Mujeres, Identidad y Trabajo Remunerado |
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| I. Introducción El Estado chileno, desde 1990 a la fecha, ha debido generar políticas
sociales destinadas a revertir por un lado las problemáticas sociales devenidas de la
implementación del modelo neoliberal en nuestro país (año 1973 en adelante) y por otra
parte, ha debido impulsar acciones tendientes a reducir la discriminación de género que
afecta principalmente a las mujeres. Dentro de las iniciativas podemos señalar los Planes
de Igualdad de Oportunidades (1994-1999 y 2000-2010) que contienen diferentes acciones o
estados deseables en distintos ámbitos de la vida social (trabajo, educación, salud,
cultura y comunicación, legislación, institucionalidad pública y participación,
familia, entre otros.) y que pretenden sobre la base de una coordinación
interinstitucional dar una respuesta política a un problema cultural. Al implementar programas sociales se parte de una caracterización del
sujeto/a destinatario/a, la que nace de estudios y diagnósticos generales, Finalmente, este esfuerzo se propone realizar los siguientes aportes,
primero el que dice relación con generar praxis a partir de la reflexión de nuestra
práctica social, en segundo lugar, profundizar en el conocimiento de la realidad de las
mujeres, aumentando de esta manera el acervo existente, para en tercer lugar, contribuir
al rediseño de las políticas sociales desde lo local. II. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA A partir de 1996, sobre la base de un convenio firmado entre la Ilustre Municipalidad de Concepción y el Servicio Nacional de la Mujer (SERNAM) se comienza a implementar el "Programa de Apoyo a Mujeres Jefas de Hogar de Escasos Recursos", el cual estaba orientado a "entregar apoyos necesarios para que las mujeres aumenten su capacidad económica, contribuir a la disminución de la discriminación que afecta a las mujeres y a su grupo familiar y mejorar la calidad de vida." . En 1998 el Programa da inicio a su segunda fase, modificándose el nombre de éste, su objetivo y el grupo de mujeres a las que estaba destinado, en el cual, en un inicio, participaban mujeres jefas de hogar y mujeres jefas de núcleo, incorporándose mujeres trabajadoras no jefas hasta un 25%. Es así como se denomina "Programa de Habilitación Laboral para Mujeres de Escasos Recursos, preferentemente Jefas de Hogar", reorientado de esta manera el tema de las estrategias que permitan aumentar la capacidad económica de las mujeres. Durante la implementación de este Programa, y producto del cambio de
enfoque antes mencionado, se ha realizado (desde Concepción) un esfuerzo
multidisciplinario para la elaboración de estrategias más asertivas en el logro de los
objetivos, es así que, el eje Laboral, compuesto por tres líneas de acción: Formación
para el Trabajo, Nivelación de Estudios e Intermediación Laboral, se constituye en una
propuesta sólida que en definitiva persigue tres aspectos centrales: La potenciación y desarrollo de habilidades pertinentes y necesarias en la óptima inserción laboral, la entrega desde la Oficina de la Mujer y el manejo por parte de las mujeres de información y redes de apoyo y finalmente la generación de cambios en aquellos esquemas actitudinales y creencias que producto de la socialización de género, impiden el ejercicio de roles y la realización de prácticas no tradicionales. En base a la experiencia de este trabajo, surge la reflexión en torno
a la efectividad de las estrategias implementadas y los objetivos propuestos hacia las
mujeres, puesto que un grupo de ellas logra concretar efectivamente las metas planteadas
en el Programa, pero existe un grupo no menor en número, que aún después de haber
realizado el proceso activo de participación en el Programa (hablamos de Talleres de
Formación para el Trabajo,capacitación, nivelación de estudios, asesorías en la
búsqueda de empleo y/o desarrollo de actividades independientes, apoyo en los temas de
salud, cuidado infantil, vivienda y asesoría legal, entre otros) no han logrado superar
de manera concreta y real su situación al momento de la incorporación al Programa. Al plantearnos revertir esta última situación nos encontramos con dos
temas claves en la óptima inserción laboral de las mujeres, por un lado el mercado de
trabajo actual, (al cual deben insertarse) lo que se enmarca dentro del contexto
político, social, económico y cultural chileno y por otro, la significación, identidad
y relación que desarrollan las mujeres con el trabajo remunerado, tema que se relaciona
con su situación y condición. Un elemento central en la aplicación del modelo neoliberal es la
desregulación del mercado laboral, la cual conlleva a la flexibilización del trabajo,
caracterizado por la proliferación de la subcontratación, los trabajos a domicilio,
prestación de servicios temporales, etc., provocando una desprotección al trabajador/a.
