Los cambios en las variables demográficas, sin embargo, no han generado todavía cambios
en la participación de los géneros en la asunción de las responsabilidades domésticas. Las
mujeres, especialmente de sectores populares y medios siguen asumiendo las
responsabilidades del hogar como son la crianza y educación de los hijos, las compras y
preparación de los alimentos, el lavado y planchado de ropa, la limpieza, la organización y
administración en general del hogar
En relación a los bajos ingresos que gran parte de las mujeres perciben por su trabajo en el mercado
laboral, en muchos casos se explica la racionalidad del trabajo doméstico femenino como un
autoahorro. Sin embargo, algunos estudios demuestran que las mujeres que se incorporan al
mercado laboral continúan desarrollando largas jornadas de trabajo doméstico, generándose un doble
aporte de la mujer: valores de cambio, a través de sus ingresos monetarios y valores de uso a través
de su trabajo doméstico reproductivo. En el siguiente cuadro se resumen las ventajas y desventajas
de la jornada de trabajo remunerado y de la jornada doméstica para la mujer:
Ventajas y desventajas de las jornadas de trabajo para la mujer
Trabajo doméstico
Trabajo remunerado
Genera valores de uso para el bienestar
familiar
Genera valores de cambio para el bienestar
familiar
No tiene control ni capacidad de decisión
sobre ingresos y gastos monetarios
Obtiene ingresos y decide el destino de los
mismos
Monotonía y rutina de las actividades
Variedad de actividades y nuevas
experiencias
Escasa oportunidad de relaciones sociales y
apertura de horizontes
Amplia oportunidad de relaciones sociales y
apertura de nuevos horizontes
No genera desarrollo personal por falta de
tiempo para alfabetización, educación,
capacitación, información, tecnología.
La competencia induce a una formación
técnico empresarial que eleva los niveles de
conocimiento y experimentación
Genera respeto de los miembros de la familia
por aporte económico