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La mujer en el mercado laboral canario 1982-2002
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La mujer en el mercado laboral canario 1982-2002
Resumen:
En el presente trabajo se analizan los principales cambios experimentados por la posición de
la mujer en el mercado laboral canario entre 1982 –año de aprobación del Estatuto de
Autonomía- y veinte años después, en 2002. Esta comparación se hace también en el entorno
español y europeo y se toma como año intermedio de referencia 1992.
Clasificación JEL: J82
Abstract:
This paper investigates the main experienced changes by the position of the woman in the
labor market in Canary Islands among 1982 –year of approval of the Statute of Autonomy-
and twenty years later, in 2002. This comparison is done also in the European and Spanish
labor market and is taken like intermediate year of reference 1992.
JEL Classification: J82

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0. Introducción
El 10 de agosto de 1982, con la aprobación del Estatuto de Autonomía de Canarias, comenzó
una nueva etapa en la historia de Canarias. Dicha aprobación supuso el inicio del
autogobierno político dentro del contexto del Estado español y de la Unión Europea. Veinte
años después llega el momento de echar la vista atrás para analizar cómo ha evolucionado la
sociedad canaria desde entonces. Como si examináramos dos fotos fijas, una tomada en 1982
y otra en 2001 y las superpusiéramos para comparar las diferencias. Esta comparación se hace
también con el entorno español y europeo y tiene como eslabón intermedio el año 1992, al
que haremos referencia ocasional. ¿Qué ha sucedido en el mercado laboral canario, y más
concretamente en el femenino?, ¿Podemos hablar de una verdadera transformación social y
económica en el ámbito de Canarias durante las dos últimas décadas?, ¿Cuáles son las
tendencias , qué límites se han superado, qué discriminaciones se han mantenido o
acentuado?. Estas son las preguntas que guían este trabajo. Se sintetizan en los apartados
siguientes las tendencias más relevantes. Para facilitar la lectura, la mayor parte de las tablas y
gráficos se presentan en el anexo.
1. Aumentó y se democratizó la participación femenina en el mercado de trabajo, pero
persiste la baja actividad femenina relativa a Europa
1.1. Incorporación masiva de la mujer canaria al mercado de trabajo
En 1982, la tasa de actividad femenina en Canarias era el 27.8%
1
y veinte años más tarde ha
aumentado hasta el 40.4%. El número de mujeres canarias activas se ha duplicado con creces,
pasando de 133.210 mujeres en 1982 a 288.490 en 2001.
1
La tasa de actividad se define como el cociente, en %, entre las mujeres activas (ocupadas o desempleadas) y la
población de mujeres entre 15 y 64 años
1

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Este fenómeno de incorporación masiva al mercado de trabajo se ha producido ya en la
primera década posterior a las transferencias. Desde 1992, la tasa de actividad femenina en
Canarias se ha mantenido estable.
1.2. Pero la actividad laboral femenina en Canarias está todavía por debajo de los
niveles europeos y de la de los varones
La tasa de actividad femenina en Canarias en 2001 dista todavía mucho de la masculina
(40.4% frente a 68.1%), aunque a lo largo de las dos últimas décadas se ha conseguido
recortar la diferencia entre géneros. En efecto, en 1982 había un 72% de mujeres inactivas
frente a tan solo el 26% de hombres inactivos.
La tasa de actividad femenina en Canarias está todavía veinte puntos por debajo de de la
europea (40.4% frente a 60.2%). Este fenómeno se relaciona con las ocupaciones a tiempo
parcial para compaginar el binomio trabajo-familia, como analizaremos con mayor detalle
posteriormente.
1.3. Democratización de la participación laboral de la mujer canaria
En las dos últimas décadas se ha democratizado la participación de la mujer en el mercado
laboral canario, en el sentido de que las tasas de actividad de las mujeres con diferentes
niveles de estudio han tendido a homogeneizarse. En 1982, las tasas de participación de la
mujer canaria oscilaban entre el 20 y el 40% para los niveles de estudios no universitarios,
mientras que superaban el 70% para las mujeres con estudios universitarios. En 2001, esta
brecha se ha acortado en todos los grupos de edad.
Es un fenómeno general que las personas más cualificadas son más proclives a la actividad
laboral. En 2000, las tasas de actividad en la Unión Europea eran del 87% para las personas
altamente cualificadas y sólo del 57% para las de baja cualificación. Estas diferencias se
acentúan, además, en el caso de las mujeres.
2

