ocurrir en público o a plena vista de la familia y/o de la comunidad. Sin embargo, la
recuperación del trauma, tanto para mujeres como para hombres, es frecuentemente
obstaculizada por la incapacidad de discutirlo, toda vez que se le considera un asunto
privado.
El trabajo y la esclavitud sexuales durante los periodos de conflicto también tienen
consecuencias para las relaciones de género. A fin de sobrevivir, las mujeres en zonas de
conflicto son a veces empujadas a brindar servicios sexuales a los soldados. No obstante, tal
como lo demuestra el siguiente recuadro, los hombres no están dispuestos a aceptar los
cambios en los roles de las mujeres, lo que conduce a resentimientos y rupturas familiares a
largo plazo.
No es un pequeño sacrificio: Trabajo sexual y conflicto armado
‘Los hombres sienten que las mujeres somos responsables de lo que sucedió, que lo hicimos
voluntariamente. Nos consideran prostitutas. Durante ese periodo, ellos eran impotentes.
Eran como bebés. Ya no eran capaces de cuidar a sus familias. Una esposa debía
sacrificarse ella misma, sacrificar el contrato nupcial, todo, para salvar a la familia; sin
embargo, los hombres son desagradecidos ... Nosotras nos sacrificamos a nosotras mismas,
sacrificamos nuestra imagen en la sociedad, nuestra integridad, todo, para salvar sus vidas, y
a las niñas y los niños. Entonces, mi reacción hacia los hombres en Liberia es la misma. Al
igual que ellos me tratan como basura, como una prostituta, yo pienso que ellos son
animales ... Han olvidado todo el sufrimiento que pasamos por ellos’. (Extracto del relato de
Agnes, de Liberia, en Bennett et al, 1995: 39)
El proceso del conflicto armado puede, por sí mismo, conducir a tipos particulares de VBG
debido a los cambios en las relaciones de género, sobre todo cuando las mujeres participan
activamente como combatientes o disidentes en un conflicto. Aquéllas que no se apegan a
los roles estereotípicos son vistas como merecedoras de tortura o abusos violentos.
Torturada por ‘traicionar su feminidad’
Nora Miselem es activista por los derechos de las mujeres y una de apenas cuatro
sobrevivientes de las casi 200 personas en Honduras que fueron secuestradas, encarceladas
y torturadas como parte del terror impuesto por el Estado en los años setenta y ochenta.
Respaldadas por sucesivos gobiernos estadounidenses, las dictaduras en Guatemala,
Nicaragua y El Salvador impidieron que los movimientos socialistas populares se arraigaran,
lo que provocó la migración de numerosas personas refugiadas que temían persecución.
Muchas terminaron en campos para refugiados en la frontera entre Honduras y El Salvador.
Nora relata su experiencia de la siguiente manera:
‘Dijeron que me iban a esterizar, porque yo no merecía tener hijos – esa idea que tienen de
la mujer como un ser sublime cuyo rol sagrado es tener hijos. Según ellos, yo estaba
rompiendo con la tradición de lo que se supone que una mujer debe ser. Y me iban a
castigar, desde su punto de vista, para que no pudiera tener hijos Una mujer como yo no
merecía ser madre ... Yo había tenido un niño, mi primero, pero él había muerto a la edad de
dos años ... de modo que la tortura psicológica estaba bien dirigida, ... dijeron: Sabés por qué
murió tu hijo, ¿no? Porque te involucraste en todo esto. Infiriendo que yo no había sido una
madre suficientemente buena.
‘Fue ahí, en esa cámara de tortura, donde aprendí sobre el tratamiento especial que les
reservan a las mujeres. Toda esa cuestión de la doble moral. Porque, por un lado, dijeron
que yo no merecía tener hijos, que era una perra y que iban a esterilizarme Pero al mismo
tiempo, individualmente, cuando uno de ellos me tenía a solas, trataba de violarme. Entraba,
me ponía la capucha y una bolsa plástica – como un neumático que te sofoca – y esos
choques eléctricos en mi vagina ...
‘Nos decían que habíamos traicionado nuestra feminidad, como ellos la concebían. ¿Cómo
podía una mujer involucrarse en esta clase de cosas -preguntaban- junto a los hombres. [Nos
decían que] la guerra es un asunto de hombres, o que luchar contra la guerra es algo en lo
cual sólo los hombres pueden involucrarse ...
‘No pueden soportar a una mujer que piense por sí misma, que quiera cambiar el rumbo de la
historia, que quiera cambiar el futuro de su país. Ése fue el tono cuando todos ellos me
estaban torturando juntos. Pero cuando cada uno llegaba solo, me decía que quería que yo