Abril-Mayo, 2002 

Boletín Nº 25 

 CAMPAÑA INTERNACIONAL
 Cara a Cara
 
 Federación de Planificación Familiar de España
 www.fpfe.org
   

LA FPFE DENUNCIA LA AUSENCIA DE UNA POLÍTICA DE COOPERACIÓN ESPAÑOLA SOBRE SALUD SEXUAL Y REPRODUCTIVA.

El Informe paralelo sobre la política española de cooperación en materia de Salud Sexual y Reproductiva demuestra el incumplimiento de los compromisos internacionales del Ejecutivo.


"Cada minuto de cada día una mujer muere en el mundo por causas relacionadas con el embarazo. 130 millones de niñas y mujeres han sufrido alguna clase de mutilación genital, y otros dos millones más corren el riesgo de sufrir esta práctica cada año".

Estos dos ejemplos no parecen ser un argumento de peso suficiente para que el Gobierno español contemple la necesidad de articular una política específica sobre Salud Sexual y Reproductiva (SSR) dentro del marco de la Cooperación. Es más, todo nos conduce a pensar que "esta posición" va a seguir siendo una constante a raíz de las últimas declaraciones del Secretario de Estado para la Cooperación, quien al ser preguntado por un grupo de periodistas sobre la Ayuda Oficial al Desarrollo española en materia de SSR contestó que "esa ayuda no es prioritaria para España: lo prioritario es el fortalecimiento institucional, la educación, el medio ambiente y la protección del patrimonio".

 

Ante las declaraciones de Miguel Angel Cortés, podemos afirmar que desde la Agencia Española de Cooperación parece ignorarse el estrecho vínculo existente entre la salud sexual y reproductiva y el desarrollo de los pueblos, tal y como quedó avalado en la Conferencia sobre Población y Desarrollo de El Cairo en 1994, donde 178 países, entre ellos España, se comprometieron a destinar recursos concretos a SSR, (la cantidad estimada corresponde al 4% de la AOD). Por otra parte, también parece ignorar el Secretario de Estado de Cooperación, que las cuestiones de población se reconocieron oficialmente en 1995, y que una de las prioridades sectoriales que menciona la Ley de Cooperación de 1998 es "la necesidad de facilitar servicios sociales básicos" entre los que se incluyen "la población y la salud reproductiva". Asimismo, el primer Plan Director para la Cooperación al Desarrollo (1999-2002) menciona explícitamente los objetivos de la Conferencia de El Cairo sobre Población y Desarrollo, entre los que  se incluyen claramente "la población y la salud reproductiva".

 

"Esta amnesia gubernamental" nos lleva a concluir que el Gobierno español no sólo no cree en la Ley de Cooperación ni en sus objetivos, sino que rechaza de plano todo lo que refiere a la salud sexual y reproductiva, ignorando los compromisos internacionales y nacionales que en su momento adquirió nuestro país.

 

AOD destinada a Salud Reproductiva

 

Al observar los porcentajes de AOD destinada a SSR, corroboramos las afirmaciones que hemos venido sosteniendo anteriormente. En primer lugar, tenemos que señalar que si ya la AOD destinada SSR es relativamente baja, ésta roza lo simbólico si advertimos que existe una clara confusión entre los representantes de la Administración en lo que respecta a la definición de asistencia a la población y SSR. Es decir, el Gobierno tiende a definir todos los programas del sector social como relativos a la población, lo que dificulta la distinción entre políticas y gastos vinculados más estrechamente a la salud reproductiva. Por todo lo cual, las tendencias en la asistencia sobre SSR son difíciles de evaluar y sobre todo de cuantificar.

 

Evolución de totales de AOD para salud sexual y reproductiva en millones de pesetas - Gráfico

 

Aún así se estima que en 1999 la ayuda destinada a población y salud reproductiva ascendía a 1.039 millones de pesetas, o lo que es lo mismo, el 0'49% de la AOD española total, lo que está lejos del 4% de AOD estimado por la Conferencia de El Cairo, y lejos también de la media de los miembros del CAD, que se sitúa en el 2% de la AOD. Estas cifras aportadas resultan si cabe todavía más críticas si analizamos la evolución que la AOD destinada a SSR ha ido experimentando desde 1995, para darnos cuenta de que en estos momentos, y después de una fuerte caída, apenas se ha superado la cantidad aportada en 1995. Una cantidad que ya fue considerada en su momento como "bastante baja".

