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El Maltrato de las Mujeres en la Guerra
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EL MALTRATO DE LAS MUJERES
EL MALTRATO DE LAS MUJERES
EN LA GUERRA
EN LA GUERRA
Dña. PALOMA GASCON VERA es Licenciada en Filosofía y Letras y Licenciada en Psicología, por la Universidad Complutense de
Madrid. Ha realizado estudios de Psicología en EEUU y ha trabajado como profesora Visitante en diversas Universidades
Norteamericanas y Europeas.
Con amplia experiencia profesional, ejerce como psicóloga-psicoterapeuta en su propio Gabinete de Psicología :Gabinete de Psicología
"Paloma Gascón".Colabora con el Servicio de Atención a la Mujer "FLORENCIA" en el asesoramiento para el tratamiento psicológico de
las mujeres maltratadas. Es experta en áreas de Recursos Humanos, Salud Laboral y Psicoterapia y Desarrollo de la Mujer. Ha publica-
do numerosos artículos en revistas especializadas y en la prensa.
a violación y el maltrato en
la guerra es un arma contra
la población civil y el objeti-
vo del grupo que lo perpetra
es hacer el mayor daño posible al ene-
migo. Desde tiempo inmemorial se ha
considerado a las mujeres como "cosas"
más o menos valiosas. Las mujeres se
trataban como botín y el maltratarlas y
abusar de ellas sexualmente, tenía el
objetivo de dañar al enemigo de la
misma forma que se bombardea un
hospital o una escuela.
El maltrato a los niños en tiempos de
guerra tiene el mismo objetivo y
además el dañar, más si cabe, a las mis-
mas mujeres. Las mujeres son la mitad
de la población del planeta. De ellas, un
importante porcentaje sufre a diario
diversas formas de violencia. Y aunque
las cifras no son renovadas, año tras
año la situación lejos de disminuir,
aumenta.
Hoy, la mayoría de
los conflictos arma-
dos tienen lugar den-
tro de las fronteras de
los Estados, son
luchas en el interior
del país entre dife-
rentes grupos étnicos
o políticos de la
misma "nacionali-
dad". Son conflictos
internos con devasta-
dores efectos para la
población civil.
Antes solía darse por
sobreentendida la
seguridad de la
mujer: por el hecho
mismo de ser mujer,
y especialmente por
el hecho de ser
madre, debía estar protegida contra los
excesos de la guerra. Los conflictos
recientes y actuales muestran que hoy
en día esa percepción no se ajusta a la
realidad. Todo lo contrario, se les ataca
por el hecho de ser mujeres. Como
hemos dicho anteriormente, grupos
contendientes violan a las mujeres del
grupo adversario a fin de humillarlo,
aterrorizarlo y vencerlo.
Otros datos para tener en cuenta:
· El informe sobre el Estado de la
Población Mundial del UNFPA, precisa
que 120 millones de mujeres en el pla-
neta sufren mutilaciones sexuales. A
ellas se suman, cada año, otros dos mi-
llones de adolescentes. La mayoría vive
en 26 países africanos, algunas en Asia
y un número creciente en las comu-
nidades de inmigrantes de Canadá,
Estados Unidos y Europa (1996) .
· Además, un número similar de adoles-
centes son prostituídas en el mundo.
La situación es especialmente grave en
Asia y África (1996).
· En India - cuya población estimada
para el año 2000 era de 966 millones - el
número aproximado de abortos es de 6
millones al año. De ellos, la mayoría
corresponden a fetos femeninos.
. En China, el perfil demográfico
demuestra que por cada 118,5 hombres
hay solo 100 mujeres, proporción con-
traria a toda tendencia mundial. Estas
cifras demuestran el aborto selectivo de
fetos femeninos (1995).
