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PERSPECTIVA DE GÉNERO EN PEQUEÑA EMPRESA
Page 1
PERSPECTIVA DE GÉNERO EN PEQUEÑA EMPRESA
*
Situación de la mujer en el Perú y su participación en el sector de emprendedores emergentes
1
Las mujeres representan el 50.4% de la población total nacional, que es un aproximado de 12,1
millones, concentradas en el grupo de niñas y jóvenes (57%), luego mujeres adultas (30%) y mujeres
mayores de 60 años (13%).
Existe una evolución importante en la situación demográfica de la mujer en el Perú que permiten
ubicar tendencias de cambio:
la tasa de fecundidad (número de hijos promedio) por mujeres ha disminuido en las últimas
décadas. En la actualidad las mujeres peruanas tienen un promedio de 3.5 hijos, en contraste
con el promedio de 7 en los años 50, aumentando la cifra promedio al tratarse de áreas
rurales
2
. Esto es importante en tanto una menor carga de hijos permite un tiempo disponible a
la mujer para otras actividades fuera de la esfera doméstica.
Las tasas de mortalidad general y específicas como la infantil y materna han disminuido.
La variable que ha sufrido el cambio más radical es la incorporación de la mujer al mercado
laboral, duplicando su participación en la PEA en tres décadas. Desde mediados de los 90, el
42.6% de la PEA ocupada en Lima Metropolitana está compuesta por mujeres.
Los cambios en las variables demográficas, sin embargo, no han generado todavía cambios
en la participación de los géneros en la asunción de las responsabilidades domésticas. Las
mujeres, especialmente de sectores populares y medios siguen asumiendo las
responsabilidades del hogar como son la crianza y educación de los hijos, las compras y
preparación de los alimentos, el lavado y planchado de ropa, la limpieza, la organización y
administración en general del hogar
En relación a los bajos ingresos que gran parte de las mujeres perciben por su trabajo en el mercado
laboral, en muchos casos se explica la racionalidad del trabajo doméstico femenino como un
autoahorro. Sin embargo, algunos estudios demuestran que las mujeres que se incorporan al
mercado laboral continúan desarrollando largas jornadas de trabajo doméstico, generándose un doble
aporte de la mujer: valores de cambio, a través de sus ingresos monetarios y valores de uso a través
de su trabajo doméstico reproductivo. En el siguiente cuadro se resumen las ventajas y desventajas
de la jornada de trabajo remunerado y de la jornada doméstica para la mujer:
Ventajas y desventajas de las jornadas de trabajo para la mujer
Trabajo doméstico
Trabajo remunerado
Genera valores de uso para el bienestar
familiar
Genera valores de cambio para el bienestar
familiar
No tiene control ni capacidad de decisión
sobre ingresos y gastos monetarios
Obtiene ingresos y decide el destino de los
mismos
Monotonía y rutina de las actividades
Variedad de actividades y nuevas
experiencias
Escasa oportunidad de relaciones sociales y
apertura de horizontes
Amplia oportunidad de relaciones sociales y
apertura de nuevos horizontes
No genera desarrollo personal por falta de
tiempo para alfabetización, educación,
capacitación, información, tecnología.
La competencia induce a una formación
técnico empresarial que eleva los niveles de
conocimiento y experimentación
Genera respeto de los miembros de la familia
por aporte económico
*
Resumen preparado por Intercambio del documento Desarrollando la Perspectiva de Género en los Centros de
Servicios Empresariales. (1997), BENAVIDES, M; VÁSQUEZ, G; CABRERA, J. Cap. 2, y Perspectiva de
Género en Pequeña Empresa (1997), Swisscontac/DESIDE.
1
PINILLA, S. (1997). La Mujer y el Sector de Emprendedores Emergentes. EN: Perspectiva de Género en
Pequeña Empresa (1997), Swisscontac/DESIDE
2
Fuente: Encuesta de Hogares en Lima Metropolitana. Ministerio de Trabajo y Promoción Social. 1995.

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Conclusión: Las desventajas de las mujeres para competir en el mercado laboral -donde se presentan
generalmente con menores niveles de calificación técnico/profesional, menor experiencia, mundo de
relaciones más estrecho- se generan no en el ámbito laboral sino en el ámbito de la jornada de
trabajo doméstico o reproductivo, hacia donde poco o nada se han orientado los programas de
promoción de la mujer. Al respecto, se aprecia un sesgo por impulsar la participación de la mujer en
la esfera laboral productiva y en la esfera pública sin racionalizar su participación en la esfera
doméstica donde se encuentra la base de la desigualdad de género.
