Mujeres y violencia: una realidad contra sus derechos y su dignidad
Por: Lucero Baena
Es una realidad innegable que la violencia en la familia, particularmente
la ejercida contra menores y mujeres, existe en un alto porcentaje. Cifras proporcionadas
por la Organización de las Naciones Unidas, a través del UNIFEM (Fondo de Desarrollo
de Naciones Unidas para la Mujer, el cual se encarga de la protección de los
derechos humanos de las mujeres) revelan que el 65% de las mujeres a nivel mundial
sufren este problema y que consecuentemente se repite de madres a hijos.
La violencia contra la mujer constituye una violación a los
derechos humanos y a las libertades individuales. Es una ofensa a la dignidad
humana y una manifestación de las relaciones de poder históricamente desiguales
entre hombres y mujeres.
Es violencia contra la mujer, todo acto de violencia basado
en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un
daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, así como las
amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad,
tanto si se produce en la vida pública como en la privada.
La diferencia entre este tipo de violencia y otras formas de
agresión y coerción estriba en que en este caso el factor de riesgo o vulnerabilidad
es el solo hecho de ser mujer.
La violación de los derechos humanos se relaciona en forma
directa con la distribución desigual del poder y la autoridad. Así, los grupos
más débiles resultan los más agredidos. De hecho, la conducta violenta, entendida
como el uso de la fuerza para la resolución de conflictos interpersonales, se
hace posible en un contexto de desequilibrio de poder, permanente o momentáneo.
En el caso de la familia, son los menores, los ancianos, los
incapacitados y las mujeres quienes más sufren agravios y se ven expuestos al
fenómeno conocido como "violencia familiar", "violencia intrafamiliar", "violencia
hogareña", "violencia doméstica", problema muy relacionado con la práctica de
lo que en México conocemos como "machismo".
La eliminación de la violencia contra la mujer es condición
indispensable para su desarrollo individual y social y su plena e igualitaria
participación en todas las esferas de la vida.
