de Amsterdam de la Unión Europea, reafirma explícitamente la igualdad entre
hombres y mujeres como objetivo clave de la Comunidad y declara que
impulsará en todas sus actuaciones el fomento de la igualdad de oportunidades
entre hombres y mujeres. Si bien las políticas de género o políticas de igualdad
de oportunidades suelen ser diferentes en cada lugar, el objetivo último de las
mismas es permitir que ambos sexos tengan las mismas oportunidades de
participación en el ámbito laboral, educativo, cultural, político y en la vida social
en general.
•
Transversalidad de las políticas de género o Mainstreaming: La
perspectiva del género implica tener formas de hacer y miradas diferentes en el
momento de elaborar y aplicar las políticas municipales, tanto las dirigidas a los
hombres como a las mujeres, con sus necesidades diferenciales. Este tipo de
políticas han de ser desarrolladas transversalmente para poder dar respuesta a
las necesidades y demandas de las mujeres, desde todas las áreas de
actuación municipal, a través de políticas de Igualdad de Oportunidades. La
Comisión Europea define este concepto de “Gender Mainstreaming” como la
necesidad de revisar la supuesta neutralidad de las políticas y de las prácticas
administrativas y gerenciales desde la consideración sistemática de las
distintas situaciones, intereses, necesidades de las mujeres y de los hombres y
ello desde cada una de las fases y mecanismos existentes para su
planificación, diseño, ejecución y evaluación.
•
La idoneidad de los municipios como espacios de relación y cohesión
social: La voluntad de garantizar la plena ciudadanía e igualdad en las
diversas facetas de la vida social es una meta en la que la administración local
tiene un papel central. El concepto de ciudadanía va directamente ligado al
concepto de ciudad y éste al de la administración local, pues la verdadera
ciudadanía implica ser miembro de pleno derecho de una comunidad.
La igualdad no se podrá conseguir sin poner en marcha un conjunto de
cambios cercanos a la vida diaria de las personas y, por lo tanto, cercanos
a su territorio. En el marco de las ciudades es dónde se suele encontrar la
concreción de los derechos y de la capacidad de la acción colectiva, en
temas como la lucha contra la pobreza creciente de las mujeres, contra la
violencia, contra el desempleo, contra la falta de recursos dirigidos a las
personas cuyo cuidado recae sobre las mujeres, etc. La administración
local puede, debe promover y dar soporte a las distintas formas de
participación colectiva, en las que las ciudadanas se hagan cargo de la
parte de responsabilidad que les corresponde en la organización de los
espacios comunes, de las formas de vida y de los vínculos de solidaridad.
Tradicionalmente y de manera generalizada, la organización de la vida
diaria no ha tenido en cuenta a las mujeres, ni sus trabajos, ni sus
demandas y espacios; las ciudades no han estado pensadas para las
mujeres ni por las mujeres, ni se ha contado con sus necesidades y su
experiencia.
La situación política, económica y social de las mujeres en países de la
Unión Europea y América Latina aconseja desarrollar un proyecto de tales
características.