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La promoción del empleo en el sector central de la "Reforma Económica y Desarrrollo de un Sistema de Mercado", significa coordinar todos los esfuerzos en los diferentes niveles de intervención hacia el objetivo general para crear oportunidades de empleo productivas y sostenibles, mediante el impulso del crecimiento económico. Contrario a esta definición amplia, la política del mercado laboral puede ser considerada como promoción del empleo en un sentido limitado dirigido hacia mejorar el funcionamiento de los mercados laborales así como de las condicionales laborales. Bajo la perspectiva de género, las siguientes preguntas, tienen relevancia, entre otras:

  • ¿El empleo y las condiciones laborales, son iguales para mujeres y hombres? ¿Cuáles son las mejoras que pueden hacerse?
  • ¿La igualdad de género y la igualdad de oportunidades para ambos, mujeres y hombres, se formulan como objetivos explícitos de la política del mercado laboral ?
  • ¿Las mujeres y los hombres, se consideran grupos metas por igual para la implementación de medidas que se toman a favor del desempleado o el sub empleado?

En países en desarrollo o en transición (pero no solo ahí), se observan algunas tendencias:

  1. Las mujeres como amortiguador del mercado laboral

Las mujeres constituyen el ejercito de reserva del mercado laboral formal cuyo tamaño fluctúa con el ciclo empresarial. Cuando las economías son fuertes y los trabajadores, tanto los calificados como los no calificados, son necesarios y se alienta a las mujeres a que ingresen a la fuerza laboral. Durante un receso económico, las mujeres son las primeras en ser despedidas y a los hombres se les da la preferencia en los puestos vacantes. Adicionalmente, la capacidad de las mujeres para trabajar depende significativamente de la disponibilidad de facilidades para el cuidado infantil, horas de trabajo flexibles o permiso por maternidad. En vista que estos beneficios los ofrece, más a menudo, el sector público comparado con el sector privado, las mujeres tienden a buscar empleo en el gobierno. Sin embargo, en los últimos 15 años, los gobiernos se han reducido debido a programas de ajuste estructural, la liberalización y la necesidad de recortar presupuestos. Al mismo tiempo, los servicios sociales como el cuidado infantil, han sido recortados o eliminados. Esto ha tenido una importante influencia sobre la participación de las mujeres en la fuerza laboral.

  1. La segmentación de los mercados laborales

Una de las diferentes formas de segmentación del mercado laboral va de la mano con el género. La división del trabajo tradicionalmente dividida por género, generalmente relega a las mujeres a puestos de menor nivel, dejándolas con oportunidades de menor renta que los hombres. Con frecuencia, trabajan bajo condiciones precarias, sin contratos de empleo fijo o perspectivas laborales seguras. A menudo, experimentan una combinación de diferentes formas de segmentación del mercado laboral, en particular, la segmentación entre mercados laborales urbanos y rurales, formales e informales. Las segmentaciones son barreras para la movilidad. Por diferentes motivos las trabajadoras no pueden cambiar a otros segmentos del mercado laboral. Las restricciones que impiden la movilidad de las mujeres incluyen: insuficiente acceso a la educación y capacitación, falta de calificación y de experiencia laboral, estándares sociales y culturales que incluyen la responsabilidad del hogar y la familia y muy ligado a esto, las restricciones en la movilidad física y geográfica. Cuanto más altas las barreras de la movilidad, más difícil será el cambio a otro segmento del mercado laboral y más probable será que la oferta y demanda laboral no coincidan más. La consecuencia es mayor subempleo y desempleo y el deterioro de las condiciones laborales.

