PROPUESTAS DE LAS MUJERES

PARA LA REFORMA DE LA SALUD EN CHILE

 

 

El 28 de mayo de 2002, con ocasión del Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres, se realizó en Santiago el primer “Parlamento de Mujeres por la Reforma de la Salud”, con auspicio de la Representación en Chile de la Organización Panamericana de la Salud, OPS. En esa ocasión, tras un activo y democrático proceso de participación ciudadana, 400 mujeres de organizaciones sociales de la Región Metropolitana y regiones elaboramos un centenar de propuestas sobre temas relativos a la salud integral de las mujeres, teniendo como eje de análisis la perspectiva de género.

 

Al finalizar la jornada, se entregó el documento de propuestas a autoridades del Ministerio de Salud con el fin de que la Reforma de la Salud se constituya en un avance concreto para disminuir las persistentes desigualdades en salud que como mujeres nos afectan. Sin embargo, un año después, con preocupación reconocemos que los proyectos de ley hoy en discusión no responden a las demandas que entonces expresamos.

 

Por lo tanto, el Segundo Parlamento de Mujeres por la Reforma de la Salud reitera que:

 

1.- La Reforma de la Salud debe tener como objetivo primordial el logro de la equidad en salud, en especial la equidad de género. Solo así tendrá plena vigencia el derecho a la salud concebido como derecho humano y como un bien social a ser garantizado por el Estado, tanto para mujeres como para hombres. Este derecho ha sido reconocido en numerosas convenciones internacionales y plataformas de acción de Conferencias de Naciones Unidas que han sido suscritas por Chile.

 

La garantía del derecho a la salud es responsabilidad del Estado y no un deber de cada persona o cada familia, como plantea el proyecto de Ley de Derechos y Deberes de las Personas en Salud hoy en discusión.  No obstante, a la ciudadanía sí le compete fiscalizar que el ejercicio del derecho a la salud sea respetado, para lo cual proponemos la creación de una Defensoría de los Derechos de la Salud y una Defensoría de los Derechos de la Mujer, con plena autonomía de funcionamiento  e integradas a la Defensoría de los Derechos de la Ciudadanía. El Estado, por su parte, a través de una superintendencia de salud, tiene el deber de supervigilar y sancionar cualquier violación o trasgresión a este derecho.

 

2.- Es imprescindible incorporar la perspectiva de género en la Reforma de la Salud para que esta cumpla con los objetivos de superar las desigualdades en salud que afectan a las mujeres, las que se vinculan directamente con las históricas disparidades de poder entre mujeres y hombres. El género, por lo tanto, debe ser considerado como un determinante de la salud. Esto sería coherente, además, con los Objetivos de Desarrollo para el Tercer Milenio planteados por Naciones Unidas, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS), en lo que se refiere a promover la igualdad de género y a empoderar a las mujeres.

 

3.- Fortalecer el sector público de salud, sin ceder a las presiones tendientes a la privatización provenientes del sector empresarial y de la derecha política, es una obligación del Estado. Por lo tanto, rechazamos las indicaciones parlamentarias introducidas en el proyecto de ley sobre Autoridad Sanitaria que buscan dar mayor autonomía a hospitales y consultorios, lo que tiende más bien a debilitar la red pública. Igualmente, rechazamos la llamada “portabilidad” de los subsidios en salud, fórmula que se prestaría para desviar más recursos del Estado hacia el sistema privado.

 

4.- Es necesario crear un mecanismo de participación ciudadana en salud a nivel nacional, regional y local que integre efectivamente a las organizaciones de salud de las mujeres y a todas aquellas que incorporan en sus ejes de acción las demandas de las mujeres, como un paso esencial para que estas se involucren en la toma de decisiones y en la planificación, diseño, evaluación y monitoreo de políticas, planes y programas que las afectan.

 

5.- Es necesario asegurar que el Ministerio de Hacienda asigne los recursos indispensables para atender los requerimientos de salud integral de la población en los aspectos promocionales, preventivos, curativos y de rehabilitación. El fundamento de esta asignación debe basarse en  criterios sanitarios y no en intereses económicos.

 

La Reforma de la Salud debe financiarse mediante el cobro de impuestos a las empresas de la gran minería del cobre -hoy prácticamente exentas de tributación-, y a través de la disminución de compra de armamentos y del alza de impuestos a bienes suntuarios, tales como tabaco, alcohol y adquisición de automóviles nuevos y lujosos.

 

6.-  Es un deber ineludible del Parlamento nacional la pronta aprobación del proyecto de Ley Marco de Derechos Sexuales y Reproductivos -en trámite hace más de dos añosen el Parlamento- pues constituye una de las legislaciones indispensables  para la Reforma de la Salud. Es necesario garantizar, al mismo tiempo, la derogación de las leyes y normas que violan o trasgreden el articulado de esta Ley Marco, elaborada por iniciativa del movimiento de mujeres.

 

En este sentido, recordamos que en 1999, el Comité de Derechos Humanos y el Comité contra la Discriminación de la Mujer de Naciones Unidas manifestaron al gobierno chileno la necesidad de revisar las leyes sobre el aborto para evitar el agravamiento de este drama humano y sanitario. Y recomendaron reponer, al menos, el aborto terapéutico. Este año, el gobierno debe dar cuenta de los avances en este y otros temas trascendentales para la vida y salud de las mujeres, por ello exigimos una respuesta que  promueva nuestros derechos.

