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Seguimiento
del Programa Interamericano
SEPIA
I – Género y Trabajo
Diciembre
11-12, 2001
Washington,
D.C.
INCORPORACIÓN
DE LA PERSPECTIVA DE GÉNERO
EN LAS
POLÍTICAS LABORALES REGIONALES.
AVANCES Y
PROPUESTAS
I. INTRODUCCIÓN
Los profundos cambios que han tenido lugar en la
reestructuración económica de los países de la región, la
introducción de innovaciones tecnológicas, en el marco de los procesos
de integración económica y de la globalización, han merecido la
atención de los más diversos sectores en distintos escenarios tanto
nacionales como internacionales.
Estos procesos obligan a resituar el eje de acción de
las mujeres de acuerdo con los nuevos problemas a los que se deben
enfrentar, en especial en lo que se refiere a las políticas orientadas al
mejoramiento de sus condiciones de vida y a las transformaciones sociales
y culturales necesarias para incorporar sus demandas de acuerdo a su
situación específica.
Se hace urgente, entonces, analizar los mecanismos y
estrategias que abran a las mujeres alternativas de inserción en el nuevo
escenario, de manera que puedan entrar en igualdad de oportunidades en el
acceso a los recursos económicos, que le permitan finalmente lograr una
igualdad de oportunidades en la competencia dentro de las actividades
productivas y de servicios, así como en la consideración de su impacto
individual y familiar.
El proceso de globalización e internacionalización de
las economías de los países del Hemisferio, puede convertirse en una
oportunidad para las mujeres para lograr una inserción más igualitaria,
siempre que éstas vayan acompañadas de políticas que no limiten sus
esfuerzos a la aplicación de medidas específicas a favor de las mujeres,
sino que movilicen acciones con vistas a la igualdad en todas las
políticas generales. Significa, en última instancia, concitar una real
voluntad de impulsar transversalmente la igualdad de oportunidades para
mujeres y hombres en los ámbitos económico, laboral, político y
cultural, llegando hasta los aspectos familiares.
Las Conferencias Interamericanas de Ministros del
Trabajo representan un espacio privilegiado para situar el debate sobre la
equidad entre hombres y mujeres en el mundo económico y laboral. En este
sentido, los avances que se han registrado en la incorporación de la
perspectiva de género en los Planes de Acción de las Cumbres de las
Américas, se han visto también reflejados en las deliberaciones,
declaraciones y planes de acción resultantes de dichas Conferencias. Ha
jugado un papel fundamental en este proceso de visualización de las
brechas de género, la labor de la Comisión Interamericana de Mujeres en
las distintas instancias y encuentros de la Organización de los Estados
Americanos.
No obstante, la implementación efectiva de las
recomendaciones emanadas tendientes a la incorporación de las perspectiva
de género en los programas y políticas de los Ministerios del Trabajo
requieren de la voluntad de los Estados Miembros y de las acciones que
para ello puedan efectuar las Delegadas de la CIM, en sus respectivos
países; los organismos internacionales y la sociedad civil.
En este contexto, el presente documento, recoge las
recomendaciones generales surgidas de la XII Conferencia Interamericana de
Ministros del Trabajo, que se agrupan en seis grandes propuestas, que al
ser desagregadas de acuerdo a la problematización de la situación de las
trabajadoras desde una perspectiva de género, permite abordar tales
recomendaciones desde un espectro más amplio, lo que ha permitido recoger
las propuestas surgidas de las reuniones preparatorias a la XII
Conferencia y establecer acciones de mayor especificidad.
El marco para tales propuestas lo constituyen las
recomendaciones del Plan de Acción de la Tercera Cumbre de las Américas,
el Plan de Acción de Viña del Mar, emanado de la XI Conferencia
Interamericana de Ministros del Trabajo y los resultados de los dos Grupos
de Trabajo, el Programa Interamericano sobre la Promoción de los Derechos
Humanos de la Mujer y la Equidad e Igualdad de Género, aprobado por la
XXX Asamblea de la OEA y las Declaraciones y Convenios de la OIT, en
particular, la Declaración de los Derechos y Principios Fundamentales en
el Trabajo.
- LA XII CONFERENCIA INTERAMERICANA DE MINISTROS DE TRABAJO (CIMT)
La XII CIMT tuvo lugar en Ottawa, Canadá, en octubre
de 2001 y ha sido una de las primeras reuniones ministeriales de
seguimiento a la Declaración y Plan de Acción de la Tercera Cumbre de
las Américas. Su objetivo fue abordar las dimensiones laborales y de
empleo del proceso de la Cumbre, "enfocado a mejorar el bienestar
político, económico y social de los ciudadanos y ciudadanas de las
Américas".
Sus deliberaciones se basaron en la Declaración y Plan
de Acción de la Tercera Cumbre de las Américas, en la Declaración y en
los resultados de los Grupos de Trabajo de la XI CIMT, teniendo en cuenta
la Declaración relativa a los Principios y Derechos Fundamentales en el
Trabajo y su Seguimiento de la OIT.
Consecuentemente, la Declaración de la XII CIMT llama
a la aplicación del concepto de "trabajo decente" y a la
promoción e implementación de medidas legislativas y políticas para la
aplicación de las normas laborales establecidas en la Declaración de la
OIT.
Dando continuidad a la Declaración y Plan de Acción
de Viña del Mar, hace referencia al mejoramiento de las condiciones de
trabajo de toda la población, llamando a prestar una mayor atención a
quienes laboran en el sector informal de la economía, a las minorías y
personas con experiencias y necesidades específicas, en los que se
incluyen a jóvenes, mujeres, tercera edad, indígenas, migrantes,
personas con discapacidad y con VIH/SIDA.
Resalta el compromiso de "integrar una perspectiva
de género en el desarrollo y aplicación de todas las políticas
laborales, promover la conciliación entre la vida familiar y laboral,
proteger los derechos de las mujeres trabajadoras y tomar acciones para
eliminar las barreras estructurales y legales, así como las actitudes
estereotipadas con respecto a la igualdad entre hombres y mujeres en el
trabajo; a abordar los prejuicios de género en la contratación, en las
condiciones de trabajo, la segregación y el acoso ocupacional; la
discriminación en materia de beneficios de protección social; la salud,
y seguridad ocupacional de las mujeres; la desigualdad de oportunidades de
progreso profesional y en materia salarial".
En el Plan de Acción de la XII CIMT se establecieron
dos grupos de trabajo: El primero de ellos, examinará las dimensiones
laborales del proceso de la Cumbre de las Américas, en el marco de la
globalización y, en base a los resultados del grupo de trabajo sobre
Globalización de la Economía y su Dimensión Social y Laboral,
establecido en la Declaración de Viña del Mar, abordará las
implicancias del informe de la OIT sobre "Las normas laborales y el
proceso de integración de las Américas".
