ACC Network on Rural Development and Food Security

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Publicado el 28 de febrero de 1999

Tema: Superación de la pobreza humana - Informe del PNUD

Preparado por Peter Matlon, PNUD

In 1998, el PNUD publicó el primero de una serie de informes sobre la erradicación de la pobreza, titulada "Superación de la pobreza humana", en el que se examinan los progresos realizados desde la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social de 1995, en la que los Gobiernos declararon su determinación de erradicar la pobreza. El presente informe considera los progresos hechos desde entonces y, en particular, la participación del PNUD en estrategias, programas y proyectos de erradicación de la pobreza.

El informe señala que alrededor de una tercera parte de la población de los países en desarrollo continúa viviendo en una situación de 'pobreza de ingresos' - con ingresos inferiores a $1 por día. Pero insiste en la importancia de considerar, más allá de los ingresos, la pobreza humana - la falta de capacidades humanas esenciales, tales como saber leer y escribir, gozar de buena salud, y alimentarse adecuadamente. Por ejemplo, los países en desarrollo cuentan con alrededor de un 30 por ciento de niños menores de cinco años malnutridos, y un 38 por ciento de mujeres adultas analfabetas.

¿Qué está haciendo la comunidad internacional para resolver el problema tanto de la pobreza de ingresos como de la pobreza humana? En el informe se incluyen los resultados de una encuesta realizada a nivel mundial para determinar en qué medida los gobiernos han cumplido los compromisos asumidos en la Cumbre social - hacer una estimación de las dimensiones de la pobreza, y fijar objetivos y ejecutar planes para erradicarla. La encuesta descubre que 43 de los 130 países abarcados cuentan ahora con planes nacionales de lucha contra la pobreza, y otros 35 más abordan expresamente el problema de la pobreza en el marco de su planificación nacional. Pero hasta ahora sólo 38 países han establecido objetivos para la erradicación de la pobreza extrema.

El informe acoge con benevolencia los progresos realizados hasta ahora, pero destaca que son insuficientes. No sólo hace falta que muchos más países formulen planes - con metas y objetivos perentorios - para luchar contra la pobreza, sino también que los planes se traduzcan en acciones concretas. Hay muchos países que han hecho declaraciones importantes pero no han cumplido sus promesas. Lo mismo vale para la comunidad internacional. En los próximos años la lucha contra la pobreza debe estar respaldada con recursos reales. Los gobiernos que están determinados a erradicar la pobreza tendrán que examinar tanto la magnitud como la composición de los gastos públicos y la forma mejor de utilizar sus recursos para crear el entorno - político, económico y social - que permita a la población salir de la pobreza. Para los países más pobres, agobiados por la carga de las deudas, será difícil. El Africa subsahariana destina más del 14 por ciento de sus ingresos de exportación al servicio de la deuda, y el Asia Meridional, el 22 por ciento. Por consiguiente, los acreedores bilaterales y multilaterales tienen la gran responsabilidad de cancelar o reducir espectacularmente las deudas que se les deben.

También la comunidad internacional puede hacer una contribución de vital importancia mediante la ayuda. El informe señala que ésta se ha reducido a sólo el 0,22 por ciento del PIB total de los países industriales- cifra muy distante del objetivo fijado por las Naciones Unidas (0,7 por ciento). Pero la erradicación de la pobreza no puede depender - según el informe - sólo de los esfuerzos de los gobiernos centrales, por más que cuenten con la ayuda de los donantes. Dichos gobiernos pueden brindar un liderazgo, pero eso debe ir acompañado de la participación activa de una coalición de gobiernos regionales y locales que involucre a organizaciones de la sociedad civil y al sector privado. Pero el motor de dicha coalición deben ser los mismos pobres - que son los más motivados y tienen mayor interés en los resultados. Los sistemas de gobierno deben ser suficientemente descentralizados, abiertos y transparentes para poder responder a las prioridades de las comunidades pobres las cuales deben poder movilizarse y organizarse para alcanzar sus propios objetivos.

El PNUD ha ido participando cada vez más en programas de lucha contra la pobreza. Alrededor del 50 por ciento de sus recursos totales se destina ahora a programas nacionales que tienen repercusiones directas en la pobreza - mediante la mejora de los medios de vida, una mayor igualdad de género, una mejor gestión de los recursos naturales y formas de gobierno más democráticas. El PNUD interviene en todos estos niveles, prestando apoyo a una amplia gama de programas y proyectos comunitarios en los que ahora se hace hincapié en la movilización social y en ayudar a los pobres a crear medios de vida viables y sostenibles, y ayudando también, en el plano nacional, en la preparación de programas de lucha contra la pobreza. Y lo que es igualmente importante, la organización está tratando de reforzar los vínculos entre las micro y macroactividades. Lo que significa no sólo asegurar que las macropolíticas reduzcan la pobreza a nivel local sino también que los pequeños resultados satisfactorios obtenidos localmente se utilicen como base para la reforma de las macropolíticas. En sus programas ambientales, por ejemplo, el PNUD insiste en que se debe ayudar a que los pobres, que son los que más se beneficiarán de la conservación de los recursos naturales, lleguen a ser los gestores principales de la regeneración ambiental.

Para el PNUD, aclarar cómo la degradación ambiental afecta desproporcionadamente a los pobres forma parte de una labor más amplia que consiste en vincular la erradicación de la pobreza con un buen sistema de gobierno y con la equidad. La pobreza humana es el resultado de toda una serie de desigualdades - sociales, políticas, y económicas - que se entrecruzan. Una de las más importantes es la del género. Las desigualdades entre los hombres y las mujeres contribuyen a crear y perpetuar las desigualdades tanto dentro de cada generación como entre una generación y otra. Para que haya alguna posibilidad de erradicar la pobreza deben eliminarse a todo nivel los prejuicios basados en el género - desde la política fiscal hasta la coparticipación en la responsabilidad familiar. El informe sostiene que la mejor forma de lograrlo consiste en hacer frente a la pobreza con una gama amplia de políticas. La pobreza no es un problema sectorial, ni un problema 'social' secundario. La erradicación de la pobreza, debe llegar a ser un objetivo central y básico de todos los esfuerzos de desarrollo. Fundamentalmente, la pobreza es una afrenta a los derechos humanos. Salud, nutrición adecuada, alfabetización y empleo no son favores ni actos de caridad que los gobiernos y los organismos internacionales hacen a los pobres. Son derechos humanos, tan válidos hoy como hace 50 años cuando se aprobaron.

La comunidad internacional, incluido el sistema de las Naciones Unidas, puede contribuir decididamente a establecer como prioridad la erradicación de la pobreza. Y el PNUD, impulsado por las reformas de las Naciones Unidas actualmente en curso, está tratando de desarrollar un papel importante con vistas a que el sistema pueda hacer frente a la pobreza de manera coherente y eficaz.

Para ver, bajar u obtener una copia impresa del informe "Superación de la pobreza humana" visitar el sitio.

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