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Las teorías sobre el ciclo de vida en el trabajo demuestran que, cuanto mayor es el nivel de
educación inicial, más sencillo es acceder por primera vez al mercado de trabajo y, sobre
todo, recurrir al aprendizaje permanente que permite adaptar y mejorar las cualificaciones
durante la vida profesional, lo que suele reforzar la capacidad de permanecer en el mercado de
trabajo.
En el caso de las mujeres, tanto en Canarias como en el conjunto del Estado, es muy evidente
el importante logro que supone la fuerte mejora de su nivel educativo en los últimos veinte
años, si bien estas mejoras se concentran en la población más joven. Queda un grupo
considerable de mujeres de edad intermedia con escasa formación, de las que un porcentaje
importante llegaron incluso a abandonar su empleo para dedicarse a tareas domésticas y otras
están teniendo importantes obstáculos para reincorporarse al mercado de trabajo debido a su
bajo nivel de formación. Por otra parte, muchas mujeres con educación universitaria han
optado por concentrarse en disciplinas que presentan tasas de paro más elevadas, lo que
contribuye a generar ese diferencial de tasas de paro entre varones y mujeres.
Los gráficos A.1.1 y A.1.2 muestran cómo ha cambiado el perfil de participación en el
mercado de trabajo de la mujer canaria según el grupo de edad y el máximo nivel formativo
alcanzado
2
. En 1982 existían claras diferencias entre las tasas de participación de los grupos
de mujeres de diferentes edades con estudios superiores y el resto de niveles formativos,
entre los cuales no existían apenas diferencias significativas de participación. La educación
universitaria podía decirse que, a inicios de los años ochenta inmunizaba a las mujeres contra
la inactividad laboral. Pero estas diferencias se recortan significativamente y, en 2001, para
cualquier grupo de edad , las tasas de participación laboral por niveles formativos son mucho
mas similares entre sí que veinte años atrás. El fenómeno general a que aludíamos al principio
de este apartado se da también en Canarias, ya que para cualquier tramo de edad las mujeres
con estudios universitarios presentan las mayores tasas de participación.
2
Las tasas de actividad o participación se han calculado como cociente entre el número de mujeres de cada
grupo de edad y nivel formativo que están ocupadas y el total de mujeres (activas, paradas e inactivas) de ese
grupo de edad y nivel formativo.
3

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2. La mujer, protagonista laboral de la construcción de la Autonomía de Canarias. La
mujer y el empleo público
La construcción de la España de las Autonomías, y particularmente la articulación de la
Administración Pública canaria, ha sido una excelente oportunidad que la mujer supo
aprovechar para incorporarse al mercado laboral. Hay dos hechos destacables a este respecto.
Por una parte, el porcentaje de mujeres asalariadas en el sector público en Canarias respecto al
total de ocupadas se ha duplicado en los diez años siguientes a la aprobación del Estatuto de
Autonomía de Canarias, pasando del 13.8% en 1982 al 26.3% en 1992. En términos
absolutos, en 1982 había apenas 15.000 mujeres trabajando en el sector público en Canarias y
en 1992 se estaba alcanzando la cifra de 42.000. Casi se triplicó en diez años el empleo
público femenino. Así pues, hay que reconocer que la descentralización administrativa
española sirvió de acicate para el gran salto de la mujer hacia el mundo del trabajo,
especializándose, en términos relativos, en los empleos del sector público, en los que la
igualdad de oportunidades se supone por definición y que permiten, en principio,
compatibilizar mejor los dos mundos, el de la familia y el del trabajo debido a los horarios y
condiciones de trabajo.
El segundo hecho destacable es la magnitud del salto, pues el punto de partida, 13.8% de
asalariadas públicas sobre el total de ocupadas, era un porcentaje inferior al de los varones
canarios y al de las mujeres españolas en general. Partiendo, pues, de una situación de
desventaja relativa, la mujer ocupa en Canarias puestos de trabajo del sector público con tasas
que en 2001 superan a las de sus colegas varones y a las de sus congéneres españolas. En la
tabla A.1 del anexo pueden consultarse los detalles.
El tercer hecho es la cronología del salto. Se produce entre 1982 y 1992. A partir de entonces,
el esfuerzo de creación de empleo por el sector público se ralentiza y la mujer ha de
conformarse con mantener el statu-quo de privilegio relativo adquirido.
En los gráficos A2.1 y A2.2 del anexo pueden consultarse los detalles acerca de los tres
hechos señalados .
4

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3. Especialización ocupacional ¿En qué trabajaban y en qué trabajan las mujeres
canarias? Cambios y feminización de determinadas profesiones
La fuente de información más fiable para analizar la evolución de la ubicación laboral de las
mujeres entre 1982 y 2001 es la Encuesta de Población Activa. El Instituto Nacional de
Estadística proporciona series enlazadas para los principales agregados, que utilizaremos
simultáneamente con explotaciones propias de los microdatos procedentes de los segundos
trimestres de la encuesta.
El intento de caracterizar profesionalmente a las mujeres trabajadoras de la Comunidad
Autónoma Canaria pasa por un análisis de las actividades productivas de las empresas en las
que trabajan así como de las funciones o contenidos de las labores que en ellas desempeñan
(sus ocupaciones). En este sentido, habremos de usar dos conocidas Clasificaciones que han
experimentado importantes cambios en el periodo objeto de estudio. Nos referimos a la
Clasificación Nacional de Actividades Económicas (CNAE) de 1974 y 1993 y la
Clasificación Nacional de Ocupaciones (CNO) de 1979 y 1994. Las series disponibles utilizan
valores homogéneos de actividades económicas desde 1976 hasta 1993 y de ocupaciones
hasta 1994. No existen, pues, series homogéneas que permitan hacer comparaciones, por
ejemplo entre las ocupaciones anteriores a 1994 y las posteriores a esta fecha. Las tablas A2-
A4 que figuran en el anexo contienen separadamente los datos para 2001 que, advertimos, no
son directamente comparables con los de los años previos.
3.1. La terciarización del empleo femenino en Canarias y la feminización de algunos
servicios en Canarias
La evolución de la distribución sectorial del empleo en Canarias entre 1982 y 2001 ha estado
marcada, al igual que en muchas de las economías modernas, por su acelerada terciarización.
Esta evolución ha supuesto que los servicios se hayan constituido en la principal fuente de
creación de empleo, llegando a aumentar, en Canarias, entre los años 1982 y 2001 el número
de trabajadores totales ocupados en este sector en más de 272 mil, (tabla 1).Mientras en 1982
trabajaban 239 mil canarios en el sector servicios (más de 76 mil eran mujeres), en 2001 esta
cifra alcanzaba los 512 mil empleos, de los cuales casi 230 mil eran ocupados por mujeres.
5