El segundo grupo de trabajo, siguiendo la línea de
trabajo iniciada por el grupo de trabajo para la Modernización del Estado
y la Administración Laboral, establecido en la Declaración de Viña del
Mar, tendrá como misión el desarrollo de nuevos mecanismos para aumentar
la eficacia de los proyectos y la asistencia técnica para las economías
más pequeñas. Sus objetivos se centrarán en: a) desarrollar mecanismos
efectivos para la aplicación de las normas y leyes laborales; b) fomentar
la igualdad de oportunidades; c) identificar estrategias que promuevan el
empleo, la capacitación, el aprendizaje permanente y el desarrollo de los
recursos humanos; d)) acceso a más y mejores empleos; e) garantizar el
pleno respeto de los derechos que las legislaciones nacionales otorgan a
los trabajadores migrantes.
Asimismo, con la ayuda de la OIT, promoverá la
concientización y la participación del sector privado para el respeto de
los derechos de los trabajadores establecidos en la Declaración Relativa
a los Principios y Derechos Fundamentales en el Trabajo y su Seguimiento
de la OIT y el papel que puede jugar la asistencia técnica en este
objetivo. También promoverá el Convenio N° 182 sobre las peores formas
de trabajo infantil y otros convenios de la OIT.
Para la ejecución del Plan de Acción se organizarán
talleres técnicos para revisar los medios para lograr los objetivos,
prestando especial atención a los sectores con necesidades específicas.
III. LOS COMPROMISOS DE LA XII CIMT
Desde una mirada comparativa, los acuerdos relativos a
la incorporación de la perspectiva de género en las políticas laborales,
entre la XI y XII CIMT, muestran un avance significativo. La XI CIMT,
aborda los temas de manera general, dejando un lugar abierto para poder
incorporar algunas medidas o acciones relativas a la situación de la
mujer trabajadora, sin explicitar acciones conducentes a la eliminación
de las inequidades de género, haciendo referencia sólo a la
incorporación de la mujer en tanto integrante de sectores vulnerables o
perteneciente al grupo de personas con necesidades específicas.
La XII CIMT hace suyos e incorpora los mandatos del
Plan de Acción de la Tercera Cumbre de las Américas. En lo relativo a
Igualdad de Género (15): "…integrarán la perspectiva de
género en los programas, acciones y agendas de eventos nacionales e
internacionales, para garantizar que las experiencias de las mujeres y la
igualdad de género sean una dimensión integral del diseño,
instrumentación y evaluación de las políticas y programas
gubernamentales e interamericanos en todos los campos". Así como
también en lo relativo a Trabajo y Empleo (11): "… fomentar la
igualdad de oportunidades de género, entre otras, en estrategias de
creación de empleo, capacitación, aprendizaje permanente y programas de
desarrollo de recursos humanos con el fin de promover el acceso a más y
mejores empleos en la nueva economía"(…) "Promoverán y
protegerán los derechos de todos los trabajadores, en particular los de
las mujeres trabajadoras y tomarán acciones para eliminar las barreras
estructurales y legales, así como las actitudes estereotipadas respecto a
la igualdad entre hombres y mujeres en el trabajo, abordando, entre otras,
los prejuicios de género en la contratación; las condiciones de trabajo;
la discriminación laboral y el acoso sexual; la discriminación en
materia de beneficios sociales; la salud y seguridad ocupacional de las
mujeres; la desigualdad de oportunidades de progreso profesional y la
igualdad en materia salarial".
Este enfoque tiene una gran trascendencia, dado que
traslada el foco de las políticas y acciones enfrentadas desde la
vulnerabilidad de las mujeres, hacia los mecanismos que subyacen a la
persistencia de su situación inequitativa en el ámbito laboral. De esta
manera, posibilita orientaciones para la implementación de políticas y
estrategias de acción articuladas desde la institucionalidad política,
que tienda a la eliminación de los mecanismos de exclusión y
discriminación laboral.
IV. RECOMENDACIONES DE LA XII CIMT PARA LA INCORPORACIÓN
DE LA PERSPECTIVA DE GÉNERO EN LAS POLÍTICAS LABORALES
La Declaración y Plan de Acción de Ottawa, entrega un
marco de propuestas orientadas a la incorporación de la perspectiva de
género en las políticas laborales para la disminución de las barreras
existentes entre hombres y mujeres en el ámbito del trabajo y el empleo.
Para la operacionalización de tales recomendaciones se ha desagregado
cada una de ellas, abordando aspectos más específicos orientados a su
incorporación, tomando para ello en consideración la situación
específica de las mujeres en el mundo laboral.
- Integrar una perspectiva de género en el desarrollo y aplicación
de todas las políticas laborales
- Incorporación de la perspectiva de género en los Ministerios del
Trabajo
En general, los gobiernos en la región, en mayor o
menor medida están haciendo crecientes esfuerzos para adoptar e
implementar políticas y programas que promueven economías y mercados
laborales más equitativos desde una perspectiva de género. Sin
embargo, hay que tener en cuenta que la integración de la perspectiva
de género en las políticas públicas implica un proceso político y
técnico. El proceso político demanda una vinculación de la
incorporación de la perspectiva de género al mandato de los
Ministerios del Trabajo, con la integración de la perspectiva de
género a las políticas ya existentes, y la generación de nuevas
políticas específicas de género, asegurando los recursos para su
ejecución. Por su parte, el proceso técnico demanda acciones que se
reflejen en los objetivos, definición de las agendas de trabajo,
diseño, implementación y seguimiento de los planes y programas de
acción, así como en los criterios de reclutamiento y capacitación del
personal.
- Establecer estrategias de coordinación para la transversalización
intersectorial de la perspectiva de género
Desde el punto de vista político, es preciso superar
los enfoques sectoriales que han predominado en las políticas laborales,
que abordan sólo parcialmente las necesidades de las mujeres. Para
enfrentar integralmente las bases de la inequidad se necesita movilizar
recursos multisectoriales de cooperación entre diversos Ministerios, a
fin de institucionalizar la perspectiva de género mediante acciones
transversales a nivel de los mercados de trabajo sectoriales. El trabajo
y la coordinación intersectorial se perfilan en este sentido, como un
mecanismo eficaz para la institucionalización transversal del enfoque
de género, como una práctica integral y multidisciplinaria, que
permite vincular objetivos económicos con objetivos sociales,
fundamentalmente, los relacionados con la equidad. En este aspecto,
juega un papel importante para impulsar la cooperación interministerial
y intersectorial, la negociación de convenios de cooperación con
ministerios o instituciones sectoriales, impulsada por los organismos de
adelanto de la mujer de los países.
- Instalación de capacidad de análisis de género en los Ministerios
del Trabajo
Desde el punto de vista técnico, es indispensable la
creación o fortalecimiento de unidades para la integración de la
perspectiva de género a nivel de los ministerios o instituciones
nacionales responsables de la formulación y negociación de las
políticas en las áreas del desarrollo económico, productivo,
comercial y financiero. Esto implica aumentar los esfuerzos por la
transversalización de la perspectiva de género incorporando a los
funcionarios de las distintas áreas de acción a fin de romper la
tendencia a que los temas de género sean tratados por "especialistas"
sin que sean incorporados al conjunto del trabajo institucional.
