La persecución, el destierro y los recuerdos
de la guerra fueron lecciones aprendidas por cientos de mujeres guatemaltecas
víctimas del conflicto armado.
Hoy, sus historias han trascendido las fronteras
gracias a la labor de otras mujeres que, comprometidas con la defensa
de los derechos humanos, el resarcimiento a los pueblos indígenas
y la participación femenina en los procesos de la posguerra,
fueron convocadas para integrarse a la Red Internacional de Mujeres
Constructoras de la Paz, formada por más de 140 miembros
de 21 áreas en conflicto.
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Rosenda Camey trabaja directamente
con comunidades indígenas.
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Ruth del Valle, investigadora de la Alianza contra
la Impunidad; María Rosenda Camey, representante del Centro Maya
Saqb'e; Luz Méndez, de la Unión Nacional de Mujeres Guatemaltecas
-UNAMG-; Elizabeth Quiroa, de la Convergencia de Mujeres; Medarda Castro,
fundadora de la organización Moloj; Ivonne de Rivera, Edna Núñez
y Edna Rodríguez, han compartido las experiencias y estrategias
de lucha de las mujeres guatemaltecas en busca de mayor participación
en el proceso de paz y el cumplimiento de los acuerdos que atañen
directamente a su género.
Esta red, integrada por representantes de Afganistán,
Burundi, Camboya, Colombia, Rusia, Sri Lanka, Ruanda, Sudán,
Indonesia, Guatemala, Sierra Leona, México y Filipinas, entre
otros, surgió en 1999 como una iniciativa por medio de la cual
se reconoce el rol esencial y la contribución que las mujeres
han tenido en la prevención de conflictos armados, en el cese
de las guerras y la consolidación de la paz.
El objetivo es que con la experiencia de cada una
de las integrantes puedan plantearse nuevas estrategias para resolver
los problemas y el enfrentamiento que durante años han aquejado
a cientos de naciones.
Reunidas por la paz
Además de las reuniones regionales, las
Mujeres Constructoras de la Paz se reúnen anualmente en un coloquio
que se realiza en la Universidad de Harvard, Cambridge, Massachusetts.
Durante dos semanas ponen en común los avances y obstáculos
que enfrentan los procesos de paz y la situación femenina en
sus países.
Es un esfuerzo positivo el reunir a mujeres
de diversas naciones para que podamos dialogar y poner en común
nuestras ideas en busca de una paz firme, asegura Luz Méndez,
de UNAMG.
Uno de los grandes avances es lograr que
la voz de las mujeres se escuche y que tengan participación directa
en las negociaciones de paz, aunque aún queda mucho camino por
recorrer, asegura Méndez.
Somos mujeres que venimos de diferentes frentes,
pero que nuestra tarea fundamental es la construcción de la paz.
Somos pacifistas absolutas, asegura Ruth del Valle.
Muchos podrían creer que los conflictos
en Ruanda no tienen nada que ver con lo sucedido en Guatemala y nuestra
historia podría tener más similitudes con la lucha Zapatista,
explica del Valle.
Sin embargo, hemos encontrado muchos puntos
en común en los cuales el respeto a los derechos humanos y la
participación de las mujeres son necesidades latentes.
La lucha es permanente. En Guatemala y alrededor
del mundo, en la tarea de abrir espacios para la participación
femenina y la consecución y consolidación de la paz, aún
queda mucho camino por recorrer.
María Rosenda Camey Huz:
Resarcir a los suyos
De pequeña, tuvo que huir de su comunidad,
Sacalá Las Lomas, San Martín Jilotepeque, Chimaltenango,
a causa del conflicto armado interno.
Junto a su familia, se desplazó a San Lucas Tolimán,
en donde vivió ocho años. Su tarea se ha volcado al resarcimiento
de las víctimas de la guerra, principalmente en el trabajo con
mujeres que aún sufren los resabios del enfrentamiento armado
interno.
Viví el conflicto y constantemente veo las
secuelas que ha dejado no sólo en mi comunidad, sino en mi familia.
Por ello, al culminar la carrera de Gerencia y Estudios
Indígenas en la Universidad de Regina, Canadá, enfocó
su tesis en los efectos psicosociales de la guerra en las principales
comunidades mayas. Con ella, obtuvo la oportunidad de realizar una maestría
sobre Gerencia para desarrollo sostenible, avalada por la Universidad
Autónoma de Madrid, en donde además fue invitada para
presentar los hallazgos encontrados en su tesis.
Sólo puede existir un desarrollo sostenible
si antes curamos y tratamos las consecuencias que dejó la guerra,
afirma.
Por medio del Centro Maya Saqb'e y de la Fundación
Xajil, trabaja en la implementación de programas de reparación
y desarrollo socioeconómico en las comunidades afectadas por
el enfrentamiento armado.