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Tabla 1
Empleos creados en el sector servicios entre 1982 y 2001 en Canarias
Total
Varones
Mujeres
%
Mujeres
Entre 1982 y 1992
96.350
36.150
60.200 62.5%
Entre 1992 y 2001
176.300
83.350
92.950 52.7%
Entre 1982 y 2001
272.650 119.500 153.150 56.2%
Fuente: Encuesta de Población Activa. Instituto Nacional de Estadística
Elaboración propia
Este proceso de feminización del sector servicios es particularmente activo en la primera
década posterior a las transferencias, fenómeno que en gran parte obedece a la ocupación de
los empleos públicos que se iban generando a medida que se profundizaba en el proceso de
descentralización administrativa post-autonómica.
Los gráficos que figuran a continuación presentan la distribución del empleo masculino y
femenino según grandes grupos de actividad en los años 1982, 1992 y 2001. En ellos se
observa el fuerte proceso de terciarización del empleo de las mujeres, que se inicia en 1982
(el 70% de las mujeres trabajaban en el sector servicios) y alcanza una cifra del 90% en 2001.
Lógicamente esta evolución va acompañada de una pérdida de importancia relativa en el resto
de sectores de actividad. Sólo el 1% de las mujeres trabaja en 2001 en el sector construcción y
tan sólo el 3 y el 6% en la agricultura y la industria respectivamente. Los hombres han visto
ralentizado el ritmo de terciarización de su empleo entre 1992 y 2001.
6

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Porcentaje de participación según sector de actividad y sexo
HOMBRES 1982-1992
1982
17%
1982
12%
1982
14%
1982
57%
1992
10%
1992
12%
1992
13%
1992
65%
AGRICULTURA
INDUSTRIA
CONSTRUCCION
SERVICIOS
HOMBRES 2001
5%
9%
23%
63%
MUJERES 1982-1992
1982
23%
1982
6%
1982
1%
1982
70%
1992
9%
1992
4%
1992
1%
1992
86%
AGRICULTURA
INDUSTRIA
CONSTRUCCION
SERVICIOS
MUJERES 2001
6% 3%1%
90%
Fuente: Encuesta de Población Activa. Instituto Nacional de Estadística
Elaboración propia
3.2. El proceso de feminización selectiva de algunas ocupaciones, empleos y actividades
El fenómeno de la incorporación de la mujer canaria al mercado de trabajo es paralelo a un
proceso de “emancipación” o separación de las labores del hogar, y su transición hacia
actividades más profesionalizadas. Este proceso se percibe analizando cuáles son los sectores
de actividad en los que participan las mujeres. En 1982 las mujeres accedían al mercado de
trabajo para realizar algunas actividades similares a las que desempeñaban en su ámbito
doméstico (Servicios domésticos, Ind. del calzado y la confección o costura). De manera
progresiva, se incorporan a otro tipo de actividades, cambiando el patrón de transición del
hogar al mercado laboral (sanidad, educación,...).
7

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Una visión más desagregada por sectores nos permite matizar hacia qué ramas se ha ido
desviando el empleo femenino en estos últimos veinte años. Así, mientras en algunas
divisiones de la actividad económica como la agricultura, la industria de extracción química,
metal y mecánica así como en otras industrias manufactureras el papel de la mujer perdía peso
entre 1982 y 1992, en otros como las finanzas, los servicios a empresas, transportes y
comunicaciones y comercio y hostelería, pertenecientes todas al sector servicios ganó peso
relativo. En 2001, y con una desagregación de las divisiones de actividad más amplia que la
de 1982 y 1992, se observa el papel predominante de la mujer en actividades relacionadas
con la prestación o provisión de servicios como son Hogares con Servicio Doméstico (el 93%
de las personas que trabajan en esta actividad son mujeres) o la Sanidad y veterinaria (con un
72,5% de presencia femenina) así como la Educación (66,85%).
En el periodo que va de 1992 a 2001 se observa la mayor incorporación de la mujer a lo que
Singleman (1978) denominaba Servicios a la Producción (Instituciones financieras y de
seguros así como Servicios a Empresas). Otras divisiones de la actividad que pueden ser
caracterizadas como feminizadas son las denominadas de Servicios Personales (peluquería y
tratamiento de belleza, lavanderías, etc.) o las de Seguros y Comercio Minorista. En este
último sector trabajaban mayoritariamente mujeres en 1992 y 2001 con una participación
relativa del 52 y 58% respectivamente (tabla A.2).
3.3. Especialización, concentración y segregación ocupacional: todavía falta un buen
trecho en el camino de la igualdad
En las líneas siguientes analizaremos índices de concentración
3
para saber cuáles son las
ocupaciones que aglutinan a la mayor parte de las mujeres trabajadoras.
En 1982, la ocupación más frecuente de la mujer canaria era el trabajo agrario (16.9% del
empleo femenino), el cual se ha reducido hasta niveles casi anecdóticos en 2001. Pero las
mujeres siguen ocupando muy frecuentemente puestos de muy bajo perfil y cualificación. En
2001, la ocupación más frecuente de las mujeres canarias es la de servicios domésticos y de
limpieza (18.6 de cada cien trabajadoras), por encima del porcentaje español (12.8%).
3
El Indice de Concentración se calcula dividiendo el número total de mujeres en cada grupo ocupacional entre el
total de ocupadas
8