· Del total de refugiados en el mundo,
más del 80% son mujeres, niños y
niñas. Las refugiadas están expuestas a
ataques de delincuentes, miembros de
las fuerzas de seguridad y otros refugia-
dos. En el país de asilo, donde creen
estarán a salvo, la situación sigue sien-
do difícil para algunas. Como para una
haitiana, que en 1995, pidió asilo en los
EEUU: fue violada por un guardia del
Servicio de Inmigración y
Naturalización mientras estuvo en un
centro de detención en Florida (1995-
1996).
· Durante la guerra de ex-Yugoslavia, las
tropas serbias violaron y torturaron a
miles de mujeres, la mayoría musul-
manas, en Bosnia. Muchas de ellas
fueron obligadas a procrear hijos/as ser-
bios/as, porque la violación fue instru-
mento de guerra y de conquista para
asegurar un genocidio más efectivo.
Estas violaciones no constituyen un
efecto colateral al conflicto sino un
arma de guerra y de destrucción perpe-
trada contra las mujeres por su género.
Aunque ha sido difícil determinar cifras
oficiales, se estima que fueron entre
20.000 y 50.000 las mujeres violadas.
L
L
Dña. Paloma Gascón durante su intervención en la
5ª Jornada sobre Maltrato y Violencia Familiar.

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De ellas, hubo niñas de entre 7 y 14
años seleccionadas especialmente para
ser violadas.
· En Ruanda, más de 15.000 mujeres
fueron violadas en un sólo año.
Asimismo, en los últimos años se ha
informado sobre la utilización de viola-
ciones masivas como arma de guerra
en Camboya, Liberia, Perú, Somalia y
Uganda (1996).
· Cada día mueren 12 mujeres, debido a
disputas por demandas sobre la dote de
los parientes del futuro marido. En la
mayoría de los casos, fallecen por que-
maduras intencionales provocadas en
la cocina...presentados como supuestos
accidentes.
· Las víctimas de violación conyu-
gal en Hungría sólo pueden pre-
sentar acusación por daño a la
integridad corporal...pero siem-
pre y cuando las heridas las
hayan dejado incapacitadas por
lo menos durante ocho días.
(1995).
· La mayoría de las mujeres que
realizan prácticas de combate en
Canadá ha enfrentado el acoso
sexual. La afirmación es parte de
estudios realizados por el propio ejérci-
to canadiense. Tres investigaciones
confirmaron que el acoso es un proble-
ma real tanto en unidades de combate
como de apoyo. También es notoria la
desventaja considerable que sienten las
mujeres. El analista militar canadiense
Scott Taylor, quien tuvo acceso a los
informes, afirmó que los altos mandos
oficiales militares tratan de ocultar
esta realidad que desilusiona y frustra a
muchas mujeres (1998).
· Diversas estadísticas aseguran que, en
Estados Unidos, un porcentaje impor-
tante de las mujeres golpeadas que
busca ayuda médica por maltrato, han
sido atacadas después de haberse visto
obligadas a abandonar el hogar conyu-
gal. Muchas de ellas, incluso, fueron
finalmente asesinadas cuando intenta-
ban alejarse de su pareja (1996).
· Una mujer es violada cada cinco mi-
nutos en Estados Unidos, país cuya
población al año 2000 era de 286 mi-
llones de habitantes. Pero el dramático
récord en la materia lo ostenta, entre
otros países, Sudáfrica, donde hay una
violación cada 83 segundos (1996).
· En Estados Unidos, entre tres y cua-
tro millones de mujeres son golpeadas
por sus parejas; un tercio de las
mujeres asesinadas lo ha sido por el
hombre con quien convivía y una de
cada cinco mujeres adultas, violada.
(1996). Actualmente una de cada tres
mujeres ha sido víctima de algún tipo
de violencia.
· Treinta casos de mujeres quemadas
intencionalmente son reportados al
mes en Pakistán. Dicho de otro modo,
diariamente una mujer pakistaní
muere de esta forma. Este es uno de los
tantos tipos de violencia contra las
mujeres en un país cuya población esti-
mada para el año 2000 era de 146 mi-
llones. Además, bajo la ley de la
"sharia", las pakistaníes violadas sólo
pueden probar su acusación si cuatro
musulmanes dan fe del suceso.
