Modificación a la Ley Organica Municipal
sobre
los Comites de Planeación para el Desarrrollo Municial
Subcomite para el Desarrollo de la Mujer
INTRODUCCIÓN:
Nacemos con una definición biológica: como hombres y mujeres, es decir que, a partir de una característica biológica se asigna a la persona una manera de ser mujer y hombre, con formas de comportamiento, de actitudes, destrezas y roles específicos para desenvolverse y ocupar un lugar en el mundo. Así, la construcción del género se estructura por el conjunto de características sociales, culturales, políticas psicológicas, jurídicas, económicas asignadas de manera diferente a cada persona de acuerdo a su sexo.
En la práctica social cotidiana la desigualdad es permanentemente reproducida, enfatizada por estereotipos tradicionales sobre la mujer, como el mito de la fragilidad física, mental y emocional, y por el confinamiento al espacio doméstico. Un mero agente reproductor de la especie humana.
Relegadas al ámbito del espacio doméstico, las mujeres han sido excluidas de la discusión y de la decisión sobre los distintos aspectos de la sociedad organizada. Los hombres han dominado el mundo de la política. Lo han hecho definiendo reglas y leyes, construyendo Estados y poderes a través de luchas y conflictos.
La cultura que se desarrolla alrededor del orden social que pone al hombre en el centro y por encima de las mujeres, también fundamenta las diferentes maneras que este orden social no se puede cambiar y que es dado por la naturaleza. Se nace mujer o se nace hombre con todos los atributos. Al analizar la identidad tanto de hombres como de mujeres desde la perspectiva de género, ponemos en claro que además de estar estructurados en una sociedad organizada por clases (ricos y pobres), también vivimos estructurados en un orden patriarcal que tiene como consecuencia la existencia de formas de vida diferentes tanto para hombres como para mujeres, aún dentro de una misma clase social.
Hoy más que nunca las mujeres sentimos la necesidad de desmitificar los "atributos" propios al género, de visibilizar lo que se mira pero no se reconoce, como el hecho de que las actividades domésticas no son meramente un quehacer, sino un trabajo, invisibilizando, sin retribución económica y por lo tanto no cuantificando dentro de las economías de los países. El hecho de que las mujeres de las áreas rurales participan activamente en todo el proceso de producción agrícola como una costumbre y un deber aceptado por todas y todos y no reconocido por nadie. el Hecho de que cada vez más mujeres en las áreas urbanas tengan que enfrentar la vivencia de la doble especialización al desenvolverse en dos tipos de áreas distintas, el trabajo dentro del hogar y el trabajo fuera de él, con el consecuente desgaste físico y mental que esto conlleva y las implicaciones sociales sobre las dinámicas familiares.
Las mujeres participamos además en la reproducción directa de los valores sociales, de la concepciones y prácticas morales y religiosas, tenemos a nuestro cuidado la educación de los hijos y el fortalecimiento, mantenimiento y desarrollo de la fuerza laboral masculina a nivel mundial además de la propia de nuestro género.
Las mujeres cada vez más retomamos en nuestras manos la responsabilidad de la participación política y ciudadana, de manera activa y pujante recorremos senderos, abrimos caminos que nos conduzcan a oportunidades de participación social diferentes, pues queremos tomar la historia en nuestras manos y no solamente cuestionar, sino trasformar también las oportunidades de acción social desde una concepción distinta de lo que podemos hacer como mujeres en la construcción de una vida más democrática y equitativa para todos y todas.
En México de acuerdo al XI censo general de población y vivienda realizado en 1990, el total de mujeres que participaban como trabajadoras en alguna actividad de la economía formal era de 5.5 millones que representaban el 19.6 % de la población económicamente activa ( PEA). Sin embargo de acuerdo a la encuesta nacional de empleo (ENE) realizada por el INEGI en 1988 esta cifra varía considerando hasta un total de 9.1 millones de trabajadoras. La diferencia se debe a que la ENE si capta a las mujeres que trabajan en forma remunerada pero que están ubicadas en áreas de la economía informal no contempladas en el censo de población y vivienda.
