Archivo de Sexología
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Organización Panamericana de la Salud Organización Mundial de la Salud |
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Promoción de la salud sexualRecomendaciones para la acciónActas de una Reunión de Consulta convocada por:Organización Panamericana de la Salud (OPS) Organización Mundial de la Salud (OMS) En colaboración con la Asociación Mundial de Sexología (WAS) Celebrada en: Antigua Guatemala, Guatemala 19 al 22 de mayo de 2000 |
CONTENIDO
Preocupaciones y problemas que afectan la salud sexual
Acciones y estrategias para promover la salud sexual
Integrar la salud sexual en los programas de salud
pública
Promover la igualdad y la equidad de género y
eliminar
la discriminación por razones de género
Promover un comportamiento sexual responsable
Eliminar el temor, el prejuicio, la discriminación
y el odio relacionados
con la sexualidad y los grupos considerados minoritarios debido a
su
orientación sexual
Eliminar la violencia sexual
Ofrecer educación sexual integral a todos los sectores de
la población
Desarrollar y dar acceso a servicios integrales de atención
de salud
sexual para la población.
Integrar las cuestiones de salud sexual en los
programas existentes
de salud pública
Brindar acceso a servicios integrales de salud
sexual para la población
Brindar acceso a servicios integrales de salud
sexual a personas que tienen
discapacidades mentales y físicas
Brindar acceso a servicios integrales de salud
sexual a poblaciones
especiales (por ejemplo, reclusos en instituciones penales,
inmigrantes
indocumentados, personas recluidas en instituciones de salud
mental
u otras, indigentes)
Brindar acceso a servicios integrales de salud
sexual a otros grupos de
población (por ejemplo, inmigrantes documentados, grupos
lingüísticos
o étnicos, refugiados)
Apéndice I
Declaración de los Derechos Sexuales emanada de la
Asociación
Mundial de Sexología WAS
Apéndice II
Clasificación etiológica de las infecciones de
transmisión sexual
Apéndice III
Características de la educación sexual integral
Apéndice IV
Programa de estudios para el capacitación de
profesionales de salud
en salud sexual
Apéndice V
Recursos para la salud sexual
La Organización Mundial de la Salud (OMS) convocó en 1974 a una Reunión sobre Capacitación y Tratamiento en cuestiones de sexualidad humana: la Formación de profesionales de la salud (Meeting on Education and Treatment of Human Sexuality: The Training of Health Professionals). Dicha reunión tuvo lugar del 6 al 12 de febrero de 1974. En la misma participaron profesionales de diversos países, seleccionados de acuerdo a su experiencia y conocimientos especializados en la enseñanza, la investigación o la clínica en el campo de la sexualidad humana. Se pidió a los asistentes a la reunión que efectuaran un examen crítico de los puntos que se mencionan a continuación y formularan recomendaciones al respecto a:
Las conclusiones de esta reunión se plasmaron en el documento Capacitación y tratamiento en cuestiones de sexualidad humana: La formación de profesionales de la salud. Informe de una reunión de la OMS, 1975. Informe 01, 1975. Col. Serie de Informes Técnicos No 572.1Se trata de un documento histórico que sentó las bases para mejorar la capacitación de los profesionales de salud y prepararlos para que puedan ofrecer educación, consejería y terapia sexuales. Asimismo, dichas conclusiones sirvieron de estímulo para el avance del campo de la sexología y de los centros de recursos relativos a la sexualidad en el mundo entero.
Desde entonces, dos reuniones subsiguientes de la Oficina Regional para Europa de la OMS abordaron los temas relativos a dicho documento.2Empero, los informes no se divulgaron ampliamente y, por ende, las medidas propuestas no se adoptaron extensamente, tal como se había recomendado.
Durante los veinticinco años transcurridos desde la publicación del primer documento han sido numerosos los avances logrados en el ámbito de la sexualidad y en otros campos afines del conocimiento. Tales avances han enriquecido nuestra comprensión y percepción respecto de la complejidad de la educación, la consejería y la terapia sexuales. Ciertas investigaciones han identificado tanto los enfoques e intervenciones que resultan eficaces como los que no lo son. El surgimiento de nuevos problemas, en particular la pandemia del VIH/SIDA, ha intensificado nuestra percepción en relación con la urgente necesidad de mejorar los programas de capacitación en sexualidad y de adoptar un enfoque mucho más concertado e integral de los problemas relativos a la misma.
Con miras a enriquecer y mejorar los esfuerzos anteriores, la Organización Panamericana de la Salud (OPS), conjuntamente con la Asociación Mundial de Sexología (WAS), convocó una consulta regional para reevaluar estrategias de promoción de la salud sexual, incluyendo, el papel del sector salud en la consecución y mantenimiento de la salud sexual. El presente documento es el fruto de dicha reunión de consulta, efectuada en Antigua Guatemala, Guatemala, del 19 al 22 de mayo de 2000.
Algunos de los acontecimientos más importantes relacionados con la salud sexual han ocurrido en el transcurso de los últimos veinticinco años. Entre dichos adelantos, cabe destacar:
Objetivos de la reunión de consulta
Los objetivos de la presente consulta fueron los siguientes:
Es imprescindible contar con definiciones elaboradas por consenso de los principales conceptos utilizados en los ámbitos de sexualidad humana y salud sexual. Es evidente que las definiciones de los conceptos claves son fundamentales para lograr mayor eficacia en la comunicación, divulgación de información y formulación de medidas y programas especiales destinados a la promoción de la salud sexual. Sin embargo, lograr un consenso en este sentido ha resultado ser una empresa ardua.
No hay una definición fácil para el concepto de sexualidad humana. Esta dificultad surge principalmente de que la definición de un concepto es una abstracción12 y, como tal, no es ajena a la influencia del contexto y del proceso sociocultural e histórico concreto en el que se construye dicha definición.
Otra dificultad que se presenta al intentar definir la sexualidad humana es que a menudo no se establece una diferencia entre sexo y sexualidad. Por consiguiente, suele existir confusión respecto del significado de los términos "sexo" y "sexualidad". El término "sexo", según su uso común y dentro de una gran diversidad de entornos, abarca diferentes nociones. La siguiente cita permite ilustrar esta situación: "Aprendemos muy tempranamente por muchos medios, que el sexo ‘natural’ es el que tiene lugar entre personas del ‘sexo opuesto’. El término se refiere tanto a un acto como a una categoría de persona, tanto a una práctica como a un género.13
Con objeto de establecer un marco de referencia adecuado para considerar la salud sexual, resulta necesario definir los conceptos básicos relativos al sexo y a la sexualidad, y lograr un acuerdo en torno a tales definiciones. Como paso inicial, el grupo de expertos que participa en la reunión regional de consulta propone las siguientes definiciones:
Sexo
El término "sexo" se refiere al conjunto de características
biológicas que definen
al espectro de los seres humanos como hembras y
machos.