Cuando hay hombres tan valientes que
se atreven a apoyar la verdad en contra
del violador, muchas veces son acusa-
dos posteriormente de adulterio
(1995).
· Según datos de UNICEF (Informe
sobre el Progreso de las Naciones) mi-
llones de mujeres de todo el mundo
viven bajo la amenaza diaria de abusos
físicos y psíquicos. Pero sólo 44 de los
193 países integrantes de la ONU
posee una legislación contra la violen-
cia doméstica. La misma investigación
indica que 60 millones de mujeres son
consideradas como "desaparecidas" a
causa de la violencia relacionada con la
discriminación sexual (1997).
· La mayoría de los países que ratifi-
caron la Convención para la
Eliminación de Todas las Formas de
Discriminación contra la Mujer (1979)
todavía no incorporan en realidad estos
principios a la legislación nacional y a
la práctica social.
Consecuencias de los conflictos arma-
dos en las mujeres
1. Desplazamiento: como personas
civiles, las mujeres y las niñas pueden
ser objeto de innumerables actos de
violencia durante los conflictos arma-
dos. El incremento de la inseguridad y
el temor a los ataques son motivos fre-
cuentes para la huida de las mujeres y
las personas a su cargo, y la mayoría
(un 80%) de los desplazados internos y
refugiados son, en muchos casos,
mujeres y niños.
Huyen también porque sus com-
pañeros han huido, están detenidos o
han desaparecido por motivos rela-
cionados con las hostilidades o porque
éstos las han hecho partir tras el
desmoronamiento de los mecanismos
tradicionales de protección.
El desplazamiento de las mujeres tiene
enormes consecuencias.
A menudo huyen hacia la incertidum-
bre y el peligro, puesto que, en ausen-
cia de sus compañeros, tienen que
arreglárselas con pocos recursos y
pertenencias y mantener a las
personas a su cargo.
2. Seguridad: en ausencia de
sus compañeros, las mujeres
tienen invariablemente que
asumir mayores obligaciones
con respecto a sus hijos y pa-
rientes ancianos y la comu-
nidad en general.
A veces no huyen ante la inmi-
nencia de hostilidades o de las
zonas de combates porque ellas y sus
familiares creen que el hecho de ser
mujeres y madres son una garantía de
seguridad contra las partes conten-
dientes. Permanecen pues en sus hoga-
res para proteger a los suyos y atender
a su sustento.
Pero tanto la ausencia de los hombres
como la inestabilidad y el desorden
generales que caracterizan a muchos de
los actuales conflictos aumentan la
inseguridad de las mujeres y exacerba
la ruptura de los mecanismos tradi-
cionales de apoyo con que contaban
previamente la comunidad y, especial-
mente, las mujeres.
3.Violencia sexual : violaciones, prosti-
tución forzada, esclavitud sexual y
embarazos forzados son todos medios
y métodos de guerra criminales sobre
los que se ha centrado cada vez más la
atención en los últimos años, especial-
mente a causa de la amplia informa-
ción que se ha dado acerca de ese tipo
de violencia en recientes conflictos.
La violencia sexual contra las mujeres y
las niñas ha existido siempre -y en
menor medida contra hombres y
niños- como forma de tortura para
degradar, intimidar y finalmente derro-
tar a grupos específicos de población y
provocar su huida.
UNA MUJER ES VIOLADA
UNA MUJER ES VIOLADA
CADA CINCO MINUTOS EN
CADA CINCO MINUTOS EN
ESTADOS UNIDOS, PERO EL
ESTADOS UNIDOS, PERO EL
DRAMÁTICO RÉCORD LO
DRAMÁTICO RÉCORD LO
OSTENTA SUDÁFRICA,
OSTENTA SUDÁFRICA,
DONDE HAY UNA VIOLACIÓ N
DONDE HAY UNA VIOLACIÓ N
CADA 83 SEGUNDOS.
CADA 83 SEGUNDOS.