En tal sentido, la capacitación a los y las
profesionales de los Ministerios del Trabajo en análisis de género,
pasa por el diseño e implementación de metodologías que especifiquen
las implicaciones políticas y técnicas de adoptar un enfoque de
género para la institución en el logro de los objetivos
institucionales; metodologías que deberían considerar indicadores que
permitan el seguimiento del impacto de las acciones adoptadas para
finalmente evaluar sus efectos sobre el logro de la equidad de género.
- Mejoramiento de los sistemas de información y estadísticas laboral
es
desde una perspectiva de género
Las oficinas o departamentos de estadística laboral
deben generar capacidad para analizar la información a fin de orientar
la toma de decisiones técnicas y políticas. La elaboración de
políticas laborales con perspectiva de género supone, en primer lugar,
la existencia de información estadística desagregadas por sexo, así
como de la introducción de nuevos instrumentos que permitan capturar
información estadística sobre temas claves para el conocimiento de la
situación de la mujer que permitan romper estereotipos sobre el trabajo
femenino, tales como el cálculo de los costos laborales diferenciados
por sexo; la evolución de formas de empleo y trabajo "atípicas",
la construcción y mantenimiento de un sistema de indicadores de género
que permita seguir la evolución de las brechas de género en el trabajo
y la calidad del empleo desde una perspectiva de género. Entre estos
instrumentos, destaca la medición del uso del tiempo, como medida
alternativa del trabajo doméstico para su cálculo e incorporación en
las Cuentas Nacionales de los países.
- Fortalecimiento de los actores sociales para el diseño,
formulación y evaluación de políticas laborales con perspectiva de
género
En el marco de las recomendaciones de la OIT y de la
XI Conferencia Interamericana de Ministros del Trabajo, los Ministerios
del Trabajo tienen la responsabilidad de potenciar y desarrollar
políticas que fortalezcan a los actores sociales, estableciendo
mecanismos formales e informales de consulta para la formulación de
políticas, incorporando a sectores tales como microempresarios y
trabajadores del sector informal. El fortalecimiento de la capacidad
técnica de los interlocutores sociales es un requisito para establecer
un diálogo en equiparidad de condiciones, ejecutando programas de
asesoría técnica y capacitación para negociadores sindicales y
empresariales en los que se incorpore la perspectiva de género.
- Promover la incorporación de la igualdad de oportunidades para
mujeres y hombres en los procesos de diálogo social
En la promoción de la equidad de género en las
políticas laborales juega un papel de trascendental importancia la
incorporación de los temas de género en las agendas y en los procesos
de negociación colectiva y de diálogo social bi y tripartito, como
temas estratégicos para el conjunto de los trabajadores. Esto requiere
del diseño y desarrollo de estrategias para incorporar la promoción de
la igualdad de oportunidades como una línea permanente y transversal,
así como de programas de capacitación.
- Promoción de las acciones para la incorporación de la perspectiva
de género en las políticas laborales desde la agenda internacional y
la sociedad civil
También, en forma paralela, juega un papel
importante en la adopción de un enfoque de género en las políticas
laborales, la presión que pueda ejercerse a través de los mandatos
provenientes de la aplicación de los Planes de Acción, los organismos
donantes y las organizaciones de mujeres.
El fortalecimiento de las organizaciones de mujeres
en la adopción e implementación de políticas económicas y laborales
es un factor a impulsar a fin de poner en la agenda las demandas en
cuanto fuerza laboral inserta en el sector de mayor precariedad y más
desprotegido de la economía, y negociarlas en las organizaciones
laborales oficialmente reconocidas.
La constitución de redes temáticas (como las
existentes en violencia, salud o educación), es una importante forma de
acción política de las mujeres, que permitiría abordar temas
laborales relacionados con las políticas económicas o comerciales de
los países y su impacto de género.
- Promover la conciliación entre la vida familiar y laboral
A partir del incremento de la participación femenina
en el mercado de trabajo, y de la creciente tendencia de las mujeres en
edad reproductiva a mantenerse en él, se ha puesto de manifiesto el
conflicto entre la vida laboral y las responsabilidades familiares, que
por una parte, incide en una mayor carga de trabajo para la mujer, si no
cuenta con apoyos externos o logra que se involucre el grupo familiar en
estos quehaceres, lo que repercute negativamente en su permanencia en el
empleo, en sus oportunidades profesionales, de ascenso y de diseño de
carrera laboral.
Esta situación afecta a hombres y mujeres ya que las
largas jornadas laborales a que están sometidos representan para ambos
una limitación en el desarrollo de su vida familiar, más aún,
atendiendo a las aún incipientes, pero crecientes demandas surgidas
entre los hombres de querer involucrarse más en la crianza y cuidado de
los hijos. No es por tanto un problema específico ni exclusivo de las
mujeres, como ha sido tradicionalmente concebido, razón por la cual en
varios países de la región se ha empezado a promulgar normas sobre
licencia de paternidad bajo el concepto de "trabajadores de ambos
sexos con responsabilidades familiares" (Recomendación 165 de la
OIT), avanzando de esta manera en la búsqueda de una armonía entre
ambas esferas y concebirla como un derecho de los trabajadores de ambos
sexos, así como de sus familias.
Es necesario incorporar en las legislaciones
laborales, que aún no lo han hecho, y fortalecer el cumplimiento de
medidas tales como la creación de servicios de cuidado infantil en los
lugares de trabajo, no sólo atendiendo al número de madres
trabajadoras que laboren, sino que hacerlo aplicable también al número
de padres; establecer permisos postnatales compartidos para hombres y
mujeres; extensión al padre de la licencia para el cuidado de hijos
enfermos; introducir progresivamente la reducción de la jornada de
trabajo para los trabajadores.
El Convenio (156) sobre Trabajadores con
Responsabilidades Familiares de la OIT está dirigido a crear y promover
un equilibrio entre la vida profesional y familiar para los y las
trabajadores con responsabilidades hacia los hijos a su cargo o respecto
de otros miembros de su familia directa. Este Convenio del año 1981, ha
sido ratificado sólo por 29 países (8 latinoamericanos).
- Proteger los derechos de las mujeres trabajadoras
- Adecuación de las normativas antidiscriminatorias a los nuevos
procesos económicos
Desde el punto de vista de la normativa, la
protección de los derechos de las trabajadoras, así como el principio
de igualdad y no discriminación han sido incorporados tanto en las
constituciones como en la legislación laboral en los países de la
región, lográndose de esta manera, un importante reconocimiento de la
igualdad formal. Aún así, permanecen ciertas desigualdades en las
normativas en lo referente a condiciones de trabajo.
Sin embargo, los procesos de mayor apertura y ajuste
estructural y las nuevas situaciones provocadas por los procesos de
globalización y flexibilización de las relaciones laborales ha hecho
que un número creciente de trabajadoras se encuentren desprotegidas.
