Género

Hacedoras de paz
Ocho guatemaltecas son parte de la Red Internacional de Mujeres Constructoras de la Paz, que a nivel mundial comparten sus experiencias y el trabajo que realizan en la recuperación de sus naciones.

Por: Gabriela Barrios
Fotografía: Carlos Sebastián

La persecución, el destierro y los recuerdos de la guerra fueron lecciones aprendidas por cientos de mujeres guatemaltecas víctimas del conflicto armado.

Hoy, sus historias han trascendido las fronteras gracias a la labor de otras mujeres que, comprometidas con la defensa de los derechos humanos, el resarcimiento a los pueblos indígenas y la participación femenina en los procesos de la posguerra, fueron convocadas para integrarse a la Red Internacional de “Mujeres Constructoras de la Paz”, formada por más de 140 miembros de 21 áreas en conflicto.

Rosenda Camey trabaja directamente con comunidades indígenas.

Ruth del Valle, investigadora de la Alianza contra la Impunidad; María Rosenda Camey, representante del Centro Maya Saqb'e; Luz Méndez, de la Unión Nacional de Mujeres Guatemaltecas -UNAMG-; Elizabeth Quiroa, de la Convergencia de Mujeres; Medarda Castro, fundadora de la organización Moloj; Ivonne de Rivera, Edna Núñez y Edna Rodríguez, han compartido las experiencias y estrategias de lucha de las mujeres guatemaltecas en busca de mayor participación en el proceso de paz y el cumplimiento de los acuerdos que atañen directamente a su género.

Esta red, integrada por representantes de Afganistán, Burundi, Camboya, Colombia, Rusia, Sri Lanka, Ruanda, Sudán, Indonesia, Guatemala, Sierra Leona, México y Filipinas, entre otros, surgió en 1999 como una iniciativa por medio de la cual se reconoce el rol esencial y la contribución que las mujeres han tenido en la prevención de conflictos armados, en el cese de las guerras y la consolidación de la paz.

El objetivo es que con la experiencia de cada una de las integrantes puedan plantearse nuevas estrategias para resolver los problemas y el enfrentamiento que durante años han aquejado a cientos de naciones.

Reunidas por la paz

Además de las reuniones regionales, las Mujeres Constructoras de la Paz se reúnen anualmente en un coloquio que se realiza en la Universidad de Harvard, Cambridge, Massachusetts. Durante dos semanas ponen en común los avances y obstáculos que enfrentan los procesos de paz y la situación femenina en sus países.

“Es un esfuerzo positivo el reunir a mujeres de diversas naciones para que podamos dialogar y poner en común nuestras ideas en busca de una paz firme”, asegura Luz Méndez, de UNAMG.

“Uno de los grandes avances es lograr que la voz de las mujeres se escuche y que tengan participación directa en las negociaciones de paz, aunque aún queda mucho camino por recorrer”, asegura Méndez.

“Somos mujeres que venimos de diferentes frentes, pero que nuestra tarea fundamental es la construcción de la paz. Somos pacifistas absolutas”, asegura Ruth del Valle.

“Muchos podrían creer que los conflictos en Ruanda no tienen nada que ver con lo sucedido en Guatemala y nuestra historia podría tener más similitudes con la lucha Zapatista”, explica del Valle.

“Sin embargo, hemos encontrado muchos puntos en común en los cuales el respeto a los derechos humanos y la participación de las mujeres son necesidades latentes”.

La lucha es permanente. En Guatemala y alrededor del mundo, en la tarea de abrir espacios para la participación femenina y la consecución y consolidación de la paz, aún queda mucho camino por recorrer.


María Rosenda Camey Huz:
Resarcir a los suyos

De pequeña, tuvo que huir de su comunidad, Sacalá Las Lomas, San Martín Jilotepeque, Chimaltenango, a causa del conflicto armado interno.

Junto a su familia, se desplazó a San Lucas Tolimán, en donde vivió ocho años. Su tarea se ha volcado al resarcimiento de las víctimas de la guerra, principalmente en el trabajo con mujeres que aún sufren los resabios del enfrentamiento armado interno.

“Viví el conflicto y constantemente veo las secuelas que ha dejado no sólo en mi comunidad, sino en mi familia”.

Por ello, al culminar la carrera de Gerencia y Estudios Indígenas en la Universidad de Regina, Canadá, enfocó su tesis en los efectos psicosociales de la guerra en las principales comunidades mayas. Con ella, obtuvo la oportunidad de realizar una maestría sobre Gerencia para desarrollo sostenible, avalada por la Universidad Autónoma de Madrid, en donde además fue invitada para presentar los hallazgos encontrados en su tesis.

“Sólo puede existir un desarrollo sostenible si antes curamos y tratamos las consecuencias que dejó la guerra”, afirma.