La guerra dejó grandes heridas y estas se
manifiestan de diversas formas en cada comunidad. En parte de los pobladores
quedó mucha desconfianza y apatía.
Camey es también consultora en varios proyectos
internacionales que lleva a cabo la Cooperación Técnica
Alemana, GTZ, la AID, el Banco Mundial y UNICEF.
Su trabajo y antecedentes la llevaron a integrar la Red
de mujeres constructoras de la paz. Ha sido muy valioso poder
conocer y compartir las experiencias de mujeres de todo el mundo que
han vivido de cerca la guerra y ahora aportan para que la paz se consolide
en sus países.
Rosenda Camey asegura que su lucha no cesará hasta
mejorar las condiciones de las comunidades mayas.
Nos espera un trabajo largo, pues las poblaciones
deben recobrar la confianza en las organizaciones. Se debe reconstruir
la historia para encontrar un equilibrio armónico, comenta.
Ruth del Valle:
Derecho y convicción
Se inició como activista en los movimientos
estudiantiles de 1973; fue miembro de la AEU y, lejos de alejarla de
su país, el exilio la comprometió más con Guatemala.
Estar doce años lejos de mi país
me sirvió para confirmar que no podría dedicarme a otra
cosa que no sea la defensa de los Derechos Humanos, asegura del
Valle.
Volví después de planear cada día,
de cada año, mi regreso. Por eso no concibo la idea de estar
lejos nuevamente. Trabajar por mi país es mi derecho, es lo que
quiero hacer, y es en lo que creo.
Desde su labor como activista e investigadora en la Alianza
contra la Impunidad, del Valle lucha por que las causas que generaron
el conflicto armado desaparezcan.
"En Guatemala, la guerra aún está
muy viva; la paz no implica solamente el cese del enfrentamiento armado,
opina. Las razones económicas, sociales y de racismo y
discriminación no se han eliminado.
Integrarse a la Red de mujeres constructoras de la paz
le ha dado la oportunidad de conocer las causas de los conflictos en
otros países. Sin embargo, hay temas globales, como la
reconciliación, el conocimiento de la verdad, el acceso a la
justicia y el derecho a la reparación.
Del Valle ve en esta red, la oportunidad de que las mujeres
puedan proyectarse mundialmente en la consecución de la paz.
Es una tarea que para mí no es simplemente ideología,
sino corazón.
Luz Méndez Gutiérrez:
En busca de una paz incluyente
Luz Méndez participa activamente en
los movimientos de mujeres y pertenece a la Unión Nacional de
Mujeres Guatemaltecas, UNAMG. Fue miembro de la mesa de negociaciones
de la Unión Revolucionaria Nacional Guatemalteca, URNG, y también
integra la Comisión de Acompañamiento del proceso de paz.
Su lucha por la participación de las mujeres en
la búsqueda de la paz la ha llevado a diversas mesas de negociaciones
a nivel internacional.
Fue escogida por las Naciones Unidas para integrar un
equipo de expertos que facilitaría la participación de
las mujeres en el proceso de paz en Burundi, junto a representantes
de Sudáfrica, Uganda y Eritrea. Al frente de las negociaciones,
llevadas a cabo en Tanzania, estaba Nelson Mandela.
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Luz Méndez
ha participado en mesas de negociaciones a nivel internacional.
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Me llamó mucho la atención que en
Burundi conocían a fondo el proceso de paz de Guatemala,
dice Méndez. A pesar de que los conflictos armados de cada
país poseen causas muy distintas, el cordón que une a
todas las mujeres son las dificultades y obstáculos que enfrentamos
para ser incluidas, afirma.
En el año 2000, Méndez también participó
en la reunión del Consejo de Seguridad de la Organización
de Naciones Unidas, que tuvo como gran alcance la resolución
13-25, que aborda directamente la participación de las mujeres
en los procesos de paz.
Méndez pertenece también al equipo asesor
convocado por el Fondo de las Naciones Unidas para la Mujer, UNIFEM,
que realiza un estudio del impacto del conflicto armado en las mujeres
a nivel mundial, el cual será presentado al Secretario General
de la ONU, Kofi Annan.
Como miembro de la Red internacional de mujeres constructoras
de la paz, su lucha será la misma que siempre ha motivado su
labor en Guatemala. Desde los diversos movimientos de mujeres
buscamos que el proceso de paz y democratización avance y que
se cumpla con los Acuerdos de Paz en materia de equidad de género",
afirma.
Actualmente, también participa en reuniones junto
a mujeres colombianas que al igual que ella, luchan porque en los procesos
de paz las mujeres puedan alzar su voz.