2.
Importancia de la mujer en la actividad económica
En el período 1975-93, la participación femenina en la PEA total nacional se incrementó del
28 en 1976 al 37% en 1986, llegando casi al 40% en 1990 y al 42% en 1995.
El número de hogares de jefatura femenina se ha incrementado en términos absolutos en un
46% entre 1981 y 1993.
La configuración de las ocupaciones ha ido cambiando, especialmente en el caso de las
mujeres. La rama de “hogares”, es decir el empleo o servicio doméstico que tradicionalmente
albergaba a las mujeres migrantes y de sectores populares en décadas pasadas, declina su
importancia aumentando la presencia femenina en el sector terciario: los servicios y el
comercio al por menor, y en menor proporción en el sector manufacturero. En estos sectores
la mujer tiene mayor flexibilidad y menores exigencias de calificación, formación y de capital.
Durante las décadas de los 70 y 80, la principal puerta de acceso al mercado laboral de las
mujeres lo constituye el sector de emprendedores emergentes de la economía, el cual está
constituido por el número de agentes económicos que desarrollan actividades empresariales
de pequeña envergadura como medio de generación de ingresos y sustento de sus familias;
son generalmente formas de autoempleo que se gestan a través de pequeñas inversiones de
capital, donde existe una participación importante de las mujeres y de población migrante. En
la década del 70 este sector absorbía el 35% de la PEA femenina, a diferencia del sector
moderno que sólo ocupaba el 20%, en la década del 80 llega a elevarse al 46% en Lima y en
los 90 la participación es de 40%.
El Perú en términos de empleo está viviendo un proceso de “informalización” de la PEA y una
“feminización” de la informalidad o empresariado emergente.
Hay una mayor concentración del trabajo femenino en las áreas de confecciones,
agroindustria de alimentos y artesanía.
Las actividades económicas en las que resalta la participación de la mujer como conductora
de pequeñas o microempresas a nivel de Lima Metropolitana son: el comercio de abarrotes y
bebidas (frutas y verduras, ropa y calzado, dulces y alimentos preparados), la actividad
industrial (especialmente en el área de confecciones).
2.1.
Principales actividades económicas de la mujer.
La mujer rural y las labores agropecuarias
La mujer campesina participa según sus requerimientos de ingreso como trabajadora asalariada en el
campo encargándose de actividades como siembra, aporque, deshierbe y la cosecha. Sin embargo,
su salario como jornalera es inferior al del hombre. Asimismo, cumple un papel de primera
importancia en las labores pecuarias, especialmente en el pastoreo y en el cuidado de la sanidad del
ganado. A pesar del trabajo realizado por la mujer rural, esta no recibe ningún reconocimiento por el
mismo, siendo en la mayoría de los casos marginada de las actividades de capacitación y extensión.
Esta invisibilización de su trabajo, añadida a problemas de salud y la alta tasa de natalidad en zonas
rurales contribuyen a aumentar la carga de trabajo de la mujer rural y a su baja calidad de vida.
La microempresa urbana en el área de confecciones
Las mujeres confeccionistas están establecidas en las ciudades. Una de cada cuatro personas
conductoras de estas empresas es de sexo femenino. La mayoría pertenece a sectores populares y
cuenta con cierto nivel de educación. Sin embargo, no llegan a 50% aquellas que han tenido una
capacitación formal a pesar que su oficio requiere cierta calificación. Sus ingresos son por lo general
muy bajos.

Page 3
Las actividades comerciales
La venta ambulatoria es una actividad en la que predominan las mujeres, mayormente migrantes
(Mercado, 1978). Inicialmente la mujer ingresa al comercio ambulatorio cuando siente la necesidad de
obtener mayores ingresos que le permitan sobrevivir y contribuir al ingreso familiar ya que esta
actividad le permite la independencia y flexibilidad necesaria en cuanto a horarios y cuidado de los
niños .
3.
Evolución de los talleres productivos
El desarrollo de proyectos productivos con mujeres de bajos ingresos ha sido un proceso de
conocimiento acumulativo, en el que se pueden distinguir tres momentos:
a.
