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Respeten nuestros derechos: asociaciones para la igualdad
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Respeten nuestros derechos:
asociaciones para la igualdad
Informe sobre el Diálogo
con las Mujeres Refugiadas
Ginebra, Suiza, del 20 al 22 de junio de 2001
• “Soy yo la que sufre, la que vive esta vida y la que tiene que atravesar las
dificultades. ¿Me quieren asegurar de que implementarán las recomendaciones
que hemos venido a proponer?”
• “Me parece que el ACNUR no habría puesto tanto empeño en organizar una
reunión si esta careciera de sentido. Por lo tanto, creo que el ACNUR procederá
según su capacidad y mandato con respecto a los problemas aquí planteados”.
“Verdaderamente creo que el ACNUR mantendrá sus compromisos, sobre todo
ahora que tuvimos el honor de reunirnos con el Alto Comisionado, quien durante
su discurso prometió hacer el mayor esfuerzo posible para que la consulta
resultara todo un éxito y que la participación de las refugiadas tuviera frutos”.

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Agradecimientos
Esta conferencia no habría sido posible sin la concurrida participación de las mujeres
refugiadas, quienes compartieron sus experiencias y conocimientos con el ACNUR, y
presentaron nuevas ideas y soluciones para avanzar, en asociación con ellas, hacia la igualdad
de los derechos de las mujeres refugiadas. Es a ellas a quienes extendemos nuestro primer
agradecimiento.
Quisiéramos agradecer a los directivos superiores del ACNUR, quienes estuvieron presentes,
escucharon a las mujeres refugiadas y se comprometieron a implementar los cambios.
También quisiéramos agradecer a los gobiernos donantes participantes por su apoyo
incondicional: Bretaña, Canadá, Dinamarca, la Comisión Europea, Finlandia, Irlanda,
Noruega, Japón, África del Sur, Suecia y Estados Unidos. Extendemos un agradecimiento
especial a Haiko Alfeld, Louise Lavigne y Anne Marie Sloth-Carlsen por sus valiosos aportes
durante los foros de discusión. También queremos dar las gracias a la Fundación del 50º
aniversario del ACNUR, la Fundación Ford y Nancy Rubin por su amable solidaridad.
Nuestro agradecimiento también lo dirigimos a la Dra. Erin K. Baines, por su excelente labor
en la redacción de este informe, por recopilar con éxito todas las discusiones realizadas a lo
largo de las diferentes etapas del proceso de consulta y por derivar de ellas un texto coherente.
También quisiéramos hacer llegar nuestro agradecimiento a las relatoras, quienes hicieron
todo lo posible para que las discusiones y las recomendaciones presentadas por las mujeres
durante el Diálogo de Ginebra fueran registradas con exactitud: Natasha Alexandrovich,
Deborah Cocorulla, Mariette Grange, Ghada Haddad, Caroline Hempstead, Shaden Khallaf,
Evelyn Mandela, Chilemwa Nllowane y Hellen Schrooyen.
Por último, es nuestra esperanza que las lecciones aprendidas y las propuestas de acción
recomendadas durante el Diálogo de Ginebra propicien una mejora real en la forma en que el
ACNUR aborda la igualdad de género y las vidas de millones de mujeres refugiadas alrededor
del mundo.

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PREFACIO
En años recientes, la comunidad internacional ha trabajado para desarrollar asociaciones
firmes para encontrar soluciones a los problemas de los refugiados alrededor del mundo. A
principios del año 2001, el ACNUR respondió al llamado de las mujeres refugiadas para
ampliar esta asociación e incluir sus voces. Una parte importante de esa respuesta fueron las
consultas realizadas con 500 mujeres refugiadas y desplazadas, las ONG y los gobiernos
asociados alrededor del mundo. Las mujeres hablaron de las tragedias que han sufrido, las
dificultades para sobrevivir en el exilio, las esperanzas que aún conservan y el coraje y
talentos que les ha servido de contensión. Estos conocimientos le dieron vida a las
discusiones durante el Diálogo llevado a cabo en Ginebra en junio de 2001.
La energía del grupo se puso en evidencia desde el primer momento de la reunión, cuando
Jima Nesredin, una joven refugiada etíope, habló en el discurso de apertura. Ella estaba
serena y segura frente al podio, mirando a la audiencia, donde se encontraba el Alto
Comisionado, señor Ruud Lubbers, y otros altos funcionarios de la organización. “Estoy muy
feliz de estar aquí con todos ustedes. Estamos ansiosas por iniciar nuestra reunión, la cual
esperamos no sea pura plática. Necesitamos acciones”.
Durante los días siguientes, escuchamos de las mujeres: detalles de sus vidas y su trabajo, y
sus sugerencias sobre cómo el ACNUR y sus asociados pueden mejorar la protección de las
mujeres y las niñas refugiadas. Las mujeres trajeron consigo una gama de experiencias e
historias que enriquecieron las discusiones. Por ejemplo, el grupo incluyó una abogada de
Azerbaijan, quien atendió a las refugiadas que fueron forzadas a abandonar sus hogares.
También participó una especialista en computación de Afganistán, quien tenía sus propia
agencia de asistencia, la cual ofrecía educación a las niñas en los campamentos en Pakistán.
Otra participante contó su historia: fue raptada de su casa en Sierra Leona a la edad de 14
años y los rebeldes la mantuvieron cautiva. Estas y otras mujeres llegaron a la reunión para
demandar mayor protección para las mujeres y las niñas refugiadas y los recursos para la
curación y rehabilitación.
Todas las mujeres tuvieron la oportunidad de hablar directamente con el personal y la
administración del ACNUR, representado por el Alto Comisionado y el Asistente del Alto
Comisionado. Los directores de las oficinas y departamentos también participaron de manera
muy entusiasta, durante la reunión e invitaron a las mujeres a sus hogares para tener más
discusiones informales. Las mujeres tuvieron la ocasión de cuestionar, fomentar y
recomendar acciones para avanzar.
Las mujeres sacaron energía y aliento de esta reunión. Después de aprender a reconstruir de
casi nada, los compromisos del ACNUR con ellas validaron sus experiencias y les dio la
esperanza de que algunas de sus recomendaciones serán implementadas. A su retorno de la
reunión, Jima escribió: “Aún no lo puedo creer, estoy en la universidad ... Honestamente, no
hay nada que valore más que mi educación! Usted sabe por qué, porque entonces el futuro
está en mis manos. Tengo mucha confianza de que con mi educación seré alguien, por lo
tanto podré extender mi mano a la gente que me necesita, de la manera que ellos me
extendieron la suya cuando más los necesité”.
Nosotros estamos muy honrados de ser socios en este valioso proceso. Nuestra cálida y
efectiva colaboración es una reflexión y una contribución para el fortalecimiento de la
cooperación del ACNUR con las ONG y la sociedad civil. Confiamos que los compromisos

