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Recomendación / Acción necesaria:
Para medir la eficacia de las intervenciones de los Fondos Estructurales en términos de
igualdad y, principalmente, en la revisión intermedia, es necesario aportar y utilizar
sistemáticamente datos desglosados por sexos. Para la evaluación intermedia —que es un
elemento clave de la revisión intermedia—, se precisa de indicadores adecuados sobre la
igualdad capaces de medir con resultados y niveles de impacto, en lugar de con cómputos
numéricos, la reducción de las disparidades o la mejora de la igualdad entre hombres y
mujeres.
3.3.
Instrumentos de integración de la igualdad en la programación y realización
La integración de la igualdad es una disciplina relativamente nueva, y su aplicación en las
políticas y los programas nacionales no resulta fácil. Por eso, es esencial acudir a todos los
recursos y conocimientos de que se pueda disponer. Por lo que atañe a los Fondos
Estructurales, esto puede hacerse en varios momentos, por ejemplo, en la evaluación previa, la
cooperación, los comités de seguimiento, la formación, la asignación de recursos, los criterios
de selección de proyectos, la información y la publicidad.
Evaluación previa sobre la igualdad entre hombres y mujeres
A pesar de la exigencia claramente expresada en la letra c) del apartado 2 del artículo 41 del
Reglamento general, una proporción considerable de programas no incluye una evaluación
previa de la situación en términos de igualdad entre hombres y mujeres.
Un buen ejemplo es la evaluación previa del programa del objetivo nº 1 para Andalucía. La
evaluación va precedida de un completo análisis y diagnóstico de la situación de la mujer en
el mercado de trabajo, atendiendo a sectores, grupos de edad, categorías salariales,
educación y formación profesional, empresas en las zonas rurales, compatibilidad con la vida
familiar, etc., sobre la base de datos actualizados desglosados por sexos. Este análisis señala
diversos factores subyacentes a los desequilibrios que deben combatirse. La evaluación
previa resume las conclusiones en unas tablas que establecen el grado de coherencia de cada
prioridad y medida del programa con las prioridades comunitarias en relación con la
igualdad de oportunidades. Las repercusiones se clasifican en «impacto importante»,
«impacto moderado» e «impacto bajo o imposible de evaluar». Además, se cuantifican los
resultados esperados según el número de mujeres que se beneficiarán de las medidas. Para
garantizar el logro de los objetivos cuantificados, se propone la inclusión de varias medidas
e indicadores en el complemento de programa, así como la creación de un observatorio. Por
desgracia, el diagnóstico, la evaluación y las recomendaciones no se reflejaron
completamente en el complemento de programa.
Cooperación en pro de la igualdad
El apartado 1 del artículo 8 del Reglamento general señala expresamente que la necesidad de
fomentar la igualdad ha de tenerse en cuenta a la hora de designar a los interlocutores. Un
conocimiento suficiente y una preparación adecuada en temas de igualdad, en las fases y a los
niveles correctos, es fundamental para el éxito de los planes y programas.
De hecho, la mayoría de los documentos de programación de los objetivos nº 2 y nº 3
mencionan la consulta con organizaciones que se ocupen de los temas de igualdad durante la
preparación de los programas. Sin embargo, en la mayor parte de los casos, esta actuación se
limita a una consulta formal y rutinaria con entidades o departamentos nacionales o regionales