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Este documento ubica al trabajo de la Metodología de evaluación con perspectiva de género (GEM) del Programa de Apoyo a las Redes de Mujeres de la Asociación para el Progreso de las Comunicaciones (PARM APC) en el contexto general del desarrollo de los temas de género y TICs. Plantea problemáticas cruciales de las TICs relevantes para la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres en el actual contexto de globalización. Esta sección también presenta a APC y el análisis que hace el PARM APC de estos temas, así como nuestra aproximación al uso de las TICs para el desarrollo. TICs y globalizaciónLa Internet se ha convertido en una plataforma de comunicación extensa y poderosa, particularmente a partir de la convergencia entre los medios de comunicación existentes y las nuevas tecnologías de la comunicación. El acceso a Internet se ha incrementado a pesar de la continua exclusión de las comunidades marginadas y de muchas personas del mundo en desarrollo. Al mismo tiempo, ha sido objeto de creciente comercialización, apropiada y controlada por grandes corporaciones. Las nuevas tecnologías de la comunicación son vehículo de un proceso de globalización que tiene lugar en condiciones desiguales y que a menudo aumenta la desigualdad económica y social, al interior de los países y entre ellos. Al mismo tiempo estas nuevas tecnologías, en manos de personas y organizaciones que trabajan para la libertad y la justicia, pueden ser una poderosa herramienta para la resistencia, la movilización social y el desarrollo. TICs y desarrolloCon la convergencia de las TICs y el surgimiento de la llamada sociedad de la ‘información’ o ‘del conocimiento’, el conocimento y la información se han convertido en un factor determinante de nuestra vida económica, social y cultural. Por lo tanto, los medios de control de la producción y difusión de la información también se han tornado vitales. Los cambios sociales, políticos y económicos producidos por las nuevas tecnologías de la información y la comunicación han originado cambios en el pensamiento sobre el desarrollo. Los estrategas del desarrollo ven ahora la necesidad de que los países emergentes se adapten a las TICs como una forma de evitar una marginación mayor y también como una fuerza potencial para generar nuevas oportunidades de crecimiento económico y expandir los alcances de la democracia. Sin embargo, el acceso de las personas en el mundo en vías de desarrollo continúa siendo marginal debido a los altos costos de conexión, lo que resulta en su exclusión del sistema global emergente construido en torno de la información y el conocimiento. Las mujeres sufren particularmente esta marginación, puesto que la mayoría no cuenta con poder adquisitivo ni con acceso a los medios modernos de comunicación. El acceso a las TICs acaba demarcado entonces por las líneas divisorias tradicionales, lo que resulta en una desigualdad de acceso conocida como “división digital” o “exclusión digital”. Esta división se caracteriza por un alto nivel de acceso a las tecnologías, incluida la Internet, en determinados países desarrollados mientras que en países en vías de desarrollo la infraestructura es de bajo nivel por problemas de pobreza, falta de recursos, analfabetismo y bajos niveles de educación. El mensaje principal de las activistas en el movimiento de mujeres y feminista que trabajan en el campo de las TICs ha sido que las mujeres se encuentran en el rincón más marginado de la división digital. TICs e Igualdad de GéneroUna de las fortalezas del trabajo de APC en el uso de TICs para el cambio social es que incorpora una perspectiva de género en su abordaje. Este abordaje ha sido dirigido y desarrollado por el PARM APC. Nuestra aproximación al trabajo de género y TICs involucra una comprensión de las relaciones de poder en la sociedad. Este reconocimiento implica la toma de conciencia de las relaciones de poder desiguales entre hombres y mujeres, norte y sur, ámbito urbano y ámbito rural, conectados y no conectados – en comunidades locales, países soberanos y en la escala mundial. WNSP trabaja para transformar estas relaciones de desigualdad, con plena conciencia de que las TICs pueden ser usadas tanto para aumentar como para transformar las relaciones de poder disímiles. Parte del reconocimiento incluye tener conciencia de los límites de las TICs – que por sí mismas no pueden crear la igualdad de géneros ni poner fin a la pobreza, pero que pueden ser herramientas para la acción social y el cambio positivo. El PARM APC comenzó en 1993. Por entonces, se ajustaban los preparativos para la Cuarta Conferencia Internacional sobre la Mujer. El PARM APC, junto con otras redes pioneras de mujeres dedicadas a la información y la comunicación, preparó una serie de actividades dirigidas a plantear preguntas sobre