Esta situación se ve agudizada, entre otros elementos, por la globalización de la
economía, en donde al existir una crisis, la disminución de costos del empresariado, es
asumida a través de la reducción de su recurso humano (fenómeno que hemos experimentado
desde el año 1999). Dentro de este contexto son las mujeres quienes vivencian más
agudamente las consecuencias negativas de la implementación de este modelo, a decir,
existen cuotas de contratación para mujeres en las Empresas (especialmente para evitar la
implementación de guarderías), son las primeras en ser despedidas (en una crisis),
existe un imaginario negativo desde el empresariado que visualiza a las mujeres como
usuarias excesivas de licencias, generadoras de conflictos , constituyentes de mayores
gastos para la Empresa (pre y post natal, enfermedades de hijo/a, etc.) aún de poseer la
misma calificación y desempeñar un mismo cargo, en comparación a los hombres, son
inferiormente remuneradas, se las concibe principalmente en su rol reproductivo, lo que
significa destinarlas en rubros en donde las actividades son extensivas de este rol, entre
otros. El fenómeno de discriminación señalado sin duda se relaciona de
manera dialéctica con la situación y condición de las mujeres, es así como la
feminización de la pobreza, la casi ausencia en los espacios de toma de decisión, la
falta de herramientas para desenvolverse en el mundo laboral, la sobrecarga de roles, la
socialización diferenciada, la contradicción existente entre la alta valoración a los
roles de madre, dueña de casa y esposa (en contraposición al ejercicio del rol de
trabajadora), y la baja valoración de los quehaceres y prácticas realizadas por las
mujeres, entre otros, dan cuenta de un grupo socialmente discriminado y que difícilmente
se posiciona en el mundo laboral, el cual constituye una expresión del mundo público, en
definitiva del tema del poder. A lo anterior debemos agregar la heterogeneidad y diversidad que
caracteriza al grupo que comúnmente se señala "mujer", lo cual no daría cuenta cabal de las diferencias existentes en cuanto a edades,
historias, experiencias, identidades, entre otras. Sobre la base de lo señalado es que pretendemos, a partir de este
Estudio, dar cuenta del tipo de relación existente entre mujeres pobres urbanas y el
trabajo remunerado al interior del actual modelo de desarrollo de nuestro país. Es así como surge, entonces como Objetivo General de nuestro estudio,
el: "Conocer cuales son los factores que intervienen en la
construcción de identidad laboral y de esta manera identificar los elementos que
constituyen. la identidad laboral de mujeres pobres urbanas de la Comuna de
Concepción". Planteando como Objetivos Específicos los siguientes:
1. Definir y Caracterizar los diferentes elementos que conforman la Identidad Laboral. 2. Aproximarnos a la elaboración del concepto "mujer" desde la visión (perspectiva) de las propias mujeres. 3. Conocer los hitos (ingreso, permanencia, lagunas, salidas) en las trayectorias laborales de las mujeres y su relación con experiencias personales (vida en pareja, maternidad, separaciones conyugales, entre otras) y con factores externos (condiciones laborales, proyección laboral, rol social, entre otros). 4. Conocer y describir la valorización asignada por las mujeres al
trabajo remunerado. En relación a lo anterior el Objeto de Estudio será el siguiente: Conocer la relación existente entre factores constructores y elementos
constituyentes de la identidad laboral de mujeres pobres urbanas.
III. MARCO TEORICO-CONCEPTUAL ...de la construcción de identidad... El concepto "mujer" posee una doble dimensión, que implica
la construcción del mismo y el esfuerzo por superar el esencialismo en todos sus
aspectos. Es así que la discusión que planteara la feminista Simone de Beauvoir
sobre si "¿existen las mujeres?" es de larga data y ha significado tomar
diversas tendencias que nos plantean la construcción de un/a sujeto/a (post
estructuralismo) y la existencia de características esenciales del ser mujer (feminismo
cultural). Linda Alcoff, señala que si bien "estas dos posiciones
representan las respuestas actuales más importantes de la teoría feminista acerca del problema de la reconceptualización de la mujer" plantea una
tercera opción desarrollada por Teresa De Lauretis, opción que se encuentra en
construcción y que señala a la mujer como sujeta que surge del conflicto entre la
"mujer" como una "construcción ficcional" y las "mujeres"
como "seres históricos reales". La tesis de De Lauretis es que la subjetividad es construida a través
de un proceso continuo, una renovación constante basada en una interacción con el mundo,
definida por la autora como experiencia. Ahí la subjetividad no es producida por ideas,
valores o causas materiales externas, sino por el propio compromiso personal en las
prácticas, discursos e instituciones que dan significados a los nuevos mundos. Por lo tanto podríamos plantear que la construcción de identidad de
un/a sujeto/a está mediada por la experiencia, entendida como el complejo de hábitos
resultantes de la interacción semiótica con el mundo externo, es decir, de la práctica
individual y social que posee a lo largo de su vida. Práctica que es variable, producto
de la dinamicidad de la experiencia de los hechos vividos. Este proceso hace también que
la subjetividad de cada persona se vuelva propia de su género, sin embargo, si la
subjetividad es construida a través de las prácticas, esto se opone a aquella
subjetividad moldeada por el género, ya que parece llevar al esencialismo y la
postulación de una oposición masculino/femenino como universal y ahistórica, por otra
parte una subjetividad que no esté fundamentalmente moldeada por el género parece llevar
a la concepción de un sujeto humano genérico, es decir, único. De manera de entender lo planteado anteriormente, es necesario señalar
que la subjetividad se construye tanto en base a la experiencia particular de un/a
sujeto/a como al género al que pertenece. Por otra parte, es necesario señalar que la identidad individual es
producto de un proceso histórico de conciencia, un proceso en que la propia historia es
interpretada o construida por cada uno/a dentro del horizonte de significados y
conocimientos disponibles en la cultura en un momento histórico dado y en base al
contexto discursivo cultural al que tienen acceso las personas. Las identidades, por tanto, son producto de un complejo proceso de
construcción social y cultural, enraizado en un sistema social que define lo que es ser
mujer u hombre, a partir de diferencias biológicas, de esta forma asumimos que los rasgos
constitutivos en el ser mujer, no son naturales y han sido construidos en una historia
social y personal dada, en la que éstas construyen y reconstruyen su propia identidad.
Las identidades de las mujeres (y de los hombres, por cierto) están insertas en un
contexto social y cultural y además, están teñidas por su experiencia personal y otros
aspectos de carácter individual, que le otorgan una particularidad a cada una de
ellas/os. Para la autora Marcela Lagarde la identidad, es el conjunto de
representaciones, sentimientos y pensamientos de sí misma/o y de los/as otros/as. Para
Magdalena León la identidad está cruzada por diferentes aspectos. "Así, cada
individuo/a y colectivo, representan un cruce de caminos en donde género, clase, raza,
etnia y otras variables, se mezclan para producir mezclas específicas de identidad"
. Según esta autora "No existen identidades de género hegemónicas", sino que
múltiples identidades, resultantes de un proceso individual enmarcado en un contexto
cultural. Por tanto podemos concluir que las identidades son producto de la
relación del individuo/a con el medio y con otros/as individuos/as. En este sentido, la identidad de las mujeres está constituida por la
posición que éstas ocupan en la sociedad. Si se combina esto con el concepto de
política de identidad podemos concebir al sujeto/a como no especializado y emergente de
una experiencia histórica.