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La violencia sexual es un acto brutal y
aterrador, no sólo para las víctimas
sino para toda la comunidad. Es una
violación grave del derecho interna-
cional humanitario.
4. Personas dadas por desa-
parecidas: la desaparición de
personas es una de las conse-
cuencias más desoladoras de
los conflictos armados que
perdura mucho tiempo
después de terminadas las
hostilidades. Casi todas las
personas dadas por desapare-
cidas son hombres, y un gran
número de mujeres tratan de
averiguar la suerte que esos
han corrido. Por ejemplo, en
relación con el conflicto en
Bosnia-Herzegovina, que ter-
minó en 1995, el CICR re-
gistró los datos de unas
18.000 personas dadas por
desaparecidas: el 92% son
hombres y el 8%, mujeres.
La imposibilidad de cercio-
rarse de la suerte corrida por
los seres queridos o de llorar y
enterrar a los que han muerto,
tiene devastadores efectos en
los supervivientes de la guerra
y en los medios para hacer
frente a esas situaciones. La
búsqueda de los seres queridos
dados por desaparecidos continúa
mucho tiempo después de que termi-
nan los conflictos armados y puede ser
un impedimento a largo plazo para el
proceso de reconciliación.
5.
Detención:
Las
estadísticas relativas a
la detención y al inter-
namiento en situa-
ciones de conflicto
armado ponen de
relieve la diferencia de la
suerte que corren los
hombres y las mujeres.
Es mucho más probable
que los hombres civiles
y no las mujeres civiles
sean vistos como com-
batientes o como
potenciales comba-
tientes, y sean, por lo tanto, detenidos
o internados. En 1999, por ejemplo, el
CICR visitó a más de 225.000
detenidos en el mundo, de los cuales
menos de 10.000 eran mujeres y niñas.
Aunque los casos de mujeres detenidas
a causa de las hostilidades son menos
frecuentes, el hecho de que los hom-
bres estén detenidos tiene un conside-
rable impacto en ellas, especialmente
cuando tienen que actuar como
cabezas de familia y velar por el sus-
tento de los familiares a su cargo, un
papel para el que pocas mujeres están
preparadas y que resulta mucho más
difícil a causa de la inseguridad y las
privaciones causadas por la guerra.
6. Acceso a la asistencia médica: los
conflictos armados tienen repercu-
siones en la salud de toda la población,
mujeres, hombres y niños. La inseguri-
dad del entorno en las zonas de con-
flicto o de disturbios internos dificul-
tan el acceso de la población civil a los
servicios de salud para recibir el
tratamiento médico y los medicamen-
tos necesarios. En tiempo de guerra, los
servicios médicos especializados y los
sistemas tradicionales de apoyo médi-
co son de difícil acceso. Además
de velar por su propia salud, las
mujeres deben también pro-
mover y mantener el buen esta-
do de salud de su familia y de su
comunidad. Saben o pueden
aprender cómo prevenir enfer-
medades o cuidar a los enfermos
y deben recibir el apoyo y la
ayuda necesarios.
7. Acceso a la asistencia alimen-
taria y otros socorros: en situa-
ciones de conflicto armado, la
población civil -mujeres, hom-
bres y niños- pueden carecer de
los medios esenciales para su
subsistencia. Cuando los hom-
bres toman las armas, huyen,
quedan inválidos, son detenidos
o mueren, o cuando se ha perdi-
do su rastro, el impacto sobre las
mujeres puede ser dramático.
Éstas deben responder a las
necesidades propias y a las de su
familia. Algunas tareas habi-
tualmente realizadas por hom-
bres pueden ser difíciles para las
mujeres a causa de los obstácu-
los de índole social y cultural o la
falta de aptitudes para desempeñarlas;
además, la inseguridad a que dan lugar
las hostilidades limita su movilidad.
8. Derecho internacional humanitario :
las mujeres sin embargo deberían be-
neficiarse de la protección
estipulada en el derecho
internacional humani-
tario :
· Cuando son comba-
tientes activos, pues se
estipulan restricciones a
los métodos y medios de
hacer la guerra;
·son combatientes cap-
turados, heridos o enfer-
mos;
· son personas civiles que
no participan activa-
mente en las hostilidades.