 

Ayuda Oficial Española en materia de salud sexual y reproductiva por sectores (1995-1998) - Gráfico

 

La distribución de la Ayuda

 

La AOD española en materia de SSR se distribuye a través de tres canales principales: Ayuda bilateral y multilateral, subvenciones a ONGs y ayuda descentralizada. La primera, bilateral y multilateral, fue en 1995 de 672 millones de pesetas. Cuatro años después, en 1999, la cantidad destinada a SSR ha sido de 521 millones de pesetas. Llegados a este punto, resulta cuando menos paradójico que España todavía no haya sido capaz de alcanzar los niveles de AOD destinados a SSR que se registraron un año después de la Cumbre de El Cairo.

 

Por otra parte, incumpliendo una vez más otra de las recomendaciones aceptadas internacionalmente, España eligió como países receptores de su AOD en SSR a países fundamentalmente latinoamericanos y no al grupo de países que se consideran como Menos Desarrollados, y en principio, receptores preferentes de la Ayuda.

 

Asimismo, y si bien España está financiando a varias organismos multilaterales dedicados a la SSR, los importes siguen siendo bajos. En este sentido, el Fondo de Población de Naciones Unidas (FNUAP), la agencia más importante dedicada a temas de Población y SSR, sólo recibió en el año 2000, 499.000 $.

 

Con respecto a las ONGD tenemos que señalar que las cantidades asignadas, han sido bastante irregulares, siendo la media resultante en el periodo comprendido entre 1995 y 1997 de unos 350 millones de pesetas. Una media que entra en clara contradicción con la opinión generalizada de la sociedad civil española cada vez más partidaria de incrementar el gasto en cooperación internacional.

 

Por último tenemos que decir que la financiación descentralizada, gobiernos autonómicos y municipales, ha sido bastante estable en el período de 1995 a 1998, con cantidades que se sitúan entre los 140 y los 195 millones de pesetas.

 

Cooperación española en materia de VIH/SIDA

 

Según el último informe de Naciones Unidas, 40 millones de personas viven con el VIH/SIDA en el mundo, sin embargo, la Administración española no ha desarrollado una estrategia  específica para la lucha contra la epidemia dentro de la política de cooperación al desarrollo. La falta de postura oficial al respecto nos hace pensar que no existe la voluntad de diseñar una estrategia específica de acción en este campo.

 

En el ámbito de la ayuda bilateral, los proyectos para combatir el VIH/SIDA siguen siendo muy escasos, hasta tal punto que desde 1995, tan sólo cuatro países se han beneficiado de acuerdos bilaterales en materia de VIH/SIDA con España.

 

Pese a que nuestro país es más activo en el campo del VIH/SIDA que en otros ámbitos de la Salud Reproductiva, las aportaciones totales multilaterales siguen siendo modestas. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) recibió por parte española en el año 2000, 250 millones de pesetas para proyectos de lucha contra el SIDA, y ONUSIDA y la OMS apenas obtuvieron 60 y 24 millones respectivamente en 1999.

 

Con respecto a las ONGD, las aportaciones de la AECI han fluctuado mucho a lo largo del tiempo, llegando incluso a suprimirse en 1999, y experimentando una subida destacada en el año 2000 hasta los 234 millones de pesetas. Este drástico cambio se debió a que fue el primer año que se abrió una línea sobre SIDA en la convocatoria de ONGD.

 

En relación a los fondos autonómicos y locales, y aunque representan cantidades modestas, se viene produciendo una tendencia alcista en los últimos cinco años: de 36.100.000 millones de pesetas en 1996 se han multiplicado casi por tres hasta alcanzar los 107.400.000 en 1999.

 

Conclusiones - Observatorio CAD

 

Para la Federación de Planificación Familiar la realidad de la AOD en SSR  evidencia la necesidad de un cambio. La Salud Sexual y Reproductiva de miles de mujeres no puede seguir siendo ignorada, más ahora cuando la vulneración más grave de los derechos sexuales y reproductivos está traspasando nuestras fronteras. Los casos de mutilación genital femenina y los matrimonios forzosos de adolescentes son sólo algunas de las múltiples realidades presentes hoy en nuestro país. Unas situaciones ante las que el Gobierno español no puede cerrar los ojos, por todo ello la FPFE pide a la Administración española que tenga en cuenta las recomendaciones finales de este informe.

 

Recomendaciones  - Observatorio CAD

 

·        Incrementar el presupuesto global de ayuda al desarrollo para alcanzar el objetivo del 0’35% del PNB (PNB) para Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) en el 2002.

·        Introducir nuevas y más profundas reformas en la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI) para llevar a cabo de forma eficaz las políticas de cooperación españolas.

·        Destinar un mayor porcentaje de las ayudas a los países más pobres en el contexto de la reducción del número de países receptores.