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Mientras que en 1982 el 60,3 por ciento del empleo femenino canario se distribuia entre las
ocupaciones: Trabajadoras agrarias, Personal de limpieza, conserjes y porteros de edificios,
Dependientas de comercio, Profesoras y Empleadas administrativas; en 2001 se incorporan a
esta lista las empleadas en Trabajos de Restauración así como las Trabajadoras de Servicios
Personales (Auxiliares de Enfermería, Asistentes domiciliarios, Empleadas para el cuidado
de niños y otras personas,…). Destaca asimismo que, entre 1982 y 2001 pierde importancia
el porcentaje de mujeres que eran Propietarias o gerentes de un comercio (6,29% en 1982
frente al 1,8% en 2001).
Para profundizar en estos tipos de desigualdad relacionados con la ocupación, hemos
calculado, además de los índices de concentración, los de segregación de las mujeres en el
mercado laboral canario en 1982 y 2001 por Grupos Ocupacionales.
El Indice de Segregación se calcula como diferencia entre los Indices de Concentración de
mujeres y los de hombres y también sirve para medir el peso relativo de las mujeres en cada
grupo ocupacional
4
.
La tabla A.4 muestra claramente que en 1982 tanto los perfiles como los niveles de
concentración y segregación en los diferentes Grupos Ocupacionales son similares en el
mercado laboral canario y en el nacional. Así, los Indices de Concentración en Canarias del
año 1982 nos indican que, de cada 100 mujeres que trabajaban, tan solo 10,2 eran
Profesionales y Técnicos (6,3 en el caso de los varones). La media nacional en este grupo
ocupacional era de 9 mujeres de cada 100 y 6,2 varones. Los Indices de Segregación en 1982
en el mercado laboral canario son, a excepción de dos de ellos, todos positivos, lo que indica
que todos estos Grupos ocupacionales presentan segregación favorable a la mujer. Por cada
100 varones que pertenezcan al grupo de Profesionales y Directivos hay 160 mujeres.
4
Su fórmula es: [(Ind.Concentrac.Mujeres/Ind.Concentración Hombres)-1]x100 y se interpreta de forma tal que,
si en un Grupo Ocupacional están empleadas un 10% de las mujeres y un 20% del total de varones, este cociente
(10/20) significa que las mujeres suponen en ese grupo el 50% de lo que representan los varones. Si el Indice de
Segregación toma valor negativo, por ejemplo -50 como en este caso, significaría que existe segregación en ese
grupo ocupacional en contra de la mujer en el sentido de que hay 50 mujeres por cada 100 hombres.
9

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En Canarias, tan solo 4,9 mujeres de cada 100 eran en 2001 Directoras o gerentes mientras
que el Grupo ocupacional de mayor presencia femenina era el de Trabajadoras en los
servicios y Trabajadoras no cualificadas. Destaca la importancia de las mujeres en este grupo,
más acentuada en Canarias que en el conjunto del Estado. En 2001, por cada 100 varones
pertenecientes al grupo de Trabajadores no cualificados había 150,3 mujeres en Canarias y
154,8 en el conjunto del Estado. Por su parte, las mujeres duplican su participación relativa en
los grupos de Profesionales y Técnicos entre 1982 y 2001. En 1982 tan solo 10,2 de cada 100
mujeres pertenecían a este grupo y en 2001 constituyen, entre ambos grupos, el 21,1 por
ciento del total de mujeres ocupadas (tabla A.4).
Como síntesis de este apartado diremos que si la desigualdad es tan visible en los puestos de
baja cualificación, también lo es en los de alta cualificaciòn, en los que la mujer canaria ocupa
mucho menos frecuentemente que el varón puestos de decisión si bien la mujer está cada vez
más preparada (en los últimos veinte años las profesionales y técnicas duplican su peso en el
empleo femenino total). El mercado laboral canario segrega a la mujer para los puestos de
directores, gerentes, y directivos.
3.4. El proceso de asalarización de la mujer
Entre 1982 y 2001 se observa un progresivo aumento en la proporción de asalariadas, pasando
del 65% en 1982 al 83% en 2001, con el consiguiente decremento en la proporción de
empleadoras, autónomas y cooperativistas, que no se reproduce de igual manera entre el
colectivo masculino. En un principio, ambos colectivos parecen seguir el mismo patrón, al
menos durante la primera década. No obstante, en la segunda década, la tendencia para el caso
de las mujeres sigue siendo alcista en el colectivo de las asalariadas, mientras que para el caso
de los hombres se retorna a la situación inicial. Los detalles pueden consultarse en el gráfico
A.3.
4. Las diferencias salariales entre géneros: ¿síntoma de diferencias en capital humano o
discriminación salarial pura y dura?
10