Los primeros talleres
A principios de los ochenta y se orienta a la formación de talleres de producción con mujeres
de los comedores populares. Estas experiencias se iniciaban con una capacitación intensiva
en actividades productivas como confecciones, actividades agroindustriales y crianza de
animales menores. Sin embargo, no se consideraban aspectos importantes como
organización interna, división de responsabilidades, capacidad de gestión, definición de los
mercados meta, acceso al crédito, entre otros.
Estos proyectos dieron como resultado la formación de algunas microempresas de mujeres
que mostraron un buen desempeño. Ejemplo: Taller Mujeres Creativas, apoyado por Manuela
Ramos.
Entre 1980- 1982, muchos clubes de madres empezaron a plantearse la posibilidad de
constituirse en una organización para generar ingresos (Gallo, 1990).
b.
La búsqueda de la rentabilidad y eficiencia
Hacia mediados de los ochenta, diversas instituciones buscan incorporar desde la fase inicial
contenidos y criterios vinculados a la eficiencia y rentabilidad, con el refuerzo de la capacidad
de mujeres que ya están desarrollando actividades orientadas al mercado.
c.
El desarrollo de una mayor especialización
La labor de las instituciones se orienta más al apoyo de actividades productivas en marcha que al
desarrollo de nuevas iniciativas empresariales. Por ello muchas instituciones se especializan en
crédito, capacitación, asistencia técnica, entre otros.
4.
Empresarias peruanas: Necesidades y retos
4.1.
Necesidades
3
En base a un estudio de monitoreo de los centros de desarrollo empresarial del programa DESIDE,
se plantea que el mercado es un cuello de botella para las empresarias más que para los
empresarios, el cual más de una vez puede llevar al fracaso.
La empresaria, casi siempre en el sector de la micro y pequeña empresa, con experiencia reducida y
con tendencia a evaluar lo que saben antes que lo que se necesita, es consciente de sus deficiencias
y suele tener mucho interés en capacitarse.
Al respecto:
Una herramienta clave para superar los problemas típicos de la empresaria es la información
en el sentido amplio. Las empresarias no cuentan con suficiente información contextual sobre
la demanda y el contexto económico que la determina.
La gestión empresarial y, dentro de ella, la planificación es una gran necesidad para las
empresarias. Planificar implica plantear metas en las áreas clave de producción y según la
demanda del mercado, es decir, organizar el desarrollo de la empresa en cierto plazo, lo cual
no es común entre las mujeres.
3
CHÁVEZ, E. Y PORTOCARRERO, P. (1997). Op. cit, pp. 33-40

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La administración del negocio es otro tema. Las pequeñas empresas se caracterizan por la
concentración de las tareas en pocas personas: el empresario o empresaria es a la vez
productor (a) y gerente de la empresa, así como relacionista público (a) y vendedor (a). Estas
dificultades impiden una administración más eficiente de la empresa, más aún en el caso de
las mujeres quienes tienen a su cargo las tareas típicas adjudicadas tradicionalmente a su
género.
Asesoría en instrumentos y análisis financieros.
Mercado: el mercado de las PyMEs se reduce al área local y sólo en algunos casos llegan a
mercados regionales y nacionales. Estrategias como el uso de publicidad, búsqueda de
mercados regionales, ubicación de nuevos espacios en el mercado, participación en ferias
especializadas, pueden favorecer la expansión del mercado de estas empresas.
Las empresarias deben reconocer que invertir en el conocimiento de estos temas puede reflejarse en
un mayor nivel de ganancias y en el fortalecimiento y estabilidad de sus empresas.
4.2.
Los retos de las empresarias
4
Las empresarias han avanzado introduciéndose al mercado laboral y participando de un trabajo
remunerado (ámbito tradicionalmente masculino). Sin embargo:
el varón no participa del trabajo doméstico (ámbito tradicionalmente femenino). Esta situación
conlleva a que el precio por ingresar al espacio laboral sea asumir adicionalmente el trabajo
reproductivo familiar.
La evolución de la participación de la mujer en nuevos espacios no debería significar una
sobrecarga de trabajo para la mujer sino por el contrario una “liberación” de la mujer del
espacio doméstico, intentando una distribución de roles al interior de la familia.
ENTONCES:
É
La mujer empresaria debe organizar y administrar el trabajo doméstico, en una especie de
negociación entre géneros de tal forma que al incorporarse la mujer a espacios
tradicionalmente masculinos, los hombres asuman algunas de las tareas y
responsabilidades del hogar. Este es un punto básico de la equidad de género.