·        Proporcionar una definición más clara y específica de los conceptos y elementos de la Salud Sexual y Reproductiva (SSR), basándose en el lenguaje específico del Programa de Acción de la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo (CIPD), El Cairo, 1994.

·        Incrementar las cantidades de ayuda a ONG y priorizar los proyectos de Salud Sexual y Reproductiva.

·        Establecer una política clara y específica sobre el VIH/SIDA, incrementando en coherencia la contribución a este capítulo

·        Considerar las iniciativas parlamentarias en el campo de la salud sexual y reproductiva y la cooperación al desarrollo.

·        Incrementar la contribución al Fondo de Población de Naciones Unidas (FNUAP) y empezar a financiar a la Federación Internacional de Planificación Familiar y a la Federación de Planificación Familiar de España (FPFE).

28 DE MAYO: DIA INTERNACIONAL DE ACCION POR LA SALUD DE LAS MUJERES


Hoy hace 15 años, mayo de 1987, que las organizaciones asistentes al V Encuentro Internacional Mujer y Salud de Costa Rica acordaron fijar un día internacional de acción por la salud de la mujer, destinado a la realización de  actividades de sensibilización y denuncia sobre los problemas de salud que sufren las mujeres del mundo.

 

Desde esta perspectiva, en 1988, la Red de Salud de las Mujeres Latinoamericanas y del Caribe y la Red Mundial de Mujeres por los Derechos Reproductivos lanzaron la Campaña para la Prevención de la Morbimortalidad Materna, cuyo objetivo era denunciar las altas tasas de morbimortalidad existentes en los países menos desarrollados por causas absolutamente prevenibles, exigiendo a los gobiernos la puesta en marcha de políticas capaces de superar esta situación.

 

A partir de ese momento, todas las organizaciones que venimos trabajando por el reconocimiento de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres hemos reforzado nuestra labor en torno a diversos aspectos de la salud de las mujeres: maternidad voluntaria y sin riesgos, prevención del embarazo en adolescentes, VIH/SIDA, feminización de la pobreza... Objetivos y trabajo que se resumen en el "motivo de acción" que este año las Coordinadoras del Día Internacional de Acción por la Salud de la Mujer han establecido como prioritario: "la defensa del derecho a la salud como un derecho social, un derecho de ciudadanía de las mujeres, al que deben acceder sin restricciones o exclusiones de ningún tipo, y durante todo su ciclo vital."

 

La Federación de Planificación Familiar de España (FPFE) quiere unirse a este llamamiento porque considera que miles de mujeres en todo el mundo están recibiendo servicios públicos de salud cada vez más exiguos y deficientes. Al tiempo que se une a la denuncia pública por la que se advierte que muchos gobiernos están eludiendo el deber y la responsabilidad en la provisión de los medios y recursos necesarios para asegurar el ejercicio de una salud sexual y reproductiva digna a sus ciudadanos/as.

 

Por todo ello, la FPFE manifiesta su compromiso con los fundamentos del próximo Día Internacional de Acción por la Salud de la Mujer que establecen como prioridades básicas y fundamentales para la consecución del "Derecho a la Salud. Derecho Ciudadano de las Mujeres" los siguientes objetivos:

 

1.       Promover el reconocimiento del derecho a la salud como un derecho social y de ciudadanía, como un derecho humano de todas las personas.

2.       Presionar a los Estados para que asuman la responsabilidad de proveer las condiciones necesarias para que dicho derecho sea ejercido en plenitud.

3.       Sensibilizar a la sociedad en general, y a las mujeres en particular, de la importancia de que las mujeres sean reconocidas y se reconozcan a sí mismas como personas con derechos propios, con capacidad para exigir el respeto de los mismos y para apropiarse de las leyes que los cautelan.

 

Para conmemorar este día y reivindicar el ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos de todas las mujeres, la FPFE tienen previsto organizar las siguientes actividades:

 

Ø     La FPFE presentará públicamente como embajador español de la Campaña Internacional "Cara a Cara", al cantautor Ismael Serrano. Una campaña que tiene como objetivo básico difundir la difícil situación de millones de mujeres con relación a su salud y a sus derechos sexuales y reproductivos.

Ø     En el marco de esta presentación, la FPFE hará público un manifiesto a favor de la salud sexual y reproductiva de las mujeres, suscrito por numerosas ONG y personalidades del mundo de las artes y la cultura, así como, por todas aquellas personas que a título individual quieran apoyarnos.

Ø     Presentación de la campaña "Postales Solidarias". Una iniciativa que tiene como objetivo recordar al Gobierno español los compromisos internacionales adquiridos en materia de cooperación y Salud Sexual y Reproductiva.

