka, Fiji. Un análisis como este puede contribuir a informar a los políticos sobre el impacto de género de las medidas comerciales.
 

La propuesta de eficacia  sin mención alguna a la igualdad de género

A propósito de la afirmación de que "la superación de las disparidades de género debe aparecer indicado como uno de los objetivos claves del desarrollo centrado en las personas", y se sostiene que esta tarea es crucial ..."para los objetivos económicos y la eficacia de las políticas de cooperación al desarrollo", resulta especialmente chocante que en la sección sobre la eficacia de los instrumentos (pag.27) no se incluya el análisis ni compromisos de género.

Los instrumentos deben ser accesibles por igual a mujeres y hombres. La extensión de la inversión en el sector privado a través del Banco Europeo de Inversión, (préstamos a bajo interés, capital a riesgo, etc) debe otorgarse a mujeres y hombres por igual. Deben publicarse auditorías anuales sobre el avance de la igualdad de oportunidades para mujeres y hombres.

Los recursos adicionales destinados a las reformas macroeconómicas o sectoriales para compensar la pérdida de ganancias como consecuencia de la finalización del STABEX y SYSMIN deben ser  distribuidas para que beneficien por igual a mujeres y hombres.

 5. REORIENTACIÓN DE LAS ESTRATEGIAS COMERCIALES UE-ACP DESDE LA PERSPECTIVA
    DE GÉNERO

El fortalecimiento de la perspectiva de género en las relaciones entre la UE  los países ACP significa la reorientación de estas relaciones de acuerdo a las necesidades prácticas e intereses estratégicos de más de la mitad de la población de los ACP. Esto requiere una visión del desarrollo que de prioridad a los derechos humanos, la democracia y la participación y que apunte a las cuestiones sociales y ecológicas; necesita además una visión de las mujeres como protagonistas cruciales del desarrollo sostenible, que tenga en cuenta sus logros y experiencias y desarrolle su potencial para afrontar con éxito los retos del tercer milenio.

Esto requiere un análisis de género de todos los instrumentos e instituciones involucradas en la cooperación técnica y financiera  y en el comercio.

Resulta imperativo, promover la participación de tantas mujeres expertas en género como sea posible en el proceso de negociación sobre las nuevas relaciones UE-ACP.
 

5.a. Un compromiso claro con los derechos humanos de las mujeres y la participación política

El nuevo acuerdo o convenio, debe incluir en una de las secciones o capítulos iniciales un compromiso explícito y sustancial sobre los derechos humanos de las mujeres, el logro de la justicia social y la superación de las relaciones de poder desigual entre mujeres y hombres.

Principios guía

Los cuatro principios desarrollados por WIDE en su primer documento de posicionamiento (abril 1997) deben servir como línea de acción:

- Como punto de partida y base para las futuras relaciones UE-ACP deben  resaltarse las obligaciones de la Unión Europea y los países que conforman el partenariado resultantes de la Plataforma de Acción de la Cuarta Conferencia Mundial sobre las Mujeres (Beijing 1995) y el compromiso de llevarlas a la práctica.

- Además debe rescatarse la Resolución y la Regulación de Género y remarcarse su importancia fundamental. Este compromiso diferencial a los principios definidos  por la Unión debe servir como guía conductora, base y marco para futuros documentos de negociación y para el nuevo acuerdo. Esta introducción debe explicar e iluminar medidas y recomendaciones en todas las partes del acuerdo.

- El compromiso de coherencia con otras políticas de la UE (Política Agrícola Común, Política pesquera, Política Comercial, Política Exterior)  y dentro de la cooperación al desarrollo en si misma, es fundamental para la ampliación de las perspectivas de desarrollo de las mujeres y, de acuerdo a ello, deben ser resaltadas.

- El crucial fortalecimiento de la relación entre desarrollo sostenible e igualdad de género debe ser lo suficientemente enfatizado y clarificado.
 

Condiciones previas e indicadores

Los objetivos políticos están orientados hacia el género. Resulta incoherente que la propuesta de la Comisión para un "nuevo contrato político" entre la UE y los ACP no mencione los compromisos existentes que se contrajeron en 1996 para un "nuevo contrato de género" por el comisario de la UE Padaug Flynn. (25). El nuevo contrato de género, apoyado también por el Lobby Europeo de Mujeres, significaría una reestructuración fundamental de las relaciones de género en la esfera pública y privada. Cualquier "visión política compartida" entre la UE y los ACP debe incluir la visión de una igualdad real entre mujeres y hombres.