El significado común del término "sexo" en el lenguaje coloquial comprende su uso como actividad (por ej., tener ‘sexo’) y como un conjunto de comportamientos (por ej., roles sexuales). Empero, en aras de la precisión conceptual, se acordó que en el marco de las discusiones y los documentos de índole técnica, se limitaría el uso del término "sexo" al plano biológico.
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Conceptos básicos de sexo, sexualidad y salud sexual
SEXO
SEXUALIDAD
SALUD SEXUAL |
Cuadro 1. Conceptos básicos y definiciones de sexo, sexualidad y salud sexual.
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Conceptos relacionados con la sexualidad
GÉNERO
IDENTIDAD DE GÉNERO
ORIENTACIÓN SEXUAL
IDENTIDAD SEXUAL
EROTISMO
VINCULO AFECTIVO |
Cuadro 2. Conceptos y definiciones afines de género, identidad de género, orientación sexual, identidad sexual, erotismo, vínculo afectivo, actividad sexual, práctica sexual, relaciones sexuales sin riesgo y comportamiento sexual responsable.
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ACTIVIDAD SEXUAL
PRÁCTICAS SEXUALES
RELACIONES SEXUALES SIN RIESGO
COMPORTAMIENTOS SEXUALES RESPONSABLES |
Cuadro 2. Conceptos y definiciones
Sexualidad
El término "sexualidad" se refiere a una dimensión fundamental del
hecho de
ser humano. Basada en el sexo, incluye el género, identidades de
sexo y
género, orientación sexual, erotismo, vínculo emocional, amor, y
reproducción
. Se experimenta o se expresa en forma de pensamientos, fantasías,
deseos,
creencias, actitudes, valores, actividades, prácticas, roles y
relaciones. La
sexualidad es el resultado de la interacción de factores
biológicos, psicológicos,
socioeconómicos, culturales, éticos y religiosos o espirituales.
Si bien la sexualidad
puede abarcar todos estos aspectos, no es necesario que se
experimenten
ni se expresen todos. En resumen, la sexualidad se practica y se
expresa en
todo lo que somos, sentimos, pensamos y
hacemos
Reuniones de consulta anteriores convocadas por la OMS, no aportaron una definición de la sexualidad humana14 o los conceptos presentados carecían de precisión.15 Según se define en el presente documento, la sexualidad se refiere a los elementos complementarios de nuestra naturaleza sexual (es decir, la característica humana de ser sexuado). La capacidad humana para entender y atribuir significados, tanto simbólicos como concretos, a experiencias y conceptos constituye la fuerza de vinculación de la sexualidad. Hay un acuerdo generalizado en la bibliografía especializada en cuanto a que la sexualidad se refiere a los significados individuales y sociales del sexo, además de sus aspectos biológicos.16
Si bien la sexualidad puede abarcar el erotismo, los vínculos afectivos, el amor, el sexo, el género y la reproducción,17 no todas estas dimensiones tienen que expresarse. La sexualidad se encuentra presente en toda la vida, aunque es posible que las expresiones e influencias que repercuten en la sexualidad difieran con el correr de los años.18 La sexualidad está circunscrita por un contexto histórico y cultural concreto y, por ende, está determinada por costumbres, tradiciones y valores y ella, a su vez, repercute en estos. Su desarrollo pleno depende de la satisfacción de las necesidades fundamentales del ser humano, tales como el deseo de contacto, intimidad, expresión emocional, placer, ternura y amor.
Además de que hay acuerdo en que los elementos socioculturales (significados compartidos) de la sexualidad son vitales para la conceptualización de la sexualidad humana, existe una clara tendencia en los enfoques teóricos de que la sexualidad se refiere no solamente a las capacidades reproductivas del ser humano, sino también (y en muchas circunstancias, principalmente) al placer.19
Algunos teóricos, han considerado otro elemento de la sexualidad: el vínculo afectivo o amor.20 La bibliografía psicoanalítica abarca las consideraciones del amor, la patología del amor y la sexualidad a menudo en un lenguaje en el que el amor no puede distinguirse en relación con otras expresiones sexuales tales como la atracción erótica.21 Sin embargo, algunos hallazgos recientes plantean la posible existencia de un sistema neurobiológico bien diferenciado que rige el apego y la formación de las parejas en los animales22 y cumpliría la misma función en los seres humanos.23
Salud sexual
El término "salud sexual" se refiere a la experiencia del proceso
continuo de
bienestar físico, psicológico y sociocultural relacionado con la
sexualidad.
La salud sexual se observa en las expresiones libres y responsables de las capacidades sexuales que propician un bienestar personal y social, enriqueciendo de esta manera la vida individual y social. No se trata simplemente de la ausencia de disfunción, enfermedad o discapacidad. Para que la salud sexual se logre es necesario que los derechos sexuales de las personas se reconozcan y se garanticen.
Desde el punto de vista histórico, diferentes grupos han empleado el término "salud sexual" para referirse a conceptos distintos. Algunos opinan que el término se ha utilizado como un eufemismo para designar la información sobre las infecciones de transmisión sexual; otros consideran que dicho término se ha empleado para fomentar un enfoque estrecho de la educación relativa a la reproducción. A partir de la definición anterior debería quedar claro que el presente documento propone un significado integral de dicho concepto. La Organización Mundial de la Salud declara que la salud es un estado completo de bienestar físico, social y mental y no consiste solamente en la ausencia de enfermedad o acha- ques.24 Esta definición, que a simple vista no plantea dudas, resulta menos convincente cuando se aplica al comportamiento. Hoy por hoy continua el debate en torno a las consecuencias de definir la salud cuando la definición se aplica a comportamientos. Existen puntos de vista que no conceptualizan a la salud como un campo que debería interesarse en los comportamientos y los estilos de vida.25 Dichos enfoques cuestionan la validez de las definiciones relacionadas con un marco de referencia definido en función de los valores26 y proponen que la salud se defina en términos de indicadores cuantificables de condiciones claramente definidas.