Existen amplios sectores no cubiertos por la legislación, como los
trabajadores empleados en pequeñas empresas, autoempleados,
subcontratados, estacionales, trabajadores a domicilio. Esta situación
exige revisar la normativa, para enfrentar los nuevos procesos, en
particular, en lo que respecta a la flexibilización, (contratos,
despidos y la seguridad social), así como a la protección de los
derechos sindicales y a la seguridad en el trabajo a la luz de las
nuevas características de desregulación.
- Reforzar las políticas de difusión e información de los derechos
de las trabajadoras
Una normativa adecuada provee del marco nacional e
internacional sobre los derechos de las y los trabajadores. Pero la
efectiva aplicación, pasa por otros mecanismos para su aplicación en
la práctica, que es donde se producen los principales problemas.
El desconocimiento por parte de las propias
trabajadoras de sus derechos y de la legislación nacional vigente, es
uno de los mayores impedimentos para lograr que se beneficien de éstos.
Es importante en este sentido la implementación de programas desde los
Ministerios del Trabajo en coordinación con los organismos nacionales
para el adelanto de la mujer, para la divulgación y la capacitación en
los derechos laborales desde una perspectiva de género, dirigidos a los
y las trabajadores así como a los fiscalizadores y jueces para lograr
una aplicación eficaz de la protección jurídica existente relativa a
la protección de los derechos de las trabajadoras.
- Fortalecimiento de la fiscalización de la normativa
antidiscriminatoria
Para asegurar el cumplimiento de las disposiciones
legales es preciso crear o fortalecer las instancias de
fiscalización de las condiciones laborales de las trabajadoras para
verificar no sólo su aplicación, sino también para evitar que se
desvirtúe el sentido de la normativa antidiscriminatoria. Este papel
corresponde a las Inspecciones del Trabajo de los países mediante la
verificación del cumplimiento de las normas, información y
asesoramiento a los trabajadores en materia de derechos. Es por tanto
imprescindible, la capacitación del personal de estas entidades, en
particular en las normas de protección a las trabajadoras y el
discernimiento sobre prácticas discriminatorias para recoger de mejor
manera y prevenir las infracciones en materias de igualdad de
oportunidades.
- Promover la organización sindical de las trabajadoras
Un papel fundamental para el establecimiento de las
demandas de género y el respeto de los derechos de las trabajadoras, le
cabe a las organizaciones sindicales, por lo cual la promoción de
éstas es un mecanismo de primera importancia. Sin embargo, la mayor
presencia de mujeres en el mundo laboral no se ha visto reflejada en su
participación en las organizaciones sindicales. Por tanto, es
importante reforzar los esfuerzos para aumentar la representación
femenina en las organizaciones sindicales, y dentro de éstas, su mayor
acceso a las estructuras directivas.
- Tomar acciones para eliminar las barreras estructurales y legales, y
las actitudes estereotipadas con respecto a la igualdad entre hombres
y mujeres en el trabajo
- Eliminación de las barreras estructurales y legales para la
igualdad en el trabajo
La participación creciente de la mujer en el mercado
laboral es una realidad de todos los países de la región. No obstante,
persisten barreras estructurales y legales que dificultan este acceso en
igualdad de condiciones con sus pares masculinos.
Las tasas menores de participación femenina en la
fuerza de trabajo, se deben, entre otras razones, a las barreras
estructurales de entrada que le imponen las tareas domésticas, la falta
de preparación e información, así como las pautas culturales que
desincentivan el trabajo femenino. Por otra parte, las mujeres, en
particular las más pobres, están en una situación desventajosa con
respecto al acceso a los recursos productivos, tales como a la propiedad
de la tierra, de las empresas, al capital productivo, al crédito,
situación que se ve reforzada por barreras legales que restringen este
acceso. En este contexto, la creación de pequeña empresa de mujeres,
se ve obstaculizada en algunos países por legislaciones que limitan su
capacidad empresarial a través de leyes que restringen su autonomía.
- Eliminación de los prejuicios y estereotipos discriminatorios sobre
la mujer trabajadora
Junto a estos factores estructurales, las imágenes
estereotipadas sobre la mujer trabajadora y conductas discriminatorias
internalizadas por los empleadores, en particular acerca de la
distorsión que genera la maternidad y las responsabilidades familiares,
así como sobre las limitaciones de formación y experiencia en áreas
técnicas, limitan sus opciones laborales e inciden
en la tipificación y valoración por sexo de las ocupaciones y están
presentes en la selección, en las oportunidades de capacitación,
promoción y desarrollo profesional y, en el diferencial de salarios
para trabajos de igual valor.
Revertir estos prejuicios requiere de la promoción
de cambios culturales que pueden ser abordados a través de la
sensibilización a la sociedad y a sus actores para estimular un
cambio en los patrones culturales y empresariales que les permita
identificar y revalorizar las cualidades y singularidades femeninas,
aprovechando su correspondencia con los perfiles ocupacionales que
tienden a emerger en los nuevos modelos productivos
La promoción de programas de sensibilización y
formación en género de docentes, autoridades y personal administrativo
debería identificar y eliminar estereotipos en los materiales
didácticos y en las distintas manifestaciones del currículo, en
especial las prácticas docentes.
- Abordar los prejuicios de género en la contratación, en las
condiciones de trabajo, la segregación y el acoso ocupacional
- Eliminación de las discriminación para la contratación de las
trabajadoras
La segmentación del mercado laboral se vincula con
la discriminación en el proceso de contratación, pues se produce un
acceso diferenciado de hombres y mujeres a las ocupaciones y a las
empresas, en el proceso de reclutamiento.
Aún cuando ha aumentado el nivel educativo de las
mujeres y su participación en la formación profesional y técnica en
la región, la fuerza laboral femenina se sigue concentrando en las
áreas tradicionalmente ocupadas por mujeres, en especial en los
servicios (y en un gran porcentaje en el empleo doméstico), lo cual
trae como consecuencia el reforzamiento de la segregación ocupacional.
Los prejuicios sobre una supuesta incompetencia de las mujeres en áreas
técnicas, es de particular importancia en el contexto de los
requerimientos crecientes de mayores calificaciones y requisitos
técnicos, de los cuales las mujeres quedan marginadas.
- Revisar las normativas de los sectores más desprotegidos
Un gran porcentaje de la fuerza de trabajo femenina
se concentra en el empleo doméstico. En este tipo de trabajo, por lo
general no se establecen relaciones contractuales, quedando las
trabajadoras marginadas de la protección legal. Aún cuando se rija por
la normativa, ésta suele otorgar menos protección que las del común
de los trabajadores en cuanto a duración de la jornada de trabajo,
salario mínimo o protección frente al despido. Es por tanto, necesario
revisar la normativa que rige el empleo doméstico y equipararla a la
del resto de los asalariados.
El trabajo a domicilio ocupa mayoritariamente a
mujeres y reproduce en su interior las brechas entre hombres y mujeres (segmentación
del mercado, desigualdad salarial), y coexisten diversas formas de
contratación, remuneración, jornadas de trabajo, y protección, pero
en general son de gran precariedad e inestabilidad.