Por medio del Centro Maya Saqb'e y de la Fundación Xajil, trabaja en la implementación de programas de reparación y desarrollo socioeconómico en las comunidades afectadas por el enfrentamiento armado.

“La guerra dejó grandes heridas y estas se manifiestan de diversas formas en cada comunidad. En parte de los pobladores quedó mucha desconfianza y apatía”.

Camey es también consultora en varios proyectos internacionales que lleva a cabo la Cooperación Técnica Alemana, GTZ, la AID, el Banco Mundial y UNICEF.

Su trabajo y antecedentes la llevaron a integrar la Red de mujeres constructoras de la paz. “Ha sido muy valioso poder conocer y compartir las experiencias de mujeres de todo el mundo que han vivido de cerca la guerra y ahora aportan para que la paz se consolide en sus países”.

Rosenda Camey asegura que su lucha no cesará hasta mejorar las condiciones de las comunidades mayas.

“Nos espera un trabajo largo, pues las poblaciones deben recobrar la confianza en las organizaciones. Se debe reconstruir la historia para encontrar un equilibrio armónico”, comenta.

Ruth del Valle:
Derecho y convicción

Se inició como activista en los movimientos estudiantiles de 1973; fue miembro de la AEU y, lejos de alejarla de su país, el exilio la comprometió más con Guatemala.

“Estar doce años lejos de mi país me sirvió para confirmar que no podría dedicarme a otra cosa que no sea la defensa de los Derechos Humanos”, asegura del Valle.

“Volví después de planear cada día, de cada año, mi regreso. Por eso no concibo la idea de estar lejos nuevamente. Trabajar por mi país es mi derecho, es lo que quiero hacer, y es en lo que creo”.

Desde su labor como activista e investigadora en la Alianza contra la Impunidad, del Valle lucha por que las causas que generaron el conflicto armado desaparezcan.

"En Guatemala, la guerra aún está muy viva; la paz no implica solamente el cese del enfrentamiento armado”, opina. “Las razones económicas, sociales y de racismo y discriminación no se han eliminado”.

Integrarse a la Red de mujeres constructoras de la paz le ha dado la oportunidad de conocer las causas de los conflictos en otros países. “Sin embargo, hay temas globales, como la reconciliación, el conocimiento de la verdad, el acceso a la justicia y el derecho a la reparación”.

Del Valle ve en esta red, la oportunidad de que las mujeres puedan proyectarse mundialmente en la consecución de la paz. “Es una tarea que para mí no es simplemente ideología, sino corazón”.

Luz Méndez Gutiérrez:
En busca de una paz incluyente

Luz Méndez participa activamente en los movimientos de mujeres y pertenece a la Unión Nacional de Mujeres Guatemaltecas, UNAMG. Fue miembro de la mesa de negociaciones de la Unión Revolucionaria Nacional Guatemalteca, URNG, y también integra la Comisión de Acompañamiento del proceso de paz.

Su lucha por la participación de las mujeres en la búsqueda de la paz la ha llevado a diversas mesas de negociaciones a nivel internacional.

Fue escogida por las Naciones Unidas para integrar un equipo de expertos que facilitaría la participación de las mujeres en el proceso de paz en Burundi, junto a representantes de Sudáfrica, Uganda y Eritrea. Al frente de las negociaciones, llevadas a cabo en Tanzania, estaba Nelson Mandela.

Luz Méndez
ha participado en mesas de negociaciones a nivel internacional.

“Me llamó mucho la atención que en Burundi conocían a fondo el proceso de paz de Guatemala”, dice Méndez. “A pesar de que los conflictos armados de cada país poseen causas muy distintas, el cordón que une a todas las mujeres son las dificultades y obstáculos que enfrentamos para ser incluidas”, afirma.

En el año 2000, Méndez también participó en la reunión del Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas, que tuvo como gran alcance la resolución 13-25, que aborda directamente la participación de las mujeres en los procesos de paz.

Méndez pertenece también al equipo asesor convocado por el Fondo de las Naciones Unidas para la Mujer, UNIFEM, que realiza un estudio del impacto del conflicto armado en las mujeres a nivel mundial, el cual será presentado al Secretario General de la ONU, Kofi Annan.

Como miembro de la Red internacional de mujeres constructoras de la paz, su lucha será la misma que siempre ha motivado su labor en Guatemala. “Desde los diversos movimientos de mujeres buscamos que el proceso de paz y democratización avance y que se cumpla con los Acuerdos de Paz en materia de equidad de género", afirma.

Actualmente, también participa en reuniones junto a mujeres colombianas que al igual que ella, luchan porque en los procesos de paz las mujeres puedan alzar su voz.


Directorio

© Copyright 2002 Prensa Libre. Derechos Reservados
rdomingo@prensalibre.com.gt
Se prohibe la reproducción total o parcial de este sitio web sin autorización de Prensa Libre.
www.prensalibre.com