Un elemento fundamental en esta controversia es el debate sobre los valores y la salud. Algunos teóricos definen la salud sin tomar en cuenta los valores; otros defienden el concepto de salud definido en función de los valores.27 Un tercer grupo pone en tela de juicio la viabilidad misma de las proposiciones científicas desprovistas de valores.28 El grupo de expertos, consideró como más plausible, aquella posición que reconoce que la actividad científica, y por consiguiente, la atención y la promoción de la salud basadas en la ciencia no pueden llevarse a cabo desde una perspectiva totalmente desligada de los valores; por ende, las propuestas, definiciones y conceptos basados en valores resultan inevitables. Debería quedar claro, a partir de la definición anterior, que el presente documento plantea un significado integral de dicho concepto. La definición de la OMS, ya mencionada, es quizás el mejor ejemplo de esta posición, pues la salud se define fundamentalmente en términos de bienestar. El bienestares un estado definido por los valores.
Por lo tanto, el grupo de expertos acordó que la formulación de una definición de la salud sexual es a la vez una tarea posible y recomendable siempre que la definición se derive del concepto de derechos sexuales y lo abarque.
Las definiciones básicas de sexo, sexualidad y salud sexual se resumen en el cuadro 1. Los términos relacionados con la sexualidad se definen en el cuadro 2.
Derechos sexuales
Los derechos humanos son inherentes a los seres humanos; empero,
el reconocimiento
de los derechos inherentes no crea derechos per
se.
Los derechos humanos están por encima de los valores culturales. Si una cultura en particular tiene una costumbre que va en contra de un derecho humano, es necesario cambiar el valor cultural, como sucede en el caso de la práctica cultural de la mutilación genital femenina.29 El enfoque de los derechos humanos en materia de promoción de la salud se ha estipulado explícitamente en el caso de la promoción de la salud reproductiva.30
El reconocimiento de los derechos sexuales se encuentra en proceso de evolución. Los derechos humanos son aquellos principios que se consideran universalmente como protectores de la dignidad humana y promotores de la justicia, la igualdad, la libertad y la vida misma. Dado que la protección de la salud es un derecho fundamental del ser humano, es obvio que la salud sexual conlleva derechos sexuales.
El grupo de expertos recomienda firmemente que las organizaciones internacionales, tales como la OMS y otros organismos de las Naciones Unidas, promuevan y se conviertan en defensoras de la causa para lograr el consenso acerca de la declaración de los derechos sexuales universales del ser humano, emanada de la Asociación Mundial de Sexología (véase el cuadro 3).
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Declaración de los derechos sexuales El derecho a la libertad sexual. El derecho a la autonomía, integridad y seguridad sexuales del cuerpo. El derecho a la privacidad sexual. El derecho a la equidad sexual. El derecho al placer sexual. El derecho a la expresión sexual emocional. El derecho a la libre asociación sexual. El derecho a la toma de decisiones reproductivas, libres y responsables. El derecho a información basada en el conocimiento científico. El derecho a la educación sexual integral. El derecho al atención de la salud sexual. |
Cuadro 3. Esta lista se tomó de la Declaración sobre los derechos sexuales emitida por la Asociación Mundial de Sexología. El texto completo de esta declaración se presenta en el Apéndice I.
CARACTERÍSTICAS DE LA SALUD SEXUAL
La salud sexual puede reconocerse tanto en el plano personal como en el de la sociedad. En el plano personal, existen comportamientos concretos que se han identificado como comportamientos que caracterizan a la persona sexualmente sana. Estos se presentan en la lista denominada "Comportamientos de Vida del Adulto Sexualmente Sano". Los grupos de expertos proponen que se adopte esta lista, que ha sido validada en varios países (véase el cuadro 4).
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Lista de SIECUS31 sobre
Comportamientos de Vida del Adulto
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Cuadro 4. Lista de comportamientos de vida de un adulto sexualmente sano por el Consejo de Educación e Información sobre Sexualidad de los Estados Unidos (SIECUS).
La salud sexual puede identificarse igualmente en el plano de la sociedad. El grupo de expertos identificó varias características de una sociedad sexualmente sana, que figuran en el cuadro 5, a continuación.
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Características de una Sociedad Sexualmente Sana
Las sociedades que protegen y dan prioridad a la salud sexual de
sus miembros muestran las
siguientes características: |
Cuadro 5. Características de una Sociedad Sexualmente Sana
Preocupaciones y problemas que afectan la salud sexual
Las preocupaciones y los problemas que afectan a la salud sexual se manifiestan cada vez que las situaciones de vida relacionadas con la sexualidad exigen la intervención de personas o la sociedad, o de ambas, en vista de su repercusión en el bienestar y la calidad de vida. La gama de inquietudes y problemas sobre la salud sexual es muy amplia y abarca desde las preocupaciones que se perciben como "parte de la vida" hasta las que representan una amenaza para el bienestar de las personas e incluso para la vida. No obstante, todas las preocupaciones y los problemas exigen la atención de todos los estratos de la sociedad, en especial del sector de la salud, ya sea para que se apliquen medidas preventivas o se ejecuten programas de atención, integrados y adecuados.
Es fundamental abordar las preocupaciones y los problemas atinentes a la salud sexual y encontrarles solución no sólo porque quebrantan la salud sexual y, por ende, la salud en general de la persona, la familia y la sociedad, sino también porque su existencia puede indicar la presencia de otros problemas de salud. Asimismo, tales inquietudes y problemas pueden ocasionar y perpetuar otros trastornos en la persona, la familia, la comunidad y la población en general.
Pandemia del VIH/SIDA. Las inquietudes y los problemas relacionados con la salud sexual repercuten en diversas ramas de la actividad humana tanto en el plano personal como social. Por ejemplo, la propagación del VIH, principalmente por medio del contacto sexual sin protección, ha resultado en unos 35 millones de personas infectadas y en más de 19 millones de decesos en todo el mundo desde el comienzo de la epidemia. Las comunidades en general padecen los efectos de la pandemia del SIDA toda vez que existen cerca de 13 millones de niños y jóvenes huérfanos a raíz de la muerte de uno de sus padres, o de ambos, por causa del VIH. Por otra parte, según cálculos de la OPS, en la Región de las Américas hay 2,5 millones de personas infectadas por el VIH.
La pandemia del VIH/SIDA ha puesto de relieve la extrema gravedad de las infecciones de transmisión sexual. Cada año, muere un millón de personas como resultado de las infecciones del aparato reproductor, tales como las infecciones de transmisión sexual (ITS) distintas del VIH/SIDA. Se ha calculado que es posible que cada año ocurran en el mundo 333 millones de casos nuevos de infecciones de transmisión sexual.