En este mismo sentido el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en su informe sobre América Latina de 1990 señala que en las zonas urbanas de nuestro país el 62% de las mujeres son trabajadoras de alguna actividad remunerada, sin embargo, 32% de éstas solamente cuentan con un empleo informal. Es decir de cada 100 mujeres que trabajan 32 de ellas no están consideradas dentro de la población económicamente activa.
Concretamente en el estado de Jalisco los datos que tenemos obtenidos del mismo censo indican que las mujeres constituían el 21.4% de la PEA, la mayor parte de ellas desempeñándose como trabajadoras domésticas. En segundo lugar dentro del área de la educación; en tercer lugar como oficinistas; en cuarto lugar como técnicas y obreras de la industria de la maquila y la transformación; y en quinto lugar como trabajadoras de los servicios públicos.
En relación a los salarios, la mayor proporción de mujeres gana únicamente un salario mínimo, le sigue en orden de frecuencia las que ganan menos de un salario mínimo, y son pocas las mujeres con una remuneración arriba de 2 ó 3 salarios mínimos.
Además de la desigualdad observada en relación a la ubicación de las mujeres como trabajadoras dentro de la economía formal e informal y a la diferente percepción de salarios, cabe señalar también las condiciones laborales en las que las mujeres nos desempeñamos y la situación permanente de violación a los derechos laborales, teniendo que enfrentarnos cotidianamente a demás de la segregación, al acoso sexual, a jornadas de trabajo extenuantes con cambios imprevistos de horarios, a la falta de seguridad social, al despido injustificado en el caso de embarazo y a la no reglamentación legal de los derechos laborales dentro de la economía informal y del trabajo del hogar.
Ante este panorama consideramos de vital importancia las estrategias orientadas a promover la participación económica de las mujeres de manera institucional.
Es urgente realizar acciones bien pensadas y planeadas para intervenir de una manera clara y directa en la problemática social, en el aspecto laboral y de oportunidades económicas para la mujeres.
El ejercicio de la ciudadanía debe abarcar no sólo los aspectos políticos, sociales, cívicos sino también los económicos, promoviendo la participación e incorporación de las mujeres en forma individual y colectiva y gozando de condiciones reales para tal ejercicio. Queremos defender nuestro derecho a decidir sobre los aspectos que nos atañen directamente como mujeres a todos los niveles, desde el municipio, el estatal y el nacional, de ahí el sentido de esta propuesta.
ARGUMENTACIÓN
1. EL MUNICIPIO Y LOS PROCESOS DE DESCENTRALIZACIÓN.
Pese a que, conforme a la constitución, el municipio es la célula política básica y la instancia primaria de gobierno, su papel en la planeación ejecución y gestión de los programas de fomento económico y desarrollo social ha sido ínfimo.
El municipio es también el ámbito del sistema político donde mayor es la cercanía entre gobernantes y gobernados y por tanto el mas propicio para la participación ciudadana en el diseño, supervisión y evaluación de las políticas públicas. Lo escuálido de esta instancia de gobierno denuncia, pues, la nula participación social en el ejercicio cotidiano de la administración pública.
La descentralización no es pues, por sí misma, la clave de la democracia, en cambio si hay participación de los diferentes sectores sociales en el manejo de los fondos Municipales la democracia se fortalece.
2. LA PARTICIPACIÓN CIUDADANA EN LA GESTIÓN MUNICIPAL.
No habrá desarrollo sano si los programas no tienen anuencia ciudadana, y esta sólo se logra cuando la planeación es democrática, la ejecución compartida, la supervisión social y la evaluación comunitaria. Descentralización no es democratización, a menos que también se fortalezcan los mecanismos participativos .
No se trata de transferir atribuciones y responsabilidades de la federación a los estados y municipios, sino también de incorporar a los ciudadan@s organizad@s, distribuyendo el poder de decisión tanto en el interior del Estado como entre el Estado y la sociedad civil.
