El Mito de la Igualdad Sueca

por Angeles Jurado Quintana


Teóricamente, la sueca es una de las sociedades modelo en lo que a igualdad entre sexos se refiere y esto podría inducirnos a pensar que la fecha del 8 de marzo no tiene una connotación especialmente significativa en su calendario. Sin embargo y aunque los avances suecos en el terreno de la equiparación entre hombres y mujeres a todos los niveles sean envidiados por medio mundo, la teoria orwelliana sobre la igualdad expresada en 'La granja animal' tambien tiene su referencia sueca. Salarios inferiores por el mismo trabajo, acoso sexual en la oficina y restricción del mercado laboral a algunas ocupaciones "menores" son algunas de las bestias negras en la batalla femenina por la igualdad en Suecia.

Los alrededores de T-Centralen, Medborgarplatsen y las zonas universitarias de Bergshamra y Frescati amanecían plagados de panfletos en los que se llamaba a la participación femenina en diferentes actos políticos con caracter reivindicativo que se planeaban para el 8 de marzo, durante la semana pasada.

Los panfletos, fotocopiados en papel rosa o malva, procedían principalmente de organizaciones de feministas radicales de izquierda y emplazaban a las mujeres suecas a tomar parte en una manifestación que cubriría el trayecto entre dos estaciones de metro en Södermalm o a acudir a una charla sobre la proyección del feminismo de cara al año 2000, por ejemplo.

Estas eran sólo dos de las propuestas para un día que parece marcado por la efervescencia cultural y política de sesgo femenino en la capital sueca.

Con anterioridad, ya el diario DN Expressen habia preparado el terreno para la celebración del Día Internacional de la Mujer con una serie de artículos consagrados a ella en los que se analizaba el camino recorrido por el género femenino en lo que a igualdad con el género masculino se refiere en Suecia.

A todos los niveles, el movimiento feminista sueco calentaba motores con la vista puesta en el 8 de marzo.

Cifras

Suecia ha vivido más de treinta años de debate sobre el rol social femenino y el movimiento feminista, liderado y entendido por las mujeres suecas, tiene una extraordinaria fuerza en este país escandinavo.

Según los datos del Instituto Sueco, "la mujer ha tenido el derecho de sufragio (en Suecia) desde 1921". También es interesante comprobar que en 1994 las elecciones suecas dieron por resultado un incremento importante de la proporción de mujeres en el Parlamento, ya que de los 349 diputados, más del 40 % son mujeres, en comparación con el 34 % de la legislatura 1991/94. La representación femenina parlamentaria casi se ha triplicado desde 1971.

Las estadísticas del Instituto Sueco demuestran que las comisiones legislativas permanentes, que realizan la labor política más importante en el Parlamento, están integradas en un 43 % por mujeres y que la representación femenina cubre tanto Asuntos Exteriores como Justicia y Seguridad Social. La presidencia del Parlamento corresponde a una mujer y el Gobierno consta de un número igual de carteras ministeriales para hombres y mujeres desde marzo de 1996.

Siguiendo con las cifras proporcionadas por el Instituto Sueco, las condiciones de representación en los órganos de administración local, ayuntamientos y diputaciones son similares a las del Parlamento y se ha aumentado el número de mujeres en las direcciones de organismos públicos a nivel nacional desde el 16 % de 1986 al 39 % de 1996.

A nivel de educación superior, desde 1997 existe un número de cátedras, becas posdoctorales y de doctorado para el sexo "subrepresentado" y se crearon seis cátedras relativas a estudios desde la perspectiva del sexo.

A nivel de ensenanza básica, las materias tradicionalmente femeninas -ciencias domésticas y artesanía textil- y las tradicionalmente masculinas -metalurgia, transformación de la madera y tecnología- se han fusionado y adquirido carácter obligatorio.

Finalmente, está en vigor una completa regulación legislativa encaminada a garantizar que hombres y mujeres combinan trabajo y familia, además de dessarrollar y participar en los diversos aspectos de la vida social según sus capacidades.

Existe un ombudsman (defensor) para la Igualdad de Oportunidades, una Comisión para la Igualdad del Sexo, una Ley de Seguridad en el Empleo, una Ley de Permisos Laborales por Asistencia Infantil, una Ley de Igualdad de Oportunidades, un Departamento para la Igualdad de Sexo adscrito al Ministerio de Trabajo, un Consejo para la Igualdad de Sexo y una Ley sobre la Forma de Gobierno incluida en la Constitución, que se encaminan a lograr la igualdad entre ambos sexos.

Tomando el poder

Anna-Klara Bratt ha ocupado recientemente el puesto de editora jefa en Arbetaren (El Trabajador), el periódico semanal que funciona como órgano de expresión de la SAC o Sveriges Arbetares Centralorganisation (Asociación Central de los Trabajadores Suecos), un pequeño pero influyente sindicato que ejerce una fuerte presión a nivel político en Suecia y que se inscribe en la corriente ideológica representada por CGT y CNT en España.

Su nombramiento como responsable de esta publicación no tendría mayor trascendencia si no fuera porque se trata de la primera mujer que ocupa este puesto en la historia de Arbetaren y porque su asignación como editora jefa en este periódico ha significado un radical cambio de orientación del mismo hacia temas femeninos, tratados desde una perspectiva femenina.

El nombramiento de Anna-Klara Bratt no es un hecho aislado: forma parte de una estrategia por la que los cargos principales en la cúpula organizativa de la SAC han dejado de ser terreno exclusivamente masculino y coincide, entre otros, con el nombramiento de Hannele Peltonen como secretaria del sindicato.