acceso básico y conectividad y a despertar conciencia sobre la importancia de que las mujeres se involucren con las TICs. Cuando se llevó a cabo la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer en Pekín, 1995, diversas organizaciones de mujeres lideradas por el PARM APC no sólo capacitaban a mujeres en el uso del correo electrónico e Internet, sino también concientizaron sobre la urgencia de ampliar las preocupaciones sobre medios y comunicación para incluir las nuevas TICs y la participación de las mujeres en las decisiones acerca del diseño y despliegue de esas tecnologías. Las organizaciones de mujeres hicieron un llamado mundial a una mayor participación de las mujeres y ciudadanos en las negociaciones relacionadas con el futuro de la industria de la información y las comunicaciones y la distribución internacional de la Internet. La Plataforma de Acción de Pekín respondió, en parte, a este llamado a través de resoluciones que declaran la necesidad de que las mujeres refuercen sus habilidades, conocimientos y acceso a la tecnología de la información. También reconoce la necesidad de que las mujeres se involucren en la toma de decisiones respecto del desarrollo de estas nuevas tecnologías a fin de participar de manera plena en su crecimiento e impacto. Centra su atención en el crecimiento de la participación y acceso de las mujeres a la expresión y la toma de decisiones en los medios y las tecnologías de la información y comunicación para superar los estereotipos negativos de la mujer y alentar la presentación de imágenes más ecuánimes, no estereotipadas y diversas de la mujer en todos los medios. Tal como fuera señalado en el informe de la evaluación de cinco años de implementación de la Plataforma de Acción de Pekín, las diferencias y disparidades de género resultaron ignoradas en las políticas y programas de desarrollo y divulgación de mejores tecnologías. Como consecuencia, los avances tecnológicos han beneficiado menos a las mujeres y les han traído mayores desventajas. Por lo tanto, es necesario que las mujeres se involucren activamente en la definición, diseño y desarrollo de nuevas tecnologías. En caso contrario, la revolución de la información dejará de lado a la mujer o podrá producir efectos adversos en su vida. Las conclusiones de esta evaluación de cinco años recomendó explorar e implementar más acciones e iniciativas para evitar nuevas formas de exclusión y asegurar que las mujeres y las niñas gocen de igualdad de acceso y oportunidades respecto de los desarrollos de la ciencia y la tecnología. El abordaje de género del PARM APC en el uso de TICs para el desarrollo y la justicia social Por lo general, la expresión TIC es utilizada para abarcar las innovaciones tecnológicas y la convergencia de información y comunicación que está transformando nuestro mundo en la así llamada sociedad de información y conocimiento. Definimos las TICs como el conjunto de innovaciones en microelectrónica, computación (hardware y software), telecomunicaciones y optoelectrónica —microprocesadores, semiconductores, fibra óptica que permite el procesamiento y almacenamiento de enorme cantidad de información, junto con su rápida distribución a través de redes de comunicación. La vinculación de equipos de computación que se comunican entre sí ha creado sistemas de información en red sobre la base de un protocolo común. Esto ha alterado de manera radical el acceso a la información y la estructura de la comunicación, extendiendo los alcances de las redes a muchas partes del mundo. En APC definimos a las TICs como tecnologías y herramientas que las personas usan para compartir, distribuir y reunir información, y para comunicarse unas con otras, de a una o en grupo, mediante el uso de computadoras y redes de computadoras interconectadas. Son medios que utilizan las telecomunicaciones y la tecnología informática al mismo tiempo. ¿Contribuyen las TICs a la igualdad de género y al empoderamiento de la mujer?El movimiento de mujeres fue uno de los primeros en crear y dirigir sus propios espacios de trabajo y comunidades en línea. Allí donde las grandes corporaciones y los intereses del Estado controlaban los medios principales, Internet proporcionó a las mujeres una oportunidad para publicar información, noticias y análisis en torno de la mujer y desde una perspectiva de género. En años recientes, hemos visto mujeres que publican sus propios diarios y emiten sus programas de radio y televisión. Aunque un número mayor de mujeres usa ahora nuevas tecnologías de la comunicación e Internet en su trabajo, los problemas identificados hace cinco años siguen siendo críticos para la mayoría. Al mismo tiempo, el ritmo actual de la globalización produce nuevos desafíos e impactos que necesitamos considerar respecto de la igualdad de géneros. En consecuencia, las organizaciones de mujeres, lideradas