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adquiridos durante el Diálogo por parte de los altos mandos del ACNUR conducirán a
mejorías reales en la calidad de vida de las mujeres desplazadas.
Mary Díaz
Joyce Mends-Cole
Directora Ejecutiva
Coordinadora Superior de
las Mujeres
Comisión de Mujeres para las Mujeres
Refugiadas y la Igualdad entre
Géneros
y las Niñas Refugiadas
ACNUR

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INDICE
Resumen Ejecutivo ....................................................................................................... 6
Compromisos del ACNUR........................................................................................... 10
Introducción.................................................................................................................. 11
Objetivo del Diálogo con las Mujeres Refugiadas............................... 11
Objetivo de este informe...................................................................... 12
Documentos del Diálogo con las Mujeres Refugiadas ........................ 12
Parte I.
Respeten nuestros derechos: problemas planteados por las mujeres refugiadas ... 14
TEMA UNO: BIENESTAR Y SEGURIDAD
El derecho a la seguridad personal....................................................... 14
- Violencia sexual y de género
- Violencia doméstica
El derecho a buscar y disfrutar de asilo ............................................... 17
- Documentación y libertad de circulación
- Detención
- Acceso a los procedimientos para la determinación de
la condición de asilo
El derecho a regresar a nuestro país..................................................... 20
TEMA DOS: SUBSISTENCIA
Necesidades básicas y acceso a los servicios....................................... 21
- El campamento y el entorno rural
- El entorno urbano
Derecho a un empleo ........................................................................... 23
Derecho a la educación ........................................................................ 24
Derecho a la tierra y a la propiedad ..................................................... 25
Parte II.
Creación de asociaciones para la igualdad................................................................. 27
Promoción de la participación, el liderazgo y la toma de decisiones de las
mujeres refugiadas .............................................................................. 27
Creación de recursos para las mujeres ................................................. 30
Desarrollo de enfoques integrados y a largo plazo .............................. 31
Intensificar la participación de los hombres......................................... 32
Parte III.
Compromisos ................................................. .............................................................. 34
Anexos ........................................................................................................................... 36
A.
Lista de las consultas locales, nacionales y regionales
B.
Participantes del Diálogo con las Mujeres Refugiadas
C. Resumen de los debates: Bienestar y seguridad
D. Resumen de los debates: Subsistencia

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Resumen ejecutivo
“Creo firmemente que la reunión de Ginebra no fue el final sino el inicio de una
nueva iniciativa”, Marine Janoyan, retornada armenia participante.
“Ustedes han dado inicio a una revolución social”, Ruud Lubbers, Alto
Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, en un discurso dirigido a
las mujeres participantes en el Diálogo con las Refugiadas, Ginebra, 21 de junio de
2001
“Lo invitamos a formar parte de esta revolución”, respuesta de Joyce Mends-Cole,
Coordinadora Superior de las Mujeres Refugiadas y la Igualdad entre Géneros, al
Alto Comisionado Ruud Lubbers, Ginebra, 21 de junio de 2001.
Antecedentes
Desde su comienzo, el Diálogo con las Mujeres Refugiadas
1
ha sido un proyecto
2
ambicioso
que ha tenido como fin darle voz a las refugiadas y ayudar al ACNUR a evaluar los
compromisos y las deficiencias de la Oficina en materia de promoción de la igualdad de
derechos de hombres y mujeres refugiados. La respuesta que esta iniciativa recibió fue
impresionante. Más de 500 personas, entre ellas refugiadas, personal del ACNUR,
organizaciones no gubernamentales y países de acogida, se reunieron en más de 20 consultas
locales y regionales alrededor del mundo, y del 20 al 22 de junio de 2001, cerca de 50
refugiadas elegidas durante estas reuniones viajaron a Ginebra, Suiza, para celebrar la
culminación de este proceso: el Diálogo con las Mujeres Refugiadas.
Las reuniones fueron intensas, productivas, participativas e innovadoras. Nunca antes había
tenido lugar una serie de consultas de esta magnitud con refugiados, y fue gracias al trabajo
de los Consultores Regionales sobre Género, los puntos focales y otros colegas, que estas
consultas se realizaron en todas las regiones y con una representación tan amplia de mujeres
refugiadas. Las consultas tuvieron lugar entre marzo y junio de 2001 en distintos lugares, y
propiciaron el fundamento de una gran parte de los debates sostenidos en Ginebra. Las
mujeres aprovecharon ampliamente esta oportunidad para hablar acerca de su situación y
formular recomendaciones concretas para la acción. Uno de los resultados importantes del
Diálogo fue la formación de nuevas redes entre las mujeres refugiadas, las ONG y el
ACNUR.
Durante los primeros dos días del Diálogo de Ginebra, las mujeres refugiadas se reunieron en
grupos pequeños para compartir sus experiencias, identificar las necesidades compartidas y
formular recomendaciones concretas para el cambio. La reunión culminó con el diálogo entre
las mujeres y el personal directivo superior, el cual tuvo lugar el tercer día. Las mujeres
refugiadas expresaron sus preocupaciones e instaron al ACNUR a que implemente sus
recomendaciones.
1
El término “mujeres refugiadas” se refiere a las mujeres y niñas de diferentes nacionalidades y grupos
generacionales, que enfrentan diferentes situaciones de desplazamiento, tales como desplazamiento interno,
refugio rural y urbano, retorno y reasentamiento. El término “mujeres refugiadas participantes” se refiere al grupo
de mujeres que participaron en las consultas locales y regionales, y que fueron elegidas para representar a sus
comunidades en el Diálogo con las Mujeres Refugiadas.
2
Esta iniciativa fue discutida por primera vez por la Unidad de Género y las ONG en el otoño de 1999. La
planificación del Diálogo de Ginebra se realizó en estrecha comunicación con la Comisión de Mujeres para Niños
y Mujeres Refugiados.