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Hay dos hechos descorazonadores: la mujer canaria cobra en promedio menos que el hombre,
y el diferencial de salario medio entre hombres y mujeres se ha ampliado en la última década
en Canarias, mientras que en España se ha mantenido aproximadamente constante (tabla A.5).
Hay, por el otro extremo, un hecho esperanzador. El diferencial de ganancia media mensual
de la mujer canaria respecto al hombre es menor que en el conjunto del Estado. Canarias es la
segunda Comunidad que menos “discrimina” salarialmente a la mujer, después de Madrid, en
2001.
Los datos detallados provienen de la Encuesta de Salarios en la Industria y los Servicios del
Instituto Nacional de Estadística (tablas A.5 y A.6) y permiten comparar a Canarias con el
resto de regiones españolas. La diferencia salarial por sexo en España se amplió a lo largo de
la década de los noventa, de forma que la ganancia media al mes de las mujeres pasó de
suponer en 1991 un 71,7 por ciento de la correspondiente a los varones al 70 por ciento en
2001. En Canarias, por su parte, el salario medio al mes de las asalariadas del sector privado
de la Industria y los Servicios equivalía en 1991 al 78,8% del salario medio de los varones o
lo que es lo mismo, las mujeres cobraban un 21,2 por ciento menos que los varones. En 2001
este diferencial salarial se amplía también en Canarias pasando las mujeres a cobrar un 27,8
por ciento menos que los varones.
Las explicaciones de esta brecha salarial asociada al género suelen ser básicamente dos. La
primera de ellas es la que atribuye a la diferente dotación de capital humano de los varones y
las mujeres una diferente productividad y, por ende, una diferente retribución salarial. La
segunda explicación es la discriminación salarial directa del mercado de trabajo en detrimento
de las mujeres. La mayor parte de los estudios realizados en España que tenían como
intención identificar la causa de esta diferente retribución entre varones y mujeres atribuyen a
la discriminación salarial la mayor parte de estas diferencias. En el caso de Canarias es
evidente que, si las mujeres de entre 25 y 34 años aventajan a los varones en los niveles más
altos de formación según datos de la Encuesta de Población de Canarias de 1996, no es el
déficit de formación el causante de esta brecha salarial. Por el contrario, es más probable que
el detonante de este efecto sea un problema de segregación ocupacional.
Baleares, Navarra y País Vasco eran las Comunidades Autónomas que menos discriminaban
en salarios a las mujeres en 1991 y son sustituidas por Madrid, Canarias y Extremadura en
11

Page 13
2001 como comunidades con menores, aunque aún elevados índices de discriminación
salarial.
No obstante, es cierto que, en ocasiones, las ganancias medias por trabajador y mes no suelen
ser la mejor medida de discriminación por razón de sexo dado que, en líneas generales, las
mujeres trabajan menor número de horas que los varones. En Canarias las mujeres trabajaban
una media de 32,9 y 36,5 horas a la semana por 38,7 y 42 de los varones en 1991y 2000
respectivamente.
Aún teniendo en cuenta el efecto del diferencial de horas trabajadas, en 2001 las mujeres
ganaban en Canarias un 24,4 por ciento menos que los varones y en el conjunto del estado
este diferencial era del 25,1 por ciento (tabla A.6).
5. Familia contra el Mercado. El trabajo a tiempo parcial y la mujer como ONG doméstica
Hacer compatible el desarrollo laboral y profesional con la familia, la crianza de los hijos y el
trabajo en el hogar es uno de los problemas más graves a los que se enfrenta la mujer. No
parece que la legislación española ayude a la resolución del problema, más bien contribuye a
desincentivar la fertilidad y obliga a la mujer a elegir familia o desarrollo profesional
5
. En
parte como consecuencia de este marco regulador y en parte debido a las particulares
condiciones sociales y económicas de Canarias, los hechos más relevantes son los que en
síntesis se describen a continuación:
5.1. La mujer trabaja con más frecuencia a tiempo parcial que el hombre. En Canarias en
2001, el 16.6% de las mujeres trabajan a tiempo parcial frente al 2.6% de los varones
6
5.2. Las tasas de parcialidad femenina en Canarias han disminuido a casi la mitad, del 30% al
16%, entre 1982 y 2001. En el caso de los hombres, ésta disminución ha sido de 7 puntos
porcentuales, pasando de un 9.5% a un 2.6%. Aunque en ambos casos se haya producido un
descenso en las tasas de parcialidad, aún sigue siendo cierto que la ocupación de empleos con
5
Un excelente trabajo de revisión de la legislación comparada entre España y Europa y sus consecuencias, con
perspectiva de largo plazo, es el de García, F. y A. Olivera (2002)
6
La tasa de parcialidad se define como la proporción de ocupadas con una jornada laboral inferior a las 30 horas
semanales sobre el total de ocupadas
12

Page 14
jornada parcial sigue siendo mucho más habitual entre las mujeres que entre los hombres,
hecho que podría deberse a la ‘habitual’ obligación por parte de las mujeres de tratar de
compaginar las labores domésticas con el empleo.
5.3. La tasa de parcialidad del trabajo de la mujer canaria es aproximadamente la mitad de la
tasa europea, probablemente debido a la falta de flexibilidad del mercado y a la ausencia de
regulación de la política de familia. Comparada con la mujer europea, la canaria tiene muchas
más y más graves dificultades para compaginar familia con profesión y con demasiada
frecuencia se ve abocada a la disyuntiva entre ambos polos.
5.4. Tanto la mujer como la española en general actúa de facto con frecuencia como una ONG
doméstica, que se ocupa del cuidado de los mayores discapacitados o con limitaciones sin
remuneración en el mercado. Un caso de creación de valor añadido que no se contabiliza en el
PIB. En un apartado anterior hemos visto que son ocupaciones feminizadas las del cuidado de
otros (enfermería, por ejemplo). La sociedad divide a las mujeres que cuidan en dos grupos,
pues, las que reciben remuneración a cambio y las que no lo hacen. Su labor está
insuficientemente contabilizada, pero constituye una actividad que ocupa frecuentemente a las
mujeres.
Según la Encuesta de Discapacidades del INE, el 6.4% de las personas mayores de 65 años
tiene problemas de demencia. Sus cuidadores principales suelen ser mujeres, que se dedican
al cuidado con mayor intensidad horaria que los llamados trabajadores a tiempo completo a
sus trabajos (el 38% de los cuidadores principales dedican más de cuarenta horas semanales al
cuidado, el 31% mas de 60 horas). Incluso cuando hay familiares no residentes en el hogar
que colaboran en el cuidado, según nuestra explotación de los micro-datos de la Encuesta, el
odd-ratio de la mujer respecto al varón es 2.88 (hay 2.88 mujeres, hijas madres o nueras por
cada hijo, padre o yerno colaborando en el cuidado de los mayores necesitados). En Canarias,
según esa misma encuesta, hay 54.394 personas con alguna discapacidad de las que 51.891
son mayores de 65 años. El volumen de trabajo de cuidado no remunerado ni contabilizado
asumido por las mujeres canarias es un dato que invita a la reflexión.
13