Una real pluralidad en los espacios de participación, suponen el reconocimiento de todas las instancias representativas. Como están diseñados actualmente, los Consejos Municipales dejan fuera sujetos sociales. Es, pues, de la mayor importancia incorporar a los Consejos representantes por sectores que tengan presencia en el municipio. Como dice acertadamente Jeanine Anderson procurar garantizar que en todos los procedimientos haya un mecanismo que articule las preocupaciones y necesidades de las mujeres dentro del ámbito municipal.
En principio se supone que las autoridades municipales son democráticas por cuanto han sido electas, pero esto no garantiza que lo sea su gestión.
Complemento indispensable de la democracia política es la democracia en el ejercicio de la administración pública.
Hoy está a la orden del día la necesidad de una reforma electoral definitiva que garantice la equidad y la transparencia en la elección de los servidores públicos; debía de estarlo también la reforma del Estado que garantice el ejercicio participativo y democrático de sus funciones. el servidor público no sólo " rinde cuentas" indirectamente cuando la sociedad premia o castiga con votos su desempeño; es necesario que también rinda cuentas cotidianamente ante instancias de supervisión y evaluación sustentadas en la sociedad.
Así como el ejercicio electoral como fuente de legitimidad se corrompe en corporativismo y compra de votos, también la gestión de la administración pública se pervierte fabricando contrapartes, privilegiando interlocutores, pasando facturas electorales. En los tiempos que corren es tan importante una reforma del Estado que trasparente la administración Pública. A la ciudadanización del control de los procesos electorales debieran corresponder una verdadera democratización de los procesos de participación social.
La experiencia parece indicar que los procesos en la democracia cívica favorecen los avances en la democratización de la gestión social, y viceversa, que la participación activa de la población en el desarrollo social se correlaciona positivamente con la afluencia ciudadana a los procesos electorales.
En donde no hay vida democrática, la descentralización de los recursos hacia los municipios incrementa la autonomía de estos gobiernos locales con respecto a sus propios ciudadanos.
3. MECANISMOS QUE BUSQUEN COMBATIR LA DESIGUALDAD
Reconocer y establecer constitucionalmente la igualdad formal entre mujeres y hombres constituyó un hecho fundamental en nuestro país sin embargo, transcurridas ya casi cinco décadas, dicha igualdad ha mostrado ser una condición necesaria pero insuficiente, en la perspectiva de lograr una verdadera igualdad entre mujeres y hombres. La "igualdad de todos los hombres ante la ley" no es sinónimo de igualdad de oportunidades . La exclusión política y la división sexual del trabajo han construido una cultura de normas, leyes instituciones, costumbres y valores que interponen fuertes barreras para el acceso de las mujeres a puestos de decisión.
El restringido número de mujeres en puestos de decisión y su limitada participación en los procesos de adopción de decisiones obedece, a la forma en como está pensada y organizada nuestra sociedad y no a características personales de las mujeres.
Hoy se alega que si las mujeres queremos llegar a aquellos puestos, debemos demostrar nuestra capacidad, aún cuando no se exige lo mismo a los hombres.
Las barreras culturales producen una desventaja en contra de las mujeres que no se va a remover de forma natural ni con el paso del tiempo.
Nuestro derecho a ocupar puestos de decisión y cargos públicos ha dependido de la voluntad de los políticos de turno y ha estado subordinado a los cálculos políticos y electorales de los partidos. El restringido acceso de las mujeres a puestos de decisión política y a procesos de toma de decisiones, obedece a los papeles, deberes y responsabilidades diferenciadas que nuestra sociedad ha asignado a las mujeres y los hombres; según los cuales a las mujeres no les corresponde la toma de decisiones políticas. Pero su restringido acceso responde también a las limitaciones que nuestro sistema político impone a la expresión de la sociedad civil en los órganos de representación popular y la participación ciudadana en la toma de decisiones .