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Durante el Diálogo, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados apeló al
personal directivo superior para que encabece el desarrollo de una nueva estrategia
multisectorial para la promoción de la igualdad entre las mujeres y los hombres refugiados, la
cual ha de ser puesta en práctica por todas las oficinas del ACNUR. Su implementación estará
a cargo de todo el personal. Esta estrategia global y regional tendrá como base los hallazgos
de este informe del Diálogo con las Mujeres Refugiadas, las recomendaciones dentro de los
informes de la consulta local y regional, y la versión revisada de la Guía para la protección
de mujeres refugiadas, cuya redacción está en vías de concluir.
Conclusiones y recomendaciones
La mayoría de los problemas identificados por las mujeres refugiadas no son nuevos. En gran
parte, son los mismos que se encontraron durante la primera Consulta Internacional sobre
Mujeres Refugiadas
3
, en 1988. Esto pareciera indicar que, si bien el ACNUR ha logrado
avanzar significativamente hacia el desarrollo de políticas, directrices y programas de
capacitación, la implementación de estas políticas continúa siendo irregular. Las mujeres
expresaron que, en algunas áreas, el ACNUR se muestra sensible ante sus problemas y trabaja
con ellas para mejorar la situación. En otras áreas, dijeron sentirse frustradas pues su voz
pareciera no ser escuchada. A pesar de que este informe se enfoca en las recomendaciones
elaboradas por las mujeres con miras a mejorar la capacidad de respuesta del ACNUR, es
importante subrayar que ellas también reconocieron los esfuerzos que realiza la organización
y las limitaciones dentro de las cuales opera. Además, las mujeres también insistieron en la
necesidad de establecer redes de cooperación y asociaciones entre el ACNUR y los
organismos colaboradores en la implementación, las ONG, los gobiernos y las comunidades
de refugiados.
Respeten nuestros derechos
Las necesidades en materia de protección de las mujeres refugiadas son muchas y urgentes.
Ya sea que se encuentren en campamentos, entornos rurales o zonas urbanas, o como
retornadas, las refugiadas no se sienten seguras. Además de la inseguridad que afecta a todos
los refugiados por igual, como es el caso de la ubicación de los campamentos en las zonas
fronterizas, la violencia sexual y de género (VSG) es un fenómeno generalizado, y las mujeres
carecen de la protección necesaria en la mayoría de los casos. La estigmatización y la
impunidad generalizada de quienes cometen los crímenes impiden que las mujeres los
denuncien.
La protección eficaz también depende de la capacidad de las mujeres refugiadas de lograr
asilo. Las participantes explicaron que, en muchos países, los hombres refugiados continúan
siendo considerados como el solicitante exclusivo en los procedimientos para la
determinación de la condición de refugiado, y como consecuencia, las mujeres refugiadas ven
restringido su acceso a los procedimientos, incluso cuando tienen razones personales
legítimas para reclamar asilo. Las mujeres refugiadas también denunciaron que en los casos
en los que sí se entregaron documentos de identificación y tarjetas de racionamiento de
alimentos, estos fueron destinados a los hombres jefe de familia. Hacer que las mujeres
dependan de los hombres para tener acceso a los bienes y servicios básicos y la ausencia de
un documento de identificación individual, aumentan las probabilidades de que la mujeres
refugiadas sean explotadas. Como resultado, ellas ven su libertad de circulación restringida.
Las refugiadas también discutieron sobre las particularidades de las mujeres bajo arresto.
Además, la protección eficaz depende de la calidad del asilo, incluyendo el respeto por los
derechos civiles, económicos y sociales.
3
La primera consulta internacional con mujeres refugiadas se realizó en 1988 y fue organizada por varias ONG de
Ginebra, Suiza.

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Con respecto a la subsistencia, la escasez de alimentos y de materiales de ayuda básica –la
cual empeora debido a la disminución de la asistencia internacional– obliga a las mujeres a
buscar fuentes complementarias de ingreso. Las refugiadas reconocieron los esfuerzos por
establecer programas para la generación de ingresos y la capacitación, pero subrayaron la
necesidad de diversificarlos de manera tal que las mujeres puedan aprender destrezas no
tradicionales y entrar en un mercado más competitivo. La importancia de contar con acceso
equitativo a todos los niveles de la educación se convirtió en un tema recurrente en muchos de
los debates. Finalmente, los derechos a la tierra y a la propiedad siguen siendo una
preocupación básica de las mujeres retornadas y las desplazadas internas, puesto que afectan
directamente su capacidad de lograr la autosuficiencia.
Asociaciones para la igualdad
Las mujeres refugiadas quieren colaborar de lleno con el ACNUR en la implementación y la
toma de decisiones que afectan sus vidas y las vidas de los miembros de su comunidad.
Insistieron en que ya contribuyen con sus comunidades mediante el trabajo social, legal,
económico, educativo y en materia de derechos humanos. Las mujeres refugiadas explicaron
que ellas son líderes en sus respectivas comunidades y que cada vez exigen mayor acceso a
los organismos encargados de la toma de decisiones, tales como los comités para la
administración de los refugiados, las ONG, el ACNUR, los gobiernos y las negociaciones de
paz. A lo largo de las discusiones, las mujeres refugiadas indicaron que para lograr la
protección de los derechos de las mujeres refugiadas, tanto los hombres de la comunidad de
refugiados como los gobiernos y el ACNUR deben estar activamente involucrados en el
proceso. Señalaron que siguen encontrando obstáculos basados en el género, como la
dependencia en los hombres y las actitudes discriminatorias, y que cualquier estrategia futura
requiere de una concienciación de los hombres acerca de los derechos de las mujeres y un
aumento de la participación y la responsabilidad de los mismos. Las mujeres refugiadas
resaltaron la importancia de conocer más a fondo sus derechos como refugiadas y como
mujeres, y reconocieron que los obstáculos que les dificultan la participación y la capacidad
de influencia en los procesos de toma de decisiones están inscritos en las mismas instituciones
públicas que las excluyen y en sus hogares, en donde se espera que cuiden a los niños y
realicen el trabajo doméstico.
El siguiente cuadro es un resumen de las principales recomendaciones derivadas de las
consultas locales y regionales, el grupo de trabajo y los foros de discusión realizados en
Ginebra. Estas recomendaciones y las detalladas (incluidas en los anexos C y D, ofrecen una
variada gama de sugerencias concretas dirigidas a mejorar la protección de las mujeres
refugiadas, garantizar su subsistencia y aumentar su participación en las decisiones que
afectan sus vidas.
Recomendaciones de las mujeres refugiadas al ACNUR
1. Desarrollar estrategias globales que involucren a los hombres en la búsqueda de
soluciones al problema generalizado de la violencia sexual y de género, incluida la
violencia doméstica.
2. Mejorar la capacidad de gestión del ACNUR y las organizaciones de las mujeres
refugiadas ante los gobiernos de acogida, con respecto a la calidad de asilo, la condición
legal y la documentación, incluyendo la identificación personal, para garantizar la libertad
de circulación y el acceso a los servicios básicos. Fortalecer el monitoreo de los
procedimientos para la determinación de la condición de refugiado, con énfasis particular
en el impacto que tienen en las mujeres.