É
La responsabilidad compartida de la familia, de la empresa, del bienestar tiene que ser
construida desde la vida cotidiana hasta la transformación cultural sobre la asignación de
roles.
É
Las posibilidades de mejorar las condiciones de productividad e ingresos de las mujeres en
un ambiente muy competitivo solo se puede garantizar, por el lado de la oferta laboral, a
través de una mejor preparación de la mujer en los campos técnicos y profesionales
extendiendo su formación e incursión a las ramas no tradicionales. Esto permitirá que las
mujeres, empleadas y técnicas, se mantengan en sus puestos, además de permitir su
acceso a otras áreas de producción, ciencia y tecnología.
É
Por ello, se hace urgente una preparación empresarial y gerencial, que requiere:
1. tiempo para estudio, formación y experimentación, que implica
2. racionalización del trabajo doméstico, y ésta a su vez
3. creación de una cultura empresarial en la mujer desde la niñez
É
El ámbito en el que más ha participado la mujer ha sido en el laboral productivo, pero en
condiciones desventajosas de productividad, ingresos y condiciones de trabajo. Donde
menos ha avanzado es en el ámbito público. Sin embargo esa participación no ha
significado desprenderse del ámbito doméstico, frenando su presencia en los otros y no
generando el espacio para que el género masculino incursione en el último.
4
PINILLA, S. Op. Cit. Pp. 79-83.

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Doméstico
Laboral
Público
0
20
40
60
80
100
Doméstico
Laboral
Público
Gráfico 1: Participación de los Géneros en los ámbitos de
vida
Mujeres
Varones
Fuente: PIINILLA, S. (1997). Op. Cit. Pp. 81.
4.2.1
Propuestas en la esfera doméstica reproductiva
En esta esfera se hace indispensable:
Planificar, organizar y racionalizar el trabajo doméstico
Inducir la participación de los miembros de la familia en una división equitativa de trabajo
Formar a los niños, hombres y mujeres en la asunción de ciertas labores domésticas. Ceder
el espacio para incorporar la participación del género masculino en este ámbito.
CREAR UNA CULTURA DE GÉNERO ENRAIZADA EN LA FAMILIA Y EN LA SOCIEDAD
Difundir el uso de técnicas o aparatos electrodomésticos que reemplacen el esfuerzo físico y
que hagan menos laborioso el trabajo doméstico.
Socialización de algunas tareas con miembros del vecindario o comunidad. Cuidado de los
niños, comedores familiares, etc.
Reivindicar la instalación de servicios públicos y comunales para atención de servicios
básicos que descarguen a la familia de la asunción de los mismos: guarderías, nidos.
Modificar los criterios de medición laboral de las actividades femeninas para reflejar la
realidad de tiempo y carga de trabajo doméstico y considerarla como una “actividad
productiva no remunerada”. De esta manera se podrá hacer visible y mensurable la jornada
de trabajo doméstico de la mujer y el grado de participación de los hombres en ella.
Definir metas de logro en cuanto a logros de incorporación de los varones a la esfera
doméstica
4.2.2
Propuestas en la esfera laboral
Sincerar las técnicas de medición del empleo para determinar con certeza los niveles de
trabajo de ambos sexos y analizar la evolución de los grados de participación en cada uno de
los ámbitos; incorporar a las mujeres “amas de casa” productoras de valores de uso a la PEA
pues en la actualidad son consideradas Población No Activa, lo cual es una forma de ignorar
el aporte económico y social que representa su trabajo en el hogar.
Incrementar la formación profesional de las mujeres en las ramas no tradicionales de
actividad laboral para mantener y mejorar su presencia en estos cargos e inducir el acceso a
otras áreas de la producción, ciencia y tecnología; exigir iguales condiciones de pago y de
trabajo que los varones por la misma tarea realizada.
Incrementar la formación técnico productiva de las mujeres incorporando al aprendizaje no
sólo el proceso del trabajo sino el conocimiento técnico de la máquina.
Diseñar medidas precisas para preservar y proteger los trabajos de las mujeres a nivel de la
industria moderna y del sector informal.
Incrementar la formación empresarial y gerencial de la mujer y un mayor énfasis en el
desarrollo de aptitudes: perseverancia, confianza en sí misma, adopción de riesgos
calculados.