Ø     Realización de distintos talleres de formación destinados a ONG, profesionales y público en general sobre "Sexualidad, Reproducción y Multiculturalidad"

 

Coordinadoras del Día Internacional de Acción por la Salud de la Mujer.

 

Red Mundial de Mujeres por los Derechos Reproductivos, Holanda - Likhaan,  Filipinas.

Red de Salud de las Mujeres Latinoamericanas y del Caribe, Chile.

CHETNA, India.

Multidisciplinary African Women's Health Network, Ghana.

 

Auspician

 

Boston Women´s Health Book Collective, USA

Católicas por el derecho a decidir, USA

Centre for Reproductive Law and Policy, USA

Isis Internacional, Chile - Isis

Women Living Under Muslim Laws, UK

Women´s International Public Health Network, EEUU

Federación de Planificación Familiar de España (FPFE)

Federación Internacional de Planificación Familiar (IPPF)

 

LA SALUD SEXUAL Y REPRODUCTIVA, UN DERECHO INTERNACIONALMENTE RECONOCIDO


La salud sexual y reproductiva (SSR) es un derecho universal que todas las personas deberían estar en condiciones de ejercer.

 

Tal y como quedó establecido durante la Conferencia de El Cairo entenderíamos por SSR "el estado general de bienestar físico, mental y social, y no la mera ausencia de enfermedades o dolencias, en todos los aspectos relacionados con el sistema reproductivo, sus funciones y procesos. En consecuencia, la salud reproductiva entraña la capacidad de disfrutar de una vida sexual satisfactoria y sin riesgos, de procrear, así como, la libertad para decidir hacerlo o no hacerlo, cuando y con qué frecuencia".

 

Esta declaración que a la inmensa mayoría de las personas nos parece obvia por su incuestionable legitimidad, no ha sido reconocida oficialmente hasta fechas relativamente cercanas, ya que no fue hasta 1994 cuando el concepto de SSR fue consensuado como marco de actuación para los 178 países que suscribieron los compromisos de El Cairo. 

 

De la propia definición de salud sexual y reproductiva podemos deducir que ésta no es tan sólo un marco de referencia a considerar en el diseño y puesta en marcha de las diversas políticas sociales y sanitarias de los Gobiernos, es ante todo el legítimo ejercicio de unos derechos fundamentales: los derechos sexuales y reproductivos, consustanciales al ser humano.

 

En este sentido, el Programa de Acción de la Conferencia de El Cairo estipula que "toda persona tiene derecho al disfrute del más alto nivel posible de salud física y mental y en consecuencia todos los Estados deberían adoptar las medidas apropiadas para asegurar, en condiciones de igualdad entre hombres y mujeres, el acceso universal a los servicios de atención médica, incluidos los relacionados con salud reproductiva, lo cual incluye la planificación de la familia y la salud sexual. Los programas de atención a la salud reproductiva deberían proporcionar los más amplios servicios posibles sin ningún tipo de coacción. Todas las parejas y todas las personas tienen el derecho fundamental de decidir libre y responsablemente el número y el espaciamiento de sus hijos y de disponer de la información, la educación y los medios necesarios para poder hacerlo".

 

Beneficios de una Salud Sexual y Reproductiva universal

 

El logro de los derechos sexuales y reproductivos para todos/as es un fin en si mismo y no necesita de mayor justificación; pero también redunda en grandes beneficios para la vida económica y social de la comunidad y del futuro del planeta. 

 

La calidad en los servicios de Salud Sexual y Reproductiva genera beneficios tanto a nivel particular como a nivel nacional e internacional, ya que cuando los hombres y las mujeres pueden optar, las familias suelen ser más pequeñas, las enfermedades y la pobreza se reducen, y se mitigan los estragos del hambre. Además se mejora la educación y las oportunidades de las personas, especialmente de las mujeres.

 

Cualquier país en el que sus gobernantes analizaran con un mínimo de rigor las consecuencias de una salud sexual y reproductiva adecuada a las necesidades de sus habitantes, se darían cuenta de que el libre ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos mejoraría las perspectivas no sólo humanas y sociales de un país, sino también sus perspectivas medioambientales y económicas. Es por tanto imprescindible que cada país efectúe las inversiones oportunas en los necesarios servicios sociales. Y sobre todo, que respalde activamente a sus mujeres, como pieza clave del progreso de la comunidad.