por aquellas involucradas de un modo más directo con la comunicación, han desarrollado una militancia y propuestas políticas que responden a estos nuevos desafíos y trazan una visión más integral del compromiso de las mujeres con las TICs. En la defensa de la integración de una perspectiva de género en las TICs y el desarrollo que ha hecho el PARM durante los últimos 8 años, hemos identificado muchas cuestiones críticas. Creemos que para lograr la igualdad de género, las siguientes son las principales. El acceso y control de las mujeres sobre las TICs no es igual al de los hombres. Cuando consideramos la forma en que las TICs están distribuidas entre mujeres y hombres (la distribución ‘de género’) es importante observar la diferencia entre acceso y control. El acceso es la oportunidad de hacer uso de las TICs, lo cual significa no sólo tecnología, sino también información y conocimiento. El control se refiere al poder de decidir cómo se usan las TICs y quién accede a ellas. El acceso de las mujeres a las TICs y su control de ellas (o ausencia de control) depende de muchos factores. La discriminación de género en el trabajo y la educación, la clase social, el analfabetismo, la ubicación geográfica (norte o sur, urbana o rural) influyen sobre el hecho de que la gran mayoría de las mujeres del mundo no tenga acceso a las TICs ni a ninguna otra clase de sistema de comunicación moderno, ni vayan a tenerlo en su vida. Es lógico deducir que a medida que la dinámica de la información acelera su migración a la Internet, las personas sin acceso estarán sujetas a una mayor exclusión. Pero también hay voces que sostienen que la conectividad en sí misma no lo es todo, y que el conocimiento del manejo es tanto o más importante que el acceso. Los programas de desarrollo de TICs que se concentran excesivamente en el acceso a la tecnología y las fuentes de información han recibido críticas, argumentando que no es suficiente proporcionar computadoras y modems a las mujeres para que resuelvan sus problemas de desarrollo. Educación, capacitación y desarrollo de habilidades La educación, la capacitación y el desarrollo de habilidades son cruciales para las intervenciones de TICs. Los índices de analfabetismo de las mujeres en los países en vías de desarrollo son mucho mayores que los de los hombres. Los métodos de capacitación suelen ser ‘ad-hoc,’ ajenos y no adaptados a las necesidades de la mujer. Las prácticas de aprendizaje de la mujer deberían extenderse también a las niñas y contemplar especificidades de género (crear una capacitación específica para mujeres, brindar apoyo continuo a la usuaria y tutorías allí donde las mujeres viven), así como profundizarlas (para la mujer como usuaria, técnica y creadora de políticas y cambios).
Más aún, los programas de capacitación para mujeres deberían centrarse no sólo en el uso de la tecnología y el software, sino también en como encontrar, manejar, producir y difundir información, y cómo desarrollar políticas y estrategias para intervenir con eficacia en este nuevo medio y hacer uso de él. Otras preocupaciones fundamentales son el analfabetismo y el idioma como obstáculos para el acceso a la información, la necesidad de derribar las barreras culturales y de género que dificultan el acceso de las mujeres a carreras tecnológicas, y el diseño de software, que con frecuencia no responde a las necesidades de las mujeres y niñas.
En la industria de las TICs, el trabajo muestra una alta segregación sexual. Las mujeres ocupan, en mayoría desproporcionada, los puestos peor pagados y menos seguros. La dimensión de género de las TICs también afecta el trabajo a distancia, la jornada flexible y el trabajo en casa, donde las mujeres tienen pocos derechos, pagas mínimas y ninguna seguridad social o de salud. El trabajo asalariado fuera (o dentro) de casa como resultado de las nuevas tecnologías no trae aparejado un cambio en la división familiar del trabajo. Los hombres continúan evitando las tareas domésticas y las mujeres deben soportar una doble o triple carga. Las condiciones laborales precarias, las largas horas y rutinas de trabajo monótonas asociadas con las TICs suelen ser perjudiciales para la salud de la mujer. Los cambios tecnológicos afectan al trabajo femenino en cantidad y calidad. Los beneficios aportados al empleo por las nuevas tecnologías llegan junto con mayores costos para la salud y el medio ambiente. Las problemáticas de empleo relacionadas con mujeres que trabajan con tecnologías se relacionan con los términos contractuales, la intensificación de la carga laboral, salarios, salud y seguridad. (Tomado de Women Encounter Technology, citado en el documento del PARM APC – “Gender and Information and Communication Technology: Towards an Analytical Framework”)En promedio, la mujer recibe un 30 – 40% menos de paga que el hombre por un trabajo similar.