Facilitar el acceso al crédito tanto para capital de trabajo como para capital fijo que permita
fortalecer las empresas conducidas por mujeres y que emplean a mujeres. Impulsar
programas de ahorro y crédito para mujeres, introduciendo el manejo financiero para el

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fortalecimiento de sus actividades económicas. Los mecanismos y métodos de trabajo deben
cumplir ciertas particularidades que han llevado al éxito a programas existentes (estudio de
WWB): relación y trato personal y de confianza, ambiente de trabajo sencillo, poco rígido y
distendido, préstamos pequeños, simplicidad en el trámite de las solicitudes de préstamo,
flexibilidad en los requisitos exigidos para los préstamos, atención descentralizada.
Impulsar una cultura empresarial femenina desde la niñez, por lo que se debe incorporar en
los sillabus de la educación preescolar, primaria y secundaria, ejercicios lúdicos que propicien
la cultura empresarial que implica: riesgo planificado, actitud hacia el éxito, fortalecimiento de
la autoestima.
4.2.3
Propuestas en la esfera pública
Reforzar la confianza en sí mismas y la autoestima de las mujeres para vencer el temor al
público
Ampliar el horizonte de relaciones sociales.
Dar facilidades para el acceso a la información de toda índole
Impulsar la presencia de las mujeres en los distintos niveles de decisión comunal y político:
los barrios, los municipios, los gobiernos regionales y en los cargos gubernamentales
centrales. Impulsar la presencia de mujeres en los niveles de decisión de organismos
multilaterales.
Propiciar que sean mujeres destacadas las diseñadoras y ejecutoras de las políticas de
compensación social en nuestros países.
Reconocimiento formal de las organizaciones de base de mujeres y que sean estas las
principales ejecutoras de los programas de compensación social.
5.
Perspectiva de Género en PyMEs: Pasos necesarios
5
En esta parte se presentan líneas de acción sugeridas a partir de la experiencia de la Agencia Suiza
del Desarrollo (COSUDE), en cuyo programa de apoyo a la pequeña empresa se reconoce al género
como un elemento vital que debe ser integrado naturalmente en todas las actividades de un programa
de intervención.
Paso 1: Recopilación de datos generales y diferenciados por género
Debe considerar entre sus temas ejes:
Un estudio económico que permita comprender la situación del país y de sus habitantes,
además de la problemática de la pequeña empresa a nivel nacional.
Características, potencialidades y problemas del sector en cuestión
Características de los empresarios y trabajadores (as) en cada rama de actividad y un análisis
de la división sexual del trabajo en cada caso
Mapeo y conocimiento de las instituciones que tomarán parte en el proceso de
implementación y su experiencia y apertura a la óptica de género
Delimitación del tipo de servicios a ser ofertados de acuerdo a la demanda
Paso 2: Identificación y reconocimiento de organizaciones intermediarias
La experiencia indica que muchas organizaciones que podrían jugar el rol de intermediarias
(como ONGs de mujeres) carecen de ciertos conocimientos básicos (técnicos y
administrativos) para trabajar con las PyMEs desde una óptica de mercado, dado que suelen
abordar el problema de las mujeres desde una postura asistencialista. De otro lado, puede
hallarse la situación inversa: ONGs con gran desarrollo técnico y con vasta experiencia de
trabajo con PyMEs desde una óptica de mercado pero con programas neutros con relación a
género. Para abordar este problema, se plantean las siguientes acciones:
Escoger organizaciones con las cuales se trabajará por medio de un concurso de méritos que
garantice un apropiado nivel de manejo técnico y gerencial así como de experiencia de
trabajo exitosa con la pequeña y microempresa.
Promover que las instituciones/ONGs ganadoras integren personal profesional femenino en
su trabajo
5
Tomado de PORTOCARRERO, p. (1997). Perspectiva de Género en Pequeña Empresa. pp. 13-21.

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Brindar talleres de sensibilización y capacitación práctica en género a los grupos de
profesionales que trabajan con el programa.
Contratar consultores externos que ayuden a integrar el componente género y que participen
en el monitoreo y evaluaciones con el resto del personal.
Paso 3: Identificación de restricciones culturales y sociales e institucionales que afectan en
particular a las mujeres
Las cuales se hallan asociadas a la división sexual del trabajo. Por ejemplo:
a.