Violencia. En el Informe sobre el Desarrollo Mundial 1993 del Banco Mundial se calculaba que las mujeres entre 15 y 44 años de edad pierden una cantidad significativa de años de vida saludables (DHYL) a causa de las violaciones y la violencia doméstica, lo cual puede estar relacionado con la inequidad de género y el comportamiento irresponsable. Los estudios muestran que las sobrevivientes de violaciones presentan índices altos de trastornos por estrés postraumático persistente y constituyen el grupo más numeroso diagnosticado con este trastorno. Las víctimas de la violación son nueve veces más propensas que aquellas que no son víctimas, a cometer suicidio y a sufrir de depresión grave. Además, entre 50 y 60 por ciento de las víctimas sufren de disfunción sexual, incluido el temor al acto sexual y problemas de excitación sexual. Un estudio basado en los registros de la Maternidad de Lima, Perú, reveló que 90 por ciento de las madres jóvenes, entre 12 y 16 años de edad, habían quedado embarazadas como consecuencia de una violación. En Costa Rica, una organización que trabaja con madres adolescentes señaló que 95 por ciento de las jóvenes embarazadas que acudían en busca de apoyo menores de 15 años, habían sido víctimas de incesto.32
La repercusión y la gravedad de los problemas relacionados con el género (en particular los relacionados con la inequidad de género) están generalizadas. Mundialmente, se ha reconocido la importancia de abordar este tema y de encontrar soluciones a este problema.33
Disfunciones sexuales. Recientemente, se ha puesto de relieve el problema de los síndromes sexuales. Se ha establecido la prevalencia de las disfunciones sexuales en algunos grupos de población. Por ejemplo, en Estados Unidos, se ha notificado una prevalencia del 43 por ciento para las mujeres y del 31 por ciento para los varones.34 Las disfunciones sexuales se han correlacionado con niveles más bajos de calidad de vida,35 así como también con otros problemas de salud tales como: cardiopatías, hipertensión, diabetes, medicamentos utilizados para tratar tales padecimientos e índices elevados de enojo y depresión.36
Si bien las cifras que se acaban de mencionar pueden parecer muy alarmantes, no son en realidad más que una pequeña muestra en un campo que apenas se perfila como un problema de salud pública. Toda medida tendiente a reducir la magnitud y la gravedad de las situaciones que afectan a la salud sexual exige la adopción de un enfoque amplio e integral que vaya más allá del paradigma curativo de la salud.
Las preocupaciones respecto a la salud sexual son situaciones de vida que exigen la toma de medidas preventivas y educativas por parte de la sociedad para garantizar que sus miembros alcancen y mantengan la salud sexual adecuada. Los problemas de salud sexual provienen de situaciones, ya sea en un individuo, una relación o en la sociedad, que exigen la adopción de medidas concretas que permitan la identificación, prevención y tratamiento de dichos problemas para alcanzar finalmente su resolución. El nivel necesario de capacitación de los profesionales es diferente según se trate de abordar las preocupaciones o problemas de salud sexual. La resolución de los problemas sexuales por lo general necesita la presencia de profesionales capacitados en el campo clínico, mientras que las inquietudes sexuales pueden ser abordadas y manejadas por una amplia gama de profesionales que a menudo no necesitan capacitación clínica especializada.
El grupo de expertos recomienda que se aborden las siguientes preocupaciones y problemas sexuales con miras a fomentar la salud sexual en el seno de las sociedades (véase el cuadro 6).
Preocupaciones relacionadas con la salud sexual
La siguiente no es una lista exhaustiva, sino más bien un conjunto de ejemplos e ilustraciones de algunas situaciones preocupantes que pueden afectar la salud sexual. Cada una de estas inquietudes permite la evaluación adecuada de las necesidades de información, orientación y atención que exigen la adopción de medidas, tanto por parte de organismos e instituciones gubernamentales como no gubernamentales, en especial el sector de la salud.
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Preocupaciones relacionadas con la salud sexual
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Cuadro 6. Preocupaciones relacionadas con la salud sexual.
Los problemas de salud sexual provienen de situaciones, ya sea en un individuo, una relación o en la sociedad, que exigen la adopción de medidas concretas que permitan la identificación, prevención y tratamiento de dichos problemas y, finalmente, su resolución.
En el pasado, la utilización del término "patología" para denotar problemas sexuales ha causado mucha controversia. El significado general y claro del término "patología" en otros terrenos de la atención de salud se pierde con frecuencia al aplicarlo a los problemas e inquietudes sexuales en vista de la naturaleza de los problemas en cuestión. De allí que el grupo de expertos recomiende el uso del término "problema sexual" en lugar de "patología" para referirse a estos problemas.
Otra recomendación es el uso de la clasificación sindrómica. Los síndromes clínicos definen un conjunto de síntomas y quejas que inhiben significativamente el ejercicio de los derechos sexuales de la persona y alteran su salud sexual.
La adopción de un enfoque sindrómico ofrece diversas ventajas. Los síndromes son fáciles de identificar. El conocimiento de la existencia del problema, tanto a nivel del personal de salud como del público en general es más fácil de lograr cuando se conocen los problemas en el ámbito del síndrome. Además, una clasificación sindrómica es más sucinta y puede utilizarse para fines epidemiológicos. Gran parte de los conocimientos actuales en torno a la epidemiología de algunas de estas categorías se encuentra a nivel del síndrome.37 En categorías tales como las infecciones de transmisión sexual es posible tomar medidas de manera eficaz desde el punto de vista de la salud pública si se adopta un enfoque sindrómico.38
Asimismo,muchos problemas sexuales son causados por una serie bastante compleja de etiologías. Por ejemplo, en las disfunciones sexuales persiste la necesidad de un diagnóstico basado en la etiología aun cuando se haya identificado el síndrome.39 Una clasificación de síndrome ayuda a no perder de vista que las categorías mencionadas son síndromes y no entidades clínicas clasificadas etiológicamente. Dadas las razones expuestas anteriormente, el grupo de expertos recomienda firmemente la adopción de un enfoque sindrómico para la clasificación de los problemas de salud sexual.
Los síndromes clínicos son más bien categorías artificiales que se crean sobre la base de un acuerdo amplio entre los profesionales. Prácticamente hay consenso respecto de muchos de los síndromes clínicos que se presentan en la clasificación propuesta: las disfunciones sexuales son un buen ejemplo del proceso de consenso. No obstante, en otras categorías tales como los síndromes de comportamiento sexual compulsivo, el proceso de consenso se encuentra aún en las etapas iniciales de formación.