 

7.- Es un deber ético y de justicia la aprobación de una ley de regulación de las ISAPRE que elimine definitivamente el impuesto a la reproducción con el cual dichas instituciones castigan a las mujeres, cobrándoles un sobreprecio por los planes de salud. La reproducción debe ser una responsabilidad compartida entre mujeres y hombres y entre los distintos sectores sociales, y no un motivo de discriminación para aquellas. Asimismo, debe asegurarse una condición de igualdad entre mujeres y hombres en el acceso a la salud tanto para las patologías contempladas en el plan AUGE como para las que no están incluidas en este sistema.

 

8. - Es necesario garantizar que el modelo de salud propuesto por la Reforma de la Salud no signifique el traslado de los costos del cuidado de la salud a los hogares, pues en la práctica esto constituiría una recarga de responsabilidad y trabajo no remunerado en las mujeres. Un modelo de esta naturaleza profundiza y agrava las inequidades de género a través de más horas de trabajo sobre los hombros femeninos, abandono obligado del trabajo remunerado, pérdida de espacios organizativos y propios, y reducción del horizonte vital de las mujeres al espacio doméstico.  Cualquier cambio en el modelo de salud debe ser reflexionado considerando cuánto favorece o limita las oportunidades de las mujeres y cuánto significa en costo monetario directo para las familias.

 

9.- Es necesario garantizar en la Reforma de la Salud la puesta en marcha de una articulación intersectorial tanto para la prevención de la violencia doméstica y sexual como para la atención integral de las víctimas en los distintos niveles, organizados en red, atención que debe incluir terapia y reparación,. Debido a su alta incidencia y a la gravedad de sus consecuencias, la violencia  doméstica y sexual debe ser una de las prioridades establecidas en el plan AUGE, y el sistema público de salud debe coordinarse con organizaciones no gubernamentales con experiencia de trabajo en la materia.

 

10.- La Reforma de la Salud debe abordar integralmente todos aquellos aspectos relacionados con la salud mental y laboral de las mujeres. En el caso de la salud mental, es necesario reconocer que la socialización de género y la ciudadanía de menor categoría que tienen las mujeres en la sociedad, son factores determinantes para la ocurrencia de problemas de salud mental, así como también la violencia con sesgo de género que las afecta en todas las etapas de su vida.

 

Asimismo, aunque las mujeres acceden cada vez más al mercado de trabajo y su participación en la fuerza laboral es creciente, lo hacen en condiciones desfavorables, inestables, con bajas remuneraciones, siempre ganando menos que los varones por un mismo trabajo, y muchas veces sin contar con protección de la legislación laboral. Esto tiene un impacto tanto en su salud física como mental favoreciendo la presencia de numerosas patologías  vinculadas a la sobrecarga de trabajo, malas condiciones ambientales, altas exigencias de desempeño, hostigamiento sexual, etc.  Pese a ello, muchos de estos padecimientos son subdiagnosticados y no reciben la atención de salud que requieren, lo cual es un desafío a resolver por la Reforma de la Salud.

 

 

 

Estas propuestas, recogidas y sistematizadas en el Primer Parlamento de Mujeres por la Reforma de la Salud, y reelaboradas a la luz del proceso que se ha desarrollado en Chile  en los últimos meses en torno a las problemáticas de salud, constituyen un aporte surgido desde una rica diversidad de mujeres. Somos mujeres de las más distintas procedencias y condiciones de vida, somos pobladoras, estudiantes, trabajadoras, obreras, profesionales de la salud, activistas, educadoras, dueñas de casa. Somos jóvenes y ancianas; madres, abuelas y mujeres sin hijas/hijos; mujeres con pareja o solas por opción.

 

Todas acudimos al sistema de salud en la búsqueda de atención por una enfermedad en particular, para prevenir su ocurrencia, o para atender la salud de nuestros hijos e hijas o un familiar. Y queremos encontrar allí un servicio que nos acoja, nos respete, nos atienda con la dignidad que merecemos. Por ello, una vez más exhortamos a las autoridades del sector salud y de todos aquellos sectores que se vinculan con el proceso de Reforma hoy en curso, a escuchar nuestras voces que reflejan una búsqueda de igualdad, equidad y justicia en salud.

 

La salud es un derecho humano, la salud es un derecho humano de las mujeres.

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28 de mayo, 2003.

Segundo Parlamento de Mujeres por la Reforma de la Salud

 

 

Organizan -Foro Red de Salud y Derechos Sexuales y Reproductivos Nacional y Regional. AG-Chile; Red de Salud de las Mujeres Latinoamericanas y del Caribe; Solidaridad y Organización Local (SOL); Movimiento Pro Emancipación de la Mujer (MEMCH); Casa de la Mujer Yela de Talca; Red de Mujeres de Organizaciones Sociales (REMOS); CIPRESS; Colectivo  Con-spirando; Fundación EPES; CEFEM; Vivo Positivo; Centro de Estudios de la Mujer (CEM); Red Chilena Contra la Violencia Doméstica y Sexual; Alquimia; Corporación La Morada, Grupo Iniciativa Mujer GIM

Auspician - Organización Panamericana de la Salud OPS - Red de Salud de las Mujeres Latinoamericanas y del Caribe y Fundación Ford.

Patrocinan - Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo PNUD, Programa de Estudios y Sociedad Universidad Academia de Humanismo Cristiano.