Con la introducción de mayor flexibilización de las
relaciones laborales, en el marco del aumento de la competitividad
internacional, la maquila es un sector que ha ido cobrando una creciente
extensión como fuente generadora de ingresos para un alto porcentaje de
la fuerza laboral femenina. El empleo generado en general es de baja
calidad e inestable y con una baja observancia de las disposiciones
respecto a los derechos laborales básicos de los trabajadores.
Dadas las características de estos trabajos, la
normativa es de difícil aplicación y fiscalización, más aún lo son
las regulaciones de las prácticas antidiscriminatorias. No obstante,
sería importante profundizar los diagnósticos que permitan discernir y
aplicar mecanismos para su mayor regulación.
- Fortalecer e impulsar la normativa referente al acoso sexual
El acoso sexual en el trabajo ha sido una práctica a
la que han estado sometidas tradicionalmente una gran cantidad de
trabajadoras. En los últimos años este problema ha sido puesto en el
debate; sin embargo, la normativa ha sido lenta para incorporar el tema
del acoso sexual en el trabajo. Por ello, es imprescindible realizar una
labor de lobby para la aprobación de proyectos de ley en discusión en
los Parlamentos.
-
Eliminar la discriminación en materia de
beneficios de protección social; la salud, y seguridad ocupacional de
las mujeres; la desigualdad de oportunidades de progreso profesional y
en materia salarial.
- Fortalecer la fiscalización de la protección social de las
trabajadoras
Con respecto a la protección social de la mujer,
se han derogado normas en la región que establecían jornadas
restrictivas para las mujeres, estableciéndose jornadas de trabajo
igualitarias para trabajadores de ambos sexos. No obstante, persisten
actividades en las cuales no se regula la duración del horario de
trabajo (servicio doméstico, trabajo agrícola, comercio, entre otros).
La protección a la maternidad de las mujeres
trabajadoras aparece en todas las legislaciones, sin embargo, el
embarazo o la mayor probabilidad de las mujeres en edad reproductiva
de estarlo, son objeto de discriminación. La exigencia de una prueba
de embarazo utilizada por algunas empresas para acceder a un empleo es
una demostración de ello, así como también la discriminación de la
que son objeto las mujeres en edad reproductiva en su cobertura de
seguros de salud en los sistemas privados.
La protección contra el despido de la mujer
embarazada, aparece en las legislaciones, siendo de duración variable
en los distintos países. Pero no necesariamente se lleva a efecto,
por las prácticas que persisten en sectores de empleadores para
negociar términos de contrato a cambio de una indemnización sin la
conservación del puesto de trabajo.
Todo lo anterior requiere de un fortalecimiento de
las acciones de fiscalización del cumplimiento de la legislación y
mayor difusión de la normativa de protección a la mujer trabajadora
En muchos países del Hemisferio la ley contempla
la instalación de servicios de cuidado infantil para los hijos de las
trabajadoras, excluyendo de esta prestación a los hombres, lo que
refuerza la concepción de que el cuidado de los hijos es de exclusiva
responsabilidad de la mujer. En este sentido, en el espíritu del
Convenio 156 de la OIT debiera extenderse este servicio a todos los
trabajadores con responsabilidades familiares.
- Mantenimiento de las condiciones de salubridad y seguridad en el
trabajo
Además de la necesidad de velar las normativas
sobre el mantenimiento de las condiciones de seguridad y salubridad en
el trabajo formal e informal, es preciso analizarlas a la luz del
proceso de transformaciones productivas e introducción de nuevas
tecnologías. Los trabajos atípicos, en los que se han insertado
grandes contingentes femeninos presentan por lo general mayor
desprotección en las condiciones de salud que pueden afectar a
quienes se desempeñan en ellos, en circunstancias que pueden
representar mayores riesgos para su salud física y mental. El trabajo
que muchas mujeres realizan en sus domicilios por lo general no llenan
los requisitos mínimos de salubridad y seguridad, lo que puede
comprometer su salud y la de su familia.
- Revisión de los sistemas de seguridad social desde una
perspectiva de género
Los profundos y veloces cambios que se están dando
en las políticas y estructuras económicas a nivel mundial, han
traído consigo el surgimiento de regímenes y actividades de trabajo,
cuya regulación debe ser estudiada, así como las transformaciones
profundas efectuadas en los sistemas de seguridad social. Por tal
razón, resulta apropiado realizar estudios sobre el impacto
diferenciado que los efectos de la reforma han ejercido sobre hombres
y mujeres.
- Ampliación de la cobertura de seguridad social a trabajadores/as
del sector informal
Se destaca en este ámbito la gran vulnerabilidad
de las mujeres ocupadas en el servicio domestico y en el sector
informal de la economía, que alberga a un gran porcentaje de la
fuerza de trabajo femenina y que cuentan con escasa cobertura de
seguridad social. Por tal razón es necesario ampliar la cobertura de
los sistemas de seguridad social considerando el aumento de la
informalidad en el mercado de trabajo.
- Corregir las brechas de género de los sistemas de seguridad
social
Considerando que las mujeres tienen ingresos
menores que los hombres y tienen mayor intermitencia en su permanencia
en el mercado laboral debido a sus tareas reproductivas, sus fondos
previsionales son más reducidos, lo que implica jubilaciones también
menores. Esta situación se ve agravada por la mayor esperanza de vida
de las mujeres, más aún en los sistemas de capitalización
individual, por lo cual sus fondos acumulados, que ya son más
reducidos, se deben distribuir en un número mayor de años.
En tal sentido, es preciso corregir las brechas de
género y establecer medidas compensatorias en los sistemas
previsionales que equiparen los bajos aportes de las mujeres y
contribuyan a mejorar la calidad de vida de las adultas mayores.
- Estudiar la factibilidad de establecer un ingreso básico a todas
las personas en su vejez
Las mujeres que han dedicado toda su vida a las
funciones reproductivas no cuentan con cobertura de ningún tipo de
seguridad social y sólo acceden a las prestaciones en su calidad de
"carga" del titular, lo que la hace más vulnerable a
situaciones de desprotección debido a que por causa del fallecimiento
de éste recibe montos inferiores a los que recibía el titular. Por
ello es conveniente estudiar la factibilidad de establecer un ingreso
básico para todos los ciudadanos, hombres y mujeres, que les
garantice la disponibilidad de recursos para enfrentar la vejez.
- Enfrentar las barreras que bloquean el desarrollo laboral de las
mujeres
A pesar de que las mujeres han alcanzado una
creciente preparación para ocupar puestos ejecutivos al interior de
las empresas y organizaciones, en general se ubican en los escalafones
bajos o intermedios de los niveles ejecutivos porque persisten los
estereotipos negativos basados en sus responsabilidades familiares o
en la atribución de características concebidas como exclusivamente
masculinas para la adjudicación de los puestos de los niveles de
decisión.