· Las mujeres deben recibir tanto una
protección general -es decir, la misma
que los hombres- como una protección
especial habida cuenta de las necesi-
dades particulares que tienen como
mujeres.
LA IMPOSIBILIDAD DE CERCIO
LA IMPOSIBILIDAD DE CERCIO--
RARSE DE LA SUERTE CORRIDA
RARSE DE LA SUERTE CORRIDA
POR LOS SERES QUERIDOS O DE
POR LOS SERES QUERIDOS O DE
LLORAR Y ENTERRAR A LOS QUE
LLORAR Y ENTERRAR A LOS QUE
HAN MUERTO TIENE DEVASTA
HAN MUERTO TIENE DEVASTA--
DORES EFECTOS EN LOS SUPER
DORES EFECTOS EN LOS SUPER--
VIVIENTES DE LA GUERRA Y EN LOS
VIVIENTES DE LA GUERRA Y EN LOS
MEDIOS PARA HACER FRENTE A
MEDIOS PARA HACER FRENTE A
ESAS SITUACIONES
ESAS SITUACIONES

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Las mujeres que no participan o han
dejado de participar en las hostilidades
están protegidas contra los efectos de
los combates y contra los tratos abu-
sivos. Las mujeres tienen derecho a un
trato humano y al respeto de su vida e
integridad física. Está prohibido que las
partes en las hostilidades inflijan malos
tratos a las mujeres, las torturen o
cometan actos de violencia en su con-
tra. Están especialmente protegidas
contra todo atentado a su honor y en
particular contra la violación, la prosti-
tución forzada y cualquier otra forma
de atentado al pudor. Dichos actos
están prohibidos (Véase IV Convenio
de Ginebra, artículo 27(2) y Protocolo
adicional I, artículos 75 y 76).
· La protección especial de las
mujeres también se refiere a
las condiciones de detención
o de internamiento. Por ejem-
plo, los dormitorios y los
locales de aseo deben estar
separados de los reservados a
los hombres detenidos o
internados. En el derecho
internacional humanitario
también se reconocen las
necesidades de las mujeres
encintas o lactantes, sean
combatientes detenidas sean
personas civiles, y se estipula su
protección.
·Los Tribunales Penales Internacionales
para ex Yugoslavia y Ruanda son una
importante consecuencia de la deter-
minación de mecanismos más eficaces
para aplicar el derecho internacional
humanitario. Por ejemplo, el hecho de
que se entablen diligencias penales por
violaciones y otras formas de violencia
sexual como crímenes de guerra es un
paso importante en la lucha contra la
impunidad.
· Decir eso no significa negar que las
mujeres hacen frente a terribles dificul-
tades en situaciones de conflicto arma-
do o tienen necesidades y vulnerabili-
dades específicas. Todo lo contrario, es
reconocer que la cabal aplicación del
derecho humanitario en relación tanto
de combatientes como de no comba-
tientes, hombres o mujeres, permitiría
también mejorar la suerte que corren
las mujeres.
· Es importante esclarecer la noción de
que las mujeres son " vulnerables" y
"víctimas". Las mujeres actúan como
dirigentes políticos o líderes comuni-
tarios, colaboran en las operaciones de
asistencia en favor de sus comu-
nidades, y luchan como activistas en
favor de la reconstrucción, la reconci-
liación y la paz. También participan
activamente en las contiendas como
combatientes o elementos de apoyo de
las fuerzas armadas. Las mujeres no
son necesariamente vulnerables o vícti-
mas, aunque la especial vulnerabilidad
de muchas mujeres se debe a la guerra.
Uno de los mayores desafíos para la
comunidad humanitaria es mejorar la
suerte que corren las mujeres, las
cuales deberían recibir más apoyo, pro-
tección y asistencia cuando hacen
frente a la guerra.