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3. Mantener la consulta con las mujeres refugiadas en todos los niveles y aumentar su
participación en la toma de decisiones del ACNUR en áreas tales como la planificación,
la implementación de programas, el monitoreo y la evaluación.
4. Ampliar la difusión de las políticas y las directrices entre las mujeres refugiadas, las ONG
y los gobiernos de acogida. Fortalecer los mecanismos existentes que garanticen su
cumplimiento y desarrollar otros.
5. Apoyar programas de educación para mujeres y niñas. Diversificar los proyectos para la
generación de ingresos dirigidos a las mujeres refugiadas, con el fin de promover el
aprendizaje de nuevas destrezas y la comercialización de los bienes.
6. Aumentar la capacidad de gestión ante los gobiernos para garantizar el acceso equitativo
de las mujeres a la tierra, mediante la adopción de leyes de propiedad sensibles a la
dimensión de género, en especial en zonas de retornados.
7. Apoyar a las mujeres refugiadas para propiciar la organización eficaz y la participación en
los procesos para la toma de decisiones y en los cargos de liderazgo. Impulsar y
desarrollar asociaciones entre las mujeres refugiadas y el ACNUR, y promover el
fortalecimiento de las capacidades de las organizaciones, asociaciones y redes de mujeres.
Reconocer el carácter esencial de este trabajo para el fortalecimiento de la protección de
las mujeres refugiadas.
8.
Involucrar a los hombres y fortalecer su participación en una asociación para la igualdad
de derechos de las mujeres.
9.
Apoyar a las mujeres refugiadas para que se involucren y contribuyan con las iniciativas
de paz.

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10
Compromisos del ACNUR
Luego de las recomendaciones planteadas por las mujeres refugiadas en Ginebra, el personal
directivo se comprometió de manera concreta a mejorar la protección y la asistencia ofrecida
a las mujeres en situaciones de desplazamiento. Los compromisos preliminares fueron
formulados de la siguiente forma:
Compromisos del ACNUR con las mujeres refugiadas
1. Desarrollar estrategias integradas en respuesta a la violencia contra las mujeres
refugiadas, incluso en situaciones de violencia doméstica. Estas estrategias serán
desarrolladas en coordinación con los sectores salud, jurídico, programas, servicios a la
comunidad y de seguridad. Además, se establecerán asociaciones con ONG, gobiernos,
socios colaboradores en la implementación y comunidades de refugiados para que estas
estrategias resulten más duraderas.
2. Las mujeres refugiadas serán inscritas de manera individual y recibirán la documentación
pertinente para garantizar su seguridad individual, libertad de circulación y acceso a los
servicios de primera necesidad.
3. El 50% de todos los representantes que conformen los comités de coordinación y
cualquier otra forma de representación de los refugiados ante el ACNUR serán mujeres,
ya sea en entornos urbanos y rurales, y en los campamentos, incluso en zonas de retorno.
4. La participación directa e indirecta de las mujeres refugiadas en la administración de los
procesos de distribución de alimentos y de artículos no comestibles garantizará, hasta
donde sea posible, que estos sean distribuidos y controlados directamente por las mujeres
adultas miembros de los hogares.
5. La entrega de artículos sanitarios para todas las mujeres y las jóvenes dentro de la
competencia del ACNUR debe ser una práctica estandarizada en los programas de
asistencia del ACNUR.
Estos compromisos son solo una primera etapa del proceso. Se están desarrollando nuevas
medidas más globales para promover estos compromisos y otras actividades que fomenten los
derechos de las mujeres refugiadas. La implementación de estas medidas será evaluada el Día
Internacional del Refugiado, en junio de 2002.

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Introducción
“Les pedimos que respeten nuestros derechos como mujeres, como refugiadas y como
seres humanos; y para ello, piensen en el rostro, piensen en la persona refugiada,
piensen en el ser humano cuya vida depende de sus decisiones […]. Gente como yo se
verá afectada por lo que ustedes hagan”.
(Aicha, refugiada togolese, participante, en una
declaración durante las Consultas Globales sobre Protección Internacional, 28 de junio de
2001
)
4
En un evento mundial sin precedentes, cuarenta y siete refugiadas
5
viajaron a Ginebra, Suiza,
para identificar y analizar los problemas que las afectan, y discutir, junto con el personal
directivo superior del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados
(ACNUR), sobre la viabilidad de nuevas asociaciones de colaboración entre las refugiadas y
el ACNUR, orientadas a la promoción de la igualdad de género. El Diálogo tocó fondo en una
serie de consultas regionales y locales que reunió a refugiadas, ONG, funcionarios de
gobierno y personal en el terreno del ACNUR durante 20 sesiones
6
. En total, más de 500
participantes se reunieron para analizar la situación de las mujeres refugiadas y para
intercambiar estrategias dirigidas al fortalecimiento de su protección y subsistencia. Cada una
de las consultas locales y regionales eligió entre 2 y 5 refugiadas para que representaran a sus
compañeras en el Diálogo con las Mujeres Refugiadas a realizarse en Ginebra, del 20 al 22 de
junio de 2001.
En la mayoría de los casos, las participantes del Diálogo viajaron directamente desde zonas de
refugiados, desplazados internos y retornados. En algunos casos, las mujeres dejaban atrás las
dificultades de vivir en zonas altamente militarizadas y bajo condiciones de extrema pobreza,
para hablar en nombre de las demás refugiadas y sus comunidades. Esto le dio un enfoque
realista a las conversaciones. Tal y como lo confesó una refugiada durante las reuniones: “No
puedo dormir por las noches, no dejo de pensar en el sufrimiento de las mujeres y los niños
del campamento”. En efecto, el proceso de consulta que culminó con el Diálogo “sacudió”
7
tanto a los oficiales en el terreno del ACNUR como a los directivos superiores, haciéndoles
recordar “los rostros, las personas refugiadas, los seres humanos” en nombre de quienes
trabajan.
Objetivo del Diálogo con las Mujeres Refugiadas
En 1988, las ONG de Ginebra, Suiza, organizaron la primera consulta internacional con
mujeres refugiadas. Las recomendaciones de esta consulta contribuyeron al nombramiento de
la primera Coordinadora Superior para Mujeres Refugiadas, financiada por Canadá, y a un
llamado para la creación de directrices específicas sobre la protección y la asistencia a las
refugiadas. Si bien el ACNUR ha encauzado una gran parte de sus energías y recursos hacia
la atención de las necesidades de las mujeres refugiadas desde entonces, el segundo Diálogo
Internacional con las Refugiadas sirvió como una oportunidad para considerar las deficiencias
que todavía existen en la implementación de los compromisos del ACNUR en torno a la
promoción de la igualdad de género y el desarrollo de nuevas estrategias para seguir adelante.
4
Aicha fue la primera refugiada en dirigirse a los Estados Miembros del Comité Ejecutivo del ACNUR.
5
La Coordinadora Superior de Mujeres Refugiadas e Igualdad de Género lamentó que tres de las mujeres elegidas,
provenientes de El Cairo, no pudieran asistir al Diálogo debido a los problemas para obtener visa.
6
En el Anexo A se incluye una lista de las consultas locales y regionales.
7
Referencia utilizada por el Alto Comisionado Adjunto en las conclusiones, para describir el impacto que tuvo el
Diálogo en el personal directivo, 22 de junio de 2001.