Para enfrentar las barreras que bloquean el
desarrollo laboral de las mujeres se deberían incorporar cambios en
las estructuras, políticas y procedimientos organizacionales que han
sido construidos en base a atributos considerados masculinos. Para
ello, resulta apropiado el desarrollo de programas que promuevan la
incorporación de mecanismos transparentes en los procesos de
reclutamiento y promoción, los horarios flexibles, y la valoración
de las cualidades que las mujeres pueden aportar, así como también
programas que tiendan a compatibilizar trabajo y familia dirigidos a
hombres y mujeres. Junto a ello, es necesario implementar programas de
apoyo a la capacidad empresarial de la mujer, apoyada por mecanismos
que potencien la capacidad de acción autónoma de la mujer a través
del incremento de su presencia en las instituciones del mercado del
trabajo y especialmente en los procesos de negociación colectiva.
- Eliminación de la brecha salarial entre hombres y mujeres
La diferencia de remuneraciones entre hombres y
mujeres es abordada de manera formal e insuficiente por casi todas las
legislaciones. El Convenio 100 de la OIT, sobre igualdad de
remuneración para un trabajo de igual valor, adoptado en la
Conferencia Internacional del Trabajo de 1951, tiene gran relevancia a
nivel regional donde la diferencia de ingresos entre hombres y mujeres
aún es muy marcada, sobre todo en el sector informal.
La brecha salarial existente entre hombres y
mujeres tiende a ser justificada por el aparente mayor costo de la
mano de obra femenina. Se aduce que los costos no salariales de las
mujeres son más altos por las interrupciones en el trabajo derivadas
de sus responsabilidades asociadas a la maternidad y la familia. Por
tal razón, sus remuneraciones deberían ser menores para compensar el
costo no salarial. Estudios sobre costos salariales desagregados por
sexo, sin embargo, han mostrado que este es un prejuicio que se ha
extendido que repercute en una discriminación salarial aceptada como
natural con las consecuencias sobre la menor autonomía económica de
las mujeres y los efectos reductores sobre su jubilación.
Las acciones en este ámbito deben orientarse hacia
la realización de estudios de costos laborales que sirvan de
argumento en contra de los prejuicios discriminatorios establecidos.
- Reorientación y fortalecimiento de los programas de capacitación
y formación profesional para el logro de mejores oportunidades
laborales para las mujeres
Los programas de estudio y capacitación requieren
de una orientación que permita ampliar las opciones vocacionales de
las mujeres, logrando una adecuada articulación entre orientación,
formación e inserción laboral, sobre todo en los sectores más
dinámicos de la economía, para alcanzar una mayor adecuación con el
perfil de de requerimientos de mano de obra que tienen hoy las
empresas. Además, para lograr mayor efectividad de las políticas de
capacitación y formación profesional es importante su articulación
con otras instituciones y organizaciones públicas y privadas.
Los crecientes niveles de competitividad que impone
la globalización y la generación de nuevas y diversas oportunidades
de empleo requieren de un sustantivo mejoramiento de la calidad del
capital humano. No obstante, persisten restricciones, y segmentaciones
que obstaculizan el acceso de las mujeres al empleo en igualdad de
condiciones.
Las políticas de capacitación y formación
profesional, abordadas desde una perspectiva de género, representan
un campo privilegiado para la eliminación de las barreras para el
desarrollo en igualdad de oportunidades de las capacidades de los
trabajadores. Para que ello ocurra, es necesario asegurar que en el
diseño de las políticas de capacitación y formación profesional
sean tomadas en consideración las necesidades y especificidades de
las mujeres para que puedan actuar efectivamente como mecanismo
de fortalecimiento y promoción de su empleabilidad e inserción
laboral.
Para el logro de tales objetivos, es prioritaria la
articulación entre el sistema formativo y el sector productivo para
armonizar la demanda y la oferta laboral, detectar las necesidades de
empleo femenino existentes y ejercer una labor de sensibilización
para abrir nuevas posibilidades ocupacionales. En segundo lugar, es
preciso que estos programas estén direccionados hacia actividades
dinámicas y con potencialidades de desarrollo.
- Diseñar e implementar programas de capacitación y formación
profesional para trabajadoras por cuenta propia
Al mismo tiempo, deben diseñarse e implementarse
programas de capacitación dirigidos a trabajadoras por cuenta propia
y microempresarias con énfasis en áreas tales como gestión y
administración, diseño y gestión de proyectos, promoción de la
creatividad y desarrollo de la capacidad emprendedora, así como
también estrategias de apoyo adicionales, tales como acceso a la
información y orientación sobre viabilidad de las actividades y
emprendimientos, intermediación para el acceso al crédito,
asesoramiento y seguimiento de la gestión.
- Diseñar e implementar programas de capacitación para la
promoción de mujeres a cargos de decisión
Otra área de intervención debería estar dirigida
al entrenamiento en habilidades de gestión, dirección y supervisión
que permitan promover a más mujeres a cargos de decisión.
V. LÍNEAS DE ACCIÓN PROPUESTAS
A partir del compromiso emanado de la XII Conferencia
Interamericana de Ministros del Trabajo, que tuvo lugar en Ottawa, Canadá
en Octubre de 2001, de integrar una perspectiva de género en el
desarrollo y aplicación de todas las políticas laborales, se recomienda
a los gobiernos de los Estados miembros de la OEA, el desarrollo de las
siguientes líneas de acción para ser implementadas por los Ministerios
del Trabajo:
1. Institucionalización de la perspectiva de género
Incorporar explícitamente
la perspectiva de género en los mandatos de los Ministerios del
Trabajo, asegurando su inserción en los objetivos, diseño,
implementación y seguimiento de las políticas, planes y programas,
así como en los criterios de reclutamiento y capacitación del
personal, considerando la inclusión presupuestaria de los recursos
para su ejecución.
Crear o fortalecer
unidades para la integración de la perspectiva de género a nivel de
los ministerios o instituciones nacionales responsables de la
formulación y negociación de las políticas macroeconómicas en las
áreas del desarrollo económico, productivo, comercial y financiero,
incorporando activamente a los funcionarios y funcionarias de las
distintas áreas de acción.
Establecer estrategias de
coordinación entre diversos ministerios para la transversalización
intersectorial de las políticas laborales con perspectiva de género.
Capacitar a las y los
profesionales de los Ministerios del Trabajo en análisis de género
con metodologías que consideren la creación de un sistema de
indicadores para el seguimiento y evaluación del impacto de todas las
políticas laborales sobre la equidad de género.
Establecer mecanismos
formales e informales de consulta, convocados por los Ministerios del
Trabajo, para la formulación de políticas, incorporando a sectores
tales como microempresarios y trabajadores del sector informal.
2. Investigación y estudios
-
Mejorar los sistemas de información y
estadísticas laborales desde una perspectiva de género, en
coordinación con las oficinas nacionales de estadísticas, para
producir estadísticas desagregadas por sexo e introducir nuevos
instrumentos de medición que permitan capturar información sobre
temas claves para el conocimiento de la situación de la mujer.
-
Desarrollar un banco de datos sobre el
mercado laboral desde una perspectiva de género a nivel hemisférico,
divulgando periódicamente sus resultados a las autoridades de los
países de la región.