En la India, las mujeres han aumentado en un 27 % su participación en la industria de software. En la década de 1990, miles de mujeres obtuvieron empleo en el sector de procesamiento de datos en el Caribe y otros países.
¿Qué contenidos predominan en Internet y los nuevos medios? ¿Quién lo crea? ¿Cuál es su tendencia cultural? ¿Reflejan adecuadamente los puntos de vista, conocimientos e intereses de la mujer? ¿Cómo son representadas las mujeres? Estas son algunas de las preguntas que surgen respecto de los contenidos, ya sea en espacios de Internet, video juegos o realidad virtual. Los puntos de vista, conocimientos e intereses de la mujer no estarán adecuadamente representados mientras predominen los estereotipos, incluso en Internet. Algunas de estas preocupaciones son una extensión de las formuladas previamente con relación al sexismo y cómo se muestra a la mujer en los medios. Pero también se relacionan con un rango más amplio de problemáticas, como la necesidad de las mujeres de sistematizar y desarrollar sus propios conocimientos y perspectivas y asegurarse de que queden reflejados en estos espacios. El predominio de contenidos en idioma inglés, por lo general provenientes de países del Norte, es también una preocupación mayor planteada por las organizaciones de mujeres. Las barreras idiomáticas para el acceso a la información requieren el desarrollo de aplicaciones como herramientas y bases de datos multilingües, interfases para alfabetos no latinos, interfases gráficas para mujeres analfabetas y programas de traducción automática. Poder y toma de decisionesAunque las mujeres acceden en número cada vez mayor a empleos y a la capacitación en TICs, lo mismo no se comprueba respecto de su acceso a la toma de decisiones y al control de los recursos. Tanto en el nivel mundial como nacional, las mujeres están sub-representadas en todas las estructuras de decisión en el ámbito de las TICs, incluyendo las instituciones reguladoras, los ministerios responsables y las juntas y los directorios de las compañías privadas dedicadas a las TICs. Un problema es que tanto en el nivel mundial como en el nacional, la toma de decisiones sobre TICs suele ser tratada como un área puramente técnica (para hombres expertos) donde los puntos de vista de la sociedad civil no tienen mucha entrada. La desregulación y la privatización de la industria de las telecomunicaciones también favorece que la toma de decisiones del sector esté cada vez menos sujeta al control ciudadano y de las comunidades locales, lo cual ahonda aún más el problema. La representación es importante para crear las condiciones y regulaciones que permitan a las mujeres maximizar sus posibilidades de beneficiarse de las TICs y asegurarse el control de las instituciones que son responsables del desarrollo de políticas de TICs. Esto es importante en varios ámbitos. Privacidad y seguridadLa privacidad, la seguridad y los derechos de Internet constituyen otra área temática importante para la mujer. Incluye disponer de espacios en línea seguros donde las mujeres se sientan a resguardo de acosos, disfruten de libertad de expresión, de privacidad en la comunicación y de protección frente al ‘espionaje electrónico’. También incluye la sanción de legislación referente a las TICs cuando puedan resultar amenazados los derechos humanos. Mientras muchas mujeres en los países en vías de desarrollo están lidiando con temas básicos de acceso e infraestructura de Internet, muchos países del Norte globalizado están definiendo el marco básico de derechos de uso y gobierno de Internet. Uno de los aspectos democratizadores más importantes de Internet, a menudo soslayado, ha sido la creación de espacios en línea privados. La Internet brinda la oportunidad de que tales espacios se desarrollen más allá de las fronteras nacionales. Al permitir que sectores oprimidos compartan experiencias y que personas que viven bajo regímenes no democráticos se comuniquen en forma segura y privada, la Internet contribuye a la superación de la opresión y la explotación. APC ha cumplido un papel importante en la utilización de este aspecto de la Internet para el desarrollo de la democracia, particularmente en su trabajo de oposición a la discriminación de género. De todos modos, diversos gobiernos y estados del mundo comienzan a declarar que debe ponerse fin a la comunicación privada que existe en Internet. Se está preparando legislación, como la Regulación de los Poderes de Investigación (RIP) del Reino Unido y el Acta de Escucha de Japón, junto con recursos técnicos para permitir que el Estado intercepte y controle la comunicación privada por Internet. También se están poniendo en marcha acuerdos internacionales para combatir la “ciberdelincuencia” mediante