El acceso de las mujeres a la toma de decisiones es un principio de justicia y equidad. Incorporar el punto de vista de las mujeres constituye un requisito fundamental para contar con la perspectiva desde su realidad específica como mujeres y recoger sus intereses y necesidades. Ninguna acción que pretenda ser eficiente y eficaz para lograr el bienestar de la población puede obviar el punto de vista de más de la mitad de la población o suponer que los intereses y necesidades que expresan los hombres en la decisiones políticas, recogen también los de las mujeres. La participación de las mujeres en la toma de decisiones es un derecho humano.
4. NECESIDADES PRÁCTICAS Y ESTRATÉGICAS DE GÉNERO
La planificación de los proyectos para las mujeres debe basarse en sus intereses, es decir, en sus preocupaciones prioritarias. Al identificar y analizar es posible traducirlas en necesidades estratégicas de género y necesidades prácticas de género.
Las necesidades prácticas son planteadas por las mujeres a partir de las condiciones concretas en las que viven, es decir, son las que ellas plantean al pensar en sus necesidades inmediatas, las de sus familias, las de sus comunidades.
Los programas para enfrentar las necesidades prácticas de género se enfocan al terreno doméstico, las actividades de generación de ingresos y también los requerimientos de vivienda, servicios básico a nivel de la comunidad.
Las necesidades estratégicas se formulan a partir del análisis de la subordinación de las mujeres en relación a los hombres, en donde se identifican los intereses estratégicos de género para lograr la organización más igualitaria y satisfactoria de la sociedad. algunos ejemplos son: la abolición de la división sexual del trabajo, el alivio de la carga de trabajo doméstico y el cuidado de los niños, la eliminación de formas institucionalizadas de discriminación, tales como el derecho a la tierra, o propiedad o el acceso al crédito, el establecimiento de una igualdad política, libertad de elección sobre la maternidad, la adopción de medidas adecuadas contra la violencia hacia la mujer. Supone un nivel de conciencia feminista para luchar efectivamente por ellas.
5. LA NECESIDAD DE DISEÑAR POLÍTICAS PÚBLICAS CON ENFOQUE DE GÉNERO
Para lograr transformaciones macro en las relaciones entre hombres y mujeres es necesario plantear la formación de políticas públicas con enfoque de género que cuestione las raíces de la subordinación y a la vez potencíen programas y proyectos con contenidos especificos en la búsqueda de su superación.
La planificación de género se basa en la premisa de que hombres y mujeres tienen diferentes necesidades y potencialidades debido a que desempeñan roles en la sociedad. Dentro del espacio doméstico, hay una clara división sexual del trabajo en la cual el hombre, como "proveedor", esta involucrado en un trabajo productivo fuera del hogar; mientras que la mujer, como esposa y "ama de casa", asume la responsabilidad total del trabajo reproductivo y doméstico que supone la organización del hogar.
Sin embargo, en las últimas décadas estos roles están cambiando dada la incorporación continua y masiva de las mujeres al mercado laboral por la agudización de la pobreza en la mayoría de las unidades familiares. Además en su rol reproductivo en el hogar vemos a las mujeres incorporadas a actividades productivas agrícolas, comerciales y del sector informal de la economía, asumiendo roles de proveedoras.
Por otro lado, se involucran en trabajos de gestión comunal debido a la inadecuada provisión del Estado en materia de vivienda y servicios básicos como el agua y salud. Al desarrollar ese tercer rol, casi siempre las mujeres aceptan implícitamente la división sexual del trabajo y la naturaleza de su subordinación de género tanto en lo privado como en lo público dado el poco poder alcanzado en esos espacios. Es así como pasamos de garantizar los bienes y servicios del hogar a asumir también los roles de la comunidad.
El hecho de que hombres y mujeres tengan roles diferentes trae implicaciones importantes para los planificadores.
Algunas personas expertas en el tema argumentan que los fracasos en la planificación se debe en mucho a que los planificadores no se preocupan prioritariamente por el mejoramiento de la calidad de vida para toda la ciudadanía.