Por lo tanto, los problemas sexuales se presentan en el presente documento como síndromes. Cada uno de estos problemas permite evaluar de manera adecuada la información, orientación, prevención, identificación temprana, necesidad de otras evaluaciones diagnósticas, y curso del tratamiento, rehabilitación o necesidades de atención, o ambas, y explicitan la necesidad de la adopción de medidas por parte de organismos e instituciones gubernamentales y no gubernamentales, entre ellos, el sector de la salud. Los problemas sexuales se dividen en las siguientes categorías de síndrome (véase el cuadro 7):
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Problemas de salud sexual (síndromes clínicos) | ||
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(En el Apéndice II se incluye una clasificación etiológica) | ||
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Cuadro 7. Problemas de salud sexual (síndromes clínicos)
Acciones y estrategias para promover la salud sexual
El logro de la salud sexual es una prioridad en todas las sociedades. A fin de alcanzar una salud integral, es imperativo promover y mantener la salud sexual. Un nuevo énfasis en la prevención y cuidado de las inquietudes y problemas sexuales reforzaría los grandes logros alcanzados en la Región de las Américas en muchos campos de la atención de salud. En particular, se han desplegado esfuerzos significativos en el sector de la salud reproductiva y la prevención y control del VIH/SIDA. El grupo de expertos acordó que el objetivo fundamental del mejoramiento de la salud podría alcanzarse de una manera más eficaz si se adoptara un enfoque más amplio de la sexualidad tal como la conceptualización propuesta en el presente documento.
La salud sexual es un concepto de gran amplitud. Toda medida y estrategia destinada a su logro y mantenimiento debería permitir el mejoramiento de la salud y, por consiguiente, el mejoramiento del bienestar personal y de la sociedad.
Además de un enfoque integral destinado a mejorar la salud, el grupo de expertos convino en que el reconocimiento de los derechos humanos constituye un medio eficaz para la promoción de cambios sociales, políticos, legales y culturales. La OMS ha reconocido la salud como un derecho humano fundamental.
40 Puesto que la promoción de la salud sexual exige cambios en la sociedad, las políticas, las leyes y la cultura, se recomienda su promoción dentro del marco de los derechos humanos.Por ejemplo, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) estableció una política oficial que declara lo siguiente:
Los Derechos Humanos se basan en el respeto por la dignidad y el valor de todos los seres humanos y procuran asegurar la libertad del temor y el deseo. Arraigado en los principios éticos (y generalmente inscrito en el marco constitucional y legal de un país), los derechos humanos son escenciales para cada hombre,mujer y niño. Sentado como premisa en las normas fundamentales e inviolables, son universales e inalienables.
41El grupo de expertos recomendó las cinco metas siguientes para los organismos e instituciones gubernamentales y no gubernamentales, incluido el sector salud de la Región de las Américas:
Meta 1. Promover la salud sexual, con especial énfasis en la eliminación de barreras a la salud sexual.
Meta 2. Ofrecer educación sexual integral a todos los sectores de la población.
Meta 3. Dar educación, capacitación y apoyo a los profesionales que se desempeñan en campos relacionados con la salud sexual.
Meta 4. Desarrollar y dar acceso a servicios integrales de atención de salud sexual y brindar a la población el acceso a dichos servicios.
Meta 6. Promover y auspiciar la investigación y evaluación en materia de sexualidad y salud sexual, así como la difusión del conocimiento resultante.
El grupo de expertos identificó igualmente diversas estrategias para la puesta en práctica de la lista de metas anteriormente expuesta. Tales metas se desglosan en las secciones que siguen.
La salud sexual debe promoverse entre todos los miembros de la sociedad. El grupo de expertos hizo hincapié en la necesidad de reconocer los derechos sexuales de todas las personas, incluidas las que tengan discapacidades mentales y físicas.
Los esfuerzos destinados a la promoción de la salud sexual serán más eficaces si se toman en cuenta todos los elementos de la sexualidad, en vez de adoptar únicamente enfoques parciales. Por lo tanto, es necesario que la inclusión de la salud sexual en los programas de salud pública dé cabida a las todas dimensiones de la salud sexual (por ej., desarrollo de los vínculos afectivos/amor del género y la salud reproductiva).
El placer erótico es una dimensión del ser humano que con frecuencia se ha negado como necesidad fundamental, positiva, gratificante y promotora de la salud. Estudios recientes demuestran que la importancia de la experiencia erótica tiene consecuencias hasta en el plano fisiológico.42
El placer erótico se ha estigmatizado aún más cuando se experimenta como autoerotismo (generalmente conocido como masturbación). Sin embargo, en la bibliografía científica no hay pruebas de los efectos perjudiciales de este comportamiento. Más aún, los sexólogos clínicos están de acuerdo en que la promoción del comportamiento autoerótico es beneficiosa para el tratamiento de una serie de disfunciones sexuales. Además, se ha observado que el valor del autoerotismo constituye una herramienta importante para la promoción de relaciones sexuales sin riesgo.43
Cabe señalar que el estigma en torno al placer sexual ha dado lugar a la eliminación de toda mención del placer en muchos programas de educación sexual Esta omisión incide en el comportamiento de búsqueda de atención de salud. Las personas que tienen problemas o inquietudes con respecto a su placer sexual no buscan la ayuda de profesionales con la frecuencia que cabría esperar en vista de la prevalencia de los problemas de esta índole.44
No se debe subestimar la importancia del vínculo afectivo/amor sano. La importancia de contar con un entorno sano donde reine el afecto ha sido reconocida por los científicos desde hace mucho tiempo. En el marco de estudios con una orientación más biológica, las experiencias tempranas de la vida caracterizadas por el contacto físico han mostrado ser un elemento necesario para el desarrollo y fundamental para la maduración del sistema nervioso central.45
Estrategia 1.1
Integrar la salud sexual en los programas de salud
pública.
Son numerosas las pruebas científicas que indican que las inquietudes y problemas relativos a la salud sexual pueden abordarse más fácilmente si las medidas preventivas y el tratamiento se integran a programas de salud más amplios. Si bien es necesaria la adopción de medidas específicas en ciertos programas, es indispensable incluir la salud sexual en los programas de salud pública.
En tal sentido, se identificaron las siguientes medidas específicas como parte de esta estrategia:
Desde los primeros trabajos sobre el feminismo teórico y empírico, han surgido cada vez más pruebas de los vínculos existentes entre el género y la salud.47 En particular, la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo (CIPD) al igual que la Conferencia de Beijing han contribuido a reforzar la idea de que hasta tanto no se tome en cuenta el género, no podrán alcanzarse las metas de desarrollo relacionadas con la salud.