Una interesante perspectiva de análisis acerca de la posición de la
mujer en la sociedad es la que presenta la antropóloga Marcela Lagarde, en sus
planteamientos sobre la "Organización Genérica del Mundo". La autora plantea que en la organización social, existe una
clasificación corporal de los/as sujetos/as sociales, es decir, una creación de subjetividades a partir de cuerpos sexuados. Esta construcción
generaría, a partir de una diferencia biológica, una serie de desigualdades sociales. Lagarde enfatiza que los sistemas de género, son aprendidos, a través
de un complejo proceso pedagógico, que se desarrolla desde los primeros años de vida, en
los que se entregan marcos de referencia y pautas conductuales esperadas para lo femenino
y lo masculino. Este proceso continua con el proceso de internalización, en donde el
sujeto/a hace suyo lo aprendido, no como algo externo de lo cual se puede despojar, sino
como algo que le es inherente y forma parte de su identidad. Luego se produce la
especialización de género, la que tiene lugar cuando se ha logrado el proceso de
internalización , es decir, cuando los/as sujetos/as de género están capacitados/as
para realizar un género y para defender el sistema en su conjunto. La especialización de las mujeres en la organización genérica
patriarcal, está ligada fuertemente a su sexualidad, cuyos hechos principales serían la
maternidad y el erotismo, ambos caracterizados en contraposición. Si pensamos que los sistemas de género, entendidos como el
"conjunto de prácticas, símbolos, representaciones, normas y valores sociales que
las sociedades elaboran a partir de las diferencias sexuales anatómicas y fisiológicas y
que dan sentido a la satisfacción de los impulsos sexuales, a la reproducción de la
especie humana y en general el relacionamiento de las personas" . tienen como fin en
la organización del tipo patriarcal, que las mujeres se especialicen en cuidar vitalmente
a otros y otras, la maternidad, es uno de sus más claras representaciones, pero este
"deber" se expresa también en asignación social del cuidado de los/as hijos/as
y el trabajo doméstico, los cuales corresponden al ámbito privado. Coincidente con lo anterior Simone De Beauvoir, planteaba que la
existencia de las mujeres se constituye en torno a "ser para otros" y a partir
de esto la mujeres definen su vida. France Bassaglia va más allá del planteamiento de De Beauvoir,
señalando que la mujer no es sólo "para otros" sino también "de
otros", es decir, en el sentido de propiedad y pertenencia, ya que la propiedad de
otros sobre la mujer produce sentimientos de pertenencia. Y "en otros" ya que
para vivir las mujeres necesitan realizarse en la vida de otros u otras, generalmente en
los/as hijos/as. ...aproximaciones a la identidad laboral... Partiendo de la premisa básica que el concepto de identidad es una
construcción eminentemente cultural y que el proceso de formación de la identidad en
mujeres y hombres responde a una organización genérica del mundo, en donde se definen
actividades y valoraciones distintas para cada género y para las prácticas que realiza.
En este sentido cabe la pregunta acerca de cómo se construye la identidad laboral en las
mujeres cuando ésta se construcción se realiza en una sociedad en donde los roles, a
pesar de los cambios sociológicos que han ocurrido en este último siglo, siguen siendo
rígidos, contrapuestos y desiguales y una segunda pregunta que apunta a la relación
existente entre identidad laboral y las otras identidades. El espacio público y específicamente la participación en el mundo
laboral, es parte constitutiva de la especialización de género de los hombres, sin
embargo, es un hecho real la creciente incorporación de las mujeres en este ámbito, esto
no ha implicado el abandono de las actividades propias de su especialización de género,
sino que la obliga a asumir la carga de una "doble jornada de trabajo". En este sentido, si bien se plantea que la constitución de la
identidad supone una evaluación positiva de la(s) experiencia(s) de trabajo por parte de
las mujeres, sin duda existen otros elementos, particularmente la socialización familiar
temprana que puede fortalecer la posibilidad de realización personal en términos
laborales o fortalecer solo el ejercicio de los roles tradicionales (madre, esposa, dueña
de casa, etc.) asignado a las mujeres. Coincidente con lo anterior varios autores plantean que la familia (en
su sentido más amplio) constituye el contexto mas inmediato dentro del cual se generan
las ambiciones de los niños y niñas y proporciona los medios concretos para alcanzar
metas educativas, siendo esto último fundamental para la participación laboral. Por lo tanto los procesos de transmisión de una generación a otra de
modelos que permitan la construcción de imágenes no tradicionales (para mujeres y
hombres) es fundamental para que las mujeres por un lado realicen procesos de
individuación en contraposición a este "ser para otros" que planteaba De
Beauvoir y por otra parte a partir de un proyecto individual puedan participar en forma
cualitativamente distinta (a la actual) en el mundo laboral. Al afirmar que las mujeres construyen su identidad laboral una vez
insertas en el mercado de trabajo, es necesario indagar en las condiciones laborales en
que se incorporan las mujeres, puesto que estas condiciones son claves para la permanencia
de éstas en el mundo laboral y mas aún influyentes en la existencia de identidad laboral
y/o de saberse y autoidentificarse como mujer trabajadora. Las condiciones laborales actúan en conjunto con otras dimensiones;
familia, identidad de género y los recursos individuales, en donde estos últimos son
entendidos como las habilidades, destrezas y capacidades que cada mujer posee para
enfrentar el mundo del trabajo (Estos recursos además corresponden a escolaridad,
capacitación y experiencia laboral anterior). Por tanto podríamos suponer que existen mujeres que tienen mejores
posibilidades de inserción laboral que otras, lo que sin duda esta relacionado con lo
anterior, sin embargo, un elemento fundamental en la relación que existe entre las
mujeres y el trabajo remunerado, es la situación de pobreza que experimentan éstas.