Acceso de las mujeres trabajadoras a la capacitación: la mujer sigue percibiéndose a sí
misma como responsable exclusiva de las tareas del hogar y de la crianza de los hijos y menosprecia
su aporte a la economía. Por esta razón, su disponibilidad en términos de tiempo para tareas como la
capacitación es limitada. Luego, la condición de mujer conlleva restricciones sociales en cuanto a
horarios y lugares “apropiados para frecuentar”. En ese sentido, es importante considerar este tipo de
limitaciones al decidir dónde localizar la capacitación, en qué horarios, servicios para las mujeres con
hijos, etc.
b.
Políticas de regulación y prácticas de negocios: Entre ellas las políticas bancarias y los
requerimientos y exigencias colaterales que los bancos ponen al otorgamiento de créditos. Con ello
se refuerzan las autorestricciones que las propias mujeres se imponen al hacer un uso restringido o
nulo de sus derechos como dueñas y sentirse menos libres que el varón para decidir sobre la
propiedad como aval para el crédito en vista de que su decisión de utilizar la propiedad puede ser
obstaculizado fácilmente por la opinión del marido, no pudiendo ellas actuar del mismo modo cuando
son los varones los que deciden. También puede mencionarse el monto de los préstamos de las
mujeres que, al ser más pequeños, suelen indisponer a los banqueros a sus solicitudes, y finalmente,
las restricciones legales sobre la mano de obra femenina. A modo de síntesis tenemos el siguiente
cuadro:
RESTRICCIÓN
EFECTO
CONSECUENCIAS
DE ACCEDER A
BENEFICIOS DE
LOS PROGRAMAS
POSIBLE SALIDA
Las empresarias
suelen ser
dueñas de las
empresas más
pequeñas
Piden
prestados
montos más
pequeños
Mayores costos de
transacción para
acceder al crédito
Procedimientos para préstamos
simplificados que requieran menos
tiempo, menos personal y bajen costos
administrativos
Las empresarias
suelen ser
dueñas de las
empresas más
pequeñas
Dificultades
para acceder
a mercados
Crecen con más
dificultad
Generar conglomerados productivos de
mujeres que les permitan exportar
Las empresarias
suelen ser
dueñas de las
empresas más
pequeñas
Poco acceso
a la
capacitación
Se rezagan con
relación a otras
empresas
Diseñar programas de capacitación o
pasantías
6.Propuesta de metodología para incorporar los aspectos de género en los servicios de apoyo
a las pequeñas y microempresas
6
Los cambios rápidos en el rol de la mujer en las actividades económicas generan desajustes
personales entre este rol y el rol tradicional asignado por la sociedad.
Un aspecto que diferencia la provisión de servicios a empresarios hombres o mujeres es la doble
carga de trabajo que tiene la mujer, lo cual genera tensión en la distribución de su tiempo. A este nivel
ocurren tres hechos:
6
Desarrollando la Perspectiva de Género en los Centros de Servicios Empresariales. (1997), BENAVIDES, M;
VÁSQUEZ, G; CABRERA, J. Cap. 2. Pp. 33-40.

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a. El temor de descuidar a los hijos y la presión que el hombre ejerce para el cumplimiento de las
actividades domésticas.
b. La necesidad de obtener ingresos para la familia y por lo tanto de desempeñarse lo más
adecuadamente posible en una actividad económica. Según estudios y entrevistas realizadas, los
ingresos obtenidos por la mujer son destinados a gastos del cuidado de la casa y de la familia.
c. El sentimiento de obligatoriedad de la mujer de desempeñar adecuadamente estos dos roles.
6.1.
Herramientas para la inclusión de los aspectos de género en los servicios
desarrollados por los módulos de servicios empresariales (MSE)
a.
El diagnóstico debe incluir las características de las actividades económicas de la
mujer
y sus necesidades de capacitación.
Los aspectos de género deben ser mejor operacionalizados para que puedan atender a mujeres de
aglomeraciones de empresas mixtas y básicamente femeninas. Apoyarlas implica detectar
aglomeraciones de empresas que tengan potencialidad de desarrollo en cuanto a tipo y calidad de
producto, volumen producido y existencia de mercados. Dada la heterogeneidad de la participación
de la mujer en las actividades económicas en localidades específicas, cualquier intervención en este
campo debe partir de un diagnóstico que incluya los siguientes aspectos:
Participación de la mujer en la actividad productiva: es necesario conocer si la mujer participa
como conductora o socia en la empresa, las actividades de gestión que desempeña y su
participación en la toma de decisiones; también se debe conocer las actividades que
realizada a lo largo del proceso productivo, tales como compra de insumos, operación de
máquinas, control de calidad, comercialización u otras, e identificar las áreas que concentran
mayoritariamente trabajo femenino.
