Ley de Igualdad de Oportunidades:
¿herramienta de equidad o puro adorno?

Blanca Meneses


En esta sección analizamos los mensajes, acciones y políticas del Gobierno que afectan a las mujeres. Explicamos el alcance y las consecuencias de estas medidas para las mujeres, planteamos alternativas y visibilizamos acciones de incidencia política del movimiento de mujeres. Asimismo, monitoreamos el cumplimiento de compromisos que el Gobierno asume de cara a las mujeres.

Cuando a inicios del año La Boletina conversó con varias mujeres que trabajan en diferentes espacios de la vida nacional sobre los nuevos retos de la Sociedad Civil, el Gobierno y la oposición, todas ellas mencionaron la Ley de Igualdad de Oportunidades como un asunto muy importante para las mujeres de nuestro país, porque su propósito es precisamente lograr que tengamos las mismas oportunidades que los hombres en todos los campos. Actualmente esta ley se encuentra en la Asamblea Nacional en espera de su aprobación.

Eso quiere decir que las mujeres todavía estamos a tiempo de solicitar a las y los diputados de la Asamblea Nacional que hagan cambios y mejoras, para que la ley realmente nos favorezca (los enlaces con las diferentes bancadas van al final del artículo). Entonces, es importante que sepamos qué medidas incluye la ley y qué repercusiones podría tener.

Objetivos que persigue

La propuesta tiene como meta principal “promover la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres, con la finalidad de corregir las desigualdades que las mujeres sufren por razones de género”. La Ley de Igualdad de Oportunidades propone implementar, entre otras, las siguientes medidas:
  • Que el Estado, en conjunto con las organizaciones de mujeres y otras organizaciones de la Sociedad Civil comprometidos con los derechos de las mujeres, elabore la Política de Igualdad de Oportunidades. El objeto de esta política sería garantizar la aplicación de la Ley de Igualdad de Oportunidades.
  • Conformar el Consejo Nacional de la Igualdad de Oportunidades, encabezado por el Instituto Nicaragüense de la Mujer (INIM). Este Consejo sería el encargado de promover, velar y coordinar la ejecución de la Política de Igualdad de Oportunidades.
  • Lograr que el Presupuesto General de la República sea elaborado con el enfoque de género y que asigne una partida de gastos para promover la igualdad de oportunidades para mujeres.
  • Crear en todas las instituciones y empresas públicas y privadas comités de selección de empleo, para que contribuyan a eliminar la discriminación de las mujeres en el mercado laboral.
  • Priorizar programas de acceso y titulación de tierras a nombre de las mujeres o del núcleo familiar en las zonas rurales.
  • Fortalecer a las organizaciones que atiendan las necesidades, prácticas y estrategias de las mujeres.
  • Promover que el financiamiento para la gestión ambiental local provee fondos que sean manejados o comanejados por mujeres.
  • Priorizar la atención a las mujeres con discapacidad.

  • Desarrollar programas educativos que promuevan valores democráticos y con enfoque de género, eliminando prácticas, tradiciones, valores y costumbres que contribuyen a la discriminación de las mujeres.
  • Implementar la Política Nacional de Prevención, Atención y Sanción a la Violencia Hacia la Mujer, Niñez y Adolescencia, basada en el cambio de patrones culturales en cuanto a las relaciones de poder entre hombres y mujeres y entre personas adultas y niñas, niños y adolescentes. Con este objetivo, se impulsaría un proceso de reflexión sobre el concepto de la masculinidad y la violencia.
  • Que los gobiernos regionales autónomos fomenten proyectos y planes que posibiliten a las mujeres de la Costa Caribe el acceso a los servicios de salud integral, educación bilingüe intercultural, cultura, deporte, recursos productivos y seguridad ciudadana.
  • Que los gobiernos locales promuevan la participación proporcional de las mujeres en las diferentes instancias de desarrollo municipal.
  • Garantizar que en todas las instituciones del Estado de cada 10 personas que ocupan cargos de dirección, por lo menos 4 sean mujeres.
  • Reformar la Ley Electoral con el fin de garantizar que de cada 10 cargos elegibles, por lo menos 4 sean ocupados por mujeres.
  • Establecer que los medios de comunicación y las agencias de publicidad eviten el uso de imágenes y de lenguaje ofensivo y discriminatorio para las mujeres.

Cómo surgió la propuesta

Dora Zeledón, ex diputada de la Asamblea Nacional por el FSLN y la principal impulsadora del proyecto de Ley de Igualdad de Oportunidades, nos cuenta:

La Constitución Política de Nicaragua reconoce la igualdad jurídica formal entre mujeres y hombres. Asimismo, el Estado de Nicaragua ha firmado los principales documentos internacionales referidos a la igualdad y la no-discriminación. Sin embargo, todo el ordenamiento jurídico actual –civil, penal, laboral y político– contiene disposiciones discriminatorias para las mujeres. También existe discriminación en el ámbito social, económico, político y cultural.

Lamentablemente, el Gobierno de Nicaragua fue “aplazado” en los distintos foros internacionales porque no ha logrado cumplir con lo establecido en la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra la Mujeres (CEDAW, por sus siglas en inglés), que plantea impulsar políticas públicas y legislación encaminadas a eliminar o reducir las brechas de desigualdad.