Debido a que sin duda este fenómeno supone una socialización especifica, un acceso a
información y redes distintas a otras mujeres y una autopreparación que está más
ligada a las representaciones tradicionales, que a proyectos de autonomía. El análisis de la posición de las mujeres pobres en el mercado de
trabajo remite, por su propia valoración y descripción de su práctica a sus rasgos
individuales. Puesto que las diferentes motivaciones para integrarse al mundo laboral se
asocia estrechamente con la significación que se atribuye al hecho de trabajar. ...pobreza desde la perspectiva de género...
identidad laboral , con el propósito de descubrir los diversos
factores y elementos que intervienen en su construcción, también intentamos conocer
desde una perspectiva de género, aquellas dimensiones y aspectos claves de la desventaja
social de las mujeres y en particular de este grupo, lo que nos lleva por lo tanto a tener
en cuenta la trascendencia humana, social y económica de esta situación, es decir,
abordarla y tratarla de una forma y en una dimensión mas integral. Cuando hablamos de una
dimensión integral, implica abordar el tema de la pobreza y sus diversas manifestaciones,
que por un lado se traducen en aquellas formas mas subjetivas o de orden mas bien cultural
y aquellas que tienen que ver con necesidades mas concretas e inmediatas que dicen
relación con una situación más estructural y económica. La situación de pobreza de las mujeres se ha visto fuertemente
afectada y con una gran desventaja en las posibilidades y opciones de poder superarla,
principalmente por la posición que la mujer ocupa en la división sexual del trabajo y
por la valoración diferenciada de lo femenino y lo masculino, considerados como los
elementos más importantes de esta situación. Es por ello, que es importante hacer una
pequeña revisión al concepto de pobreza para darnos cuenta, de que el género calza en
el análisis de pobreza, pero que sin duda no es reducible exclusivamente a él. En términos históricos el
concepto de pobreza no es nuevo, incluso antiguamente se le consideraba como algo natural,
como una constatación, a diferencia de hoy cuando loque se intenta es hablar de la
evitavilidad de la pobreza, sin embargo lo que es nuevo es que esta y sus causas no se
presentan en igual forma en hombres que en mujeres, lo cual lleva a que se vayan generando
distintos tipos de pobreza, pues, si bien la pobreza, aparece "como resultado de
procesos macrosociales de naturaleza política que expresan conflictos de intereses entre
clases, pero se encuentra también permeada por las relaciones interétnicas,
intergeneracionales y entre los géneros" . Estar consciente de esta situación nos
lleva a considerar y no dejar pasar por alto, que al irse generando distintos tipos de
pobreza sus imágenes y significados se van transformando. Esto implica, que la pobreza
presenta una dimensión subjetiva y simbólica, en donde la reconstrucción que el sujeto
hace de su situación de pobreza, se transforma en un elemento importante para poder
superarla. De acuerdo con lo anterior, se hace necesario considerar dos
dimensiones cuando hablamos de mujeres pobres o de la pobreza de las mujeres. La primera
implica y hace necesario recordar que la pobreza femenina se encuentra inserta en un
fenómeno mayor que atañe a variados sectores de la población independientemente de su
sexo. Una segunda dimensión entonces, tiene que ver con los roles asignados, en donde el factor social y cultural juega un papel muy importante, como por ejemplo, designar las funciones que en virtud del sexo hombres y mujeres deben desempeñar. Esta dimensión nos lleva a considerar cómo la condición y la posición de la mujer en la sociedad, dificultan las posibilidades de poder salir de la pobreza, producto que la mujer es la que normalmente se encarga de las relaciones familiares y del cuidado de los hijos/as, a lo que se une la discriminación para acceder al mercado del trabajo, la segmentación de las ocupaciones y los salarios bajos. Por otra parte esta dimensión nos permite comprender, como la mujer pobre urbana se ha ido incorporando a los procesos de modernización, al mercado laboral, etc., y de qué manera los ha ido significando, elementos que de una u otra forma pueden contribuir a superar su actual situación de pobreza. Adentrándonos en la comprensión del concepto de
pobreza, nos encontramos con la definición del P.N.D.U de 1993, que la ha definido
"como una situación que impide al individuo satisfacer una o más necesidades
básicas y participar plenamente en la vida social. Es un fenómeno esencialmente
económico, con dimensiones sociales, políticas y culturales, que se asocia a la escasa
participación y que se expresa en el subconsumo". Es decir, como sostiene Rolando
Franco e Irma Arriagada es "una situación en que se encuentran los individuos, que
en una sociedad determinada y en un momento dado, no pueden satisfacer las necesidades
consideradas básicas según las normas culturales vigentes en dicha sociedad" Hoy en día, aún se debate en torno a la definición de lo que es
pobreza y en torno a cual es la mejor forma de medirla, pues dado que esta alude a
múltiples dimensiones y se va generando a partir de diversas situaciones y contextos, las
connotaciones ideológicas y políticas son evidentes y se encuentran presentes en
cualquier definición de pobreza, lo que implica que esta cargada de juicios de valor. En
lo que sí hay consenso, es que la pobreza es relativa y cambiante, como veremos a
continuación.Simmel sostiene al respecto "Es pobre aquel cuyos recursos no alcanzan
a satisfacer sus fines. Este concepto puramente individualista, queda reducido en la
aplicación practica, puesto que determinados fines pueden considerarse como
independientes de toda fijación arbitraria y personal. En primer lugar, los fines que la
naturaleza impone: alimentación, vestuario, vivienda. Pero no puede determinarse con
seguridad la medida de estas necesidades, una medida que rija en todas las circunstancias
y en todas partes, y fuera de la cual, por consiguiente exista la pobreza en un sentido
absoluto. Cada ambiente general, cada clase social, posee necesidades típicas, la
imposibilidad de satisfacerlas significa pobreza. De aquí procede el hecho vulgar en
todas las sociedades progresivas de que hay personas que son pobres dentro de su clase y
no lo serian dentro de otra inferior, por que les bastarían los medios de que disponen
para satisfacer los fines típicos de estos últimos" Por lo tanto podemos ver que existe un claro subjetivismo, es un
concepto relativo, producto de su heterogeneidad sostendrá Vania Salles, idea que no se
aleja del concepto planteado por Simmel, ya que "se establece por comparación con
situaciones y contextos organizados en torno a la satisfacción de necesidades y a estilos
de vida" . Pues si bien esta presenta ciertos componentes normativos, esta
fuertemente ligada al estilo de vida de cada sociedad, siendo esta la que impone las
expectativas que van dando origen a las necesidades, coincidiendo así con lo recién
expuesto. Es así como los sectores pobres se van integrando y van participando efectiva y
simbólicamente de las pautas del consumo moderno y de los valores asociados a ella. En
esta configuración de estilos de vida que presentan las diferentes sociedades,
intervienen "el avance económico, los ingresos, los niveles educativos y las
posibilidades diferenciales de apropiación de la cultura según la pertenencia a clases
sociales, a grupos étnicos y de acuerdo al género al que se pertenezca. En una sociedad
coexisten marcos de acción y pautas de identidad de grupos que conforman estilos de vida
diversos que conviven con los estilos hegemónicos organizados en torno a las necesidades
evaluadas socialmente como relevantes. El modo en como se satisfacen estas necesidades es
lo que les da el carácter de social" . En síntesis la concepción más amplia de pobreza es asociada a las
carencias que sufren las personas para satisfacer sus necesidades humanas fundamentales.