 

Acción de los gobiernos

 

Tras reconocerse la Salud Sexual y Reproductiva como un derecho fundamental, todas las personas cuentan con un marco de referencia  internacional que apoya y exige, al mismo tiempo,  la protección de este derecho. De igual forma esta referencia internacional ha sido tenida en cuenta por la mayoría de los países que han llegado a reconocer y aceptar el derecho de sus ciudadanos  a la salud reproductiva, firmando tratados y acuerdos que han servido para refrendar los programas de las conferencias sobre población y desarrollo.  Por otra parte, cada vez es mayor el número de Estados que están incorporando esos derechos en sus legislaciones y en sus constituciones. Son gobiernos que reconocen que la evolución de sus poblaciones están estrechamente conectadas con la educación, la ampliación de los medios de acción de la mujer, la protección del medio ambiente, y el reconocimiento de que un desarrollo sostenible es posible y deseable.

 

Sin embargo, el salto del papel escrito a la realidad no es todavía una realidad tangible, entre otras razones porque no todas las políticas se llevan a la práctica y no todas las leyes se aplican obligatoriamente. Por lo tanto, aún queda mucho camino por hacer. En esta tarea de aproximación entre el reconocimiento jurídico y la realidad destaca la labor del Fondo de Población de Naciones (FNUAP) y de un gran número de ONG, grupos de derechos humanos, grupos de mujeres, activistas en cuestiones de salud, y un largo etc. de personas que intentan que el cumplimiento de los tratados internacionales (El Cairo y Beijing) y la legislación nacional que ampara el cumplimiento de estos derechos en  cada país sea una realidad.

 

Pilares de una Salud Sexual y Reproductiva para todas las personas

 

Como ejes transversales de toda política encaminada a la consecución de la salud sexual y reproductiva para todas las personas, es absolutamente necesario que los gobiernos e instituciones internacionales fomenten tres elementos claves:

 

·        La igualdad de género. Tanto la conferencia de El Cairo como la Conferencia de Beijing establecieron que la piedra angular de todos los programas de población y desarrollo, pasaba por asegurar la igualdad entre los sexos, la eliminación de la violencia contra la mujer. Sólo así se conseguiría que las mujeres pudieran adoptar decisiones libres y responsables con respecto a su sexualidad y a su salud reproductiva. Decisiones que sin duda alguna beneficiarían a la comunidad en su conjunto.

 

·         Promoción de la educación. En todos los lugares, sea cual sea su cultura, una mujer que accede a la educación tiene una vida propia, incluida su vida sexual y reproductiva, teniendo menos hijos que una mujer a la que se le niega este legítimo derecho.

 

·         Lucha contra la pobreza. La relación entre pobreza y salud reproductiva es circular. Si los países combaten la pobreza mejorarán la salud reproductiva, al mismo tiempo si se fomentan los derechos sexuales y reproductivos y se facilita el acceso a los métodos de planificación familiar se contribuye a poner fin a la pobreza.

 

Sin perder de vista estos elementos, las políticas sociales de cada país han de ser capaces de concretizar sus líneas de actuación en aspectos tales como:

 

·        Es necesario que desde las instancias públicas se intervenga en la socialización de los varones, de tal forma que éstos se conciencien de la necesidad de ejercer un comportamiento sexual y familiar responsable. Al tiempo, los poderes públicos han de ser capaces de eliminar las diferentes formas de discriminación que sufren las mujeres y las personas con opciones sexuales distintas a las tradicionales.

 

·        Para ambos sexos deben habilitarse servicios de salud sexual y reproductiva adaptados a su edad y a su situación.

 

·        Es imprescindible que se implante la educación sexual para los adolescentes y los servicios necesarios para un ejercicio responsable y libre de sus derechos sexuales y reproductivos.

 

·        Programas integrados de salud. La integración de la salud reproductiva en el sistema general de salud permitirá que ésta no sea relegada y considerada como secundaria.

 

·        Atención prenatal, partos atendidos. La proporción de partos atendidos por personal capacitado presenta una gran diversidad: desde la cobertura casi universal de los países desarrollados a sólo el 2% en algunas regiones de África.

 

·        Calidad de la atención prestada en salud sexual y reproductiva, así como en los servicios de planificación familiar.

 

·        Capacidad para elegir el método anticonceptivo adecuado a cada persona. Siempre que las personas sean capaces de elegir un método anticonceptivo con el que se sientan seguras, habrá más posibilidades de que lo usen.

 

·         Capacidad de satisfacer las necesidades de las personas en salud reproductiva. Durante la Conferencia de El Cairo se estimó que hay en todo el mundo 350 millones de parejas que carecen de acceso a los métodos anticonceptivos modernos de planificación familiar.