Page 15
6. La feminización del desempleo en Canarias y el efecto trinquete del desempleo a largo
plazo
6.1. El desempleo femenino ha disminuido y las posibilidades de incorporación de la
mujer al mercado de trabajo son mayores que hace veinte años
Volvamos a las tasas femeninas de actividad y de ocupación. La tasa de ocupación
7
pasó del
22.7% en 1982, al 27.4% en 1992 y al 34.4% en 2001, por lo que el aumento sustancial en la
tasa de actividad que se observa en la primera década, y ya señalamos en el apartado 1, fue
eminentemente por la vía del incremento del desempleo femenino (gráficos A.3.1 y A.3.2).
Esta situación, sin embargo no se perpetúa en el tiempo, sino que en la siguiente década se
normaliza, disminuyendo considerablemente el desempleo femenino, y aumentando la
ocupación, con lo que en términos netos, la tasa de actividad en la última década queda
prácticamente invariante. La tasa de paro femenino ha descendido en las dos últimas décadas,
desde el 18.4% en 1982 hasta el 14.8% en 2001.
No obstante, hay que tener en cuenta que los cambios metodológicos incorporados en la
Encuesta de Población Activa en 1999 y posteriores, supusieron la afloración de un número
elevado tanto de ocupados como de parados y, aunque el INE hizo el esfuerzo por ofrecer
series enlazadas, en algunos casos se observan rupturas en la serie y en otros, las series
enlazadas han sido objeto de importantes críticas.
6.2. Hay razones para el pesimismo
Sin embargo, hay razones para el pesimismo: la tasa de desempleo femenino en Canarias
supera en 2001 la masculina, casi duplicándola (14.8% para las mujeres frente al 7.8% para
los hombres). Además, el diferencial de tasas de paro desfavorable para la mujer ha
aumentado en las dos últimas décadas
7
La tasa de ocupación está medida como la proporción de ocupadas sobre el total de la población femenina en
edad de trabajar
14

Page 16
6.3. El efecto trinquete del paro femenino de larga duración
El paro de larga duración es un problema más serio ahora que en 1982 para las mujeres
canarias, y más grave que para los varones.
El problema del desempleo ha mejorado mucho en estos últimos años para aquellos que se
acercan por primera vez al mercado de trabajo. Así, como se observa en los gráficos A.4.1 y
A.4.2, del total de paradas que había en 1982, un 54.3% buscaban su primer empleo, mientras
que ese porcentaje disminuyó hasta el 31.3% en 1992 y llegó hasta el 23.1% en 2001. Con lo
cual parece que las posibilidades de incorporación al mercado de trabajo para las mujeres son
cada vez mayores. No obstante, aunque hay que reconocer que estos datos reflejan una
mejoría sustancial en la situación laboral de las mujeres canarias, la situación de éstas dista
mucho de la de los hombres, para quienes también se aprecia una disminución en la
proporción de demandantes de primer empleo del 25.7% en 1982 al 10.3% en 2001.
El caso del desempleo de larga duración, sin embargo, parece un problema más difícil de
resolver, pues en las dos últimas décadas, en lugar de disminuir la proporción de este
colectivo dentro del total de parados, en líneas generales ésta ha ido en aumento. Esto ha sido
así tanto para el colectivo de hombres como para el de mujeres, aunque bien es cierto que éste
problema ha sido en todo momento más acuciante para el caso de las mujeres desempleadas
que para el de los hombres desempleados.
7. Síntesis, con especial referencia a la convergencia de la problemática laboral femenina
en Canarias, España y Europa
Tal y como ya hemos comentado, el Estatuto de Autonomía de Canarias supuso el comienzo
del autogobierno en el contexto del Estado español y de la Unión Europea. Dado que la pauta
de comportamiento de los Estados Miembros de la Unión Europea es la convergencia en
materia política, económica y social, resulta conveniente sintetizar cómo ha evolucionado el
mercado laboral femenino tanto en el Estado Español como en la Unión Europea, con el fin
de conocer si Canarias sigue o no las pautas de convergencia en materia de empleo.
15

