Tema B) El papel
de la mujer en el desarrollo económico y la feminización de la pobreza
Históricamente el papel de la mujer en el desarrollo económico de los Estados se limitaba a su función como administradora del hogar. Dadas las condiciones económicas mundiales, este papel ha ido evolucionando hasta convertirse en una doble función que difícilmente se puede cuantificar en términos de bienestar social. A partir de la década de los cincuenta el rol que las mujeres desempeñaban se incorpora con fuerza en el mercado laboral, sin embargo, el marco legal de los Estados y los patrones sociales han remitido a la mujer a una situación vulnerable, sin protección legal en su nueva condición.
En
1995 se llevó a cabo la Cuarta Conferencia Mundial de la Mujer en Beijing,
donde algunas de las principales esferas de preocupación fueron la desigualdad
de la mujer en la definición de las estructuras económicas y la pobreza que
pesa sobre ella. La Comisión de la Condición
Jurídica y Social de la Mujer ha dado seguimiento a esto. Se ha
propuesto la adopción de nuevas medidas por parte de los Estados y la comunidad
internacional para incluir la
perspectiva de género en los programas internos de erradicación de la pobreza,
así como medidas que lleven a la adopción de políticas
que garanticen una protección económica y social adecuada durante los períodos
de desempleo, enfermedad, maternidad, gestación, viudez, discapacidad y vejez;
y que las mujeres, los hombres y la sociedad en general compartan
responsabilidades por el cuidado de los niños y otras personas a cargo.
Se
habla de la feminización de la pobreza en el sentido en que es a
las mujeres a quienes más afecta. De los mil quinientos millones de
personas que viven con un dólar o
menos a diario son mujeres y la brecha entre hombres y mujeres se ha ido
expandiendo. A este fenómeno se le denomina
“la feminización de la pobreza”. Las razones son múltiples y
generalmente son culturales. Al verse privadas de recursos de gran importancia
como educación, servicios financieros, de salud, tierra, herencias, así como
su participación en decisiones coyunturales de sus comunidades.
Además
de lo anterior se agregan los estragos de la globalización y
sus efectos negativos sobre
la mujer. Dado que cada vez es mayor la vinculación de los mercados mundiales a
la economía interna de los Estados, estos han decidido recortar el gasto público
y los programas sociales, lo que afecta a las familias
susceptibles donde son las mujeres quienes llevan la mayor carga. Tanto
en los países desarrollados como en los países en vía de desarrollo ha
aumentado el numero de hogares encabezados por mujeres, quienes no tienen acceso
a remesas de los hombres y, por lo tanto, son más pobres que los que tienen
como cabeza a un hombre. Este fenómeno aumentó en la década de los ochenta,
en Europa occidental creció
de un 24% a un 31% en los noventa. Los factores relacionados son diversos
dependiendo de las regiones, condiciones sociales demográficas y sociales, pero
los más importantes son las migraciones, los divorcios, el abandono, los
disturbios políticos, los nacimientos fuera del matrimonio y, más
generalmente, la idea de que los niños son responsabilidad privativa de la
mujer.
En
primer lugar, se trata de hogares compuestos en mayor proporción por personas
que no trabajan, como niños o ancianos; en segundo lugar el principal sustento
es la mujer, cuyo ingreso medio es menor al del hombre y como ya se mencionó
tiene menores oportunidades de créditos, tierra, tecnología y, por lo tanto, a
empleos mejor remunerados; y en tercer lugar el status de doble
función, ya sea como trabajadora y portadora de sustento así como de
soporte en sus roles familiares.
Aunque
es mayor la diferencia entre el hombre y la mujer en los países pobres en
aspectos como la educación, las diferencias salariales entre géneros siguen
vigentes en países desarrollados y en vías de desarrollo. En países en vías
de desarrollo en igualdad de condiciones(educación) las mujeres perciben hasta
un 70% menos de lo que perciben los
hombres y en países desarrollados un
30%. En cuanto a la protección social, cada vez es mayor el número de mujeres
no protegidas por la legislación laboral y que no gozan siquiera de los
beneficios mínimos que ella genera. Esto se debe generalmente a que los
sistemas de seguridad social son anacrónicos debido a las transformaciones económicas
y demográficas. Así, las mujeres son discriminadas como trabajadoras y como
miembros de la sociedad. Las medidas encaminadas a abatir la
pobreza resultan insuficientes si no se considera a las mujeres
como ente participativo en la actividad económica.
Una
meta importante que se alcanzó en la Conferencia de Beijing ha sido el
reconocimiento por los gobiernos de que algunos aspectos de la pobreza están
vinculados al género. Gracias a esto los gobiernos se han esforzado por reorientar las políticas de
erradicación de la pobreza, concentrándose en las necesidades de la
mujer sobre todo en zonas rurales. Las acciones emprendidas por los gobiernos
son las siguientes:
En
Singapur se ha puesto en práctica un
plan para el mejoramiento de la situación de las familias poco numerosas, cuyo
fin es facilitar el acceso de las familias de bajos ingresos a la educación y
la vivienda.