Uno de los criterios mínimos para observar el cumplimiento de los derechos humanos universalmente reconocidos podría consistir en el hecho de que algún país haya ratificado la Convención de Naciones Unidas para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra las Mujeres (CEDAW) sin alegar ninguna reserva contraria al espíritu de esta Convención.

Otro de los criterios sería la adopción de planes y leyes por el gobierno de ese mismo país que aseguren la igualdad de mujeres y hombres a todos los niveles de la sociedad, la creación de mecanismos nacionales para el adelanto de las mujeres, el establecimiento de una "masa crítica" (30%) de mujeres en puestos de toma de decisión en ministerios, parlamentos, administración pública, etc.

Las organizaciones de mujeres y las ONGs deben ser consideradas representantes legítimos de la sociedad civil y, por lo tanto, su participación en cualquier negociación UE-ACP debe ser institucionalizada.

De acuerdo a Soukeyna Ndiaye Ba, de Microfin Afric, " las mujeres deben estar representadas en todos los organismos regionales e internacionales como lo es la OMC. Las instituciones deben tener un número  de mujeres igual al número de hombres para dar un peso similar a sus puntos de vista. Los países de África Occidental deben crear organismos paralelos que puedan gestionar y evaluar el impacto de las políticas económicas sobre la población y, sobre todo, sobre las mujeres."

El mecanismo de Lomé IV para promover una orientación hacia los derechos humanos debe ser reforzado por el establecimiento de un mecanismo que permita expresar las quejas a los grupos afectados, ONGs, etc., algo parecido al "Protocolo Facultativo del Convenio de Naciones Unidas sobre los Derechos Políticos y Civiles". En este contexto deben crearse las posibilidades que permitan a los grupos y organizaciones de mujeres expresar sus alegaciones.

La UE debe promover las "capacidades estratégicas" de las mujeres incluyendo aquellas de las mujeres de base. Algunas de las posibilidades concretas sería la promoción de la educación  política y la movilización de las mujeres en aquellas regiones donde tengan lugar procesos democráticos.

Hasta el momento, no existen mecanismos efectivos de participación en los procesos políticos y económicos de la UE, de las ONGs del Sur en general y en los países ACP en particular. La UE podría establecer consejos de asesoría de género en los organismos que planifican, implementan y evalúan las políticas de proyectos y programas a diferentes niveles- empezando con consultas sobre el Programa Indicativo Nacional de cada país.
 

Combatiendo "Distintos tipos de tráfico"

Las "Líneas directrices de negociación" incluyen una nota al margen sobre la mejora de "la gestión de los riesgos globales y la interdependencia en las áreas de medioambiente, distintos tipos de tráfico de mujeres y niñas, migraciones, salud, etc" (pag.9) y el vínculo que esto tiene con la globalización. Sin embargo, el hecho de que este comentario se realice al margen es incoherente con la idea de adoptar cualquier compromiso serio UE-ACP sobre "la mejora de la posición de las mujeres".

La utilización del turismo como una estrategia de desarrollo para impulsar las economías de los países en desarrollo, promovida a menudo por la Convención de Lomé, ha sido identificada como uno de los factores que contribuye a aumentar el trafico de mujeres para la prostitución. Florecnce Butegwa en un informe de 1992 sobre el tráfico de mujeres en África señala: "Kenia, con su industria turística floreciente, no ha escapado del aumento global del trafico de mujeres para la prostitución. Observando la situación de este tráfico se ha comprobado que mujeres de Uganda son introducidas en Kenia para servir como prostitutas para los millones de turistas que constantemente asedian el país. (26)"

Una de las principales prioridades de los nuevos acuerdos comerciales y de cooperación entre la UE y los ACP debe ser el combatir con esta creciente violación de los derechos humanos de las mujeres.
 
5.b.  La transversalidad de género en la ayuda a proyectos y programas a través de la utilización
        de datos desagregados por sexos

La perspectiva de género debe ser incorporada de forma transversal en todos los proyectos y programas planificados y ejecutados en el marco de la futura cooperación UE-ACP. Todos los instrumentos deben ser analizados y examinados en relación a su impacto sobre los estratos más pobres de la sociedad, en particular sobre las mujeres, y, a largo plazo, deben fortalecer su potencial inmanente para lograr su autosuficiencia y empoderamiento.