Con miras a lograr esta estrategia, es indispensable adoptar medidas que abarquen una amplia gama de aspectos, desde cambios en las políticas que parecen no estar relacionados con asuntos de salud, a la sensibilización en torno a las necesidades específicas de salud del hombre y la mujer. Dichas medidas van más allá del reconocimiento de que las relaciones sexuales son relaciones de género. Pese a las discusiones que colocan al género conceptualmente en el marco de la sexualidad o el género y a la sexualidad como parte de un sistema, no cabe duda de que la salud sexual no puede abordarse si no se toman debidamente en cuenta el género ni sus consecuencias de poder.
Entre los elementos de esta estrategia cabe destacar:
Estrategia 1.3
Promover un comportamiento sexual
responsable.
Un comportamiento sexual responsable se expresa a nivel individual, interpersonal y comunitario. Este se caracteriza por autonomía, honestidad, respeto, consentimiento, protección, búsqueda del placer y bienestar. La persona cuyo comportamiento sexual es responsable no se propone hacer daño, y se abstiene de explotación, acoso, manipulación y discriminación. Una comunidad promueve comportamientos sexuales responsables al suministrar conocimiento, recursos y derechos que las personas necesitan para adoptar estas prácticas.
Para ser sexualmente sanas, las personas deben comportarse de manera responsable; por lo tanto, la responsabilidad es uno de los valores más importantes que es necesario promover. La búsqueda de comportamientos sexuales responsables puede producir resultados positivos en cuanto a su costobeneficio y, por ende, reducir la carga que pesa sobre la sociedad por causa de la morbilidad, a la vez que aumenta el bienestar. Los componentes de esta estrategia son:
Inclusión de la responsabilidad como un valor que debe promoverse en todos los programas de educación sexual.
El temor, el prejuicio, la discriminación y el odio en relación con la sexualidad y los grupos minoritarios son obstáculos a la salud sexual. El temor nace de la ignorancia y de la falta de información. Hay abundantes pruebas científicas de que los individuos desarrollan comportamientos más sanos a medida que aumentan sus conocimientos.48
La investigación ha demostrado que las personas con temores y actitudes negativas tienen un mayor riesgo de comportarse de manera perjudicial para la salud. La erotofobia es una respuesta afectivo-evaluativa negativa a los componentes placenteros de la sexualidad. Es menos probable que las personas erotofóbicas planifiquen sus relaciones sexuales futuras; se ha demostrado que tienen reacciones más negativas cuando se trata de expresarse francamente acerca de la sexualidad, y que no se preocupan por procurarse un método anticonceptivo antes de la actividad sexual.49
La homofobia es el temor irracional hacia las personas que tienen una orientación homosexual. En muchos casos, la homofobia conduce a que se cometan delitos. Hay informes que vinculan la homofobia a la inhibición cognoscitiva. El rechazo abierto, la discriminación, o la violencia hacia los homosexuales y las lesbianas se han vinculado a una diversidad de problemas de salud y de desarrollo,50 a la uti lización de la negación y del aislamiento como estilos de conducta,51 a la habilidad para crear intimidad,52 un comportamiento sexual que induce a mayor frecuencia de riesgo53 y menos calidad en la atención de salud prestada por los profesionales de salud.54 Entre las otras características que representan amenazas u obstáculos a la salud, se ha sugerido utilizar el concepto de homonegatividad para comprender mejor la dinámica psicosocial del desarrollo de actitudes negativas hacia las personas homosexuales.55
Algunos de los componentes y acciones específicas de esta estrategia incluyen:
Estrategia 1.5
Eliminar la violencia sexual.
Los efectos perjudiciales de la violencia sexual están bien documentados.56 La promoción de la salud sexual y de los derechos sexuales como derechos humanos contribuirá a la reducción y eliminación de la violencia sexual. Concretamente, la promoción de la igualdad y de la equidad de género, y la eliminación de la discriminación de género, que se han vinculado específicamente a la generación y mantenimiento de la violencia sexual, así como la educación integral sobre sexualidad, disminuirán las tasas de violencia. Las acciones hacia la eliminación de la violencia sexual incluyen:
Meta 2
Ofrecer educación sexual a todos los sectores de la
población
Hubo un consenso claro entre el grupo de trabajo en que la educación sexual integral, considerada como el proceso vital mediante el cual se adquieren y transforman, informal y formalmente, conocimientos, actitudes y valores respecto de la sexualidad en todas sus manifestaciones,57 es una de las mejores inversiones que una sociedad puede hacer cuando se trata de promover la salud sexual entre la población.
La educación sexual integral debería iniciarse en épocas tempranas de la vida, debería ser adecuada para la edad y el grado de desarrollo y debería promover una actitud positiva hacia la sexualidad.58
La educación de la sexualidad debe proporcionar una base de conocimientos sobre la sexualidad humana. Además se ha reconocido que la información sexual por sí sola no basta. La educación de la sexualidad también debe incluir el desarrollo de destrezas, además de la adquisición del conocimientos.
Estrategia 2.1
Brindar educación sexual integral a nivel
escolar
La educación sexual integral en la escuela actúa como uno de los componentes esenciales de la construcción de la salud sexual a lo largo del ciclo vital de las persona y, por ello exige particular atención. La Escuela, en la mayoría de los países, es la única institución con la que casi todas las personas tienen contacto en algún momento de su vida. Éste es el entorno ideal para impartir la educación de la sexualidad; por lo tanto, los gobiernos deben hacer obligatoria este tipo de educación en las escuelas. Existe un considerable número de las investigaciones que han identificado las características de una educación de la sexualidad eficaz.59-61 En el apéndice III se presenta un resumen de las características de una educación sexual integral eficaz.
Para alcanzar la meta de una educación sexual integral para toda la población a lo largo de la vida, además de la educación sobre la sexualidad que se imparte en la escuela todas las instituciones educativas deben desempeñar una función. En particular, las instituciones terciarias pueden promover la salud sexual estableciendo programas de sexualidad humana para adultos.
Estrategia 2.3
Proveer educación sexual integral a personas con
discapacidades
mentales y físicas.
Las personas que tienen discapacidades mentales y físicas tienen los mismos derechos a la educación sexual integral que otras personas. Debido a que las personas con discapacidades mentales y físicas tal vez tengan necesidades y circunstancias especiales, y algunas veces sean más vulnerables en relación con su habilidad para tomar decisiones sobre sexualidad, la educación sobre la sexualidad debe ser una prioridad para estas poblaciones.