Particularmente en relación a la temática mujer los planificadores en general se refieren más a menudo a categorías abstractas tipo capital, trabajo, mano de obra, sin reconocer y valorar las experiencias y potencialidades diferentes de los hombres y mujeres.
Se puede afirmar que la planificación de género supone varios elementos, traducidos en etapas de conciencia. Primero, supone una nueva concepción sobre el ser social mujer y el ser social hombre y, por consiguiente, planificar una nueva forma de relación con mayor justicia y equidad entre el hombre y la mujer. esto implica una forma distinta de encarar el poder, hasta ahora bajo la tradicional concepción androcentrista. Supone real voluntad de cambio para lograr verdaderos impactos en la realidad social. Reiteramos que esto significa la construcción de una nueva ética y valores de los responsables por la implementación de políticas públicas y de un verdadero compromiso con la democracia de los gobernantes.
LA PROPUESTA.
Nuestra propuesta es motivada por el convencimiento de que las estructuras sociales construidas a partir de la cultura, han puesto en desigualdad de oportunidades de desarrollo a las mujeres con relación a los hombres, estableciendo roles y reglas sociales que dictan que, el espacio privado (el hogar) corresponde a las mujeres y el espacio público a los hombres. Esta desigualdad casi invisible en la cotidianidad, se manifiesta en los espacios de decisión tanto a nivel familiar, comunitario y municipal en donde la ausencia de la decisión de la mujer deja un vacío y por lo tanto una serie de aspectos que afectan a las mujeres no son atendidos satisfactoriamente.
La propuesta es trabajar con mujeres de los municipios en un proyecto de participación ciudadana. Creemos que es de vital importancia que este espacio que es reconocido y legitimado por la sociedad del municipio, respalde y a la vez de valor y legitimidad a la participación de las mujeres en el ámbito público-político.
POR LO QUE SE PLANTEA :
QUE LAS MUJERES DEL MUNICIPIO SE INTEGREN AL ÁMBITO POLÍTICO DE TOMA DE DECISIONES EN LA COMUNIDAD Y EL MUNICIPIO CON UNA REPRESENTACIÓN RECONOCIDA Y LEGITIMADA POR LA INSTANCIA DE PARTICIPACIÓN CIUDADANA (COPLADEMUN) Y AUTORIDADES DEL MUNICIPIO.
Proponemos integrar un subcomité como un espacio de posibilidades de acción con recursos destinados específicamente para participar activamente en el desarrollo. Queremos animar la vida municipal con nuestras ideas, con nuestras manos y nuestras capacidades, para tener acceso real a instancias donde tengamos representatividad y capacidad de decisión.
OBJETIVO GENERAL:
Participar en la elaboración de lineamientos programáticos de carácter económico, educativo, cultural, político y de infraestructura básica que incidan en el desarrollo de las mujeres y en la ejecución de los proyectos a través de los cuales se instrumenten dichos lineamientos.
LEY ORGÁNICA MUNICIPAL DEL ESTADO DE JALISCO
CAPITULO ÚNICO
DE LOS COMITÉS DE PLANEACIÓN PARA EL DESARROLLO MUNICIPAL.
Artículo 117.- Para los efectos de la presente ley, los comités de planeación para el desarrollo municipal se consideran como organismos auxiliares de los ayuntamientos, en la planeación y programación del desarrollo municipal.
Artículo 118.- Los comités de planeación para el desarrollo municipal estarán integrados por representantes de los sectores sociales, privados y públicos, presididos por el Presidente Municipal y tendrán las siguientes atribuciones:
I.- Promover la participación de la comunidad en el desarrollo integral del Municipio;
II.- Participar en la elaboración del Plan de Desarrollo Municipal;
III.- Contribuir en la elaboración del diagnóstico y el señalamiento de las prioridades del municipio;
IV.- Proponer la realización de obras para el bienestar social y desarrollo productivo;
V.- Participar en el seguimiento y evaluación de los programas federales y estatales que se realicen en el Municipio y los propios del ayuntamiento; y
VI.- Fortalecer la capacidad administrativa del Municipio, mediante la aprobación de programas estatales y federales, que así lo establezca, en los términos que acuerden los ayuntamientos con el gobierno del Estado.