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12
El Diálogo también sirvió de espacio para que las refugiadas hicieran trabajo de coordinación
entre ellas, con las ONG y el ACNUR.
Objetivo de este informe
El objetivo de este informe consiste en ofrecer un panorama integral del análisis realizado por
las mujeres participantes en el Diálogo y en las consultas locales y regionales. Este panorama
le servirá a las sedes y las oficinas en el terreno del ACNUR como base para el desarrollo de
nuevas estrategias de acción en torno a la igualdad de género.
La Parte I del informe, “Respeten nuestros derechos”, ofrece una sinopsis de los problemas
fundamentales y las recomendaciones sobre ‘qué pueden hacer’ tanto el ACNUR como las
mujeres refugiadas y sus comunidades para atender las necesidades identificadas. Estos
hallazgos evidencian claramente un desfase entre los compromisos del ACNUR con las
mujeres refugiadas (según las Políticas sobre mujeres refugiadas, 1990, y las Directrices
para la protección de las mujeres refugiadas, 1991) y la realidad cotidiana que viven. Si bien
el ACNUR cuenta con una política bien definida y ha emprendido una serie de iniciativas
para promover la igualdad de género, los testimonios de las refugiadas sugieren que la
implementación sigue representando un desafío.
Las mujeres refugiadas identificaron cuatro áreas clave de acción para solventar la
discrepancia entre políticas y práctica: a) promover la participación, el liderazgo y la toma de
decisiones por parte de las mujeres; b) aumentar los recursos a disposición de las mujeres; c)
desarrollar estrategias integradas y a largo plazo; y d) fortalecer la participación de los
hombres en la promoción de la igualdad de género. La Parte II del informe, “Creación de
asociaciones para la igualdad”, identifica los desafíos y las oportunidades clave para el
desarrollo de futuras estrategias por parte del ACNUR. En cada sección se subraya una serie
de recomendaciones modelo sobre las opciones para resolver estos problemas. Esta lista no es
exhaustiva; tan solo refleja una pequeña parte de las múltiples y variadas recomendaciones
presentadas por las refugiadas a lo largo del proceso de consulta.
Documentos del Diálogo con las Mujeres Refugiadas
El Diálogo habilitó una serie de foros en los cuales las mujeres participantes se reunían y
trabajaban junto con las ONG y los directivos superiores del ACNUR. Los primeros dos días
del Diálogo se dedicaron en gran parte al trabajo en grupos sobre temas específicos como
medida de preparación para las discusiones con el personal directivo superior
8
, las cuales
tuvieron lugar durante el tercer día. Se formaron tres grupos de trabajo de aproximadamente
20 mujeres refugiadas participantes y ONG cada uno, según la experiencia de las mujeres en:
a) entornos urbanos; b) entornos rurales; y c) entornos de retorno y reintegración.
Los problemas identificados en las consultas locales y regionales
9
sirvieron de marco para la
discusión sobre dos de los principales temas del Diálogo: la seguridad y la subsistencia. Los
facilitadores del ACNUR dirigieron la discusión y los intérpretes hicieron posible que las
mujeres, provenientes de distintas regiones, se pudieran comunicar entre ellas. Los grupos de
trabajo analizaron los problemas que se derivan de cada tema, y luego cada grupo eligió a dos
8
El Director de los departamentos de Protección, Emergencia y Seguridad Internacional, y el Jefe de Evaluación,
la Unidad de Análisis de Políticas y el Asistente del Alto Comisionado, participaron en el Diálogo del Tercer Día.
9
En las consultas locales y regionales, las mujeres refugiadas eligieron temas para la discusión en colaboración
con los oficiales en el terreno. Luego se compiló en Ginebra una lista maestra de temas, basada en los informes
locales y regionales. Durante el Diálogo, los grupos de trabajo de las mujeres refugiadas y algunas ONG tomaron
de 3 a 6 temas de la lista maestra para ser discutidos a lo largo de los tres días de reuniones.

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13
personas como mínimo para que representaran a las mujeres refugiadas en los foros a
realizarse con los directivos superiores
10
.
En otros contextos más informales, las mujeres refugiadas tuvieron la oportunidad de hacer
trabajo de coordinación entre ellas y de ejercer presión ante las ONG y el personal directivo
del ACNUR. Por ejemplo, dos de los foros reunieron a las mujeres refugiadas, las ONG y los
donantes en torno al tema ‘creación de asociaciones’ y ‘liderazgo de las mujeres por la paz’.
Durante el segundo día, las mujeres refugiadas también almorzaron con el Sr. Ruud Lubbers,
Alto Comisionado para los Refugiados, y le hicieron preguntas con base en sus propias
experiencias y las vivencias de las mujeres que vinieron a representar.
10
La discusión de los temas utilizó el siguiente marco: a) los obstáculos que encuentran las mujeres refugiadas; b)
en qué difieren estos obstáculos con respecto a los de los hombres refugiados; c) qué pueden hacer las mujeres
refugiadas y sus respectivas comunidades para superar los obstáculos; d) las deficiencias del apoyo que ofrece el
ACNUR a las iniciativas de las mujeres y sus comunidades; y e) qué debe hacer el ACNUR para solventar estas
deficiencias.