Históricamente, se han descuidado las necesidades de educación sobre sexualidad de dos grupos, a saber: las personas recluidas en instituciones (prisioneros, pacientes hospitalarios , y quienes quieren atención de salud a largo plazo) y aquellas cuyo acceso a la educación es limitado o marginal (entre ellos los inmigrantes indocumentados y los indigentes). En lo que se refiere a las personas recluidas en instituciones, los responsables legales tienen la obligación ética de darles acceso a una educación que las ayude a mejorar su salud sexual, a la vez que se evitar graves riesgos (por ejemplo, VIH y otras ETS). Para los que no tienen acceso a la educación, el gobierno tiene una responsabilidad ética de proporcionar educación comunitaria.
Al igual que las personas recluidas en instituciones y las que no tienen acceso a la educación, hay otro grupo de personas —aquellos que encuentran mayores obstáculos al acceso a la educación— que se ha determinado están expuestos a mayor riesgo en su salud sexual. Los inmigrantes (incluidos los refugiados), las personas que no hablan el idioma que predomina en un país, las etnias, tienen derecho a una educación sexual integral. Donde sea posible, la educación debería integrarse a los programas educativos existentes para estas poblaciones.
La importancia de los medios de comunicación masiva para influir en las normas sociales se ha reconocido ampliamente. Cualquier esfuerzo para promover la salud debe ir acompañado de la participación de los medios de comunicación masiva, utilizando todos los canales actuales y futuros de comunicación: electrónicos (radio y televisión), medios impresos e Internet. Los profesionales de los medios de comunicación tienen una responsabilidad frente a sus comunidades y, en el caso de la salud sexual, esta responsabilidad no debería eludirse.
Ya hay ejemplos de la utilización de los medios de comunicación para promover la salud reproductiva y prevenir las infecciones de transmisión sexual; hasta ahora los resultados notificados indican que pueden lograrse beneficios para la promoción de la salud.62
La meta de dar educación y capacitación en salud sexual destinada a una amplia gama de especialistas, otros profesionales y paraprofesionales que participan en la promoción de la salud sexual, incluyendo médicos, enfermeras, terapeutas, especialistas en VIH/SIDA, personal de planificación familiar, así como educadores y activistas comunitarios, es necesaria para promover eficazmente la salud sexual entre la población.
La educación sobre salud sexual para los profesionales de salud debería promoverse por lo menos en cuatro niveles diferentes:
En el apéndice IV se dan recomendaciones específicas relativas a las necesidades de capacitación para cada uno de estos cuatro grupos. Estas recomendaciones describen un enfoque general interdisciplinario a la capacitación de profesionales.
Estrategia 3.2
Dar educación y capacitación en salud sexual a los
maestros
de escuela.
Los maestros de escuela deben recibir, como parte de su capacitación, los conocimientos y las aptitudes para poder impartir una educación sexual eficaz. Puesto que la educación sobre sexualidad se propone como una parte integral y universal de la educación, esta capacitación debe considerarse como parte obligatoria de cualquier programa de capacitación de maestros.
Estrategia 3.3
Promover la sexología como una profesión /
disciplina.
La sexología, como disciplina fue propuesta por primera vez en 1907.63 En los últimos cincuenta años se han hecho grandes avances en el área de la sexología. Históricamente, ha habido tres áreas principales en sexología —educación, investigación y servicios clínicos, estos últimos concentrados en el tratamiento de las disfunciones sexuales. Hoy en día, otras disciplinas se han asociado a la sexología. Las necesidades de la población en materia de salud sexual han ampliado nuestra comprensión de la sexología. El surgimiento del VIH, entre otras graves epidemias de transmisión sexual, ha conducido a que epidemiólogos del comportamiento y profesionales de salud pública especializados en enfermedades infecciosas se hayan dedicado al estudio de comportamientos sexuales de riesgo. A su vez, esto ha conducido a estudios acerca del comportamiento sexual en grandes poblaciones. De las comunidades que se encuentran en mayor riesgo de contraer el VIH han surgido educadores de salud comunitaria, paraprofesionales que se especializan en consejería para reducir el riesgo del VIH y en manejo de casos para los que se encuentran en riesgo. En muchas clínicas, el personal de de educación-enfermería desempeñan un papel fundamental en promover la salud preventiva relacionada con la salud física (por ejemplo, exámenes de las mamas), conocimientos sobre salud sexual (por ejemplo, educación sobre riesgos a la salud sexual relacionados con la enfermedad), y consejería sobre la reproducción. Los adelantos en las técnicas de fecundación asistida, y las innovaciones farmacológicas para mejorar el funcionamiento sexual han llevado a que especialistas de otras disciplinas se agrupen para estudiar las necesidades de salud sexual de los pacientes. Los centros de salud para las mujeres y las minorías sexuales han dirigido sus esfuerzos de hacia las minorías y a las personas que reciben menos atención, al mismo tiempo que promueven la salud sexual a nivel comunitario. Una ramificación de los movimientos encabezados por las minorías sexuales ha sido el surgimiento de abogados que se especializan en los derechos de las minorías, y grupos de defensa que promueven comportamientos seguros. Recientemente, nuevos enfoques en el manejo del agresor sexual han ampliado el campo de la sexología clínica hacia el tratamiento de los delincuentes sexuales.
Es evidente que el futuro de la sexología incluirá muchas nuevas y diversas disciplinas que colaboran en diferentes niveles y desempeñan diferentes funciones para abordar las necesidades de salud sexual. Por ser una ciencia interdisciplinaria, la sexología ocupa un lugar único para agrupar el conocimiento y la experiencia de especialistas, los variados intereses, programas de diferentes grupos de defensa, presión y intercesión, las preocupaciones de salud de comunidades, y las metodologías e intereses de diversas disciplinas. Por esta razón, es crítico que se promueva la sexología como una disciplina/profesión. No basta con que los especialistas de otras disciplinas apliquen sus campos de experiencia al estudio de la salud sexual. También necesitamos especialistas preparados en salud sexual que se concentren exclusivamente en la salud sexual para así abordar las inquietudes y preocupaciones tan diversas y específicas asociadas al sexo y la sexualidad.