 

·         Eliminación de las barreras. Aún hoy persisten numerosas barreras "oficiales y oficiosas" que impiden el acceso a los servicios de planificación familiar y salud reproductiva.

SALUD SEXUAL Y REPRODUCTIVA Y DESARROLLO HUMANO: UNA RELACION INSEPARABLE


Gozar de buena salud es un derecho humano y además una condición imprescindible para poder trabajar, estudiar, formar una familia, sentirse bien, desarrollarse plenamente y disfrutar de las actividades que llevamos a cabo en nuestra vida cotidiana. 

 

Por fortuna y en todo caso por mera consecuencia de la evolución biológica, los seres humanos disponemos de múltiples opciones para relacionarnos con los demás y establecer vínculos con otras personas. Estas opciones engloban la palabra por ejemplo, las reglas de convivencia social y con "muchísima frecuencia" el cuerpo, a través del cual experimentamos nuestro propio placer y manifestamos nuestros deseos, afectos y sentimientos hacia los demás.

 

En una sociedad en la que la evolución tecnológica ha permitido a los seres humanos visitar la luna, tener un hijo o una hija por reproducción asistida o  llegar a Buenos Aires desde Madrid en 12 horas, cuesta a veces entender porqué todavía todas las personas no disfrutan de relaciones igualitarias, respetuosas, placenteras y enriquecedoras. Y digo esto porque lograrlo es una cuestión de doble compromiso: individual y de los organismos y organizaciones que desde el ámbito político, legislativo y social están construyendo esta sociedad en que vivimos.

 

En términos generales, disfrutar de relaciones igualitarias requiere acabar con lo que conocemos como "sistema patriarcal". En lo concreto, es necesario que todas las políticas, programas, proyectos y actividades que se realicen en cualquier ámbito de actuación incorporen la perspectiva de género.

 

Bajando a un terreno más práctico se ha comprobado que promover la salud sexual y reproductiva de las personas favorece unas relaciones más igualitarias entre hombres y mujeres, ayuda a las personas a vivir mejor e incluso puede salvar vidas. ¿Cómo se consigue esto?, a través de servicios de salud sexual y reproductiva que faciliten cuidados durante el embarazo y el parto, consejo y acceso a métodos de planificación familiar, información sexual, educación en derechos sexuales y reproductivos, tratamiento para ETS y enfermedades del aparato reproductor. De esta forma no sólo se potencia el desarrollo de las personas sino que se contribuye al desarrollo de la comunidad y la sociedad en general.

 

Cómo influye la salud reproductiva en el desarrollo humano

 

La salud en general y en concreto la salud sexual y reproductiva están en el centro de todo desarrollo económico y social. Por muy obvia que esta afirmación parezca, a veces se olvida que son las personas las que hacen posible su propio desarrollo y el desarrollo de sus países. Algunos incluso tienden a ignorar que esas personas son seres sexuados, con capacidad y derecho a mantener relaciones sexuales y que además disfrutan de la capacidad de tener descendencia. Ante esta situación nuestra posición es clara:

 

¿De que sirve construir carreteras si hay mujeres que habrán fallecido por una complicación en el embarazo antes de llegar al centro de salud?,

 

¿De que sirve construir escuelas si en muchos países no habrá profesores para impartir las clases al haber fallecido por causa del VIH/SIDA?,

 

¿De que sirve crear cooperativas para las mujeres si algunas perderán la vida a causa de un aborto auto inducido o practicado en malas condiciones?,

 

¿De qué sirve apostar por la educación de las niñas y jóvenes si al quedar embarazadas prematuramente tienen que abandonar la escuela?.

 

Los servicios de salud reproductiva y el desarrollo humano

 

Las complicaciones en el embarazo y el parto son la causa principal de mortalidad de las mujeres en los países en desarrollo.

 

Cada año, 515.000 mujeres mueren por causas relacionadas con el embarazo o el parto. Además, por cada mujer que fallece, otras 30 sufren daños, infecciones o algún tipo de incapacidad. Esto quiere decir que al menos 15 millones de mujeres cada año, se ven perjudicadas en mayor o menor medida por alguna consecuencia del embarazo o el parto. Según estimaciones de UNICEF, la cantidad acumulada hasta ahora de todas las mujeres afectadas asciende a 300 millones, es decir a 1/4 de la población adulta de los países en desarrollo.