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Parte I
Respeten nuestros derechos: problemas planteados por las mujeres
refugiadas
Esta parte del informe ofrece un panorama general de los principales problemas planteados
por las refugiadas durante el Diálogo y las consultas locales y regionales. El proceso de
consulta no contó con un tema definido para dejar que las mujeres refugiadas decidieran los
problemas clave a tratar. Se identificaron más de 30 problemas, los cuales fueron clasificados
bajo dos categorías generales: ‘seguridad’ y ‘subsistencia’. Para cada problema se incluyen
recomendaciones sobre “qué pueden hacer” las mujeres y el ACNUR, a manera de guía para
el desarrollo de nuevas estrategias por parte del ACNUR
11
.
Muchos de los testimonios de las refugiadas son un recordatorio para el ACNUR de que
todavía existe un desfase entre las políticas y la implementación, y que queda mucho trabajo
por hacer si se quiere lograr la protección de las mujeres de la forma en que lo estipula el
mandato de la organización. Además, la discusión evidenció que para llenar las necesidades
de protección de las mujeres, la calidad de asilo es tan importante como la capacidad de lograr
acceso al asilo. Por último, la relación entre seguridad y la capacidad de las mujeres de
conseguir empleo remunerado o hacerse cargo de la subsistencia también quedó ilustrada en
esta discusión.
Tema uno: Bienestar y Seguridad
El derecho al bienestar y la seguridad personal
Violencia sexual y de género
Reconoce la necesidad de iniciativas para detectar, impedir y reparar situaciones de violencia
sexual con el fin de proteger de manera eficaz a las solicitantes de asilo y las refugiadas [...]
Conclusión del Comité Ejecutivo No. 73 (XLIV) (1993)
Las participantes denunciaron que la violencia sexual y de género (VSG) sigue dándose de
manera generalizada en situaciones de desplazamiento. Refugiadas de África Occidental
compartieron testimonios conmovedores sobre la forma en que la violación y otras formas de
violencia sexual son utilizadas como una forma cruel de involucrar a los niños en el conflicto:
“Mi familia y yo estábamos escondidos en una habitación cuando uno de los rebeldes
irrumpió en la casa. Le pidió a mi madre que le entregara a uno de sus hijos o que de
lo contrario mataría a toda la familia. Mi madre se decidió por mí y me entregó. Los
rebeldes me llevaron con ellos y en el camino a su campamento fui violada por siete
de ellos. Comencé a sangrar mucho y no podía dar un paso más. Me amenazaron con
matarme si no seguía con ellos. Me tuvieron bajo arresto por un año. Después de
escapar me hice esta pregunta: “¿A quién puedo acudir en busca de ayuda
?”
(Testimonio de Marion, 17 años, mujer participante de Sierra Leona, 25 de junio de 2001)
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En la medida de lo posible, este informe utiliza citas directas, de tal forma que el relato sobre desplazamiento
forzado se narra a través de la voz de las mujeres refugiadas. Puesto que la mayoría de las anotaciones del taller y
los informes de las consultas regionales y locales no tenían enumeradas las páginas, no se hace referencia a las
mismas. Por razones de brevedad, las recomendaciones solo incluyen el país que las propuso, sin incluir las fechas.

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Durante las discusiones, las mujeres refugiadas enfatizaron que en todas las culturas, la
violación es un tabú que silencia a las mujeres. En algunas culturas, las sobrevivientes de
violación están obligadas a casarse con el hombre que las violó o, como declara Marion, son
rechazadas: “Quedé embarazada y decidí escapar. Cuando llegué a Freetown [...] fui
rechazada por mi comunidad y familia”. Los tabúes culturales y religiosos que por lo general
obligan a las mujeres a permanecer en silencio, hacen difícil la tarea de detectar y responder a
los actos de VSG. Las participantes hicieron hincapié en la importancia de la confidencialidad
entre los trabajadores sociales y expresaron su preferencia por personal femenino, evitando
situaciones en las que el personal de la zona carezca de la preparación necesaria o sea
demasiado cercano a la comunidad. Al mismo tiempo, se hizo notar que el personal
expatriado debe mostrar sensibilidad con respecto al contexto cultural en el cual trabajan, y
debe tener cuidado de no estigmatizar o re-victimizar a las sobrevivientes.
Las participantes hicieron énfasis en la importancia de desarrollar programas amplios para las
sobrevivientes de VSG, incluyendo asesoramiento psicosocial, asesoría legal y en salud,
asistencia básica, empoderamiento y capacitación. Como parte integral de estos programas, se
debe incorporar el tema de VIH/SIDA, ya que una de las principales consecuencias de la VSG
es la propagación de esta enfermedad. Las mujeres refugiadas también señalaron que la
respuesta y prevención de la VSG deben contar con un criterio integrado, y que las
instituciones gubernamentales deberían fortalecerse para enfrentar este problema.
“Ni el gobierno, ni la policía, ni el sistema jurídico responden de forma adecuada”
(María Teresa, retornada guatemalteca participante, 20 de junio de 2001).
Agregaron que es necesario implementar nuevas medidas para sensibilizar a los hombres y a
las comunidades con respecto al tema de la violencia. Específicamente, se debe involucrar a
los hombres en la prevención de la VSG en sus comunidades y se debe procesar a los
ofensores. En la plenaria, un miembro del personal directivo superior del ACNUR, Janet Lim,
explicó que el ACNUR, los países de acogida, los colaboradores en la implementación y las
comunidades de refugiados deben hacer un mayor esfuerzo por incorporar enfoques
multisectoriales al tema.
Qué se puede hacer:
Desarrollar enfoques integrados para la prevención y respuesta de la VSG. (Ginebra)
Incorporar el tema de los derechos de las mujeres en los módulos de capacitación de las
fuerzas de seguridad pública y los funcionarios de la oficina del fiscal o en los ministerios
de justicia. (Colombia)
Organizar talleres en donde se utilice la dramatización, la representación de roles y la
canción para sensibilizar a las comunidades ante el tema de la violencia sexual y de
género. (Guinea)
Adoptar un código de conducta que guíe la interacción con las jóvenes sobrevivientes. El
código de conducta requerirá que un personal capacitado entreviste a las sobrevivientes, y
se le deberá dar seguimiento mediante asesoramiento. (Sierra Leona)
Establecer centros de seguridad para las sobrevivientes de VSG. (Ginebra).
Apoyar la capacitación en torno al tema de género, dirigida de manera particular a los
hombres y jóvenes. (Ginebra)
Apoyar el trabajo de las organizaciones de mujeres que dan asistencia a las
sobrevivientes de VSG. (Ginebra)