Más específicamente, hay necesidad de:
Lamentablemente, la incidencia actual de muchos problemas sexuales hace que los esfuerzos de prevención sean insuficientes. Un gran número de personas tiene problemas sexuales que exigen atención clínica. También es poco realista pensar que la prevención sea capaz de eliminar todos los problemas sexuales en el futuro. De aquí que el desarrollo de la atención integral de salud sexual sea una necesidad crítica en todas las sociedades, tal como lo es brindar acceso a esta atención a toda la población.
Estrategia 4.1
Integrar las cuestiones de salud sexual en los
programas
existentes de salud pública.
La salud sexual es una cuestión clave de la salud pública. Si bien es necesario ejecutar acciones concretas en programas destinados especialmente a ciertos grupos de población (tal como se ha delineado en secciones anteriores), es indispensable integrar la salud sexual en los programas existentes de salud pública. Por esta razón el grupo de expertos recomienda como componentes lo siguiente:
Estrategia 4.2
Brindar acceso a servicios integrales de salud
sexual para la
población.
El acceso a servicios de atención de salud integral es esencial. Si bien el grupo de expertos reconoce plenamente la pertinencia y la eficacia en función de los costos de un enfoque preventivo a la salud sexual, lamentablemente, hay un número enorme de personas que ya sufren de inquietudes y problemas de salud sexual, por lo que se crea una necesidad urgente de servicios de atención para asegurar un tratamiento eficaz.
Las inquietudes sexuales y muchos problemas sexuales pueden y deben abordarse y resolverse en los entornos de atención primaria. Lamentablemente, la falta de capacitación de los proveedores de atención primaria puede representar un obstáculo a esta posibilidad.
Algunos problemas de salud sexual requieren la intervención de personas especialmente preparadas para su solución. Por lo tanto, es necesario contar con clínicas especiales para el tratamiento de problemas sexuales con objeto de abordar la gama completa de los problemas sexuales.
Los servicios de salud sexual, siempre que sea posible, deberían integrarse en los servicios existentes para personas que tienen discapacidades físicas y mentales.
Los servicios de salud sexual, siempre que sea posible, deberían integrarse a los servicios existentes para poblaciones especiales (por ejemplo, reclusos en prisiones, inmigrantes indocumentados , personas recluidas en diversas instituciones, indigentes).
Los servicios de salud sexual, siempre que sea posible, deberían integrarse con los servicios existentes para otros grupos de población (por ejemplo, inmigrantes documentados, minorías étnicas/lingüísticas, refugiados.
La investigación es necesaria para aumentar la comprensión del sexo, la sexualidad, la salud sexual y el comportamiento sexual, así como para evaluar la eficacia de las estrategias de prevención, programas, cursos y tratamientos.
Estrategia 5.1
Promover la investigación y la evaluación sobre
salud sexual.
Se necesitan urgentemente investigaciones y evaluaciones para el desarrollo de la salud sexual de personas y de grupos de población. La investigación se define aquí como el estudio sistemático de un área del conocimiento, lo que abarca efectuar pruebas para comprobar o descartar hipótesis, con el propósito de adquirir nuevos conocimientos. La evaluación se define aquí como la recopilación y el análisis de datos para fines de toma de decisiones, particularmente cuando se evalúa la eficacia de los programas de salud sexual.
Estrategia 5.2
Promover la sexología como una disciplina de
investigación.
La sexología, en comparación con otras áreas de la investigación en salud, se ha descuidado en términos de financiamiento, respeto, y calidad de la investigación. Estas dimensiones no son independientes. Es un imperativo absoluto que se haga investigación de la mejor calidad sobre la sexualidad y el comportamiento sexual. Para lograrlo, la sexología, como campo de investigación tiene que desarrollar las competencias y las capacidades de los investigadores a todo nivel.
La investigación sobre sexualidad y salud sexual no está limitada a los investigadores capacitados en sexología. La promoción de esta investigación en disciplinas afines es beneficiosa para crear una mayor base de conocimientos y, por lo general, ella permite lograr una percepción renovada de las cuestiones relacionadas con la complejidad de la sexualidad y la salud sexual. La promoción de este tipo de investigación puede mejorar los esfuerzos hacia el logro y el mantenimiento de la salud sexual.
La investigación por si sola no basta. La difusión de los resultados es una estrategia crucial para asegurar que los que trabajan en salud sexual se beneficien de la base de conocimientos creada por una investigación adecuada. La difusión de los resultados de investigaciones es particularmente necesaria en la mayoría de los países de América Latina, donde hay necesidad de crear y promover una cultura que incite a informar sobre investigaciones de calidad.
Apéndice I:
Asociación Mundial de
Sexología (WAS).
Declaración de los
Derechos Sexuales
La sexualidad es una parte integral de la personalidad de todo ser humano. Su desarrollo pleno depende de la satisfacción de necesidades humanas básicas como el deseo de contacto, intimidad, expresión emocional, placer, ternura y amor.
La sexualidad se construye a través de la interacción entre el individuo y las estructuras sociales. El desarrollo pleno de la sexualidad es esencial para el bienestar individual, interpersonal y social.
Los derechos sexuales son derechos humanos universales basados en la libertad, dignidad e igualdad inherentes a todos los seres humanos. Dado que la salud es un derecho humano fundamental, la salud sexual debe ser un derecho humano básico. Para asegurar el desarrollo de una sexualidad saludable en los seres humanos y las sociedades, los derechos sexuales siguientes deben ser reconocidos, promovidos, respetados y defendidos por todas las sociedades con todos sus medios. La salud sexual es el resultado de un ambiente que reconoce, respeta y ejerce estos derechos sexuales:
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LOS DERECHOS SEXUALES SON DERECHOS HUMANOS FUNDAMENTALES Y UNIVERSALES.
Declaración del 13avo. Congreso Mundial de Sexología, 1997, Valencia, España revisada y aprobada por la Asamblea General de la Asociación Mundial de Sexología, WAS, el 26 de agosto de 1999, en el 14º Congreso Mundial de Sexología, Hong Kong, República Popular China.
Apéndice II
Clasificación etiológica
de las infecciones
de transmisión sexual
Infecciones virales
Infecciones bacterianas
Infecciones por hongos
Infestaciones
Phthirus pubis
Apéndice III
Características de la educación sexual integral.
La información integral sobre sexualidad tiene las siguientes metas principales:
Resultados recientes de evaluaciones de programas eficaces de educación sobre la sexualidad, prevención del embarazo de adolescentes y de prevención del VIH han demostrado que los programas de educación sobre la sexualidad de buena calidad se caracterizan por:65
Estos análisis también describen características comunes de los programas que son eficaces. Concretamente, esos programas: