La Pobreza
Número Especial de Temas de Actualidad

Marzo, 2003.

Preparado por la Unidad de Extensión y Publicaciones

"Proteger el ambiente y luchar contra la pobreza son las mejores alternativas para conseguir la paz."

Dr. Klaus Toepfer, secretario ejecutivo del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA)

SUMARIO

 - EDUCACIÓN Y POBREZA - CHILE

- MUJERES-DESARROLLO Y POBREZA-AMÉRICA LATINA

- POBRES-CHILE

- POBRES-SERVICIOS SOCIALES

- POBRES URBANOS-SOCIEDAD CIVIL-CHILE

- POBREZA-AMERICA LATINA

- POBREZA-BANCOS-BANGLADESH

- POBREZA-CHILE

- POBREZA-DESARROLLO SOCIAL-AMERICA LATINA

- POBREZA-ECONOMIA LABORAL-CHILE

- POBREZA-EMPLEO-AMERICA LATINA

- POBREZA-EQUIDAD Y EDUCACION-CHILE

- PROBREZA-MEDICIONES

- POBREZA-PAISES DESARROLLADOS-AMERICA LATINA

- POBREZA-POLITICA SOCIAL-ARGENTINA

- POBREZA-POLITICA SOCIAL-CHILE

- POBREZA-POLITICA SOCIAL-CHILE ( 2 )

- POBREZA-POLITICAS DE DESARROLLO

- POBREZA-PROGRAMAS SOCIALES-CHILE

- POBREZA-ROL DEL ESTADO-REFORMAS SOCIALES

- POBREZA RURAL-CHILE

- POBREZA URBANA-SOCIEDAD CIVIL- CHILE

- POBREZA Y BIENESTAR-INGRESOS-CHILE

- POBREZA Y CREATIVIDAD-AMERICA LATINA

- POBREZA Y CRISTIANISMO

- POBREZA Y DESARROLLO HUMANO

- POBREZA Y DESARROLLO RURAL-AMERICA LATINA

- POBREZA Y DESARROLLO SOCIAL-AMERICA LATINA

- POBREZA Y FAMILIA-CHILE

- POBREZA Y MEDIO AMBIENTE-VENTAJAS COMPARATIVAS-AMÉRICA LATINA

- POBREZA Y POLITICA-CHILE

- POBREZA Y REFORMA DEL ESTADO

- POBREZA Y RIQUEZA-GEOGRAFÍA FÍSICA

- POBREZA Y SALARIO MÍNIMO-PAÍSES EN DESARROLLO

- POBREZA Y SISTEMA JUDICIAL

- SIDA Y POBREZA

- VIOLENCIA JUVENIL Y POBREZA

 

 

EDUCACIÓN Y POBREZA–CHILE

Carlson, Beverley A. ¿Qué nos enseñan las escuelas sobre la educación de los niños pobres en Chile? Revista de la CEPAL (Santiago, Chile), N° 72, diciembre 2000, p. 165-184.

Se estudia la realidad de los niños pobres de las escuelas pobres chilenas, y los desafíos permanentes que plantea la educación en las comunidades pobres.

Se sostiene que la reforma educativa ha sido una de las tareas más importantes de América Latina a partir de los años noventa. Los países latinoamericanos, en los que la educación en las escuelas públicas a menudo ha sido deficiente, necesitan ampliar las oportunidades de educación y mejorar la calidad de la enseñanza. No basta con estudiar las políticas de educación a nivel macro que articulan los gobiernos; la teoría suele diferir mucho de lo que sucede a nivel micro en las escuelas cuando se aplican las políticas educativas. Las políticas convergen en las aulas, y las escuelas pueden enseñar mucho sobre cómo lograr una educación básica de calidad.

El programa chileno conocido como P900, dirigido a mejorar la calidad de la educación y sus resultados en novecientas de las escuelas básicas pobres del país, proporcionó un marco ideal para identificar y estudiar los problemas que enfrentan las escuelas de comunidades pobres y comprender cómo y por qué tienen dificultades para alcanzar los estándares nacionales.

Se señala que se utilizó una metodología de investigación a nivel macro para identificar las escuelas de menor rendimiento, comparando los resultados de las escuelas en pruebas estandarizadas y las tendencias de esos resultados durante el decenio de 1990. De este grupo se extrajo una pequeña muestra de las escuelas con resultados menos satisfactorios, y se realizaron estudios de cada una de las escuelas seleccionadas, mediante visitas y entrevistas que tenían por objeto conocer a fondo su desempeño y el de sus alumnos, e individualizar los factores críticos que pudiera ser necesario modificar. Se reseñan las lecciones extraídas de estos estudios a nivel micro.

Se afirma que muchas de las conclusiones extraídas de las visitas exhaustivas a las escuelas serán útiles para una proporción significativa de las escuelas básicas subsidiadas del país y contribuirán a mejorar la calidad y la equidad de la educación básica. Las entrevistas a las escuelas demuestran que si bien los factores de calidad son acumulativos, algunos de ellos generan cambios profundos. Es fundamental identificar y comprender estos factores, porque son ellos los que deberían modificarse en el corto plazo.

Los relatos de las escuelas indican que lo que más incide en la calidad de ellas es tener un director de primera línea, que cuente con la autoridad suficiente para tomar determinadas medidas. También demuestran que un cuerpo docente estable, capacitado y motivado es la médula de una buena escuela y puede producir diferencias significativas en el desempeño de los alumnos. Por el contrario, si la rotación de los docentes es frecuente y su nivel de capacitación e interés es bajo, el desempeño de los estudiantes decae inmediatamente. Se sostiene que el problema fundamental es atraer y retener a docentes capacitados y a directores talentosos en las regiones pobres y remotas de Chile y en las escuelas difíciles de los vecindarios pobres de las ciudades.

 

 

 

MUJERES-DESARROLLO Y POBREZA-AMÉRICA LATINA

Iguiñez Echeverría, Javier. Desarrollo y experiencias de género. Apuntes desde la perspectiva de Sen. Ediciones de las Mujeres. Isis Internacional (Santiago, Chile), N°27, 1998, p. 112-134.

En el contexto de las ideas del economista indio Amartya Sen, se revisa la definición de desarrollo económico deteniéndose en el "enfoque de capacidades", y la división del trabajo según el género, asociando la "expansión de capacidades" con la experiencia de las mujeres. Se estima que el enfoque de capacidades de Sen constituye un medio para definir con mayor precisión el lugar de la mujer en el desarrollo y para valorar dicho lugar, sin dejar de lado las críticas a la pobreza y subordinación, e incluso sumisión de género en la que vive la gran mayoría de las mujeres en el mundo.

La visión más tradicional sobre el desarrollo fue la del crecimiento del producto per cápita del país. Posteriormente, se le añadió el elemento equidad, y más tarde, el de necesidades básicas.

Actualmente, el enfoque ha cambiado. Pone el acento en las capacidades de las personas para dominar las circunstancias en las que se extiende la vida, es decir, el funcionamiento o desempeño de las personas; dicho funcionamiento incluye desde el procesamiento metabólico de los alimentos hasta la autoestima de los individuos, incluyendo toda actividad o manera de relacionarse que practica la persona.

El aumento de productividad contribuye a la obtención de las cosas que amplían el horizonte vital (capacidades) de las personas, a la posibilidad de desempeñarse con mayor libertad en la vida, a la libertad respecto de los condicionamientos naturales, a la facilidad para transferir a otros el resultado del trabajo propio. La equidad de ingresos favorece el desempeño de las personas en sociedad y, evidentemente, también la satisfacción de las necesidades básicas. La pobreza absoluta o carencia de bienes indispensables es una restricción a la libertad y esa restricción reduce y mediocriza los desempeños posibles de las personas.

Se afirma que ha habido y que hay, todavía, una división de trabajo según género. La expansión de capacidades ha sido encarada principalmente por la mujer, mientras que la actividad productiva de cosas es territorio del varón. Se plantea la hipótesis de que el varón se relacionaría con las cosas principalmente como su producto, la mujer como su insumo o recurso. Los desempeños cotidianos del varón serían instrumento para el logro de las cosas; los de la mujer, en su tarea de crianza, educación y cuidados, para el logro de crear o expandir capacidades, de ampliación de la gama de actividades que los hijos u otras personas a su cuidado pueden llevar a cabo.

Se reflexiona sobre las ambigüedades de la lucha por la libertad que se concentran en la participación de la mujer en el mundo del mercado y en la adquisición de cosas, y respecto a la cercanía de la mujer al mundo de las necesidades y, por tanto, su más directa percepción de las necesidades insatisfechas, así como el importante lugar que ocupa en las estrategias de desarrollo que ponen el acento en las "necesidades básicas".

Se explora, finalmente, el tema de la instrumentalización de la mujer en la lucha contra la pobreza.

 

 

 

POBRES–CHILE

Contreras, Dante; Larrañaga, Osvaldo. Activos y recursos de la población pobre en Chile. El Trimestre Económico/Fondo de Cultura Económica (México D.F.), N° 263, julio-septiembre 1999, p.459-500.

Se examinan los vínculos entre la tenencia de activos y la condición de pobreza en el caso de la economía chilena. Se presentan antecedentes de estudios previos de la pobreza, un panorama actualizado de sus características y evolución en el pasado decenio, y la relación entre capital humano y la pobreza durante 1987 y 1996.

La insuficiencia de ingresos que define la condición de pobreza responde en último término a la carencia de activos generadores de ingresos, o bien, al escaso rendimiento de los activos. El principal activo asociado a los ingresos de las personas es el capital humano; esto es, las capacidades adquiridas que permiten a los individuos generar riquezas a partir de la aplicación de su fuerza de trabajo.

Se señala que las mediciones de la pobreza son relativamente recientes en Chile. Sólo a partir de 1987 se dispone de una serie congruente y homogénea de mediciones de pobreza que tiene como base las Encuestas de Caracterización Socioeconómica Nacional (Casen). Las Casen se realizan aproximadamente cada dos años, poseen cobertura nacional, regional y para un subconjunto de comunas del país, y su objetivo original es estimar la incidencia distributiva de los programas sociales.

Hay tres aspectos importantes del perfil de la pobreza en Chile: a) no existen diferencias significativas entre jefes hombres y mujeres en cuanto a la posibilidad de pobreza; b) crece el umbral de años de escolaridad que demarca la condición de pobreza; c) la caída más importante de la pobreza en el período, ocurre en la región metropolitana.

Se revisa la descomposición de los indicadores de pobreza, y se examina la relación entre capital humano y pobreza sobre la base del capital humano de cada hogar.

Al estudiar los activos de la población pobre en Chile, se llega a las siguientes conclusiones:

1. Tanto las series de largo plazo como los ejercicios de descomposición para el pasado decenio muestran que la principal fuerza detrás de la evolución de la pobreza ha sido el comportamiento de la economía.

2. La fuerte reducción de la pobreza durante el pasado decenio de crecimiento ha favorecido a todos los grupos socioeconómicos.

3. Existe una relación entre capital humano e ingresos del hogar. La reducción de la pobreza se asocia a incrementos en la dotación, utilización y valoración del capital humano de los hogares.

4. La relación entre capital humano e ingresos del hogar está mediada por diversos factores. Hay ingresos que aparecen asociados a las transferencias gubernamentales y a otros activos. Existe también evidencia de rendimientos diferenciados para un mismo nivel de capital humano, los cuales aparecen asociados al sector económico o tipo de trabajo que realiza la persona.

5. La movilización de los activos de capital humano al mercado del trabajo difiere ampliamente entre los hogares, dependiendo de la participación laboral de la mujer.

6. Se mostró evidencia de la transmisión intergeneracional del capital humano, tomando como "proxi" del activo que acumulan las nuevas generaciones, los resultados de la prueba de logros educativos de las escuelas básicas.

 

 

 

POBRES-SERVICIOS SOCIALES

Banco Mundial. Servicios sociales para los pobres. Comercio Exterior. (México, D.F.), mayo, 1992. p. 465-473.

Se plantea que los indicadores sociales del mundo en desarrollo han registrado enormes avances en las tres últimas décadas. Sin embargo, los adelantos se han distribuido desigualmente entre las distintas regiones y entre los grupos socioeconómicos de cada país.

A los gobiernos les corresponde el mérito por los logros alcanzados. No obstante, sus desembolsos justificadamente cuantiosos en salud y educación serían más beneficiosos -y contribuirían mucho a resolver los problemas que aún existen- si estuviesen mejor asignados. El gasto público en servicios sociales es ineficaz de muchas maneras; sobre todo cuando suele desviarse de las personas que más lo necesitan, es decir, los pobres.

Se afirma que la expansión general del sistema de atención de la salud en estos países, ha descuidado los servicios más importantes: la atención preventiva y la medicina curativa básica. Los pobres no se han beneficiado en medida proporcional del gran incremento en el número de médicos, enfermeras e instalaciones de atención de la salud, de la mayor disponibilidad de medicamentos asequibles o de los servicios públicos de saneamiento como el abastecimiento de agua potable y el alcantarillado. En consecuencia, sigue habiendo un fuerte vínculo entre pobreza y enfermedad, tanto en los niños como en los adultos.

También en la educación, la política estatal ha favorecido la capacitación de nivel superior, en detrimento de los servicios que habrían beneficiado a los pobres. La educación terciaria produce la tasa de rentabilidad social más baja y, sin embargo, muchos países invierten en ella una parte desproporcionada de su presupuesto de educación.

Facilitar a los pobres el acceso a los servicios sociales exige un compromiso claro que debe reflejarse en la infraestructura y la organización de los sectores sociales y en la forma en que éstos se financian.

Si bien existe la perspectiva de un progreso sostenido a largo plazo, los hechos más recientes demuestran que en algunos casos la tendencia al avance se ha desacelerado. Aún cuando prevalezcan las tendencias a largo plazo, en 36 países de Africa al Sur del Sahara, Asia Meridional y América Latina, las tasas de mortalidad en la niñez serán por lo menos diez veces más altas que en los países industriales, lo cual quiere decir que en el año 2000 casi diez millones de niños menores de cinco años morirán en el mundo en desarrollo prácticamente por las mismas causas por las que morían en 1900.

Para impedir que esta dolorosa perspectiva se haga realidad, se plantea que los gobiernos, con la colaboración de la comunidad internacional, deben contraer el compromiso a largo plazo de mejorar la infraestructura social destinada a satisfacer las necesidades de los pobres. Los elementos fundamentales de ese compromiso son proporcionar los servicios básicos y que los servicios existentes sean más eficaces. Mejorar la calidad de vida de los pobres será entonces un objetivo alcanzable.

 

 

 

POBRES URBANOS-SOCIEDAD CIVIL-CHILE

Sperberg, Jaime. El significado de la sociedad civil para los pobres urbanos en Chile. Nueva Sociedad (Caracas), N° 171, enero-febrero 2001, p. 133- 144.

Se plantea que los pobres urbanos chilenos son parte de una sociedad civil que pone énfasis en valores democráticos y que se relaciona activamente con las instituciones del Estado. A modo de hipótesis, se postula que los pobladores en Chile cambiaron sus pautas de comportamiento para adaptarlas al nuevo contexto político-social. Este cambio de actitud está estrechamente relacionado con las transformaciones sociales, forzadas por el régimen militar entre 1973 y 1989, con el nuevo contexto democrático a partir de 1990, así como también con el fracaso de la estrategia confrontacional de los años 80. Se sostiene, además, que la calidad de los procesos de democratización depende de las posibilidades de participación dentro de las organizaciones de la sociedad civil y de la capacidad de influir que éstas tengan sobre la política.

Se define la sociedad civil como un campo de acción relativamente autónomo dentro del cual grupos e individuos persiguen sus intereses sociales y políticos de forma voluntaria, no violenta, e interrelacionados con instituciones estatales en el ámbito nacional y local. Esta relación se caracteriza por la aceptación de los actores, de los procedimientos y las normas democráticas.

Se profundizan algunos aspectos de la definición, tales como la importancia de un contexto democrático para el desarrollo de la sociedad civil, los requisitos individuales (político-culturales) para integrarla, el tema relacionado con la ciudadanía y los derechos sociales, y la estructura de oportunidad política en Chile.

Dando respuesta a la interrogante de cómo se manifiesta la sociedad civil de los pobres urbanos, se analizan los tipos de acción relacionados con ésta, se enfatizan las disposiciones subjetivas de los actores y se exponen tanto las oportunidades como las limitaciones que ofrece el sistema político chileno para un desarrollo genuino de la sociedad civil de los pobres.

A pesar de las diferentes formas de acción y de los distintos patrones de relacionamiento de la sociedad civil de los pobres con el Estado, el común denominador de ésta es el asumir valores democráticos y el uso de métodos no violentos. Así, los pobladores se han adaptado al nuevo marco político-social, basándose en sus propias experiencias y en el entorno político local.

Se estima que las limitaciones que impiden una mayor participación en la sociedad civil de los pobres provienen de las estructuras de oportunidad política chilena, que privilegia los estilos tecnocráticos de "governance". De esta forma, las autoridades políticas no consideran adecuadamente las potencialidades de la autoayuda de los pobres de la ciudad.

En este contexto, también se señala que las acciones de la sociedad civil no son tan duraderas como las ligadas a las instituciones netamente políticas (partidos, grupos de interés). Por eso, el desarrollo de una sociedad civil fuerte dentro del grupo de los pobres urbanos es un proceso aún no finalizado. Queda todavía por saber si la orientación hacia el entorno local y la negativa de los pobres a participar en la sociedad política, arrojará el necesario apoyo a la democracia para que ésta se consolide.

 

 

 

POBREZA-AMERICA LATINA

Proyecto Regional para la Superación de la Pobreza en América Latina/PNUD. Una estrategia para la superación de la pobreza en América Latina. Comercio Exterior. (México, D.F.), N° 5, mayo, 1992. p. 454-464.

La estrategia para el combate de la pobreza en América Latina tiene como objetivo satisfacer el componente universalista de las necesidades básicas de toda la población.

Se plantea que es necesario atacar, con diferencias de atención relativa en cada país, las raíces de la pobreza que se expresan en la insuficiencia del excedente generado, su apropiación inequitativa y las inadecuaciones en la estructura de la oferta y la demanda de ciertos satisfactores. Para esos efectos, se requiere solucionar las siguientes carencias:

1) del ingreso corriente, cuya superación necesita mayores oportunidades de trabajo e ingresos, salarios reales más altos, así como una mejor distribución de los activos productivos; 2) de los derechos de acceso a servicios gratuitos, cuya eliminación supone aumentar la suficiencia, eficiencia y equidad del gasto público social; 3) de los activos de consumo básico, en particular de la vivienda que para superarla, se requiere una estrategia legal, crediticia y de apoyo; 4) de las habilidades, niveles educativos y, en general, del llamado capital humano, carencia que será necesario remontar con políticas de satisfacción de necesidades básicas que mejoren la salud de la población y de educación, capacitación y asistencia técnica para aumentar los conocimientos y las habilidades; 5) de tiempo disponible, lo que supone fundamentalmente, elevar la productividad del trabajo y los ingresos derivados de éste, para hacer innecesarios el trabajo infantil, las sobre jornadas y las dobles jornadas de la mujer.

Considerando que más de la mitad de la población latinoamericana es actualmente pobre y que en gran medida esta situación tiene un origen estructural, la superación de la pobreza no puede seguirse viendo como un programa o una tarea parcial a cargo de la política social sino como un objetivo central del desarrollo.

Se señala que la estrategia tiene siete componentes:

a) El desarrollo de la capacidad de crecimiento sustentable con equidad, lo cual implica la reactivación económica, la transformación productiva de las economías latinoamericanas, e incrementos importantes en los salarios reales.

b) El apoyo masivo a la economía popular por medio de la promoción, la asistencia técnica, el crédito y el apoyo a la comercialización.

c) Una política de satisfacción de necesidades básicas específicas, o una política social para superar la pobreza, lo que supone una transformación profunda de las políticas sociales y sectoriales.

d) Una política de desarrollo socio-cultural, para fortalecer las capacidades de los pobres y reforzar así, su papel protagónico en la superación de la pobreza.

e) La reforma y modernización del Estado a fin de desarrollar un estilo gerencial pro-participativo flexible, y adaptativo.

f) La dimensión de género cuyo objetivo es complementar la equidad social con la equidad de género.

g) dimensión tecnológica que, abordando explícitamente la innovación para superar la pobreza contribuye al logro de muchos de los anteriores componentes.

La estrategia de superación de la pobreza debe privilegiar a los pobres totales, no sólo para compensar las injusticias acumuladas, ni porque sean los que más apoyo requieren, sino porque en esas bases no se puede construir la modernidad, la democracia y la paz duradera.

 

 

 

POBREZA-BANCOS-BANGLADESH

Yunus, Muhammad. El banco Grameen. Investigación y Ciencia (Barcelona), febrero 2000, p. 70-76.

Se analiza la experiencia del banco Grameen, una experiencia a pequeña escala iniciada en Bangladesh que se ha convertido en una medida innovadora y de la mayor importancia para la erradicación de la pobreza.

El autor del artículo, el economista Muhammad Yunus, pudo constatar que la mayoría de los habitantes de Asia, Africa y América Latina tienen muy pocas oportunidades para escapar de la miseria. En 1976 solicitó un préstamo del Banco local y distribuyó el dinero entre los individuos de Jobra, más azotados por la pobreza. Todos los aldeanos sin excepción devolvieron sus préstamos. Pero el banco, ni aún ante esa prueba, estaba dispuesto a concederles un préstamo directo. Muhammad Yunus siguió ampliando su trabajo de 2, a 5, a 20, a 50, a 100 aldeas, todo para convencer a los banqueros de que debían prestar a los pobres. Finalmente, decidió crear un banco independiente.

En 1983 quedó establecido el banco Grameen, (o "banco de la aldea" en idioma bengalí), el que se alzó sobre principios contrarios a la sabiduría bancaria tradicional. Se buscaron prestatarios sólo entre los más pobres de los pobres, y no se exigieron avales. Los miembros del grupo que constituyen un grupo de iguales, se apoyan entre sí, prestándose ayuda mutua y consejo.

Grameen tiene sede en casi 39.000 aldeas de Bangladesh. Concede préstamos a unos 2,4 millones de solicitantes, que en un 94 por ciento son mujeres, y alcanzó sus primeros 1000 millones de dólares en préstamos acumulativos en marzo de 1995. El índice de reembolso oscila entre el 96 y el 100 por ciento.

Se señala que al cabo de un año de ingresar en el banco, el prestatario puede solicitar la compra de acciones de Grameen. Hoy el 94 por ciento del banco es de sus prestatarios.

En un año típico, un 5 por ciento de las prestatarias de Grameen -lo que supone unas 125.000 familias- superan económicamente el nivel que define la pobreza. Entre estas personas, la pobreza extrema (un consumo inferior al 80 por ciento del mínimo estipulado por la FAO) disminuyó en más de un 70 por ciento en el plazo de cinco años desde su participación en el banco.

Se afirma que la erradicación de la pobreza empieza por que las personas sean capaces de controlar sus propios destinos. La redención de los pobres no se conseguirá por la creación de empleos, sino dándoles oportunidades para desarrollar sus propias capacidades. Los pobres no son pobres porque sean perezosos, carezcan de cualificación o no hayan acudido a la escuela, sino, simplemente, porque no pueden conservar para sí los verdaderos retornos que su trabajo genera.

Tal vez el autoempleo sea la única solución para tales personas. Los microcréditos consideran a cada individuo como un empresario en potencia y ponen en marcha los diminutos motores económicos de una porción de la sociedad que es rechazada. En cuanto un gran número de tales pequeños motores se ponga a trabajar, se podrá preparar el escenario para un enorme cambio socioeconómico.

 

 

 

POBREZA–CHILE

Ruiz-Tagle, Jaime. Pobreza, desigualdad y desarrollo humano. Mensaje. (Santiago), N° 481, agosto 1999. p.28 –31.

Se analizan el significado y alcances de tres documentos que examinan la situación de la pobreza en Chile. Se trata de la VI Encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional (CASEN 1998); la V Encuesta de Presupuestos Familiares 1996-1997 y el Informe sobre Desarrollo Humano 1999, elaborado por el PNUD, Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.

Se entregan algunas conceptualizaciones sobre pobreza, para apoyar la comprensión de las cifras entregadas. La pobreza objetiva se puede medir por diferentes métodos, siendo el más utilizado, el denominado línea de pobreza. Se considera pobres a los hogares cuyos ingresos están por debajo de dos canastas familiares.

La pobreza subjetiva es la percepción que tiene cada individuo de su propia situación, y a su vez se relaciona con el concepto de pobreza relativa que se asocia con la disponibilidad de bienes o el acceso a ciertos servicios.

Existe otro parámetro -la exclusión social- utilizado por la Oficina Internacional del Trabajo (OIT) que se vincula con la integración del individuo a la sociedad, para lo cual se requiere contar con un trabajo decente o una pensión suficiente, acceso a una buena vivienda, educación de calidad y atención de salud.

En la Encuesta CASEN, que bajo la responsabilidad del Ministerio de Planificación se realiza cada dos años, al analizar las últimas cifras se observa que continúa la tendencia a reducir la pobreza, pero con un ritmo más lento que se explica por la recesión económica iniciada el tercer trimestre de 1998 y específicamente por el aumento del desempleo que incide en los sectores de menores ingresos.

Se señala que existen enormes diferencias sobre la pobreza al analizar las regiones de Chile. Las más pobres siguen siendo la IX Región de la Araucanía y la VIII Región del Bío-Bío. En la Región Metropolitana, la pobreza aumentó por el incremento del desempleo sobre todo en el sector de la construcción. Por otra parte, en el bienio 96-98, las que más progresaron en bajar sus niveles de pobreza, fueron la XI de Aysén, la I de Tarapacá y la IV de Coquimbo.

La Encuesta de Presupuestos Familiares, diseñada para medir la distribución de los ingresos, que se realiza cada 10 años en el Gran Santiago, muestra un progreso considerable para el bienio 1996-1997, comparado con la Encuesta de hace 9 años atrás. Se puede constatar que la distribución de los ingresos se ha mantenido prácticamente igual a través de la década.

El Indice de Desarrollo Humano aplicado por el PNUD, utiliza tres indicadores: esperanza de vida al nacer, educación e ingreso por habitante según su poder de compra, no considera la distribución de ingresos ni otras diferencias sociales.

En el Informe del PNUD con datos referentes al año 1997, según la metodología usada, Chile aparece en el lugar más alto de América Latina (34%).

Se estima que a pesar de que queda mucha pobreza por superar y muchas necesidades básicas por satisfacer, es indudable que la década del 90 ha constituido para el país un período de progreso social.

 

 

POBREZA-DESARROLLO SOCIAL-AMERICA LATINA

Cepal. Servicios de información. Los dilemas de los efectos sociales del ajuste estructural. Notas sobre la economía y el desarrollo. (Santiago, Chile), N° 488-489, marzo-abril, 1990. p. 6-8.

Durante los últimos años han aparecido en el ámbito de las Naciones Unidas una serie de documentos, en los que se coloca un énfasis especial en los conceptos del desarrollo humano, desarrollo de los recursos humanos y superación de la pobreza.

El significado más importante de estos documentos es que contribuyen a contener la ofensiva economicista, tan fuerte en estos años, tratando de lograr un enfoque más equilibrado entre las dimensiones económicas y sociales del desarrollo.

Para América Latina, que comenzará la década de los años noventa con altos niveles de pobreza, el contenido del desafío decisivo del desarrollo social consiste en la necesidad de superar la desigualdad, el desempleo, el subempleo y la pobreza en un escenario caracterizado por una crisis económica persistente, un rápido y profundo cambio tecnológico, una creciente democratización y un veloz crecimiento de la población.

Si en este escenario debe superarse al menos la pobreza y la subutilización de la fuerza de trabajo, cabe preguntarse si los programas de ajuste estructural constituyen una respuesta adecuada a dicho desafío.

Ahora bien, el concepto de ajuste estructural abarca al menos tres aspectos: a) logro de equilibrios macroeconómicos, en especial la estabilidad de precios y el ajuste de cuentas fiscales y externas, b) adecuación de los países latinoamericanos a las actuales condiciones de la economía internacional, c) creación de las condiciones internas para el crecimiento económico.

Respecto al tercer aspecto, se consideran factores decisivos para impulsar el desarrollo capitalista, los cambios institucionales y los estímulos para la empresa privada, que debieran estar garantizados por el respeto a la propiedad privada y a la libre disposición de los beneficios.

Este enfoque del desarrollo estructural es el que ha provocado mayores resistencias, por el hecho que ha sido defendido por sus partidarios con el carácter de un dogma doctrinario.

Para evitar los errores de la controversia ideológica es necesario llevar adelante un triple proceso de esclarecimiento:

1) Evaluar por separado cada uno de los efectos constitutivos de los programas de ajuste estructural, evitando su aceptación o rechazo en bloque, 2) Examinar con la mayor objetividad posible las experiencias exitosas de desarrollo para extraer de ellas enseñanzas valiosas, 3) Tomar en cuenta las condiciones estructurales nacionales que se pretende transformar.

Los países que tienen altos niveles de pobreza y fuertes ritmos de crecimiento de la población económicamente activa, deberían tomar en consideración las estrategias que ponen énfasis en la solución directa del empleo y la satisfacción de las necesidades básicas.

Aquellos países que tienen niveles de pobreza inferiores y pausados ritmos de crecimiento de la población económicamente activa, tendrán que realizar esfuerzos centrados en la modernización de la tecnología de punta, que les permitiría mejorar a mediano plazo las condiciones de vida y empleo de la población.

 

 

 

POBREZA-ECONOMIA LABORAL-CHILE

Ruiz- Tagle, Jaime. Dimensiones críticas de la pobreza en Chile. Mensaje. (Santiago, Chile), N° 435, diciembre, 1994. p. 628-630.

Se analizan algunos problemas críticos que aparecen al medir integralmente la pobreza y a ciertas perspectivas preocupantes en esta materia.

Se señala que el método de medir la pobreza según <líneas> de ingresos, el más utilizado en Chile y América Latina, sólo se refiere a los ingresos monetarios, suponiendo que éstos permiten satisfacer las necesidades básicas; sin embargo, la satisfacción de estas necesidades depende también de la disponibilidad de bienes en los hogares, así como del acceso a bienes y servicios gubernamentales. Por otra parte, medir la pobreza a partir de la infraestructura de los hogares, como se hizo en los <Mapas> de 1970 y 1982 a partir de los datos censales, tiene serias limitaciones. Estos datos no dan cuenta de la carencia de ingresos, y los períodos intercensales son muy largos, de manera que las comparaciones a través del tiempo se hacen difíciles.

Se cita a Berta Teitelboim quien, en un documento reciente <Situación de la pobreza en Chile: 1987-1992> (MIDEPLAN, Santiago, 1994) utiliza un método integrado, siguiendo las pautas propuestas por las Naciones Unidas y CEPAL, que combina la metodología de la <línea> de ingresos con la de disponibilidad de bienes en los hogares.

Se llega a así a una tipología que divide a los hogares en cuatro grupos: hogares en pobreza crónica, hogares con pobreza reciente, hogares con carencias inerciales y hogares en condiciones de integración social. Según este método, sólo los hogares en condiciones de integración social pueden considerarse no pobres.

En el documento citado, se analiza en detalle los datos de la Encuesta CASEN de 1992, señalando los avances logrados en la superación de la pobreza en Chile, medidos según la línea de los ingresos monetarios. Incorporando las categorías de <pobre> y <no pobre> según la metodología de la <línea>, la Encuesta CASEN de 1992 entrega los porcentajes de carencias en las zonas urbanas de Chile.

Aplicando el método integrado, se tiene que 18,6% de los hogares urbanos no sólo carece de ingresos suficientes, sino que sufre de pobreza crónica. Un 31,8%, si bien tiene ingresos suficientes, mantiene carencias inerciales. Un 8,8% que no tiene carencias básicas, no recibe ingresos suficientes. De manera que sólo 40.7% de los hogares urbanos del país se encuentra en situación de <integración social>, es decir, tiene ingresos suficientes y no sufre de carencias básicas.

Se señala que es muy probable que en 1993 y 1994 hayan mejorado tanto el nivel de ingresos populares como la superación de algunas carencias. Sin embargo, han surgido en el tiempo señales muy preocupantes. En el trimestre julio-septiembre de 1994, la desocupación nacional alcanzó a 6,7%, experimentando un aumento de 1,7 puntos con respecto al mismo trimestre del año anterior. El número de ocupados disminuyó en 2,1%, perdiéndose 100.860 puestos de trabajo. En el caso de los jóvenes de 15 a 24 años, la desocupación aumentó de 11,3 a 15,3% en el mismo período.

No están totalmente claras las razones que han incidido en este repunte del desempleo. Se puede deber, en parte, al efecto rezagado del ajuste experimentado por la economía desde fines de 1993. Por otra parte, para enfrentar la mayor competencia externa, las empresas se ven obligadas a aumentar su productividad, limitando o disminuyendo su personal. Sin embargo, la inflación anualizada cayó a 8,3% entre octubre del 94, la tasa más baja en los últimos 13 años. Pero como quiera que sea, la generación de puestos de trabajo debe convertirse en un elemento fundamental para la superación de la pobreza en Chile.

 

 

POBREZA-EMPLEO-AMERICA LATINA

Panday, Basdeo. Políticas de desarrollo para generar empleo y reducir pobreza. Capítulos del SELA (Caracas), N° 52, octubre-dic. 1997, p. 49-57.

Se analiza la situación económica de América Latina y el Caribe y se formulan algunas estrategias destinadas a generar empleos y reducir la pobreza, tanto en forma individual como colectiva.

Se señala que antes existía la creencia generalizada según la cual el crecimiento económico automáticamente se traducía en un mayor número de empleos. Sin embargo, experiencias recientes en América Latina y el Caribe han hecho tambalear dicha teoría, ya que aunque aumentó el Producto Interno Bruto, el desempleo no ha disminuido y en algunos casos se ha visto incrementado.

Estadísticas recientes del Banco Mundial indican que aproximadamente el 24% de los 458 millones de personas de la región vive en estado de pobreza, definida como ingresos por debajo de US$1,00 diario, mientras que otro 25% apenas sobrevive por encima de la línea de la pobreza.

Por otra parte, la prosperidad económica de la región, así como la confianza internacional en sus perspectivas, quedó evidenciada por el hecho de que las corrientes de capital aumentaron a US$63.000 millones en 1996 y a US$70.000 millones aproximadamente en 1997. La magnitud de estas corrientes de inversión refleja la globalización cada vez mayor de la economía regional.

Sin embargo, a pesar de logros impresionantes en los niveles de producción y exportaciones, así como la mayor integración en la economía global alcanzados por la región, el desempleo persistente y en aumento, se ha convertido en un elemento común de la vida económica de varios países.

El crecimiento económico debería generar desarrollo social. No obstante, la región enfrenta y padece un grave deterioro social, sobre todo en aquellas ciudades en las cuales los niveles de desempleo tienden a sobrepasar el promedio nacional. A la luz del delicado equilibrio entre las políticas económicas y sociales de América Latina y el Caribe, así como la falta de adecuación de mecanismos formales para encarar eficazmente los niveles crecientes de perturbaciones sociales y económicas, el desempleo constituye una grave amenaza a la estabilidad de la sociedad y, por ende, a la capacidad de la región para mantener el crecimiento económico.

Se analiza la situación actual de las relaciones económicas internacionales y la incidencia de la economía global en el empleo, y se sugiere que se formule e instrumente un plan de acción para fortalecer los mercados laborales incrementando su flexibilidad y competitividad.

La estabilidad económica de la región requiere de inversiones cada vez mayores, que sean financiadas mediante tasas de ahorro nacionales más altas. Se estima que el fomento de las tasas pasivas para los agentes públicos, así como para los privados, disminuiría la demanda de capital extranjero para apoyar la inversión y cubrir el déficit comercial. Por este medio, se eliminaría parcialmente una de las principales causas del patrón de crecimiento inestable de la región.

El reto que se presenta es obtener un desarrollo y un progreso social sustentables, buscando soluciones que humanicen, tanto en la apariencia como en los resultados, la ineludible asimilación por parte de los procesos globales de producción y cambio predominante.

 

 

 

POBREZA-EQUIDAD Y EDUCACION-CHILE

Arroyo, Gonzalo. Hacia una sociedad más equitativa. Mensaje (Santiago, Chile), N° 482, septiembre 1999, p. 22-25.

Se plantea que en Chile, país en plena transformación productiva y que se inserta en una economía globalizada, los conflictos sociales actuales no se pueden atribuir sólo a las necesarias reformas, sino a una desigualdad e inequidad casi estructural que arrastra la sociedad chilena y que aun se acrecienta. Para explicar este fenómeno social preocupante, se entrevista a Alberto Etchegaray, un profesional profundamente comprometido con la justicia social y primer presidente de la Fundación Nacional para la Superación de la Pobreza.

Respecto a la mala distribución del ingreso, Alberto Etchegaray manifiesta que los esfuerzos por tratar de mejorar la distribución han sido variados y permanentes, pero cree que es el factor del "conocimiento" el que hoy día se constituye en la principal limitante para lograr una mejoría en ese aspecto.

Considera que la educación técnico-profesional no tiene prestigio en Chile y que no existe un análisis sobre la forma como las personas se insertan en el mundo del trabajo. Afirma que hay dos grandes vertientes en el área técnico-profesional en las cuales Chile tendría que profundizar su acción pues serían muy rentables. La primera es toda aquella que signifique una "profesionalización" de los servicios. La segunda vertiente es capacitar en lo técnico-profesional para lo que todos llaman la "segunda o tercera fase exportadora chilena".

Sin embargo, aunque se insista en la educación y capacitación como herramienta para mejorar la distribución de oportunidades e ingresos, no se pueden dejar fuera aspectos que las complementan, como políticas tributarias, y leyes laborales adecuadas, así como fomentar la existencia de las competencias y habilidades por parte del Estado para lograr los efectos redistributivos por la vía de los subsidios directos que siempre son necesarios.

Se estima que hay que considerar otro aspecto importante, que es "la mala distribución del conocimiento" que existe en el país. Al respecto, señala que la estrategia de los años 60 orientada a lograr una cobertura educacional nacional no consideró el formidable y acelerado avance tecnológico que el mundo vivió en estos últimos 30 años.

Alberto Etchegaray afirma que el cambio mundial en el tipo de educación, junto a la segmentación escolar que se produjo durante el gobierno militar, llevó sin quererlo a que todas aquellas personas que optaban por el liceo o la escuela pública para la educación de sus hijos, si desean hoy que ellos reciban una educación adecuada, no tengan otra opción que la educación particular.

En relación a la reforma educacional, Etchegaray señala que ella busca corregir esta mala distribución del conocimiento. Lo que falta es que el país tome conciencia de que el esfuerzo debe ser tan gigantesco, tan sostenido, en el mediano y largo plazo, como el que hay que desarrollar para mejorar la distribución del ingreso. Se debe aceptar que el conjunto de la educación chilena no sólo está mal distribuida, sino que su calidad deja que desear. La educación chilena debe cruzar umbrales muy superiores en términos de sus exigencias para poder competir con posibilidades en la sociedad actual globalizada.

 

 

 

PROBREZA-MEDICIONES

Aguilar, Renato. Problemas prácticos en la medición de la pobreza. El Trimestre Económico (México, D.F.), N° 260 octubre-diciembre 1998, p. 559-581.

Se analizan los problemas estadísticos y prácticos que presenta la construcción de indicadores de pobreza a partir de muestras finitas, las limitaciones de dichos indicadores y las dificultades que presenta su interpretación. Se revisan los principales resultados estadísticos de medidas de pobreza.

Hay dos dificultades importantes en la medición de la pobreza y de la distribución del ingreso. Por una parte se están midiendo fenómenos que carecen de una definición precisa. Una definición de pobreza es una referencia al bienestar de las personas y a la distribución de ese bienestar en una población dada. Lamentablemente no es posible establecer una vinculación precisa entre esta referencia y el instrumental teórico que está disponible para el análisis del bienestar. Una importante consecuencia de esta dificultad es que no es posible proponer una forma funcional para la distribución de ingresos. Es decir, no se puede vincular claramente la distribución del ingreso con los parámetros básicos de la economía y la sociedad.

Por otra parte, la medición de la pobreza y de la distribución del ingreso se reduce a la definición y estimación de un indicador, o de un número reducido de indicadores, que representan la manera de una distribución. Esto hace el problema casi intratable, pues la definición de cada indicador entraña una importante pérdida de información.

Se señala que la información bruta obtenida de la muestra debe ser considerablemente elaborada para obtener las variables finales. Esto conduce a muchos riesgos de error y contaminación de la información. Lo mismo ocurre con la definición de las unidades muestrales.

Se estima que las discusiones respecto a la línea de pobreza deben ser limitadas debido a su carácter normativo, y que lo más importante es analizar la base de tests de hipótesis para una amplia selección de índices.

Las medidas de pobreza desempeñan papeles importantes en la evaluación y elaboración de la política económica y social. En el corto plazo, la observación de estimaciones de medidas de pobreza, condicionadas a la elección y estabilidad de los parámetros y variables centrales, es un elemento importante para analizar las consecuencias sociales del desarrollo de la economía. En el largo plazo, la cuantificación de la pobreza es esencial para la formulación de estrategias de desarrollo.

Se afirma que la observación estática de las medidas de pobreza, con técnicas de desagregación, es un importante instrumento para la creación y el control de programas directos de combate a la pobreza. Este enfoque surge del resultado empírico revelado por los estudios de pobreza que señalan que ésta no afecta a los individuos de manera aleatoria sino que está vinculada a sus determinadas características y a la forma en que se vinculan a los mercados, la riqueza y la estructura económica. Un empleo cuidadoso de estas medidas permite identificar grupos particularmente afectados e identificar los factores que ocasionaron esta circunstancia. La correcta identificación de estos grupos y de estos factores es esencial para una adecuada elaboración de políticas directas de combate a la pobreza.

 

 

 

POBREZA-PAISES DESARROLLADOS-AMERICA LATINA

Schubert, Renate. La pobreza en los países en desarrollo: concepto, magnitud, consecuencias. Contribuciones/Centro Interdisciplinario de Estudios sobre el Desarrollo Latinoamericano CIEDLA. (Buenos Aires), N° 3, 1995. p. 7-31.

Se analiza la pobreza su evolución y magnitud en los países en desarrollo y se afirma que se carece de una definición conceptual de la pobreza que pueda reivindicar un carácter universal. Si se entiende por carencia de «vida digna» siempre surgirán diferencias cuando se trate de especificar el concepto en razón de los valores culturales, religiosos y sociales. Los análisis de pobreza distinguen entre pobreza absoluta y pobreza relativa. Se habla de pobreza relativa, cuando las unidades bajo análisis son "pobres" en relación con «otras unidades» a ser especificadas. La pobreza absoluta, en cambio, caracteriza exclusivamente la situación de la unidad bajo análisis, sin entrar a hacer comparaciones de ningún tipo.

Se habla de pobreza absoluta cuando la vida de los involucrados se ve afectada por carencias físicas o socioculturales. Cuando se ve amenazada la subsistencia física (expresada en términos de alimentación, indumentaria, vivienda) se habla especialmente de pobreza absoluta primaria. En cambio, se refiere a pobreza absoluta secundaria cuando se está ante una «marginación de la vida social normal», o dicho en otras palabras, cuando no se alcanza un mínimo existencial que responda a las convenciones sociales y culturales. Esta forma de caracterizar la pobreza se apoya en el concepto de «necesidades básicas».

Se señala que existen dos formas de enfocar la pobreza absoluta y relativa: desde una óptica microeconómica y desde un enfoque macroeconómico. Se habla de pobreza microeconómica cuando un individuo o una unidad familiar no puede satisfacer sus necesidades básicas. En cambio, se está en presencia de pobreza en sentido macroeconómico cuando el «habitante medio» de un país vive por debajo del mínimo de subsistencia. El concepto de pobreza microeconómica enfoca la problemática concreta del individuo, en tanto que el concepto macroeconómico enfoca la pobreza específica de un país.

Se analiza la evolución de la pobreza en los últimos veinticinco años. Durante este período los países en desarrollo lograron progresos sustanciales. No obstante, los avances no se distribuyeron en forma uniforme entre las diferentes regiones y países y el problema de la pobreza persiste y se presenta más grave que nunca.

Sólo conociendo la dimensión de la pobreza en un país es posible fijar -a nivel nacional e internacional- prioridades racionales en la lucha contra la pobreza y obtener y facilitar los fondos correspondientes.

Las informaciones acerca de la pobreza y de los pobres son necesarias para determinar con mayor precisión las características y las causas de este flagelo e implementar una política destinada a combatir racionalmente la pobreza, es decir con una adecuada consideración de sus causas.

Sólo conociendo la forma que adopta la pobreza, su magnitud y causas, es posible elaborar adecuadamente programas específicos destinados a combatirla.

Se afirma que la lucha contra la pobreza es necesaria para evitar una pérdida generalizada de bienestar. Luchar racionalmente contra la pobreza presupone redoblar los esfuerzos destinados a relevar y analizar datos sobre la pobreza y lograr un mayor compromiso político.

 

 

 

POBREZA-POLITICA SOCIAL-ARGENTINA

Repetto, Fabian. Gestión pública, actores e institucionalidad: las políticas frente a la pobreza en los 90. Desarrollo Económico (Buenos Aires), N° 156, enero-marzo 2000. pp.597– 617.

Se examinan las políticas e instituciones públicas más relevantes para combatir la pobreza en la Argentina desde el año 1989 a la fecha. Se analiza la capacidad de gestión pública de los marcos institucionales formales e informales para estructurar la interacción de los diferentes actores involucrados en el problema.

Se revisa la evolución de la pobreza en la Argentina, expresando que más allá de la pobreza ligada a la insatisfacción de las necesidades básicas, ésta se manifiesta en los últimos años, por la transformación de la estructura social argentina, ligada a la falta de ingresos en familias de clase media en situación de desempleo, falta de cobertura de salud, con hijos sin acceso a la educación media y superior, etc.

La pobreza también deja traslucir una serie de temas emergentes vinculados de una u otra forma a la exclusión y desintegración social, como la violencia, la droga dependencia, alcoholismo y prostitución, entre otros. Es decir se diversifican los problemas sociales asociados a la pobreza.

Para analizar las políticas establecidas para atacar el conjunto de problemáticas enunciadas, se examina la labor del Programa Alimentario Nacional; el Bono Nacional de Emergencia, el Programa Federal de Solidaridad PROSOL, el Programa Alimentario Integral y Solidario PAIS. Se señala que las acciones contra la pobreza en Buenos Aires se concentran en el Fondo de Reparación Histórica del Conurbano Bonaerense y el Consejo Provincial de la Mujer, programas que se examinan detalladamente así como la labor de la Secretaría de Desarrollo Social que es el organismo que en los últimos años adquirió centralidad en la materia.

Se plantea la hipótesis de que las políticas destinadas a enfrentar la pobreza en la Argentina desde finales de los 80 muestran una baja capacidad de gestión pública, tanto a nivel del gobierno nacional como el provincial. Esta situación se explica por a) la deteriorada calidad institucional que articula las relaciones entre los actores sociales, estatales e internacionales vinculados a la pobreza y b) la ausencia o debilidad de actores con recursos suficientes como para promover y canalizar, hacia las instancias decisorias, las demandas de los diferentes sectores empobrecidos.

Se sostiene que para observar el grado de coherencia administrativa de los ámbitos estatales responsables de las acciones contra la pobreza, hay que prestar atención a factores tales como:

a.- la modalidad y características de la formación profesional del plantel de funcionarios ;

b.- contenido y alcance de las normas de procedimiento que rigen la tarea cotidiana de los empleados públicos del sector;

c.- estructura de incentivos que regulan la carrera administrativa de los agentes estatales,

d.- mecanismos formales e informales que rigen la interacción entre burócratas de larga experiencia en materia social y quienes se incorporan paulatinamente a equipos de trabajos ya consolidados;

e.- modalidades de aprendizaje respecto de la cultura y memoria, tanto organizacional como de los grupos beneficiarios de las políticas y

f.- tipo de vínculos entre los funcionarios políticos y burocráticos de alto rango que se desempeñan en áreas públicas con objetivos estratégicos complementarios.

 

 

 

POBREZA-POLITICA SOCIAL-CHILE

Pardo V., Lucía. Política social y política de alivio a la pobreza. Comentarios sobre la situación económica. Departamento de Economía, Universidad de Chile. (Santiago, Chile), diciembre, 1994, p. 51-60.

Se plantean objetivos específicos para la política social y se analiza el Programa Nacional de superación de la Pobreza.

Los informes de coyuntura de los años 1992 y 1993 dieron cuenta de los logros que el país ha alcanzado en cuanto a la reducción de la pobreza durante los últimos 5 a 6 años. Sin embargo, en estos mismos informes se da cuenta que al interior de la población pobre subsisten grupos que no se ven beneficiados por el crecimiento, constituyendo una categoría de pobres estructurales. De tal forma que el ingreso promedio de los hogares en pobreza extrema, no sólo no ha logrado superar la línea de indigencia, sino que crece menos (1,3%) que lo que aumenta el costo de la canasta alimenticia básica (1,6%). Esto presenta un deterioro relativo en la situación de estos grupos, a pesar de la mejoría económica que han tenido los otros sectores, explicando un incremento en las brechas de ingresos de los indigentes de 1,9%, promedio anual en este período, junto a una disminución en las brechas de ingresos de los pobres no indigentes de 0,5%.

Para explicar esta disparidad en cuanto a la evolución de la pobreza, se analizan los cambios que se han producido en la participación laboral y en el número de ocupados por hogar según quintiles del ingreso familiar per cápita.

Se examinan objetivos específicos para la política social, que se refieren a buscar mecanismos que faciliten la incorporación al mercado laboral de las personas pobres, particularmente mujeres, e impartir medidas para fortalecer las condiciones de empleo y producción que ofrecen las localidades en las cuales habitan las personas más pobres. Los resultados logrados hasta el presente indican que ello no se logrará sólo por medio de una mayor tasa de crecimiento económico. Se deben realizar acciones más directas y específicas para el sector que se busca privilegiar, creando posibilidades de empleo, educación y capacitación de las personas más pobres en consideración a las situaciones locales a las cuales estas personas tienen acceso.

Se señala que el gobierno se comprometió durante 1994, a basar su política social en un Programa Nacional de Superación de la Pobreza, cuya estrategia establece las prioridades en la asignación de los recursos públicos y privados de acuerdo con el Mapa Territorial de la Pobreza que identifica a nivel de cada región del país las áreas territoriales y localidades pobres.

Se estima muy meritoria esta estrategia de la política social que busca adaptarse a la realidad local y focalizar directamente los programas a aplicar, sin embargo, para asegurar la efectividad de esta estrategia debe procederse a un análisis evaluativo sobre lo que se ha hecho previamente en términos de política social local, más que remitirse a recoger las necesidades locales no cubiertas hasta el momento, como pareciera ser el objetivo de la nueva estrategia.

Las expectativas están basadas en una adecuada descentralización de las acciones, en una gestión focal muy especializada e innovadora y en una participación coordinada y efectiva de los aportes públicos y privados. No obstante, al respecto no hay experiencia previa en el país, y el Programa involucra mas que propuestas concretas, una serie de buenas intenciones. Por ello, el seguimiento y la evaluación local inmediata de los resultados se hará indispensable para ir corrigiendo y adaptando las acciones implementadas, para poder garantizar que se cumpla con los objetivos propuestos. Además se hará indispensable ir generando indicadores socioeconómicos locales puesto que el sistema de información global disponible ya no sirve para guiar el rumbo de las acciones de políticas más específicas.

 

 

 

POBREZA-POLITICA SOCIAL-CHILE (2)

Raczynsky, Dagmar. Políticas sociales y programas de combate a la pobreza en Chile: Balance y desaflos. Colección Estudios CIEPLAN. (Santiago, Chile), N° 39, junio, 1994, p. 9-73.

Se exponen los rasgos centrales de la política social y los programas de combate a la pobreza vigente en Chile. El análisis se inserta en el contexto de la estrategia económica y social más global que está siguiendo el país y en un diagnóstico sobre las características y condicionantes de la pobreza. Se enfatizan aspectos institucionales de las políticas sociales.

El gobierno que asumió en marzo de 1990 formuló una estrategia social explícita, cuyos componentes fueron: disciplina fiscal y estabilidad del crecimiento; integración y complementariedad entre lo económico y lo social; concertación de intereses; una reforma tributaria que aumentó la disponibilidad de recursos para fines sociales; un plan laboral que devolvió a los trabajadores parte de su poder negociador frente al empresario; profundización del proceso de descentralización y de la delegación de responsabilidad al sector privado y a organismos no gubernamentales; y políticas específicas que enfatizan la entrega de herramientas a los sectores pobres, inversión en capital humano, organización y participación social y el apoyo a proyectos productivos, donde las decisiones las toman los propios beneficiarios u organismos intermedios que trabajan con ellos.

Se evalúa la implementación de esta estrategia a través del estudio de tres programas específicos: el Programa de Mejoramiento de la Calidad y Equidad de la Educación Básica (MECE-básica) del Ministerio de Educación; el Programa de Capacitación Laboral de Jóvenes (Chile Joven) del Ministerio del Trabajo; y el Programa Entre Todos, del Fondo de Solidaridad e Inversión Social (FOSIS), los tres son programas nuevos y dos de ellos -Chile Joven y Entre Todos- son inéditos en la larga historia de políticas sociales que ha tenido el país. El MECE-básica tiene un símil, pero de contenido muy diferente, en la reforma educacional de fines de los años 60.

Dichos programas son parte de la estrategia de combate a la pobreza del gobierno, «al intervenir» sobre variables o procesos que la reproducen; elevar el nivel de aprendizaje y superar las brechas sociales en calidad de la educación, disminuir la exclusión laboral de los jóvenes de escasos recursos; aumentar la voz, información y destrezas de las organizaciones sociales de localidades pobres para que participen en el diseño y en la ejecución de proyectos sociales que los benefician.

Se plantea que Chile cuenta con una estrategia social coherente y elaborada a nivel del discurso, que se ha traducido en decisiones políticas y económicas que la respaldan y en programas sociales innovadores, congruentes con ella. No obstante, dicha estrategia se diluye en el proceso de implementación. Lo que se observa son un conjunto de programas exitosos en sus objetivos inmediatos y de amplia cobertura, pero que no convergen ni se potencian en su efecto sobre la pobreza. Falta un Plan Nacional en el cual los diferentes programas se inserten con una función específica, y una autoridad efectiva con capacidad política para poner en marcha voluntades y lograr una coordinación y complementación entre ellos.

Aclarar competencias y atribuciones y normar responsabilidades son tareas urgentes para la implementación exitosa de un programa innovador. Al mismo tiempo, el diseño de un nuevo programa debe ser riguroso y flexible. Se recomienda elaborar un perfil de programa con sus rasgos centrales, para luego ir negociando sus características concretas con los distintos agentes y partícipes públicos y privados, de modo de involucrarlos y comprometerlos en el programa y sus resultados.

 

 

POBREZA-POLlTICAS DE DESARROLLO

 

Hemmer, Hans-Rimbert. Posibilidades de encarar una política de desarrollo orientada a superar la pobreza: visión general. Contribuciones/Centro Interdisciplinario de Estudios sobre el Desarrollo Latinoamericano CIEDLA. (Buenos Aires), N° 3,1995. p. 33-67.

Se plantea que la lucha contra la pobreza no es sólo un tema ético, sino una cuestión existencial para la humanidad. Para combatir la pobreza, que en los países en desarrollo alcanza a importantes sectores de la población, existen dos caminos: un crecimiento económico concebido para abarcar a todos los sectores de la población y una política basada en la noción de distribución interpersonal de los ingresos.

Se distingue entre pobreza absoluta y pobreza relativa, y se señala que el índice de recuento y la brecha de pobreza se miden a través de indicadores monetarios, o a través de indicadores de necesidades básicas. La magnitud de la pobreza absoluta o índice de recuento puede variar (al igual que la insuficiencia de ingresos o brecha de pobreza) en función del método de medición elegido. Del mismo modo y según distintas técnicas de medición se desprenden distintas consecuencias para diseñar una política de desarrollo destinada a combatir la pobreza.

Se explican las posibilidades con las que cuenta una política de desarrollo orientada a reducir la pobreza material absoluta. Se afirma que existen dos caminos para la lucha contra la pobreza:

a) la lucha indirecta contra la pobreza, que busca influir en aquellos sectores económicos en los que desarrollan sus actividades mayoritariamente las personas más humildes y que benefician fundamentalmente a los pobres. Ello permite ampliar las posibilidades que tienen estos sectores para mejorar su situación de ingresos en forma individual; y

b) la lucha directa contra la pobreza que trata de mejorar la situación de ingresos de los pobres en forma inmediata, es decir, sobre la base de medidas redistributivas en beneficio de grupos determinados exactamente definidos.

Se analizan los determinantes de la distribución interpersonal de ingresos, y se señala que el hecho de que la pobreza absoluta no se limita a los países en desarrollo más pobres, sino que se encuentra también en muchos países en desarrollo con ingresos medios, pone de manifiesto que la pobreza no es sólo la consecuencia de un generalizado subdesarrollo. Antes bien, el índice y la brecha de pobreza material son en gran parte una función de la distribución interpersonal del ingreso. A mayor desigualdad en la distribución, mayor la probabilidad de la pobreza material absoluta.

Puede haber pobreza cuando -independientemente del grado de desarrollo alcanzado-, los determinantes de la distribución interpersonal de los ingresos, presentan importantes diferencias no compensadas. En tal circunstancia, una política de desarrollo destinada a disminuir la pobreza debe contribuir a eliminar las desigualdades específicas. Se estudia la pobreza como consecuencia 1) de una desigual distribución de la propiedad de los medios de producción; 2) de la escasa utilización de los recursos productivos; y 3) del bajo rendimiento de los recursos productivos. Se revisa el rol de la política redistributiva.

Se abordan diferentes posibilidades de acción y se analizan las consecuencias sobre el crecimiento económico, que podría tener la política que se postula para una lucha redistributiva contra la pobreza.

 

 

 

POBREZA-PROGRAMAS SOCIALES-CHILE

Parker Gumucio, Cristián. Nuevos enfoques sobre pobreza e impacto en programas sociales. Estudios Sociales/Corporación de Promoción Universitaria CPU (Santiago, Chile), N° 99, trimestre 1, 1999, p. 81-94.

Se revisa el concepto de pobreza humana, recientemente introducido y difundido por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), que no sólo constituye una forma novedosa de comprender y medir la pobreza, sino que obliga a repensar el conjunto de políticas sociales orientadas a superar la pobreza, así como la apreciación de su impacto.

Las mediciones de pobreza siguen estando dominadas por los bajos ingresos o las necesidades básicas insatisfechas. El principal método para identificar la pobreza establece una "línea de pobreza", límite que define un nivel de ingresos a partir del cual se considera que una persona es pobre:

- Pobreza: ingresos inferiores a la línea de pobreza

- Pobreza extrema: bajo la línea de indigencia

Si bien las mediciones de pobreza de acuerdo a la Línea de Pobreza, constituyen indicadores relevantes que posibilitan aproximarse a la realidad de la pobreza, diagnosticar muchas de sus carencias y fundamentar y orientar programas sociales, es necesario reconocer también que son indicadores parciales que no pueden ser tomados sino como una aproximación imperfecta a la problemática de la pobreza.

Se señala que la nueva concepción de pobreza supera la visión de pobreza de ingresos y la concibe como un fenómeno multidimensional. Su punto de partida no son las "carencias" o "insuficiencias" o "insatisfacciones", visión signada por la negatividad, sino, de un punto de vista mucha más propositivo, las "capacidades" y "potencialidades" de los pobres.

El Indice de Pobreza Humana se concentra en la privación de tres elementos esenciales de la vida humana que ya se reflejan en el Índice de Desarrollo Humano: la longevidad, los conocimientos y un nivel decente de vida.

Se afirma que esta reorientación en el análisis de la pobreza, mueve la conceptualización desde los ingresos hacia el espacio de las realizaciones y funcionamientos constitutivos del ser humano. Los ingresos son considerados como medios y no como fines, y la atención se concentra en lo que la gente puede hacer con dichos ingresos. Es decir, se incorpora el enfoque de "ingresos" y el de "necesidades básicas" a un enfoque de capacidades, donde los ingresos son medios y las necesidades estados relativos de oportunidades que posibilitan el ejercicio de esas capacidades; o sea, están vinculadas al funcionamiento. Igualmente, para el enfoque de capacidades, los "funcionamientos" son importantes por sí mismos (y no sólo porque generen utilidad o bienestar), dado que aumentan la autoestima de las personas y su capacidad de definir autónomamente sus preferencias, esto es, están vinculados a la libertad y a la propia realización humana.

Se estima necesario reorientar los enfoques de política social como los fundamentos y objetivos de los programas y proyectos sociales, a fin de despertar, incentivar y fortalecer las propias capacidades que ya tiene la gente, de tal suerte que se generen procesos de mejoramiento sostenido basados en sus propios esfuerzos. Esto significa, motivar "el desarrollo humano" a partir de sí mismos, es decir, un desarrollo colectivo que es producto del autodesarrollo de todos y de cada uno.

 

 

 

POBREZA-ROL DEL ESTADO-REFORMAS SOCIALES

Kliksberg, Bernardo. Repensando el Estado para el desarrollo social: más allá de dogmas y convencionalismos. Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales (México, D.F.), N° 173, julio-septiembre, 1998. p.139-186.

Se analizan y cuestionan diversos modelos teóricos puestos en práctica para combatir la pobreza. En este contexto se examinan las razones que han hecho fracasar tanto al Estado mínimo como al planificado. Se proponen alternativas para reestructurar radicalmente las funciones tradicionales del Estado.

Se señala que se han comenzado a multiplicar los sistemas de base democrática con un reclamo generalizado por una participación creciente en la que la población pueda tener una influencia real y un aumento en la toma de decisiones.

Por otra parte, se advierte que los avances en el campo de las tecnologías y numerosas áreas del conocimiento, así como el inmenso potencial de capacidades productivas, no están contribuyendo a mejorar las difíciles condiciones de vida de amplios sectores del planeta.

El escenario social presenta inequidades y deficiencias alarmantes en materia de salud, alimentación, educación empleo, etc. Las fuertes tensiones sociales acumuladas en todas las áreas mencionadas y otras, son espacio favorable para procesos de debilitamiento del tejido social, como la desintegración de la familia y el ascenso de la criminalidad.

El Banco Mundial afirma que la distribución de los beneficios del crecimiento presenta uno de los mayores desafíos a la estabilidad del mundo. Las injusticias sociales pueden destruir los avances económicos y políticos

En las últimas décadas, el descrédito de la teoría del derrame, la revalorización del capital humano y del capital social, y el replanteamiento de las relaciones entre inequidad y crecimiento, son dimensiones de un debate más amplio que está afectando la orientación global de los modelos de desarrollo.

Se señala que frente a la persistencia y agudización del problema, y la falta de respuesta de los modelos empleados, se están buscando soluciones, abriendo nuevas líneas de investigación y reflexión que conduzcan a replantear profundamente el papel y el diseño del Estado.

Se plantea la necesidad de reconstruir el Estado teniendo como horizonte deseable la conformación de lo que se podría llamar un "Estado inteligente", concentrado en metas estratégicas para la sociedad, con un diseño institucional y un desarrollo de capacidades gerenciales que le permitan alcanzarlas con alta efectividad.

Se presentan como líneas fundamentales para la transformación positiva del Estado, las siguientes:

- la recomposición organizativa de la política, que entre otros aspectos, implica montar mecanismos organizativos que permitan la elaboración conjunta de decisiones sobre problemas cruciales, de modo tal que los esquemas de decisión incluyan junto a las variables económicas, las variables sociales.

- El mejoramiento radical de la coordinación social infraestado, es decir se requiere en el área social "interinstitucionalizar" aumentando los vínculos concretos entre los diferentes actores.

- La descentralización de los servicios sociales hacia las regiones y los municipios, creando condiciones para el financiamiento efectivo de sus servicios y fortaleciendo sus capacidades de gestión.

Se describen otras líneas en relación a: el desarrollo de metarredes; la mejora de la calidad de los servicios; la participación como estrategia maestra; la renovación de las estructuras organizativas; el estilo gerencial; y la atención a la especificidad de la gestión social.

 

 

 

POBREZA RURAL-CHILE

Carter, Michael R.; Mesbah, Dina. ¿Es posible reducir la pobreza rural con políticas que afectan el mercado de la tierra? Colección EstudiosCIEPLAN. (Santiago, Chile), N° 34, junio, 1992. p. 153-179.

Chile ha experimentado un rápido proceso de crecimiento agrario, el que ha sido excluyente. Como resultado de la rápida concentración de propiedad de la tierra y de la creciente estacionalidad en la demanda de trabajo agrícola, ha disminuido el acceso de los campesinos a la tierra y al empleo estable. En respuesta a estos hechos, ha surgido interés por desarrollar políticas de reforma del mercado de la tierra, que apoyándose en las fuerzas del mercado contribuirán a la transferencia de aquéllas hacia los pobres y los pequeños propietarios. Se espera que con estas políticas, autofinanciadas y no contenciosas, se alcance el objetivo de vincular crecimiento agrícola con disminución de la pobreza rural.

Se señala que el elemento común de tales políticas consiste en que afectan directamente la tasación de la tierra (fijación de impuestos a la tierra) o indirectamente el costo de su transacción en el mercado. Estas políticas no afectan el conjunto de factores a1 acceso a la tecnología, al capital, al trabajo etc.,) que determinan la productividad de la tierra e indirectamente, el mercado de tierras.

La medidas de reformas del mercado de tierras son las siguientes:

1) Impuestos a la tierra; 2) Bancos Hipotecarios; 3) Bancos de Tierras.

La posibilidad de que estas políticas puedan transferir predios a los que carecen de recursos se basa en el supuesto de que dichos protagonistas no arrastran en la esfera de la producción, una desventaja competitiva que es relevante para ese mercado. Si existiera dicha «brecha de competitividad» no se lograría el efecto redistributivo deseado, aunque se aplicasen impuestos progresivos a la tierra, políticamente factibles, o aunque los pobres enfrentasen iguales costos de transacción y acceso al capital que aquellos que no lo son.

A través de un análisis económico neoclásico se plantea que en entornos agrícolas competitivos y altamente comercializados, la interacción de las imperfecciones informativas intrínsecas en los mercados laboral y de capital genera fuertes presiones económicas hacia la concentración de la tierra.

El tipo de evolución estructural implícita en el análisis -hacia una estructura compuesta de propiedades agrícolas de tamaño mediano y, minifundios del tipo refugio de pobreza- equivale a una mezcla de perspectivas de las escuelas que han debatido la cuestión agraria. Aun sin considerar el efecto desestabilizador de los impactos aleatorios, las pequeñas propiedades agrícolas comerciales sufren una brecha competitiva en el mercado de tierras.

En consecuencia, políticas relacionadas con ese mercado que no alteran la estructura ni las reglas de acceso a los mercados de factores, enfrentan una difícil tarea. Sin embargo, el análisis de simulación numérica señala que los bancos hipotecarios pueden ser promisorios para reducir la brecha de competitividad de las pequeñas propiedades agrícolas mientras el impacto de políticas de impuestos progresivos parece bastante más limitado.

Se plantea que no son claras las posibilidades de intervenir el mercado de tierras con el fin de vincular el crecimiento del sector agrícola con una disminución de la pobreza. Es necesario corregir simultáneamente imperfecciones informacionales dentro de los mercados de factores, para manejar mas significativamente la brecha competitiva de las pequeñas propiedades agrícolas en el mercado de tierras.

Finalmente, se afirma que es de primordial importancia un análisis empírico para medir la magnitud de las brechas de competitividad y proyectar las posibilidades de cerrarlas, ya sea sólo con políticas de reforma al mercado de tierras o en conjunto con políticas complementarias en el mercado de factores.

 

 

POBREZA URBANA-SOCIEDAD CIVIL- CHILE

Sperberg, Jaime.- Sociedad civil y pobreza urbana en Chile. Del enfrentamiento a la participación. D+C Desarrollo y Cooperación (Bonn), N° 4, julio-agosto 2002, p. 26-29.

Se plantea que los pobres urbanos chilenos son parte de una sociedad civil que pone énfasis en valores democráticos y que se relaciona activamente con las instituciones del Estado. Los pobres de la ciudad se han adaptado al nuevo marco político-social basándose en sus propias experiencias y en el entorno político local. Los impedimentos para una mayor participación en la sociedad civil de los pobres provienen en primer lugar de la actual estructura política, que privilegia estilos tecnocráticos de gobernar y no toma en cuenta los potenciales de autoayuda de los mismos actores.

La sociedad civil de los pobres urbanos comprende a los gestionistas (18%), los contestatarios (16%) y los combinadores que combinan gestiones con actos contestatarios (25%). El resto se reparte entre los inactivos (8%), los sólo electores (26%) y los militantes políticos (7%).

Esos tres tipos se orientan hacia los problemas del entorno donde viven, no se relacionan con partidos políticos y mantienen una autonomía relativa frente a las instituciones estatales. Asimismo, con la excepción de los gestionistas, se puede notificar un cambio cultural en el sentido de que ya no se exige tanto la ayuda directa del Estado, sino que se vuelve cada vez más importante la voluntad de autoayuda. Además, las actividades de los tres tipos son generalmente de poca duración ya que tienden a desaparecer después de la solución de los problemas básicos.

La sociedad civil de los pobres urbanos se relaciona mediante un patrón tecnocrático, populista o ciudadanista con actores estatales. El patrón ciudadanista, que logra una mayor autonomía con respecto al Estado y los partidos políticos, está ligado a los tipos de acción contestataria y a una estrategia mixta (gestiones y protestas). Ese patrón implica también la voluntad de invertir energías propias en la solución de los problemas que afectan a los pobres urbanos, haciendo hincapié en los derechos sociales y políticos.

A pesar de las diferentes formas de acción y de los distintos patrones de relacionamiento de la sociedad civil de los pobres con el Estado, el común denominador de ésta es el asumir valores democráticos y el uso de métodos no violentos. En esta forma, los pobladores se han adaptado al nuevo marco político-social.

Las limitaciones que impiden una mayor participación en la sociedad civil de los pobres provienen en gran medida de las estructuras de oportunidad política chilena, que privilegia los estilos tecnocráticos de "governance". De esta forma, las autoridades políticas no consideran adecuadamente las potencialidades de la autoayuda de los pobres de la ciudad. En este contexto cabe también señalar que las acciones de la sociedad civil no son tan duraderas como las ligadas a las instituciones netamente políticas (partidos, grupos de interés). Por eso, el desarrollo de una sociedad civil fuerte dentro del grupo de los pobres es un proceso aún no finalizado. Queda por saber si la orientación hacia el entorno local y la negativa de los pobres a participar en la sociedad política, arrojará el necesario apoyo a la democracia para que ésta se consolide.

 

 

POBREZA Y BIENESTAR-INGRESOS-CHILE

Ramos, Joseph. Distribución del bienestar. Mensaje (Santiago, Chile), N° 509, junio 2002, p. 36-38.

Se analiza la distribución del ingreso monetario en Chile y se señala que éste no ha mejorado. Sin embargo, se afirma que la distribución de ciertos bienes no monetarios es más pareja en los últimos 25 años, lo que ha permitido mejorar notablemente el bienestar material de las familias más modestas.

La desigualdad del ingreso entre familias acomodadas y modestas en Chile está entre las mayores del mundo, el doble de la que se da en los países desarrollados. Y pese a los esfuerzos de los últimos diez años, las desigualdades de ingreso han permanecido virtualmente sin variación. No obstante, estas cifras no incluyen una serie de bienes no monetarios -decisivos en el bienestar de la familia- cuya distribución no sólo es mucho más pareja, sino que sí ha mejorado notablemente en los últimos años.

Se sostiene que el bien más básico de todos es la vida. En los últimos 25 años la esperanza de vida en Chile ha subido de 63 a 75 años.

En 1950, menos de la mitad de las familias urbanas en Chile tenía electricidad en sus casas, e igual porcentaje carecía de conexión a las redes de agua potable y alcantarillado; hoy casi el 90% tiene estos tres servicios básicos.

Respecto a la educación, se señala que si bien la educación primaria era bastante generalizada en 1950 (80% de los niños asistía a la escuela básica) apenas el 20% de los jóvenes asistía a la educación media. Hoy día esos porcentajes se han elevado a casi 100% para la básica y sobre 80% en la media.

El bienestar de las familias más modestas ha mejorado aún más que el de las familias acomodadas. Si bien el ingreso de ambos grupos se ha duplicado en los últimos 25 años, es razonable suponer que un mismo aumento porcentual del ingreso produce un mucho mayor aumento relativo en el bienestar material cuando uno parte con muy bajos niveles de ingreso, que el mismo aumento porcentual para alguien con altos ingresos. Se estima que mejora mucho más el bienestar relativo de una familia que antes estaba hacinada en 25 metros y ahora dispone de 60, que otra que simplemente pasa de la comodidad al lujo.

Si a uno le interesa el bienestar de las personas y no sólo su ingreso monetario, se estima que hay fundadas razones para decir que ha mejorado significativamente la distribución del bienestar en Chile en los últimos 25 años, pese a que la distribución del ingreso no ha mejorado.

Se debe hacer más, ya que se puede hacer más. La gente del primer decil no está compartiendo de su excedente ni remotamente lo que debería. No se está haciendo todo lo que se pudiera -sobre todo ahorrando más para invertir y generar nuevos empleos-. Pero que todo sigue igual, no. Ha mejorado la distribución del bienestar en Chile. Se sostiene que es importante decirlo. No para tranquilizarse, sino para animarse y hacer más.

 

 

 

POBREZA Y CREATIVIDAD-AMERICA LATINA

Novak, Michael. Desarrollo económico de abajo hacia arriba. Contribuciones. (Buenos Aires), N° 1, enero-marzo, 1991. p. 31-42.

En comparación con otras regiones del mundo, Latinoamérica ostenta una enorme opulencia en recursos naturales. Empero, los sistemas económicos de América Latina no han sido debidamente diseñados para aprovechar dichos recursos de forma creativa. La pobreza de millones de latinoamericanos es un pesar en las conciencias, precisamente por ser tan innecesaria.

Se plantea que quien quiera que desee liberar a los seres humanos de la pobreza dentro de su nación, debe considerar su recurso fundamental, que son las mentes y espíritus de la mayoría de sus ciudadanos en la capa más baja de la sociedad. La habilitación de esa capa es el primer paso indispensable en el sendero a un rápido crecimiento económico.

El segundo punto es que el rápido desarrollo económico es un problema de «sistema». El factor crucial es, si un sistema de economía política libera la creatividad, o si, por el contrario, la inhibe. Ya que la fuente de esa creatividad yace en cada ser humano, debe diseñarse una economía política que alcance universalmente a todos los ciudadanos: desde abajo hacia arriba. Se debe tratar de nutrir y proteger la libertad de cada persona y diseñar instituciones sociales que liberen las virtudes de los ciudadanos a nivel popular.

Se sostiene que la libertad del espíritu humano debe ser capaz de expresarse en el mundo material. La creatividad humana requiere que la propiedad esté en manos de individuos. Para maximizar esta creatividad se debe maximizar la propiedad privada.

Se señalan como pasos decisivos para superar la pobreza de América Latina, maximizar la «propiedad popular», cambiar las estructuras jurídicas a efecto de:

Reducir los costos legales de ingreso al mercado de las pequeñas y medianas industrias; reestructurar las instituciones bancarias a fin de facilitar los créditos y hacerlos «universalmente» accesibles a los pobres; proteger las patentes y los derechos de autor y concentrar grandes inversiones tanto públicas como privadas en la educación.

Se estima que es importante que el desarrollo económico proceda universalmente, sin excluir a nadie. Se debe procurar que todos los ciudadanos estén preparados para actuar como activistas económicos.

También es importante señalar que este activismo económico no es moralmente neutral. Para poder actuar de manera económicamente fructífera y creativa, los individuos deben profesar ciertas virtudes, deben estar dispuestos a sacrificar la satisfacción instantánea en pos del crecimiento que surgirá en el mañana. Para obtener tal resultado, las sociedades deben proporcionar una firme estructura de leyes y costumbres que haga confiar en el futuro.

Se plantea que la gran mayoría de los pobres de América Latina son empresarios «informales» que sin el poder de incorporarse, sin facilidades de crédito, sin seguros, fabrican artefactos y tratan de venderlos, proporcionan servicios, etc., por lo cual es importante incentivar el más rápido crecimiento posible en el sector de la pequeña industria. La facilitación de la iniciativa local, tanto en manufactura como en servicios, será tan fundamental para el desarrollo de América Latina como lo ha sido para el éxito económico de muchas otras naciones.

Finalmente se plantea que la clave del desarrollo económico es moral. Por lo tanto una revolución social humana requiere: a) liberación de la tortura, la ilegalidad y la tiranía mediante la democracia e institución de derechos humanos b) liberación de la pobreza por medio de instituciones que fomenten la creatividad de todos los ciudadanos, especialmente los más pobres y c) liberación de las energías morales por medio de inculcación de las virtudes de respeto a la ley, la justicia, la cooperación, la creatividad y la iniciativa bajo instituciones que liberen la conciencia, la información y la vida cultural.

 

 

 

POBREZA Y CRISTIANISMO

Obispos de la Diócesis de Aragón. Actitudes cristianas ante situaciones que generan pobreza y marginación. Persona y Sociedad/Instituto Latinoamericano de Doctrina y Estudios Sociales ILADES. (Santiago, Chile), N° 3-4, 1992 p. 230-235.

Se señalan las actitudes cristianas que se deben asumir, ante algunas situaciones que generan pobreza y marginación:

a) Frente a la idolatría del dinero, pobreza evangélica;

b) Frente a la mentalidad científico-técnica, la dignidad de la persona;

c) Frente al envejecimiento, la pasión por la vida;

d) Frente al individualismo insolidario, la solidaridad;

e) Frente a la insensibilidad, la misericordia; y

f) Frente al fatalismo, la esperanza.

La pobreza evangélica encierra una gran energía liberadora; hace libre frente a la codicia, empuja a luchar contra los imperativos del dios-dinero, contra el egoísmo organizado y contra el progreso cuando éste esclaviza y produce marginación. La pobreza así entendida, es fuerza transformadora de un orden injusto, señalando cuál es la verdadera función del desarrollo técnico y económico, que todos tengan los bienes indispensables para su desarrollo integral.

Se llama la atención sobre el riesgo de divinizar a la ciencia. La ciencia y la técnica desconectadas de una ética al servicio de la persona humana llegan a ser destructoras. Por eso se propone la apuesta por la dignidad de la persona y por su vida integral. Se plantean algunos criterios que deberían primar sobre otras exigencias, a la hora de escoger el modelo de desarrollo.

Junto a la dignidad de la persona, corre la pasión por la vida, humanizar la vida reclama un proyecto personal que desarrolle las posibilidades de la propia persona, y un proyecto social que garantice la realización de esas posibilidades. Los seres humanos necesitan un marco de orientación, un sentido, un sistema de valores que den cohesión a su vivir.

Respecto a la solidaridad, se afirma que ella está llamada a ser la nueva conciencia y el principio inspirador de un nuevo orden social, económico y político. El significado ético de la solidaridad arranca de la condición social y responsable del ser humano. Todos son responsables del desarrollo integral de todos. Pero si se entiende como un sentimiento superficial, que no pone en cuestión el sistema insolidario en el que se vive, aumenta todavía más las desigualdades.

Se estima que a medida que aumenta la marginación, crece la insensibilidad social. En estas circunstancias, una vida basada en la misericordia, que reemplace a esa insensibilidad, sería el nuevo estilo del orden social. Pero se trata de una verdadera actitud de misericordia, que sea capaz de dar plenitud a la justicia.

En la actualidad, se está atravesando por una situación de desánimo o desaliento ante el futuro, pero debe haber esperanza. Es posible que la humanidad vuelva a ser una, en lo diverso, en un nuevo contexto planetario, y este camino requiere de una nueva conciencia que supere los particularismos y nacionalismos. Se cree que los pobres van a ser los que prepararán la aparición de ese nuevo orden social, y los misericordiosos, porque son los únicos capaces de descubrir que los que sufren son portadores de esperanza, y que por su situación de sufrimiento claman por algo realmente nuevo.

 

 

POBREZA Y DESARROLLO HUMANO

Agencia Informativa y de Comunicaciones, AIC. La pobreza: urgente desafío. Cooperación. (Santiago, Chile), N° 8, junio, 1992. p, 1-11.

La frase «la gente es lo importante» resume la tesis central de todos los informes sobre desarrollo humano, según Mahbub Ul Haq.

Se analiza el informe 1992 del Programa de Las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) que examina el desarrollo humano dentro de un contexto internacional. El informe llega a cinco importantes conclusiones:

1.- El crecimiento económico no mejora automáticamente las vidas de las personas ni en sus propias naciones ni a escala internacional. La disparidad internacional en la actualidad, es de por lo menos 150 veces, habiéndose doblado en el curso de los últimos 30 años. El 20% más pobre de la población mundial tan sólo participa del 0,2% de los préstamos internacionales otorgados por la banca comercial, de1 1,3% de la inversión, del 1 % del comercio y del 1,4% de los ingresos internacionales.

En cuanto a tecnología y sistemas de información, los países del norte tienen sobre una base per cápita, nueve veces mas científicos y personal técnico, una razón de matrícula escolar terciaria casi cinco veces superior y 24 veces más en inversión de investigación tecnológica.

2.- Los países ricos y pobres compiten en el mercado internacional en calidad de socios desiguales.

El poder de negociación de los países en desarrollo en los mercados internacionales es muy débil y con frecuencia dependen de la exportación de productos primarios, que representan el 65% de países de Amérlca Latina. La debilidad del mercado también es evidente en su capacidad de atraer volúmenes suficientes de inversión extranjera directa.

3.- Los mercados globales no operan libremente. Esto, unido a su condición de socios desiguales, le cuesta a los países en desarrollo 500.000 millones de dólares anuales, o sea, 10 veces más de lo que reciben en ayuda exterior. Tan sólo el 7% del comercio mundial se encuentra en conformidad total con los principios del GATT.

4.- La comunidad mundial precisa de políticas establecidas para proveer de una red de seguridad social a las naciones pobres y a la gente pobre. El actual sistema de asistencia oficial para el desarrollo exhibe fallas notorias en numerosos aspectos.

5.- Los países industrializados y en desarrollo tienen la posibilidad de desarrollar un nuevo pacto internacional y de asegurar un desarrollo humano sostenido para todos, en un mundo pacífico. Se estima que es el momento de concertar un nuevo pacto internacional sobre desarrollo humano, el que debe colocar a las personas en primer lugar en las políticas nacionales y en la cooperación internacional. Se señalan los objetivos generales los costos de dicho pacto y se concluye que sólo a través de la cooperación, el mundo podrá alcanzar el desarrollo humano sostenible, la paz y la seguridad.

 

 

POBREZA Y DESARROLLO RURAL-AMERICA LATINA

Janvry, Alain de; Marsh. Robin; Runsten, David y otros. Una estrategia de desarrollo rural para combatir la pobreza en América Latina. Comercio Exterior. (México, D.F.), Vol. 42, N° 5, 1992. p. 474-476.

Los ajustes en la política económica, forzados en gran medida por la profunda crisis de los países de América Latina, han creado nuevas oportunidades para definir un programa eficaz de desarrollo agrícola y rural.

Se sostiene que la agricultura puede realmente desempeñar un papel preponderante para restablecer el crecimiento de las economías latinoamericanas y que ello permite ofrecer el marco para poner en marcha una nueva generación de programas de desarrollo rural viable que ayudarían a reducir de manera significativa la pobreza en el campo.

La pobreza rural se encuentra socialmente muy diferenciada y su dinámica es específica para cada grupo. Su principal determinante estructural es el acceso a los medios prductivos. La crisis económica ha afectado a los pobres del campo de manera muy selectiva, pues mientras algunas unidades familiares ocasionalmente se han beneficiado con los ajustes en los términos de intercambio, otras unidades subfamiliares y familias rurales sin tierra han resentido seriamente el incremento en los precios de los alimentos y la disminución de las oportunidades de empleo.

Se señala que la naturaleza diferenciada de la pobreza rural implica que no puede haber un único tipo de intervención para el desarrollo del sector.

Es necesario partir de mapas de pobreza rural para identificar los proyectos de desarrollo que puedan atacar los diversos factores que la causan, de acuerdo con los distintos grupos sociales en el campo.

 

Como la pobreza rural es diferenciada, los proyectos para combatirla deben tener un carácter participativo y descentralizado, y concebirse como procesos de aprendizaje.

Se estima que la continuidad y el fortalecimiento de los programas de desarrollo rural están entre los problemas fundamentales a que se enfrentan este tipo de acciones; por ello, resulta clave contar con inversiones en capital humano, acceso a medios productivos, un marco de política macroeconómica y sectorial que haga de la agricultura un sector económicamente rentable, modelos de desarrollo participativo, e incorporación social de la población objetivo, de tal manera que ésta pueda tener acceso al Estado en su propio beneficio.

La combinación de nuevos movimientos y procesos de redemocratización debe conducir a redefinir el desarrollo rural como un contrato social entre el Estado y las organizaciones de base, con el que se favorezca una división del trabajo que considere las ventajas comparativas de estas dos instituciones. No obstante, es claro que en la actualidad no existe una solución para la pobreza rural en América latina que provenga sólo de la agricultura. Es importante, por esta razón, redefinir el desarrollo rural dentro del ámbito regional y buscar fuentes de ingreso en actividades no agrícolas en las áreas rurales.

 

 

 

POBREZA Y DESARROLLO SOCIAL-AMERICA LATINA

Vío, Francisco; Wilson Ronald. América Latina: Fortalecimiento de la sociedad civil y superación de la pobreza. El Canelo. (Santiago, Chile), Año X, NQ 61, marzo, 1995. p. 34-37.

Se plantea que uno de los grandes retos para el siglo XXI es lograr que la mayoría de los gobiernos y la comunidad mundial trabajen por la superación de la pobreza y elaboren con las organizaciones populares estrategias viables para el desarrollo social. Los problemas atingentes son de tal magnitud que es difícil superarlos a través de políticas sectoriales o medidas asistenciales, es necesario un enfoque integrado. Se estima que el crecimiento económico con equidad, es una fórmula insuficiente y que la pobreza es éticamente inaceptable.

El mayor problema de la región es superar el estado de pobreza en que viven 196 millones de personas que representan el 46% de la población y los 93 millones de latinoamericanos que viven en estado de indigencia superando el 22%. Ante esta situación se hace cada vez más imperativo pasar de los equilibrios macroeconómicos a los equilibrios macrosociales para poder impulsar un real desarrollo social.

Se señala que el neoliberalismo promueve la mantención de un modelo que se demuestra ineficaz para solucionar los problemas reales de la gente, lo que impone la necesidad de realizar una transformación social que sea impulsada con los aportes de los principales actores del proceso social: los trabajadores, la sociedad civil organizada, el Estado y el empresariado.

La solución al problema de la pobreza debe partir del impulso y la creatividad de los mismos pobres. Es entre ellos donde está el germen verdadero de su propia superación. Todas las consideraciones técnicas, económicas y financieras son elementos que parten de la única premisa válida: los pobres son los sujetos de su propia acción y por lo tanto se debe apoyar con los medios adecuados desde el Estado o desde la empresa privada, todas las iniciativas tendentes a posibilitar la autosuperación de la pobreza, tales como, facilidades crediticias, asistencia y capacitación técnica y de gestión para microempresas, talleres laborales para iniciativas colectivas, reconocimiento de las diversas formas de economía informal, adecuación del sistema impositivo y subsidio en el pago de servicios.

Se enfatiza que las Organizaciones No Gubernamentales (ONGs) intentan contribuir al desarrollo social especialmente en el desafío que significa erradicar o mitigar la pobreza; respetar la pluralidad étnica, religiosa, política y social; apoyar la auto- promoción de los sectores populares; incentivar procesos educativos participativos y solidarios; comprometerse con el fortalecimiento de la democracia política y cambiar las estructuras económicas injustas.

Las ONGs poseen una capacidad técnica y profesional que las obliga a unir la eficiencia con la gestión. Para ellas no es contradictoria la eficiencia con la solidaridad. Es importante además, determinar que la identidad de las ONGs no debe ser entendida sólo desde una óptica subsidiaria o para-estatal, sino en su rol desde la sociedad civil, con una profunda raíz ciudadana.

La comunidad mundial ha logrado grandes consensos en los planos del desarrollo político y el crecimiento económico. El gran vacío se encuentra en el desarrollo social. Es allí donde la sociedad civil tiene una gran responsabilidad que cumplir con las aspiraciones de desarrollo y verdadera equidad.

 

 

POBREZA Y FAMILIA-CHILE

Alvarez M., María de la Luz. ¿Podemos hacer algo por las familias que viven en la pobreza? Familia (Santiago, Chile), N° 23, 1992. p. 51-55.

Siempre se habla de los pobres como un todo sin distinguir las diferencias que existen entre ellos. Este hecho se destaca, porque muchas veces se aplican políticas que no llegan precisamente a los más necesitados.

Se distinguen tres tipos de familias pobres: a) las pobres agudas, que son aquellas que han visto disminuir bruscamente su nivel de vida; b) las pobres, porque no pueden generar más ingresos y se desenvuelven bien dentro de sus escasos medios y c) las pobres crónicas, que son aquellas que mantienen una situación de pobreza de generación en generación y que no visualizan la forma cómo salir de este estado. Estas últimas son las más difíciles en cuanto a lograr algún cambio, pues están insertas en un mundo que es tangencial a la sociedad global y presentan patrones de conducta que las hace realmente, una subcultura dentro de la sociedad.

Se analizan las características más relevantes de las familias de pobreza crónica entre las que se señala:

- La estructura familiar constituida por un modelo de familia incompleta, es decir, madre con sus hijos. El inicio de esta familia normalmente ha sido un embarazo precoz y rara vez el padre se hace responsable del hijo y menos aún de la madre.

Tanto el padre como la madre, generalmente son personas que no han finalizado su ciclo educacional (sea Básico o Medio). De esta manera están muy limitados para entrar en el área laboral.

- Estas familias no cuentan con una educación religiosa que les permita ordenar su vida bajo normas éticas y morales que las ayuden a modificar las conductas que están contra la sociedad en general.

- En cuanto a la salud, cualquier deficiencia en este tipo de familia se ve mucho más castigado que en cualquier otra, pues no hay un sistema de seguridad social que la ayude.

- En el ámbito psicológico una de las características más comunes de los padres es la baja autoestima, las relaciones extrafamiliares son mínimas. Este aislamiento posiblemente sea una de las razones que impide sacarlas del estado de postración.

- Por último, está la falta de responsabilidad ante los compromisos. De esto deriva la incapacidad de ser exigente consigo mismo y con los hijos. Todo se justifica y nada se sanciona.

Se proponen como posibles acciones para sacar a la familia del nivel de pobreza crónica, un sistema educacional que oriente adecuadamente a los escolares y que derive, a quien le demuestre cierta incapacidad intelectual, a otro tipo de educación que le permita adquirir un oficio. De esta manera se evitaría la deserción escolar e indirectamente los embarazos precoces que implica el exceso del tiempo libre. Además se considera fundamental contar con un sistema de ayuda familiar en cada comuna, que cuente con profesionales capaces de orientar a los adolescentes, y familias jóvenes en su vida sexual y afectiva e impedir, de esta manera, que repitan el cuadro vivido por sus padres.

 

 

 

POBREZA Y MEDIO AMBIENTE-VENTAJAS COMPARATIVAS-AMÉRICA LATINA

Azqueta, Diego; Sotelsek, Daniel. Ventajas comparativas y explotación de los recursos ambientales. Revista de la CEPAL (Santiago, Chile), N° 68, agosto 1999, p. 115-134.

Se plantea que las actuales relaciones comerciales entre países subdesarrollados y desarrollados, fruto de una especialización apoyada en la dotación de recursos ambientales y naturales, difícilmente aportarán una solución a los problemas de la pobreza y la degradación ambiental. Sin embargo, una explotación más eficiente, más imaginativa y, en definitiva, más solidaria de estos recursos, podría contribuir en mucho mayor medida a la resolución de estos dos graves problemas. Para alcanzar eficiencia económica y social, en este caso, es preciso contar con la colaboración de los países adelantados, dado el carácter de bienes públicos de los recursos ambientales.