Los programas de acción positiva para corregir el sesgo actual contra las mujeres deben acompañar necesariamente al análisis para incorporar el género de forma transversal.

El análisis de género y la evaluación de impacto de género deben ser parte integral del diseño, implementación, seguimiento y evaluación de las políticas, proyectos y programas. Deben fijarse objetivos para superar las brechas de género. Hasta que los desequilibrios de género no sean cubiertos, no deben financiarse aquellos proyectos que no sean específicamente de "Mujeres y Desarrollo" (MED) o que no integren esta perspectiva de acuerdo a los indicadores del CAD de la OCDE. Las mujeres del Pacífico reconocieron, durante el debate de 1997, que " el reciente avance de la Unión Europea hacia la realización de un análisis y una evaluación de impacto de género al comienzo del próximo ciclo de proyectos en el Pacífico (Octavo FED) en todos los programas indicativos regionales y nacionales, constituye un paso en la dirección adecuada hacia la implementación de la Resolución de Género del Consejo de Ministros de la UE de diciembre de 1995 y de la Plataforma de Acción de la IV Conferencia Mundial sobre las Mujeres, que fue adoptada de forma universal".

De acuerdo a las organizaciones de mujeres del Pacífico, " Los países del Pacífico  que integran los ACP deberían llevar a cabo regularmente revisiones independientes de los proyectos y desarrollar mecanismos de evaluación y seguimiento de su impacto en cuestiones de género y de equidad. En todos los programas de la UE debe incorporarse un Índice de Desarrollo de Género (IDG)".

Algunas estrategias más para facilitar la implementación del análisis de género y la evaluación de impacto de género son la participación de personal cualificado por parte de la UE y los ACP para realizar este trabajo y la provisión de listas de comprobación de género para el personal de proyectos, para utilizar en su valoración.

Los países que forman parte del partenariado deben tener a su alcance unas indicaciones sobre como integrar la perspectiva de género en el ciclo de los programas y proyectos.

Todos los informes de países anuales deberán incluir el análisis de género. Anualmente, debe publicarse y distribuirse ampliamente una auditoría sobre la reducción de las brechas de género.
 

La práctica adecuada- Tranversalidad de la perspectiva de género

Con el objetivo de estudiar las mejores formas de asegurar el seguimiento permanente de las cuestiones de género a nivel de país, la Comisión Europea ha llevado acabo en los últimos años algunas iniciativas  piloto. En este momento, la más interesante de todas  parece ser "El grupo inter-proyectos Género y Desarrollo (GIGED)", que se estableció en Guinea Conacry en 1995, después de una misión de personal experto en género y de la celebración de algunos talleres sobre cuestiones de género.

El GIGED coordinado por una ONG local, está formado por personal de todos los proyectos financiados por la DGVIII en el país, por representantes de la Dirección Nacional de Cooperación y de la Delegación de la UE. Pretende promover un enfoque de género en todas las intervenciones financiadas por la DGVIII, a través de asesoría técnica y la promoción del intercambio de información (incluido con otras agencias de desarrollo). El primer año de funcionamiento, los costes de coordinación del GIGED fueron sufragados por la línea presupuestaria del despacho de Género y Desarrollo; en vista de su evolución  positiva, los costes serán asumidos a partir de ahora por el Programa Indicativo Nacional directamente. (27)

Todo el personal debe estar capacitado en cuestiones de género. Las mujeres del Pacífico reconocieron el esfuerzo de formación del personal realizado por la UE en Bruselas y otras oficinas sobre el terreno. Pero la capacitación para la concienciación de género que la UE ha dado a su personal en la sede de Bruselas no se ha llevado a las oficinas situadas en el Pacífico. Según afirma UNIFEM,  "esto se refleja en la insensibilidad de género de algunos de sus programas.

Dado el bajo nivel de concienciación sobre las preocupaciones de género entre los ejecutores de los proyectos y el personal de la UE en el terreno,  es urgente facilitar una capacitación intensiva en habilidades para el análisis de género y concienciación para todo el personal relacionado con la ayuda al desarrollo. Esto puede asegurar un enfoque más sensible al género en la selección y aprobación de proyectos de desarrollo en el próximo ciclo de programación del protocolo financiero de Lomé".
 