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Violencia doméstica
“Una mujer tenía prohibido salir por ninguna razón de su casa, ni siquiera para
traer agua para cocinar o beber. Por lo general, su hijo o alguno de los hombres
miembros de la familia se encargaba de realizar esta tarea. Un día en que su hijo
estaba enfermo y ninguno de sus familiares estaba disponible, decidió salir a
escondidas para traer agua. Infortunadamente, cuando iba de regreso de la fuente de
agua se topó con su marido y este le dijo: ‘Ya te vi, así que otros hombres te deben
haber visto, y mañana mi honor estará por el suelo’. El hombre la comenzó a golpear
con una varilla. Una de las mujeres de la consulta vio el incidente y se apresuró a la
escena con una sábana. Cubrió a la mujer para que el marido dejara de golpearla y
le curó las heridas porque sabía que no podría salir de la casa en busca de asistencia
médica”. (Peshawar, Pakistán, 10 de mayo 2001)
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Las mujeres refugiadas subrayaron que la violencia doméstica amenaza seriamente la
seguridad de las mujeres y los niños, y reduce su capacidad de circular con libertad, acudir a
servicios de asistencia y participar en las actividades de la comunidad. Hasta que no se
resuelva el problema de la violencia doméstica, las necesidades de las mujeres refugiadas no
estarán resueltas.
La violencia doméstica, definida desde una perspectiva amplia que incluye la violencia
psicológica y física, a menudo se ve intensificada por el desplazamiento. Las participantes
describieron la tensión que genera en la familia el trauma de ser expulsadas de sus
comunidades, lo cual a su vez propiciaba la violencia doméstica:
“a menudo los hombres se emborrachan y golpean a sus esposas porque ‘no tienen
mucho que hacer’. Debido a las normas sociales imperantes, las mujeres sienten que
no pueden protestar contra este tipo de comportamiento. Casi todos los hombres son
celosos y quieren controlar la vida de sus esposas, mientras que ellos les tienen poco
respeto a ellas y hacen cosas como tener relaciones extramaritales o ‘enojarse’ por
pequeñas equivocaciones” (Campamento Mai La, Tailandia, 1º de junio de 2001)
En situaciones de retorno, el trauma que sufren los excombatientes recae a menudo en la
familia, puesto que los hombres sacan su frustración y enojo con las mujeres. Se observó que
cuando las mujeres dependen de un hombre para proveer por la familia, a menudo se ven
obligadas a soportar los abusos del cónyuge por pura necesidad económica o por el bienestar
de los hijos. Las participantes encontraron una conexión entre la incidencia de la violencia
doméstica y la falta de alternativas económicas que enfrentan tanto hombres como mujeres en
situaciones de desplazamiento.
Qué se puede hacer:
Proveer de vivienda a mujeres y niños sobrevivientes de violencia doméstica y sexual.
(Pakistán)
Formular e implementar un conjunto de directrices sobre violencia doméstica. (Ginebra)
Brindar asesoramiento en materia de violencia doméstica a toda la familia, incluso a los
hombres. (Ginebra)
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Las citas que aparecen en este informe han sido tomadas de los informes de consulta local y regional. La lista
completa de la ubicación y la fecha de estas consultas se encuentra en el Anexo A.

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Capacitar tanto a hombres como mujeres en la dimensión de género y entorno al tema de
la prevención de la violencia doméstica. (Angola)
Los actores internacionales deben trabajar junto con los hombres para fomentar el respeto
al derecho nacional e internacional sobre la protección de los derechos humanos de las
mujeres. (Angola)
El derecho a solicitar y disfrutar de asilo
Documentación y libertad de circulación
Exhorta a los estados y al ACNUR a garantizar que tanto mujeres como hombres tengan igual
acceso a todo tipo de documento personal relativo a la libertad de circulación, el bienestar
social y el estado civil.
Conclusión del Comité Ejecutivo No. 73 (XLIV) (1993
)
Distribuir carnés de identificación o inscripción a todas las mujeres refugiadas [...]
Conclusión del Comité Ejecutivo No. 64 (XLI) (1993
)
Garantizar que las mujeres refugiadas cuenten con la documentación adecuada y tengan
acceso al procedimiento de registro utilizado para la determinación de condición de
refugiadas (1991)
Guía para la protección de mujeres refugiadas (1991)
Las participantes del Diálogo y las consultas locales y regionales definieron la falta de
documentación personal como uno de los principales problemas que afrontan las mujeres
desplazadas. Aun cuando se provee de este tipo de documentación, las mujeres denunciaron
que casi siempre se les entrega solo a los hombres jefe de familia. La repartición exclusiva de
tarjetas de racionamiento de alimentos a los hombres es una práctica que todavía se repite, a
pesar del hecho de que la dependencia en los miembros varones de la familia agudiza los
problemas de protección que afectan a las mujeres. Durante la consulta regional pakistaní, el
personal del ACNUR se informó acerca de este problema mediante un ejemplo que ilustraba
el profundo impacto que tiene en la familia cuando se retira la tarjeta perteneciente a un
refugiado fallecido, dejando sin alimento a 4 viudas y 25 hijos. Afortunadamente, las
refugiadas lograron finalmente cabildear que las tarjetas les fueran restablecidas a las viudas.
Además, en lugares como Guinea, donde no se entregan tarjetas individuales, algunas mujeres
y niñas se vieron obligadas a intercambiar sexo por alimento. La mayoría de las refugiadas
participantes estuvieron de acuerdo en que la repartición de alimentos dentro de las familias
sería más equitativa si las tarjetas fueran distribuidas entre las mujeres y si ellas colaboraran
como socias igualitarias en el desarrollo y la implementación de estrategias para la
distribución de alimentos.
Las mujeres refugiadas participantes reconocieron que la falta de documentación limita la
libertad de circulación tanto de hombres como de mujeres. Tal y como lo expresó una de las
participantes: “es como si viviéramos en una prisión abierta”. Sin embargo, las refugiadas
señalaron que cuando los gobiernos de acogida conceden documentación exclusivamente para
los hombres, las mujeres refugiadas ven todavía más restringida su libertad de circulación. Sin
documentos de identidad individuales, las mujeres refugiadas son incapaces de decidir por su
cuenta en caso de un viaje o cuando viajan. Además, la falta de identificación individual
contribuye a la separación de la familia, ya que las mujeres no pueden retornar a las zonas en
donde se encuentran sus respectivas familias. Las refugiadas denunciaron que el temor a ser
arrestadas por la policía y quedar detenidas propiciaba que no circularan libremente. Además,
las que viven en zonas urbanas enfrentan otros problemas que les dificultan realizar las tareas
cotidianas de una ciudad, tales como ir al mercado o asistir a cursos de capacitación e idiomas
por temor a ser arrestadas. En estas zonas, es más probable que las mujeres queden aisladas y
que a menudo se vean psicológicamente afectadas a causa de la inmovilidad forzada.

