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veía tan directamente implicada. Por tanto, al estudiar a esta mitad de la
sociedad, por su tradicional papel de género ajena al ejercicio de la guerra
y cuyo ambiente «natural» era la paz, hallamos que el estudio de las mujeres
suele implicar el estudio del ámbito de la paz, frente a los que habitualmente
han sido considerados objetos de estudio más interesantes: los varones
y la guerra. Al mismo tiempo, el estudio de las mujeres se asocia a otros
colectivos –de varones y mujeres– tradicionalmente también excluidos
de los ámbitos de decisión públicas y de la guerra, que ahora adquieren
protagonismo y cuyo ambiente habitual era el de la paz. Los Estudios
de las Mujeres y los Estudios de la Paz se dan la mano.
Por tanto, ya tengamos en cuenta, en relación con las mujeres, el
concepto de paz negativa, siendo éste el ámbito tradicional de las mujeres,
ya nos fijemos en la paz positiva, que conlleva la igualdad y el desarrollo
de todas las personas en un mundo sin violencia estructural, hallamos que
los estudios de las mujeres y los estudios de la paz convergen estrecha-
mente. En este sentido, los Estudios del Género son también Estudios de
la Paz.
Las investigadoras que componen el Instituto de Estudios de la Mujer
están llevando a cabo desde sus inicios una intensa actividad investigadora,
cuyos resultados han sido divulgados en diversos foros nacionales y
extranjeros, así como por la colección Feminae, y se han manifestado
también en la dirección y elaboración de tesis doctorales realizadas bajo
los presupuestos metodológicos de los Estudios de las Mujeres y del
Género. De este modo, se han realizado importantes contribuciones para
entender el origen y desarrollo de las desigualdades de género. Funda-
mentalmente en torno a temas como teoría y metodología de los Estudios
de Género, mujeres y patrimonio, familia, fuentes y documentación para
los estudios de las mujeres, el acceso a los ámbitos públicos de decisión,
los estudios de las mujeres en España, educación, rituales, espacio y
producción domésticas, salud, etc. Las investigaciones del Instituto de
Estudios de la Mujer contribuyen, por tanto, implícitamente a la com-
prensión de la paz positiva.
Más explícitamente, desde febrero de este año 2000, declarado por
Naciones Unidas Año Internacional de la Cultura de la Paz, se viene
desarrollando un Proyecto de Investigación titulado Las mujeres y la paz.
Génesis y evolución de conceptualizaciones, símbolos y prácticas, for-
mado por investigadoras del Instituto de Estudios de la Mujer y del Instituto
de la Paz y los Conflictos, y financiado por el Instituto de la Mujer, dentro
del Plan Nacional I+D, Programa Sectorial Estudios de Estudios de las
Mujeres y del Género. Por medio de este proyecto se pretende analizar
tanto la relación de las mujeres con el concepto de paz como las prácticas
pacíficas de mujeres, contribuyendo al conocimiento de esta antigua e
íntima conexión entre mujeres y paz desde los inicios de la civilización
occidental.
Por otro lado, mediante la docencia, así como mediante la divulgación,
el Instituto comparte con el resto de la sociedad estos resultados y objetivos,
modificando las perspectivas educativas. El Instituto de Estudios de la
Mujer ha venido organizando desde sus inicios numerosos coloquios,
cursos, seminarios, etc. sobre temáticas de Estudios de las Mujeres, que
han servido tanto como punto de encuentro entre investigadoras como
para divulgar estos resultados, al tiempo que ha ofrecido formación puntual
sobre temas determinados. Desde 1990, el programa de doctorado Estudios
de la Mujer ofrece una formación específica desde una perspectiva crítica
feminista en el más alto nivel académico, mientras que la progresiva
incorporación de la categoría de género a los programas de estudio de
las licenciaturas permitirá abrir nuevas perspectivas metodológicas y
conceptuales a todos los estudiantes. No hay que olvidar que la Universidad
es una gran formadora de formadoras/es y, por tanto, los cambios me-
todológicos y de contenido en los estudios universitarios se extienden a
todos los ámbitos y niveles educativos. De ahí que sea esencial la intro-
ducción del concepto de género y el estudio de las aportaciones de las
mujeres desde los mismos principios de la formación de una persona. La
educación tiene una importancia vital para la asunción por parte de la
sociedad de los objetivos que viene defendiendo el feminismo y, por tanto,
para la consecución de la paz estructural. La educación para la igualdad
de las mujeres es educación para la paz.
En última instancia, como resultado de esta docencia e investigación
ha de producirse la «feminización» de la Universidad. Feminización en
el sentido de que las mujeres alcancen la igualdad real, ya sea como objeto
de estudio, ya sea en su presencia real en este ámbito académico, como
alumnas, investigadoras y docentes; feminización en el sentido de que
la Universidad asuma como propios los objetivos y planteamientos del
feminismo. El Instituto contribuye a dicha feminización, en la que aún
queda mucho camino por recorrer, tanto a través de la inclusión de los
Estudios de las Mujeres y del Género en los contenidos académicos y
de la aportación de las investigaciones, como a través de la formación
específica de investigadoras/es y docentes universitarias/os que compartan
estos objetivos. Por un lado, la aportación del Instituto en docencia e