-
Realizar estudios a la luz de los cambios
ocurridos con los procesos de globalización e integración económica,
que permitan analizar la ampliación de oportunidades para las mujeres,
así como la profundización de los efectos de la mayor
flexibilización de las relaciones laborales sobre la calidad del
empleo generado, en actividades tales como el empleo a domicilio y la
maquila, empleo temporal y sector agropecuario, entre otros.
-
Identificar los estereotipos de género
presentes en las políticas de recursos humanos que dificultan la
inserción laboral de las mujeres en igualdad de condiciones que los
hombres, a través de estudios sobre materias tales como costos
laborales de la contratación desagregados por sexo, que sirvan de
argumento en contra de los prejuicios discriminatorios establecidos
sobre el mayor costo de contratación de las mujeres.
-
Realizar estudios que permitan conocer la
articulación entre el sistema formativo y el sector productivo para
armonizar la demanda y la oferta laboral, que permitan detectar las
necesidades de empleo femenino existentes y ejercer una labor de
sensibilización para abrir nuevas posibilidades ocupacionales.
-
Promover el desarrollo de estudios sobre la
contribución social y económica del trabajo no remunerado de las
mujeres e instar a los gobiernos a su inclusión en las cuentas
nacionales.
-
Investigar el impacto diferenciado de las
políticas macroeconómicas – economía, comercio internacional,
reconversión productiva, sistema financiero y fiscal – sobre
hombres y mujeres.
-
Analizar el impacto de las reformas
laborales y de los sistemas de seguridad social con relación a la
igualdad género. 3.
3. Capacitación y sensibilización
-
Ejecutar programas de asesoría técnica y
capacitación para negociadores sindicales y empresariales en los que
se incorpore la perspectiva de género.
-
Implementar programas en coordinación con los
mecanismos nacionales de adelanto de la mujer dirigidos a los
trabajadores para la divulgación y capacitación sobre los derechos
laborales desde una perspectiva de género.
-
Desarrollar programas de capacitación y
sensibilización en los derechos laborales desde una perspectiva de
género, dirigidos a los jueces, para lograr una aplicación eficaz de
la protección jurídica existente relativa a la protección de los
derechos de las trabajadoras.
-
Capacitar y sensibilizar al personal de las
entidades fiscalizadoras, en particular en las normas de protección a
los derechos de las trabajadoras y el discernimiento sobre prácticas
discriminatorias para recogerlas de mejor manera, verificar su
aplicación y evitar que se desvirtúe el sentido de la normativa
antidiscriminatoria.
-
Capacitar a las mujeres en oficios que
permitan diversificar las oportunidades de la fuerza laboral femenina,
en particular en relación a las nuevas tecnologías, para facilitar su
inserción en los sectores de punta del crecimiento económico.
-
Diseñar e implementar programas de
capacitación dirigidos a trabajadoras por cuenta propia y
microempresarias con énfasis en áreas tales como gestión y
administración, diseño y gestión de proyectos, promoción de la
creatividad y desarrollo de la capacidad emprendedora, que incluyan
estrategias de apoyo adicionales, tales como acceso a la información y
orientación sobre viabilidad de las actividades y emprendimientos,
intermediación para el acceso al crédito, asesoramiento y seguimiento
de la gestión.
-
Desarrollar programas de capacitación y
formación dirigidos a la promoción de mujeres en cargos de decisión
que incluyan habilidades de gestión, liderazgo, dirección y
supervisión.
-
Diseñar estrategias de sensibilización a la
sociedad y a los actores sociales para estimular un cambio en los
patrones culturales y empresariales que les permita identificar y
revalorizar las cualidades y singularidades femeninas, aprovechando su
correspondencia con los perfiles ocupacionales que tienden a emerger en
los nuevos modelos productivos.
-
Promover programas de sensibilización y
formación en género dirigidos a docentes, orientados a la eliminación
de los estereotipos referentes a la supuesta incompetencia de las
mujeres en áreas técnicas, en los materiales didácticos y en las
distintas manifestaciones del currículo, en especial en las prácticas
docentes.
4.
Revisión, fortalecimiento y cumplimiento
de las normativas
-
Revisar la normativa que afecta a los
sectores más desprotegidos para enfrentar los nuevos procesos, en
particular, en lo que respecta a la flexibilización, (contratos,
despidos, jornada de trabajo y la seguridad social), así como a la
protección de los derechos sindicales y a la seguridad en el
trabajo a la luz de las nuevas características de desregulación.
-
Revisar las disposiciones legales que
restringen la autonomía económica de la mujer, en particular para
su acceso y control a los recursos económicos, como la tierra, el
capital y el crédito.
-
Revisar la normativa que rige el empleo
doméstico y equipararla a la del resto de los asalariados.
-
Establecer mecanismos para regular los
requisitos mínimos de salubridad y seguridad en especial en el
trabajo del sector informal y trabajos de difícil fiscalización,
tales como el trabajo a domicilio.
-
Instar a la creación de proyectos de ley
que tipifiquen y sancionen el acoso sexual donde no los hubiere, y
urgir la aprobación de los que se encuentran en discusión en los
Parlamentos.
-
Instar a los gobiernos a la ratificación
de convenios internacionales que promueven la equidad de género en
el trabajo y el desarrollo económico.(Convenios de la OIT sobre
protección a la maternidad (N°3, 103 y183); igualdad de trato en
el empleo (N°100), la igualdad de remuneración por trabajo de
igual valor (N°111), la conciliación entre el trabajo y las
responsabilidades familiares (N°156).
-
Promover la creación de condiciones de
igualdad para hombres y mujeres para conciliar las responsabilidades
familiares y el trabajo bajo el concepto de "trabajadores de
ambos sexos con responsabilidades familiares" (normas sobre
licencia de paternidad; permisos postnatales compartidos para
hombres y mujeres; extensión al padre de la licencia para el
cuidado de hijos enfermos; creación de servicios de cuidado
infantil en los lugares de trabajo, de acuerdo al número de
trabajadores -hombres y mujeres- con responsabilidades familiares).
-
Promover el cambio de normativas de la
cobertura de los sistemas de seguridad social para su extensión a
trabajadores y trabajadoras del sector informal, y que se
establezcan medidas compensatorias en los sistemas previsionales que
equiparen los bajos aportes de las mujeres y contribuyan a mejorar
la calidad de vida de las adultas mayores. Estudiar la factibilidad
de establecer un ingreso básico para todos los ciudadanos, hombres
y mujeres, que les garantice la disponibilidad de recursos para
enfrentar dignamente la vejez.
5. Fortalecimiento de los actores sociales
-
Desarrollar programas dirigidos a los
actores sociales para incorporar los temas de género en las agendas y
en los procesos de negociación colectiva y de diálogo social bi y
tripartito, como temas estratégicos para el conjunto de los
trabajadores.
-
Incorporar a las organizaciones de mujeres
en la adopción e implementación de políticas económicas y
laborales para su negociación en las organizaciones laborales
oficialmente reconocidas.
-
Reforzar las estrategias para aumentar la
representación femenina en las organizaciones sindicales y gremiales
y, dentro de éstas, su mayor acceso a las estructuras directivas.