 

Causas principales de morbilidad en mujeres de 15 a 44 años en países en desarrollo, 1980 - Gráfico

 

A nivel universal, el 80% de las muertes maternas son el resultado directo de complicaciones surgidas durante el embarazo, el parto o el puerperio. Dentro de ellas, la más común es la hemorragia grave que por lo general se produce después del parto. Este tipo de hemorragia es imprevisible, de aparición repentina y más peligrosa cuando la mujer padece anemia. La pérdida de sangre puede causar la muerte rápidamente si no se facilitan inmediatamente los cuidados necesarios que incluyen la administración de fármacos, masajes en el útero para estimular las contracciones y una transfusión de sangre si es necesario.

 

Causas de mortalidad materna - Gráfico

 

Otras causas directas incluyen:

 

·        La septicemia, es decir, infecciones provocadas como consecuencia de una mala higiene durante el parto o de una enfermedad de transmisión sexual no tratada. Estas infecciones pueden evitarse si las mujeres reciben atención puerperal sistemática y al detectarlas se procede a su tratamiento por medio de antibióticos.

 

·         La eclampsia (convulsiones) y los transtornos hipertensivos del embarazo, que pueden ser evitados mediante una vigilancia meticulosa durante el embarazo y el tratamiento con fármacos anticonvulsivos relativamente sencillos.

 

·        Los partos prolongados u obstruidos, producidos por una desproporción cefalopélvica (cuando el lactante no puede pasar a través de la pelvis de la madre) o por la colocación anormal del feto (el feto está incorrectamente colocado para pasar por el cuello del útero). Esta circunstancia se puede evitar garantizando una buena alimentación a la mujer embarazada y evitando los embarazos en las jóvenes antes de que estén completamente desarrolladas (menores de 24 años).

 

·        Los abortos inseguros, con ello nos referimos a interrupciones del embarazo realizadas por la propia mujer o con ayuda de otra persona a través de medios como: la inserción de alambres, agujas y otros objetos en el útero; ingerir sustancias venenosas o dañinas (hierbas, lejía, etc.); la toma de sobredosis de fármacos y las duchas vaginales con lejía o sustancias caústicas.   

 

Aborto inseguro: estimaciones regionales de mortalidad y riesgo de muerte - Gráfico

 

Cada año tienen lugar 55.000 abortos inseguros, 95% de ellos en países en desarrollo, siendo causa de 1 de cada 8 muertes maternas. A nivel mundial se produce 1 aborto inseguro por cada 7 nacimientos. Entre el 10% y el 50% de las mujeres que sufren un aborto inseguro requieren atención médica siendo las complicaciones más frecuentes el aborto incompleto, las infecciones, los daños en órganos y desgarro del útero.

 

En el 20% de los casos las muertes maternas se producen por causas preexistentes que se agravan durante la gestación. Una de las causas indirectas más importante es la Anemia (pérdidas de hierro, ácido fólico y vitamina A), la cual, además de producir muerte por paro cardiovascular, se cree que es también el motivo de la aparición de causas directas como las hemorragias o la septicemia.

 

Prevalencia de anemia en mujeres embarazadas - Gráfico

 

Otras causas indirectas son el paludismo, la hepatitis o las enfermedades cardiovasculares. Muchas de estas afecciones son contraindicaciones relativas o absolutas con respecto al embarazo y es preciso informar a las mujeres de estos problemas para que puedan evitar otros embarazos mientras se tratan las afecciones.

 

Además de las causas de tipo médico, la mortalidad materna se fundamenta en una serie de aspectos culturales, sociales y de género que colocan a las mujeres en una posición de discriminación. El hecho de que en muchos países las mujeres abandonen la escuela antes de completar su formación, no tengan acceso a recursos económicos ni a la propiedad, asuman el trabajo doméstico además del trabajo productivo (es decir doble carga de trabajo), sean discriminadas en el acceso a los alimentos o necesiten del permiso marital para acudir al médico, provoca que muchas mujeres pierdan la vida por el simple hecho de traer un hijo/a al mundo.

 

EL DESARROLLO DE UN PAIS PASA POR LUCHAR CONTRA LA MORTALIDAD MATERNA Y GARANTIZAR LOS CUIDADOS NECESARIOSA A TODAS LAS MUJERES EMBARAZADAS

 

La mortalidad materna NO es un problema irresoluble. Muy al contrario, las acciones encaminadas a mejorar la salud reproductiva de las mujeres son de las más costo-efectivas que se pueden emprender. Un programa de atención sanitaria durante el embarazo y el parto no requiere demasiados recursos, sin embargo, sus beneficios son muy altos, pues a la vez que se garantiza la salud de la mujer se invierte en el bienestar de la familia y del niño/a por nacer. Asimismo, debido a la responsabilidad que la mujer asume tradicionalmente en la comunidad, invertir en la salud de la mujer es invertir en la salud de toda la comunidad.