Identificación de las necesidades de capacitación y asistencia técnica: es necesario conocer
las áreas en las que es necesaria la capacitación o la asistencia técnica, el nivel de
escolaridad existente y los horarios apropiados para las actividades.
b.
La convocatoria y los horarios para la capacitación y la asistencia técnica Dedicada a la
mujer: deben incluir expresamente a la mujer. En el caso de tener
hijos pequeños es
importante que las mujeres cuenten con un servicio de apoyo Para el cuidado de los hijos
mientras realizan las tareas de capacitación.
c.
Metodología de capacitación.
La encuesta de entrada y la generación de un espacio de reflexión sobre su labor como mujer
empresaria y sus objetivos. Estos último constituyen un punto de partida muy apropiado para
iniciar una reflexión colectiva sobre su situación como empresaria, los retos y barreras a los
que se enfrenta, las características y problemas del entorno.
División en grupos pequeños homogéneos, de acuerdo a sus capacidades
Capacitadores que conozcan con detenimiento los temas, que tengan una actitud abierta a
las preguntas y permitan un trato horizontal.
Capacitación práctica: los adultos trabajan mejor cuando tienen frente a ellos el reto de
resolver casos prácticos en los que pueden volcar su experiencia previa y los nuevos
conocimientos adquiridos.
Empleo de audiovisuales y material gráfico; adaptación de procesos a sus niveles de
comprensión
Motivación y socialización: es importante la difusión de experiencias exitosas de otras
mujeres empresarias, la visita a otras empresas, etc. A través del conocimiento de
experiencias de otras empresarias exitosas, es posible nuevamente enfatizar sobre los
aspectos del contexto, de las empresas y de género que influyen en el éxito de una mujer
empresaria.
La evaluación, que es un insumo importante para ir ajustando la oferta de capacitación de los
módulos a las demandas de las usuarias.

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d.
La inclusión de los aspectos de género
Autoestima: el desarrollo de la autoestima de las mujeres puede fortalecerse al generar un
ambiente adecuado y participativo; brindando reconocimiento a la experiencia y
conocimientos previos de las microempresarias; propiciando el reconocimiento social al
trabajo realizado y los méritos de las iniciativas empresariales.
Un mejor manejo de los tiempos: una mayor capacidad de negociación de la mujer para el
manejo de su tiempo es un aspecto que puede tener un gran impacto en su vida personal y
su trabajo como empresaria. La mujer debe aprender a comprometer la colaboración de la
familia para el trabajo doméstico.
Visibilización de su aporte a la economía familiar: es necesario dar reconocimiento público a
las actividades de las mujeres empresarias o empresarias innovadoras, por medio del
otorgamiento de premios por calidad de producto producido, creatividad, diseño, capacidad
de innovación, etc.
Cuidado de la salud y planificación familiar: la posibilidad de organizarse como empresaria
implica la necesidad de planificar adecuadamente su familia y su empresa. Tener información
actualizada sobre este tema y la posibilidad de discutir estos temas abiertamente resultan
básicos para empresarias con actitudes modernas.
Comercialización: por lo general, las mujeres se desenvuelven mejor en los aspectos
productivos y/o administrativos que en los aspectos de comercialización. Diversos
instrumentos vienen siendo probados para facilitar la comercialización de los productos, entre
ellos tenemos: participación en estudios de mercado y evaluación de productos; desarrollo de
habilidades de negociación; subcontratación y formación de consorcios; participación en
licitaciones; participación en ferias y eventos; trabajo con empresas comercializadoras.
Indicadores de impacto: como propuestas tenemos:
Impacto a nivel de vida de las participantes: incremento en niveles de ingresos, conocimientos
y destrezas adquiridas, planificación familiar y cuidado de la salud.
Impacto a nivel de la familia: distribución de las redes domésticas y mejor manejo del tiempo
de la mujer; reconocimiento del trabajo productivo y aporte económico de la mujer.
Impacto a nivel de empresa: mayor visibilización de su rol; participación en la toma de
decisiones.
Impacto a nivel de la comunidad: reconocimiento social del trabajo de la mujer.