Casualmente, Hannele también es la primera mujer que llega al cargo de máxima responsabilidad directiva de la SAC en su historia y se muestra satisfecha por este "golpe de estado femenino", que ella considera una forma de romper con el inveterado dominio masculino en el mundo del anarcosindicalismo, colocando a mujeres en los puestos claves de la organización.

Tanto Anna-Klara como Hannele, Birthe Josephsson (Sindicato de los Trabajadores Municipales de Estocolmo) y la periodista Jenny Widov coinciden en señalar que la igualdad entre hombres y mujeres en Suecia es un objetivo todavía muy lejano.

"Globalmente, la situación de Suecia es bastante buena -afirma Hannele Peltonen- Pero, por ejemplo, cuando una mujer está en el mismo puesto de trabajo que un hombre, su sueldo es inferior al de ese hombre. También es importante el tema del acoso sexual en el trabajo. Se dan muchos casos en Suecia".

"Hay situaciones en las que existe un enorme desfase entre hombres y mujeres -apunta Anna-Klara Bratt- Si eres mujer, recibes menos dinero por el mismo trabajo que un hombre y entras en un mercado laboral segregado. Hay trabajos tradicionalmente femeninos, como el cuidado de los niños y ancianos, las escuelas, el servicio público o la sanidad. En los bancos, por ejemplo, trabajan como cajeras, pero los jefes y los altos cargos son hombres".

"Hay una tendencia a trabajar a tiempo parcial entre las mujeres, mientras los hombres trabajan a tiempo completo -señala, por su parte, Birthe Josephsson- Aunque la situación de la mujer en Suecia es mucho mejor que en otros países, el crecimiento del desempleo durante la década de los noventa ha significado que la gente se canse de hablar de oportunidades para la igualdad".

"En cada sector laboral, las mujeres reciben una paga inferior: industria, gobierno, municipalidades y consejos de los condados ... -coincide Jenny Widov- La falta de igualdad en el salario se ve fácilmente cuando mujeres y hombres ejercen el mismo puesto de trabajo. Además, los trabajos donde domina la presencia femenina tienen unos salarios más bajos, comparados con los trabajos donde los hombres son mayoría. Por ejemplo, la salud: el 90 % de las enfermeras y enfermeras asistentes son mujeres y esas ocupaciones están muy por debajo en la cuestión de la paga comparadas con las ocupaciones dominadas por los hombres, como programadores, administradores en el sector privado e ingenieros. Profesiones que, casualmente, son las mejor pagadas en Suecia".

"Teóricamente, hombres y mujeres trabajan por igual número de horas, pero dividen el trabajo entre pagado y no pagado de una forma diferente -continua Jenny Widov- Las mujeres dedican más tiempo al trabajo no remunerado. Estos hechos se han discutido en debates recientes. Mientras una pareja no tiene hijos, tiende a compartir del trabajo no remunerado en casa de forma equilibrada. Pero cuando llegan los niños, aparecen las diferencias. En un artículo que leí recientemente se preguntaba a hombres y mujeres por estas cuestiones y casi todo el mundo pensaba que sus relaciones se basaban en la igualdad y la justicia. Pero cuando se interrogaba especifícamente a los hombres, se confirmó que no se responsabilizan en la misma medida de los niños y el trabajo doméstico".

Un sólo día

"Hay muchas actividades preparadas sobre todo por el sector feminista socialista, aunque en este día participan en los diferentes actos colectivos feministas que abarcan todo el espectro ideológico -explica Hannele Peltonen- Tenemos, por ejemplo, el Festival Feminista para las Mujeres Libertarias, que organizamos todos los años".

"Las celebraciones del 8 de marzo son una buena estructura para unirse, para crear trabajo político -opina Anna-Klara Bratt- Hay muchas actividades, aunque no se resuelve nada. Después de todo, el 8 de marzo es sólo un día a lo largo del año".

"No hay una celebración central del Sindicato de Trabajadores Municipales -aclara Birthe Josephsson, por parte del Sindicato de Trabajadores Municipales- Hay actividades organizadas localmente. Además se coincide este año con la posible implantación de unas propuestas al Gobierno, que se basan en un estudio sobre las mujeres con poder económico que se realizó hace dos años y que deberían decidirse ahora".

Preguntadas sobre la actitud del Gobierno al respecto, las mujeres implicadas en la lucha por la igualdad de derechos con los hombres son muy críticas. "Queremos denunciar que el Gobierno sueco rompe las leyes que ha creado para la igualdad de oportunidades -afirma Anna-Klara Bratt- Suecia tiene una buena reputación en el movimiento para la liberación de la mujer en el mundo, pero no hay esta igualdad. Y el Gobierno actua de una forma criminal al respecto".

"Ahora se vive una época de recesión y hemos sufrido un incremento muy fuerte del desempleo -se lamenta Birthe Josephsson- Los recortes presupuestarios han afectado a las políticas de igualdad".

"En estos momentos estamos discutiendo una ley que ha presentado el Gobierno para limitar el derecho de huelga -explica Hannele Peltonen- Casualmente el 8 de marzo es la fecha límite para presentar reclamaciones a esta ley. Vivimos un momento de crisis. Los mayores recortes se dan en los sectores tradicionalmente femeninos".

Las sindicalistas suecas parecen empeñadas en una batalla aun sin resolver por la igualdad, pero dan más valor al trabajo realizado durante los restantes 364 días del año que a la celebración de un día simbólico.

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