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En algunos países de acogida, las costumbres culturales y religiosas restringen todavía más la
libertad de movimiento de las mujeres. Las refugiadas discutieron sobre la importancia de que
las comunidades cuestionen los valores tradicionales que impiden que las mujeres vivan de
conformidad con los derechos humanos básicos. Profundizaron sobre el impacto que tiene una
imagen negativa de los refugiados en la seguridad dentro de un país de acogida. Si bien las
actitudes negativas y discriminatorias del público con respecto a los refugiados en los países
de acogida desembocan en violencia, las mujeres se sienten más expuestas a los actos de
abuso debido a la percepción de que ellas son menos amenazantes y más vulnerables que los
hombres.
“Las mujeres retornadas afirmaron tener más probabilidades de ser maltratadas
verbalmente en público por razones étnicas que los hombres, puesto que a ellas se les
considera físicamente más vulnerables que a los hombres y, por lo tanto, representan
un objetivo fácil”.
(Zagreb, Croacia, mayo de 2001)
Qué se puede hacer:
Gestionar la obtención de documentación personal y registro entre las personas
desplazadas, con énfasis en mujeres y niñas, así como de minorías étnicas. (Colombia)
Involucrar a las mujeres refugiadas en el monitoreo de los procesos de registro. (Georgia)
Otorgar documentación individual tanto a hombres como a mujeres. (Ginebra)
Aumentar el número de campañas para combatir la imagen negativa de los refugiados.
(Ginebra)
Detención
Las participantes denunciaron que, a menudo, tanto hombres como mujeres bajo arresto no
son informados acerca de sus derechos como refugiados, ni se les da acceso a los
procedimientos para la determinación de la condición de refugiado. Aicha, una refugiada
participante togolose, explicó su experiencia como prisionera, en la cual no supo de su
derecho a contar con un abogado pro bono sino hasta cinco meses después de haber sido
arrestada. La falta de acceso a la información aumenta la inseguridad de las mujeres
refugiadas. En algunos casos, las mujeres permanecen bajo arresto en cárceles compartidas
por criminales durante largos períodos de tiempo, o son ubicadas en centros de detención
sobrepoblados, en donde hombres y mujeres se ven forzados a vivir en pequeñas celdas. Estas
condiciones también tienen un impacto profundo en el bienestar psicológico de las mujeres:
“tener que convivir con criminales me hizo sentir que yo era un criminal [...] cuando
en realidad solo estaba luchando por mi vida
(Aicha, declaración ante las Consultas
Globales sobre Protección Internacional, 28 de junio de 2001).
Otra mujer dijo que no había podido dormir ni una sola vez mientras estuvo bajo arresto, ya
que por razones culturales nunca antes había tenido que dormir en un espacio tan reducido
con hombres. Las participantes exhortaron al ACNUR a que agilice el monitoreo de los
centros de detención y a que multiplique sus esfuerzos para presionar a los estados a que
encuentren otras soluciones que no sean el arresto.
Qué se puede hacer:
Gestionar ante los gobiernos que se elimine la detención tanto de refugiados como de
solicitantes de asilo. (Ginebra)
Buscar soluciones alternativas a la detención, tales como los refugios, de tal forma que la
familia pueda permanecer unida. (Ginebra)

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Garantizar que las mujeres nunca se encuentren en situaciones que comprometan su
seguridad, como en el caso de estar con hombres en un espacio reducido. (Ginebra)
Acceso a los procedimientos para la determinación de la condición de refugiado
Las participantes denunciaron que, por lo general, las refugiadas que solicitan asilo
desconocen su derecho a entablar una reclamación independiente a la del cónyuge. Por esta
razón, incluso cuando tienen una reclamación de asilo propia, su destino depende del
resultado de la reclamación del esposo. Las refugiadas declararon que, a menudo, los jueces o
los agentes de inmigración no se dan cuenta de la condición de las mujeres dentro de la
cultura de la cual provienen las solicitantes de asilo, lo cual tiene un efecto negativo en su
habilidad para reclamar y obtener asilo. En la consulta regional de Montreal, Canadá, las
mujeres refugiadas hablaron acerca de la necesidad de sensibilizar e informar a los agentes de
inmigración, la seguridad fronteriza, la policía y los agentes de seguridad sobre asuntos
relacionados con género. Las participantes hablaron del “segundo trauma” que representan los
procedimientos para la determinación de la condición de asilo, en los cuales se
malinterpretan, ignoran y, en ocasiones, ridiculizan ciertos aspectos sensibles relativos al
género.
“Todas las presentes estuvieron de acuerdo en que los jueces de inmigración se
muestran insensibles ante los solicitantes de asilo, en especial con respecto a las
mujeres solicitantes. La mayoría de los adjudicadores desconocen los problemas que
afectan a las mujeres [...] conocen poco sobre su país de origen”.
(Montreal, Canadá,
3 de mayo de 2001).
Las mujeres refugiadas declararon que la duración de los procedimientos de asilo incrementan
la tensión psicológica, y le solicitaron al ACNUR que gestione el acortamiento de los plazos.
También declararon que se debe trabajar por la transparencia de los procesos de toma de
decisiones sobre los casos de asilo, con el fin de que los refugiados entiendan las razones por
las cuales se aceptan o rechazan sus solicitudes.
Qué se puede hacer:
Garantizar que los procedimientos y las directrices para la determinación de la condición
de refugiado del ACNUR incluyan la dimensión de género y sean sensibles ante la
misma, a fin de que las reclamaciones de las solicitantes de asilo reciban el mismo trato y
cuenten con un acceso equitativo. (Kenia)
Mejorar el acceso a una información precisa, actualizada e imparcial para que los
encargados de la toma de decisiones y los adjudicadores conozcan sobre la condición de
las mujeres y las relaciones de género en el país de origen. (Canadá)
El ACNUR deberá hacer gestiones para la capacitación sobre sensibilidad entre culturas y
destrezas para entrevistar, y se deberá disponer de mujeres intérpretes. (Canadá)
Las solicitantes deberán estar informadas acerca de su derecho a entablar su propia
reclamación, independientemente de la de sus cónyuges, y deben tener acceso a asistencia
legal y asesoramiento. (Canadá)

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El derecho a regresar a nuestro país
Exhorta a los Estados y al ACNUR [...] a fomentar la participación tanto de mujeres como de
hombres refugiados en las decisiones relativas al retorno voluntario y otras soluciones
duraderas.
Conclusión del Comité Ejecutivo No.73 (XLIV) (1993)
“Entrevistamos a 506 maestras para ver si estaban dispuestas a regresar a
Afganistán a trabajar. Ninguna quería regresar. ‘¿Hay algo para nosotras allá?
¿Para nuestras hijas? No, nada’”
(Peshawar, Pakistán, 10 de mayo de 2001).
Las refugiadas participantes plantearon la necesidad de participar en el proceso de consulta y
de decisión con respecto a las soluciones duraderas, para evitar verse obligadas a seguir a sus
esposos o padres contra su voluntad. En varias instancias, las mujeres dijeron haber seguido a
los hombres aun cuando esto no reflejaba lo que querían hacer, ya que dependían de ellos. Del
mismo modo, las mujeres refugiadas que desean mantener a sus familias unidas rechazan a
menudo el reasentamiento cuando solo las incluye a ellas, ya que temen no volverse a reunir
nunca.
“[...] una refugiada iraquí […] dijo que sentía mucha presión por ser el único
soporte de su familia debido a que sus padres eran ancianos [...] El largo proceso
que se requiere en Canadá y la probabilidad de que toda su familia sea finalmente
rechazada a causa de [la invalidez de] su hermano le genera una inmensa ansiedad
[...] No quería verse separada de su familia debido al reasentamiento (a pesar de que
ellos debilitan su caso) porque se siente responsable de velar por ellos [...]” (
Amman,
Jordania, 10 de mayo de 2001).
Las participantes percibieron que el ACNUR y los gobiernos de acogida a menudo favorecen
el retorno como opción, antes de explorar otras soluciones duraderas mediante la consulta
activa con las mujeres y los hombres refugiados. Explicaron mediante razones de peso que,