Conclusiones
Las torturas y los malos tratos a las
mujeres son una práctica cotidiana en
todo el mundo. La violencia contra la
mujer tiene sus raíces en la discrimi-
nación y, a su vez, la refuerza. Se da
además frecuentemente una gran inac-
tividad de los Estados para impedir
esas situaciones denigrantes.
La tortura contra la mujer tiene sus
raíces en una cultura global que niega a
la mujer los mismos derechos que al
hombre y que legitima la apropiación
violenta del cuerpo de la mujer para
satisfacer deseos individuales o para
alcanzar fines políticos. Esas prácticas
pueden provenir de funcionarios
estatales o también de ciudadanos par-
ticulares. El hogar es, en muchos casos,
un lugar de terror. La violencia domés-
tica es un fenómeno auténticamente
global. Aunque las cifras varían en fun-
ción de los países, el sufrimiento y sus
causas son parecidos en todo el
mundo. Según un informe del Banco
Mundial al menos dos de cada 10
mujeres del mundo han sufrido malos
tratos físicos o agresiones sexuales.
El informe incluye los malos tratos de
que son víctimas las empleadas domés-
ticas (a menudo inmigrantes) en diver-
sos países, desde Arabia Saudí hasta el
Reino Unido. Denuncia igualmente la
existencia de matrimonios forzados,
incluso de niñas, en los que son fre-
cuentes las agresiones y cita los actos
violentos en nombre del 'honor'.
La tortura y los malos tratos también
menudean entre las mujeres víctimas
de trata. Esa actividad es la tercera
fuente de ingresos de la delincuencia
organizada internacional, después del
tráfico de drogas y de armas. Según la
ONU, cada año, cuatro millones de
personas son víctimas de las
redes de trata de personas.
Quienes defienden la vio-
lencia contra la mujer,
incluidos algunos
Gobiernos, han alegado en
ocasiones que hay que
respetar las costumbres y
tradiciones que desembocan
en abusos contra la mujer. A
ellos, les recordamos que los
derechos humanos deben
primar sobre la tradición.
A menudo, la policía com-
parte las actitudes de quienes
cometen actos de violencia contra la
mujer y los protege, ya sea de forma
consciente o incosciente.
Los prejuicios contra la mujer entre los
responsables de administrar justicia se
ven agravados por los problemas que
existen dentro del marco jurídico en
aspectos como la tipificación de los
delitos de violación y agresión sexual.
La tortura que infligen los soldados a
las mujeres derrotadas es una larga his-
toria de sometimiento, terror y ven-
ganza. Entre otros ejemplos, resaltar la
situación de Argelia, donde se ha
secuestrado y torturado “a cientos de
mujeres” desde 1993. “La violencia con-
tra la mujer no es un accidente de gue-
rra: es un arma de guerra”.
Amnistía Internacional pide a todos
los Gobiernos que adopten las medidas
necesarias para erradicar la violencia
contra las mujeres. En caso contrario,
tendrán un papel cómplice. Les recuer-
da que para alcanzar ese fin deben
favorecer la igualdad.
LA TORTURA CONTRA LA
LA TORTURA CONTRA LA
MUJER TIENE SUS RAÍCES EN
MUJER TIENE SUS RAÍCES EN
UNA CULTURA GLOBAL QUE
UNA CULTURA GLOBAL QUE
NIEGA A LA MUJER LOS MISMOS
NIEGA A LA MUJER LOS MISMOS
DERECHOS QUE AL HOMBRE Y
DERECHOS QUE AL HOMBRE Y
QUE LEGITIMA LA APROPIACIÓ N
QUE LEGITIMA LA APROPIACIÓ N
VIOLENTA DEL CUERPO DE LA
VIOLENTA DEL CUERPO DE LA
MUJER PARA SATISFACER
MUJER PARA SATISFACER
DESEOS INDIVIDUALES O PARA
DESEOS INDIVIDUALES O PARA
ALCANZAR FINES POLÍTICOS ”.
ALCANZAR FINES POLÍTICOS ”.