Las necesidades humanas tienen que ver con diversos y distintos ámbitos del bienestar del
individuo, estas "se pueden clasificar en las áreas de subsistencia, protección,
afecto, entendimiento, participación, ocio, creatividad, identidad, etc." Con esto
es posible distinguir entre las necesidades y los satisfactores. Al respecto se sostiene
que las necesidades son iguales para todos los individuos y que son los satisfactores los
que van cambiando por que están determinados cultural e ideológicamente. Rosa Bravo, economista de la CEPAL, sostiene que las carencias, es
decir el no tener acceso a los satisfactores pueden ser absolutas o relativas. Se habla de
pobreza absoluta cuando las carencias pueden llegar a provocar efectos catastróficos; se
habla de pobreza relativa cuando las carencias son superiores a las de un grupo de
referencia, "cuando es definida en relación con otras situaciones y contextos
sociales, con los cuales es confrontada y diferenciada" La medición de la pobreza se lleva a cabo siguiendo los enfoques
absolutos y relativos, que tienen que ver con la pobreza relativa y absoluta. Sin embargo
al medir la pobreza, esta tiene que ver o hace referencia a las necesidades básicas
mínimas, elementales, pero sin duda para un mayor acercamiento a la pobreza, es preciso
tomar en cuenta otras necesidades que quizá no son medibles, pero que igualmente juegan
un papel importante en la superación de esta, como es por ejemplo la autorrealización
personal, la participación en la sociedad, la calidad del medio ambiente, etc. La situación de pobreza por la que atraviesan las mujeres, sin duda
incide en como van participando de las distintas instancias que la sociedad ofrece, los
cambios en su posición en la sociedad, también están fuertemente relacionados con la
pobreza, pues esta también se traduce en un alejamiento de los procesos culturales que
van guiando y orientando los cambios en las relaciones de género. Es por ello que para
medir aquellas necesidades de orden más subjetivo, es necesario establecer parámetros
basados en los rasgos más sobresalientes de la cultura del grupo social que se este
estudiando. El género como identidad construida socialmente, se inserta en la
temática de la pobreza, principalmente por que el género ha pasado a constituirse como
una condicionante de pobreza, toda vez que el desarrollo y el crecimiento no consideran
las relaciones de género, lo que implica desconocer la complejidad cultural de la
subordinación de género, cuyas raíces, como ya hemos mencionado se encuentran en la
división sexual del trabajo, "excluyendo con ello a las mujeres de la retribución
económica y del ejercicio del poder, limitando la movilidad y actividad de las
mujeres" . Las desigualdades de género, socialmente construidas, se "expresan
en la asignación de identidades y actividades, así como en la separación de ámbitos de
acción a los que corresponde una designación distinta de valor simbólico, donde lo
masculino cobra preeminencia por sobre lo femenino." Estas desigualdades de género,
sin duda contribuyen al incremento de la pobreza femenina, a la vez que la pobreza se
convierte en una limitante para lograr el cambio en las relaciones de género. ...género y pobreza estableciendo la relación... Como un primer aspecto tenemos que, los diversos enfoques que han
abordado el tema y la problemática de la pobreza, sean estos económicos o sociales,
durante mucho tiempo no consideraron en su definición, la dimensión de género y dado
que la condición femenina, la que hemos entendido como la: "la descripción del
estado material de las características de su incorporación a las distintas estructuras e
instituciones sociales, económicas y políticas" , va adquiriendo características
particulares según la sociedad y al grupo social al que se pertenezca, sin duda hace
indispensable abordar la pobreza desde la perspectiva de género. Pues si bien es cierto
que la preocupación por la pobreza, viene desde hace ya varias décadas, no se habían
considerado " las repercusiones que la pobreza podía tener según el sexo, la edad,
la etnia, etc." . Y como ya se mencionó anteriormente estos elementos van permeando
las condiciones estructurales que provocan la pobreza. Si bien, se habla de las diferentes dimensiones de la pobreza, que la
concepción de esta debe renovarse, y en cierta medida lo ha hecho, pues se ha comenzado ha considerar que no hay un solo tipo de pobreza (se
menciona la pobreza estructural, de genero, la pobreza dura, etc). Sin embargo esto no ha
sido suficiente, pues a la hora de evaluarla a un nivel mas homogéneo y sintético no
aparece, lo que lleva que exista "una pobreza manifiesta en la propia definición de
pobreza" . Dado lo anterior, es posible señalar que uno de los más importantes
aportes que la perspectiva de género hace al análisis de la pobreza, es el énfasis que
ha puesto en la heterogeneidad de la pobreza, es decir, en una perspectiva
multidimencional que apunta por una parte a mirar de una forma distinta el comportamiento
de hombres y mujeres, así como los múltiples roles que ambos desempeñan, unida a la
discriminación y a la situación de pobreza que se vive según el genero, la etnia, la
raza, etc. Es decir el enfoque de género, no se limita solamente a revisar la
participación de la mujer en el desarrollo, sino que intenta como ya dijimos revisar como
se dan las relaciones entre hombres y mujeres, cuales son los roles de cada uno, cuales
son sus necesidades, como se da el acceso a los recursos y a su control en un contexto
histórico y sociocultural particular, lo cual para efectos de nuestra investigación es
necesario, ya que la pertenencia a un determinado sector sociocultural, sin duda
implicará modificaciones en las situaciones descritas anteriormente. Según Carine Clert, podemos visualizar al menos 5 implicancias
