nivel nacional y provincial es un obstáculo para la adecuada toma de
decisiones y consideraciones de política. No obstante sus limitaciones,
las conclusiones de este estudio aportan una visión de un momento en el
tiempo sobre algunos temas clave relacionados con salud reproductiva y
calidad de vida que son relevantes para los esfuerzos destinados a ali-
viar la pobreza en las áreas rurales de la Argentina. En términos genera-
les, la situación en la Argentina en términos de algunos indicadores
básicos de salud reproductiva es mejor que en otros países menos desa-
rrollados, incluyendo países sudamericanos. No obstante, existen cla-
ras disparidades entre las áreas urbanas y las rurales en la calidad de
los indicadores de salud tales como porcentaje de nacimientos atendi-
dos por un profesional. A nivel nacional, el 96% de los nacimientos es
atendido por un profesional, mientras que la cifra baja a solamente 75%
en las áreas rurales. Otro ejemplo es la tasa de mortalidad materna, que
trepa hasta 65 por cada 100.000 nacidos vivos en las áreas rurales, com-
parado con 48 para la nación.
Los resultados sugieren que, en la mayoría de los casos, a los hogares
rurales pobres de la muestra les va mejor que a los hogares rurales po-
bres de otros países de América Latina medidos según indicadores tales
como cuidados prenatales, lugar de parto y conocimientos sobre el SIDA.
Sin embargo, esto no se cumple en el caso de la planificación familiar
dado que el valor nacional en la Argentina es sólo marginalmente supe-
rior al valor medio de otros países de la región. Esto sugiere una relativa
falta de uso de la planificación familiar. No puede sorprender, entonces,
que las mujeres del estudio tengan entre 1 y 11 hijos, con un promedio de
3 a 4. Además, el perfil de salud reproductiva de la nación es preocupan-
te, particularmente en las áreas rurales, debido a factores económicos,
sociales, culturales e institucionales específicos. Entre éstos se cuentan
el bajo status social de las mujeres; la división sexual del trabajo y los
menores salarios de las mujeres; la falta de servicios de salud
reproductiva, incluyendo planificación familiar tanto para hombres como
para mujeres, y la falta de cobertura de salud, entre otros.
En promedio, las mujeres estudiadas han completado 6 años de esco-
laridad; no obstante, sólo 20% ha ido más allá de la educación primaria
y menos del 4% ha completado la educación secundaria. Existe una dife-
rencia significativa en el número de hijos por mujer según los logros
educativos. Las mujeres con 3 años o menos de educación tienen un
promedio de 4 hijos, mientras que las mujeres que han completado la
educación secundaria tienen un promedio de sólo 2 hijos.