Artículo 119.- La forma de integración, organización y funcionamiento, será establecida por la Ley de Planeación para el Desarrollo Estatal y, en tanto no se expida ésta, por las bases que establezca el Comité de Planeación para el Desarrollo del Estado.
MODIFICACIONES AL Artículo 118
Que las instancias gubernamentales, así como las instituciones sociales y no gubernamentales aseguren y garanticen la promoción y participación para la conformación del Subcomité para el Desarrollo de las Mujeres en todas aquellas comunidades que conformen los municipios y dentro de los sectores que ya se encuentren organizados.
MODIFICACIONES AL Artículo 119
En lo que respecta a la forma de Integración DEL SUBCOMITÉ:
El reglamento que nombre el funcionamiento del "SUBCOMITE PARA EL DESARROLLO DE LA MUJER" será elaborado a partir de las propuestas que surjan de las mujeres participantes.
La apertura a la participación dentro del subcomité de mujeres es amplia y se incentivará que amplios sectores de las comunidades se integren ya sea que se encuentran organizadas dentro de alguna instancia de participación ciudadana gubernamental, de organizaciones sociales o no gubernamentales.
A la forma de Organización (Estructura Organizativa) DEL SUBCOMITÉ:
El subcomité de mujeres se apegará a la estructura organizativa propuesta para los sub-comités sectoriales dentro de la reglamentación expresa instituida en el funcionamiento del COPLADEMUN.
6. Representantes de las organizaciones sociales y privadas relacionadas con el trabajo y participación de las mujeres en diferentes ámbitos, ramos y sectores.
Al funcionamiento DEL SUBCOMITÉ:
1. Definir las líneas prioritarias de acción en las que se trabajaría dependiendo de la especificidad de la acción social de las mujeres que conformen el subcomité
2. Proponer proyectos económicos viables de acuerdo al techo financiero de que se disponga en cada municipio para llevar a cabo la optimización de los recursos y su adecuada canalización en la búsqueda de dar respuesta a las necesidades de las mujeres que conforman el comité.
3. Promover la participación de mujeres de los diversos sectores de manera individual o colectiva dirigiendo de manera especial la promoción del comité hacia aquellas mujeres que se encuentren en situación de pobreza o de pobreza extrema.
4. La realizacion de diagnósticos, priorizacion y planeación anual para dar respuesta a las necesidades de las mujeres que conforman el subcomité, es decir, definir alternativas de solución en terminos de servicio, infraestructura y proyectos de inversión de parte de las instancias de gobierno, las cuales deberán presentar en las asambleas municipales de planeación de desarrollo municipal.
5. Participar con otras instancias gubernamentales, civiles y sociales en la elaboración de iniciativas de ley que fortalezcan los subcomites y que tiendan a mejorar la participación y desarrollo de las mujeres.
DATOS GENERALES DE LA AUTORA:
Ing. María del Carmen García Jiménez
Centro de Apoyo al Movimiento Popular de Occidente
"CAMPO A.C."
Hidalgo 871 Int. 1
Tel/Fax: (3) 8252286
E-mail: campojal@prodigy.net.mx
Guadalajara, Jalisco
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REFORMA POLÍTICA Y ELECTORAL DEL ESTADO DE JALISCO
MODIFICACIÓN A LA LEY ORGANICA MUNICIPAL SOBRE LOS COMITES DE PLANEACIÓN PARA EL DESARROLLO MUNICIPAL
SUBCOMITE PARA EL DESARROLLO DE LA MUJER
Guadalajara, Jal., 2 de Junio de 1999
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DATOS GENERALES:
Ing. María del Carmen García Jiménez
Centro de Apoyo al Movimiento Popular de Occidente
"CAMPO A.C.
Hidalgo 871 Int. 1
Tel/Fax: (3) 8252286
E-mail: campojal@prodigy.net.mx
Guadalajara, Jalisco