En
Camerún, Madagascar y el Níger han identificado a las mujeres como uno de los
grupos beneficiarios en sus programas nacionales de erradicación de la pobreza.
En
Senegal se ha proporcionado capacitación a los funcionarios ejecutivos de
categoría superior en relación con la incorporación
de una perspectiva de género en los planes sectoriales de desarrollo.
En
su política de asistencia para el desarrollo, Dinamarca exhorta a que se
incluya una perspectiva de género en todos sus programas.
Otro
de los logros de la Plataforma de Beijing es en la esfera de erradicación de la
pobreza, donde algunos de los avances han sido los siguientes:
China ha informado de
que gracias al amplio enfoque adoptado con respecto a la erradicación de la
pobreza, la población pobre ha disminuido de 65 millones en 1995 a 42 millones
en 1998. El 60% de las personas que se han liberado de la pobreza está
integrado por mujeres.
Zambia, como la mayoría
de los países africanos, está procurando paliar los efectos negativos de los
programas de ajuste estructural sobre las mujeres. Está ejecutando un programa
de acción social que pagará los servicios de educación y salud que se presten
a la mujer.
El Programa de Educación,
Salud y Alimentación (PROGRESA), establecido en México en 1997, ofrece
asistencia a las mujeres pobres en las esferas del empleo, la educación, la
salud y la alimentación.
La introducción de un
salario mínimo en los Estados Unidos y el Reino Unido ha beneficiado a 5,7
millones y 1,3 millones de mujeres, respectivamente.
En Georgia, un análisis
de los efectos de las inversiones macroeconómicas y las políticas tributarias
sobre la mujer sirvió para formular políticas encaminadas a amortizar los
efectos negativos de las transformaciones económicas sobre la mujer.
En Alemania, un
proyecto experimental de asistencia a las madres solteras sin hogar integró a
esas mujeres en la sociedad y les proporcionó empleo.
En
cuestión de acceso de las mujeres a los factores de la producción los informes
dicen lo siguiente:
En 1997, en los
Estados Unidos se concedieron más de 10.000 préstamos, por un total de 67.000
millones de dólares, a mujeres empresarias.
En Belice, el Banco
del Pequeño Agricultor y la Pequeña Empresa concedió a mujeres el 29% de sus
préstamos.
El Japón concedió préstamos
sin interés a 27.000 mujeres de las zonas rurales.
Desde 1994, el 96% de
las mujeres palestinas que participaban en proyectos agrícolas se ha
beneficiado de los programas de préstamos.
En Trinidad y Tobago,
la Corporación de Fomento de la Pequeña Empresa ha concedido el 65% de sus préstamos
a mujeres.
En Sudán, el Fondo de
Población de las Naciones Unidas (FNUAP) ha proporcionado capital inicial para
el establecimiento de empresas comerciales para elevar el nivel de vida de las
mujeres de bajos ingresos.
En Vietnam, un
proyecto que ha contado con el apoyo del Fondo de las Naciones Unidas para la
Infancia (UNICEF) ha beneficiado a más de 60.000 mujeres de 198 comunas y 28
provincias, al concederles pequeños préstamos y proporcionarles conocimientos
básicos sobre actividades en materia de generación de ingresos.
Las
acciones encaminadas a los hogares encabezados por mujeres han sido los
siguientes:
En la Ley del
presupuesto de 1998, Italia asignó 250 millones de liras con el fin de
garantizar un ingreso básico a las familias pobres, la mayoría de las cuales
estaban encabezadas por mujeres.
En la República Islámica
del Irán y el Japón se han asignado fondos a programas que integran los
hogares encabezados por mujeres de las zonas rurales al empleo productivo.
En Singapur se ha
puesto en práctica un plan para el mejoramiento de la situación de las
familias de bajos ingresos, especialmente las encabezadas por mujeres, con el
fin de facilitarles el acceso a la educación y la vivienda.
Grecia ha instituido
subsidios en beneficio de los hogares que tienen a una mujer como jefe de
familia.
La
transformación de las actividades
económicas de la mujer requiere reformas profundas, por ejemplo: políticas que
abran a la mujer el acceso a la tierra y a los medios de explotación. La
potencialización del papel económico de la mujer es un factor de importancia
crítica para la erradicación de la pobreza. Sin embargo, el proceso es lento y
las acciones realizadas hasta el momento representan un primer esfuerzo.
Página
de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer
http://www.un.org/womenwatch/daw/csw/
Cuarta
Conferencia Mundial sobre la Mujer* - Beijing 1995
http://www.un.org/womenwatch/daw/beijing/official.htm
Beijing
+5: La Mujer en el 2000: Igualdad de Género, Desarrollo y - Nueva York 2000
http://www.onu.org/temas/mujer/Beijing5/beijing5.htm
Desafíos
y oportunidades para la equidad de género en América Latina y el Caribe
http://www.worlbank.org/gender/prr