la intercepción de la correspondencia electrónica privada. Para muchos de los estados involucrados, la democracia es en sí misma un crimen. Estas pretensiones recibieron un nuevo impulso luego de los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001. En nombre de la “guerra contra el terrorismo” se amenazan seriamente los derechos fundamentales a la privacidad. Maniobras recientes del gobierno de los Estados Unidos y algunos países europeos tienen el efecto de destruir la democracia diciendo defenderla contra el terrorismo y la ciberdelincuencia. Disponen medidas de vigilancia inaceptables contra el público general que pueden ser fácilmente eludidas por terroristas y criminales. Otra justificación para interceptar las comunicaciones por Internet frecuentemente esgrimida ante el público es la necesidad de combatir la explotación sexual de la mujer, y particularmente de las niñas, y combatir las actividades de grupos racistas. Pero es justamente la creación de espacios privados donde las víctimas de abusos pueden conversar entre sí y con otras personas en quienes confían, lo que se ha manifestado como una de las armas más importantes contra la explotación sexual y la opresión racial. Los grupos de usuarios activistas en estas temáticas, que con frecuencia operan en redes miembro de APC, han abierto muchos espacios de este tipo en Internet. APC apoya los derechos de sus miembros y usuarias a crear áreas de discusión y debate privadas y libres de control y vigilancia. Creemos que este es un requisito básico de la democracia, particularmente esencial para fortalecer a los sectores explotados y victimizados de la sociedad. Trabajamos con nuestras organizaciones miembro y otros grupos de la sociedad civil para defender la privacidad de la correspondencia de nuestras comunidades de Internet. Tráfico de mujeres, pornografía y censuraEl uso de Internet para perpetuar la violencia contra la mujer y como plataforma para discursos y opiniones racistas (u otras formas de explotación o comportamiento ofensivo) preocupa a todos, particularmente a las mujeres. Las organizaciones que trabajan sobre el tráfico de mujeres han llamado la atención hace mucho sobre el impacto de Internet en el tráfico de mujeres y niñas y en la proliferación de la pornografía. Al mismo tiempo que reconocen la realidad de que los traficantes y vendedores de pornografía se han desplazado a Internet, las organizaciones de mujeres también son conscientes del dilema de recurrir a la acción gubernamental en contra de esto. El uso de Internet para la pornografía, la explotación sexual y el odio racial es un tema particularmente delicado. Uno de los debates más acalorados en el área de los derechos de Internet es el que se relaciona con la libertad de expresión y la censura. La creciente presencia de la pornografía en Internet ha sido utilizada como argumento en favor de la necesidad de políticas de contenido más estrictas. Ha habido propuestas para desarrollar tecnologías que no sólo filtren contenidos sino que también rastreen a los creadores y clientes de los sitios pornográficos. Hay quienes argumentan que esto constituye una violación de los derechos de las mujeres y debería ser controlado. Pero muchas mujeres sienten que proponer el control de estas áreas constituye una invitación a la censura que fácilmente puede extenderse hasta limitar otras formas de libertad de expresión. El problema es que gran parte de esta legislación se presta a una interpretación amplia en cuanto a lo que el Estado puede considerar “perjudicial” o “ilegal”. Combinada con la alarmante tendencia a la cooperación y colaboración entre servicios de seguridad estatales cuyo propósito primario es compartir la información reunida mediante la vigilancia de Internet (y otras herramientas de comunicación), las implicancias para los derechos humanos son obvias. Nadie ha sido capaz de ofrecer alternativas concretas para satisfacer las diversas necesidades y demandas de la situación presente. Lo que queda claro y debe ser una prioridad es que las mujeres deben estar informadas e involucrarse en las discusiones y debates que tienen lugar en torno a la manifestación de estas tendencias. Conectarse: dar un uso estratégico a las TICsEn muchas ocasiones los miembros de APC fueron los primeros proveedores de Internet en sus países. En la actualidad nuestra red continúa siendo pionera en el uso práctico y relevante de las TICs en la sociedad civil, especialmente en los países en desarrollo. APC es una entidad que promueve en el nivel internacional el compromiso de la sociedad civil con las TICs y las cuestiones relacionadas con las mismas . Tratamos temas tanto operacionales como de políticas y aportamos experiencias prácticas en