Page 17
7.1. Menores tasas de actividad laboral femenina en Canarias
Con respecto a la tasa de actividad femenina, tal y como se desprende de la tabla A.1 del
anexo, comprobamos cómo ésta ha ido en aumento tanto en la Unión Europea como en
España, estando ésta última siempre escasos puntos porcentuales por debajo de la tasa
canaria. Sin embargo, no por ello podemos hablar de una equidad en términos de tasa de
actividad femenina. En la última década
8
se ha mantenido una diferencia de 20 puntos
porcentuales continuamente a favor de la Unión Europea en la tasa de actividad femenina.
Cabría plantearse la posibilidad de que la tasa de actividad europea sea sencillamente superior
a la española y por extensión a la canaria, sin embargo, aunque esta afirmación sea cierta,
dicha diferencia es tan solo de 10 puntos porcentuales para el colectivo masculino frente a los
20 puntos para el femenino.
7.2. Mayor terciarización del empleo femenino en Canarias
Aunque hay gran similitud entre las mujeres europeas y las españolas en el reparto por
sectores de actividad, la dedicación de las mujeres canarias a actividades del sector servicios
es superior al de las europeas y españolas (en un 10%), y se dedican en mucha menor medida
a actividades relacionadas con la industria, energía y construcción. Esta diferencia en el
reparto se ha perpetuado durante la última década, a pesar del incremento en la población
activa femenina europea y española dedicada al sector servicios (gráficos A.5.1 y A.5.2)
7.3. La tasa de parcialidad de la mujer canaria es menos de la mitad de la tasa europea
Otro aspecto a resaltar en el conjunto de la población ocupada femenina es el que se refiere a
la tasa de parcialidad. A partir de los datos contenidos en la tabla A.1 del anexo se observa
como, tanto en la Unión Europea como en España, se reproduce el patrón ya comentado para
Canarias de mayor incidencia de ocupación a tiempo parcial entre las mujeres que entre los
hombres. No obstante, la ocupación de puestos de trabajo con jornada inferior a las 30 horas
semanales es, en cualquier caso, muy superior en el caso europeo que en el español y canario.
De hecho, el 30% de las europeas que estaban trabajando en 1992 (el 35% en 2001) lo hacían
8
No disponemos de datos de la primera década para Europa
16

Page 18
a tiempo parcial, siendo este porcentaje para las españolas tan sólo del 13% (17% en 2001), y
para las canarias del 15% (16% en 2001).
7.4. Menor tasa de asalarización en Canarias que en Europa
La tasa de asalarización, tanto masculina como femenina, durante los últimos diez años ha
sido sistemáticamente superior en Europa. Parece por tanto que en España y Canarias los
trabajadores se arriesgan más que en Europa a la hora de poner en marcha sus propios
negocios. En cualquier caso, estamos hablando de una proporción que a lo largo del tiempo,
cada vez es menor. Así, centrándonos exclusivamente en el caso de las mujeres, podemos
observar cómo en 1992 el 13% de las europeas, el 26% de las españolas y el 20% de las
Canarias trabajadoras, lo eran por cuenta propia, disminuyendo estos porcentajes hasta el
11.6%, 16.6% y 17% respectivamente en 2001.
7.5. Las tasas de paro femeninas en Canarias son muy superiores a las europeas y el
desempleo de larga duración un problema grave
Aunque hay que destacar los grandes logros que se han conseguido, sobre todo en esta última
década, en Canarias, las tasas de paro femenino siguen siendo mucho más altas que las
europeas. La disminución de la tasa de paro femenina ha sido generalizada en las tres regiones
consideradas, pero la disminución ha sido bastante más radical en el caso del desempleo
femenino en Canarias, llegando incluso al extremo de situarse por primera vez en veinte años
por debajo de la tasa española (gráfico A.6).
El desempleo de larga duración sigue siendo un grave problema, y por tanto uno de los
principales retos en materia de desempleo. Las cifras muestran cómo en España, la
representación de este colectivo sobre el total de desempleadas prácticamente no ha
disminuido en estos 20 años, habiendo incluso aumentado considerablemente hacia 1982.
Además, este problema se torna aún más grave para las desempleadas canarias (gráfico A.7),
donde no sólo no disminuye el problema, sino que por el contrario parece ir en aumento.
17