5.c. Un nuevo enfoque del Ajuste Estructural y la solución del Problema de la Deuda

WIDE insiste en que los documentos de negociación y, por encima de todo, el próximo acuerdo pretenda la reorientación de los Programas de Ajuste Estructural desde una perspectiva de género consistente. Esto es posible en el marco de las estrategias ya iniciadas por la UE, por ejemplo en el contexto de los fondos de contrapartida  o junto a las donaciones a los gobiernos para sectores que son importantes para las mujeres. En este sentido,  Wanjiru Kihoro, de ABANTU para el Desarrollo afirma:

"Existen posibilidades, dentro de los fondos y programas establecidos por la UE, para que ésta sea un poco menos agresiva y contribuya un poco más para hacer los programas de ajuste estructural  más sensibles al género. Por ejemplo, cuando la UE se ha centrado en el impacto social de los programas de ajuste estructural lo ha hecho a través de los fondos de contrapartida. (...). Considero que la Comisión puede ser un poco más dirigista a la hora de decidir como se utilizan estos fondos de contrapartida. Ya que estamos utilizando condicionalidades, la UE podría imponer más condiciones al uso de los fondos de contrapartida para apoyar actividades que animen la participación de las mujeres en la economía. (...) también podría ocuparse de la liberación de fondos dentro del presupuesto y asegurar que se destina más a aquellos sectores que afectan particularmente a las mujeres, como educación o sanidad." (28)

Una mejora importante consistiría en la transformación de los Préstamos al Ajuste Estructural en Concesiones al Ajuste Estructural, con el objetivo de facilitar el acceso a los servicios sanitarios, la educación y la capacitación sobre la base de la igualdad de género. (29)

Los efectos negativos del endeudamiento sobre las mujeres que además forman parte de sectores y regiones desfavorecidas son muchos y muy graves. La Unión Europea no contribuye de forma significativa al problema de la deuda de los países ACP ya que da la mayoría de su ayuda en forma de concesiones. A pesar de esto, si que podría y debería apoyar algunas estrategias para superarlo, en primer lugar la Iniciativa- HICP (Países Pobres Altamente Endeudados) apoyada por el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y el Club de París.
 

5.d.  La integración de la perspectiva de género en la ayuda de emergencia y la asistencia  a
        población refugiada y en la resolución de conflictos

ECHO debería reorientar sus políticas hacia el establecimiento de sistemas de alerta previa, la realización de medidas efectivas de rehabilitación y la inclusión de la prevención de conflictos.

A medida que las necesidades se hacen más urgentes y aumenta la presión cada día deben incrementarse los fondos para las actividades que se realizan bajo este instrumento. En este contexto, debe ser recordado, que estos fondos deben otorgarse de forma adicional y no como parte de los presupuestos regulares de ayuda. A parte de esto, debe ponerse en práctica la reorientación de las  medidas a corto plazo para frenar los desequilibrios, hacia las políticas de rehabilitación a largo plazo, que esta siendo requerida desde  hace tiempo. Todos estos esfuerzos deben estar íntimamente ligados al nuevo énfasis emergente sobre la prevención y resolución de conflictos.

El hecho de que las mujeres y los niños/as sean particularmente afectados por los desastres "naturales" y humanos, de que representen el 80% de la población refugiada, desplazada y víctima de catástrofes, debe reflejarse en unas políticas de prevención y rahabilitación con un enfoque cualificado sobre estos grupos.

En todas las políticas y a todos los niveles de ECHO debe incorporarse la perspectiva de género de forma consistente. El hecho de que una funcionaria de alto nivel haya sido designada en ECHO para la observación de las cuestiones de género, representa un paso loable, pero debe llevarse más allá.
 

5.e.  Una nueva visión de las Relaciones Comerciales y Económicas que tiene en cuenta las
        necesidades de las Mujeres

El compromiso hacia la justicia de género y el desarrollo sostenible requiere una revisión y reorientación fundamental de las políticas económicas y comerciales. Seynabu Tall, de UNIFEM Senegal sugiere, que debe establecerse "un nuevo modelo macroeconómico que tenga en cuenta las necesidades de las mujeres africanas en todos sus aspectos".