  1. El impacto de la globalización

A comienzos de los años 70, las primeras olas de la globalización estuvieron acompañadas por un cambio geográfico de la mano de obra en las industrias manufactureras. En su búsqueda por mano de obra barata, las compañías internacionales descentralizaron parte o todo el proceso de producción (especialmente, en tareas repetitivas) hacia países en desarrollo y en los últimos años, a las economías europeas en transición. El proceso de descentralización fue seguido por la feminización del trabajo. Las mujeres se convirtieron en candidatas preferidas para los trabajos requeridos por la economía global. Aunque esta tendencia ha beneficiado a las mujeres desde el punto de vista cuantitativo, sin embargo no ha cambiado, sino ha reforzado la división universal del trabajo. Los niveles menos calificados, con la menor remuneración, fueron asignados a las mujeres. A la fecha, el desarrollo en automatización ha comenzado a convertir en obsoletos muchos trabajos femeninos en la industria manufacturera. Paralelamente, los avances en tecnología también han cambiado los requerimientos de las calificaciones. Se puede observar que conforme avanza la tecnología, las mujeres son progresivamente reemplazadas por hombres . Por otro lado, la nueva revolución 'tecnológica' - el desarrollo de la tecnología informática y de comunicaciones - también ha traído consigo nuevas oportunidades de trabajo, en particular en el sector servicios que son aprovechadas principalmente por mujeres (digitación y procesamiento de información, banca, seguros, etc.). Sin embargo, en vista que se requiere una mayor calificación en estas áreas que en anteriores trabajos de manufactura, el grupo meta para estas actividades es más bien, mujeres jóvenes e instruidas. Aquellas que perdieron su trabajo en la industria manufacturera no están en una posición para cambiarse al sector servicios.

Los puntos de entrada para la integración de consideraciones de género en la política del mercado laboral y la implementación de medidas son, entre otros:

A nivel de política e institucional

  • La política del mercado laboral y los reglamentos

La política del mercado laboral y los reglamentosno solamente no deben contener discriminación alguna sobre la base del sexo o raza (ejemplo, la prohibición de trabajo nocturno para mujeres en Bangladesh), sino que la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres, debe formularse como objetivo de las políticas. En particular, se debe crear la igualdad de acceso a los sectores económicos que prometen perspectivas de empleo y renta en el futuro. La política del mercado laboral y las medidas de implementación no pueden estar separadas de otros niveles de intervención, se necesita crear vínculos, especialmente con el area de la educación vocacional y la capacitación. La participación de niñas y mujeres en la tecnología y cursos basados en las ciencias, tiene que ser promovida. También hay necesidad de asegurar que las normas sociales - conforme las formula la OIT - se conviertan en objetivos de las políticas. Esto beneficiaría, en particular, a las mujeres que están afectadas seriamente por las malas y discriminatorias condiciones de trabajo (que incluyen riesgos a la salud y acoso sexual).

  • La recolección de datos del mercado laboral desagregados por género

Las decisiones de políticas sensibles al género solo pueden tomarse si se tiene a disposición datos desagregados por género que reflejen el desarrollo y las tendencias del mercado laboral. Las instituciones responsables en los países contrapartes (observatorios del mercado laboral, oficinas de estadísticas, etc.) deben recibir ayuda en la recolección y análisis de datos diferenciados por género.

  • La sensibilización de quienes toman decisiones y del público

Quienes toman decisiones y el público, en general, deben ser sensibilizados sobre la importancia de la participación de las mujeres en la fuerza laboral. Una continua sensibilización puede contribuir a superar los prejuicios culturales determinados contra el trabajo femenino remunerado. Esto también incluye redefinir el rol de los hombres en el hogar y la familia.

Las intervenciones a nivel de la implementación

  • La promoción del empleo a través de fondos sociales

Los fondos sociales o los programas de empleo que fueron creados en el pasado para compensar los efectos sociales negativos de los programas de ajuste estructural, han sido reorientados progresivamente en los últimos años para satisfacer objetivos de largo plazo como la sostenibilidad, desarrollo de capacidades o participación. Este cambio en el marco de los objetivos también ofrece la posibilidad de introducir una orientación de género más sólida. Un ejemplo de cómo los fondos sociales pueden responder a los objetivos de género es el fondo social FHIS III, de Honduras.

  • Los proyectos en favor de grupos meta especiales

Las mujeres pueden convertirse en los grupos meta de intervenciones especiales en el mercado laboral si se ven afectadas particularmente por el desempleo o el subempleo en un cierto contexto. La realización de proyectos a nivel de implementación es particularmente útil si se puede desarrollar un 'proyecto básico' que pueda ser replicado en otras localidades y situaciones o si las experiencias e información extraídas a partir del nivel micro pueden alimentar las intervenciones a nivel institucional y político.

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