importantes en esta situación. Como primera implicancia tenemos que al realizar una
lectura de la realidadsocial desde una perspectiva de género, se está reconociendo la
heterogeneidad de la pobreza. Cuando se establecen categorías como, comunidad, hogar,
familia, etc., sobre la base de género, lo que se intenta resaltar, es que el hombre y la
mujer no tienen las mismas necesidades, que sus atributos y responsabilidades tampoco son
las mismas así como sus experiencias de vida tampoco lo son. Es decir lo que evitamos al
trabajar con la perspectiva de género, es no centrarnos exclusivamente en la situación
de la mujer, de una forma aislada; de lo que se trata es de considerar ambos géneros, es
decir considerar la relación social entre hombres y mujeres. En segundo lugar y de acuerdo con lo anterior, este es un enfoque relacional, presta atención tanto a los roles de hombres y mujeres, como a las relaciones de ambos. Tener en cuenta este aspecto, nos lleva a la necesidad de que cuando se examinen las situaciones de desventaja social de las mujeres, no sean analizadas en forma aislada, sino que sean analizadas considerando a la pareja y a su entorno en general. Como tercer punto tenemos y relacionándolo con
el anterior, es posible lograr un mejor entendimiento de cómo funciona el hogar, lo cual
es indispensable cuando se lleva a cabo la planificación contra la pobreza. En donde el
análisis en términos de género, permite no solo prestar atención a los roles del
hombre y de la mujer, si no que también permite prestar atención a las relaciones entre
ambos. En cuarto lugar, trabajar con la perspectiva de género en la problemática de la pobreza, implica que sea necesario considerarla en su multidimensionalidad, lo cual puede ser visto en dos aspectos. Por un lado, aboga por que hombres y mujeres no sean considerados, sólo como trabajadores o productores, sino que también sean considerados sus múltiples roles tanto en el trabajo remunerado, como en el hogar. Este punto sin duda es importante y beneficia tanto a hombres como a mujeres, por que apunta también a considerar la variable tiempo a la hora de llevar a cabo programas de planificación.
Por otro lado también es necesario considerar,
que el género se interrelaciona con otras relaciones sociales, como la edad, la etnia, el
nivel socioeconómico. Finalmente y como quinto punto, sugiere una visión dinámica de los
procesos sociales, ya que como mencionábamos en los párrafos anteriores las diferencias
y las relaciones de género pueden variar con el tiempo. La perspectiva de género tiene
por lo tanto importantes aportes, pues al ser incorporados a los análisis de la
desventaja social, permite comprender y captar de mejor forma su heterogeneidad y
complejidad. Sin embargo esta perspectiva aun no se incorpora en su totalidad, ni tampoco
a un nivel más operacional. Considerar el género como una condicionante de pobreza, implica
considerar elementos estructurales y elementos subjetivos que intervienen en esta
situación. El desarrollo y el crecimiento, como señalábamos están muy
relacionados con la dimensión estructural de la pobreza femenina, teniendo una gran e
importante incidencia, en la educación, en el trabajo, en el ingreso, etc. Sin embargo,
es como postula Rosa Bravo, la división sexual del trabajo (coincidiendo con otros
autores) el factor estructural determinante de la pobreza relativa de las mujeres por
razones de género. "La división del trabajo por sexo esta en la base de la
desigualdad de oportunidades que tiene las personas de distinto sexo para acceder a los
recursos materiales y sociales (propiedad del capital productivo, trabajo remunerado,
educación y capacitación) así como a participar en la toma de las principales
decisiones políticas, económicas y sociales que norman el funcionamiento de una
sociedad" . Este aspecto es particularmente importante, puesto que la división
sexual del trabajo, no sólo tiene efectos de corte material, sino que tiene un importante efecto en lo que es la construcción de identidad de
género, es decir de lo que se espera socialmente de las conductas de hombres y mujeres,
que con el tiempo se van naturalizando y transmitiendo de una generación a otra. Para que la mujer pueda incorporarse al desarrollo, es necesario
entonces "reconocer la exclusión de las mujeres de los beneficios de los procesos de
la modernización, enfatizando como principales soluciones a esta situación la
educación, la inserción laboral y la promoción de cambios legislativos a favor de las
mujeres" . Las dimensiones de la pobreza, tienen que ver entonces, con las
oportunidades laborales, con el acceso a la educación, a los trabajos, etc. Estas
situaciones, afectan a todas las mujeres que se encuentran en situación de pobreza, sin
embargo es importante destacar que el contexto social al que pertenezcan va determinando
la forma especifica en que se van presentando estas situaciones. "El contexto esta
definido fundamentalmente por las características de los hogares de pertenencia,
constituidos por sus hogares de origen o de procreación". ...algunos aspectos sobre mujer y trabajo... Retomando el tema de la identidad laboral y de la pobreza podemos
señalar que cuando la motivación para trabajar está solamente mediada por la necesidad
económica y no se tiene una comprensión del mundo laboral como un espacio de desarrollo
personal, sin duda pone en peligro la permanencia en el mercado laboral. Más aún cuando no existe posibilidad de realización personal o la
experiencia de condiciones laborales es insatisfactoria se entra a evaluar cuan importante
es el trabajo remunerado en términos de las necesidades económicas familiares. Este
último elemento influye en la decisión de continuar trabajando, es decir, no existen los