ANEXO
Antecedentes de
la XI Conferencia Interamericana
de Ministros del
Trabajo
La
Declaración y Plan de Acción de la XI Conferencia Interamericana de
Ministros del Trabajo, celebrada en Viña del Mar en octubre de 1998, se
centró fundamentalmente en dos ejes: la dimensión social y laboral de la
globalización de la economía y, los requerimientos y desafíos de la
modernización del Estado y de la administración laboral.
Los criterios y orientaciones generales que recorren
transversalmente la Declaración de Viña del Mar se inscriben en la
promoción y diseño de políticas que conjuguen tanto conceptualmente
como en su aplicación práctica, la promoción y protección de los
derechos fundamentales de los trabajadores con los requisitos del
crecimiento económico, en el marco de las exigencias de la globalización
de la economía. En tal sentido, señala que entre los objetivos que deben
guiar las políticas de crecimiento, modernización e integración
económica, deben priorizarse "aquellos que permitan alcanzar el
desarrollo económico y social que asegure la promoción de la igualdad de
oportunidades de progreso, la erradicación de la pobreza y de todas las
formas de discriminación, en definitiva, el logro de equidad y justicia
social" (2).
En forma específica, establece la Declaración, que
tales políticas deberán prestar especial atención a quienes se
encuentran ocupados, así como a la incorporación al mercado laboral de
los "jóvenes, las mujeres, los migrantes, las personas con
discapacidades, otras minorías o grupos vulnerables, los que se
encuentran afectados por procesos de reconversión productiva y aquellos
que operan en el sector informal y precario de la economía."
Se constituyeron dos grupos de trabajo, cuyas
principales acciones y propuestas se presentan a continuación.
Grupo I: Globalización de la economía y su dimensión
social y laboral", que fue dividido en cuatro sub-temas:
-
La dimensión social de
los procesos de integración. Se analizaron las estrategias de los
países de la región para enfrentar los procesos de integración
impulsados por la globalización de la economía, y el papel que les
corresponde a los Ministerios del Trabajo en la regulación y
cumplimiento de las normas laborales, los mecanismos de adecuación de
la oferta y la demanda de empleo, la capacitación y formación de los
trabajadores y las áreas relativas a los grupos vulnerables del
mercado.
-
Transformaciones en la
estructura y funcionamiento de los mercados de trabajo y los
regímenes laborales. Se abordan las capacidades de adaptación de los
sistemas de trabajo, ante los procesos de flexibilización laboral en
la región y sus efectos sobre la productividad y la competitividad, y
la necesidad de una política de los Ministerios del Trabajo de
fomento de mecanismos de negociación de relaciones laborales
concertados y pactados, y la autoregulación de sus relaciones, que
permita la competitividad a las empresas, proteja al trabajador,
mantenga la calidad de su situación laboral, y constituya un
incentivo a la inversión en recursos humanos.
En el
ámbito de las relaciones laborales, destacó la importancia de la
promoción de los derechos colectivos de organización, asociación y
negociación colectiva de los actores sociales, así como el desarrollo
de programas para la modernización y gestión del trabajo de las
unidades productivas más pequeñas.
-
Capacitación y formación
profesional. En el marco de la innovación tecnológica y la creciente
necesidad de actualización de las calificaciones laborales, a fin de
desarrollar la competitividad y empleabilidad de los trabajadores,
este tema es un instrumento estratégico de las políticas de empleo
de los Ministerios del Trabajo, prestando una atención especial a los
grupos vulnerables, tales como jóvenes pobres sin experiencia laboral,
mujeres jefas de hogar, adultos desplazados por la reestructuración
productiva y trabajadores precarios del sector informal.
-
Sistemas de asistencia al
desempleado. Para el tratamiento de este tema se estima que deben
considerarse el financiamiento y la ejecución de los programas, que
requieren a su vez de un mejoramiento de los servicios de información,
asesoramiento y orientación para el empleo, así como la revisión de
los programas de reconversión.
Grupo II "Modernización
del estado y de la administración laboral: requerimientos y desafíos"
-
Aspectos Generales de la
Administración Laboral. Se analizó el marco político, y jurídico,
la estructura organizativa, recursos humanos y materiales de los
Ministerios del Trabajo para afrontar los nuevos requerimientos,
estableciendo que éstos deben participar activamente en la
toma de decisiones sobre las políticas económicas que tengan
incidencia en el mercado laboral. Se destacó la necesaria
redefinición de las funciones y servicios de los Ministerios del
Trabajo con el fin de adaptarse a los nuevos retos que la realidad
social impone, contando con la participación de los interlocutores
sociales.
-
Sistema de Inspección. En
esta área se recomienda el fortalecimiento de la labor preventiva
y de asesoramiento tanto a los empleadores como a los trabajadores
para el fortalecimiento de las relaciones laborales. También se
recalca sobre la necesidad de mejorar los procedimientos de selección
y capacitación de los inspectores del trabajo, y mecanismos para el
control y evaluación de su gestión, así como la importancia de una
estrategia institucional con la participación de los interlocutores
sociales.
-
Sistemas de Información y
Estadística Laboral. Las oficinas o departamentos de estadística
laboral deben generar capacidad para analizar la información para
orientar la toma de decisiones técnicas y políticas, brindando
información oportuna de los servicios que presta la Administración
Laboral y el mejoramiento sustantivo de la información sobre el
funcionamiento del mercado de trabajo, de modo de que actúe como un
nexo entre la oferta y la demanda y la pertinencia de la capacitación.
-
Justicia del Trabajo. Para
el cumplimiento de la legislación laboral se requiere de una justicia
laboral eficaz, para lo cual se proponen normas de modificación de
las normas de procedimientos, así como el diseño de programas
especiales de capacitación y formación para jueces y oficiales
superiores de la justicia laboral. Además, se requiere dar curso a la
creación o fortalecimiento de órganos especializados
independientes de la Administración Laboral que realice funciones de
mediación, arbitraje y conciliación.
-
Diálogo Social,
Concertación y Negociación Colectiva. Los Ministerios del
Trabajo tienen la responsabilidad de potenciar esa negociación y
desarrollar políticas que fortalezcan a los actores sociales,
estableciendo mecanismos formales e informales de consulta para la
formulación de políticas. También es necesario incorporar a
sectores tales como microempresarios y trabajadores del sector
informal. El fortalecimiento de la capacidad técnica de los
interlocutores sociales es un requisito para establecer un diálogo en
equiparidad de condiciones, ejecutando programas de asesoría técnica
capacitación para negociadores sindicales y empresariales
-
Integración de Colectivos
Especiales en el Mercado de Trabajo. Se constata que por lo
general existe un marco jurídico adecuado que promueve la
integración de los colectivos con dificultades especiales de
inserción en el mercado laboral, como manifestación de una voluntad
política en el tema, y que, donde existen unidades administrativas
especializadas, se están destinando recursos para su financiamiento.
Finalmente, el grupo II acordó la realización de seis
proyectos concretos de cooperación horizontal para solucionar en parte
los problemas identificados.
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