Reforma de Preferencias Comerciales y Protocolos

WIDE sostiene que el mantenimiento de preferencias comerciales y protocolos no recíprocos para los Países Menos Desarrollados dentro de los ACP, (esto significa la ampliación de las actuales exclusiones de la OMC),  está justificado al menos por diez años más. Durante este periodo, el acceso preferencial ofrecido normalmente por Lomé debe extenderse a los países menos desarrollados que no formen parte de los ACP (con la excepción de Afghanistán y Burma por motivos de Derechos Humanos).

Una pérdida brusca del acceso preferencial al mercado y de los beneficios comerciales tendría como resultado la pérdida de empleo de algunas mujeres y más  recortes en la financiación pública del sector social. Las mujeres serían particularmente afectadas ya que son responsables de la satisfacción de las necesidades familiares.

Al mismo tiempo debe desarrollarse un programa sectorial de reforma para las industrias. El programa de reforma sectorial debe incluir la meta de desarrollar la capacidad de las mujeres para el comercio y cubrir los desequilibrios de género en la esfera del trabajo remunerado y no remunerado.  Como afirma la propia Comisión (pg. 21 de las líneas directrices de negociación) " la superación de las disparidades de género es integral al proceso de desarrollo... es crucial no sólo en razón de la justicia social sino de los objetivos económicos y la efectividad de las políticas comerciales y de cooperación".

El análisis de género debe incluir un Indicador de Género y Comercio que valore cuatro cuestiones: niveles de empleo remunerado de las mujeres, horario laboral, derechos de las mujeres en el puesto de trabajo (acoso sexual, igual salario por igual trabajo, salud, tasas de pago), carga de trabajo de las mujeres en el sector "reproductivo"; y igualdad entre mujeres y hombres (desequilibrios salariales, participación política, etc).

Un nuevo acuerdo sobre las relaciones comerciales debe insistir en las siguientes metas:

- Ligar las preferencias comerciales, en particular preferencias comerciales no recíprocas, con aquellos productos importantes para las mujeres pobres

- Asegurar tanto en las empresas, como a las mujeres que producen o procesan estos bienes unos mínimos estándares sociales, además de salarios y precios justos

- Construcción de capacidades para mujeres empresarias. Promoción de la posición de las mujeres como comerciantes a través de la capacitación en marketing y contabilidad, acceso al crédito y construcción de estructuras de viables de comercialización.

- Mejorar el acceso de los productos ACP al mercado de la UE.
 

En el marco de la OMC (30)

Las medidas para introducir la perspectiva de género en la OMC, que ya irían con retraso - teniendo en cuenta el hecho de que esta organización ignora el género a unos niveles que no alcanzan a superar ninguna otra organización internacional- deben comprender actividades para concienciar y sensibilizar sobre las cuestiones de género en todos los órganos que forman la OMC. Las estrategias precisas deberían  contener los siguientes pasos:

- Apoyo del acceso de tantas mujeres expertas en género como sea posible a los órganos más relevantes que constituyen la OMC, con el objetivo de incorporar una perspectiva de género consistente a todos los niveles de toma de decisión y planificación.

- Un llamamiento a la participación de ONGs y redes de mujeres de los países del Sur, como observadores en los órganos de la OMC, sobre todo en las reuniones de la Conferencia de Ministros y el Consejo General.

- Tener en cuenta en las negociaciones sobre las regulaciones de comercio internacional los requerimientos de un desarrollo sostenible orientado hacia el cuidado del medioambiente, la seguridad alimentaria, protección de estructuras de subsistencia y de los derechos a la tierra de las mujeres.

- Apoyo al mantenimiento de  los niveles sanitarios y de la calidad de los productos alimenticios y en el comercio de animales y plantas.

- Promover la comprensión hacia la resistencia al dumping de alimentos y en contra de la patente de la biodiversidad.

- Salvaguardar los Derechos de Propiedad Intelectual de las mujeres y pueblos indígenas en el campo de las sustancias medicinales, el cuidado de la salud, silvicultura y la agricultura, y promover la comprensión de estas cuestiones en el Consejo del Comercio relacionado con los Derechos de Propiedad Intelectual (TRIPS) y en todos los demás niveles de competencia.

- Enfatizar la importancia de los Convenios y Códigos de Conducta (existentes) de las Multinacionales. <