Page 19
Anexo
Tabla A. 1: Evolución del mercado laboral Europeo, Español y Canario (1982, 1992, 2001)
Fuente: Eurostat quarterly labour force data series
Fuente: EPA (Segundo trimestre)
UE
España Canarias
UE
España Canarias
UE
España Canarias
Población
Población 15-64 años (miles)
-
27430.79
938.60
-
13244.93
459.69
-
14185.86
478.91
Activos
Activos 15-64 años (miles)
-
13554.98
473.68
-
9650.82
340.47
-
3904.16
133.21
Tasa de actividad (% activos sobre población)
-
49.4
50.5
-
72.9
74.1
-
27.5
27.8
Ocupados
Ocupados 15-64 años (miles)
-
11477.41
391.67
-
8277.21
283.02
-
3200.20
108.66
Tasa de empleo (% de ocupados sobre población)
-
41.8
41.7
-
62.5
61.6
-
22.6
22.7
% ocupados agricultura y pesca
-
17.4
17.9
-
18.2
16.3
-
15.3
22.1
% ocupados industria, energía y construcción
-
34.8
21.0
-
40.6
26.3
-
19.7
7.1
% ocupados servicios
-
47.7
60.9
-
41.1
57.2
-
64.8
70.6
Tasa de parcialidad (% tiempo parcial sobre total ocupados)
-
11.0
15.4
-
8.0
9.5
-
19.0
30.8
Asalariados
-
8074.59
269.75
-
5974.47
199.07
-
2100.12
70.68
Tasa de asalarización pública (% asalariados en el Sector público sobre total ocupados)
-
14.9
14.7
-
14.7
15.0
-
15.3
13.8
Tasa de asalarización privada (% asalariados en el Sector privado sobre total ocupados)
-
55.5
54.2
-
57.4
55.3
-
50.3
51.3
Parados
-
2077.57
82.01
-
1373.60
57.46
-
703.96
24.55
Tasa de paro (% parados sobre total activos)
-
15.3
17.3
-
14.2
16.9
-
18.0
18.4
Parados larga duración (% sobre total parados)
-
22.3
20.1
-
19.0
18.6
-
28.7
23.7
Demandantes primer empleo (% sobre total parados)
-
38.3
34.3
-
29.9
25.7
-
54.7
54.3
1982
Ambos sexos
Varones
Mujeres
UE
España
Canarias
UE
España
Canarias
UE
España Canarias
Población
Población 15-64 años (miles)
242265.00 30953.41
1142.50 120631.00
15008.74
562.46 121639.00 15944.66
580.05
Activos
Activos 15-64 años (miles)
162645.00 15668.95
607.67
94922.00
10034.59
380.14
67725.00
5634.36
227.53
Tasa de actividad (% activos sobre población)
67.1
50.6
53.2
78.7
66.9
67.6
55.7
35.3
39.2
Ocupados
Ocupados 15-64 años (miles)
148109.00 12893.29
458.55
87499.00
8681.89
299.54
60612.00
4211.40
159.01
Tasa de empleo (% de ocupados sobre población)
61.1
41.7
40.1
72.5
57.8
53.3
49.8
26.4
27.4
% ocupados agricultura y pesca ª
5.7
9.7
8.6
6.3
10.5
8.9
5.0
8.1
8.1
% ocupados industria, energía y construcción ª
30.4
32.8
17.9
39.5
40.8
25.3
17.3
16.5
3.9
% ocupados servicios ª
63.9
57.4
73.5
54.2
48.7
65.8
77.7
75.4
87.9
Tasa de parcialidad (% tiempo parcial sobre total ocupados) * ª
15.3
5.6
8.4
4.6
1.9
4.6
30.5
13.3
15.5
Asalariados ª
123478.38
9514.93
357.01
70602.30
6384.88
228.75
52800.89
3130.04
128.3
Tasa de asalarización pública (% asalariados en el Sector público sobre total ocupados)
17.5
21.6
15.1
19.2
22.3
26.3
Tasa de asalarización privada (% asalariados en el Sector privado sobre total ocupados)
56.3
56.2
58.4
57.2
52.0
54.4
Parados
14536.00
2775.66
149.12
7423.00
1352.70
80.60
7113.00
1422.96
68.52
Tasa de paro (% parados sobre total activos)
8.9
17.7
24.5
7.8
13.5
21.2
10.5
25.3
30.1
Parados larga duración (% sobre total parados)
41.4
29.4
32.8
39.6
21.3
24.6
42.8
37.0
42.6
Demandantes primer empleo (% sobre total parados)
-
21.7
19.6
-
14.7
9.6
-
28.4
31.3
87.1
83.4
80.7
1992
Ambos sexos
Varones
Mujeres
UE
España Canarias
UE
España Canarias
UE
España Canarias
Población
Población 15-64 años (miles)
248125.00 33651.54 1416.25 124040.00 16344.88
702.81 124086.00 17306.66
713.44
Activos
Activos 15-64 años (miles)
171572.00 17709.91
767.09
96881.00 10794.88
478.60
74691.00 6915.03
288.49
Tasa de actividad (% activos sobre población)
69.1
52.6
54.2
78.1
66.0
68.1
60.2
40.0
40.4
Ocupados
Ocupados 15-64 años (miles)
158653.00 15876.63
686.85
90503.00 10006.70
441.12
68150.00 5869.93
245.73
Tasa de empleo (% de ocupados sobre población)
63.9
47.2
48.5
73.0
61.2
62.8
54.9
33.9
34.4
% ocupados agricultura y pesca
4.2
6.5
5.5
4.9
7.6
5.4
3.3
4.5
5.8
% ocupados industria, energía y construcción
26.4
31.6
22.8
36.2
41.6
32.9
13.7
14.6
4.9
% ocupados servicios
69.4
61.9
71.6
58.9
50.8
61.8
83.1
80.9
89.4
Tasa de parcialidad (% tiempo parcial sobre total ocupados) *
18.9
8.1
7.6
6.6
2.8
2.6
35.1
16.8
16.6
Asalariados
133848.35 12692.29
515.16
73523.21 7796.30
310.98
60266.52 4895.99
204.19
Tasa de asalarización pública (% asalariados en el Sector público sobre total ocupados)
15.6
16.3
12.8
13.4
20.5
21.5
Tasa de asalarización privada (% asalariados en el Sector privado sobre total ocupados)
64.3
58.7
65.2
57.1
62.9
61.6
Parados
12919.00
1833.27
80.24
6378.00
788.17
37.48
6541.00 1045.10
42.77
Tasa de paro (% parados sobre total activos)
7.5
10.4
10.5
6.6
7.3
7.8
8.8
15.1
14.8
Parados larga duración (% sobre total parados)
43.8
24.5
34.2
42.5
19.0
30.5
44.5
28.6
37.3
Demandantes primer empleo (% sobre total parados)
19.9
17.6
17.1
17.2
13.4
10.3
22.6
20.7
23.1
Nota: Los datos de la EPA son para la población mayor de 16 años; los europeos para la población entre 15 y 64 años
Nota: Los parados de larga duración son los que llevan más de 2 años buscando empleo (Excepto para Europa, que son los que l evan más de 1 año)
* = El valor para España no es de la EPA sino de EUROSTAT
ª = Los valores de Europa son estimaciones realizadas por EUROSTAT
88.4
84.4
81.2
2001
Ambos sexos
Varones
Mujeres
18

Page 20
Tabla A.2