 

Muertes infantiles cuando alguno de los progenitores muere - Gráfico 

 

Está demostrado que el acceso a servicios de salud reproductiva adecuados puede reducir considerablemente los índices de mortalidad materna. No es gratuito que los países desarrollados sean los que presentan unas tasas más bajas de defunciones por maternidad. Es consecuencia del proceso de supervisión que reciben las mujeres desde el momento en que se conoce el embarazo hasta el puerperio.

 

En España, por ejemplo, durante la gestación, una mujer recibe los siguientes cuidados:

 

·        Diagnóstico del embarazo, evaluación inicial de factores de riesgo, analíticas correspondientes al primer, segundo y tercer trimestre.

 

·        Información general sobre nutrición, ejercicio, vestido prescripción de suplementos farmacológicos.

 

·        Visitas mensuales para control clínico: peso, tensión arterial, presencia de edemas, valoración de movimientos fetales, auscultación de la frecuencia cardíaca fetal, evaluación de desviaciones en el crecimiento fetal.

 

·        Controles ecográficos del embarazo.

 

·         Preparación al parto.

 

·         Asistencia al parto y puerperio en hospital.

 

·         Control puerperal.

 

En la mayoría de los países en desarrollo, sin embargo, estos servicios no están disponibles, la atención durante el embarazo es baja y en un alto porcentaje las mujeres ni siquiera son atendidas por personal cualificado durante el parto.

 

Atención materna, % de mujeres - Gráfico 

 

En algunos casos aunque exista algún tipo de servicio, las mujeres tienen que recorrer andando más de 5 kms para llegar al hospital o centro de salud más cercano. Otras veces, las mujeres ni siquiera saben como reconocer, prevenir y tratar las complicaciones durante el parto y donde y cuando buscar ayuda médica. Existen situaciones también en que las preferencias culturales impiden la asistencia a centros de salud o en que las mujeres no tienen capacidad para acudir al mismo.

 

Todas estas circunstancias no pueden ser obviadas desde la cooperación al desarrollo y deben ser tenidas en cuenta a la hora de identificar y elaborar de cualquier acción de desarrollo, independientemente del objetivo del proyecto (ya sea construcción de una escuela, construcción de una carretera o creación de una cooperativa). Por ello creemos que es imprescindible que en el estudio de la situación del país, la zona o la comunidad donde se va a intervenir, se lleve siempre a cabo un análisis del ESTADO DE LA SALUD SEXUAL Y REPRODUCTIVA que tenga en cuenta los siguientes aspectos:

 

1.      Estudio de la población en edad reproductiva beneficiaria del proyecto: % de mujeres en edad reproductiva, % de muertes maternas, Nº de hijos por mujer, etc.

 

2.     Identificación de servicios de salud sexual y reproductiva existentes: centros de salud, hospitales, nº médicos por persona,  nº de matronas y parteras tradicionales, instrumental y medicamentos disponibles, etc.

 

3.     Evaluación de los servicios existentes e identificación de necesidades: formación del personal sanitario, calidad de la atención, accesibilidad al centro de salud, costes para el usuario, etc.

 

4.     Situación de las mujeres: distribución sexual del trabajo, capacidad de toma de decisiones, acceso a recursos, nutrición, nivel educativo, costumbres y tradiciones que afectan a la salud de las mujeres, incidencia de la violencia de género, etc.

 

De esta forma se tienen en cuenta desde el primer momento los aspectos de salud reproductiva de las mujeres y se pueden tomar las medidas necesarias para procurar una atención adecuada durante el embarazo y el parto.

 

La atención durante el embarazo y el parto puede salvar muchas vidas y es la primera demanda para que una comunidad cuente con mujeres, niños y niñas sanas, que se puedan desarrollar. La prestación de Atención en Salud Reproductiva no requiere necesariamente de grandes inversiones de dinero y tiene una alto coste-efectividad. Un aspecto importante a tener en cuenta es que la efectividad y el éxito de los servicios de salud reproductiva no dependerá de la calidad del material disponible o de la magnitud del centro de salud, sino  que tendrá más que ver con el cumplimiento de estos otros requisitos:

 

·        Que los servicios de salud reproductiva sean accesibles a las mujeres, se presten lo mas cerca posible de donde ellas viven y se eliminen los obstáculos para tener acceso a ellos.

 

·        Que los servicios sean sensibles a las normas culturales y sociales con especial atención al tema de la privacidad, la confidencialidad y la existencia de personal sanitario femenino.

 

·        Que el personal sanitario sea respetuoso, no emita juicios y esté orientado al paciente.