dos elementos primeros y el ingreso de la mujer no contribuye suficientemente al ingreso
familiar, probablemente se retirará, en cambio si su aporte es relevante soportará las
malas condiciones laborales y la falta de incentivos del mercado laboral. Por otra parte, si entendemos que la participación de las mujeres en
el mercado de trabajo es el producto de procesos que incluyen el nivel estructural y
simbólico, social y económico de la vida privada podemos dar cuenta que los factores
económicos, políticos y sociales, demográficos y culturales se combinan con las etapas
de transición crítica de vida, por ejemplo, fin de estudios, entrada de vida adulta,
matrimonio, formación de familia, crianza de hijos/as, separación, viudez, otros. Aún
más, el momento histórico, la generación y el estrato socio-económico influyen en la
trayectoria laboral de las mujeres. Por tanto, no es posible de hablar de estereotipos sexuales respecto al
comportamiento laboral femenino debido a la coexistencia de distintas generaciones en el
mercado laboral y la heterogeneidad de los comportamientos laborales. Cada generación de
mujeres se vincula con el mercado de trabajo, según el periodo histórico y la etapa
vital, lo que genera tendencias de participación en el mercado de trabajo y lo que sin
duda deviene a mirar las especificidades de las mujeres.En este sentido, en estudios
realizados se plantea como razón principal del ingreso, la necesidad económica a pesar
que las jóvenes aluden más a la autorrealización, a la independencia, el prestigio, la
posibilidad de una carrera y el desarrollo intelectual. Entonces, si sostenemos que existen distintas motivaciones para
ingresar al mercado laboral, se desarrollan distintas trayectorias laborales, también
podemos plantear que el mercado laboral no es uno solo, sino por el contrario, las
representaciones apreciadas por una sociedad no se dirigen de manera homogenea a todos/as
sus miembro/as, depende del lugar que socialmente ocupan así como de una serie de
condiciones subjetivas complejas. En este aspecto es necesario revisar como el mercado actual se
"relaciona" simbólica y prácticamente distinto para mujeres y hombres. En este sentido, es necesario abordar el contexto en que las mujeres se
han incorporado al mercado laboral (el que si bien se ha incrementado en las últimas
décadas), esta incorporación ha estado acompañado por condiciones de desigualdad entre
los géneros, tanto en la denominada división sexual del trabajo como en las condiciones laborales para similares puestos de
trabajo, con semejantes actividades, responsabilidades y grados de calificación. Según el análisis de la economía neoclásica, las diferencias
salariales entre mujeres y hombres pasan por la productividad marginal del trabajo, ahora
bien las diferencias en la productividad se explicarían porque en la división de las
tareas domésticas, la mujer requiere de un esfuerzo comparativamente mayor que el del
hombre (al asignársele socialmente este rol), por lo tanto la energía que ésta puede
dedicar al trabajo remunerado es menor y como resultado, tendrá una menor productividad y
un salario inferior. Esto deriva en las creencias o estereotipos de los empleadores en torno a la baja productividad de las mujeres o peor aún
ante productividades similares habría una discriminación positiva hacia el hombre, ya
que los empleadores esperan que las mujeres abandonen la fuerza de trabajo a causa de la
maternidad y la posterior crianza de los hijos. Alguna teorías alternativas sostienen la existencia de dos sectores en
las economías, diferenciadas de acuerdo las características de los trabajos. En el
sector primario se encuentran grandes empresas, que cuentan con mejores condiciones para
sus empleados pero que a su vez requieren estabilidad de la fuerza laboral, como los
hombres presentan una mayor continuidad en la fuerza del trabajo, las mujeres son
excluidas de estos empleos. El sector secundario en cambio está constituido por empresas
pequeñas que operan en condiciones altamente competitivas y que pagan por ende menores
salarios, este tipo de empresas buscan mano de obra más barata y ofrecen peores
condiciones de trabajo. La apertura del comercio internacional y la explosión de nuevos
productos y tecnologías ha traído consigo la globalización de los mercados. Lo cual ha
implicado una fuerte inversión de capitales extranjeros en países de Latinoamérica
entre los cuales está Chile. Estas Empresas extranjeras presentan prácticas de trabajo
que se basan en la productividad (producción versus costos), estas alteraciones a escala
mundial han afectado al mercado del trabajo, en general y por lo tanto a las condiciones
de trabajo de las mujeres en particular. Se vincula la expansión del trabajo femenino con la globalización de
los mercados, lo que ha traído como consecuencia la instalación de empresas que
prefieren mujeres jóvenes para desempeñar actividades no calificadas por las cuales
reciben bajos salarios. Si caracterizamos las condiciones actuales del mercado laboral de
nuestro país, el cual ha mantenido un modelo económico de libre mercado impulsado desde
el gobierno militar, siendo continuado, con pequeños matices por los gobiernos al
reinstalarse la democracia, nos encontramos con una orientación de la estructura
productiva hacia el sector externo, por ende se trata de fortalecer los índices de
inversión externa en el país y además la competitividad de las empresas instaladas en
el mercado internacional. Esto se vio reflejado en la proliferación y el apoyo a las
empresas exportadoras nacionales. Esta recomposición económica llevó consigo costos del sistema
neoclásico como; disminución de los salarios reales de la economía, fuerte aumento de
la pobreza y desigualdades, una brecha entre el sector exportador, al cual podríamos