Para visibilizar la condición de desventaja de las mujeres, en el 2000 hicimos una investigación que se denominó “Mujeres: brechas de desigualdad / Diagnóstico de la situación de las mujeres en Nicaragua: bases para una Ley de Igualdad de Oportunidades”. Luego elaboramos un compendio “Mujeres y legislación”, con el cual perseguíamos valorar el trato que la legislación nos ha dado a las mujeres desde 1904 hasta 2000.

Hemos hecho consulta sobre la necesidad de una ley que promueva la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres en 14 departamentos del país y en la RAAS, con productoras, campesinas, comerciantes, empresarias, estudiantes, catedráticas de género de las distintas universidades y el Consejo de Género de la Policía Nacional. También consultamos a las redes, gremios, sindicatos, la empresa privada, organismos no gubernamentales, instituciones del Estado como los ministerio de la Familia, de Economía y del Trabajo y todas aquellas entidades que tiene que ver con políticas que incidan en la mejoría de la calidad de vida de las mujeres.

Hemos incorporado las sugerencias y demandas recogidas en el proceso de consulta en el proyecto de ley. Luego iniciamos una campaña nacional de divulgación del contenido de la Ley de Igualdad de Oportunidades. Ya se han formado comisiones multisectoriales de incidencia para influir en la aprobación de la ley en la Asamblea Nacional.

“Sería el inicio de una profunda transformación”

Azahalea Solís, del Centro de Derechos Constitucionales, considera que la Ley de Igualdad de Oportunidades podría llegar a ser un avance muy significativo para todas las mujeres, pero sólo si contara con un eficaz reglamento.

De ser aprobada, la Ley de Igualdad de Oportunidades marcaría el inicio de la transformación de todo un sistema –tanto social como jurídico– de marginación hacia las mujeres. Sería la herramienta que nos facilitaría el cumplimiento de todos los principios constitucionales hasta ahora irrespetados.

Sin embargo, es necesario que esta ley cuente con mecanismos efectivos para su aplicación. Caso contrario, pasaría lo mismo que ocurre con el principio constitucional, que existe pero no funciona. La Constitución en su artículo 48 establece la igualdad incondicional entre hombres y mujeres y dispone que es obligación del Estado eliminar los obstáculos que impidan de hecho la igualdad entre las y los nicaragüenses y su participación efectiva en la vida política, económica, social y cultural del país. No obstante, el reconocimiento de igualdad ante la Ley no elimina la desigualdad. La Ley de Igualdad de Oportunidades debe contar con un reglamento. Si no, será otro documento bonito que sólo sirve de adorno.

“La ley debe acompañarse de un proceso de sensibilización”

Christian Santos, periodista y Secretaria General de la Asociación Nicaragüense de Escritoras (ANIDE), insiste en que los cambios que pretende lograr la ley sólo pueden realizarse mediante procesos de sensibilización:

Es una iniciativa valiosa pero hace falta afinarla más. La ley determina que los medios de comunicación y agencias de publicidad deben de evitar el uso de imágenes y el lenguaje discriminatorio para las mujeres pero ¿quién va a determinar qué cosa es discriminatoria? Si antes de aplicar la ley no buscamos consenso y acuerdo con las partes involucradas, vamos a entrar en conflicto con los medios de comunicación y no lograremos que incorporen el enfoque de género e incentiven el uso del lenguaje no-sexista.

Es muy necesario transformar la cultura y las costumbres que desvalorizan y discriminan a las mujeres pero eso no se va a lograr sólo a través de una ley, hace falta todo un proceso de sensibilización y capacitación. Eso debe ser tomado en cuenta a la hora de elaborar la Política de Igualdad de Oportunidades

“Es un primer paso”

Irma Ortega Sequeira, del Programa de Seguimiento y Evaluación del Centro para la Promoción, la Investigación y el Desarrollo Rural y Social (CIPRES), opina que la ley favorecerá a las mujeres, aunque cree que no es lo suficientemente beligerante para con las demandas de las mujeres rurales:

La Ley de Igualdad de Oportunidades no recoge todas las necesidades y demandas específicas de las mujeres rurales. Unas no fueron incluidas por falta de tiempo y otras porque representaban temas espinosos que podrían detener la discusión y aprobación de la ley en la Asamblea Nacional. Por ejemplo, la falta de seguridad jurídica en la tenencia de la tierra es un problema gravísimo, pero aparece en la ley de una manera muy general.

Sin embargo, valoramos el proyecto positivamente, es un primer esfuerzo y por algo hay que empezar, ya que en Nicaragua no existen políticas públicas que beneficien a las mujeres, aun cuando somos más de la mitad de la población.

Cómo aportar a la Ley de Igualdad de Oportunidades

Si querés hacer llegar tus aportes a la Ley de Igualdad de Oportunidades a la Asamblea Nacional, podés hacerlo a través de los siguientes números:

Telefax 222-5806 (bancada “Azul y Blanco”)

Telefax 222-5751 (bancada del FSLN)

Telefax 222-8762 y 222-4960 (bancada del PLC)


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