los contextos nacional e internacional. El PARM APC facilita el uso estratégico de las TICs en apoyo a las acciones y las agendas de las mujeres, a convocar la atención sobre temas que preocupan a las mujeres, reforzar las campañas de solidaridad, reforzar las actividades de red tradicionales y defender los derechos de las mujeres a participar igualitariamente en la vida cívica y pública. Esto conlleva trabajar con las mujeres y sus organizaciones para integrar el uso de TICs de manera tal que fortalezcan sus capacidades, incrementen el flujo de información dentro de sus organizaciones y alienten a las miembros individuales en la realización de su trabajo y la mejora de la capacidad de su organización para alcanzar sus objetivos estratégicos. El uso estratégico también implica conjugar información con la tecnología de la comunicación para transformarla en conocimiento que pueda ser comunicado a una comunidad internacional amplia, a fin de promover el desarrollo de culturas basadas en valores de igualdad, libertad y justicia, incluyendo la igualdad de género. El Derecho a la ComunicaciónNo caben dudas de que la militancia en favor de un nuevo entorno de información y comunicación debe integrar plenamente las preocupaciones de género y el avance de las mujeres. El desafío consiste en asegurar que los individuos, comunidades, naciones y la comunidad internacional tengan acceso y puedan usar efectivamente la información y conocimientos que necesitan para responder a los desafíos de su desarrollo y para mejorar sus vidas. El núcleo central de este nuevo entorno es la democratización del acceso a la información, las instalaciones de comunicaciones y los recursos tecnológicos.Hace cincuenta años, la Declaración Universal de los Derechos Humanos reconoció el derecho a la información como uno de los derechos humanos fundamentales. La afirmación de este derecho se ha vuelto más urgente en momentos en que el avance tecnológico en la producción de información y conocimiento está reformando la organización de nuestras sociedades. Igualmente importante es la lucha por el reconocimiento de que el derecho a la comunicación es un derecho humano fundamental. El ejercicio de nuestras libertades democráticas y la participación plena e igualitaria en el actual desarrollo económico constituye la base de la afirmación de nuestro derecho a la información y la comunicación. Dentro de este contexto se insertan los derechos de las mujeres a un acceso democrático e igualitario a las tecnologías de la información y de la comunicación. El derecho a la comunicación es opuesto a la actual estructura de propiedad hegemónica de las cadenas de información nacionales y mundiales. La militancia en su favor va encontrando rápido apoyo en la sociedad civil que no tiene voz en los acuerdos nacionales e internacionales sobre legislación de recursos tecnológicos e información. Los derechos relacionados con el acceso y el uso de la Internet y la infraestructura de la comunicación electrónica permiten que las personas comunes hagan oír sus voces. Internet ha permitido que las voces de ciudadanos y ciudadanas comunes y organizaciones que carecen de recursos financieros puedan ser escuchadas. Con más de 200 millones de usuarios y usuarias en todo el mundo y una estimación de 1000 millones para 2005, Internet provee un ámbito público único donde las decisiones que afectan la vida de los pueblos pueden ser libremente consideradas y debatidas. Permite que pequeños grupos e individuos, hombres y mujeres, que estaban aislados unos de otros, ahora se comuniquen, formen redes, compartan información y preparen acciones en forma antes impensada. Las TICs deben estar al alcance de todos a un costo razonable, y el desarrollo de la infraestructura debe asegurar que los grupos marginados no sumen más desventajas. Estos deberían ser los puntos de partida estratégicos para todas aquellas personas comprometidas con la igualdad de género y la transformación social. En un mundo globalizado donde se socavan continuamente las organizaciones democráticas locales, Internet proporciona un medio esencial para defender y expandir la participación democrática. Internet y las TICs pueden ser utilizadas para reforzar la diversidad y proporcionar una plataforma para una multitud de voces, un pluralismo de ideas y opiniones, y un lugar para el intercambio cultural. Pero esto sólo podrá ser verdad si los desarrollos son guiados por el deseo de preservar y reforzar la diversidad lingüística local y regional, y si la sociedad civil tiene voz en la formación de políticas que regulan el control y la propiedad de Internet. (Visita el sitio de Derechos de Internet de APC: www.apc.org)
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