llamar primario y el resto de la economía. Ante este marco, los gobiernos de la concertación (desde 1990) se
enfocaron en tratar de darle solución a estos costos, sin embargo, lo más importante era
continuar con una economía sana, índices macroeconómicos, que invitaran a la inversión
de capitales externos al país. Es decir, se mantuvo el sistema imperante. Considerando el contexto de globalización en que actualmente se encuentra la economía de nuestro país y el discurso desde los Gobiernos de la Concertación hacia la integración de las mujeres en el ámbito productivo. "El país requiere utilizar de forma eficiente todos los recursos humanos y productivos y velar para que los beneficios del desarrollo lleguen a todos y todas. Una política moderna destinada a corregir las desigualdades existentes en la sociedad, parte de la base de que las oportunidades son distintas para mujeres y hombres y se propone garantizar a las mujeres el ejercicio de la ciudadanía" ,. reflejado en la creación de Instituciones como el SERNAM, en la implementación de Programas específicos para mujeres trabajadoras (a modo de ejemplo, el Programa de Mujeres Temporeras, el Programa de Habilitación Laboral para mujeres de Escasos Recursos, preferentemente jefas de hogar), elaboración de Planes de Igualdad a nivel nacional, entre otras acciones Cabe preguntarnos, al retomar el tema de la construcción de identidad laboral en mujeres pobres urbanas, grupo que cuenta con una especificidad de género, en qué medida las políticas dirigidas a "integrarlas" incorporan la dimensión cultural en dos ámbitos, por un lado la socialización diferenciada y desigualdad que se entrega a mujeres y hombres y por otro lado un mercado laboral construido a partir de la división sexual del trabajo. Finalmente, creemos que es necesario la
realización de diversos estudios que profundicen en los temas señalados desde una
perspectiva de género, con el objeto de conocer con mayor especificidad la realidad de
mujeres y hombres y de sus relaciones en los diferentes ámbitos en los que se
desenvuelven, los que sin duda están ligados al ámbito productivo. IV. METODOLOGÍA
El presente Estudio responde al tipo de Investigación Cualitativa, puesto que la aproximación a la realidad de las mujeres, se pretende realizar desde el abordaje de los fenómenos a partir de la perspectiva de las actoras. Desde esta perspectiva holística, las personas,
escenarios y grupos, no son reducidos o tratados como variables, sino considerados como un
todo, de tal forma, que se trata de comprender a las personas, dentro del marco de
referencia de ellas mismas. 1. TÉCNICAS DE RECOLECCION DE DATOS. La metodología de recolección de datos incluye la utilización de tres técnicas (una de carácter cuantitativo y dos de orden cualitativo), las cuales se aplicarán por etapas, es decir, dependiendo de la información entregada por cada una de ellas. Son las siguientes;
2. DISEÑO MUESTRAL.
2.1. JUSTIFICACIÓN DEL DISEÑO DE ENCUESTA POR MUESTREO. La Encuesta por Muestreo como técnica nos
permitirá hacer análisis e inferencias sobre la población de estudio, "Mujeres
entre 20 y 50 años, en condición de pobreza que habitan en el Área Geográfica asignada
al estudio constituida por las unidades vecinales: 1(1-R) Caupolicán, 2(2-R) Valle
Nonguén, 7(5) Pedro del Río Zañartu, 8(6) Aurora de Chile, 10(8) Punta Industrial,
11(9) Cerro Chepe, 12(10) Prieto Cruz, 17(13-B) Cóndor Chileno, 22(18) Cerro Chacabuco,
23(19) Cristóbal Colón,24(20-A) Simón Bolivar, 25(20-B) Los Andes Rodríguez, 26(21)
Pedro Aguirre Cerda, 27(22) La Pólvora 1, 28(23) La Pólvora 2, 29(24) Endesa, 30(25)
Chillancito, 37(32) Pedro de Valdivia Bajo, 40(34-B) Agüita de la Perdiz, 42(36) Teniente
Merino 1, 71(60) Teniente Merino 2, 72(61) Santa Sabina, 73(62-B) Lagunas, 74(13/14-R)
Orden y Patria, 75(15-R) Puchacay Este y 76(16-R) 21 de Mayo, pertenecientes a la Comuna
de Concepción", de la cual será seleccionada una muestra representativa, con una
precisión del 95% de validez, dentro de un cierto costo. Para ello, se utilizará como
técnica de muestreo, el Muestreo Aleatorio Estratificado. Para ello, se utilizará con
Asignación de Neyman 2.2.- ASIGNACIÓN DE LA MUESTRA: El objetivo es usar una asignación que presente una cantidad
especificada de información a un costo mínimo, cuyo esquema está influido por tres
factores: 1.-El número total de elementos de cada estrato. 2.3.- MUESTRA. Se define como muestra de estudio de tamaño n=250 a los individuos que
cumplen con la condición de unidad de estudio y que pertenecen a la población objetivo.
2.4.- UNIDAD DE ANÁLISIS. Se define como unidad de análisis la "vivienda", que es
sobre la cual se aplica la encuesta.
3.- ANÁLISIS DE LOS DATOS
En cuanto al aspecto cualitativo, la selección de las mujeres que
participarán de las entrevistas en profundidad será intencional ya que estará sujeta a
los objetivos del Estudio y al criterio de profundización de algunos aspectos del equipo
investigador, en donde las mujeres serán seleccionadas a partir de las características
en las que se pretenda profundizar características que se señalarán una vez que la
información recogida a través de los encuentros se encuentre codificada. No existirá un número predeterminado de entrevistas a realizar, sino
que esto dependerá del punto de saturación de las mismas. El análisis de las entrevistas será llevada a través de análisis de
contenido en donde se elaborará la malla temática, estableciendo categorías y
tipologías que nos permitan analizar de mejor forma los resultados.
V. BIBLIOGRAFIA
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colombianas en el tablero. 28.- "Las mujeres y el empleo informal". Documento 51 SERNAM. |
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